¿SE PUEDE CONOCER A DIOS MEDIANTE LA RAZÓN NATURAL Y
LA RAZÓN SOBRENATURAL-REVELACIÓN?
Sin duda alguna la existencia de Dios desde siempre ha sido un tema controversial
para todo el mundo, ya que por un lado están aquellas personas que no creen en Él y
por otra parte estamos nosotros que creemos ciegamente en nuestro padre, pero
¿Cómo podemos conocer y creer en Dios, si ni siquiera lo hemos visto? la respuesta la
encontramos tanto en la razón natural como en la revelación, los cuales son los dos
temas principales que explicaremos en la parte posterior de nuestro ensayo.
Respecto a la razón natural el Concilio Vaticano I (1869-1870), definió contra el
fideísmo y el agnosticismo la posibilidad universal de conocer a Dios, por medio de la
sola razón natural y las pruebas más fehacientes para demostrar la existencia de Dios
son a través de las 5 vías de Santo Tomás de Aquino. La primera de ellas nos dice que
todo lo que se mueve es movido por otro, y si veo movimiento tiene que haber existido
un primer motor que lo origine. Y ese primer motor inmóvil es Dios. Es imposible
considerar que un ser se ha causado a sí mismo, la existencia de causas eficientes no
pueden ser causa de sí mismas, ya que para ello tendrían que haber existido antes de
existir, lo cual es imposible. Hay seres que existen y que podrían no existir, esto es,
que son contingentes, lo que no existe necesariamente ha comenzado a existir en
algún momento ya que ningún ser tiene la existencia en sí mismo. Un ser contingente
es aquel ser que no tiene en sí mismo la razón de ser; por ello no puede ser explicado
por otro ser contingente mientras el ser necesario es aquel que tiene en sí mismo la
razón de su ser, existe en sí mismo. Vemos a seres más y menos perfectos, pero los
seres no son quienes generan esa perfección, sino que se les participa en diversos
grados. Existe un ser prefecto, Dios, que participa el grado de perfección a los demás
seres. San Agustín nos dice que se ha partido del hombre para poder llegar a Dios. El
amor, los deseos profundos de realización, nuestro anhelo de permanencia, lo que nos
impulsa a buscar la verdad, estas provienen de algo superior a la materia lo cual se
denomina “espíritu” y aquello que te da eso espiritual es Dios entonces recocemos así
potencias humanas que no están hechas de materia ni funcionan mediante materia.
A través de otros argumentos complementarios también se puede demostrar la
existencia de Dios a través de la razón natural como por ejemplo el conocimiento
intelectual donde el hombre posee un conocimiento por el que percibe las
manifestaciones sensibles de las cosas; pero al mismo tiempo trasciende dicho
conocimiento puesto que percibe con su inteligencia la realidad en sí misma; el
lenguaje es una consecuencia clara y directa de nuestra capacidad abstractiva donde
la palabra es material pero el significado va hacer lo espiritual de igual forma la libertad
es algo espiritual en el hombre, libertad significa autodeterminación (ausencia de
determinación interna como externa); el progreso es manifestación de libertad y
racionalidad humana, de su creatividad por lo tanto es consecuencia de sus potencias
espirituales y la ética supone la existencia en el hombre de la conciencia, es decir,
actuar de acuerdo con el bien moral, esto significa captar el bien en cuanto bien y ello
es el acto espiritual. Podemos conocer la existencia de Dios gracias a su manifestación
hacia hombre, Él nos va a comunicar, compartir, dar a conocer su propio misterio a la
única criatura al que ha amado por sí mismo. Por su revelación Dios decidió
mostrarnos su realidad personal; ¿Quién es Él?, nos da a conocer quiénes somos
nosotros y nos muestra su designio de salvación.
Dios se manifestó a todos nosotros desde hace miles de años, desde el principio se dio
a conocer a nuestros primeros padres a los cuales los recubrió de una gracia y de una
justicia radiante .Cuando se quiebra la unidad del género humano por el pecado, Dios
en vez de estar enojado con nosotros, decidió desde un comienzo salvar a la
humanidad a través de una serie de etapas. La alianza con Noé después del diluvio
expresa el principio de esta salvación, luego Dios elige a Abraham para que fuera, “el
padre de una multitud de naciones”: Abraham depositó su confianza en Dios
obedeciendo la llamada que lo convirtió en un peregrino hacia una tierra desconocida.
Dios promete a Abraham que un nacido de sus entrañas y del vientre de su mujer le
dará una descendencia superior al número de estrellas.
Después de la etapa de los patriarcas, Dios constituyó a Israel como su pueblo,
salvándolo de la esclavitud de Egipto. Estableció con él la alianza del Sinaí y le dio por
medio de Moisés su Ley, para que lo reconociese y le sirviera como al único Dios vivo y
verdadero, Padre providente y juez justo, y para que esperase al Salvador prometido.
