0% encontró este documento útil (0 votos)
103 vistas60 páginas

La Accion de Libertad en La Constitucion

Este documento resume las principales líneas jurisprudenciales establecidas por el Tribunal Constitucional y el Tribunal Constitucional Plurinacional sobre la Acción de Libertad en Bolivia. Explica que la Acción de Libertad reemplazó al Habeas Corpus y mantiene sus características esenciales como la presentación sin formalidades, la inmediatez y la sumariedad. También define la naturaleza jurídica de la Acción de Libertad y analiza aspectos como la competencia jurisdiccional, la posibilidad de presentación oral, los
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
103 vistas60 páginas

La Accion de Libertad en La Constitucion

Este documento resume las principales líneas jurisprudenciales establecidas por el Tribunal Constitucional y el Tribunal Constitucional Plurinacional sobre la Acción de Libertad en Bolivia. Explica que la Acción de Libertad reemplazó al Habeas Corpus y mantiene sus características esenciales como la presentación sin formalidades, la inmediatez y la sumariedad. También define la naturaleza jurídica de la Acción de Libertad y analiza aspectos como la competencia jurisdiccional, la posibilidad de presentación oral, los
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Abog. Alan E.

Vargas Lima(*)
Miembro de la Academia Boliviana de Estudios Constitucionales
Miembro fundador de la Asociación Boliviana de Derecho Procesal Constitucional

LA ACCIÓN DE LIBERTAD EN LA
CONSTITUCIÓN BOLIVIANA
Naturaleza Jurídica, Oralidad y Subsidiariedad de
acuerdo a las modulaciones de la Jurisprudencia
Constitucional
Mayo 2015
La Paz - Bolivia

RESUMEN
El presente trabajo, pretende sistematizar algunas de las líneas jurisprudenciales más relevantes, que han sido
establecidas tanto por el Tribunal Constitucional desde su primera época (1999-2009), así como por el Tribunal
Constitucional Plurinacional (TCP posesionado el año 2012) hasta el presente, respecto de la configuración
constitucional, la naturaleza jurídica y la clasificación doctrinal del Habeas Corpus -ahora denominado Acción
de Libertad-, haciendo énfasis en sus distintas modalidades de protección y el tratamiento jurisprudencial
sobre la oralidad y la subsidiariedad excepcional de este instituto jurídico en Bolivia.

(*) El autor es Abogado Maestrante en Derecho Constitucional y Derecho Procesal Constitucional por la
Universidad Mayor de San Andrés (UMSA). Miembro de la Academia Boliviana de Estudios Constitucionales
(ABEC). Miembro fundador de la Asociación Boliviana de Derecho Procesal Constitucional. Asesor Legal de la
Dirección Jurídica del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz – GAMLP. Correo electrónico:
[email protected]
SUMARIO
1. Nota preliminar
2. El Hábeas Corpus y su configuración actual como Acción de Libertad
2.1. El Juez o tribunal competente para conocer la acción de libertad
a) Respecto de la competencia para conocer la acción de libertad
b) Modulación a la Sentencia Constitucional Nº0756/2011-R
3. La posibilidad de presentación oral de la Acción de Libertad
4. Naturaleza jurídica y alcances de la Acción de Libertad
4.1. Precisiones recientes sobre la naturaleza jurídica de la Acción de
Libertad
5. El nomen juris de esta Acción de Defensa y sus alcances
6. La Acción de Libertad y la clasificación doctrinal del hábeas corpus en
Bolivia
7. La finalidad y alcances de la Acción de Libertad
8. Los ámbitos de protección de la Acción de Libertad
8.1. Protección procesal del Derecho a la Vida
8.2. La Persecución ilegal
8.3. La Detención ilegal o indebida
8.4. La Prisión ilegal o indebida
8.5. El Procesamiento ilegal o indebido
9. Los fines de la garantía del habeas corpus y los pactos internacionales
sobre la materia
9.1. Supuestos de subsidiariedad del hábeas corpus
9.2. Medios de impugnación específicos y aptos contra las
resoluciones sobre medidas cautelares
10. Subreglas de subsidiariedad excepcional de la Acción de Libertad
11. La indebida privación de libertad (modulación de línea jurisprudencial de
la SC 0080/2010-R de 3 de mayo)
12. Conclusión

P á g i n a |2
ABREVIATURAS

CPCo - Ley Nº254 del Código Procesal Constitucional


CPE - Constitución Política del Estado
LTC - Ley Nº1836 del Tribunal Constitucional
SC - Sentencia Constitucional
SCP - Sentencia Constitucional Plurinacional
SSCCPP - Sentencias Constitucionales Plurinacionales
TCP - Tribunal Constitucional Plurinacional

P á g i n a |3
LA ACCIÓN DE LIBERTAD EN LA CONSTITUCIÓN BOLIVIANA.
Naturaleza jurídica, Oralidad y Subsidiariedad de acuerdo a las
modulaciones de la jurisprudencia constitucional ()

1. Nota preliminar

Con carácter previo al desarrollo del estudio jurisprudencial propuesto,


corresponde precisar que la finalidad con la que nació el Hábeas Corpus en
Bolivia, se adscribe dentro de los fines que persiguió esta garantía desde sus
primeras articulaciones jurídicas (el Interdicto romano homine libero exhibendo, el
hábeas corpus inglés de 1679 y el Fuero o juicio de manifestación instituido en
1428 en el Reino de Aragón) hasta su configuración moderna: dotar a la persona
humana de un medio de defensa breve y sumario, destinado a conservar o
recuperar su libertad, cuando la misma hubiere sido indebida o arbitrariamente
vulnerada, como alternativa a los procedimientos ordinarios caracterizados por la
morosidad en su trámite y resolución (Cfr. Sentencia Constitucional Nº0160/2005-
R, 23 de febrero de 2005). Este entendimiento, ahora está presente en el
contenido procesal del artículo 125 constitucional, cuando en lo pertinente,
establece un procedimiento breve, sumario y eficaz, para la tutela del derecho a la
libertad (de locomoción o ambulatoria).

En este sentido se ha pronunciado la Sentencia Constitucional Plurinacional (SCP)


Nº0813/2012, de 20 de agosto de 2012, que remontándose a los antecedentes
históricos del Habeas Corpus, mencionó a Daniel Antokoletz, quien manifiesta que
“el Hábeas Corpus como amparo de la libertad de una persona detenida, se
hallaba instituido ya en el Derecho romano, pues Justiniano ya había definido el
Habeas Corpus como la exhibición de un hombre libre, para ampararlo en su

()
Este trabajo fue publicado en el Tomo XI del OPUS MAGNA CONSTITUCIONAL, editado por el Instituto de
Justicia Constitucional, adscrito a la Corte de Constitucionalidad de Guatemala. Cfr. INSTITUTO DE JUSTICIA
CONSTITUCIONAL – CORTE DE CONSTITUCIONALIDAD. Opus Magna Constitucional Guatemalteco 2015.
Guatemala: Corte de Constitucionalidad, 2015. Págs. 129-168.

P á g i n a |4
libertad”. Entendiéndose en ese sentido que el proceso de Habeas Corpus fue
instituido a fin de garantizar la presencia de la persona que se encuentra privada
de libertad y evitar que la misma sea sometida a desapariciones forzosas o en su
caso a torturas por parte de las autoridades, protegiendo de esta manera el
derecho a la vida cuando está en relación con la libertad o derecho de locomoción
de una persona.

Asimismo, la Sentencia Constitucional (SC) Nº0011/2010-R de 6 de abril, ha


definido la naturaleza de la Acción de Libertad1 de la siguiente forma:

“La acción de libertad, es una acción jurisdiccional de defensa que tiene por
finalidad proteger y/o restablecer el derecho a la libertad física o humana, y
también el derecho a la vida, si es que se halla en peligro a raíz de la
supresión o restricción a la libertad personal, sea disponiendo el cese de la
persecución indebida, el restablecimiento de las formalidades legales y/o la
remisión del caso al Juez competente, la restitución del derecho a la libertad
física, o la protección de la vida misma, motivo por el cual se constituye en
una acción tutelar preventiva, correctiva y reparadora de trascendental
importancia que garantiza como su nombre lo indica, la libertad, derecho
consagrado por los arts. 22 y 23.I de la CPE”.

1
Siguiendo el criterio del jurista Rivera Santivañez, se debe precisar que la Acción de Libertad, es un proceso
constitucional de naturaleza tutelar, que tiene la finalidad de brindar una protección inmediata y efectiva a los
derechos fundamentales a la vida y a la libertad física, en los casos en que sean ilegal o indebidamente
restringidos, suprimidos o amenazados de restricción o supresión por actos u omisiones ilegales o indebidas
de las autoridades públicas o particulares. En otras palabras, se trata de una acción tutelar extraordinaria,
porque es única en su género y no forma parte de los recursos ordinarios previstos en la legislación procesal
del Estado. Asimismo, es un proceso constitucional porque, de un lado, tiene su origen en las normas de la
Constitución, y de otro, porque es una acción jurisdiccional creada para resolver un conflicto o controversia
constitucional que se genera con la violación de los derechos fundamentales a la vida y a la libertad física.
Cfr. José Antonio RIVERA SANTIVAÑEZ. Jurisdicción Constitucional. Procesos Constitucionales en Bolivia.
Tercera Edición Actualizada con la Constitución y la Ley Nº27. Cochabamba, Bolivia: Grupo Editorial
KIPUS, 2011. Pág. 320.

P á g i n a |5
2. El Hábeas Corpus y su configuración actual como Acción de Libertad2

El art. 18.I de la Constitución abrogada, establecía que: “Toda persona que


creyere estar indebida o ilegalmente perseguida, detenida, procesada o presa
podrá ocurrir, por sí o por cualquiera a su nombre, con poder notarial o sin él, ante
la Corte Superior del Distrito o ante cualquier juez de Partido, a elección suya, en
demanda de que se guarden las formalidades legales…”.

Actualmente, una previsión similar se encuentra contenida en el artículo 125 de la


Constitución Política del Estado vigente (CPE), que sostiene que: “Toda persona
que considere que su vida está en peligro, que es ilegalmente perseguida, o que
es indebidamente procesada o privada de libertad personal, podrá interponer
Acción de Libertad y acudir, de manera oral o escrita, por sí o por cualquier a su
nombre y sin ninguna formalidad procesal, ante cualquier juez o tribunal
competente en materia penal…”.

Como se puede apreciar, entre ambas normas no existen diferencias


substanciales, manteniendo la Constitución vigente las características esenciales
del hábeas corpus: El informalismo, por la ausencia de requisitos formales en su
presentación; la inmediatez, por la urgencia en la protección de los derechos que
resguarda; la sumariedad, por el trámite caracterizado por su celeridad; la
generalidad porque no reconoce ningún tipo de privilegio, inmunidad o
prerrogativa, y la inmediación, porque se requiere que la autoridad judicial tenga
contacto con la persona privada de libertad.

Cabe hacer notar, sin embargo, que la Constitución Política vigente acentúa
algunas de las características anotadas:

2
Cfr. Sentencia Constitucional Nº0044/2010-R, de 20 de abril de 2010.

P á g i n a |6
1) El informalismo3, pues actualmente se amplía la posibilidad de
presentación oral de la acción de libertad, que antes estaba reservada sólo
a los supuestos en que la persona fuera menor de edad o incapacitada,
analfabeta o notoriamente pobre y;

2) La inmediación, ya que la CPE, señala que la autoridad judicial, una vez


presentada la acción, debe disponer que el accionante sea conducido a su
presencia o acudir al lugar de la detención, última posibilidad que no estaba
contemplada en la Constitución abrogada y que es fundamental para
comprobar las condiciones en que la persona se encuentra privada de
libertad, especialmente cuando existe denuncia de torturas, tratos crueles,
inhumanos o degradantes, o si se ha vulnerado el derecho a la integridad
física o existe amenaza a su vida.

Otra de las modificaciones introducidas en la Constitución, es la relativa a la


competencia del juez o tribunal que conoce la acción, toda vez que actualmente la
acción de libertad debe presentarse ante cualquier juez o tribunal competente en
materia penal, lo que sin duda es saludable, dada la especialización de los jueces
3
Al respecto, es pertinente señalar que la ausencia de formalidades en su presentación, no significa que la
parte accionante esté absuelta de acompañar la prueba suficiente y necesaria que acredite la verosimilitud de
sus denuncias, al tener por su cuenta la carga de demostrar la existencia del o los actos lesivos que hubieran
restringido sus derechos o garantías; requiriendo la jurisdicción constitucional de certidumbre para resolver el
asunto compulsando los hechos impugnados en función a los elementos probatorios que los respalden. En ese
marco, la Sentencia Constitucional 0320/2010-R, de 15 de junio, precisó: “…la naturaleza de aplicación del
principio de informalismo en esta acción tutelar, responde a efectivizar la acción de defensa en forma
oportuna y eficaz en atención a los derechos fundamentales protegidos, vida y libertad, prescindiendo de
formalidades procesales referidas a necesaria presentación escrita, por el agraviado o con mandato expreso,
con precisión del derecho conculcado, su relación con los hechos y todos aquellos elementos de derecho que
hacen a un medio o recurso de defensa; no obstante ello no implica que puede prescindirse la presentación
de prueba mínima que acredite los hechos denunciados, en razón a que al sustanciar y resolver la acción
tutelar, la jurisdicción constitucional requiere de certidumbre sobre la vulneración del o los derechos
invocados para tutelar y protegerlos, compulsando los hechos denunciados con los elementos probatorios
que generen convicción del acto ilegal u omisión indebida, caso contrario se ve impedida de otorgar la tutela
solicitada. En ese sentido se pronunció la jurisprudencia constitucional señalando: 'Si bien es cierto que el
art. 90.II de la LTC, determina que el hábeas corpus no requiere mayores formalidades para ser interpuesto,
no es menos evidente que la parte recurrente debe acompañar la prueba suficiente y necesaria que acredite
la veracidad de las acusaciones que formula, a objeto de lograr sus pretensiones, puesto que corre por su
cuenta la carga de demostrar la existencia del o los actos lesivos que estima hayan restringido sus
derechos…”.

P á g i n a |7
en esta materia de la cual emergen la mayoría de las acciones de libertad. Sin
embargo, las modificaciones más importantes, están referidas al ámbito de
protección de la acción de libertad, que alcanza ahora al derecho a la vida y a la
posibilidad de presentar la acción de libertad también contra particulares,
conforme se desprende del art. 126 de la CPE.

