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Reg 03

Este documento describe la región de Atacama en Chile, incluyendo su geografía, historia y desarrollo económico. La región ha tenido una importante minería, especialmente de plata y cobre, lo que impulsó el crecimiento de ciudades como Copiapó y Vallenar. La agricultura también ha sido importante, especialmente en los valles fértiles.
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Reg 03

Este documento describe la región de Atacama en Chile, incluyendo su geografía, historia y desarrollo económico. La región ha tenido una importante minería, especialmente de plata y cobre, lo que impulsó el crecimiento de ciudades como Copiapó y Vallenar. La agricultura también ha sido importante, especialmente en los valles fértiles.
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1

REGIÓN DE ATACAMA

ENTRE EL ESPACIO Y EL SER HUMANO

En torno a la naturaleza

Llegando desde el norte, entramos a Atacama con la esperanza que los cerros dejen de alejarse con el
horizonte. La soledad de la pampa, más al norte, nos ha servido de retiro espiritual y ahora necesitamos
sentirnos acompañados. Poco a poco nos damos cuenta que la tierra que pisamos ya no cruza el espacio como
los rayos del sol, y toma las formas de las piedras grandes y pequeñas que la habitan. Empezamos a bajar y
subir, como si atravesáramos un valle, y en el fondo de los descensos se ven pequeñas manchas, de un color
insospechado, que provocan reacciones desde las profundidades del olvido, al resonar de la palabra ‘verde’.

El sol ya no pega siempre en la espalda, sino a veces en el costado derecho y otras veces en el izquierdo,
porque el camino nos lleva bordeando cerros. Ya podemos tocar los cerros, y sentir, por el calor de sus tierras,
que son reales. Menos reales parecen algunas piedras, de extraños nombres, que encontramos de vez en
cuando: atacamita, malaquita, pirita... Da la curiosa sensación que esta tierra ya no es inerte y que no somos
los únicos seres vivientes en estos cerros. Buscamos en el suelo, caminamos atentos al movimiento de
cualquier insecto u hoja, pero no vemos nada. Este año ha sido seco, pero cuando llueve -valdría la pena volver
cada año por si acaso-, ¡qué colores asoman del vientre calcáreo! Emerge un ecosistema dormido, de flores,
insectos y fotógrafos. ¿Qué vida podría existir en la aridez de otros mundos?

No ha llovido, pero repentinamente un cerro se retira de la vista para revelar un valle con árboles, pasto, y un
río, el Copiapó. Le seguimos aguas abajo, mientras se ensancha, cambiando el relieve de las orillas. A su paso,
los cerros exhiben explanadas sobre el fondo del valle, formando paredes que protegen la corriente amplia de
verdor. Como más allá de los muros se encuentra una planicie seca, desértica, decidimos entonces seguir el
valle hasta su desembocadura.

La costa, a esta altura, tiene una playa ancha y ventosa, por lo que nos arrepentimos de no haber bajado más al
norte, donde Bahía Inglesa, Puerto Viejo y un sinnúmero de playas poco conocidas ofrecen arenas blancas, mar
calmo y clima veraniego; o a la altura del parque Pan de Azúcar, donde plantas desérticas viven bebiendo de la
camanchaca. Pero nuestro horizonte es más verde y partimos hacia el sur.

En el valle del Huasco encontramos donde evitar el viento, caminando entre los olivares que alfombran el lugar
con un verde profundo. Desde aquí podríamos seguir subiendo hasta los campos de alfalfa, los cerros coloridos;
podríamos continuar el ascenso para encontrar los parronales pisqueros, incluso hasta reencontrarnos con más
faenas mineras. Podríamos seguir y seguir por precordillera y montaña y, al final, encontrarnos mirando toda la
extensión de la región, todo el rededor hasta donde lo permiten las nubes, desde la cumbre del Ojos del Salado.

Rutas del tiempo

La unidad geográfica que se conoce hoy como la III Región de Atacama ha tenido, en diversas épocas, la
característica de una zona limítrofe o punto de entrada. En esto se puede incluir la llegada del imperio cuzqueño
a la geografía desconocida al sur de la infinita pampa, al mundo de los diaguitas, pobladores originales del
territorio. El inca Tupac Yupanqui, aunque no descubrió la rueda, fundó el primer transporte de larga distancia
de la región, enviando, por el Camino del Inca, a los chasquis o mensajeros corredores. Restos de fundiciones
en los alrededores de Tierra Amarilla y otros sitios arqueológicos en la zona de El Salvador indican la existencia
de los asentamientos con que se comunicaban.

Por el paso San Francisco llegaron algunos españoles, un pequeño grupo comandado por Diego de Almagro,
quienes ingresaron por primera vez a lo que sería territorio chileno en 1535, cinco años después, arribó Pedro
de Valdivia. Echaron sus primeras raíces en San Francisco de la Selva,(1) hoy Copiapó, convirtiéndose en una
de las primeras ciudades del país, aunque tuvo que esperar dos siglos para su fundación propiamente tal.
Vallenar, la otra ciudad principal de la región, debe su existencia a una orden de Ambrosio O’Higgins, quien, en
su viaje de reconocimiento del norte en 1789, dio al lugar el nombre de su pueblo natal de Ballynary en Irlanda.

1
Es interesante señalar, que este nombre refleja el carácter selvático del Valle del Copiapó antes de la conquista.
2
En la época colonial, los principales sustentos eran la agricultura de los fértiles valles del Copiapó y el Huasco, y
la pequeña minería del interior, en los sectores cercanos a Freirina y Chañaral. Fue dicha minería la que
consumió la gran parte del bosque nativo del valle de Copiapó para alimentar fundiciones y otras necesidades
con leña.

El fin de aquella época de dominio español también llegó desde la cordillera, cuando, en 1817, un grupo de los
aliados independentistas atravesó desde el lado atlántico de los Andes para ocupar Copiapó. En ese momento,
la región quedó como zona fronteriza frente a territorios bolivianos en el norte y argentinos por el oriente.

En la época de la independencia, corría el año de 1819 cuando Copiapó fue castigada con un desastroso
terremoto, pero pronto se volvió afortunada. Según la leyenda, en 1832, el leñador Juan Godoy soñó con la
ubicación de la veta de plata que sería Chañarcillo. Leyenda o no, el sueño y fortuna que entregó el mineral a la
región y al país, pasó a ser historia. De la época que siguió datan muchos edificios históricos de la provincia,
como el teatro Municipal de 1848 (destruido en 1937 por un incendio), el cual brindaba espectáculos tales como
la ópera italiana que llegaba directamente desde Milán a través de Puerto Viejo.(2) También vinculado con el
apogeo de Chañarcillo fue la fundación, en 1855, de la escuela de minería que llegaría a ser la actual
Universidad de Atacama.

El mismo auge minero trajo como consecuencia un desarrollo tecnológico adelantado: el ferrocarril Caldera–
Copiapó se inauguró en 1851 con el paso del primer tren arrastrado por la locomotora Copiapó. Aunque el
ferrocarril de Copiapó no fue el primero de América del Sur (distinción que tenía el de Georgetown, Guyana, de
1848),(3) el ferrocarril de Wheelwright marcó un momento importante en el desarrollo de la región, sobre todo
para el naciente puerto de Caldera, que alcanzó importancia al albergar el consulado británico de la zona.

Junto con el rápido crecimiento industrial, siempre crece, en forma sinérgica, la política reformista. Así sucedió
en Atacama con la figura de Pedro León Gallo, rebelde por la causa regional contra el gobierno centralista de la
época. Su derrota por las fuerzas gubernamentales en la quebrada de Los Loros, en marzo de 1859, quedó
como hito en la historia regionalista del norte, aunque, en la campaña subsiguiente, la inferioridad numérica
detuvo su avance. Tal vez el legado más importante que dejó Pedro León Gallo junto a Manuel Antonio Matta
fue la fundación del Partido Radical en Copiapó, en 1863.

