004 ManualCurso EdFamiliar
004 ManualCurso EdFamiliar
del curso-
EDUCADOR/A
FAMILIAR
Curso Educador/a Familiar
Atentamente,
Equipo educativo
Índice de contenidos
Hablamos, por tanto, de que no hay una única definición aunque sí un consenso.
OTERO (1989) conceptualiza la Educación familiar como “- Un proceso de ayuda a personas que
tienen responsabilidades familiares para un mejor conocimiento de sí mismas y de su entorno.
En primer lugar, de su entorno familiar, lo cual requiere saber más de la naturaleza y de los fines
de la institución familiar, de las posibles influencias mutuas de la familia y de la sociedad, de los
diversos factores que, a nivel local, regional, nacional o mundial afectan a la familia, a su raíz
natural: la pareja, y en general, a la persona -”.
Si realizamos un análisis de esta definición, la Educación familiar será entendida como aquella
disciplina que potencia y fomenta la formación de las personas que tengan una responsabilidad
en la educación familiar. Esta orientación tiene que pasar por la formación tanto de los menores 3
como de los adultos, de manera que no se trate solo de enseñar al adulto cómo debe de educar
a sus hijos, sino formar para la educación y convivencia entre adultos.
Comprobamos con esto como una de las exigencias primordiales de la Educación familiar
consiste en promover el crecimiento personal. OTERO afirma que la Educación familiar: Va a
tratar de un proceso, no de una actividad aislada ni genérica, sino específica y continuada.
Puede iniciarse en actividad de grupo, pero debe de responder como ayuda al carácter
irrepetible de cada familia puesto que la integran personas únicas e irrepetibles -”. El hecho de
que este autor señale la idea de “proceso” implica establecer una diferencia con otro tipo de
ayudas a las familias como, por ejemplo, la terapia familiar. A su vez, se señala la idea de que
cada familia es única, diferente a otra con similares características, ya que la familia la forma un
grupo de personas y las personas son todas distintas.
Esta reflexión da pie, a su vez, a la idea de la diversidad familiar, es decir, a la tipología existente
de familias. A la hora de trabajar e intervenir con las familias en grupo (programas de
intervención) debemos de tener en cuenta y partir de ese respeto a la diversidad familiar. Por
tanto, para respetar esa diversidad, como profesionales, debemos de proporcionar y formar en
habilidades (sociales, de comunicación, de relación…) teniendo en cuenta que nuestra
intervención deberá permitir adaptar las actuaciones y acciones propuestas a cada familia
concreto.
Estos autores añaden -con respecto a la definición de Otero- que esa ayuda ha de ser programa,
pensada y sistemática, de tal forma, que para que esto sea así es necesaria la existencia de
expertos que puedan realizar estas tareas y proporcionar la ayuda para la modificación (cuando
se observe alguna línea de actuación no adecuada) o para la mejora (para potenciar situaciones).
Teniendo en cuenta estos postulados en relación con la Educación familiar, ésta tiene que
cumplir y/o satisfacer unos OBJETIVOS, los cuales son establecidos por la National Comision on
Family Life Educatión & National Council on Family Relations (USA) y se concretan en los
siguientes: y Aprender a comprenderse a uno mismo y a los demás.
En la familia esto se convierte en una necesidad ya que en la misma van a surgir conflictos
diversos debido a las relaciones intergeneracionales, a las relaciones laborales, a los cambios 4
que experimenta la propia familia (…). Los conflictos son esperables de tal forma que las
personas que configuren y vivan en familia deben de tener las habilidades necesarias para
afrontar y resolver los conflictos para que la familia no se desestructure. y Fortalecer y
enriquecer el Bienestar individual y familiar.
Hay que destacar el hecho de que en la medida en que cada miembro de la unidad familiar se
encuentre reconocido y respetado, el individuo se encontrará desarrollado y al mismo tiempo
la familia como grupo se desarrollará. Partiendo de todos estos objetivos a satisfacer, ARCUS
determinaría que las actuaciones de la Educación familiar llevan implícita la finalidad de modo
que se debe de promover un desarrollo potencial individual y familiar.
