Capítulo 2
Manejo sustentable de la fertilidad
del suelo: Recomendaciones para el uso
de enmiendas orgánicas
Juan Hirzel C. y Francisco Salazar S.
Las enmiendas orgánicas empleadas en agricultura corresponden a fuentes de
materia orgánica de origen animal y vegetal, dentro de las cuales se encuentran
los guanos en estado fresco, semi-compostado, estabilizado, guanos fosilizados,
compost, humus, abonos verdes, residuos de cultivos, residuos de madera de la
industria forestal (aserrín, viruta, corteza), lodos de agroindustrias o de ciudades,
o combinaciones de algunas de estas fuentes. Estas enmiendas aportan materia
orgánica en cantidad y calidad, y nutrientes esenciales para los suelos agrícolas,
lo cual contribuye a aumentar la fertilidad de los suelos y la productividad de
los cultivos.
2.1. Uso de enmiendas orgánicas
Para el uso correcto de estas enmiendas orgánicas se debe considerar los si-
guientes aspectos:
• Composición nutricional, principalmente para no exceder las necesidades de
nutrientes, en especial nitrógeno (N), fósforo (P) o potasio (K), de las especies
cultivadas, y así evitar riesgos de contaminación ambiental asociada a la
aplicación o dinámica de disponibilidad de estos nutrientes.
• Presencia de microelementos, metales pesados y biodisponibilidad de éstos,
que pueden limitar la dosis a utilizar.
• Considerar restricciones por carga microbiológica, ajustándose a normativas
nacionales o internacionales.
• Contenido de humedad, para evitar problemas asociados a la dificultad de
aplicación o de almacenaje de estas enmiendas.
• Época de aplicación de la enmienda, para evitar efectos negativos asociados a
aplicaciones cercanas a las fechas de siembra, inicio de crecimiento de raíces
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en frutales y especies perennes, o cercanas a períodos de cosecha en frutales.
Considerar también los mayores potenciales de pérdidas de nutrientes en
algunas épocas del año (por ejemplo, lixiviación de nitrógeno en invierno).
• Aplicación incorporada o aplicación en cobertera sin incorporar, con el fin
de ajustarse a la realidad de cada sistema de producción y a la vez reducir
las posibles pérdidas de nutrientes por volatilización (N y azufre (S)) asocia-
das a aplicaciones en cobertera sin incorporar, con condiciones de viento y
temperatura alta.
• Uso de fertilización adicional, con el objetivo de no exceder las necesidades
nutricionales del cultivo, y así evitar riesgos de contaminación ambiental
asociado a aplicaciones excesivas de nitrógeno y en algunos casos fósforo
(Figura 2.1).
Figura 2.1. Pila de compost terminado previo a su uso en el campo.
34 BOLETÍN INIA Nº 426
2.1.1. Composición nutricional de las enmiendas orgánicas
En general las enmiendas orgánicas contienen los elementos esenciales para las
plantas cultivadas, pero en proporciones nutricionales diferentes a las necesarias
por dichas plantas, y aplicadas en dosis apropiadas permiten lograr los mismos
rendimientos que se obtienen con el uso de fertilizantes convencionales. Dentro
de los nutrientes aportados por estas enmiendas, el N tiene el mayor riesgo de
daño medioambiental asociado a una mala dosificación, ya que aplicado en do-
sis mayores a las necesidades del cultivo, puede contaminar el agua superficial,
subterránea y el aire. Otro nutriente que en algunos casos presenta riesgo de
contaminación ambiental es el P, ya que en bajas dosis puede causar problemas
serios de contaminación en aguas superficiales y/o subterráneas.
La atención se centra en la dosis de N a emplear, dado que las situaciones en las
cuales existe un riesgo de contaminación por P son bajas, y además la fijación
de este nutriente en el suelo es en general alta (60-98% del P total aplicado),
excepto en zonas con pendiente y riesgos de escorrentía asociados al uso de
altas dosis de P.
En general, el contenido de nutrientes en las enmiendas orgánicas es bajo
(Cuadro 2.1). Sin embargo debido a los grandes volúmenes generados, estos pasan
a constituirse en un importante recurso de nutrientes para el suelo. Este contenido
de nutrientes se divide en una fracción orgánica y una soluble o disponible, siendo
ésta última la de rápida disponibilidad para su absorción por las plantas. Cuando
se consideran estas dos fracciones se habla de nutrientes totales. Por lo tanto, si
comparamos fertilizantes comerciales con enmiendas orgánicas, hay que tener
presente la distinta disponibilidad de sus nutrientes, y cuya disponibilidad varía
de acuerdo a distintos factores en las enmiendas orgánicas (sistema de manejo,
tipo de camas, sistema de almacenamiento, entre otros) y tipo de nutriente. Por
ejemplo, en el caso del Potasio (K) este nutriente se encuentra 100% disponible
en purines de lechería, pudiendo fácilmente ser utilizados por las plantas, pero
dosis excesivas pueden causar problemas al afectar la absorción de magnesio, lo
que se puede manifestar como hipomagnesemia en vacas lecheras pastoreando
praderas que han sido fertilizadas con esta enmienda orgánica.
Los nutrientes N y P de una enmienda se presentan principalmente en formas
orgánicas, como ureidos, proteínas, fitatos, entre otros. La forma orgánica de los
nutrientes debe ser transformada a formas solubles para su uso por las plantas,
lo que ocurre naturalmente una vez que son aplicados al suelo a través de la mi-
neralización (transformación biológica desde la fracción orgánica a inorgánica)
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Cuadro 2.1. Composición nutricional de diversas enmiendas orgánicas existentes en Chile. Las concentraciones de materia orgánica (MO)
y nutrientes están expresadas en base a peso seco.