En la guerra de 1879 el fervor de la voluntad patriótica de la región fue tal que le llevó a sacrificar un gran
número de sus hombres en las heroicas acciones del Batallón de Atacama. Ganó y quedó Tercera:
integrándose, al norte del país, los nuevos territorios de las actuales regiones de Tarapacá y Antofagasta.
Quedó como frontera interior entre la agricultura y la minería, y resultando la segunda de aquellas actividades la
más fructífera.

La historia del siglo XX ha estado estrechamente ligada al aprovechamiento de la riqueza mineral de la región.
Con Chañarcillo en descenso, el cobre se puso en primer plano, siendo extraído de diversos puntos de la zona.
En 1927, comenzó a funcionar quien ocupara el primer lugar de importancia, el mineral de Potrerillos, hasta que
su agotamiento coincidió con la construcción de El Salvador, a fines de los cincuenta. La ciudad de El Salvador
fue un diseño revolucionario del arquitecto Óscar Niemayer, -constructor también de Brasilia-, tiene la forma de
un casco romano. Pero el cobre no ha sido el único: la diversidad de minerales es tal que cada uno ha tenido su
momento, desde las grandes extracciones de hierro en la provincia del Huasco, hasta la figura simbólica del
pirquinero en busca de metales preciosos.

La agricultura también avanza: inversiones en embalses e infraestructura de riego y mejoramiento en técnicas


de cultivo de aceitunas han traído grandes beneficios a zonas donde la minería ha reducido su contribución a la
economía local.(4)

2
Naveas, 1990.
3
Angerstein y Thomson, 1997.
4
Gobierno Regional de Atacama,1998.
3

Enlaces sobre el lugar

La población de Atacama se ubica entre las más bajas de todo el país, pero estimaciones recientes indican que
crece rápidamente.(5) La densidad de la población es también de las más bajas, superada incluso por la de la
Región de Antofagasta, a pesar de tener menor superficie.(6) Un poco menos de la mitad de los habitantes vive
en la ciudad capital de Copiapó y la segunda ciudad, Vallenar, congrega, aproximadamente, a un quinto. La
mayor parte del resto de la población se concentra en las ciudades de Chañaral, Diego de Almagro, Caldera y
Tierra Amarilla, más el eje minero de El Salvador-Potrerillos.(7) Este carácter polinuclear de la región hace que
sea menos centralizada: aunque su capital, Copiapó, contiene las funciones administrativas y mayores medios
económicos, cada uno de los otros centros de población tiene cierto grado de autonomía en comparación con la
II Región, donde domina la ciudad principal.

La transición desde el Norte Grande, de pampa y asentamientos aislados, hasta el Norte Chico, de valles,
quebradas y economía agrícola, se expresa bien en los porcentajes de personas viviendo en condiciones de
ruralidad. En la provincia de Chañaral, al igual que en la de Copiapó, una persona de cada 20 vive en zonas
denominadas rurales; en la de Huasco esta cifra se eleva a una de cada cinco, es decir, más que el promedio
nacional.(8)

Esta diferencia también se percibe con respecto al sexo. En el último censo, las mujeres eran casi la mitad de la
población total de la región;(9) sin embargo, al igual que la Región de Antofagasta, es en la población rural
donde ocurre el mayor desequilibrio, puesto que un poco más del tercio de la población es femenino. En este
aspecto, nuevamente hay transición de norte a sur. En la provincia de Chañaral, donde domina el tipo de
asentamiento típico de las zonas mineras (ver Región de Antofagasta), la población rural consta de un 80% de
hombres; en la de Copiapó, donde comienza el surgimiento de la ruralidad agrícola, el 69% es masculino, y en
Huasco los hombres son el 56% de los habitantes rurales.(10)

En el censo de 1992, un 4,2% de la población se declaró mapuche y el 0,8% aimara, cuya mayoría vive en la
provincia de Copiapó. No se sabe en qué forma se denominó la población colla que habita algunas partes del
interior, puesto que su propia etnia no se incluyó como opción en el censo.(11)

La región es una fuente de productos primarios, en gran parte derivados de la minería, cuyo producto más
importante es el cobre, con el 42% del Producto Interno Bruto (PIB) de la región.(12) Sin embargo, los cerros de
la región proveen de una muy amplia variedad de minerales metálicos y no metálicos.(13) Esto contribuye a que
la minería siga funcionando en diversas escalas, no sólo como núcleos concentrados de alta productividad de
un solo metal, sino también como pequeños productores de diversos minerales, lo cual explica, de alguna
manera, el porcentaje relativamente alto de empleo de la fuerza de trabajo en este sector.(14)

Después del cobre, las exportaciones más importantes son la uva de mesa y las conservas de productos del
mar,(15) enfatizando la importancia de la agricultura y la pesca. De la última, la pesca artesanal sigue

5
En el último censo, la región tenía 230.873 habitantes. INE, 1992.
Una estimación de 1998 da la cifra de 264.464. Gobierno Regional de Atacama, 1998.
6
INE, 1992.
7
Ídem.
8
Idem.
9
Idem.
10
Idem.
11
Idem.
12
Gobierno Regional de Atacama, 1998.
13
Idem.
14
INE, 1992.
15
Gobierno Regional de Atacama, 1998
4
proporcionando una parte significativa del desembarque,(16) pese a la alta productividad de la pesca industrial.
Esto, junto a la creciente actividad en el sector agrícola impulsada por la implementación de esquemas de riego
y nuevas técnicas de cultivo, hace que la actividad agrícola y pesquera emplee el 13% de la fuerza de trabajo
en la región.

Este amplio espectro de empleo, desde lo industrial hasta lo artesanal, también reduce las cifras promedio de
ingreso per cápita y de educación en comparación con la Región de Antofagasta, a pesar de que se encuentra
entre las regiones mejor ubicadas en el país, en cuanto a la educación superior de su fuerza de trabajo.(17) A
esto contribuye la Universidad de Atacama, que hoy atrae una tasa mayor de ingreso de estudiantes de la
propia región, en comparación con años anteriores.(18)

Las comunas mejor ubicadas en el área de ingreso promedio son Diego de Almagro, Copiapó, Caldera, Huasco
y Vallenar(19) En esto influyen la gran minería y las inversiones en técnicas agrícolas en los valles de Copiapó y
Huasco. Las demás, Chañaral y Freirina, en contraste con Alto del Carmen, muestran una diferencia entre los
mundos industrial y agrícola de la región. Las primeras dos tienen ingresos medios bajos y los dos porcentajes
más altos de población en condiciones de pobreza -cifras típicas de pueblos industriales en que van
desapareciendo sus actividades originales-. Sin embargo, Alto del Carmen, a pesar de tener un ingreso medio
aun menor, posee índices de pobreza enmarcados entre los más bajos de la región,(20) lo cual sugiere un estilo
de vida más estable y un aprendizaje largo de vivir con relativamente pocos recursos.

De diversas maneras, la Región de Atacama marca la zona de encuentro entre el Chile industrial y el Chile
agrícola. En este punto del texto, se encuentran también lo cuantitativo y lo cualitativo: el próximo capítulo
elaborará el tema de otra forma, contando esta transición no tanto con estadísticas, sino con imágenes.

16
Idem.
17
INE, 1995.
18
La proporción de estudiantes provenientes de la misma región ha subido desde el 25% hasta un 75% del alumnado total. Entrevista a
Nelson Sills, 1998.
19
En todos los casos, entre 5.175 y 5.200 dólares ajustado según IDM. PNUD, 1996.
20
Ingresos medios: Chañaral, 4.157; Freirina, 3.933; Alto del Carmen, 3.833 (dólares ajustado según IDM). Pobreza comunal: Chañaral,
43.1%; Freirina, 62.7%; Alto del Carmen, 32.3. Idem.
5
REALIDADES REGIONALES

Dos nortes en uno

La regionalización de 1975 creó en Atacama una región de transición entre el Norte Grande y el Chico, casi un
microcosmos de todo el territorio nortino.