2.1. El Juez o tribunal competente para conocer la acción de libertad4

Al respecto, la Sentencia Constitucional Nº0756/2011-R de 20 de mayo, manifestó


que la competencia consiste en la capacidad o aptitud reconocida a un Juez o
Tribunal para ejercer funciones respecto de un asunto o materia, con la finalidad
que la conozca y resuelva. En los procedimientos constitucionales, también la
competencia del tribunal de garantías es de vital importancia, considerando que
sus decisiones sólo serán válidas, si emergen de quién o quienes estén revestidos
de la facultad legal para asumir y decidir acerca de la presunta vulneración de
derechos fundamentales y garantías constitucionales.

Al respecto, conviene precisar que del debido proceso en su faceta adjetiva, se


desprende uno de sus componentes esenciales, el del juez natural, que en
síntesis constituye la legitimación de una decisión proveniente de quien la ejerce
por mandato legal, en el ámbito de la jurisdicción constitucional, de la propia Ley
Fundamental, por ello coincidimos en afirmar que la competencia no puede ser
prorrogable por la voluntad del juzgador, ni la tolerancia de las partes, no puede
delegarse por decisión personal, sólo es admisible excepcionalmente por excusa o
recusación, tampoco puede ser atribuida o apropiada indebidamente por un juez o
tribunal, de hacerlo, sus actos y decisiones son nulos de pleno derecho, no tienen
ningún efecto, ni causan consecuencia jurídica alguna.

4
Este acápite, y los subtítulos siguientes, se basan en los fundamentos jurídicos de la Sentencia
Constitucional Plurinacional Nº0032/2012, de 16 de marzo de 2012.

P á g i n a |8
a) Respecto de la competencia para conocer la acción de libertad

Al establecerse a la acción de libertad como una acción de defensa al interior de la


CPE, el art. 125 establece como criterio de competencia a los órganos
jurisdiccionales especializados en materia penal al disponer: “Toda persona que
considere que su vida está en peligro, que es ilegalmente perseguida, o que es
indebidamente procesada o privada de libertad personal, podrá interponer acción
de libertad y acudir, de manera oral o escrita, por sí o por cualquiera a su nombre
y sin ninguna formalidad procesal, ante cualquier juez o tribunal competente en
materia penal, y solicitará que se guarde tutela a su vida, cese la persecución
indebida, se restablezcan las formalidades legales o se restituya su derecho a la
libertad”.

Dicho razonamiento constitucional, que otorga competencia para el conocimiento y


sustanciación de las acciones de libertad, de acuerdo a la Sentencia
Constitucional Nº0756/2011-R de 20 de mayo, es entendida a efectos de que
asuman competencia “los jueces unipersonales, los tribunales colegiados de orden
superior, o sea a las salas penales de las diferentes Cortes Superiores, asumiendo
competencia con la brevedad, sencillez y efectividad necesaria en el resguardo del
derecho a la libertad. No es extensible esa competencia a otros jueces o vocales
de otras salas, salvo las circunstancias que así lo obliguen, como pudiera
suscitarse que uno de sus miembros de la sala penal o todos tengan alguna
causal de excusa o fueren recusados, o, se encontraren imposibilitados por otra
circunstancia, podrá convocarse a otro vocal de sala civil o administrativa o la que
fuera, que pasa a conformar la sala penal competente, o en su defecto todos los
miembros otra sala, asumen la competencia de la sala penal para el caso en
concreto, pero únicamente ante una imposibilidad o impedimento concreto”.

P á g i n a |9
En síntesis, dado que por disposición constitucional la acción de libertad solo
podrá ser conocida por un juez o tribunal en materia penal, en el supuesto de
darse una situación anómala procesal en la que un órgano jurisdiccional (juez
unipersonal o tribunal) no competente conociera la presente acción de defensa,
sin observar la norma fundamental, sus actos y su decisión, como se tiene dicho,
son nulos, en consecuencia, corresponde dejar sin efecto la decisión asumida por
el tribunal incompetente y corregir el procedimiento, sin ingresar al análisis de
fondo de la problemática planteada. Distinto fuere si se tratara de error en la
competencia territorial y no hubiere indefensión en la parte demandada, por
economía procesal no se anularían obrados conforme estableció la Sentencia
Constitucional 0347/2010-R.

b) Modulación a la Sentencia Constitucional Nº0756/2011-R de 20 de mayo

En ese contexto, expresamente la norma fundamental otorga competencia a los


Jueces en materia penal, para el conocimiento y sustanciación de la acción de
libertad, por cuanto ningún otro Juez o tribunal está habilitada para ejercer dicha
competencia, ni siquiera en suplencia legal, toda vez que si acaso no existiera juez
o Sala Penal en el mismo Distrito Judicial que asuma competencia, la acción de
libertad debe ser resuelta necesariamente por cualquier otro Juez en materia
penal, es decir por Jueces y Tribunales de Sentencia en Capitales de
departamento y Jueces de Instrucción o Mixtos en provincias, exceptuando los
Jueces de Ejecución Penal debido a las atribuciones y competencias específicas
asumidas por Ley.

Es necesario aclarar que los Tribunales de Sentencia, asumirán excepcionalmente


tal competencia, sólo en caso de impedimento de la o las Salas Penales de la
capital del Distrito Judicial donde se haya presentado la acción de libertad, puesto
que con relación a su composición, dejarán de ser un Tribunal Penal de justicia

P á g i n a | 10
ordinaria -compuesto por cinco jueces, 2 técnicos y 3 ciudadanos-, y pasarán a
asumir la competencia de un Tribunal de Garantías Constitucionales -integrado
por ambos jueces técnicos-, y sólo respecto a la acción de libertad; en el
entendido del contenido expreso del art. 125 de la CPE.

Cabe señalar, que dicho razonamiento, constituye una modulación a la Sentencia


Constitucional 0756/2011-R de 20 de mayo, pues esta acción tutelar puede ser
presentada ante cualquier juez o tribunal en materia penal, aspecto que no debe
interpretarse restrictivamente en su contenido literal pues de ser así, se
desnaturalizaría los principios rectores y fines de esta acción tutelar, que se
caracteriza por la inmediatez en la protección, informalismo, generalidad e
inmediación, que sobre cualquier interpretación, deben ser respetados y cumplidos
en busca de hacer efectiva la protección de los derechos a la vida y a la libertad,
resguardados por esta acción.

Asimismo, del análisis a las normas y jurisprudencia citada, más las reformas
introducidas por la Ley 007 de 18 de mayo de 2010, promulgada bajo el actual
orden constitucional, en su art. 54 inc. 10), establece las atribuciones de los
Jueces de Instrucción, indicando: “Conocer y resolver la Acción de Libertad, si no
existieran jueces de sentencia en su asiento jurisdiccional, cuando sea planteada
ante ellos”.

En ese entendido, no existe duda alguna que la atribución del Juez de Instrucción
en lo Penal, para conocer y resolver una acción de libertad, sólo se da en
provincias y de manera supletoria, y no así en las capitales de Departamento. De
tal manera que cuando se da esta situación de anomalía procesal en el elemento
competencia en el trámite de esta acción tutelar, al ser ello una situación de
trascendental importancia, no es posible ingresar al análisis de fondo, sino anular
obrados a objeto de que se corrija procedimiento.

P á g i n a | 11
3. La posibilidad de presentación oral de la Acción de Libertad

En cuanto al aspecto procesal en la tramitación de la Acción de Libertad, que en


un caso concreto fue presentada en forma oral, sin que exista ningún registro en el
expediente respectivo, el Tribunal Constitucional Plurinacional, a través de la
Sentencia Constitucional Nº0128/2011-R, de 21 de febrero de 20115, estableció
expresamente el siguiente procedimiento:

“En ese sentido, y para arribar a dicho análisis, se debe partir de que uno
de los fines del Estado Democrático de Derecho, con los matices propios de
ser Estado Social y Plurinacional, está el deber de garantizar a todo hombre
o mujer el ejercicio de sus derechos, lo cual sólo es posible si se le da las
garantías para ello, y precisamente la acción de libertad, es esa garantía de
su eficacia, de ahí porque tiene un trámite rápido y oportuno; para contar
también con una decisión de la autoridad competente, juez o tribunal de
garantías, en el menor tiempo posible, a ello obedece la celeridad de sus
plazos como también la no exigencia de formalismos procesales. (…)

Es decir, que la Acción de Libertad, también puede ser presentada


oralmente; empero, ello no significa que no se deba tener un registro
de dicha actuación oral, pues si bien prima la oralidad por encima de
la escritura, se debe tener en cuenta la necesidad procesal de registrar
el acto ilegal denunciado; es decir, qué y a quién o a qué autoridades -así
no se conozca el nombre- pero se identifique el o los hechos y las
circunstancias del acto acusado de ilegal, por el que se solicita la tutela a
sus derechos.

5
Esta Sentencia Constitucional, también trata sobre el principio de celeridad que rige en la solicitud de
cesación a la detención preventiva, y los “actos dilatorios” en el trámite de la cesación de la detención
preventiva.

P á g i n a | 12
En síntesis si se registra la denuncia o demanda oral, esta actuación
servirá de instrumento procesal para: 1) El accionante, a objeto de que
sea escuchado debidamente en lo que pretende hacer valer dentro de la
acción tutelar; 2) El accionado o demandado, a objeto de que preste su
informe y asuma defensa, dado que la otorgación de tutela genera
responsabilidad civil y penal, inclusive; y, 3) Para el juez o tribunal de
garantías, a objeto de que falle con certeza y objetividad, pues en base al
registro de la denuncia efectuada en la acción de libertad, que bien puede o
no, ser ampliada en audiencia, analizará el fondo de la problemática
constitucional a dilucidar, como también verificará si amerita o no exigir
cierta presentación de prueba a personas o instituciones que tengan la
información pertinente y que le dé mayores luces en un plano de objetividad
y celeridad, pero sobre todo de justicia; pues debe tenerse en cuenta que el
art. 115.II de la CPE, establece que “El Estado garantiza el derecho al
debido proceso, a la defensa y a una justicia plural, pronta, oportuna,
gratuita, transparente y sin dilaciones”; debido proceso que también es
aplicable al ámbito procesal constitucional.

En consecuencia, tratándose de la presentación oral de la acción de


libertad, el procedimiento a seguir es el siguiente:

* El secretario o actuario del juzgado o tribunal donde se sorteó la acción de


libertad, deberá sentar en acta la demanda verbal de la acción de libertad,
haciendo una relación del lugar, hechos, fechas, nombres, cargos, derechos
lesionados, petitorio y demás datos que pudiere dar y/o identificar en ese
momento. No obstante, en caso de que el accionante no proporcione los
datos necesarios, debe labrarse el acta con los datos que se tengan, así
sean mínimos.
* A cuyo efecto anualmente, se abrirá un “Libro de presentación oral de
Acción de Libertad“, y que en cada acta constará el lugar, fecha y hora,

P á g i n a | 13
como también el nombre y la firma del presentante, si lo hace por sí, o por
otro con o sin mandato.
* Asimismo, a momento de la citación a la persona, autoridad o funcionario
demandado, se le entregará una copia del acta; o, en su defecto se le hará
constar que la acción tutelar fue presentada en forma oral, cuyo registro
cursa en el respectivo Libro del juzgado o tribunal de garantías.

Se deja expresa constancia, que el presente procedimiento, no tiene por


finalidad entorpecer el trámite o dilatar el mismo, al contrario, responde a la
necesidad procesal de regular aspectos que conlleven a una mejor
compresión y solución de la problemática planteada que debe ser resuelta
en el sentido constitucional, dado que al ser la acción de libertad un medio
de defensa de derechos fundamentales, el juzgador constitucional debe
materializar la acción de la justicia pero sin vulnerar a su vez -en ese
cometido- otros derechos también fundamentales. Por lo precedentemente
señalado, el caso se encuentra dentro de las previsiones y alcances de la
acción de libertad, por lo que el Tribunal de garantías al haber declarado
procedente la tutela solicitada, ha efectuado una adecuada compulsa de los
antecedentes procesales y aplicado debidamente los alcances de esta
acción tutelar” (el resaltado en negrillas me corresponde).

Posteriormente, la Sentencia Constitucional Plurinacional Nº0023/2012, 16 de


marzo de 20126, ha dispuesto complementar la jurisprudencia contenida en la
anterior SC Nº0128/2011-R de 21 de febrero, bajo los siguientes términos:

“a) En provincias y en general en lugares en los cuales exista un sólo


juzgado o tribunal competente penal, la interposición verbal de una acción
de libertad, deberá efectuarse directamente ante el mismo debiendo el
6
Esta Sentencia Constitucional también trata sobre la excepcional aplicación del principio de subsidiariedad
en Acciones de Libertad, de acuerdo a la línea jurisprudencial conformada por las SSCC 0160/2005-R de 23
de febrero, 0181/2005-R de 3 de marzo, 0008/2010-R de 6 de abril, y 0080/2010-R de 3 de mayo.