De forma implícita se mantiene aquí la idea de la prevención primaria, ya que la tarea de esta
disciplina consiste en educar (en habilidades y conocimientos) para evitar o prevenir problemas
y conseguir un desarrollo como grupo. También se mantiene la idea de prevenir la aparición de
posibles problemas familiares. La Orientación Educativa Familiar debe de contribuir y ayudar a
que las familias cubran dificultades y crisis y, finalmente, aydar a las familias a superar las
dificultades con las que se enfrentan en cada momento evolutivo.
Como señala la autora MARTINEZ GONZALEZ (1996), es necesario resaltar la relevancia social de
la familia, ya que tradicionalmente se ha considerado a la familia como “- La más universal de
las instituciones sociales, la unidad básica de la sociedad y la fuente de las primeras y más
poderosas influencias a las que está expuesto el individuo en todas las sociedades -”.
La relevancia y el carácter universal de la familia es justificado por todos los autores. Algunos de
ellos realizan esta justificación en base a aspectos biológicos y naturales, relacionados con la
necesidad de mantener relaciones sexuales, de procreación y de crianza.
Otros, sin embargo, desde diversas líneas de reflexión (antropológicas, sociológicas, psicológicas
….) explican la existencia de la familia a partir de las funciones educativas y socializadoras que
ésta realiza. Es esta justificación la que explica claramente la pervivencia y extensión de la unidad
familiar y no la biológica, ya que como se puede apreciar, las necesidades de los niños y de
crianza pueden ser solventadas por sujetos diferentes a los padres y madres.
La familia, por tanto, constituye el grupo social más fundamental. Este grupo es definido desde
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distintas perspectivas que varían. Así, GOUGH (1971) la describe como: “- Una pareja u otro
grupo de parientes que cooperan en la vida económica y en la crianza y educación de los hijos,
y que normalmente viven en una residencia común -”.
En relación con las funciones, otros autores - entre los cuales destaca WEDEMEYER (1989)
enfatizan a la familia como grupo y entidad social y resalta la importancia de la cultura y de la
propia sociedad en su actuación y funciones, así afirman que:
“- Se entiende por familia la unidad social y económica, cuyos miembros asumen los roles que
les adjudica la propia cultura
Esta socialización consiste en que la propia familia eduque al individuo para que éste sepa
adaptarse a las normas y exigencias que la sociedad establece en cada época. De modo que, la
socialización, como configuración inicial del ser humano, se lleva a cabo en el seno de la familia.
Es por ello que la FAMILIA se concebirá como un contexto social (por estar formado por personas
e interacciones), educativo y de aprendizaje; configurando un sistema de participación y
exigencias, un contexto donde se generan y expresan emociones, el medio donde se
proporcionan satisfacciones y donde se desempeñan funciones relacionadas con la educación y
el cuidado de los hijos.
Por tanto, se puede señalar la idea de que la familia es la institución que conecta a los individuos
y a la sociedad desde el comienzo de la vida humana y que cumple con una función esencial para
ambos: a la sociedad le ofrece un apoyo fundamental socializando a cada individuo y, por otra
parte, a cada individuo le abre el camino hacia la sociedad con el proceso básico de socialización.
La familia es el lugar donde se construye la identidad individual y social de las personas. Las
relaciones entre los sexos. Las relaciones entre distintas generaciones, los procesos básicos del
conocimiento y el desarrollo del yo individual, se producen de una forma inicial y fundamental
en el interior de la familia que es, a todos estos efectos, el lugar de aprendizaje social y
psicológico de los menores.
La sociedad española ha sufrido una transformación enorme en las tres últimas décadas y la
institución familiar está en le centro de todos estos cambios. Actualmente, podemos hablar de 6
las variaciones que ha experimentado el núcleo familiar en cuanto a organización, estructura,
composición […] etc. Pasamos de familias extensas a las nucleares, a las monoparentales e
incluso a nuevas peculiaridades dentro de la unidad familiar como son: las separaciones y
divorcios, las uniones después de un matrimonio fallido, uniones de personas del mismo sexo
[…] etc.
Todas ellas nuevas formas que configuran un nuevo espectro y ámbito familiar. Debido a estas
modificaciones y cambios que se están produciendo a nivel social y familiar algunos autores se
plantean el interrogante de la decadencia o extinción de la familia.