En su límite superior, donde termina o principia el gran Calichal, 21 abunda el cobre y la puesta de sol pinta con
tiza de colores los cerros, y por la carretera panamericana, es fácil creer que falta poco para llegar a la bajada
hacia Antofagasta. Y en los alrededores el valle del Huasco, donde se extrae el hierro y las comunidades
agrícolas anidan entre cerros secos, uno podría estar en la región coquimbana al sur.

La zona es, según uno quiera verla, puente o brecha entre los dos nortes de Chile. Los buses pasan en la
noche con los ojos tapados y los aviones, que van más al norte, no hacen escalas. El aislamiento de sus
centros de población, más la importancia local que tiene cada uno, acentúa ese sentido de puntos separados
por vacíos, resultando difícil evitar referencias al transporte. La historia no puede ser sólo casualidad: el que
trajo la rueda mecanizada a la región llevó el apellido Wheelwright (“hacedor de ruedas”).

Pero hay características que la unen. Ya sea de cobre, oro, plata o algún mineral más exótico, la cultura del
minero tiene una universalidad dentro y fuera de los límites regionales. La figura del pirquinero de casco,
carretilla y culero,22 aunque tiene poca vigencia hoy, sigue siendo simbólica.

En comparación con la II Región, la antigüedad de tales símbolos parece prestarle cierta continuidad temporal
que dan una impresión de mayor permanencia y sustentabilidad. Pero no es la sustentabilidad de las teorías
ecológicas, sino la del minero que sabe que mañana le puede traicionar la veta y tiene que sustentarse en la
pesca o la artesanía.23 Es la de una zona que ha sufrido terremotos, conflicto armado, colapso económico;
hasta en la región vecina al norte reconocen su dura historia.24 A diferencia de la pampa más al norte, con sus
fantasmas y sus cementerios, Atacama tiene una respuesta a la muerte: el nacimiento, ya sea el de un
movimiento político, de un empleo alternativo o, simplemente, de otra mina. Las semillas duermen, y dadas las
condiciones, florece el desierto de nuevo. “Copiapó ha sabido sacar de sí misma en las horas difíciles, la fuerza
necesaria para enfrentar con optimismo el porvenir”: 25 Tal vez este optimismo ha dejado su legado en el
pirquinero que “siempre piensa en mañana”,26 en la rica veta del próximo cerro.

Y los cerros están próximos. La vista raras veces se abre como en la pampa y siempre existe la misma
esperanza del minero: encontrar algo a la vuelta. La existencia de tantos cambios, tantas curvas en el camino,
hace que la región tenga una escala más humana, reflejada en el tamaño de sus ciudades; en Copiapó,
inclusive, se niegan las ostentosas construcciones que una capital regional podría tener y presenta a su plaza
una fachada que permite que el ser humano se sienta significante.

Tal vez ese mismo fenómeno -que las ciudades menores no lo sean tanto- sea el responsable de la relativa
fuerza de conexión entre las urbes, a pesar del aislamiento en el que se encuentran. A su vez, esto apunta a
una solidaridad regional que atraviesa los espacios vacíos y las diferencias geográficas. El nombre que tiene la
gente en “la punta de la lengua” es Atacama, no como el nombre de una ciudad principal, ni un número ordinal,
como en otras divisiones geográficas, la región tiene nombre propio.

Norte Chico Grande

21
Maldonado, 1989.
22
El culero es un pedazo de cuero que utilizaban los pirquineros para proteger los pantalones (ver área de manifestaciones colectivas).
23
Para el pirquinero, las vetas minerales siempre eran femeninas: frecuentemente eran la única presencia de ese 'género' que conocía en
varios meses.
24
“(...) los factores para que ellos sean más unidos también son distintos, porque por Dios que han sufrido, los de la tercera región.”
Reunión Cartografía Cultural de Chile, Antofagasta, 1998.
25
Naveas, 1990.
26
Reunión Catografía Cultural de Chile, Copiapó, 1998.
6
Si Atacama es el puente entre los dos nortes, uno apenas pone un pie en la provincia del Huasco. En Vallenar,
es sintomático de la época que el medio de transporte, que en la actualidad le conecta con Santiago, implique
un día muy largo o una noche demasiado corta sobre el bus. Esto para nada es culpa de las empresas de
transporte, sino de las olas de la tecnoeconomía que, en algún momento determinado, dejan algunos surfeando
y a otros simplemente nadando. Mientras Copiapó surfea, Vallenar, tranquilamente, espera la próxima ola. En
tanto, muchos viajeros pasan inconscientes de su existencia, como si fuera el mítico pueblo desaparecido de
Tololo Pampa.27

Así como los buses, en su momento, también pasó la ola minera haciendo poco más de una pausa en el
camino a mejores tiempos en Copiapó. Como la nube de polvo que levantó en su carrera hacia el norte, los
sueños de la provincia en aquella época, quedan como una fina capa de recuerdos en la pintura descascarada
de las antiguas haciendas, el eco de nombres heroicos como José Santos Ossa, y, en viejos cuentos, las
aspiraciones que tuvo Vallenar de rivalizar con Copiapó la supremacía de la región.

Sin embargo, Vallenar conserva su dignidad, como capital de provincia, y como punto mediano de la rica franja
de olivares y parronales de Huasco a Alto del Carmen. Quizás, si viniese un irlandés del pueblo que dio origen a
su nombre, reconocería la economía agrícola, la vida más sedentaria, y un folklore arraigado y viviente. 28 Por
cierto, el comunero rural que viene de la región vecina al sur, en su migración hacia el mineral El Salvador,
todavía se siente en casa, al pasar el tajo verde del valle que divide el paisaje árido que se eleva hacia sus
costados.

Norte Grande-Chico

Para que no quepa duda sobre la latitud de nuestra posición, vamos a conocer la provincia de Chañaral de la
manera que corresponde: a bordo de un tren de cobre.

Partimos de Barquitos, puerto cuyo nombre evoca una modestia encantadora, tan pegado a Chañaral que, a
poco andar, estamos paseando a pitazos por sus calles. Por un momento, el tren parece llevarnos hacia el
pleno auge portuario, ilusión que los residentes tienen poco tiempo para disfrutar (lo mismo sucede con los
buses que dejan pasajeros durante unos minutos, suficientes como para despertar la esperanza de un boom en
turismo, y luego se los lleva a San Pedro de Atacama o a Iquique). Y, mirando hacia atrás, vemos los niños
volviendo a jugar sobre la línea y el campanario de la iglesia vigilando la ciudad. Salimos por la orilla del río
Salado.

Acá no hay valles verdes que suban lentamente por la pendiente hacia la cordillera; el tren salta de inmediato al
vacío de la pampa. Como en Diego de Almagro no se puede evitar la arena, en unas cuantas horas las ruedas
las peinan, lo que nos recuerda al ser humano y su impertinencia al erigir una ciudad en pleno desierto. Más
allá, está la localidad de Llanta, donde pescamos concentrado de cobre, donde comienza el trabajo duro.
Llevamos el convoy por un valle que se cierra paulatinamente y, con un rugido de la diesel, la incansable
locomotora busca rieles donde no se le ocurriría a una mula buscar huella, superando alturas imposibles, hasta
descubrir finalmente una ciudad perdida o, más bien, una ciudad por perderse. Potrerillos, con el infierno de su
fundición, sus calles enmarcando vistas de lomajes desérticos de colores y su Copper Club, donde el cobre se
agotó hace años, y donde ahora se acaba el oxígeno. Tal vez, llegará a parecerse al cielo donde van todos los
pueblos mineros muertos a contar historias de cobre o caliche y respirar el humo ardiente de chimeneas
eternas.