Parámetro Guano Guano Guano Bioestabilizado Purín Estiércol Compost de resi- Humus
determinado Broiler de pavo de pavo de cerdo bovino de bovino duos vegetales de lombriz
(n = 30) (n = 10) madurado (n = 20) (n=102) (n=10) (n = 8) (n = 3)
36 BOLETÍN INIA Nº 426
(n =10)
Humedad (%) 19 – 43 15 – 50 24 – 50 10 – 45 97,0 75,8 11 - 60 60 – 80
pH 6,9 – 9,1 5,3 – 7,4 5,6 – 8,2 6,8 – 8,6 7,3 8,0 6,1 - 8,5 7,4 – 8,1
CE (dS/m) 6,0 – 16,0 7,7 – 18,2 10,0 – 18,2 3,2 – 13,4 35,7 3,0 0,28 - 0,88 3,0 – 6,7
MO (%) 65 – 70 64 – 85 66 – 83 41 – 60 66,1 62,0 20 – 60 70 – 80
Relación C/N 6,6 – 16,7 9,0 – 12,8 8,1 – 16 8,8 – 20,6 0,9 16,6 12 – 30 20 – 28
C total (%) 43 – 44 36 – 47 31 – 41 26 – 41 4,3 34,4 11 – 34 40 – 47
N total (%) 2,1 – 3,7 3,3 – 4,4 2,3 – 4,5 1,5 – 3,4 8,23 2,16 0,8 - 1,7 1,5 – 1,8
N amoniacal (%) 0,31 – 0,65 0,6 – 1,3 0,4 – 1,5 0,7 – 1 ,3 2,96 0,42 4*10-5 - 9*10-4 10*10-3
N nítrico (%) 0,3 – 0,65 0,05 – 0,15 0,06 – 0,5 0,01 – 0,05 0,08 S/inf. 18x10-4 – 3*10-2 0,12
P total (%) 0,81 – 2,25 1,7 – 3,1 2,05 – 3,88 2,27 – 3,78 0,88 0,63 0,31 - 0,4 1,0 - 1,4
K total (%) 1,2 – 3,7 2,5 – 3,4 3,1 – 3,6 1,0 – 2,0 5,00 2,13 0,21 - 0,41 0,08 – 0,12
Ca total (%) 1,3 – 3,1 4,4 – 7,5 4,8 – 7,9 3,2 – 6,4 1,84 1,38 1,1 - 1,75 2,0 – 2,5
Mg total (%) 0,33 – 0,65 0,65 – 1,25 1,0 – 1,47 0,96 – 1,88 0,82 0,49 0,38 - 1,17 0,25 - 0,35
Na total (%) 0,23 – 0,78 0,18 – 0,28 0,18 – 0,78 0,13 – 0,65 1,21 0,28 0,05 - 0,16 0,6 – 1,0
S total (%) 0,2 – 0,4 0,3 – 0,6 0,3 – 0,6 0,18 – 0,98 0,56 0,38 S/inf. S/inf.
Figura 2.2. Ciclo del N en el suelo post aplicación de la cama de broiler. (Adaptado de
Sims y Wolf, 1994).
N orgánico Descomposición N orgánico
Lábil No Lábil
Amonificación
N
TOTAL
Volatilización Desnitrificación
de Amoniaco (N gaseoso)
Consumo por
organismos
Nitrificación
Amonio Nitratos
Escurrimiento
superficial
Fijación en
Lixiviación
arcillas
de estos nutrientes. Un ejemplo de las fracciones de N dentro de una enmienda
orgánica en estado fresco (cama de broiler) se presenta en la Figura 2.2. Otros
importantes nutrientes como potasio (K), calcio (Ca), magnesio (Mg), azufre (S),
sodio (Na) y micronutrientes como hierro (Fe), manganeso (Mn), zinc (Zn), cobre
(Cu), boro (B) y molibdeno (Mo), presentan una liberación similar a la observada
con el uso de fertilizantes convencionales. Estos macro y micronutrientes son
importantes en la nutrición de plantas y hacen de las enmiendas orgánicas una
fuente importante y completa de éstos. Sin embargo también es importante
considerar que el uso en altas dosis o en años sucesivos, podría causar acumu-
lación de algunos de ellos en el suelo, pudiendo generar desbalances y limitar la
producción de praderas y/o cultivos.
En una forma práctica, el N de las enmiendas orgánicas puede ser dividido en
cuatro fracciones:
1. N inorgánico, normalmente en su forma de amonio (NH4+), el cual puede
ser utilizado directamente por varios cultivos, trasformado a nitrato (NO3-)
disponible para las plantas, o perderse al ambiente.
2. N orgánico rápidamente mineralizable, principalmente como urea que es
fácilmente transformada a NH4+.
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3. N orgánico mineralizable a mediano plazo, como compuestos nitrogenados
que son mineralizados por microorganismos del suelo en pocos meses.
4. N orgánico de lenta mineralización, como complejos orgánicos que son
resistentes a la descomposición microbiana y que pueden tomar años para
ser mineralizados.
En el mismo contexto, los resultados experimentales para la mineralización del N
orgánico contenido en las enmiendas orgánicas, indican que esta mineralización
en muchos casos puede ser representada con ecuaciones matemáticas simples,
según se indica en la ecuación 1.
Ecuación 1:
N total = N inorgánico inicial + (N orgánico inicial * Tasa de mineralización)
(kg/ha/año) (kg/ha) (kg/ha) (valor decimal)
Donde: kg/ha/año = kilogramos por hectárea al año
kg/ha = kilogramos por hectárea
La cantidad de N inorgánico inicial se obtiene desde el análisis de la enmienda
orgánica y corresponde a la suma del N en la forma de amonio (N-NH4+) y nitrato
(N-NO3-). Esta suma normalmente viene expresada en porcentaje, por lo cual la
cantidad de N inorgánico se obtiene con la ecuación 2.
Ecuación 2:
N inorgánico = Dosis de enmienda * materia seca * (N-NH4+ + N-NO3-) * 1000
(kg/ha) (t/ha) (%/100) (%/100)
Las tasas de mineralización para las principales enmiendas orgánicas usadas en
agricultura se indican en el Cuadro 2.2.
Dada la alta variación cualitativa obtenida en la caracterización de las diferentes
enmiendas orgánicas (compuestos orgánicos), para la aplicación de la ecuación
planteada es necesario contar con un análisis inicial de la enmienda a utilizar que
indique el contenido de N total, orgánico e inorgánico (amonio + nitrato).
Por ejemplo, si se aplican 12 toneladas (t) por hectárea de cama de broiler en es-
tado fresco, con un contenido de humedad de 30%, N total de 3% y N inorgánico
de 0,5%, entonces el N total aportado con la aplicación incorporada de la cama
38 BOLETÍN INIA Nº 426
Cuadro 2.2. Tasas de mineralización de N orgánico en diferentes enmiendas orgánicas
durante la misma temporada de aplicación.
Enmienda orgánica Tasa de mineralización de N orgánico de diferen-
tes enmiendas orgánicas durante el primer año de
aplicación (%)
Humus 10 – 20
Compost 15 – 40
Bioestabilizado de cerdo 40 – 50
Guano de bovinos de engorda 40 – 50
Guanos de broiler y pavo 60 – 70
Guano de cerdo 60 – 70
Purines de cerdo 90 – 95
Fuente: Adaptado de Hartz et al., 2000; Hirzel, 2007; Hirzel et al., 2007b; Hirzel et al., 2010; Hirzel y Salazar,
2011; Hirzel, 2014; Laos et al., 2000; Preusch et al., 2002; Redman et al., 1989; Rogers et al., 2001; Tyson
y Cabrera, 1993; Whalen et al., 2000.
broiler sería el siguiente. Utilice las ecuaciones 1 y 2, considerar un 65% de tasa
de mineralización del N orgánico. (Cuadro 2.2):
8.400 kg de materia seca (12 t * 0,70 * 1.000 kg/t).