La respuesta que se puede ofrecer a esta preocupación es que se está produciendo un nuevo
desarrollo familiar en el cual cabe mencionar toda una serie de cambios en las relaciones
familiares y en la estructura familiar y, por tanto, en su desarrollo como grupo o institución. Si
tenemos en cuenta esta justificación, no se puede hablar en la actualidad ni en un futuro -debido
al papel, al rol y a las funciones que desempeña la familia- de decadencia o extinción de la
familia, por el contrario lo que si podemos observar es una nueva evolución familiar.
Me gustó la iniciativa, por otra parte nada ortodoxa, de un trabajador social que inscribía como
miembros de la familia de un usuario todas aquellas personas que el usuario consideraba como
tales (padres, hijos, “padrino”, etc.)
La familia ha cambiado y mucho en nuestro país, tanto que más que hablar de “la familia” en
singular, debemos hablar de “las familias”, en plural, de una compleja, rica y creciente variedad
de unidades de convivencia.
Sin duda subsiste, y todavía mayoritariamente, la familia nuclear compuesta por padre, madre
e hijos conviviendo juntos y de forma “intacta” (sin ruptura conyugal) en un mismo domicilio.
Pero han ido creciendo y apareciendo formas de convivencia familiar diferentes: familias con un
solo adulto en el hogar, familias monoparentales, familias de ancianos o con ancianos, familias 7
“recompuestas” formadas con miembros de anteriores uniones que se han roto, familias con
adultos de un mismo sexo, etc.
Todas ellas han ganado, -o están en proceso de hacerlo- legitimidad social y un marco jurídico
que responde a tal aceptación de la comunidad. Todas ellas son familias en el pleno sentido de
la palabra. De ellas vamos a hablar a continuación.
Al mismo tiempo que se han diversificado las formas familiares, se han hecho más complejas y
difíciles su dinámica y sus tareas con relación a sus miembros y al resto de las instituciones
sociales.
Nuestros abuelos vivían en una sociedad en que la institución familiar tenía asignados unos
valores y unos roles familiares bastante más definidos que los que actualmente tienen nuestras
familias.
La autoridad parental, sobre todo la del padre, emanaba de su papel como tal padre o madre.
Eran los adultos los que disponían de la información y de los caminos para acceder al mundo
exterior y los que mediaban entre éste y su grupo.
Hoy esta función mediadora de las familias con el entorno se ha difuminado: los jóvenes, desde
muy pequeños, disponen de gran cantidad de información gracias a los modernos medios de
comunicación de masas: la televisión, el ordenador... Por primera vez en toda la historia, los
chicos y chicas de gran parte de nuestras familias aventajan a sus mayores en el uso de
instrumentos electrónicos y de formas de acceder a la información exterior al grupo familiar. La
autoridad parental ya no es incuestionable y las normas y valores que rigen en las familias deben
justificarse para que sean aceptadas.
hogar, hasta ahora injusta e inadecuadamente a cargo casi exclusivo de las mujeres de las
familias españolas.
Estos cambios en la propia concepción de las familias y en la forma de funcionar de las mismas
nos han cogido a todos desprevenidos. Y cuando digo a todos, incluyo de forma especial a los
propios chicos y chicas, a la vez motores y víctimas del proceso de cambio.
De esta forma la tradicional familia del siglo XIX fue primero desprendiéndose de la red de
parentesco y posteriormente reduciendo su tamaño doméstico hasta configurar lo que a
mediados del siglo XX fue llamado familia nuclear, con un reducido número de hijos. Dentro de
las causas de estos cambios familiares se encuentran:
• Cambios reproductivos
Así, La familia durante la primera mitad del siglo XX, se erige como unidad de convivencia,
residencia, de socialización y facilitadora del equilibrio de sus miembros. A partir de los años
setenta con la aparición del Estado de Bienestar se definen nuevas colectividades dentro de la
sociedad: joven, menor, mujer, persona, familias monoparentales, familias recompuestas,
familias agregadas, los solos y las solas y una diversidad de familias cada una con su propia
historia y evolución coexistiendo en un permanente conflicto entre la aspiración a la libertad,
el ansia de emancipación, el deseo del resguardo afectivo, el individualismo y el amor ,el perdón
y la desconfianza, la luchas de poder y estatus ,etc.
Desde la mitad del siglo XX, los cambios en el sistema familiar también se derivan de las
siguientes condiciones:
• Reducción del núcleo familiar por diversos motivos: Por un lado el retraso en formar una pareja
estable y tener el primer hijo, por otro la reducción del número de miembros en la familia y el
aumento en la expectativa de vida (mayor número de personas mayores que viven solas) y el
aumento de jóvenes y adultos que viven solos.