Y a los mineros de Potrerillos, cuando se les colapsaron las leyes minerales, les llegó El Salvador por el Camino
del Inca y vestido de casco romano. La ciudad de El Salvador, de concepción corbusiana y escala
norteamericana, parecía pertenecer al amanecer de la Era Espacial; sin embargo no se pudo modernizar un
aspecto esencial del pueblo minero, pues el Fantasma de la Viuda, la Llorona y otras apariciones, no demoraron
en instalarse entre las casas hermosas y la arquitectura innovativa.29

27
Tololo Pampa es un pueblo espejismo que, según una leyenda se percibe en el camino entre Copiapó y Vallenar.
28
Aparte de la presencia de la música folklórica y de raíz folklórica (ver área de música), Vallenar es la comuna que más registros tiene en
el acápite de declamadores y payadores en todo el norte (regiones I a IV).
29
Maldonado,.1989.
7

Un norte, ni tan chico ni demasiado grande

En la provincia central, la de Copiapó, es difícil distinguir en cuál de los dos nortes nos encontramos. Mejor es
decir, como el venerado Padre Negro de los años veinte, que la provincia puede verse en dos lugares al mismo
tiempo.30 Indiscutiblemente zona minera, los cerros quemados de humo amarillo y los tajos abiertos al cielo no
alcanzan a interrumpir mucho el paisaje; no obstante, existe verde suficiente para que las raíces se entrelacen
con los piques abandonados de otra época. Tal vez el legendario y perdido Tesoro del Fraga no es sólo
metáfora para sueños de oro o de plata, sino también para los parronales y olivares que se esconden en el valle
hundido del río Copiapó.31

No es de sorprender entonces, encontrar aquí medias lunas, pese a la falta de ganado, y si resulta necesario
correr un toro de palo, como en Tierra Amarilla, tampoco debe sorprender.32 Porque la tradición en Atacama no
es imitar al pasado, sino reinventarlo, no es usar “el sombrero de mi papá”, 33 sino adquirir uno como él lo hizo.
La tradición se va improvisando según la necesidad.

La mejor improvisación, como diría un buen músico, no viene del formalismo, sino del sentimiento, y así ocurre
con una de las necesidades más básicas de la región: la religiosidad popular. La tradición que, por ejemplo, los
familiares de un fallecido formen un baile de manera espontánea,34 contrasta con el fuerte elemento ritual en las
festividades religiosas, expresión igualmente profunda.

Desde las fiestas de la Cruz de Mayo, al interior, la Candelaria de Copiapó y sus alrededores, hasta las fiestas
de San Pedro en las caletas de la costa, las festividades de Atacama cruzan todos los aspectos y todas las
épocas de la vida, de la artesanía dedicada a ellas, de los antiguos mineros que entregaban a la Virgen su
mejor piedra de oro y plata, y de los pescadores que llevan la imagen de su santo a pasear por el puerto en
barco.

Pero no hay que caer en el error de fijarse solamente en lo tradicional, porque la innovación siempre trae algo
de la modernidad, y como sugiere el escudo de la ciudad capital de la región, la percibida abundancia del
"Cornucopiapó”35 ha seguido atrayendo cambios. La plaza de Copiapó, antes circular y donde se hacían
tortillas, ahora se encuentra más cuadrada, y la vida responde a eso al surgir esquinas donde juntarse. Sobre
otras esquinas, el mall y el supermercado han traído una escala capitalina. Los mineros trabajan tiempo
compartido, en vez del pirquinero que deja a su “china” para estar meses entre los cerros, el padre está
ausente, cuatro o siete días arriba, y está la mujer independiente que maneja lo necesario en la ciudad.

Sin embargo, aunque los nacidos en Copiapó no sean más del 30% de sus habitantes, la tradición del nuevo
sombrero lleva demasiada sabiduría para que se pierda con tanta facilidad. ¿Qué influencias podrían asimilarse
a la cultura tradicional, desde las olas repetidas de inmigrantes de otras partes del país o del mundo, o de los
influjos que atraviesan el desierto en ondas satelitales? Si el baile de los pieles rojas se inspiró en los antiguos
biógrafos, ¿cuáles serán los referentes presentes en los bailes festivos de décadas futuras? Sean los que sean,
lo cierto es que serán reverentes.

30
El 'Padre Negro', Crisógono Sierra, era un cura colombiano de aquella época, a quien se le atribuían diversos milagros: entre otros, se
dice que fue visto en Copiapó y Caldera al mismo tiempo.
31
Según una leyenda local, el Tesoro del Fraga está escondido en algún punto desconocido del Valle del Copiapó, y toda persona que
emprende la búsqueda de él perecerá.
32
En el Carnaval de Pullay, en Tierra Amarilla, los participantes corren por las calles del pueblo un 'toro' hecho de madera.
33
Entrevista a Nelson Sills, Universidad de Atacama, 1998.
34
Entrevista a Giullermo Alvarez, Municipalidad de Copiapó, 1998.
35
El escudo de Copiapó lleva el símbolo de la cornucopia.
8
RELEVAMIENTO DE LAS PRÁCTICAS CULTURALES

La Región de Atacama abarca un 3,8% del total nacional de registros, cifra que, en parte, es un reflejo de la
mejor entrega de antecedentes en ciudades de tamaño mediano y pequeño. 36 Por tener mayor tamaño Copiapó
domina la región en cuanto al volumen de datos, pero, en relación con la población que tiene cada una, varias
comunas hacen contribuciones mayores.37 Todas las comunas -menos dos- aportaron, significativamente, más
información por habitante que el promedio nacional: las más fértiles son las comunas rurales de la provincia de
Huasco, seguidas por las de la provincia de Copiapó. Los positivos registros realizados en estas comunas son
una indicación de las redes intracomunales y la gran asociatividad que existe en Atacama, en comparación con
la II Región, por ejemplo.38

La continuidad entre las dos regiones se muestra en los perfiles parecidos de Chañaral y Taltal. Ambas
ciudades tienen alrededor de 10.000 habitantes y rindieron información que muestra semejanza en número y
composición (ver sección siguiente).

Es interesante constatar que la alta cantidad de registros per cápita ocurre tanto en ciudades menores como en
Copiapó, lo que sugiere que la asociatividad es tan fuerte en la capital como en las otras comunas de la región.
Considerando que aproximadamente el 70% de la población de la ciudad viene de otras partes, 39 esto podría
significar que los afuerinos logran reconocimiento con alguna facilidad en el mundo cultural de Atacama.

Se observa otro indicador de una mayor conectividad entre los creadores al desglosar los datos de una manera
diferente. Del 62% de ellos, correspondiente a la creación artística, un 51% se compone de creadores
individuales y el otro 11% de agrupaciones40, contrastando con el bajo número de individuos inscritos en la II
Región y revela un porcentaje de creación individual levemente mayor que la Región de Coquimbo. 41 Esto se
puede interpretar de dos maneras: el individuo logra el reconocimiento de su presencia con mayor facilidad en
Atacama, o la difusión de la Cartografía se condujo por medios informales, menos fluidos en otras partes. En
resumen, Atacama no es una región donde haya que agruparse para superar el anonimato.

Dentro de la creación artística, las áreas importantes son: música con un 41% (docta 12%, folklórica 22%,
popular internacional 7%); artes visuales y audiovisuales, 40% (artesanía 18%, pintura 11%, escultura 3%,
audiovisual 2%); literatura oral y escrita 16%, (escritores 13%, declamadores y payadores 3%) y teatro 5%. Es
interesante señalar que, a pesar de la gran diferencia en las proporciones de creadores individuales entre las
regiones de Atacama y Antofagasta, los porcentajes de las áreas de creación difieren relativamente poco,
siendo la única excepción el bajo número de pintores inscritos en la II Región.

En cuanto al género, la desigualdad es aún mayor que en la II Región, ya que las mujeres representan un 34%
de los creadores individuales, superando a los hombres sólo en la artesanía (57%) y la danza (8 de los 11
bailarines). La actividad más dominada por los hombres es la música folklórica, en la cual registran el 90%.

Un fenómeno común en la región, tanto en zonas desérticas como rurales, es la existencia de muchos
creadores multifacéticos. De esta forma, se encuentran pintores que también esculpen o compiladores de
música folklórica que además se registran como cantores. En esto probablemente influya la separación de las
importantes concentraciones de población las cuales, a través de la versatilidad de sus artistas, logran una
variedad mayor de producción local.