P á g i n a | 14
secretario inmediatamente, en el marco del principio de informalismo y en la
medida de lo posible, efectuar el registro en un acta de los datos esenciales
y en su caso generales de ley de la parte accionante y de la parte
accionada además de los hechos relevantes a la acción de libertad a
efectos de efectuar la correspondiente notificación a la parte demandada
con dicha acta.

b) En capitales de departamento o en centros judiciales que cuenten con


mecanismos de sorteo digital o de otro tipo, la interposición verbal de la
acción de libertad deberá efectuarse por ventanilla, oficina o su equivalente,
debiéndose de forma inmediata registrar dicha acción de libertad, los datos
o generales de ley de la parte accionante y de ser posible de la parte
accionada, además del nombre de la persona que presente con o sin
representación la acción de libertad a efectos de la responsabilidad y una
vez sorteado o definido el juzgado o tribunal penal competente la parte
accionante o su representante con o sin mandato, deberá dirigirse a la
secretaria del juzgado o tribunal penal competente a efectos del registro
correspondiente para que en el marco del principio de informalismo y en la
medida de lo posible, efectúe el registro en un acta de los datos esenciales
y en su caso generales de ley de la parte accionante y de la parte
accionada además de los hechos relevantes a la acción de libertad a
efectos de efectuar la correspondiente notificación a la parte accionada con
dicha acta.

c) La presentación de la acción de libertad verbal o escrita puede


efectuarse por el directamente afectado en sus derechos o por un tercero
con o sin representación, aclarándose que en todo caso cuando una
persona privada de libertad manifieste su voluntad de plantear esta y no
cuente con una tercera persona para que la interponga a su nombre, la
autoridad a cargo de su custodia deberá de inmediato labrar un acta y

P á g i n a | 15
presentar la misma a la autoridad penal competente para el conocimiento
de la misma.

d) Asimismo, a efectos del presente razonamiento debe dejarse establecido


que la diferencia entre acciones de libertad verbales y escritas es material
más que formal; es decir, se encuentra en la posibilidad de identificar: 1) La
relación circunstanciada del o de los hechos denunciados; 2) La identidad
del o de la accionante; y, 3) La identidad de la parte demandada. En este
contexto, a efectos de la elaboración del acta de presentación, incluso
cuando se presente un documento que contenga la acción de libertad pero
la o el funcionario que proceda a su registro denote la imposibilidad de
identificar alguno de esos elementos, seguirá considerando a la acción de
libertad como verbal por lo que dicho funcionario procederá a efectuar el
sorteo para inmediatamente después el secretario del juzgado o tribunal
sorteado levante el acta respectiva que precise o complemente en la
medida de lo posible y en el marco del informalismo dichos elementos, esto
con el fin de notificación y en definitiva preservar el derecho a la defensa de
la parte accionada.

e) Ante la interposición de una acción de libertad verbal conforme el


procedimiento referido más adelante, el secretario del juzgado o tribunal
penal competente deberá levantar un acta en el “Libro de presentación oral
de Acción de Libertad“ en la cual consigne los datos o en su caso generales
de ley de la parte actora, en la medida de lo posible los datos o en su caso
generales de ley de la parte accionada y la relación circunstanciada de los
hechos que no sólo busca facilitar la labor del juez o tribunal sino preservar
el derecho a la defensa de la parte accionada fundamentalmente en casos
de notoria complejidad por la cantidad de detenidos, de temas en debate,
etc. En todo caso, de no ser posible dejar constancia de los referidos datos
y de los hechos circunstanciados, en el acta levantada en el “Libro de

P á g i n a | 16
presentación oral de Acción de Libertad“ deberá dejarse constancia de la
imposibilidad que impide dicho registro.

f) En todo caso la inobservancia a las reglas establecidas en la presente


Sentencia determinará que el Tribunal Constitucional Plurinacional corrija el
procedimiento, salvo que no se hubiere provocado la indefensión a la parte
accionada o cuando este Tribunal, en el marco del informalismo que rige a
la acción de libertad, encuentre que de todas formas procederá la
denegación de la tutela, independientemente de la responsabilidad
funcionaria que pueda generar la inobservancia del entendimiento asumido.

En el presente caso –indica la citada Sentencia– ante la interposición verbal


de la acción de libertad por parte del accionante, se procedió a registrar
únicamente la identidad de la parte actora, la parte demandada y en
derechos vulnerados “detención indebida - libre locomoción - libertad” con lo
que se procedió a notificar a la parte accionada sin efectuarse mayor
precisión de los hechos que dieron lugar a dicho planteamiento, cuando
conforme a lo referido anteriormente, en lo posible y de poder efectuarse,
es menester dicha precisión, pese a ello en el caso concreto la autoridad
demanda en audiencia procedió a ejercer defensa sin afectarse por ello el
debido proceso que rige a los procedimientos constitucionales por lo que
atendiendo a las características del caso, no corresponde corregir
procedimiento”.

4. Naturaleza jurídica y alcances de la Acción de Libertad7

La Acción de Libertad, instituida por el art. 125 de la Constitución Política del


Estado (CPE), como un medio de defensa con un triple carácter: preventivo,
correctivo y reparador, tiene la finalidad de proteger la libertad personal frente a

7
Cfr. Sentencia Constitucional Nº1739/2011-R, de 7 de noviembre de 2011.

P á g i n a | 17
una persecución, detención, procesamiento o prisión ilegal o indebida, ampliando
su ámbito de protección al derecho a la vida, cuando su riesgo o amenaza se
vincula a la libertad.

Su carácter preventivo responde a frenar una lesión ante una inminente detención
indebida o ilegal, impidiendo que se materialice la privación o restricción de
libertad; el carácter correctivo, tiene por objeto evitar que se agraven las
condiciones de una persona detenida, ya sea en virtud de una medida cautelar o
en cumplimiento de una pena impuesta en su contra; finalmente, el carácter
reparador pretende reparar una lesión ya consumada, es decir, opera ante la
verificación de una detención ilegal o indebida, como consecuencia de la
inobservancia de las formalidades legales.

En cuanto a los alcances de esta acción, la Sentencia Constitucional


Nº0011/2010-R de 6 de abril estableció que: “…es una acción jurisdiccional de
defensa que tiene por finalidad proteger y/o restablecer el derecho a la libertad
física o humana, y también el derecho a la vida, si es que se halla en peligro a raíz
de la supresión o restricción a la libertad personal, sea disponiendo el cese de la
persecución indebida, el restablecimiento de las formalidades legales y/o la
remisión del caso al juez competente, la restitución del derecho a la libertad física,
o la protección de la vida misma, motivo por el cual se constituye en una acción
tutelar preventiva, correctiva y reparadora de trascendental importancia que
garantiza como su nombre lo indica, la libertad, derecho consagrado por los arts.
22 y 23.I de la CPE”.

De lo relacionado se concluye que la Acción de Libertad es un medio de defensa


que debe utilizarse para impugnar los actos de las autoridades o particulares que
se consideren lesivos a los derechos a la libertad y/o a la vida; este último
derecho, siempre y cuando se encuentre directamente vinculado con el primero de
los citados, para pedir la protección de la vida, el cese de la persecución indebida,

P á g i n a | 18
el restablecimiento de las formalidades legales o que se restituya el derecho a la
libertad. Se debe precisar que la falta de remisión del caso a conocimiento de la
autoridad competente, cuando de por medio se encuentra pendiente el ejercicio de
la libertad física, provocando una dilación en su consideración y por ende una
eventual afectación al derecho citado, en definitiva, es un aspecto que ingresa
dentro del marco de protección de la presente acción tutelar. Sin embargo, deberá
analizarse cada caso en concreto, porque no se trata de evidenciar el
incumplimiento de plazos en sí, sino el efecto que produce dicha dilación sobre el
derecho a la libertad.

4.1. Precisiones recientes sobre la naturaleza jurídica de la Acción de


Libertad8

La Acción de Libertad está configurada en los arts. 125 de la CPE y 46 del Código
Procesal Constitucional (CPCo), como un mecanismo de defensa oportuno y
eficaz para la tutela de los derechos a la vida, a la integridad física, a la libertad
personal y de circulación de toda persona que crea estar indebida o ilegalmente
perseguida, detenida, procesada, presa o que considere que su vida o integridad
física está en peligro.

Bajo los principios y valores del Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional
Comunitario, el nuevo ámbito de protección de la acción de libertad, que antes
bajo la figura del hábeas corpus, se centraba en el derecho a la libertad física o
personal, tiene nuevas dimensiones y posibilita al juez constitucional a ejercer un
control tutelar más amplio e integral y, de esta manera, resguardar los derechos a
la vida e integridad física, restablecer las formalidades legales, ordenar el cese de
la persecución indebida o la restitución del derecho a la libertad física o personal.

8
Cfr. Sentencia Constitucional Plurinacional Nº0533/2014, de 10 de marzo de 2014.

P á g i n a | 19
En ese contexto, la Acción de Libertad tiene un triple carácter tutelar: preventivo,
correctivo y reparador, conforme reconoció la jurisprudencia contenida en las
SSCCPP 0015/2012 y 0129/2012, entre otras.

a) Preventivo, porque puede formularse ante una inminente lesión a los


derechos que se encuentran dentro del ámbito de su protección, impidiendo
que se consume su lesión, de ahí que entre los supuestos de procedencia
de la Acción de Libertad, previstos tanto por el art. 125 de la CPE, como por
el art. 47 del CPCo, se encuentre el peligro al derecho a la vida y la
persecución ilegal; supuestos que la doctrina los cataloga dentro del hábeas
corpus instructivo (tratándose del derecho a la vida), hábeas corpus
preventivo y hábeas corpus restringido, conforme lo ha entendido la
jurisprudencia constitucional en la SC 0044/2010-R de 20 de abril, entre
otras.

b) Correctivo, porque puede interponerse para evitar que se agraven las


condiciones de una persona detenida, ya sea en virtud de una medida
cautelar o en cumplimiento de una pena impuesta en su contra;
agravamiento que torna indebida la privación de libertad personal, y que se
constituye en otra de las causales de procedencia previstas en los arts. 125
y 47 del CPCo, que en la doctrina se conoce con el nombre de hábeas
corpus correctivo.

c) Reparador, porque puede plantearse para reparar una lesión ya


consumada, en los supuestos en que se verifique una detención ilegal o
indebida, sea directamente o como consecuencia de un procesamiento
indebido, al constatarse que las lesiones al debido proceso se constituyen
en la causa directa para la restricción del derecho a la libertad física o la
libertad de locomoción. Supuestos de procedencia que se encuentran
previstos en los arts. 125 de la CPE y 47 del CPCo, cuando hacen

P á g i n a | 20
referencia al indebido procesamiento y a la indebida privación de libertad, y
que en la doctrina reciben el nombre de hábeas corpus reparador y, en su
caso, de hábeas corpus traslativo o de pronto despacho.

La Acción de Libertad, por otra parte, está dotada de características esenciales


que la convierten en el mecanismo idóneo para la defensa de los derechos que
protege; características que bajo la luz de principios ético morales de la sociedad
plural y los valores que sustentan al Estado, redimensionan su naturaleza como
acción exenta de formalismos para la consecución de la tutela inmediata de los
derechos vulnerados, donde el juez constitucional bajo los principios de la
potestad de impartir justicia, previstos en el art. 178 de la CPE, entre ellos, el de
celeridad, servicio a la sociedad, armonía social y respeto a los derechos, asume
un rol fundamental en la búsqueda de la verdad material9, para constatar la lesión
a los derechos alegados como vulnerados en la acción de libertad.

Es en ese ámbito que deben ser entendidas las características esenciales de la


acción de libertad, como el informalismo, que se manifiesta en la ausencia de
requisitos formales en su presentación y la posibilidad, inclusive, de su formulación
oral; la inmediatez, por la urgencia en la protección de los derechos que
resguarda; la sumariedad, por el trámite caracterizado por su celeridad; la
generalidad porque no reconoce ningún tipo de privilegio, inmunidad o

9
El principio de certeza o de verdad material, ha sido desarrollado por la jurisprudencia constitucional, en
cuanto a su importancia en el ámbito tutelar; así por ejemplo, la Sentencia Constitucional Nº1298/2011-R, de
26 de septiembre de 2011, expresó lo siguiente: “III.2. Sobre el principio de certeza o verdad en la
otorgación de la tutela. Sobre este entendido la SC 0161/2010-R de 17 de mayo, estableció lo siguiente: “En
cuanto a la forma de presentación de esta acción tutelar, el art. 125 de la CPE, establece que: '…puede ser
de manera oral o escrita, por sí o por cualquiera a su nombre y sin ninguna formalidad procesal…'; a su vez
el art. 90.II de la Ley del Tribunal Constitucional (LTC), señala que esta acción de defensa no requiere la
observancia de requisitos formales y en caso que exista algún defecto u omisión de requisitos de contenido o
especificación de derechos, estas omisiones deben ser superadas por el juez o tribunal que conozca el recurso
y que actúa en el caso concreto como juez o tribunal de garantías constitucionales. Empero, siempre
partiendo de un equilibrio, debe tenerse en cuenta que dicha autoridad o tribunal de garantías está
supeditada al principio de certeza o de verdad material, lo cual implica que para conceder o denegar la
tutela, debe partir de la revisión y análisis de los aspectos fácticos, en base a las pruebas objetivas, para
luego establecer la norma constitucional, legal o jurisprudencia aplicable, y en definitiva llegar a una
determinación no sólo correcta sino justa”.

P á g i n a | 21
prerrogativa, y la inmediación, porque se requiere que la autoridad judicial tenga
contacto con la persona privada de libertad; autoridad que, inclusive, puede acudir
inmediatamente a los lugares de detención e instalar allí la audiencia.

5. El nomen juris de esta Acción de Defensa y sus alcances

La Constitución puesta en vigencia en fecha 7 de febrero de 2009, sin cambiar la


naturaleza tutelar del anteriormente denominado “recurso de hábeas corpus”,
introduce las siguientes modificaciones:

a) la denominación de la acción tutelar

Con relación a la denominación de la acción tutelar, la norma prevista por el


artículo 125 de la Constitución, la designa como Acción de Libertad. Este
cambio de nombre –según Rivera Santivañez10– responde a la tendencia
adoptada por el Constituyente de afirmar la descolonización del Estado
boliviano; y como parte de esa afirmación decidió prescindir del uso del latín
para emplear el español.

De ahí que, la norma constitucional referida, instituye la Acción de Libertad


en los siguientes términos: “Toda persona que considere que su vida está
en peligro, que es ilegalmente perseguida, o que es indebidamente
procesada o privada de libertad personal, podrá interponer Acción de
Libertad y acudir, de manera oral o escrita, por sí o por cualquier a su
nombre y sin ninguna formalidad procesal, ante cualquier juez o tribunal
competente en materia penal, y solicitará que se guarde tutela a su vida,
cese la persecución indebida, se restablezcan las formalidades legales o se
restituya su derecho a la libertad”.