N orgánico = 2,5% (3% - 0,5%)
N total (kg/ha/año) = N inorgánico inicial (kg/ha) + N orgánico inicial (kg/ha) * 0,65
N total (kg/ha/año) = 8.400 * 0,005 + 8.400 * 0,025 * 0,65
= 178,5 kg/ha.
Por su parte, la mineralización del P orgánico sigue un patrón similar a la indi-
cada para el N orgánico ya que los procesos involucrados en su mineralización
son similares a los que afectan al N. Sin embargo, al usar compost de cualquier
naturaleza, la mineralización del P orgánico es favorecida por la actividad enzi-
mática fosfatasa asociada al crecimiento de biomasa del suelo y a los factores
benéficos generados por el incremento en la actividad microbiana del suelo, lo
cual se puede traducir en aportes de P netos mayores que la cantidad aplicada
con la enmienda orgánica.
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Además del aporte de nutrientes en la misma temporada de aplicación de una
enmienda orgánica, también se genera un aporte residual de N para la temporada
siguiente, el cual comprende entre el 10 a 15% del N total aplicado. Por lo tan-
to, cuando se usan enmiendas orgánicas todas las temporadas, la dosis de esta
enmienda debe reducirse dado el aporte residual de nitrógeno que comienza a
ser acumulativo en el tiempo, llegando a una dosis equivalente al 85 o 90% del
N disponible necesario para el cultivo que se desee fertilizar.
Para el caso de enmiendas orgánicas de origen animal, la composición nutricional
de un mismo tipo de enmienda es variable debido principalmente a los siguientes
factores:
• Tipo, categoría y raza animal.
• Dieta suministrada.
• Suplementos usados en la dieta.
• Tipo de cama utilizada (cuando se usa material de cama).
• Manejo y condiciones de almacenamiento de los residuos.
• Tratamiento.
Considerando la composición nutricional promedio y las dinámicas de entrega
de nutrientes de diferentes enmiendas orgánicas presentes en Chile y de fácil
acceso a los agricultores, en los Cuadros 2.3; 2.4; 2.5 y 2.6 se presentan dosis
referenciales de uso de enmiendas orgánicas para frutales y vides, hortalizas,
cultivos, y praderas, respectivamente. Estas dosis referenciales están basadas en
las necesidades de N para un rango de rendimiento definido, cuidando de suplir las
necesidades de N y de la totalidad o mayoría de los otros nutrientes, y de evitar
riesgos de contaminación ambiental asociadas a la generación de una sobre dosis
de N disponible (N que se hace disponible derivado de la enmienda en el ciclo de
cultivo > necesidad de N de la especie vegetal cultivada).
En el caso de especies frutales, hortalizas de fruto como tomate, y cultivos como
la papa, se debe considerar el uso complementario de K dado el alto consumo
de este nutriente por dichas especies. Del mismo modo, en el caso de algunos
cultivos anuales como la papa y remolacha, que presentan una alta respuesta
a la fertilización fosforada, se puede considerar el uso complementario de P al
momento de siembra, en función del contenido de P disponible del suelo (P Olsen)
40 BOLETÍN INIA Nº 426
Cuadro 2.3. Dosis referenciales de enmiendas orgánicas a emplear en frutales y vides en
etapa de plena producción en función de su necesidad de N (kg de N a aplicar por tonelada
producida).
Dosis referencial de enmiendas
Rendimiento N orgánicas (t/ha)
Especie
(t/ha) (kg/t) Estado Semi-
Compost***
fresco* compostado**
Vid para vino 5 – 20 4–5 2–6 3–8 4 – 12
Uva de mesa 20 – 40 3 – 3,5 5 – 10 7 – 13 10 – 20
Manzano verde 50 – 100 0,6 – 0,8 5 – 10 7 – 13 10 – 20
Manzano rojo 50 – 80 0,4 – 0,6 3–5 4–7 6 – 10
Peral 30 – 70 2,5 – 3 7 – 10 10 – 13 14 – 20
Naranjo 40 – 70 2,5 – 3 5 – 12 7 – 15 10 – 24
Limón 30 – 60 3 – 3,5 5 – 12 7 – 15 10 – 24
Kiwi 30 – 60 2–3 5 – 12 7 – 15 10 – 24
Nogal 4–8 20 – 35 6 – 12 8 – 15 12 – 24
Cerezo 6 – 15 4–6 2–8 3 – 10 4 – 16
Ciruelo 10 – 40 4–6 6 – 12 8 – 15 12 – 24
Duraznero 20 – 40 4–5 8 – 12 10 – 15 16 – 24
Damasco 15 – 25 5–6 6 – 10 8 – 13 12 – 20
Palto 6 – 15 8 – 12 6 – 12 8 – 15 12 – 24
Frambueso 10 – 15 8 – 10 5–8 7 – 10 10 – 16
Arándano 10 – 30 3–6 3–5 5–7 6 – 12
Frutilla 30 – 60 2–3 5–8 7 – 10 10 – 16
Nota: la dosis máxima está limitada por restricciones microbiológicas y/o por normativas y regulaciones
ambientales nacionales o internacionales.
* Guanos de gallina, broiler y pavo con cama de viruta, aserrín, capotillo, paja u otro de alta relación
C/N (residuos forestales y vegetales).
** Guanos de cerdo, vacuno, aves, mezclado con residuos forestales y/o agrícolas, y guanos fosilizados.
*** Compost de residuos y/o subproductos vegetales, compost de mezcla de subproductos animales y
vegetales.
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Cuadro 2.4. Dosis referenciales de enmiendas orgánicas a emplear en hortalizas en fun-
ción de su necesidad de N (kg de N a aplicar por tonelada producida).