Caracterización de las distintas realidades

36
En la región, se recogieron unos 797 registros, o 3,8 por mil habitantes. Cabe reconocer también, un trabajo exhaustivo de los monitores
de la Cartografía en Atacama.
37
Se destacan, en datos por mil habitantes, Alto del Carmen (9,0) y Tierra Amarilla (5,3).
38
Referido a Atacama: “...hay redes que son fuertes, de comunicación entre ciudades, situación que si ustedes notan aquí no existen.” Reunión
Cartografía Cultural de Chile, Antofagasta, 1998.
39
Entrevista a Nelson Sills, Universidad de Atacama, 1998.
40
El otro 38% se compone de: instituciones 18%, manifestaciones colectivas 14% y patrimonio, 6%.
41
Creadores individuales como porcentaje en regiones: Antofagasta, 57%, Atacama, 82%, Coquimbo, 80%.
9
Ya se ha señalado que la provincia de Chañaral comparte rasgos comunes con la parte cercana de la Región
de Antofagasta en su geografía y demografía. Sin llevar la comparación al extremo, resulta importante destacar
que las ciudades de Chañaral y Taltal tienen registros muy parecidos en las artes escénicas y plásticas, en las
festividades colectivas y en patrimonio. Además, la provincia atacameña inscribió tantas agrupaciones como
individuos en la creación artística, al igual que la región con la que colinda. No obstante, estas cifras pueden
esconder realidades bastante distintas: por ejemplo, la ubicación de Chañaral en la Ruta 5 lo hace un lugar
mucho más atractivo para los encuentros culturales y asegura algún sentido de movimiento todavía ausente en
Taltal, que sigue esperando la ruta costera.42 De igual forma, las ciudades de la comuna de Diego de Almagro
no tienen equivalentes precisos más al norte, debido a que la dificultad de acceso a ellas hace que, aunque la
cantidad de datos sea relativamente baja, los registros se concentren más en los acápites de creación artística y
manifestaciones colectivas,43 rasgo característico de la ciudad aislada y relativamente autónoma en su
producción cultural.

En la provincia de Copiapó se nota el efecto de la concentración en la capital regional (al cual se refiere en la
sección dos con el nombre Cornucopiapó): se encuentra el 61% de los registros en la provincia y el 47% en su
ciudad principal. Este efecto se percibe sobre todo en la institucionalidad, la música docta y popular
internacional, la pintura y la danza.44

Tierra Amarilla tiene, con relación a su población, un número alto de creadores residentes dentro de sus límites.
En casos como los artesanos de los valles del interior, la actividad puede ser de proyección solamente local,
pero para otros, en áreas tales como la audiovisual, el teatro y la escultura, que se ubican en la cabecera
comunal, es posible que la perspectiva sea distinta, es decir, que la ciudad se perciba como parte del eje urbano
de Tierra Amarilla–Paipote–Copiapó, y que sea el área dentro de la cual realicen la totalidad de sus actividades.

En cambio, en Caldera, la presencia de una diversidad de creadores tal vez tenga que ver más con la distancia
a la que se encuentra de Copiapó, que obliga a una mayor autosuficiencia cultural. Quizás, el mismo
aislamiento, o bien alejamiento, y la proximidad al mar atraiga a cierto tipo de artista.45

Comienza a aparecer una cultura rural, mientras en la provincia de Chañaral está el 3% de los artesanos de la
región, en la de Copiapó se ubica el 54%. En la música folklórica también se nota un mayor arraigo y tradición,
el cual contrasta con la Región de Antofagasta (ver sección correspondiente de las dos regiones).

Esta tendencia se concreta al llegar a la provincia de Huasco. Los acápites que dominan en esta provincia son
los de música folklórica y artesanía, y se ve por primera vez en la región una presencia significativa de figuras
asociadas con el mundo rural, como el compilador de música folklórica y el payador.46 Es llamativa, además, la
antigüedad de los creadores en comparación con la provincia de Copiapó 47, lo que sugiere la existencia de un
núcleo de creación de larga historia que ha sido traspasado de generación en generación -la transmisión
familiar es una forma de aprendizaje común en Huasco- que, de alguna manera, se encuentra en decadencia.
Tomando en cuenta que, en 1992, el porcentaje de habitantes menor de 25 años de edad era parecido al de la
provincia copiapina al norte,48 es posible que se esté produciendo un cambio en la forma de realizar la creación
cultural que tenga relación con las modernizaciones en las técnicas agrícolas en el valle del Huasco, las cuales
producen otra relación entre las comunidades y el terreno.49

42
Barría, 1998.
43
El 76% de los datos de la comuna caen en estas áreas. Se destaca la comparación con el otro campamento minero de Chuquicamata,
que por la cercanía a Calama tiene muy pocos datos identificables en estos acápites.
44
Los porcentajes de los totales regionales de estas áreas que se encuentran en Copiapó son: institucionalidad 48%, música docta 98%,
popular internacional 67%, pintura 80% y danza 100%.
45
Muchos de los creadores inscritos en Caldera caen en los acápites de trabajo solitario, tales como escritura, escultura o fotografía. Aparte
de dos agrupaciones, todos son individuos.
46
Tres de los cuatro compiladores y todos los declamadores y payadores registrados están en la provincia de Huasco.
47
Entre los siete acápites de individuos más frecuentes en la provincia de Huasco, la antigüedad media es 25 años, y en los mismos siete
acápites en la de Copiapó, es 15 años. En Huasco, sólo un cuarto de estos individuos tiene menos de 10 años en su oficio.
48
INE, 1992.
49
Ésta queda como hipótesis para otra Cartografía en diez años más.
10

CREACIÓN ARTÍSTICA Y MANIFESTACIONES COLECTIVAS

Música

Atacama es una región que tiene una larga tradición en la música docta: la primera orquesta Sinfónica de Chile
se formó en Copiapó.50 Están inscritas más agrupaciones en esta categoría que las dos regiones del Norte Grande
juntas. La cercanía a la región de Coquimbo influye en esto: "...casi todos los músicos de música docta son de La
Serena...".51 Una gran parte de la música docta, en su ciudad capital, se realiza en torno al propio Liceo de Música,
75% de las agrupaciones se registra allá52 y las demás se reparten entre la municipalidad y la Universidad de
Atacama. De los integrantes de la actual Orquesta Sinfónica, 21 están inscritos con la dirección del Liceo,
sugiriendo que la docencia es el principal apoyo económico para los músicos profesionales en Copiapó.

A pesar de la larga trayectoria de la ciudad, las agrupaciones de música docta en Copiapó tienen una antigüedad
media de sólo 12 años. A diferencia de la II Región, varias tienen su origen en la década de los ochenta:
posiblemente la música antofagastina sufrió más en aquella época por haber dependido en mayor grado de las
universidades, antes que aquellas se desvincularan del Estado.

En la comuna de Diego de Almagro, dos coros, más otros dos conjuntos, están inscritos en la ciudad del mismo
nombre, no apareciendo ninguno con dirección en El Salvador.