10
José Antonio RIVERA SANTIVAÑEZ. Jurisdicción Constitucional. Procesos Constitucionales en Bolivia. Pág.
319.

P á g i n a | 22
Sobre éste cambio de denominación, que en todo caso implica una
precisión conceptual, la jurisprudencia constitucional ha realizado algunas
consideraciones. Así por ejemplo, la Sentencia Constitucional Nº1605/2011-
R, de 11 de octubre de 2011, señaló lo siguiente:

“La garantía jurisdiccional del hábeas corpus fue consagrada por el art. 18
de la Constitución Política del Estado abrogada (CPEabrg), actualmente, la
Constitución Política del Estado vigente también la contempla pero con la
denominación de acción de libertad (arts. 125 al 127 de la CPE); sin
embargo, no se trata de un simple cambio de nomenclatura, sino de una
precisión conceptual, pues conforme a la teoría del Derecho Procesal
Constitucional, sustituir la denominación de "recurso", por la de "acción" -
además de adecuar la legislación boliviana a la evolución de la doctrina de
la materia- implica reconocer a esta garantía como "la facultad de demandar
la protección de un derecho ante los órganos jurisdiccionales" o sea "poner
en marcha el aparato del Estado para la protección de un derecho
conculcado", en contraposición a la denominación de "recurso" que
implicaba considerarla como la simple impugnación o reclamación que,
concedida por ley, efectúa quien se considera perjudicado o agraviado por
la providencia de un juez o tribunal para que el superior la reforme o
revoque y que por ello supone la existencia previa de un litigio (García
Belaunde, Domingo. "El hábeas corpus en el Perú". Universidad Mayor de
San Marcos, 1979, p. 108)”.

b) los derechos tutelados

Respecto a los derechos tutelados por el recurso de hábeas corpus, hoy


Acción de Libertad (términos ambos que pueden ser utilizados
indistintamente), cabe señalar que la nueva Constitución boliviana ha

P á g i n a | 23
ampliado su ámbito de protección incluyendo el derecho a la vida, en
aquellos casos en los que se encuentre en peligro, como consecuencia de
la ilegal restricción del derecho a la libertad física; así, por ejemplo, cuando
se produzca una desaparición forzosa, un secuestro, una detención y
apresamiento seguido de torturas y malos tratos físicos y psicológicos;
también se activará en aquellos casos en los que por una conducta
negligente de los centros de asistencia médica se ponga en peligro la vida;
así, por ejemplo, la retención de enfermos en clínicas por falta de pago por
los servicios prestados.

Al respecto, la citada la Sentencia Constitucional Nº1605/2011-R, también


señaló lo siguiente: “La precisión conceptual que implica el cambio de
denominación, también conlleva que, englobando el ámbito de protección y
las características esenciales del hábeas corpus, la acción de libertad
adquiera una nueva dimensión; en ese sentido, se constituye en una
garantía jurisdiccional esencial, pues su ámbito de protección ahora
incorpora al derecho a la vida -bien jurídico primario y fuente de los demás
derechos del ser humano- junto a la clásica protección al derecho a la
libertad física o personal, a la garantía del debido proceso en los supuestos
en que exista vinculación directa con el derecho a la libertad física y
absoluto estado de indefensión (SC 1865/2004-R de 1 de diciembre) y el
derecho a la libertad de locomoción, cuando exista vinculación de este
derecho con la libertad física o personal, el derecho a la vida o a la salud
(SC 0023/2010-R de 13 de abril)”.

c) el procedimiento que debe seguirse

Finalmente, con relación al procedimiento para la sustanciación de la acción


tutelar, el nuevo texto constitucional ha introducido el informalismo, de
manera que podrá plantearse por escrito o por vía oral (según el

P á g i n a | 24
procedimiento detallado anteriormente), prescindiendo de toda formalidad
procesal; aunque ha restringido la competencia de las autoridades judiciales
para conocer y sustanciar la acción tutelar, ya que solamente asigna la
competencia a los jueces y tribunales en materia penal.

De otro lado, el nuevo texto constitucional fortalece el carácter sumario de la


acción tutelar, al disponer que la audiencia debe ser señalada inmediatamente a la
presentación de la Acción de Libertad, misma que deberá realizarse dentro de las
veinticuatro horas siguientes a la presentación de la acción, y no podrá
suspenderse por razón alguna, debiendo dictarse sentencia en la misma
audiencia; el art. 62.IV de la Ley Nº 027 del Tribunal Constitucional Plurinacional,
prevé que “No podrán decretarse en su desarrollo recesos o cuartos intermedios
hasta dictarse la correspondiente resolución”; dada la finalidad de la Acción de
Libertad, la norma prevista por el art. 68.4) de la Ley Nº 027, determina que podrá
realizarse la audiencia pública en días sábados, domingos o feriados, en cuyo
caso será competente el Juez de Instrucción Penal Cautelar de turno.

Finalmente, se ha introducido el principio de la inmediación, toda vez que, por


mandato del nuevo texto constitucional, la autoridad judicial competente, una vez
admitida la acción y señalada la audiencia, debe disponer que el accionante sea
conducido a su presencia o acudir al lugar de la detención, para aquellos casos en
los que la Acción de Libertad tenga su origen en la detención o apresamiento
ilegal, para comprobar las condiciones en las que se encuentra privada de libertad
la víctima, especialmente cuando existe denuncia de torturas, tratos crueles,
inhumanos o degradantes, o si se ha vulnerado el derecho a la integridad física o
existe amenaza a su vida.

De lo expresado, se puede concluir que la Constitución boliviana, amplía no sólo


su ámbito de protección, sino que acentúa sus características fundamentales de
informalismo e inmediación, con la finalidad de dar una efectiva protección no sólo

P á g i n a | 25
a quienes se encuentran privados de libertad, sino también a quienes consideren
que su libertad física o personal y su propia vida esté amenazada11. Al respecto, el
Tribunal Constitucional, en su SC 0102/2010-R de 10 de mayo, ha señalado lo
siguiente: “(...) Cabe hacer hincapié, que el Constituyente ha previsto la exención
de toda formalidad en su interposición, así como la rapidez en su trámite que es
sumarísimo y su efecto inmediato, pudiendo ser preventivo, correctivo o
reparador”.

6. La Acción de Libertad y la clasificación doctrinal del hábeas corpus en


Bolivia12

De la interpretación del art. 18 de la Constitución abrogada, y el art. 89 de la Ley


del Tribunal Constitucional (LTC), en la SC 1579/2004-R de 1 de octubre, el
Tribunal Constitucional concluyó que el recurso de hábeas corpus “…puede ser
reparador si ataca una lesión ya consumada, preventivo si procura impedir una
lesión a producirse o correctivo si intenta evitar que se agraven las condiciones en
que se mantiene a una persona detenida”.

En el contexto de la Constitución vigente y de Código Procesal Constitucional –


que deroga la parte de procedimientos constitucionales que preveía la Ley del
Tribunal Constitucional–se puede concluir que los tipos de hábeas corpus
precedentemente aludidos, también pueden ser identificados en la nueva Ley
Fundamental, e inclusive ampliados, conforme se ha expuesto en la citada
Sentencia Constitucional Nº0044/2010-R.

De acuerdo a la SC 1579/2004-R de 1 de octubre, en el hábeas corpus


reparador es necesario que se hubiere configurado una situación de privación de

11
Cfr. José Antonio RIVERA SANTIVAÑEZ. El Recurso de Hábeas Corpus en Bolivia. En: Memorias del VII
Encuentro Iberoamericano de Derecho Procesal Constitucional. Tomo II. Santo Domingo, República
Dominicana, Mayo de 2011. Págs. 167 – 168.
12
Cfr. Sentencia Constitucional Nº0044/2010-R, de 20 de abril de 2010.

P á g i n a | 26
libertad física ilegal, por haber sido dispuesta al margen de los casos previstos por
la ley y/o incumpliendo los requisitos y formalidades de ley. En la nueva
configuración constitucional este tipo de hábeas corpus está previsto en el art. 125
de la CPE, cuando hace referencia a los casos en que la persona considere que
es indebidamente privada de libertad personal.

En el hábeas corpus preventivo, de acuerdo a esa misma Sentencia, la


detención aún no se ha producido pero puede presuponerse que es inminente, en
tanto que la amenaza pueda demostrarse positivamente. Este hábeas corpus
también está contemplado en el art. 125 de la CPE, en los supuestos en que la
persona considere encontrarse ilegalmente perseguida.

Ahora bien, la persecución ilegal, ha sido entendida por la jurisprudencia del


Tribunal Constitucional como “…la acción de una autoridad que busca, persigue, u
hostiga a una persona sin que exista motivo legal alguno, ni una orden expresa de
captura emitida por autoridad competente en los casos establecidos por ley, o
cuando se emite una orden de detención, captura o aprehensión al margen de los
casos previstos por ley, e incumpliendo las formalidades y requisitos establecidos
por ella” (Así, SSCC 419/2000-R, 261/2001-R y 535/2001-R, entre otras).

Conforme a dicho entendimiento, la persecución ilegal comprendería dos


supuestos: a) Órdenes de detención al margen de los casos previstos por la ley e
incumpliendo los requisitos y formalidades de ley y; b) Hostigamiento sin que
exista motivo legal, ni orden de captura emitida por autoridad competente.

En el primero supuesto, nos encontramos, propiamente, ante al hábeas corpus


preventivo, explicado precedentemente; en tanto que el segundo, hábeas corpus
restringido, que de acuerdo a la doctrina procede cuando el derecho a la libertad
física es objeto de molestias, obstáculos, perturbaciones que sin ningún
fundamento legal, configuran una restricción para su cabal ejercicio. No existe, en

P á g i n a | 27
concreto una amenaza inminente de privación de libertad; sin embargo, existe
limitación en su ejercicio (Citaciones ilegales policiales, vigilancia domiciliaria,
etc.). Este tipo de hábeas corpus, entonces, también estaría cobijado dentro de la
persecución ilegal prevista en el art. 125 de la CPE.

Por otra parte, la SC 1579/2004-R de 1 de octubre, también hizo referencia al


hábeas corpus denominado correctivo, que es aquel que “…protege al detenido
de aquellas condiciones que agravan en forma ilegítima la detención, violando su
condición humana. A través de este recurso, se garantiza el trato humano al
detenido, establecido en las Convenciones Internacionales de Derechos
Humanos”.

Este tipo de hábeas corpus no estaba previsto expresamente en el art. 18 de la


Constitución abrogada, como tampoco está explicito en el art. 125 de la CPE; sin
embargo, su base constitucional está implícita en ese artículo, y la base legal se
encontraba en el art. 89 de la Ley del Tribunal Constitucional, cuando se refería a
otras violaciones que tengan relación con la libertad personal en cualquiera de sus
formas, siendo una de ellas el agravamiento ilegal de la situación del detenido o
condenado13 (SC 1579/2004-R).

Dentro de la tipología desarrollada por la jurisprudencia del Tribunal


Constitucional, a la que se le ha agregado el hábeas corpus restringido, debe
considerarse también al hábeas corpus instructivo y al hábeas corpus
traslativo o de pronto despacho, como se pasa a explicar:

El habeas corpus instructivo, hace referencia a la supuestos, en que el derecho


a la libertad se encuentra vinculado al derecho a la vida, fundamentalmente en los
casos de desaparición forzada de personas, y tiene como objeto identificar el

13
Al presente, se advierte que dicha cláusula abierta de “otras violaciones que tengan relación con la libertad
personal”, no se encuentra prevista entre las normas del Código Procesal Constitucional.

P á g i n a | 28
paradero de la víctima, disponer su libertad e individualizar a los autores del
hecho, garantizándose el derecho a la vida y también el derecho a la integridad
física.

Este hábeas corpus, ahora está previsto en el art. 125 de la CPE, cuando hace
referencia a los casos en los que la persona considere que su vida está en peligro.
Esta ampliación es coherente con la jurisprudencia de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos, que en la Opinión Consultiva OC-8/87 de 30 de enero de
1987, al absolver la consulta formulada por la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos, respecto a la interpretación de los arts. 25.1 y 7.6 de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos, en relación a la última frase del
art. 27.2 de dicha Convención, que enumera los derechos que no pueden
suspenderse durante los estados de excepción; estableció que, la función del
hábeas corpus es esencial como: “…medio para controlar el respeto a la vida e
integridad de la persona, para impedir su desaparición o la indeterminación de su
lugar de detención, así como para protegerla contra la tortura u otros tratos o
penas crueles, inhumanos o degradantes”.

El criterio de la Corte Interamericana de Derechos Humanos respecto a la


protección de los derechos a la vida e integridad física o personal fue reiterado en
numerosos fallos. Así, en el caso Castillo Páez, de 3 de noviembre de 1997, la
Corte Interamericana sostuvo que: “…El hábeas corpus tiene como finalidad no
solamente garantizar la libertad y la integridad personal, sino también prevenir la
desaparición o indeterminación del lugar de detención y, en última instancia,
asegurar el derecho a la vida”. En el mismo sentido, el caso Neira Alegría, fallo de
19 de julio de 1995.

La protección del derecho a la vida e integridad personal, por otra parte, está
también prevista en las legislaciones de otros países, como en Costa Rica
donde a través del hábeas corpus se protegen los derechos a la libertad e

P á g i n a | 29
integridad personal; en el Perú, donde se protege la libertad personal y otros
derechos conexos, así como la integridad y la prohibición de desaparición forzada,
último supuesto que se vincula con el derecho a la vida. Algo similar sucede en
Argentina, donde el hábeas corpus protege la libertad física, el agravamiento
ilegítimo de las condiciones de detención y la desaparición forzada de personas, y
en Ecuador, donde se protege el derecho a la libertad, a la vida y la integridad
física de las persona privadas de libertad.

De este breve repaso a la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos


Humanos y de la legislación comparada, se puede observar que la protección al
derecho a la vida vía hábeas corpus, en el caso boliviano, Acción de Libertad, está
íntimamente vinculada con el derecho a la libertad personal.

Cabe resaltar que la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, protegió el derecho


a la vida a través del recurso de hábeas corpus, por conexitud con el derecho a la
libertad de locomoción, en las SSCC 470/2004-R, 651/2004-R, entre otras.

Por último, se debe hacer referencia al hábeas corpus traslativo o de pronto


despacho, a través del cual, lo que se busca es acelerar los trámites judiciales o
administrativos cuando existen dilaciones indebidas, para resolver la situación
jurídica de la persona que se encuentra privada de libertad.