Dosis referencial de enmiendas
Rendimiento N orgánicas (t/ha)
Especie
(t/ha) (kg/t) Estado Semi-
Compost***
fresco* compostado**
Coliflor 25 – 40 5–7 6 – 12 8 – 15 12 – 24
Poroto Verde 8 – 12 6–7 3–5 4–7 6 – 10
Endivia 10 – 30 5–7 4–6 5–8 8 – 12
Achicoria 30 – 60 3 – 3,5 4–8 5 – 10 8 – 16
Arveja 8 – 14 6–8 4–5 5–7 8 – 10
Pepino 20 – 50 3–4 4 – 10 5 – 13 8 – 20
Zapallo Guarda 60 – 100 1,5 – 2 5 – 10 7 – 13 10 – 20
Acelga 30 – 40 2,5 – 3 4–7 6 – 10
Zanahoria 30 – 80 2,5 – 3 4–8 5 – 10 8 – 16
Perejil 30 – 50 2,5 – 3 4–8 6 – 12
Puerro 20 – 60 3 – 3,5 4–8 5 – 10 8 – 16
Rabanitos 10 – 30 5–6 3–6 4–8 6 – 12
Nabo 10 – 25 5–6 3–6 4–8 6 – 12
Repollo Bruselas 10 – 30 8 – 10 7 – 13 10 – 20
Betarraga 30 – 60 4–5 5 – 10 7 – 13 10 – 20
Repollo Morado 30 – 60 3–4 7 – 10 10 – 16
Lechuga 20 – 60 2,5 – 3 4–7 6 – 10
Ciboulette 30 – 70 3–4 5 – 10 7 – 13 10 – 20
Apio 20 – 60 4–5 5 – 10 7 – 13 10 – 20
Espinaca 10 – 30 4–5 7 – 13 10 – 20
Tomate 50 – 100 2,5 – 3 8 – 12 10 – 15 16 – 24
Repollo Blanco 30 – 100 3 – 3,5 8 – 15 12 – 24
Cebolla 25 – 50 3 – 3,5 6 – 10 8 – 13 12 – 20
Ajo 25 – 40 3 – 3,5 6–8 8 – 10 12 – 16
Brócoli 10 – 20 10 – 12 8 – 15 12 – 24
Nota 1: la dosis máxima está limitada por restricciones microbiológicas y/o por normativas y regulaciones
ambientales nacionales internacionales.
Nota 2: para la producción de hortalizas cosechadas a ras de piso no se debe emplear Guano fresco
de ningún tipo.
Para el caso de enmiendas frescas existen restricciones para la aplicación en hortalizas de hoja y otros
cultivos y se deben respetar pèríodos de carencia.
* Guanos de gallina, broiler y pavo con cama de viruta, aserrín, capotillo, paja u otro de alta relación
C/N (residuos forestales y vegetales).
** Guanos de cerdo, vacuno, aves, mezclado con residuos forestales y/o agrícolas, y guanos fosilizados.
*** Compost de residuos y/o subproductos vegetales, compost de mezcla de subproductos animales y
vegetales.
42 BOLETÍN INIA Nº 426
Cuadro 2.5. Dosis referenciales de enmiendas orgánicas a emplear en cultivos en fun-
ción de su necesidad de N (kg de N a aplicar por quintal producido).
Cultivo Rendimiento N Dosis referencial de enmiendas
(qq/ha) (kg/qq) orgánicas (t/ha)
Estado Semi- Compost***
fresco* compostado**
Arroz 40 – 80 1,2 – 1,5 3–6 4–8 6 – 12
Arvejas 10 – 30 4–6 4–6 5–7 8 – 12
Avena 40 – 60 2,5 – 2,8 6–8 8 – 10 12 – 16
Cebada 50 – 70 2,2 - 2,5 4–6 5–8 8 – 12
Frejoles 10 – 30 3 – 3,5 3–5 4–6 6 – 10
Garbanzos 6 – 20 0–4 0–2 0–3 0–4
Lentejas 6 – 20 0–4 0–2 0–3 0–4
Maíz 120 – 200 2,2 - 2,5 10 – 15 13 – 20 20 – 30
Maravilla 30 – 50 4–5 6 – 10 8 – 13 12 – 20
Papas tardías 400 – 700 0,3 - 0,4 6–8 8 – 10 12 – 16
Papas tempranas 300 – 600 0,3 - 0,4 5–6 6–8 10 – 12
Raps - Canola 25 – 40 4–6 5–8 6 – 10 10 – 16
Remolacha 800 – 1200 0,15 – 0,2 5–8 6 – 10 10 – 16
Tabaco 30 – 50 4–5 6–8 8 – 10 12 – 16
Trigo Pan 40 – 120 2,6 – 3,2 6 – 10 8 – 13 12 – 20
Trigo candeal 60 – 100 3,2 – 3,4 8 – 11 10 – 14 16 – 22
Nota: la dosis máxima está limitada por restricciones microbiológicas y/o por normativas y regulaciones
ambientales nacionales internacionales.
* Guanos de gallina, broiler y pavo con cama de viruta, aserrín, capotillo, paja u otro de alta relación
C/N (residuos forestales y vegetales).
** Guanos de cerdo, vacuno, aves, mezclado con residuos forestales y/o agrícolas, y guanos fosilizados.
*** Compost de residuos y/o subproductos vegetales, compost de mezcla de subproductos animales y
vegetales.
qq = quintal métrico (100 kg).
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Cuadro 2.6. Dosis referenciales de enmiendas orgánicas a emplear en praderas en fun-
ción de su necesidad de N (kg de N a aplicar por tonelada producida).
Pradera Rendimiento N Dosis referencial de enmiendas
(t/ha) (kg/ton) orgánicas (t/ha)
Estado Semi- Compost***
fresco* compostado**
Gramíneas 10 – 15 1,2 – 2,0 2–4 3–5 4–8
Leguminosas**** 10 – 20 0 2–3 2–3 2–3
Mixtas**** 10 – 15 0,2 – 0,4 2–3 2–3 2–3
Nota: la dosis máxima está limitada por restricciones microbiológicas y/o por normativas y regulaciones
ambientales nacionales o internacionales.
* Guanos de gallina, broiler y pavo con cama de viruta, aserrín, capotillo, paja u otro de alta relación
C/N (residuos forestales y vegetales).
** Guanos de cerdo, vacuno, aves, mezclado con residuos forestales y/o agrícolas, y guanos fosilizados.
*** Compost de residuos y/o subproductos vegetales, compost de mezcla de subproductos animales y
vegetales.
****La aplicación de enmiendas orgánicas en praderas de leguminosas y en praderas mixtas se realiza
con el fin de aportar fósforo, potasio, calcio, magnesio, azufre y micronutrientes, como también
actuar como enmienda orgánica de suelos.
La aplicación de enmiendas orgánicas al suelo, además de ser un aporte de nu-
trientes para los cultivos, genera los siguientes beneficios:
• Mejora la estructura del suelo y la estabilidad de los agregados.
• Mejora la porosidad, la retención de agua y movimiento de agua y oxígeno.
• Mejora la resistencia a la erosión.