La tendencia indicada en las cifras de la tabla N° 1 es claramente la de interpretar la música folklórica y de raíz
folklórica en forma individual, más que en conjunto. Ésta es la única región del norte en que se registraron más
cantores que agrupaciones. El mapa N° 2 muestra que las agrupaciones se reparten entre casi todas las comunas
de Atacama, con mayor presencia en Vallenar y Copiapó y sus nombres evocan, en muchos casos, una
identificación con el entorno y su historia: Los del Puerto (de Chañaral), Pueblo Hundido (nombre original de Diego
de Almagro), Estudiantina San Francisco de la Selva (de Copiapó), Los Atacameños (de Tierra Amarilla) y Los
Huascoltinos (de Alto del Carmen). Recordando que en la II Región hay cierta tendencia a conmemorar orígenes
lejanos, en Atacama las denominaciones son más sugerentes, con un sentido de pertenencia al lugar de
proveniencia de cada grupo. Sin embargo, también está presente la influencia andina (Pachamama, Inti Pacha)
que, según opinan algunos, no es propia de la región, sino más bien del Norte Grande.53

La antigüedad media de las agrupaciones es relativamente baja,54 si tomamos en cuenta que por los menos en dos
comunas, Tierra Amarilla y Freirina, los intérpretes llevan muchos años en su producción musical. 55 No obstante, los
datos no indican en qué medida esto representa una tendencia hacia la formación de conjuntos en los últimos 10
años, o describe una relativa inestabilidad en las agrupaciones. En el caso de Freirina, la gran antigüedad de los
cantores que, salvo uno, aprendieron por transmisión familiar -al igual que otros dos compositores de la comuna- 56
indica una tradición musical de largo trayecto en la zona. De hecho, están inscritos en la comuna dos de los cuatro
compiladores de la región. Otro dato interesante es el registro de varios grupos familiares en el acápite de cantores.

Tomados en conjunto, los registros de esta área presentan un panorama de actividad mucho más consistente con

50
Reunión, Cartografía Cultural de Chile, Copiapó, 1998.
51
Idem.
52
Las cuales incluyen tres orquestas y siete coros.
53
"... muchos grupos que hacen difusión de folklore... no logran los rasgos identificatorios nuestros, de la Región de Atacama... tienen raíz
de folklore andino, I y II regiones." Reunión, Cartografía Cultural de Chile, Copiapó, 1998.
54
El promedio para las agrupaciones de la región es de 5, 5 años (30 tienen menos de 10 años), y para los cantores es 16 años.
55
27 y 35 años respectivamente, asumiendo que colocaron la antigüedad y no la edad.
56
Estos dieron antigüedades de 60 y 70 años, se señala la misma precaución.
11
una zona rural y agrícola, de mayor estabilidad y de permanencia más arraigada que las comunidades mineras más

al norte.

La música popular internacional se encuentra casi exclusivamente en las zonas urbanas de las comunas de
Copiapó y Tierra Amarilla. En Copiapó, de los nombres de conjuntos, pueden identificarse tres grupos de rock, dos
de jazz y dos de música tropical. Al igual que en la música de proyección folklórica, las agrupaciones tienen menos
antigüedad que los intérpretes individuales.

Artes visuales y audiovisuales

En la provincia de Copiapó la artesanía muestra el cruce entre lo tradicional y lo moderno que se describe en la
sección dos de esta región. La modernidad se nota, por ejemplo, en la elaboración de objetos de adorno para el
mercado turístico como la “maqueta mineral” y también por el aprendizaje académico de un 19% de los
artesanos urbanos de la provincia.

La artesanía más antigua, en cambio, como la alfarería, que desde los diaguitas había sido de gran importancia,
en 1983 se ve prácticamente desaparecida.57 Sin embargo, existe actualmente: se registraron artesanos en
Copiapó que trabajan en greda, dos de los cuales producen incluso la cerámica diaguita. No obstante, la
antigüedad de éstos indica que su actividad es posterior a 1983, conformando así una nueva recreación de la
tradición alfarera. En los valles y las quebradas del interior de Tierra Amarilla, la típica artesanía en lana que
utiliza el telar tendido,58 tiene una mayor continuidad: los artesanos de esta rama de producción, de transmisión
familiar, son 6 de los 11 que se registraron en la comuna.

Una rama importante de la artesanía en la región es la que tiene relación con la festividad de la Candelaria.
Ésta se divide en dos tipos: la elaboración de instrumentos musicales -matracas de forma de mariposa, flauta
china, bombo nortino y el tamborcillo chino-, y la confección de vestimenta tradicional, como los trajes chinos y
las máscaras de diablada.59 Sin embargo, de éstos, el registro sólo captó una persona que fabrica instrumentos
(de tipo no especificado) y dos que hacen las máscaras.

Se usan muchos materiales característicos de la zona, unas 12 personas trabajan en orfebrería de oro y plata, y
otras cinco hacen mención de varios minerales.

En la provincia del Huasco, hay una diferencia notoria entre la costa y el interior. En la localidad de Carrizalillo,
en Freirina, los materiales usados son la lana y el cuero. Existe una diferenciación de género, puesto que las
mujeres trabajan la lana y los hombres el cuero, exclusivamente. La transmisión familiar es citada en todos los
casos, por lo cual esta división probablemente representa una tradición en la zona. Hacia el interior, en los
poblados de la comuna de Alto del Carmen, es más común la alfarería (tal vez una continuación de la tradición
antes señalada) y, en relativamente pocos casos, la cestería o la textilería en lanas. Los artesanos inscritos en
esta comuna son, en su mayoría mujeres, autodidactas y tienen muchos años de experiencia en su creación.

Como se observa en el mapa N° 5, casi todos los creadores inscritos en pintura de la región se ubican en la
ciudad de Copiapó. Los registros indican que la mayoría usa óleo y los demás el acrílico. Los estilos más
comunes son el naturalismo y el realismo,60 aunque existe variedad de otros: expresionismo, surrealismo, pop,
abstracto. No se nota ninguna tendencia en este aspecto, ya que la gama de estilos es parecida entre los que
han iniciado su creación en los últimos 10 años y los que vienen creando durante más tiempo.

57
Alvarez, 1983.
58
Idem.
59
Ídem.
60
Uno u otro de estos estilos manifiesta el 42% de los pintores.
12
Estos datos coinciden con la distribución y especialización de las escuelas y talleres de pintura, lo cual se refleja
en la formación académica de dos tercios de los pintores registrados en la capital regional.

La escultura contrasta con la pintura por la falta de escuelas o talleres dedicados a la disciplina en la región.
Sin embargo, la misma proporción de escultores tiene aprendizaje académico. Aproximadamente la mitad
realiza obras realistas y una cantidad similar lo hace en abstracto y, como muestra la tabla Nº 2, están más
repartidos entre las comunas de Atacama que los pintores. Existe además una diferencia en el uso de
materiales: fuera de Copiapó, todos menos uno trabajan (entre otros materiales) la piedra, que forma, en gran
medida, parte del entorno natural. Pese a ello, en aquella ciudad es más común el uso de metales elaborados
como el bronce, fierro o cobre, los que rara vez utilizan en otras localidades de la región.

Durante los últimos 10 años, han iniciado su producción unos ocho audiovisualistas en la región, todos en el
rubro de video. Están incluidas temáticas sobre la región.61

Artes escénicas y coreográficas

El teatro en Copiapó no es lo que era antiguamente: las cortinas que se salvaron del incendio del 1937 en el
Teatro Municipal ahora están en el Municipal de Santiago, donde se abren para recibir obras extranjeras que ya
no visitan Atacama, aun más, muchas de las producciones nacionales saltan de La Serena a Antofagasta. Lo
que actualmente caracteriza mucho el teatro en la región es la improvisación, sobre todo en Copiapó, donde ya
no existe ningún espacio adecuado para él. Se ocupan muchos lugares como gimnasios, auditorios,
multicanchas, entre otros, lo cual ha generado gran capacidad de adaptación y libertad técnica, que contrasta
con el teatro más formal en las regiones más dotadas de salas de teatro.62

Es interesante la contraposición con Antofagasta, ciudad en que también se reclama por la falta de espacios,
pero donde tal improvisación no se proyecta como parte de la corriente principal de su producción teatral, sino
más bien como rasgo de la marginalidad. Esto puede relacionarse con las distintas expectativas de Antofagasta
como gran ciudad en la macro-región del norte, en que se observa una necesidad de tener funciones culturales
correspondientes a su magnitud, mientras en Copiapó, que tiene poco más de la mitad de la población de
Antofagasta, el mayor sentido comunitario que se percibe en Atacama, tal vez, tienda a legitimar el estilo más
informal de la región.