Este tipo de hábeas corpus, implícito en el art. 125 de la CPE, emergía


directamente del art. 89 de la Ley del Tribunal Constitucional, cuando establecía
que, también procede el hábeas corpus cuando se aleguen: “…otras violaciones
que tengan relación con la libertad personal en cualquiera de sus formas, y los
hechos fueron conexos con el acto motivante del recurso, por constituir su causa o
finalidad…”, e implícitamente fue reconocido por la jurisprudencia del Tribunal
Constitucional, cuando tuteló los supuestos de demora en la celebración de la
audiencia de medidas cautelares (SSCC 1109/2004-R, 1921/2004-R), o cuando

P á g i n a | 30
existieron notificaciones ilegales con las resoluciones de medidas cautelares que
lesionan el derecho a la defensa, concretamente el derecho a recurrir, impidiendo
que el tribunal superior revise la resolución del inferior (SC 826/2004-R), o en los
casos en que se ha demorado la efectividad de la libertad, pese a que el imputado
ha cumplido con las medidas sustitutivas impuestas (SSCC 1477/2004-R,
046/2007-R, entre otras).

7. La finalidad y alcances de la Acción de Libertad14

En cuanto a la finalidad de esta acción tutelar, la jurisprudencia del Tribunal


Constitucional, mediante la SC 0987/2011-R de 22 de junio, estableció lo
siguiente: “(…) cabe señalar que, la acción de libertad ha sido instituida por el art.
125 de la CPE, que tiene por finalidad la protección de los derechos a la vida y a la
libertad cuando la persona creyera estar ilegalmente perseguida, indebidamente
procesada o privada de su libertad, o considere que su vida está en peligro.”

De la citada jurisprudencia, tenemos entonces que los derechos protegidos por


esta acción tutelar son la libertad y el derecho a la vida. Aparte de ello, la
jurisprudencia constitucional a través de la SC 0011/2010-R de 6 de abril,
establece que:

“La acción de libertad, es una acción jurisdiccional de defensa que tiene por
finalidad proteger y/o restablecer el derecho a la libertad física o humana, y
también el derecho a la vida, si es que se halla en peligro a raíz de la supresión o
restricción a la libertad personal, sea disponiendo el cese de la persecución
indebida, el restablecimiento de las formalidades legales y/o la remisión del caso
al juez competente, la restitución del derecho a la libertad física, o la protección de
la vida misma, motivo por el cual se constituye en una acción tutelar preventiva,
correctiva y reparadora de trascendental importancia que garantiza como su

14
Cfr. Sentencia Constitucional Nº1567/2011-R, de 17 de octubre de 2011.

P á g i n a | 31
nombre lo indica, la libertad, derecho consagrado por los arts. 22 y 23.I de la
CPE”.

Existen diversos criterios de cómo poder activar esta acción tutelar y en qué
momentos procesales puede ser interpuesta, ya que la naturaleza del derecho
protegido, la libertad, y ahora el derecho a la vida, hace necesario que se
establezcan distintos tipos de situaciones en las que estos derechos puedan ser
objeto de menoscabo o totalmente vulnerados, por lo que la jurisdicción
constitucional, dentro de su tarea interpretativa, tiene la obligación de materializar
lo establecido por la Constitución Política del Estado, es así que la SC 0604/2011-
R, citando a la SC 0044/2010-R, estableció lo siguiente: “(…) el ámbito de
protección del hábeas corpus, ahora acción de libertad, alcanza a los supuestos
en que:

a. El acto ilegal provoca la restricción del derecho a la libertad física


(hábeas corpus reparador);
b. El acto ilegal amenaza o perturba al derecho a la libertad física personal
(hábeas corpus restringido y preventivo);
c. Se agravan las condiciones de la libertad (hábeas corpus correctivo):
d. Existe amenaza al derecho a la vida, vinculada al derecho a la libertad
(hábeas corpus instructivo), y
e. Existe una dilación indebida para resolver la situación jurídica de una
persona respecto a su derecho a la libertad física o personal (hábeas
corpus traslativo o de pronto despacho).

8. Los ámbitos de protección de la Acción de Libertad

De conformidad a lo previsto por el art. 125 de la Constitución, esta acción tutelar


puede ser presentada por toda persona física en los siguientes casos: a) Cuando
considere que su vida está en peligro; b) Que es ilegalmente perseguida; c) Que

P á g i n a | 32
es indebidamente procesada; y, d) Cuando es ilegalmente privada de libertad
personal.

8.1. Protección procesal del Derecho a la Vida15

La SC 0044/2010-R de 20 de abril, rescató la doctrina del hábeas corpus


instructivo -que en la nueva terminología de la Constitución se denomina la acción
de libertad instructiva-, cuyo ámbito de protección abarca también al derecho a la
vida y el derecho a la integridad personal (física, psicológica y sexual); los aludidos
derechos son objeto de protección de la acción de libertad instructiva
fundamentalmente en los casos de desaparición forzada de personas, pero no
excluyente de otros procesos por estar vinculados a la libertad física o personal,
como son detenciones ilegales o indebidas en cualesquier forma (por ejemplo
aprehensiones, arrestos, etc., o persecuciones ilegales o indebidas provenientes
de autoridades policiales, fiscales, judiciales o particulares), libertad de locomoción
(por ejemplo arraigos, detenciones domiciliarias, etc.). Dicho precedente
constitucional, al respecto entendió que:

“…hace referencia a la supuestos, en que el derecho a la libertad se


encuentra vinculado al derecho a la vida, fundamentalmente en los casos
de desaparición forzada de personas, y tiene como objeto identificar el
paradero de la víctima, disponer su libertad e individualizar a los autores del
hecho, garantizándose el derecho a la vida y también el derecho a la
integridad física.

Este hábeas corpus, ahora está previsto en el art. 125 de la CPE, cuando
hace referencia a los casos en los que la persona considere que su vida
está en peligro. Esta ampliación es coherente con la jurisprudencia de la
15
Cfr. Sentencia Constitucional Plurinacional Nº2468/2012, de 22 de noviembre de 2012. Esta Sentencia,
también realiza precisiones importantes sobre el contenido esencial mínimo del derecho a la vida, a protegerse
y promoverse por el Estado y las autoridades públicas.

P á g i n a | 33
Corte Interamericana de Derechos Humanos, que en la Opinión Consultiva
OC-8/87 de 30 de enero de 1987, al absolver la consulta formulada por la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos respecto a la
interpretación de los arts. 25.1 y 7.6 de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos, en relación a la última frase del art. 27.2 de dicha
Convención, que enumera los derechos que no pueden suspenderse
durante los estados de excepción; estableció que, la función del hábeas
corpus es esencial como: '…medio para controlar el respeto a la vida e
integridad de la persona, para impedir su desaparición o la indeterminación
de su lugar de detención, así como para protegerla contra la tortura u otros
tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes'.

El criterio de la Corte Interamericana de Derechos Humanos respecto a la


protección de los derechos a la vida e integridad física o personal fue
reiterado en numerosos fallos. Así, en el caso Castillo Páez, de 3 de
noviembre de 1997, la Corte Interamericana sostuvo que: '…El hábeas
corpus tiene como finalidad no solamente garantizar la libertad y la
integridad personal, sino también prevenir la desaparición o indeterminación
del lugar de detención y, en última instancia, asegurar el derecho a la vida'.
En el mismo sentido, el caso Neira Alegría, fallo de 19 de julio de 1995.

La protección del derecho a la vida e integridad personal, por otra parte,


está también prevista en las legislaciones de otros países, como en Costa
Rica donde a través del hábeas corpus se protegen los derechos a la
libertad e integridad personal; en el Perú, donde se protege la libertad
personal y otros derechos conexos, así como la integridad y la prohibición
de desaparición forzada, último supuesto que se vincula con el derecho a la
vida. Algo similar sucede en Argentina, donde el hábeas corpus protege la
libertad física, el agravamiento ilegítimo de las condiciones de detención y
la desaparición forzada de personas, y en Ecuador, donde se protege el

P á g i n a | 34
derecho a la libertad, a la vida y la integridad física de las persona privadas
de libertad.

De este breve repaso a la jurisprudencia de la Corte Interamericana de


Derechos Humanos y de la legislación comparada, se puede observar que
la protección al derecho a la vida vía hábeas corpus, en el caso boliviano,
acción de libertad, está íntimamente vinculada con el derecho a la libertad
personal. Cabe resaltar que la jurisprudencia del Tribunal Constitucional,
protegió el derecho a la vida a través del recurso de hábeas corpus, por
conexitud con el derecho a la libertad de locomoción, en las SSCC
470/2004-R, 651/2004-R, entre otras”.

Sin embargo, de aquel repaso de Derecho Comparado y de la jurisprudencia de la


Corte Interamericana, es menester reflexionar si evidentemente el espíritu del
Constituyente al incluir el derecho a la vida y a la integridad física es que este se
halle irremediablemente vinculado con el derecho a la libertad física; al respecto,
es bien conocido que en la tradición jurisprudencial boliviana, la protección del
derecho a la vida ha estado dada por la vía tutelar de la acción de amparo
constitucional, la Constitución vigente desde 2009, ha incluido en la estructura
protectiva de la acción de libertad el derecho a la vida, ello en sí significa una
ampliación del rango procesal de la acción de libertad.

Sin embargo, para que opere por la vía de la acción de libertad, la tesis
jurisprudencial de la SC 0044/2010-R, señala que debe haber un vinculación entre
el peligro de afectación del derecho a la vida y el derecho a la libertad, pues para
que opere la protección que brinda la acción de libertad al derecho a la vida debe
ser causa de la lesión del derecho a la libertad, no obstante, esa noción
jurisprudencial debe ser modulada, en mérito al siguiente razonamiento: La
naturaleza del derecho a la vida impone la casi eliminación de cualquier tipo
de formalismo en su protección, pues resultaría un despropósito que quien

P á g i n a | 35
solicite la tutela de su derecho a la vida cuya naturaleza siempre es urgente,
reciba la respuesta de que debe acudir ante otro mecanismo procesal como
la acción de amparo constitucional.

Por ello, corresponde establecer la noción protectiva de la acción de libertad


en relación al derecho a la vida, precisando que cualquier situación de
vulneración del derecho a la vida será conocida a instancias de las acciones
de amparo constitucional o de libertad indistintamente, justamente por el
inmenso valor que el Constituyente ha asignado a dos nociones conceptuales
elementales para la convivencia en nuestra sociedad boliviana: 1) La protección
de la vida humana, es el valor fundamental sobre el cual se construye la noción de
Estado Social de Derecho, por ello es el primer derecho fundamental enunciado
en el texto constitucional; y, 2) La administración de justicia, está al servicio de la
población y de la sociedad sobre la base de criterios anti formalistas en búsqueda
de un sistema de verdad material.

De ahí, resulta inaceptable que cuando se solicita la protección del derecho a la


vida ante la jurisdicción constitucional, ésta deniegue la tutela con el argumento
procesal de la idoneidad recursiva; además de ello el art. 125 es claro al enumerar
las condiciones de activación de la acción de libertad, pues en la primera frase
señala: “Toda persona que considere que su vida está en peligro…”, de una
interpretación literal de la norma constitucional se desprende que el Constituyente
lejos de condicionar la activación de la acción de libertad por vulneración del
derecho a la vida, a la vinculación causal de privación previa del derecho a la
libertad, se limitó a enumerarlo como causal independiente de activación de la
acción de libertad en concordancia normativa con los arts. 46 y 47 del Código
Procesal Constitucional (CPCo). En esa dimensión argumentativa, es que se
establece que el derecho a la vida, por la tutela inmediata que requiere,
puede ser protegido indistintamente por la acción de amparo constitucional
o por la acción de libertad, pues una interpretación diferente afecta la noción

P á g i n a | 36
básica de interpretación de los derechos humanos (así mismo de los derechos
fundamentales), cual es la interpretación favorable al ser humano.

En el mismo sentido ultraprotectivo de la acción de libertad antes glosada,


es menester aclarar la inaplicabilidad -bajo ninguna circunstancia- de la
regla de subsidiariedad excepcional de la acción de libertad cuando se
denuncia violación del derecho a la vida o integridad personal. Sobre el tema,
es preciso citar la SC 0008/2010-R de 6 de abril, la SC 0080/2010-R y
especialmente la SC 0589/2011-R de 3 de mayo, que fueron contundentes en
señalar que no se aplica bajo ninguna circunstancia la subsidiariedad excepcional
de la acción de libertad cuando se denuncia violación del derecho a la vida.

En este mismo sentido, la SC 0589/2011-R de 3 de mayo, reforzando dicha


comprensión, señaló: "El art. 18 de la CPEabrg, instituyó el recurso de hábeas
corpus, ahora acción de libertad prevista por el art. 125 de la CPE, como un
recurso extraordinario cuya finalidad esencial era la protección a la libertad, ámbito
de tutela que ha sido ampliada en el orden constitucional vigente a la vida, que
como se ha visto, constituye un derecho primario en sí, inherente al ser humano, y
por ende su protección es prioritaria, por constituir un bien jurídico primario y
fuente de los demás derechos. Por ello, a diferencia de la tutela a la libertad, y su
condicionamiento del agotamiento previo de las instancias intra procesales, para
pedir su protección a través de este medio constitucional idóneo, eficaz e
inmediato, respecto a la vida, su tutela puede ser solicitada de manera directa; es
decir, que puede acudir a la jurisdicción constitucional, sin tener que agotar
previamente la vía jurisdiccional".

8.2. La Persecución ilegal

El Tribunal Constitucional, en su SC 419/00-R de 2 de mayo, ha definido la


persecución ilegal como “la acción de un funcionario público o autoridad judicial

P á g i n a | 37
que busca, persigue u hostiga a una persona sin que exista motivo legal alguno y
una orden expresa de captura emitida por autoridad competente en los casos
establecidos por ley, o cuando se emite una orden de detención, captura o
aprehensión al margen de los casos previstos por ley e incumpliendo las
formalidades y requisitos establecidos por ella”. La persecución ilegal da lugar a
que se active el hábeas corpus preventivo, cuya finalidad es evitar la consumación
del acto restrictivo del derecho a la libertad física. Dicho desde otra perspectiva, a
través de esta acción tutelar se trata de evitar que se consume la aprehensión o
detención ilegal o indebida.

Acogiendo la doctrina del Derecho Procesal Constitucional, el Tribunal


Constitucional, a través de su jurisprudencia, ha definido que un acto será
considerado como persecución ilegal con relevancia constitucional cuando
concurran dos condiciones. La primera, que el atentado a la libertad sea decidido y
en próxima “vía de ejecución”, pues los simples actos preparatorios, como la
vigilancia policial para conocer el domicilio de una persona y sus cambios, no dará
lugar a la procedencia de este recurso. La segunda, que la amenaza a la libertad
sea cierta, no conjetural o presuntiva, lo que significa que es un requisito para la
procedencia del recurso, la demostración de la positiva existencia de la amenaza o
restricción de la libertad16.

