“LA HISTORIA DE MATÍAS”
(Extraído y adaptado y www.buenastareas.com)
“Esta es la historia de Matías un niño que acababa de mudarse a otro pueblo.
A Matías le encantaba la música y tocar el piano. Su madre, al ver que a su
hijo le gustaba mucho, lo inscribió en la academia de música de aquel pueblo.
El primer día que Matías llego al colegio, como todo niño que llega a un pueblo
donde no conoce a nadie sintió un poco de miedo. Matías entro al salón de
clases y notó que tenía muchos compañeros. Al salir de clases Matías chocó
sin querer a unos de sus compañeros, al cual le pidió disculpas.
RIGO: “No te preocupes estoy bien, me llamo Rodrigo, pero me puedes decir
Rigo”
MATÍAS: “Hola me llamo Matías y soy nuevo en el pueblo”
RIGO: “Con razón nunca te había visto, ella es Lorena”
LORENA: “Hola”
RIGO: “Y desde ahora nos gustaría que fueras nuestro amigo también, no se
ve con frecuencia que se disculpen cuando te chocan en esta academia”.
MATÍAS: “¿Porque lo dices? A mí me han enseñado que siempre hay que
pedir disculpas”
LORENA: “Pero aquí no lo hacen y tus compañeros muchas veces no son
agradables, se burlan de ti y se ríen cuando te equivocas”.
Matías se quedó muy asombrado con lo que les contaban sus nuevos amigos.
Al día siguiente la profesora los llevo al auditorio donde cada uno tocaría su
instrumento favorito.
Muchos subieron, algunos lo hacían bien y otros no muy bien, Lucas y Fred
eran los compañeros que más se burlaban y hacían maldades, ya que se
creían superiores que los demás porque desde muy niños estudiaban en la
academia y sabían tocar varios instrumentos.
Le tocó el turno a su amigo Rigo que tocaba el saxofón y lo hizo bien, luego
subió Lorena que tocaba el violín y también lo hizo muy bien, luego le tocaba
el turno a Matías, subió, se sentó frente al piano y recordó todo lo que sus
amigos le habían contado de Lucas y Fred. Empezó tocando bien, pero con
los nervios que sentía se le olvido la música, lo cual nunca le había pasado, y
todos rieron. Matías se sintió mal y salió corriendo del auditorio llorando.
Rigo y Lorena lo siguieron. Le dijeron a Matías que no se preocupara que todo
iba a salir bien y que la próxima vez lo haría mejor. Matías se sintió un mucho
mejor y dijo que no se iba a dar por vencido.
Al día siguiente, Matías subió de nuevo y sus compañeros comenzaron a
susurrar. Matías se sentó al frente del piano cerró los ojos, empezó a tocar y
esta vez lo hizo como nunca. La profesora asombrada se levantó, le aplaudió
y todos sus compañeros también lo hicieron excepto Lucas y Fred los cuales
se sintieron molestos y se fueron.
Al salir del auditorio la profesora llamo a Matías y le invitó a inscribirse en la
competencia anual de música de todas las academias.
Pasaron meses y Matías daba lo mejor de sí. El día del concierto todos estaban
nerviosos y antes de subir al escenario Matías fue al baño y se encontró con
Fred y Lucas los cuales no se sentían muy bien. Al ver llegar a Matías fingieron
sentirse bien.
MATIAS: “¿Están bien? Los noto un poco raros”
LUCAS: “Qué te importa cómo nos sentimos, a nadie le importa”
MATIAS: “A mí sí me importa, porque somos un grupo y si uno está mal todos
estamos mal, incluso yo, sé que tienen su carácter pero me caen bien y no me
gusta verlos así.”
Lucas y Fred se miraron, nunca nadie les había hablado así.
FRED: “Disculpa como te respondió Lucas, no lo quisimos hacer, pero nadie
se había preocupado por nosotros”.
MATIAS: “Por lo visto esta es una academia algo diferente, nadie se disculpa,
no existe el compañerismo, ¿qué clase de academia es esta, una de ogros?”
Fred y Lucas se rieron y Matías también
LUCAS: “Bueno al menos ya nos hiciste reír ahora nos sentimos mucho mejor,
¡SALGAMOS A TUMBAR EL ESCENARIO!”.
Al terminar todos les aplaudieron y se llevaron el primer premio. Todos saltaron
de alegría y felicidad. Fred y Lucas le agradecieron a Matías por haberlos
hecho sentir mejor y prometieron ya no burlarse de los demás. Lorena y Rigo
se quedaron asombrados por lo que estaban escuchando y todos se dieron un
gran abrazo.
Fred y Lucas invitaron a todos a comer un helado, y todos fueron. Matías se
sentía muy contento porque todos eran amigos ahora, un gran EQUIPO”.