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Sarquis

Este documento resume un libro escrito por Juan Linz y Alfred Stepan que analiza los procesos de transición y consolidación democrática en Europa del Sur, América del Sur y Europa post-comunista. Los autores definen la transición democrática como completa cuando se elige un gobierno a través de elecciones libres, y la consolidación democrática como cuando la democracia es la única forma válida de gobierno y ningún grupo intenta derrocar el régimen. Examinan las condiciones necesarias para una democracia consolidada como la exist
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Este documento resume un libro escrito por Juan Linz y Alfred Stepan que analiza los procesos de transición y consolidación democrática en Europa del Sur, América del Sur y Europa post-comunista. Los autores definen la transición democrática como completa cuando se elige un gobierno a través de elecciones libres, y la consolidación democrática como cuando la democracia es la única forma válida de gobierno y ningún grupo intenta derrocar el régimen. Examinan las condiciones necesarias para una democracia consolidada como la exist
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Reseñas 177

Juan Linz y Alfred Stepan, Problems of Democratic


Transition and Consolidation: Southern Europe, South
America and Post-communist Europe, Baltimore, The
Johns Hopkins University Press, 1996, 479 pp.

El tema de la democracia continúa en el centro del debate políti-


co contemporáneo. En los albores del tercer milenio de nuestra
era, el espíritu de los tiempos no parece permitir siquiera la con-
sideración de alternativas distintas. Por encima de cualquier otra
posibilidad, el consenso, prácticamente universal, señala que la
vida en sociedad sólo resulta digna de ser vivida cuando trans-
curre bajo un régimen democrático.
Aunque el acuerdo en torno a lo que esto debería significar
no es tan abrumadoramente claro, diversos estudiosos han
identificado algunos indicadores básicos que permiten medir el
nivel de aproximación al ideal de la democracia, facilitando de
esa manera su estudio y señalando el camino a seguir para
aquellas sociedades entre las cuales el concepto mismo repre-
senta una novedad marcadamente distante de su tradicional
experiencia cotidiana.
En este exhaustivo análisis, Linz y Stepan, a partir de la
evidencia estudiada y conscientes de que la democracia repre-
senta ante todo un estilo de vida al que no se puede llegar
meramente por decreto, exploran el tipo de condiciones y obs-
táculos que deben confrontar aquellas sociedades deseosas de
transitar hacia regímenes de mayor transparencia democráti-
ca, y de consolidarse en ella.
Durante la última década del siglo pasado, la dinámica de
las relaciones internacionales llevó a un desplome y la conse-
178 Revista Mexicana de Política Exterior

cuente condena de formas de gobierno distintas de la democracia.


De este modo, prácticamente todos los gobiernos calificados
como antidemocráticos, incluyendo los totalitarios, los autorita-
rios y los despóticos o tiránicos, fueron remitidos al basurero
conceptual de la historia, con la expectativa de abrir el camino
de la esperanza para los pueblos que han sido subyugados por
ellos, a través de la instauración universal de regímenes de-
mocráticos.
No obstante, en la práctica, la concreción del ideal ha re-
sultado mucho más problemática de lo que los optimistas pro-
motores de la democracia hubiesen anticipado. Ninguna sociedad
se ha vuelto democrática de la noche a la mañana. Los autores
explican el porqué.
La obra está dividida en cuatro partes. En la primera, des-
pliegan el marco teórico aplicable al análisis de una serie de ca-
sos que se abordan en las tres partes restantes, y que incluyen
una evaluación cuidadosa de 13 casos prácticos distribuidos en las
regiones del sur de Europa, Sudamérica y la Europa poscomunista.
Desde principios del siglo pasado, ha ido adquiriendo una
creciente presencia epistemológica la convicción según la cual,
en lugar de desgastarse en forma inútil buscando definiciones
absolutas o impecablemente rigurosas, para el estudioso de
cualquier disciplina, lo más sano es asentar con precisión lo
que quiere decir cuando emplea un determinado concepto para
el desarrollo de su obra.
Fieles a la lógica de este enfoque, Linz y Stepan inician su
análisis con un meritorio trabajo de precisión terminológica,
tendente a delimitar sus conceptos operativos. Destacan, por
su trascendencia para el desarrollo mismo de la obra, las nociones
de transición democrática completada y la de democracia conso-
lidada. Su demarcación es, como es posible observar a conti-
nuación, contundente:
Reseñas 179

La transición a la democracia está completa cuando se logra


acuerdo suficiente en torno a los procedimientos políticos para
producir un gobierno electo; cuando un gobierno resultante de
un voto libre y popular llega al poder; cuando este gobierno tie-
ne la autoridad de facto para generar nuevas políticas, y cuando
las ramas ejecutiva, legislativa y judicial creadas por la nueva
democracia no tienen que compartir el poder con otros cuer-
pos de jure.

