El Holocausto fue un evento que ocurrió durante la Segunda Guerra
Mundial, marcando un punto de inflexión en la conciencia mundial
y dejando una cicatriz imborrable en la historia, tanto en las
personas que lo vivieron como en las que no. Fueron tiempos
oscuros, llenos de tristeza y un dolor profundo.
Entre 1933-1945, los nazis asesinaron brutalmente a casi seis
millones de judíos. Todo comenzó en 1933 porque los nazis y Adolf
Hitler veían como una amenaza a los judíos, creían que ellos no
eran aptos para una buena vida y simplemente les quitaron sus
derechos.
En la Segunda Guerra Mundial, también llamada “Shoah” (que
significa catástrofe), los nazis no comenzaron a llevar a cabo
asesinatos en masa de inmediato. Sin embargo, en 1941,
rápidamente empezaron a utilizar al gobierno para atacar y excluir a
los judíos de la sociedad alemana. Entre otras medidas violentas, el
régimen alemán nazi promulgó leyes discriminatorias y les prohibió
derechos necesarios, como la educación, la libre religión y cultura, y
propiedades a su nombre, entre otras.
Campos de concentración: Estos eran los lugares instalados por los
nazis donde iban judíos, gitanos, mujeres, niños, religiosos,
enemigos y personas de una determinada orientación sexual. Estos
campos eran parte de la maquinaria de represión y exterminio. Al
momento de llegar, separaban a los niños, mujeres y hombres. A los
niños y mujeres los llevaban engañados con la promesa de un baño,
pero en realidad iban a cámaras de gas, que producían un gas que
los llevaba a la muerte. ¿Por qué solo los niños y mujeres? Bueno,
los nazis pensaban que ellos no tenían la suficiente capacidad como
para sobrevivir o trabajar, que eran débiles e inútiles.
En cambio, los hombres y demás trabajaban sin parar en
actividades como construir su propio hogar. Porque si ellos tenían
que construir el campo de concentración, no se podía cometer
ningún error, ya que eso los podría llevar a la muerte. Sufrían
maltratos, torturas emocionales, y tenían una condición de vida
inhumana. A la hora de dormir, no era un descanso para ellos, era
incomodidad. Dormían, por lo menos, siete personas en una sola
litera hecha de tablas. Su salud empeoraba cada día debido a la
gran falta de higiene y sufrían enfermedades graves que no eran
tratadas correctamente. Pero a pesar de todas las dificultades, se
demostró la gran resistencia, lo que demuestra la fortaleza del
espíritu humano incluso en medio de la adversidad más extrema.
El Holocausto no solo dejó cicatrices físicas y emocionales, sino
también una lección en la historia de la vida. Los sobrevivientes y
testigos vivieron para contar su historia y la verdadera verdad al
mundo, contando cómo era su día a día en esos lugares llenos de
oscuridad extrema. Porque aún así, lograron salir adelante con esa
gran cicatriz que dejó el Holocausto.
Esto condujo a lo que fue el Juicio de Núremberg, formalmente
llamado los juicios principales de Núremberg. Fue un proceso
judicial internacionalmente conocido que ocurrió después de la
Segunda Guerra para enjuiciar a los líderes nazis acusados de
crímenes contra la humanidad y genocidio. Estos juicios se llevaron
a cabo en la ciudad de Núremberg, Alemania, entre noviembre de
1945 y octubre de 1946 y fueron muy importantes, ya que se pudo
hacer justicia por todo el daño que ocasionaron.
En conclusión, considero que el Holocausto debe ser un
recordatorio en nuestras vidas, porque fue un evento sorprendente.
Y poder recordar la gran capacidad y resistencia que tuvieron las
personas que lo vivieron es admirable, porque soportaron todo lo
que se puede vivir en una vida llena de inseguridad. Recordemos
esto como una enseñanza para no repetir su historia nunca más.