Así y todo, en Copiapó, el teatro se ve apoyado por diversas instituciones: la Casa de la Cultura, sede de la
compañía más antigua de la región63 y un taller teatral; la Universidad de Atacama, con dos talleres y los liceos,
que aportan la mitad de los ocho talleres en la ciudad. Existe una percepción que esta última fuente de
producción, el teatro escolar, podría ser mejor difundido.64

Chañaral tiene la suerte de poseer una sala de teatro, aunque con algunas complicaciones, debido a que se
comparte el edificio con bomberos. A pesar de esto y de la falta de recursos, el puerto abarca una actividad
teatral de estilo callejero que alcanza cierta popularidad. También es importante en Chañaral la murga, que ha
logrado proyección nacional y hasta internacional. Estas actividades cuentan con la cooperación de la
Municipalidad, que se manifiesta a través del encuentro de teatro que se realiza en la ciudad.65

Vallenar, si bien tiene un teatro de carácter itinerante que lleva muchas producciones a poblaciones, mantiene
un perfil más tradicional al interpretar obras de autoría que creaciones grupales. Los autores de estas obras
son, en su mayoría, extraños a la provincia: sólo uno de los cinco dramaturgos inscritos en Atacama se ubica en
la provincia de Huasco.66

61
Octavio Meneses, videasta: "La otra película anterior que hice esa muy existencial, una persona que pensaba, pero el tipo caminaba por los
cerros, caminaba en el desierto, tenía que ver la geografía, o sea, los colores, el paisaje..." Reunión de la Cartografía Cultural de Chile, Copiapó,
1998.
62
Entrevista a Guillermo Díaz, profesor de teatro, Copiapó, 1998.
63
"El Filtro", de 12 años.
64
Entrevista a Guillermo Díaz, profesor de teatro, Copiapó, 1998.
65
Idem.
66
Los cinco están en Diego de Almagro, Copiapó, Caldera, Tierra Amarilla y Alto del Carmen.
13
La danza en Atacama invierte la tendencia de registrar más escuelas o talleres de danza que bailarines (ver la
tabla N° 3). Los bailarines inscritos, todos en Copiapó, son mayoritariamente mujeres con más de 10 años de
antigüedad.

Literatura oral y escrita

El dato más llamativo sobre los escritores, cuya distribución se muestra en el mapa N° 7, es la antigüedad. La
mitad están 25 años o más realizando su creación, tendencia que se ve más acentuada en la provincia de
Copiapó.67 El tercio de los escritores son mujeres, lo cual corresponde al porcentaje femenino en la creación
individual de la región.

Es interesante que, a pesar de tener los únicos dos encuentros literarios de Atacama, la Provincia de Chañaral
tiene sólo el 11% de los creadores de literatura. Sin embargo, la de Copiapó, que congrega al 56% de ellos,
tiene casi todas las librerías,68 algunas de las cuales venden obras de autores locales y libros sobre temas
pertinentes a la historia y geografía de Atacama. Pareciera entonces que la cercanía al mercado, o bien a las
fuentes de trabajo complementario, influye más que la sociabilidad en la localización de los escritores en la
región.

La presencia, en todas las comunas de la provincia de Huasco (y ninguna otra), de declamadores y payadores
es una señal de un cambio a una realidad de asentamientos rurales que tiene una importante tradición oral. En
este caso, el hecho que siete de los 15 registrados hayan aprendido su arte por transmisión familiar o local es
evidencia de tal tradición, y que esta transmisión haya ocurrido durante largo tiempo se manifiesta en las
antigüedades, que llegan hasta 66 años de creación.69 En algunos lugares fuera de las ciudades, se nota que
hay personas para quienes la paya es una actividad complementaria al canto folklórico, un ejemplo de la
versatilidad de los habitantes rurales en contraste con la especialización de la ciudad.

Manifestaciones colectivas

Las diversas festividades religiosas de Atacama reflejan muchas actividades características de sus
habitantes, tales como la pesca, la minería y la agricultura. La fiesta más conocida, la de la Virgen de la
Candelaria, se realiza en veneración a la patrona de los mineros, y otras rinden homenaje a patrones de la
pesca y pueblos agrícolas.

El vínculo con la artesanía, mencionado anteriormente, es importante y una vestimenta artesanal típica que
evoca la figura del pirquinero, es la del culero, un trozo de cuero usado por los antiguos mineros para trabajar
sentado. Los trajes de los varios bailes chinos usan un bordado artesanal que se considera parte indispensable
de él "el chino se siente como 'desnudo' ante su Madrecita si no está ataviado con tan tradicional técnica
artesanal".70

El baile chino, aunque de mayor antigüedad y jerarquía,71 tiene menor presencia numérica en el registro que el
baile indio, el cual tiene muchas variantes -Cherokee, Comanche, Apache, Sioux y Pieles Rojas- (azules o
blancas). Existen también bailes vinculados con tradiciones de la región: Inca Moreno, Diaguitas, Padre Negro,
Corona del Inca y Atacameño. Estos nombres sugieren la idea de una tradición particular a la región antes
descrita, la de la modificación de antiguas prácticas -del sombrero de mi papá-. Llegan influencias de norte y
sur: aparte de los Chinos de Andacollo están las Diabladas, los Chunchos de Bolivia y los Morenos,
antiguamente asociados con la pampa salitrera.72

67
Las antigüedades medias por provincia son: Chañaral 9, Copiapó 23, Huasco 19.
68
Están nueve de las 10 librerías en Copiapó. La otra se encuentra en Chañaral.
69
El promedio es 44 años.
70
Alvarez, 1993.
71
Henríquez, 1996.
72
Idem.
14
La distribución de las localidades en que se realizan las festividades es consistente con las formas de
asentamiento de la región. En la provincia de Chañaral se realizan cuatro de las cinco en la urbe, donde se
concentran casi todos los habitantes; en la de Copiapó, el valle y algunas quebradas albergan población
suficiente para que las festividades se repartan entre ciudades mayores y pueblos de igual proporción; y en la
de Huasco, el 70% de las festividades son eventos rurales, es decir, el lugar de congregación está fuera de las
ciudades principales de las comunas. Otro fenómeno interesante es que de norte a sur disminuyen los
referentes mineros y aumentan los agrícolas.

Las antigüedades dadas son cifras más precisas que en la región de Antofagasta: la mayoría tienen su origen
en el siglo XX, mientras las demás provienen del siglo anterior. Estos datos indican que las festividades
religiosas, aunque de gran importancia, no son de raíces ‘olvidadas en el tiempo', sino que existe un
reconocimiento a que los orígenes corresponden a las épocas de desarrollo industrial y poblamiento de la
región que trajeron influencias del altiplano y de la vertiente andacollina que se ven en los tipos de baile
presentes.

El carnaval se realiza en diversos pueblos de la comuna de Alto del Carmen, en celebración de las estaciones
de primavera y verano, fenómeno que se vincula con la naturaleza agrícola de la zona.

La comuna que más tiene encuentros culturales estables es Chañaral, ciudad en que se agrupan creadores
de literatura, teatro y música folklórica en tres distintos eventos. Los demás encuentros se distribuyen entre las
restantes ocho comunas de la región, e incluyen cinco de música, otro de escritores y uno de artesanía.
15
PATRIMONIO E INSTITUCIONALIDAD

Patrimonio natural y humano

La mayoría de los inmuebles en los acápites de monumentos nacionales y patrimonio local pertenecen al
siglo XIX. Nueve de los diez, que tienen data en la provincia de Copiapó, tienen su origen en la época de oro de
los 50 años subsiguientes al descubrimiento del mineral de Chañarcillo, en 1832. Un dato inusual es que, entre
los más antiguos, se aprecia un monumento mueble, la primera locomotora Copiapó del Ferrocarril Caldera–
Copiapó, de 1850. Otras cuatro construcciones relacionadas con este ferrocarril pionero subrayan importancia
simbólica.

La religiosidad popular también está bien representada en ocho iglesias y otros edificios religiosos,
principalmente en Chañaral y Tierra Amarilla. Esta última comuna además alberga importantes restos del
imperio incaico, incluyendo un centro metalúrgico y el Palacio de la Puerta.