8.3. La Detención ilegal o indebida

Se entiende por detención ilegal toda acción judicial, gubernativa o disciplinaria de


privación de la libertad física de una persona, sin haber cumplido con las
condiciones de validez previstas por la Constitución y las leyes.

16
Cfr. José Antonio RIVERA SANTIVAÑEZ. El Recurso de Hábeas Corpus en Bolivia. Pág. 172. Respecto a la
persecución ilegal y su configuración dogmática a la luz del nuevo orden constitucional, recomendamos
consultar la Sentencia Constitucional Nº0208/2011-R, de 11 de marzo de 2011. Por otro lado, en cuanto a la
procedencia de la acción de libertad innovativa, cuando se presenta persecución indebida, es importante
consultar la Sentencia Constitucional Plurinacional Nº0797/2013, de 11 de junio de 2013.

P á g i n a | 38
En el sistema constitucional boliviano, el art. 23.III de la Constitución ha previsto
las siguientes condiciones de validez para la restricción del derecho a la libertad
física: a) el principio de reserva de Ley, lo que significa que este derecho solo
podrá ser restringido en los casos y según las formas previstas por la Ley; b) el
principio de reserva judicial, lo que supone que la restricción del derecho deberá
ser ordenada por la autoridad competente de manera expresa y motivada en
derecho, debiendo intimarse por escrito expidiendo un mandamiento; y c) el
principio de proporcionalidad, lo que significa que la medida de restricción debe
ser proporcional con el fin perseguido.

En el marco del principio de reserva de Ley, el legislador boliviano ha determinado


que en el ámbito penal la restricción del derecho a la libertad física puede
aplicarse en la vía cautelar o la punitiva, previo cumplimiento de las formas y
condiciones previstas por la legislación penal.

Para la restricción del derecho a la libertad física como medida cautelar de


carácter personal, el Código de Procedimiento Penal (CPP) ha previsto requisitos
y condiciones, a objeto de evitar que la medida se convierta en una condena
anticipada; de manera que la detención preventiva debe aplicarse
restringidamente como una medida excepcional última para garantizar la
concurrencia del imputado a la sustanciación del proceso penal. La norma prevista
por art. 7 del Código de Procedimiento dispone expresamente que “la aplicación
de medidas cautelares (...) será excepcional”; en coherencia con dicha norma el
art. 221 del mismo Código dispone que: “la libertad personal y los demás derechos
y garantías (...) sólo podrán ser restringidos cuando sea indispensable para
asegurar la averiguación de la verdad, el desarrollo del proceso y la aplicación de
la Ley”.

P á g i n a | 39
En el contexto referido, la norma prevista por el art. 233 del Código de
Procedimiento Penal exige la concurrencia de los requisitos para la aplicación de
la detención preventiva: 1) la existencia de elementos de convicción suficientes
para sostener que el imputado es, con probabilidad, autor o partícipe de un hecho
punible; y 2) la existencia de elementos de convicción suficientes de que el
imputado no se someterá al proceso u obstaculizará la averiguación de la verdad.

Conforme a la norma procesal referida, en los demás supuestos no comprendidos


en los nombrados requisitos no procede la aplicación de la detención preventiva;
ello supone que la restricción de la libertad física, en el proceso penal, se aplica no
en función a la gravedad del delito sino a la concurrencia de los requisitos
previstos por Ley.

En coherencia con lo previsto por las normas procesales citadas, las normas
previstas por el art. 232 del Código de Procedimiento Penal, definen los supuestos
jurídicos en los que, a pesar de concurrir los requisitos previstos por el art. 233
citado, no procede la aplicación de la detención preventiva; esos supuestos
jurídicos son: 1) En los delitos de acción privada; 2) En aquellos que no tengan
prevista pena privativa de libertad; y, 3) En los delitos (de acción pública)
sancionados con pena privativa de libertad cuyo máximo legal sea inferior a tres
años.

Al respecto, el Tribunal Constitucional, en su SC 1068/2001-R, de 4 de octubre, ha


establecido la siguiente jurisprudencia: “(...) no es por la gravedad del delito que se
aplica la medida cautelar de carácter personal, sino por la concurrencia de los
requisitos establecidos por el art. 233 del Código de Procedimiento Penal”.
Posteriormente, en su SC 1187/2001-R de 14 de noviembre, definiendo los
alcances de los requisitos previstos por el art. 233 del Código de Procedimiento
Penal, ha señalado que “Los requisitos detallados son aplicables para todos los
casos, sin que exista excepción o salvedad alguna respecto a la gravedad del

P á g i n a | 40
delito u otras circunstancias que la Ley no refiere”. Finalmente, en su SC
1101/2002-R, de 13 de septiembre, ha definido que: “(..) no se podrá imponer ni
aplicar dicha medida exponiendo otros motivos que no sean los exigidos por el
procedimiento, aunque el tribunal o juez los considere de gravedad o relevantes,
dado que al hacerlo se vulneraría el principio de legalidad y se estaría abriendo
una senda amplía hacía una posible arbitrariedad”17.

8.4. La Prisión ilegal o indebida

A los fines de la procedencia del recurso de hábeas corpus, en el sistema


constitucional boliviano se ha entendido que la prisión ilegal o indebida es la
privación de libertad de una persona que habiendo sido dispuesta por la autoridad
judicial competente, como medida cautelar o sanción punitiva, se prolonga más
allá de los límites establecidos por la ley o se la mantiene después de que haya
cumplido con la condena o merecido algún beneficio otorgado conforme a ley, así
como cuando se le niega sin justificativo legal alguno la solicitud de los beneficios
que franquea la ley en la ejecución de la pena.

En consecuencia, en el sistema constitucional boliviano se ha entendido que la


prisión ilegal o indebida como causal de procedencia del recurso de hábeas
corpus, se presenta en los siguientes casos:

1º Cuando la decisión judicial supere los límites temporales de la prisión


provisional, es decir, que la prisión provisional exceda los límites previstos por Ley,
vulnerando el derecho a un proceso sin dilaciones indebidas, que constituye un
elemento esencial del derecho al debido proceso, consagrado por los arts. 115.II y
117 de la Constitución del Estado Plurinacional de Bolivia, y los arts. 8 de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos o Pacto de San José de Costa
Rica y 14 del Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos.

17
Cfr. José Antonio RIVERA SANTIVAÑEZ. El Recurso de Hábeas Corpus en Bolivia. Págs. 173-176.

P á g i n a | 41
Se entiende que la prisión provisional presenta el carácter de simple medida
cautelar de carácter personal, que tiene la finalidad de asegurar la presencia del
encausado en las actuaciones del proceso penal; por lo tanto, no puede
prolongarse más allá de los límites establecidos por la Ley; caso contrario se
trataría de una condena anticipada al procesado antes de juzgarlo en un debido
proceso e imponerle una sentencia condenatoria firme, como resultado de haberse
demostrado su culpabilidad, lo que significaría atentar contra la garantía de la
presunción de inocencia que consagra la Constitución. Por ello, el Juez o Tribunal
que conoce y tramita el proceso penal, dentro del cual dispuso la prisión
provisional, tiene el deber de cumplir con el principio de celeridad, imprimiendo el
impulso procesal para que dentro los plazos previstos por Ley concluya el proceso
y dicte la sentencia respectiva, condenando al procesado, si se ha demostrado su
culpabilidad, y absolviéndolo o declarándolo inocente, en caso contrario. Cualquier
demora injustificada en la tramitación y resolución del proceso, basada en la
negligencia del Juez o Tribunal, dará como resultado la prolongación injusta de la
prisión provisional convirtiendo esa medida que inicialmente fue legal, en una
decisión ilegal e indebida, salvo que el Juez o Tribunal disponga la cesación de la
medida provisional y ponga en libertad provisional al procesado entre tanto dicte la
sentencia y ésta adquiera su ejecutoria.

Al respecto, la jurisprudencia constitucional establecida en la SC 366/00-R de 20


de abril, ha calificado de ilegal una detención que inicialmente cumplía con las
exigencias establecidas por la Constitución y las leyes, al haber sido adoptada por
una autoridad judicial competente, pero que perdió su legalidad por la excesiva
prolongación de la medida cautelar, porque “Conforme al sentido del orden
constitucional (artículos 9, 10, 11, 16 y 18 de la Constitución Política del Estado),
toda detención, sea preventiva o formal, que sobrepasa los términos o infringe las
formalidades establecidas en la Ley se convierte en detención ilegal;
consecuentemente, cuando la autoridad judicial niega la concesión de libertad

P á g i n a | 42
provisional bajo Fianza Juratoria, no obstante de corresponderle al procesado
conforme a norma expresa y terminante (art. 11-4 de la Ley Nº 1865), incurre en
detención ilegal (…) la detención preventiva es sólo una excepción y que no puede
bajo circunstancia alguna sobrepasar los límites previstos por las leyes”. Esa
jurisprudencia ha sido reiterada y reafirmada en la SC 413/00-R de 28 de abril, en
la que se ha determinado que: “la privación de libertad se considera ilegal cuando
la decisión judicial vulnera el derecho a un proceso sin dilaciones indebidas,
prolongándose la medida preventiva o cautelar más allá de los límites establecidos
por ley mediante demora injustificada en la tramitación y resolución del proceso,
basada en la negligencia del Juez o Tribunal”.

Conforme dispone el art. 239. 2) y 3) del Código de Procedimiento Penal, si la


sustanciación del proceso penal se prolonga más allá del plazo razonable, el Juez
o Tribunal de la causa debe disponer la cesación de la detención preventiva,
aplicando las medidas sustitutivas previstas por el art. 240 del Código de
Procedimiento Penal. Si habiendo concurrido cualquiera de los casos previstos en
los numerales 2) y 3) del art. 239 del Código de Procedimiento Penal, el Juez o
Tribunal de la causa, injustificadamente no dispone la cesación de la detención
preventiva, la medida cautelar que inicialmente era legal se convierte en un
apresamiento ilegal, dando lugar a que el afectado pueda solicitar tutela a su
derecho a la libertad física mediante el recurso del hábeas corpus.

Al respecto la jurisprudencia constitucional establecida en la SC 766/2001-R, de


23 de julio, ha señalado que “la privación de libertad dispuesta por orden judicial
no es legal indefinidamente, dado que tiene sus límites tanto en el tiempo como en
el cumplimiento de otros requisitos que están expresamente previstos en la Ley,
de manera que cuando un procesado solicita la cesación de su detención
preventiva habiendo cumplido tales condiciones y el Juez o Tribunal la niega sin
fundamento legal, la privación se convierte en indebida aún se cuente con la orden
judicial expedida en principio”.

P á g i n a | 43
2º En los casos en los que, habiéndose dispuesto la cesación de la detención
preventiva, la autoridad judicial, injustificadamente, no viabiliza la libertad del
detenido. Este supuesto puede darse en los siguientes casos:

a) Si la autoridad judicial, demora injustificadamente la celebración de la audiencia


de presentación de las medidas sustitutivas, entre ellas, el ofrecimiento de la
fianza económica o personal, conforme corresponda; prolongando de esa forma la
detención preventiva, lo que hace que la prisión inicialmente legal se convierta en
indebida.

b) Si la autoridad judicial, habiendo dispuesto la fianza económica como medida


sustitutiva a la detención preventiva, señala la misma en un monto de imposible
cumplimiento. Según la norma prevista por el art. 241 del Código de
Procedimiento Penal, “la fianza tendrá por exclusiva finalidad asegurar que el
imputado cumplirá las obligaciones que se le impongan y las órdenes del Juez o
Tribunal”, lo que supone que la fianza no tiene por objeto el resarcimiento de los
daños civiles emergentes del proceso; por lo tanto, resulta irrazonable que la
autoridad judicial fije una fianza económica en un monto elevado, lo que podría dar
lugar a que la misma sea inalcanzable para el imputado o procesado; por ello la
norma prevista por el art. 241 segundo párrafo del citado Código, dispone que “la
fianza económica se fijará teniendo en cuenta la situación patrimonial del
imputado, en ningún caso se fijará una fianza económica de imposible
cumplimiento”.

Entonces, si a pesar de lo previsto por las normas citadas, la autoridad judicial fija
una fianza económica en un monto muy elevado, que debido a la situación
patrimonial del imputado, se hace de imposible incumplimiento, esa decisión será
calificada de indebida, por lo que la prisión preventiva, originalmente legal, se
convertirá en indebida, porque al calificar la fianza en un monto de imposible

P á g i n a | 44
cumplimiento, el Juez, estará inviabilizando el beneficio otorgado al imputado, por
lo mismo estará haciendo que la restricción se convierta en indebida.

Al respecto, el Tribunal Constitucional, en su SC 408/01-R de 8 de mayo,


determinó que el Juez de la causa al haber fijado una fianza económica en un
monto elevado, sin tomar en cuenta la situación patrimonial del imputado, ha
convertido la detención preventiva en indebida; a ese efecto expresó como
argumento lo siguiente: “(…) la fianza económica se fijará teniendo en cuenta la
situación patrimonial del imputado (..) en el presente caso no se ha aplicado esta
norma (art. 241 del CPP) por cuanto se ha fijado al recurrente una fianza
económica de imposible cumplimiento puesto que no se ha considerado su
‘situación patrimonial’, no obstante haber acreditado que como Regente de un
establecimiento fiscal percibe mensualmente un salario de Bs. 230.- aspectos que
no fueron considerados por la autoridad judicial recurrida”, sobre la base de dicha
consideración otorgó la tutela solicitada, disponiendo se proceda a una nueva
calificación de la fianza que permita al imputado cumplirla y así obtener su libertad.

c) Cuando demore injustificadamente expedir el mandamiento de libertad a favor


del procesado beneficiado con la cesación de la detención preventiva; lo que se
produce en aquellos casos en los que, una vez dispuesta la cesación de la
detención preventiva y la aplicación de medidas sustitutivas, el imputado cumple
con ellas, sin embargo el Juez no expide el mandamiento de libertad.