En el pasado Dios hablo de varios modos y muchas veces a los profetas pero en estos
últimos tiempos lo hace por su Hijo, él es la Palabra única, perfecta e insuperable del
padre.
Dios en su inmensa misericordia decide transmitirnos su revelación divina a través de
la predicción apostólica, los apóstoles transmitieron oralmente con ejemplos e
instituciones lo que habían recibido por la palabra, por la convivencia y por las obras de
Cristo, o habían aprendido por la inspiración del Espíritu Santo.
Lo que enseñaron los apóstoles encierra todo lo necesario para que el Pueblo de Dios
viva santamente y aumente su fe. Esta Tradición, que deriva de los Apóstoles, progresa
en la Iglesia con la asistencia del Espíritu Santo.
Las verdades reveladas por Dios, que se contienen y manifiestan en la Sagrada
Escritura, se consignaron por inspiración del Espíritu Santo; el intérprete de la Sagrada
Escritura debe investigar con atención qué pretendieron expresar realmente los
hagiógrafos y plugo a Dios manifestar por sus palabras, para comprender lo que él
quiso comunicarnos. La Sagrada Tradición y la Sagrada Escritura están íntimamente
unidas y compenetradas. Porque, procediendo ambas de la misma fuente divina, se
funden en cierto modo y tienden a un mismo fin. (Catecismo De La Iglesia Católica-
Constitución Dogmática Dei Verbum).
La Tradición apostólica hizo discernir a la Iglesia qué escritos constituyen la lista de los
Libros Santos (Cf. DV 8,3). Esta lista integral es llamada "Canon" de las Escrituras.
Comprende para el Antiguo Testamento 46 escritos (45 si se cuentan Jr y Lm como
uno solo), y 27 para el Nuevo. (Catecismo de la Iglesia católica 120). El Antiguo
Testamento esta ordenado para preparar, anunciar proféticamente y significar con
diversas figuras la venida de Cristo redentor universal y la del Reino Mesiánico.
Los libros del Antiguo Testamento manifiestan a todos el conocimiento de Dios y del
hombre, y las formas de obrar de Dios justo y misericordioso con los hombres, según la
condición del género humano en los tiempos que precedieron a la salvación instaurada
por Cristo. Estos libros, expresan principalmente el mesianismo el cual es la espina
dorsal de la Biblia: nace en el ambiente de la alianza y como consecuencia de la
misma, Dios ejercitará sus promesas de salvación hacia el pueblo por medio del
Mesías. (Constitución Dogmática Dei Verbum).
La palabra divina que es poder de Dios para la salvación de todo el que cree, se
presenta y se manifiesta en especial en el Nuevo Testamento, los Evangelios ocupan,
con razón, el lugar preeminente, puesto que son el testimonio principal de la vida y
doctrina del Verbo Encarnado, nuestro Salvador. La Iglesia siempre y en todas partes
ha defendido y defiende que los cuatro Evangelios tienen origen apostólico.
Pues lo que los Apóstoles predicaron por mandato de Cristo, luego, bajo la inspiración
del Espíritu Santo, es decir, el Evangelio en cuatro redacciones, según Mateo, Marcos,
Lucas y Juan estos evangelios transmiten fielmente lo que Jesús, Hijo de Dios, viviendo
entre los hombres, hizo y enseñó realmente para la salvación de ellos, hasta el día en
que fue levantado al cielo.
Los Apóstoles ciertamente después de la ascensión del Señor predicaron a sus
oyentes lo que Él había dicho y hecho pero el Nuevo Testamento, además de los
cuatro Evangelios, contiene también las cartas de San Pablo y otros libros apostólicos
escritos bajo la inspiración del Espíritu Santo. Dios, pues, inspirador y autor de ambos
Testamentos, dispuso las cosas tan sabiamente que el Nuevo Testamento está
escondido en el Antiguo, y el Antiguo está claro en el Nuevo. (Constitución Dogmática
Dei Verbum).
El ser humano siempre va a estar lleno de dudas e interrogantes acerca de la
existencia de Dios, algunas personas van a afirman que solo se puede demostrar tal
existencia a través de la revelación sobrenatural, esta manifestación que libremente
hace Dios de sí mismo a todos los hombres para que podamos llegar a la salvación.
Dios se ha revelado plenamente enviando a su propio Hijo, en quien ha establecido su
alianza para siempre, donde su única finalidad es buscar la salvación de la humanidad.
Pero, a través de la razón natural también es posible conocerla y está sin ayuda de la
razón sobrenatural sin embargo no basta tan sólo aplicar la inteligencia, el raciocinio,
sino que se requiere de ciertas disposiciones morales y religiosas, pues de lo contrario
será imposible conocer a Dios.
Ambas deben ser comprendidas en conjunto y no independientemente, porque las dos
se complementan de una manera única y gracias a ello vamos a poder entender la
existencia de Dios.