A partir de esta definición puede iniciarse el proceso de diferen-


ciación que permite identificar correctamente cuándo, en efec-
to, se ha iniciado una transición hacia la democracia, y si ésta
marcha por buen camino. Una primera distinción importante
permite observar que algunas de las medidas asociadas en for-
ma tradicional con la apertura democrática no son en realidad
suficientes para hablar de una auténtica fase de transición ha-
cia la democracia.
De este modo, por ejemplo, el hecho de que haya menos
censura en los medios o mayor espacio para la organización de
actividades autónomas de la clase trabajadora; el que se intro-
duzca un régimen de salvaguardias legales para los individuos
o se permita incluso la liberación de presos políticos y el regre-
so a la patria de los exiliados, o el que se tenga mayor toleran-
cia para la oposición y se introduzcan algunas medidas para
mejorar la redistribución del ingreso, no garantizan que el ré-
gimen marche hacia una verdadera democratización. La expe-
riencia histórica revela tristemente que puede existir un cierto
nivel de liberalización sin que haya democratización. En este
sentido queda perfectamente claro que bien puede darse el caso de
procesos que se inician en la dirección correcta, pero que, por
diversas razones, nunca concluyen de manera satisfactoria.
Así pues, Linz y Stepan muestran, de manera convincente,
que el mero cambio de régimen no es garantía de democracia.
180 Revista Mexicana de Política Exterior

El nuevo gobierno debe tener poder de acción autónomo efecti-


vo ya que, aun cuando la transición se completa, queda mucho
por hacer antes de lograr que la democracia se consolide.
Según los autores, el proceso de consolidación puede apre-
ciarse en distintos niveles. Así, por ejemplo, en términos de
conducta, la democracia se vuelve la única forma de acción polí-
tica válida en la comunidad, cuando ningún grupo político in-
tenta suprimir al régimen o separarse del Estado. En términos
de actitud, se sabe que hay democracia cuando, frente a las
más severas crisis, la inmensa mayoría considera que cual-
quier cambio adicional debe surgir dentro de los parámetros de
las fórmulas establecidas por la democracia. Finalmente, en
términos constitucionales, la democracia se convierte en la única
forma de acción política válida cuando todos los involucrados se
habitúan al hecho de que el conflicto político se resuelve por la vía
de normas establecidas y que las violaciones resultan costosas
e ineficientes.
Además, Linz y Stepan dejan muy bien establecido que in-
cluso una democracia aparentemente consolidada puede venirse
abajo, o mejorarse. Y, sobre todo, que una auténtica democracia
es algo más que elecciones libres y economía de mercado. De
manera específica, llaman la atención del lector o lectora hacia
la democracia como una forma de gobierno pertinente para la
conducción de un Estado, de donde concluyen que, si no hay Estado
no puede haber democracia consolidada. Obviamente, si la po-
blación que comparte un determinado territorio no puede estar
a gusto junta y encontrar la fórmula para elegir un gobierno
que represente a todos, no puede haber régimen democrático.
Asimismo señalan cómo, aun cuando de hecho existe el Es-
tado, antes de poder hablar de democracia deben cubrirse otros
cinco requisitos básicos:
—Condiciones adecuadas para el desempeño de una socie-
dad civil libre y activa.
Reseñas 181

—Una sociedad política madura y relativamente autónoma.


—Un régimen legal sólido que garantice las libertades de-
mocráticas.
—Una burocracia institucional que apoye a ese régimen
democrático en sus funciones.
—Una sociedad económica institucionalizada.
Un gobierno democrático moderno requiere, pues, de una
capacidad efectiva para mandar, regular y extraer recursos de
su sociedad civil. También, la experiencia ha puesto de mani-
fiesto que una economía pura de mercado no puede ni desarro-
llarse ni mantenerse sin algún grado de regulación estatal, ya
que aun los mejores mercados sufren fallas, mismas que, si
se espera un buen desempeño, deben ser corregidas.
Esto significa claramente que ni siquiera el Estado más
democrático puede permanecer al margen del desarrollo de su
mercado nacional; por el contrario, sólo una participación deci-
dida de la autoridad puede garantizar el equilibrio que requie-
re la sociedad en su conjunto para funcionar de manera
adecuada.
Los autores son asimismo claros al plantear que, si la de-
mocracia fuese incapaz de generar políticas que produjesen
bienes públicos en las áreas de educación, salud, transporte
y seguridad, es decir, algún tipo de red de protección para cui-
dar a sus ciudadanos de los giros violentos del mercado y
proporcionar algún tipo de alivio ante las grandes desigual-
dades, la misma sería insostenible.
Sustentan, además, que en el escenario internacional de
principios del milenio existen dificultades adicionales para los
que aspiran a una transición democrática exitosa, y que los pro-
blemas se derivan de la compleja interacción que vincula hoy
día al nacionalismo con la democracia en el proceso de conso-
lidación de los propios Estados. El argumento es contundente:
muchos grupos humanos no han logrado establecer con clari-
182 Revista Mexicana de Política Exterior