Con relación al tema, el Tribunal Constitucional ha calificado como una conducta


indebida el que un Juez Cautelar no expida oportunamente el mandamiento de
libertad; ya que ello lesiona el derecho a la libertad física del imputado; así en su
SC 1054/2001-R de 28 de septiembre, refiriéndose al tema ha señalado que “(..) al
tratarse de un trámite vinculado a la libertad, bien jurídico de máximo valor
constitucional, el Juez demandado al haber ordenado se libre el mandamiento de
libertad a favor del recurrente cuando éste obló el monto de la fianza y cumplió

P á g i n a | 45
con las demás medidas sustitutivas impuestas -circunstancia reconocida por la
misma autoridad recurrida- tenía el deber jurídico de firmar el mandamiento
correspondiente (..) al no haber procedido de esta manera, la autoridad
demandada ha permitido la prolongación indebida de la detención del procesado”.

3° Cuando la prisión condenatoria impuesta como medida punitiva, exceda o se


prolongue más allá del máximo fijado en la sentencia. Este caso se presenta en
aquellos casos en los que el reo ha cumplido la pena impuesta en la sentencia
condenatoria y resulta que la autoridad judicial no expide el mandamiento de
excarcelación, manteniéndolo preso injustamente, dando lugar a que la prisión,
inicialmente legal, se convierta en ilegal o indebida. Debe entenderse que ninguna
pena puede prolongarse más allá del límite fijado por ley y el máximo impuesto por
la sentencia condenatoria, lo que significa que la persona condenada a sufrir la
pena no puede quedarse ni un día más en la cárcel después de haber cumplido
con la condena. Ello supone que, el Juez de Ejecución Penal, tiene la obligación
de librar el mandamiento de excarcelación a favor del reo que ha cumplido con la
condena impuesta en sentencia, inmediatamente a que se hubiese cumplido con
la condena impuesta, no estándole permitido prolongar un solo día adicional.

4º Cuando al procesado condenado a sufrir pena privativa de libertad se le niega,


sin justificativo legal alguno, la concesión de alguno de los beneficios que
instituyen la Constitución y ley. Se entiende que si la Constitución y el Código
Penal instituyen beneficios en favor de aquellas personas contra quienes ha
recaído una sentencia condenatoria a pena privativa de libertad, beneficios como
el indulto, libertad condicional, suspensión condicional de la pena y perdón judicial;
éstos tienen por finalidad la resocialización y reinserción social de los
delincuentes; entonces, los jueces y tribunales tienen la obligación de tramitar y
conceder, de oficio o a instancia de parte según corresponda, esos beneficios en

P á g i n a | 46
favor de los reos que cumplen con los requisitos y condiciones establecidos, salvo
las limitaciones o restricciones previstas por la propia Constitución o la Ley18.

8.5. El Procesamiento ilegal o indebido

En el sistema constitucional boliviano se ha entendido por procesamiento ilegal o


indebido a la sustanciación de un determinado proceso, en el que se lesionan los
derechos fundamentales y garantías constitucionales de las partes que intervienen
en el proceso.

El Tribunal Constitucional, en su SC 369/99-R de 26 de noviembre, ha señalado


que “se entiende por procesamiento ilegal o indebido, a la acción en la que un
Juez o Tribunal Judicial, a tiempo de substanciar un proceso penal, lesiona la
garantía constitucional del debido proceso, el mismo que exige que los litigantes
tengan el beneficio de un juicio imparcial ante los tribunales y que sus derechos se
acomoden a lo establecido por disposiciones jurídicas generales aplicables a
todos aquellos que se hallen en una situación similar, es decir, implica el derecho
de toda persona a un proceso justo y equitativo”.

Con relación a al procesamiento ilegal o indebido, cabe aclarar que el recurso de


hábeas corpus, hoy Acción de Libertad sólo se activa en aquellos casos en los que
dicho procesamiento ilegal deriva en la restricción o supresión material del
derecho a la libertad física; pues de contrario, si el derecho tutelado no fue
restringido o suprimido, no corresponde reparar la vulneración del derecho al
debido proceso por esta vía tutelar, sino por la vía de la Acción de Amparo
Constitucional.

Al dilucidar este tema, el Tribunal Constitucional, haciendo una adecuada


interpretación de los alcances de la norma prevista por el art. 18.I de la

18
Cfr. José Antonio RIVERA SANTIVAÑEZ. El Recurso de Hábeas Corpus en Bolivia. Págs. 177-182.

P á g i n a | 47
Constitución abrogada, y a la luz de la naturaleza jurídica del hábeas corpus,
determinó que la causal de procesamiento ilegal o indebido, para la procedencia
del hábeas corpus, sólo se activa cuando se vincula directamente con el derecho a
la libertad física, es decir, cuando con el procesamiento ilegal o indebido se
restringe ese derecho; así, en su Sentencia Constitucional Nº1034/00 – R de 7 de
noviembre, determinó que: “el procesamiento ilegal o indebido se constituirá en
causal de procedencia del Recurso de Hábeas Corpus, en los casos en los que
como consecuencia del desconocimiento de la garantía del debido proceso se
suprima o restrinja materialmente la libertad física o derecho de locomoción, pues
de no ser así, siempre será posible corregir las deficiencias procesales que
vulneren la garantía del debido proceso, mediante los procedimientos ordinarios
establecidos por Ley y no mediante el procedimiento extraordinario como es el
Hábeas Corpus”.

Posteriormente, mediante su SC 479/2001-R de 18 de mayo, reiteró la


jurisprudencia referida, señalando que: “(...) conforme lo ha establecido la
uniforme jurisprudencia de este Tribunal, la protección que brinda el art. 18 de la
Constitución Política en cuanto al debido proceso se refiere, no abarca a todas las
formas en que el mismo puede ser infringido, sino sólo a aquellos supuestos en
los que está directamente vinculado el derecho a la libertad personal o de
locomoción, por operar como causa para su restricción o supresión, quedando por
tanto las demás bajo la tutela que brinda el art. 19 constitucional, que a diferencia
del Hábeas Corpus, exige para su procedencia el agotamiento de otras vías o
recursos idóneos para lograr la reparación inmediata del acto o la omisión ilegal”.

A partir de la interpretación del nuevo texto constitucional, el Tribunal


Constitucional, en su SC 0895/2010-R, de 10 de agosto de 2010, respecto al
procesamiento ilegal como causal de procedencia del recurso de hábeas corpus,
hoy Acción de Libertad, ha determinado lo siguiente:

P á g i n a | 48
“La protección que brinda la acción de libertad -antes recurso de hábeas
corpus- en cuanto al debido proceso se refiere, no abarca a todas las
formas en que el mismo puede ser infringido, sino sólo a aquellos
supuestos en los que está directamente vinculado al derecho a la libertad
personal o de locomoción; en los demás casos, las lesiones al debido
proceso deben ser reparadas por los mismos órganos jurisdiccionales que
conocen la causa, lo que implica que quien ha sido objeto de esa lesión,
debe pedir la reparación a los jueces y tribunales ordinarios, asumiendo
activamente su rol dentro del proceso, a través de los medios y recursos
que prevé la ley, y sólo agotados éstos, se podrá acudir ante la jurisdicción
constitucional a través del amparo constitucional, como medio idóneo para
precautelar las lesiones a la garantía del debido proceso; a no ser que se
constate que a consecuencia de las violaciones invocadas, se colocó al
accionante en absoluto estado de indefensión, lo que no le permitió
impugnar los supuestos actos ilegales y que recién tuvo conocimiento del
proceso al momento de la persecución o la privación de la libertad.

Un entendimiento contrario, determinaría que los jueces y tribunales de


hábeas corpus, hoy acción de libertad y el propio Tribunal Constitucional,
asuman una atribución que el orden constitucional no les otorga,
posibilitando que toda reclamación por supuestas lesiones al debido
proceso, por quien se encuentre privado de libertad, prospere a través de la
acción de libertad, desnaturalizando la actuación de los jueces y tribunales
ordinarios, que son los que tienen competencia, primariamente, para ejercer
el control del proceso, y sólo si la infracción no es reparada se abre la tutela
constitucional, así también lo ha establecido este Tribunal mediante las
SSCC 0024/2001-R y 1865/2004-R, entre otras, y recientemente en la
presente gestión a partir de la SC 0008/2010-R”19.

19
Cfr. José Antonio RIVERA SANTIVAÑEZ. El Recurso de Hábeas Corpus en Bolivia. Págs. 183-185.

P á g i n a | 49
9. Los fines de la garantía del habeas corpus y los pactos internacionales
sobre la materia20

No cabe duda que la finalidad con la que nació el hábeas corpus en Bolivia, se
adscribe dentro de los fines que persiguió esta garantía desde sus primeras
articulaciones jurídicas (el Interdicto romano homine libero exhibendo, el hábeas
corpus inglés de 1679 y el Fuero o juicio de manifestación instituido en 1428 en el
Reino de Aragón) hasta su configuración moderna: dotar a la persona humana de
un medio de defensa breve y sumario, destinado a conservar o recuperar su
libertad, cuando la misma hubiere sido indebida o arbitrariamente vulnerada, como
alternativa a los procedimientos ordinarios caracterizados por la morosidad en su
trámite y resolución. Este entendimiento está presente en el contenido procesal
del art. 18 de la CPE abrogada (actual artículo 125 constitucional), cuando en lo
pertinente, establecía en los parágrafos II, III y IV, un procedimiento breve,
sumario y eficaz, para la tutela del derecho a la libertad (de locomoción o
ambulatoria).

9.1. Supuestos de subsidiariedad del hábeas corpus

De lo anterior se extrae, que la existencia de la garantía constitucional en análisis,


no implica que todas las lesiones al derecho a la libertad tengan que ser
necesariamente reparadas de manera exclusiva y excluyente a través del hábeas
corpus; pues no se trata de una garantía que tenga la vocación de reparar, en
exclusiva, todas las formas de lesión a la libertad que pudieran invocarse, sino la
de dotar a la persona de un medio de defensa sencillo, eficaz y oportuno, para
restablecer la lesión sufrida. En consecuencia, en los supuestos en que la norma
procesal ordinaria de manera específica prevea medios de defensa eficaces y
oportunos para resguardar el derecho a la libertad supuestamente lesionado,

20
Este acápite, y los subtítulos siguientes, se basan en los fundamentos jurídicos de la Sentencia
Constitucional Nº0160/2005-R, 23 de febrero de 2005, como línea fundante sobre la subsidiariedad.

P á g i n a | 50
estos deben ser utilizados previamente, circunstancia en la que excepcionalmente,
el recurso de habeas corpus operará de manera subsidiaria.

El entendimiento interpretativo aludido guarda compatibilidad con los instrumentos


internacionales de protección de los derechos humanos. En efecto, lo que exigen
tales instrumentos, es que los países partes, provean en sus ordenamientos, un
medio de defensa efectivo; esto es pronto y eficaz, contra actos que lesionen los
derechos fundamentales, entre ellos, el derecho a la libertad. Conforme a esto, el
art. 8 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, proclama que “Toda
persona tiene derecho a un recurso efectivo ante los tribunales nacionales
competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales
reconocidos por la constitución o por la ley”. En lo regional, el art. 7.6 de la
Convención Americana de Derechos Humanos o Pacto de San José de Costa
Rica, con más especificidad, proclama que: 'Toda persona privada de libertad
tiene derecho a recurrir ante un juez o tribunal competente, a fin de que éste
decida, sin demora, sobre la legalidad de su arresto o detención y ordene su
libertad si el arresto o la detención fueran ilegales. En los Estados partes cuyas
leyes prevén que toda persona que se viera amenazada de ser privada de su
libertad tiene derecho a recurrir a un juez o tribunal competente a fin de que éste
decida sobre la legalidad de tal amenaza, dicho recurso no puede ser restringido
ni abolido. Los recursos podrán interponerse por sí o por otra persona'.

Como se puede apreciar, lo que persiguen los pactos internacionales sobre


derechos humanos, es garantizar la existencia de un recurso sumario, pronto y
eficaz, al que pueda acudir toda persona, para que ésta sin demora, decida sobre
la lesión a la libertad alegada, recurso que no necesariamente tiene que ser, el
hábeas corpus.

Consiguientemente, como el ordenamiento jurídico no puede crear y activar


recursos simultáneos o alternativos con el mismo fin sin provocar disfunciones

P á g i n a | 51
procesales no queridas por el orden constitucional, se debe concluir que el
proceso constitucional del hábeas corpus, únicamente se activa cuando los
medios de defensa existentes en el ordenamiento común, no sean los idóneos
para reparar, de manera urgente, pronta y eficaz, el derecho a libertad ilegalmente
restringido. No es posible acudir a este recurso, cuando el ordenamiento jurídico
prevé medios de impugnación específicos y aptos para restituir el derecho a la
libertad, en forma inmediata. Conforme a esto, solamente una vez agotado tal
medio de defensa y ante la persistencia de la lesión, se podrá acudir a la
jurisdicción constitucional, invocando la tutela que brinda el hábeas corpus.

9.2. Medios de impugnación específicos y aptos contra las resoluciones


sobre medidas cautelares

El Código de Procedimiento Penal, dentro del sistema de recursos que dispensa a


las partes, prevé el de apelación contra las resoluciones que dispongan,
modifiquen o rechacen las medidas cautelares, que se muestra como un recurso
sumario, pronto y efectivo, dado que conforme lo establece el art. 251 del CPP,
una vez interpuesto este recurso, las actuaciones pertinentes deben ser remitidas
ante la Corte Superior de Justicia en el término de veinticuatro horas, debiendo el
tribunal de apelación resolver el recurso, sin más trámite y en audiencia dentro de
los tres días siguientes de recibidas las actuaciones.

No cabe duda que recurso de apelación aludido, dada su configuración procesal,


es un recurso idóneo e inmediato de defensa contra supuestas lesiones y
restricciones al derecho a la libertad de los imputados, en el que el tribunal
superior tiene la oportunidad de corregir, en su caso, los errores del inferior
invocados en el recurso. Es idóneo, porque es el recurso adecuado, apropiado,
establecido expresamente en la ley para impugnar las medidas cautelares que
vulneren el derecho a la libertad del imputado, en ocasión de la aplicación de las

P á g i n a | 52
medidas cautelares. Es inmediato, porque el recurso es resuelto sin demora, dado
que la ley establece un lapso brevísimo para su resolución (tres días).