• Aumenta la vida benéfica del suelo (biomasa del suelo).
• Aumenta las reservas de nutrientes.
Cuando el objetivo de aplicar una enmienda orgánica es mejorar la materia orgá-
nica del suelo, la dosis de aplicación de esta enmienda se determina en función
de ciertos factores que se detallan a continuación:
1. El contenido de materia orgánica del suelo medido a distintas profundidades.
Por ejemplo, 0-10 cm en praderas, 0-20 cm en cultivos anuales y hortalizas;
y, 0-30 cm en frutales y viñas.
2. Conocer la densidad aparente del suelo, la que se puede obtener por análisis
físico o descripción del tipo o serie de suelo.
44 BOLETÍN INIA Nº 426
3. También debe conocer el porcentaje de humedad de la enmienda orgánica
(Cuadro 2.1).
4. Porcentaje de aumento en el contenido de materia orgánica que se pre-
tende conseguir con la aplicación de la enmienda orgánica. En este punto
es importante considerar un enfoque técnico/económico con programas de
aplicaciones paulatinas de dosis moderadas a través del tiempo, ya que re-
sultaría bastante costoso aplicar dosis altas de cualquier enmienda orgánica.
5. Una vez que obtenida esta información se emplea las ecuaciones 3 y 4:
Ecuación 3:
Dosis de MO (MO a subir (%) * DA (g/cm3) * PDM (cm)
a aplicar = ----------------------------------------------------
(t/ha) 0,33 (Ef)
Donde: MO = materia orgánica.
DA = densidad aparente del suelo.
PDM = profundidad de muestreo de suelo en que se determinó el con-
tenido de materia orgánica.
Ef = 1/3 de lo aplicado que es la eficiencia de incorporación neta de
la materia orgánica agregada al suelo.
Ecuación 4:
Dosis de Dosis MO a aplicar (t/ha) * 10.000
EMO = --------------------------------------------------
(t/ha) % de MO en la EMO a utilizar * (100 - %H° en EMO)
Donde: MO = materia orgánica.
EMO = enmienda orgánica.
%H° = porcentaje de humedad de la enmienda a utilizar.
10.000 = factor de corrección de unidades.
Por ejemplo, para subir el contenido de materia orgánica de un suelo del secano
interior desde 2% hasta 2,2%, en los primeros 20 cm del suelo y considerando
una densidad aparente de 1,2 g/cc, la dosis de un guano fresco (70% de materia
orgánica y 30% de humedad) sería de 29,7 t/ha (30 t/ha). Esta dosis es muy alta
para cualquiera de las especies cultivadas en Chile, pudiendo generar algún daño
en el cultivo por exceso de N y con riesgo de contaminación ambiental. Como
Instituto de Investigaciones Agropecuarias INIA / MINISTERIO DE AGRICULTURA 45
referencia, el uso de 30 t/ha de guano fresco puede generar un aporte real de N
desde 330 a 660 kg/ha (promedio 495), lo cual puede superar la necesidad del
cultivo más exigente en N que es el maíz (necesidad de fertilización desde 300 a
450 kg N/ha para diferentes ambientes dentro de Chile, considerando ya los aportes
del suelo). Por tanto, para esta situación se sugiere realizar aplicaciones paulatinas
en el tiempo, es decir, todos los años en dosis moderadas que fluctúen entre 10
y 15 t/ha y que se ajusten a la necesidad de nutrientes del cultivo que prosigue.
Otra alternativa de uso de enmiendas orgánicas en alta dosis se puede generar
cuando al aplicar junto a la incorporación de residuos de cereales, donde el
aporte de N de la MO contribuye a estimular la descomposición del residuo. En
este aspecto, como dosis referencial se puede indicar que la aplicación de 1 t de
guanos frescos (11 – 22 kg de N de aporte real, según tipo de guano y composi-
ción nutricional) puede contribuir a la descomposición de 1 a 2 t de residuo de
cereal (considerando un consumo de 10 kg de N como aporte externo por cada
1 t de residuo de cereal incorporado). Del mismo modo, la aplicación de 1 t de
guanos semicompostados (8 – 15 kg de N de aporte real, según tipo de enmienda
y composición nutricional) puede contribuir a la descomposición de 0,8 a 1,5 t de
residuo de cereal. En el mismo contexto, la aplicación de 1 t de compost (6 – 11
kg de N de aporte real, según tipo de compost y composición nutricional) puede
contribuir a la descomposición de 0,6 a 1,1 t de residuo de cereal.
Como ejemplo, si un productor de trigo quiere incorporar 6 t/ha de residuo usando
un guano semicompostado, debería aplicar aproximadamente 5 t de esta enmienda
orgánica, incorporada junto con el residuo. En otro ejemplo, si un productor de maíz
quiere incorporar 10 t/ha de residuo usando un guano fresco, debería aplicar 6 t
de esta enmienda orgánica, incorporada junto con el residuo. En ambos casos se
considera que se cuenta con la maquinaria y técnica de incorporación adecuada.
2.1.2. Época de aplicación de la enmienda orgánica
El momento de aplicación de la enmienda orgánica dependerá de la especie
vegetal con la cual se esté trabajando.
Para cultivos anuales, hortalizas anuales, establecimiento de praderas, plantación
de frutales y vides, la época de aplicación de la enmienda orgánica debe ser entre
7 y 15 días previo a la siembra, establecimiento o plantación (incorporado con
rastraje), de manera tal de reducir las pérdidas gaseosas de N y S asociadas a
aplicaciones muy tempranas, y también reducir el riesgo de daño por aplicaciones
muy cercanas a la siembra, y que se asocian a una deficiente distribución o mala
46 BOLETÍN INIA Nº 426
incorporación de las enmiendas orgánicas, quedando zonas con alta concentra-
ción de nutrientes, equivalente a una mezcla de fertilizante aplicada con mala
regulación de máquina. Cabe destacar que en el caso de hortalizas se recomienda
el uso de enmiendas compostadas para cumplir normas sanitarias.
Para praderas permanentes, la época adecuada de aplicación corresponde al pe-
ríodo de mayor crecimiento, previo a un rezago o después de un corte o pastoreo,
siendo ideal a fines de invierno o inicios de primavera, de manera de contar con
período de lluvia y humedad en el suelo que facilite la solubilización e incorporación
natural de la enmienda orgánica en la primera capa de suelo. Los crecimientos
de invierno son más lentos, reduciendo la necesidad nutricional en ese período
y dando tiempo para que los nutrientes aportados con la enmienda orgánica se
incorporen al suelo y queden disponibles a las raíces.