dad ni un Estado ni una nación en sus respectivos ámbitos


sociohistóricos de desarrollo. Y, por las características propias
de cada proceso, éstos se convierten en serios obstáculos para
la democratización.
Para Linz y Stepan, el proceso de consolidación del Estado
implica el desarrollo de todos los mecanismos necesarios para
institucionalizar las relaciones sociales, mientras que la cons-
trucción de una nación está más asociada con el desarrollo de
una identidad colectiva que implica aspectos psicológicos más
que sociopolíticos. La consolidación del Estado queda entonces
vinculada a un grupo en el poder, mientras que la creación de
la nación implica un esfuerzo homogeneizador de la cultura.
En ambas instancias se topa necesariamente de frente con la
tolerancia a la diversidad, idea central que en la actualidad
sustenta a los procesos democráticos, característica de las so-
ciedades civiles en el mundo contemporáneo.
Desde la fase de la transición a la democracia surgen dos
interrogantes básicas: ¿a quién se debe considerar propiamente
como ciudadano de un Estado?, y ¿cómo se definen las reglas
para determinar la participación ciudadana?
Al respecto, los autores proponen que ciudadano es un tér-
mino individual y legalmente definido, mientras que nacional
es el miembro de una colectividad que sólo se puede definir en
términos sociales. El gobierno democrático moderno está íntima-
mente asociado a la condición estatal porque es el Estado el que
posee el poder de reconocer, otorgar y proteger la condición
de ciudadano. Sin Estado no puede existir la condición de ciuda-
dano y, sin ésta, no puede haber democracia.
La conclusión es inevitable, la mayoría de los Estados
nacionales modernos carecen de las condiciones sociales nece-
sarias para facilitar el advenimiento de la democracia. Esto no
significa, desde luego, que éste resulte imposible, pero sí un
Reseñas 183

poco más complicado de lo que original e ingenuamente se había


previsto.
En los procesos de transición a la democracia hay otro as-
pecto importante que se debe considerar: el antecedente inme-
diato del cual proceden las nuevas democracias. ¿Vienen de un
antiguo régimen totalitario, postotalitario, autoritario o despó-
tico?
La pregunta no es ociosa. Desde la perspectiva de Linz y
Stepan, la cuestión plantea retos diferentes para las jóvenes
democracias, y debe ser tomada en cuenta con sumo cuidado
para evitar complicaciones mayores. Se trata, en esencia, de reco-
nocer las particularidades del tipo de régimen del cual se pre-
tende transitar a la democracia, para así allanar el camino ha-
cia el destino deseado. La interesante tipología que esta obra
realiza sobre regímenes no democráticos cumple precisamente
con ese propósito.
En forma adicional, los autores hacen una cuidadosa revi-
sión de algunos de los actores y factores que inciden en mayor
medida en los procesos de transición a la democracia como, por
ejemplo, ¿qué tipo de elite predomina en el país, civil o mili-
tar?, ¿cuáles son los tipos de presión internacional a la que se
encuentran sujetas las nuevas autoridades, bien desde la pers-
pectiva de la opinión pública internacional, bien de la política
exterior de otros Estados?, y por último, aunque no por ello me-
nos importante, ¿cuál es la situación económica que prevalece
en cada caso? En este punto, la indagación adquiere un sesgo no-
vedoso. Si resulta que uno de los requisitos previos para hacer
viable la democracia es una situación económica estable, con
un sistema de distribución del ingreso medianamente balan-
ceado, ¿acaso no se corre el riesgo de terminar por considerar a
la democracia como un bien suntuario?
184 Revista Mexicana de Política Exterior

Armados ya con este interesante e instructivo instrumen-


tal teórico, el resto de la obra resulta una aleccionadora trave-
sía por tres regiones del sistema internacional contemporáneo,
en donde se exploran en forma acuciosa 13 casos concretos de
países que a la fecha mantienen el compromiso de consolidación
con la democracia. Se trata de un recorrido que definitivamen-
te vale la pena realizar pues, como se ha podido apreciar, desde
el punto de vista que manejan estos autores, la democracia,
propiamente definida, más que un régimen, es un sistema de
interacciones sociales que sólo se vuelve viable en la medida
que, de manera auténtica, procura el bien común.

David Sarquís

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