La región posee, entre otros, dos museos que conservan piezas de su historia industrial en su entorno original:
el museo de la mina “El Tránsito” consiste en una agrupación de construcciones y herramientas restauradas que
representan una época ya pasada de la pequeña minería, y el Museo del Ferrocarril de Copiapó se ha creado
en el edificio de la antigua estación de trenes.

Instancias de apoyo y gestión

La menor presencia porcentual de instituciones en el volumen de datos en Atacama, 73 en comparación con la


región de Antofagasta, podría interpretarse como una menor dependencia institucional de la cultura, aunque
esto no significaría una importancia menor. Los registros de la región sugieren, más bien, que su papel en el
apoyo a la cultura es diferente, sobre todo en el caso de las municipalidades. Se percibe, por ejemplo, que una
cantidad importante de actores culturales se registró a través de su municipalidad 74, indicando un contacto
suficientemente estrecho entre los municipios y los creadores de sus comunas, para que estos últimos se
inscribieran en el registro de la Cartografía, confiando en que el teléfono municipal sirviese como medio de
contacto. Estos son lazos importantes en zonas carentes de telecomunicaciones masivas.75

El volumen de datos recogidos en total en la región, puede interpretarse, además, como el resultado de la
existencia de redes intercomunales al nivel municipal.76 Cabe mencionar, en apoyo a esto, que los
organizadores de los encuentros realizados por la Cartografía en Copiapó lograron convocar a representantes
de muchas otras comunas de la región, lo cual no sucedió en ninguna otra región del norte. Esto puede ser una
manifestación de una gravitación hacia el centro económico de la región, aunque no ocurrió lo mismo en
Antofagasta, una región posiblemente más centralizada. Puede observarse entonces como una expresión de la
unidad que se percibe en la región de Atacama: "hay un alto sentido solidario, y lo hace este problema del
aislamiento."77

Las autoridades regionales también muestran un compromiso con la cultura como elemento de la identidad,
proponiendo como objetivo de la educación: "valorar diversas manifestaciones culturales con el propósito de
rescatar aquel pasado cultural y recrear la cultura del presente que propenda a la construcción y fortalecimiento
de una identidad cultural regional."78

73
El porcentaje del registro pertinente a la institucionalidad es el 18%: en la II Región es el 31%.
74
En los 13 acápites más numerosos de la creación artística, un 29% de los números telefónicos dados corresponden a instancias
municipales, ya sean casas de la cultura, liceos o las mismas municipalidades. (Calculado sobre un subtotal de 318 registros con números
telefónicos.) En Tierra Amarilla y Alto del Carmen, las comunas que incluyen las zonas más apartadas de los valles del Copiapó y el
Huasco, estos porcentajes ascienden al 68% y el 100% respectivamente.
75
El número de teléfonos por cien habitantes en Atacama es 18: se supone que en las zonas rurales de las provincias de Copiapó y
Huasco es bastante menor que este promedio. Gobierno Regional de Atacama, 1998.
76
En la primera etapa del proyecto, en la cual la gran mayoría de los datos en la región fueron registrados, el esfuerzo estuvo centrado en
la Casa de la Cultura de Copiapó, trabajando con los otros municipios de Atacama.
77
Reunión Cartografía Cultural de Chile, Copiapó, 1998.
78
Secretaría Regional Ministerial de Educación de Atacama, 1998.
16
La Universidad de Atacama, la única en la región, ha alcanzado un papel en la cultura mucho más amplio que
aquel que sugiere su origen como Escuela de Minas. Su apoyo se extiende a actividades en teatro, música
docta y folklórica, y pintura. Además están inscritas con la dirección universitaria personas que realizan creación
fotográfica y literaria.

La presencia de las bibliotecas de la Universidad es el único factor que interrumpe la cobertura bastante pareja
de la región que logran estas instituciones. Como muestra el mapa Nº11, sólo Copiapó tiene más de dos de
ellas. Aparte de aquella biblioteca universitaria, son todas de dependencia pública.

La diversidad de salas y espacios para muestras culturales en la región es tal vez un reflejo de la capacidad
para la improvisación que se menciona en Realidades Regionales, cuyo ejemplo más pertinente se describe en
el área de teatro. El predominio de espacios municipales es una indicación de la importancia que tienen los
gobiernos locales como puntos focales de la actividad cultural en muchas comunas. Sin embargo, también
existen facilidades albergadas por la Universidad de Atacama, dos cines, las iglesias, y -mostrando las dos
facetas de la minería de Atacama- una sala de La Compañía Mantos de Oro y otra del Sindicato de Pirquineros
de Tierra Amarilla. Las dos comunas en que no se registró ningún espacio son Freirina y Alto del Carmen:
posiblemente estas dos, las que menos población concentran en la región, funcionan con medios de difusión
menos formales.

Todas las organizaciones culturales de la región se dedican a la danza, y 8 de las 10 son clubes de cueca.
Las dos excepciones son la ‘danza folklórica’ y el tango. Es posible que, esta proliferación de organizaciones de
danza explique la relativa ausencia de escuelas y de talleres de la disciplina en la región y que aquellos clubes
sean la instancia de aprendizaje más común.

Medios de comunicación de masas

Las radios están presentes en casi todas las comunas de la región: al igual que en el acápite de salas y
espacios de muestras culturales, sólo en Freirina y Alto del Carmen faltan registros. La primera de aquellas
comunas puede estar cubierta por su cercanía a la radio Progreso de Huasco, pero la última tiene como más
cercanas a las de Vallenar. Pareciera que no existe radio que sirva a la población de la parte alta del valle del
Huasco, pues éstas son todas de proyección 'comunal'.

De hecho, no hay radio en la región que declare cobertura más amplia que la comunal. En las ciudades mineras
de la comuna de Diego de Almagro, las cinco emisoras tienen radios de difusión que parecen indicar un rol de
menor proyección aún, es decir, que su público principal es el de la ciudad donde se ubica cada una. 79 Es así
también en el caso de la Crisol de Tierra Amarilla, cuyo ámbito se restringe a la ciudad homónima.

Aparte de este último ejemplo, muchas emisoras tienen nombres que ponen énfasis a su mirada local: en
Chañaral hay la Bahía y la Cobremar; en Copiapó está la radio Juan Godoy (el descubridor del mineral
Chañarcillo) y en Caldera se encuentra la Maritima. La existencia de la radio Mujer, en Copiapó, es sugerente
de la ausencia de los hombres mineros que trabajan tiempo compartido, dejando una numerosa presencia
femenina en la ciudad80. Al parecer, este sector de la población es suficientemente grande para que se
considere un mercado radial.

El hecho que un 41% de las emisoras destaquen servicios noticiosos o de información entre su programación
es consistente con la proyección local que predomina. En la provincia de Huasco, esto se describe como
'servicio social' o 'servicio a la comunidad', lo cual sugiere que también juegan un rol en las comunicaciones
interpersonales en los sectores más apartados.81 Las formas de música dominante son las de música popular,
romántica o latina. Una sola emisora menciona la música folklórica, y una la clásica.

79
Hay dos radios en El Salvador, una en Potrerillos y dos en Diego de Almagro: alcances de las señales son de 10km a 60km
(aproximadamente). En el último caso, esto es suficiente para llegar justo de Diego de Almagro a El Salvador. Se desconocen los efectos de
la topografía montañosa del interior de la zona.
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Este fenómeno se menciona en la parte de Realidades Regionales: los hombres trabajan de cuatro a siete días arriba en la mina y bajan
a la ciudad para un período similar. Entrevista con Nelson Sills, Universidad de Atacama, 1998.
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Gobierno Regional de Atacama, 1998.
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La región tiene el inusual fenómeno de poseer dos canales de televisión, ambos fuera de su capital. La
municipalidad de Chañaral tiene su propio canal, mientras en Caldera transmite el canal La Pesquera de
Caldera. Los dos periódicos sin embargo, el Atacama y el Chañarcillo, se encuentran en Copiapó.

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