Para frutales y viñedos establecidos, como también para hortalizas perennes, la
aplicación de la enmienda orgánica debe realizarse en otoño, período en el cual
existe baja o nula necesidad nutricional (dando tiempo para que se incorporen
al suelo los nutrientes aportados por la enmienda orgánica), baja o nula tasa de
Figura 2.3. Aplicación de guano de broiler en otoño en huerto de manzano.
Instituto de Investigaciones Agropecuarias INIA / MINISTERIO DE AGRICULTURA 47
crecimiento de raíces (no hay riesgo de daño del sistema radical por aportes de
nutrientes con reacción salina), y período de baja temperatura ambiental y alta
presión atmosférica, lo cual reduce la volatilidad de los gases y los malos olores
asociados a la aplicación de algunas enmiendas orgánicas sin posibilidad de in-
corporación. Además, cuando se sincroniza la aplicación de la enmienda orgánica
con el período de caída de hojas en frutales de hoja caduca y vides (fines de otoño
e inicios de invierno), o en el período de caída de hojas de frutales de hoja persis-
tente, se genera una mezcla de la enmienda con las hojas, capturando nutrientes
en el proceso de descomposición de las hojas (filtro biológico), y acelerando la
tasa de descomposición de estas hojas. Por otra parte, la aplicación de enmiendas
orgánicas en frutales y vides debe realizarse al menos 4 meses previo a iniciar la
cosecha, según se exige en las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA). En el caso de suelos
arenosos las aplicaciones de invieno podrían generar lixiviación de nutrientes.
2.1.3. Aplicación incorporada o aplicación en cobertera sin incorporar
La incorporación de enmiendas orgánicas se realizará en función del cultivo para
el cual se efectuará la aplicación.
En el caso de cultivos anuales, hortalizas anuales, establecimiento de praderas,
plantación de frutales y vides, se recomienda aplicar la enmienda orgánica incor-
porándola durante la preparación de suelos utilizando el último o últimos rastrajes.
En el caso de frutales, vides y hortalizas perennes ya establecidas, la aplicación
de la enmienda puede ser más dificil . Una forma de adecuar su incorporación en
frutales y vides es usando surcos laterales en los cuales se aplica la enmienda,
para luego ser cubierto con el suelo removido. También se puede realizar incor-
poración usando una rastra de trabajo superficial. Otra opción a usar en frutales
y vides es la aplicación en cobertera previo a la caída de hojas, donde las hojas
que van cayendo generan el efecto de “filtro biológico” que evita la generación
de gases volátiles o compuesto de mal olor y además atrapa nutrientes que se
podían haber perdido en la forma gaseosa.
En el caso de praderas establecidas no se puede realizar la incorporación de en-
miendas orgánicas sólidas. Para enmiendas líquidas el uso de inyectores permite
incorporarlas en suelos a profundidades entre 10 y 50 cm dependiendo del tipo de
inyector a utilizar. Estos equipos han sido utilizados en otros países para reducir
la volatilización de amoníaco y olores, permitiendo hacer un uso más eficiente
del nitrógeno aplicado.
48 BOLETÍN INIA Nº 426
Figura 2.4. Aplicación de guano de vacuno en cobertera sobre una pradera sometida a
corte.
Figura 2.5. Aplicación de guano broiler en cobertera sobre el camellón de un huerto de
manzano.
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2.1.4. Uso de fertilización adicional
La aplicación adicional de fertilizantes convencionales se deberá realizar sólo si el
aporte de N de la enmienda orgánica no logra cubrir la necesidad de N del cultivo
a realizar, según nivel de rendimiento y necesidad de N por unidad de rendimiento
señalada en los Cuadros 2.3; 2.4; 2.5 y 2.6, para frutales, hortalizas, cultivos y
praderas, respectivamente. En este caso, la dosis de N a aplicar como fertilización
complementaria, se deberá determinar por diferencia simple entre la necesidad de
N del cultivo y el aporte de N logrado con la aplicación de la enmienda orgánica.
Para algunos cultivos en particular puede ser necesaria la aplicación adicional
de otros nutrientes como fósforo en papa y remolacha; potasio en tomates y
hortalizas de fruto, por citar algunos.
Por ejemplo, si la especie a cultivar es maíz, con un rendimiento estimado de
160 qq/ha, la necesidad de N del cultivo se aproxima a 352 kg/ha (2,2 kg de N/qq),
considerando que se trata de un híbrido de alta eficiencia de uso de N, sembrado
en forma oportuna, con sistema de riego tecnificado, y buen nivel tecnológico
aplicado en general.
En el caso de emplear como enmienda orgánica un guano de cerdo semicompos-
tado en dosis de 20 t/ha, con 30% de humedad, 2% de N orgánico (50% de tasa
de mineralización) y 0,5% de N inorgánico, el aporte real de N se aproxima a 210
kg/ha (20.000 kg * 0,7 * 0,02 * 0,5 + 20.000 kg * 0,7 * 0,005). En este caso, la dosis
de N de complemento será de 142 kg/ha (necesidad del cultivo de 352 kg de N –
aporte de la enmienda de 210 kg de N). A su vez, esta dosis para el cultivo de maíz
debe aplicarse al estado de 6 hojas cuando se emplea fertilización convencional,
o parcializado entre las hojas 5 y 12 para riego presurizado.
La época de aplicación de este N adicional es propia de cada cultivo y general-
mente corresponde al período de máxima tasa de crecimiento, que en todos los
casos es muy posterior a la siembra o establecimiento para cultivos anuales y
establecimiento de praderas y frutales, o en primavera para especies perennes
donde la aplicación de la enmienda se realizó en otoño-invierno.
El uso de enmiendas orgánicas genera también un efecto residual en el suelo
que puede representar entre un 10 y un 15% del aporte de N total contenido en
la enmienda, y porcentajes diferentes de otros nutrientes; pero además, genera
aporte de materia orgánica, construcción de suelo y estimulantes de vida en el
suelo, lo cual se observa en la expresión vegetativa del cultivo siguiente. Estos
efectos son más notorios en las zonas de acumulación de las enmiendas dentro de
un campo, siempre que esta acumulación se realice en zonas de cultivo. A modo
50 BOLETÍN INIA Nº 426
Figura 2.6. Diferencia de desarrollo en un cultivo de maíz con fertilización convencional
como efecto residual de la acumulación del compost que se aplicó en el campo durante
la temporada anterior.
de ejemplo, en la Figura 2.6 se observa la diferencia de desarrollo vegetativo en
un cultivo de maíz cultivado en la zona donde se acumuló la enmienda orgánica
empleada en la temporada anterior.