De lo expresado, se concluye que el Código de procedimiento penal, ha previsto


un recurso expedito en resguardo del derecho a la libertad del imputado. En
consecuencia, ese es el recurso que debe utilizarse para impugnar los actos del
juez que se consideren lesivos al derecho aludido, y no acudir directamente o de
manera simultánea a la justicia constitucional a través del recurso de hábeas
corpus, garantía que podrá ser utilizada sólo cuando el tribunal superior en grado
no haya reparado las lesiones denunciadas.

Posteriormente, la SC 0008/2010-R de 6 de abril, considerando la vigencia del


nuevo modelo constitucional y la naturaleza de la acción de libertad, recogió,
moduló y complementó el entendimiento sentado anteriormente en la SC
160/2005-R de 23 de febrero, y en lo pertinente señaló que:

“I. El recurso de hábeas corpus, ahora acción de libertad, es el medio


idóneo y eficaz para conocer y restituir cualquier tipo de lesión o vulneración
que pueda atentar al derecho a la vida, la libertad o constituir una
persecución o procesamiento indebido que atente o ponga en peligro el
derecho a la libertad, cuando de acuerdo a las circunstancias concretas, a
pesar de existir mecanismos de protección específicos y establecidos por la
ley procesal vigente, éstos resulten ser evidentemente inoportunos o
inconducentes, de manera tal que esta acción de defensa, por la urgencia
de la situación, se configura como el medio más eficaz para restituir los
derechos afectados; empero, en caso de existir mecanismos procesales
específicos de defensa que sean idóneos, eficientes y oportunos para
restituir el derecho a la libertad y a la persecución o procesamiento
indebido, deben ser utilizados previamente por el o los afectados; en estos
casos por tanto, la acción de libertad operará solamente en caso de no

P á g i n a | 53
haberse restituido los derechos afectados a pesar de haberse agotado
estas vías específicas.

II. Asimismo, cuando exista privación efectiva de libertad, por ser esta una
causal grave, se entenderá que la vía procesal existente no es idónea,
cuando se pruebe que una vez activados estos mecanismos procesales, su
resolución y efectiva protección serán dilatadas, por ejemplo, por ser
irrazonables los plazos de resolución; por existir excesiva carga procesal
para una rápida decisión o ejecución de la decisión o por no cumplirse con
los plazos para emisión de resoluciones establecidos por la ley.

III. En el caso de vulneración al derecho a la vida, protegido por la acción de


libertad, procederá esta acción de forma directa y sin necesidad de agotar
otra vía.

IV. En mérito a este entendimiento, se aclara que las subreglas que sobre la
base de la sentencia 0160/2005-R se desarrollaron a través de la SC
0181/2005-R y muchas otras más, deben ser reconducidas a la modulación
realizada en la presente Sentencia”.

10. Subreglas de subsidiariedad excepcional de la Acción de Libertad21

Bajo las premisas expuestas, el TCP señaló que los medios de defensa, y en este
caso la acción de libertad, no puede ser desnaturalizada en su esencia y finalidad,
debiendo evitarse que se convierta en un medio alternativo o paralelo que
provoque confrontación jurídica con la jurisdicción ordinaria; por ello, y sin que
implique una restricción a sus alcances, ni desconocimiento al principio de
favorabilidad, sino para que no pierda su esencia misma de ser un recurso
heroico, se ha establecido que en los casos, que en materia penal se impugnen

21
Cfr. Sentencia Constitucional Nº0080/2010-R, de 3 de mayo de 2010.

P á g i n a | 54
actuaciones no judiciales -antes de la imputación formal- y judiciales -posteriores a
la imputación-, a través de la acción de libertad, hay aspectos que se deben tener
en cuenta, en los cuales de manera excepcional, no es posible ingresar al fondo
de la acción de libertad, a objeto de guardar el equilibrio y complementariedad
entre ambas jurisdicciones, en los siguientes supuestos:

a) Primer supuesto:

Si antes de existir imputación formal, tanto la Policía como la Fiscalía cometieron


arbitrariedades relacionadas al derecho a la libertad física o de locomoción, y
todavía no existe aviso del inicio de la investigación, corresponde ser denunciadas
ante el Juez Cautelar de turno. En los casos en los que ya se cumplió con dicha
formalidad procesal, es decir, con el aviso del inicio de la investigación, al estar
identificada la autoridad jurisdiccional, es ante ella donde se debe acudir en
procura de la reparación y/o protección a sus derechos. De no ser así, se estaría
desconociendo el rol, las atribuciones y la finalidad que el soberano a través del
legislador le ha dado al juez ordinario que se desempeña como juez constitucional
en el control de la investigación.

b) Segundo supuesto:

Cuando existe imputación y/o acusación formal, y se impugna una resolución


judicial de medida cautelar que; por ende, afecta al derecho a la libertad física o de
locomoción, con carácter previo a interponer la acción de libertad, se debe apelar
la misma, para que el superior en grado tenga la posibilidad de corregir la
arbitrariedad denunciada. Puesto que el orden legal penal ha previsto ese medio
impugnativo, precisamente para que a través de un recurso rápido, idóneo,
efectivo y con la mayor celeridad se repare en el mismo órgano judicial, las
arbitrariedades y/o errores que se hubiesen cometido en dicha fase o etapa
procesal. Lo propio si está referido a cuestiones lesivas a derechos fundamentales
relacionados a actividad procesal defectuosa, o relacionado al debido proceso,

P á g i n a | 55
casos en los cuales se debe acudir ante la autoridad judicial que conoce la causa
en ese momento procesal, puesto que el debido proceso es impugnable a través
de la acción de libertad, sólo en los casos de indefensión absoluta y manifiesta, o
que dicho acto sea la causa directa de la privación, o restricción a la libertad física.

c) Tercer supuesto:

Si impugnada la resolución la misma es confirmada en apelación; empero, en


lugar de activar inmediatamente la acción libertad, decide voluntariamente, realizar
una nueva petición ante la autoridad ordinaria, tendiente a un nuevo análisis y
reconsideración de su situación jurídica, sea mediante una solicitud de
modificación, sustitución, cesación de detención preventiva, etc., y la misma está
en trámite, en esos casos, ya no es posible acudir a la jurisdicción constitucional
impugnando la primera o anterior resolución judicial, donde se emitió el auto de
vista, inclusive; por cuanto las partes de un proceso están impelidas de actuar con
lealtad procesal, de no ser así, se provocaría una duplicidad de resoluciones en
ambas jurisdicciones, e incidiría negativamente en el proceso penal de donde
emerge la acción tutelar.

En lo atinente a este tercer supuesto, este entendimiento significa una modulación


al asumido en la Sentencia Constitucional Nº0010/2007-R de 8 de enero, cuando
manifestó que: “una vez pronunciada la resolución de apelación en contra de un
auto de medidas cautelares, el justiciable se encuentra habilitado para acudir a la
jurisdicción constitucional”, dado que ahora, dicho razonamiento se complementa
con el hecho de que el agraviado, debe activar inmediatamente la acción libertad,
empero, si en lugar de hacerlo, decide voluntariamente, realizar una nueva
petición ante la autoridad ordinaria, tendiente a un nuevo análisis y
reconsideración de su situación jurídica, como se tiene explicado
precedentemente, en virtud al principio de lealtad procesal y de equilibrio, ya no

P á g i n a | 56
puede acudir a la jurisdicción constitucional impugnando la resolución de
apelación.

11. La indebida privación de libertad (modulación de línea jurisprudencial de


la SC 0080/2010-R de 3 de mayo)22

Definido el alcance y finalidad de la acción de libertad, se advierte que esta


garantía constitucional, en general, no se rige, a diferencia de otras acciones
tutelares, por el principio de subsidiariedad que implica el agotamiento previo de
los recursos ordinarios antes de acudir a la jurisdicción constitucional. Ello se
justifica por la naturaleza de los derechos que resguarda y en sus características
particulares como la sumarísimo en el trámite, la inmediatez en cuanto a la
urgencia en la protección de los derechos que resguarda, el informalismo por la
ausencia de requisitos formales en su presentación, así como la generalidad
porque no reconoce ningún tipo de privilegio, inmunidad o prerrogativa. Hay que
tener en cuenta que el ámbito de la aludida acción no se limita a la protección de
la libertad física sino también al derecho a la vida, al derecho de locomoción
cuando está vinculada a la libertad personal y eventualmente a la vida; así,
aunque en lo particular pueda referirse a la subsidiariedad en el supuesto que el
caso esté vinculado a un indebido procesamiento, de ninguna manera esta
particularidad hace de la acción de libertad una acción de naturaleza subsidiaria.

En cuanto a la indebida privación de libertad, que implica la ejecución de actos u


omisiones ilegales o indebidos al margen de la Constitución Política del Estado y
la ley, que lesionen el derecho a la libertad personal; la protección que se
encuentra en la acción de libertad, que brinda este medio de defensa sin que sea
indispensable para dicha activación, el agotamiento previo de recursos o medios
ordinarios; todo, por mandato expreso del art. 23.III la CPE, que señala que nadie
podrá ser detenido, aprehendido o privado de su libertad, salvo en los casos y

22
Cfr. Sentencia Constitucional Plurinacional Nº0185/2012, de 18 de mayo de 2012.

P á g i n a | 57
según las formas establecidas por la ley, y, en todo caso, la ejecución del
mandamiento requerirá que éste emane de autoridad competente y que sea
emitido por escrito.

En este orden, en cuanto a la presunta indebida privación de libertad, deberá


tenerse en cuenta que la misma puede producirse, ya por hechos y circunstancias
eventualmente no vinculadas a la presunta comisión de un delito y otras veces, sí
vinculadas a dicha presunta comisión de un delito. En consecuencia, si no existe
inicio de investigación y tampoco presunta comisión de delito alguno,
corresponderá a la justicia constitucional conocer directamente y resolver la acción
de libertad que acuse una presunta indebida privación de libertad.

Así, tomando en cuenta que el nuevo orden constitucional es esencialmente


garantista de los derechos fundamentales y de manera especial del derecho a la
libertad personal, por lo señalado anteriormente, es necesario y al efecto, se
opera un cambio de línea jurisprudencial y específicamente del
entendimiento expresado en la SC 0080/2010-R de 3 de mayo, referido a que:
"Si antes de existir imputación formal, tanto la Policía como la Fiscalía cometieron
arbitrariedades relacionadas al derecho a la libertad física o de locomoción, y
todavía no existe aviso del inicio de la investigación, corresponde ser denunciadas
ante el Juez Cautelar de turno”, en razón a que el Juez cautelar no tiene
competencia al no haber conocido siquiera el inicio de investigación y bien podría
tratarse de una indebida privación de libertad originada en una cuestión ajena a un
delito, y porque, además, constituye un deber de las personas y servidores
públicos, y en especial de las fuerzas del orden público así como de la autoridad
fiscal, cumplir con la Constitución Política del Estado y respetar en consecuencia,
el derecho a la libertad física de las personas, derecho que solo puede limitarse en
los casos y formas establecidas por la ley y en virtud de una orden emanada por
escrito de autoridad competente; consecuentemente, no puede considerarse, de
ninguna manera, excepto en los casos en los que se haya dado aviso de una

P á g i n a | 58
investigación, o si no se dio aviso, que exista vinculación con la presunta comisión
de un delito que la pretensión de tutela al derecho a la libertad personal sea
conocida y resuelta previamente por un Juez cautelar de turno, asignándole a la
acción de libertad un carácter subsidiario que no corresponde a su naturaleza y
que, en el caso descrito, carece de fundamento constitucional y legal.

En ese mismo orden, con relación específicamente a la presunta lesión del


derecho a la libertad personal por causa de un indebida privación de libertad; es
decir, cuando la restricción se hubiera presuntamente operado al margen de los
casos y formas establecidas por ley y que, sin embargo, tal hecho se hubiera dado
a conocer al juez cautelar del inicio de la investigación y, en su caso, de la
imputación, resulta indispensable recordar que el art. 54.1 del CPP, establece que
entre las competencias del Juez de Instrucción en lo Penal, está el ejercer el
control jurisdiccional de la investigación, lo que significa, que es la autoridad
encargada de resguardar que la etapa de investigación se realice conforme a
procedimiento y en estricta observancia de respeto a los derechos fundamentales
y garantías constitucionales de las partes del proceso -imputado, querellante y
víctima-.

En ese contexto, corresponde al juez ejercer el control jurisdiccional de la


investigación y, por lo mismo, que ésta se desarrolle de manera correcta e
imparcial y no en forma violatoria de derechos fundamentales o garantías
constitucionales; es decir, desde otra perspectiva, cualquier acto ilegal y/o
arbitrario durante la investigación en que incurriere el Ministerio Público como
titular de la acción penal o la Policía Boliviana como coadyuvante, deberá ser
denunciado ante el Juez de Instrucción en lo Penal, que tenga a su cargo el
control jurisdiccional de la investigación.

Entonces queda establecido –según señala la Sentencia Constitucional


Plurinacional Nº0185/2012–, que cuando la Acción de Libertad esté fundada

P á g i n a | 59
directamente en la vulneración al derecho a la libertad personal por causa de
haberse restringido la misma al margen de los casos y formas establecidas por
ley, y no esté vinculada a un delito o no se hubiera dado aviso de la investigación,
la acción es directa contra las autoridades que violentaron la Constitución Política
del Estado y la ley.

12. Conclusión

Hasta aquí, he intentado rescatar lo más importante de la jurisprudencia


constitucional, respecto a la configuración constitucional del Habeas Corpus,
actualmente denominado Acción de Libertad, haciendo énfasis en la posibilidad de
la presentación oral de esta acción tutelar por mandato constitucional, respaldado
en jurisprudencia vinculante, así como su naturaleza jurídica y alcances,
reseñando la clasificación doctrinal del hábeas corpus, aplicable a ésta acción
tutelar, y los distintos ámbitos de protección específicamente determinados por la
norma constitucional para la procedencia de la Acción de Libertad, siguiendo las
diferentes modulaciones realizadas por el Tribunal Constitucional Plurinacional;
ello con la esperanza de que sea de utilidad para los lectores del Opus Magna
Constitucional, con el compromiso de volver con mayores razonamientos
jurisprudenciales sobre estos y otros temas derivados de la Constitución Boliviana.

P á g i n a | 60

También podría gustarte