2.1.5. Condiciones generales para el almacenamiento transitorio de en-
miendas orgánicas en el predio
Se recomienda evitar el almacenamiento de enmiendas orgánicas en el predio,
programando la recepción del material para que sincronice con la fecha de apli-
cación. Para aquellas situaciones en las cuales no sea posible aplicar la enmienda
orgánica de forma inmediata se debe almacenar considerando las siguientes
restricciones (MINSAL, 2001; MINAGRI, 2005):
• El lugar de almacenamiento debe estar ubicado lejos de viviendas extra
prediales y de cuerpos de aguas superficiales como ríos, lagos, vertientes,
canales de riego o drenaje, así como también de infraestructuras tales como
pozos y norias.
Instituto de Investigaciones Agropecuarias INIA / MINISTERIO DE AGRICULTURA 51
• El lugar de almacenamiento debe estar impermeabilizado, para así evitar la
percolación de nutrientes y/o patógenos.
• El lugar debe contar con canales perimetrales de intercepción de aguas lluvias,
a fin de evitar la mezcla con la enmienda orgánica que será almacenada.
• La topografía del terreno debe presentar una pendiente tal, que no permita
el escurrimiento. En su defecto, se deberán tomar todas las medidas perti-
nentes para evitarlo.
• No podrán ser utilizados para almacenamiento los terrenos de inundación
frecuente y/o afloramiento de agua.
• Evitar la proliferación de vectores y generación de olores molestos.
• El lugar de almacenamiento debe estar limpio y ordenado.
• La capacidad de almacenamiento debe considerar los volúmenes de enmiendas
orgánicas manejadas en el predio, evitando la aplicación bajo condiciones de
suelo saturado. Para la zona sur esto equivale a una capacidad de a lo menos
2 a 3 meses.
2.2. Uso de purines en praderas y cultivos
Los purines son una mezcla de fecas, orina y aguas sucias, además pueden contener
restos de materiales utilizados en la estabulación de animales (por ejemplo paja,
tierra, arena y/o aserrín) y residuos de alimentos, provenientes de los sistemas de
producción animal. En general, el contenido de materia seca no supera el 10%,
por lo que su manejo es en forma líquida, normalmente gravitacionalmente o
con el uso de bombas.
Por los grandes volúmenes generados, constituyen un aporte importante de macro
y micronutrientes y materia orgánica, que pueden ser reciclados en los suelos.
En el último tiempo, en el país se ha intensificado su manejo y uso, dado por el
mayor conocimiento de los agricultores de las ventajas de su aplicación al suelo,
la necesidad de reutilizarlos, el costo creciente de los fertilizantes inorgánicos y
la normativa ambiental, especialmente de protección de cursos de agua.
2.2.1. Caracterización de purines
Los purines son una fuente importante de macronutrientes, micro nutrientes, y
materia orgánica (Cuadro 2.7). En términos generales el 30 a 40% del nitrógeno
se encuentra en forma soluble, principalmente amonio, con muy bajo contenido
de nitrato (< 1%), siendo estas formas las disponibles para el cultivo y/o pradera
52 BOLETÍN INIA Nº 426
post aplicación. En el caso del fósforo, la disponibilidad inmediata de este nutriente
es entre 50 y 60% y del potasio es entre 95 y 100%. Por lo tanto, es importan-
te considerar que cuando se aplican purines, una parte de los nutrientes serán
absorbidos por el cultivo (o perdidos al aire, suelo y/o agua) y otra quedará en
el suelo y necesitará ser transformado por los microorganismos presentes en el
suelo, previa utilización por las plantas. El aporte de micronutrientes en general
es bajo, sin embargo, representan una buena fuente de minerales, permitiendo
su reciclaje en el suelo.
2.2.2. Forma de aplicación
Existen diferentes formas de aplicar los purines: en superficie sin incorporación
(praderas permanentes); en superficie con incorporación al suelo (previo al es-
tablecimiento de praderas o cultivos), además pueden ser inyectados al suelo a
través de equipos que permiten incorporarlos a 10-50 cm de profundidad. Las
aplicaciones en superficie sin incorporación al suelo pueden provocar pérdidas
altas de nitrógeno por volatilización de amoniaco y generación de olores. Cuando
los purines son incorporados al suelo, se puede reducir en forma importante las
pérdidas de amoníaco y la emisión de olores. La efectividad de esta práctica de
manejo dependerá de su rápida ejecución post aplicación (menor a 6 horas). Se
trata de evitar la exposición de los purines a las condiciones ambientales, para
reducir el potencial de pérdida.
En Chile casi la totalidad de los purines son aplicados en superficie por aspersión,
utilizando carros o equipos de riego de alta presión e irrigadores móviles de baja
presión. El uso de carros purineros con inyectores es incipiente a escala nacional.
2.2.3. Dosis
La selección de la dosis adecuada de aplicación de purines tiene ventajas econó-
micas y ambientales. Para hacer una correcta estimación de la dosis de nutrientes
a aplicar a un cultivo o pradera es necesario considerar: fertilidad y aporte de nu-
trientes del suelo; aporte de nutrientes por reciclaje animal (fecas, orina); pérdidas
de nutrientes (escurrimiento, lixiviación, volatilización, fijación); requerimientos de
cultivos y/o praderas; aporte de nutrientes disponibles y totales por la aplicación
de purines, teniendo presente la eficiencia de uso del nutriente aplicado.
La cantidad de purín a aplicar debe tener en cuenta el desbalance nutricional
propio de este tipo de residuos, esto quiere decir, que de acuerdo al requerimiento
del cultivo y aporte del purín, puede producirse desbalances ya que, algunos nu-
trientes están más disponibles que otros. Por ejemplo, en sectores con reiteradas
Instituto de Investigaciones Agropecuarias INIA / MINISTERIO DE AGRICULTURA 53
aplicaciones de purines de lechería se ha observado excesivos contenidos de K en
el suelo. Esta situación disminuye la absorción de magnesio, sodio y calcio por las
plantas, lo que puede resultar en la expresión de la enfermedad de hipomagne-
semia en vacas. En el caso de purines de cerdo, el contenido de Zn puede limitar
la dosis a aplicar. Tanto para P como para K, aplicaciones de purines en suelos
deficitarios no generarán una acumulación significativa o exceso de nutrientes.
Este fenómeno se produce después de aplicaciones reiteradas (varios años de
manera consecutiva) o por sobre fertilización, esto es, por fertilización con purines
en sectores que reciben fertilización inorgánica (comercial) completa cada año. De
allí la relevancia de realizar un plan de manejo de uso de purines a nivel predial,
como parte del plan anual de fertilización. En aplicaciones de superficie sobre
praderas o cultivos establecidos, otro factor importante es la carga de materia
seca por unidad de área. Altas dosis de aplicación de purines pueden saturar los
suelos y producirse un daño físico de las plantas por “encostramiento” del purín.
Como ejemplo, si se aplican 100.000 litros de purines por hectárea, equivalentes
a 100 toneladas, para conocer el aporte de nutrientes se debe realizar un análisis
en un laboratorio con experiencia en el tema o al no contar con análisis, utilizar
valores promedio de lecherías similares. En el Cuadro 1 se entrega como guía el
contenido de nutrientes para un purín bovino típico de sistemas pastoriles, los
cuales han sido usados como base para estimar los aportes de macronutrien-
tes, suponiendo su uso en pradera (rendimiento 10 t MS/ha) y maíz forrajero
(rendimiento 20 t MS/ha). Se puede observar que el purín aporta una cantidad
importante de nutrientes, y que para el K en maíz corresponde al 100% de los
requerimientos. La diferencia se deberá aportar por parte del suelo o a través del
uso de fertilizantes químicos.
2.2.4. Época de aplicación
Con el fin de hacer un uso adecuado de los nutrientes, los purines deben distribuirse
cuando los cultivos o praderas están en crecimiento activo, donde las demandas
de los nutrientes son más altas. En general, el uso más eficiente de N se observa
en aplicaciones de purines realizadas desde fines de invierno y en primavera, en
comparación a las de otoño e invierno. Desde una perspectiva ambiental, la época
de aplicación de purines es muy importante. En invierno se esperan altas pérdidas
de N debido al riesgo de lixiviación (lavado de nutrientes del suelo en profundidad)
y escurrimiento (arrastre de nutrientes en superficie, a favor de la pendiente to-
pográfica del terreno) por la alta pluviometría durante ese período. Aplicaciones
invernales favorecerían además la dispersión de los patógenos presentes en estos
residuos, por lixiviación o escurrimiento del material contaminado a cursos de
54 BOLETÍN INIA Nº 426
agua. Aplicaciones en primavera, por el contrario, favorecería su eliminación, dado
el efecto negativo de los rayos ultravioletas (luz solar) sobre la sobrevivencia de
los patógenos comúnmente presentes. Otro aspecto negativo de la aplicación de
purines en el período invernal es el posible daño que pueden sufrir las praderas
o los cultivos por efecto de la maquinaria utilizada, la cual incrementa el riesgo
de compactación y erosión del suelo. La volatilización de amoníaco también
depende de las condiciones climáticas. Es más alta en aplicaciones realizadas
en clima caluroso y seco, condiciones que se dan preferentemente en la época
de primavera-verano.
2.2.5. Plan de manejo de purines a nivel predial
El correcto manejo y uso de purines en un predio debiera considerar un plan anual
de aplicaciones al suelo, al igual que lo que se hace para enmiendas orgánicas o
fertilizantes comerciales.
• Producción de purines en el predio. Se deberá estimar la producción mensual
y anual de purines en el predio, y la cantidad de nutrientes aportados por los
purines anualmente.
• Disponibilidad de superficie “productiva potencial” para uso con purines. Se
deberá determinar la superficie de suelo agrícola disponible para aplicación
de purines en cada predio, debiéndose descontar el área utilizada por cons-
trucciones, caminos, bosques o bosquetes, cursos de agua (considerando
una franja ribereña de al menos 5 metros sin aplicación) y otros. También
se deberá descontar, si es el caso, potreros que estén cercanos a caminos
públicos o viviendas, con la finalidad de evitar molestias por aplicación de
purines cercanos a ellas.
• Requerimientos de cultivos y praderas. Se deberá estimar la superficie utili-
zada por los diferentes cultivos y praderas, determinando los requerimientos
de nutrientes de ellos anualmente.
• Aptitud de suelos. Con la finalidad de hacer un mejor uso de los purines en las
distintas épocas del año, se deberá determinar, de acuerdo a antecedentes
técnicos prediales y experiencia de agricultor y trabajadores, la aptitud de
los distintos potreros para aplicación de purines. Para ello, se debe clasificar
en: a) potreros sin ninguna limitación, con suelo profundos, poca pendiente,
sin cursos de agua cercanos; b) potreros con limitación moderada, con sue-
los menos profundos y/o con pendiente leve y/o cursos de agua cercanos;
y c) potreros con limitación, suelos delgados y/o con pendiente fuerte y/o
Instituto de Investigaciones Agropecuarias INIA / MINISTERIO DE AGRICULTURA 55
inundables y/o cercanos a cursos de agua. En estos potreros, por ejemplo, se
podrá aplicar purines sólo en algunas épocas del año.
Con esta información se podrá elaborar un plan de manejo de purines prediales,
estimando si en el predio existe un exceso o falta de nutrientes aportados por los
purines. En el segundo caso se podrá complementar con enmiendas orgánicas o
fertilizantes comerciales. Por otro lado, al existir un exceso se deberá reducir las
dosis y/o el uso de cultivos más extractivos.
Cuadro 2.7. Caracterización de purines de predios lecheros del sur de Chile (base peso
fresco)*.
Parámetro Unidad Promedio Mínimo Máximo
Materia seca (%) 3,05 0,19 13,75
Materia orgánica (%) 66,11 31,71 85,25
pH (u) 7,34 5,75 8,77
Carbono (%) 4,34 0,54 10,73
N total Kjeldahl (kg/t) 1,46 0,19 5,25
Nitrógeno amoniacal (kg N-NH3/t) 0,54 0,05 2,11
Nitrógeno nítrico (kg N-NO3/t) 0,01 0,00 0,03
Fósforo total (kg P2O5/t) 0,52 0,04 2,17
Potasio total (kg K2O/t) 1,12 0,13 4,88
Calcio total (kg CaO/t) 0,68 0,03 2,77
Magnesio total (kg MgO/t) 0,32 0,02 1,49
Sodio total (kg Na/t) 0,20 0,03 0,95
Azufre total (kg S/t) 0,11 0,01 0,43
* n = 102 a excepción de S con n = 52.
Cuadro 2.8. Ejemplo de cálculo dosis de purín en pradera con un rendimiento estimado de 4 t
MS/ha y de maíz forrajero de 20 t MS/ha.
Parámetro Unidad Aporte Requerimiento Balance Requerimiento Balance
purín pradera pradera maíz maíz
Nitrógeno total (N total) 88 280 -134 240 -94
Fósforo (P2O5) 31 100 -48 96 -44
Potasio (K2O) 67 313 -201 106 +6
56 BOLETÍN INIA Nº 426
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