• Los cambios de valores en la nueva cultura post moderna ( la igualdad, solidaridad, la libertad,
etc. )
Solo a través de las ideas vigentes en cada momento histórico y de las necesidades económicas
a las que sirve, puede definirse lo que hay que entender por familia en cada momento de la
evolución... actualmente, la familia se contempla como Familia Linaje, que comprende las
personas ligadas entre sí por el vínculo de parentesco del que la ley extrae alguna consecuencia
jurídica y la Familia Nuclear en la que se incluye la pareja y los hijos con las relaciones
interindividuales que entre los elementos del conjunto se pueden dar: de la pareja, de cada uno
de los progenitores con sus hijos y de cada uno de los hijos entre sí. (Gullón).
La familia tradicional es una institución social pero la pareja moderna también lo es, ya que lo
permanente son las funciones sociales a desempeñar tales como la crianza, la pertenencia, la
intimidad, el autodesarrollo, etc.
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Dentro de los estilos de familias encontramos también la cohabitación que en España se da
especialmente entre separados y divorciados aun que también está en aumento en el colectivo
de jóvenes. Este estilo de vida familiar aún es variable en su constitución y es necesario analizar
en estas parejas para la intervención factores como: tiempo de convivencia, si está abierta a la
procreación, si se manifiesta proyecto de vida conjunta, si hay proyectos económicos juntos,
etc.
La primera transición familiar tuvo lugar en los inicios de la industrialización, al perder la familia
su base productiva y ceder una buena parte de sus funciones clásicas (productivas, asistenciales
y educativas) a otras instituciones sociales tales como la “empresa” moderna, la escuela o la
“sanidad”.
La necesidad que las nuevas industrias tenían de contar con mano de obra fácilmente reubicable
sin duda influyó en modelar a la familia en esta primera transición. La división de trabajo en el
seno de esta familia nuclear ha sido hasta hace muy poco (y todavía lo es en gran parte) 11
generalmente rígida: el padre “sale fuera” a buscar dinero y la madre se queda en el hogar
cuidando de los niños.
La familia nuclear a que nos referimos es todavía una familia patriarcal, insuficientemente
democrática y con una distribución de tareas que todavía gravan a la mujer de forma
importante. Los niños, objeto de atención y cuidado, no son aún sujetos de pleno derecho.
Los sociólogos también nos advierten que la institución familiar está experimentando, en Europa
y desde la década de los sesenta, nuevos cambios que permiten hablar de una segunda
transición familiar, una modificación demográfica en la que estamos inmersos actualmente.
Algunos autores la definen como la etapa de la “familia postpatriarcal”. De estos cambios
hablaremos seguidamente.
El análisis de los procesos evolutivos de la familia desde una perspectiva sistémica se inicia a
finales de los años sesenta. En 1971, [Link] propone examinar el esquema del ciclo vital a la luz
de la teoría general de los sistemas y, desde esta perspectiva, señaló dos aspectos básicos para
la comprensión de los procesos de cambio: la interdependencia de las partes del sistema
(cohesión) y la apertura y flexibilidad del sistema familiar para hacer frente a los procesos
evolutivos (flexibilidad).
En 1973, Jay Haley utilizó el esquema del ciclo vital para conceptualizar el trabajo clínico de
Milton Erikson y propuso la tesis de que los síntomas individuales indicaban una dificultad de la
familia en los procesos de transición que le exigían cambios que no podía efectuar. Un estudio
posterior (1974) vino a sustentar la idea de que el inicio de los síntomas guarda relación con las
crisis de desarrollo de la familia, en particular con los que alteran su composición por adicción o
pérdida de miembros. 12
Los estudios sobre el desarrollo de la familia se han sucedido y el enfoque evolutivo ha tenido
efectos significativos en el trabajo clínico y en las intervenciones familiares.
Las aportaciones de la sociología han sido, y siguen siendo, una fuente de inspiración y reflexión
necesaria para los profesionales que trabajamos en el ámbito social.
Destacamos a continuación dos de las contribuciones más significativas al estudio del desarrollo
familiar:
El concepto básico del esquema de desarrollo se sustenta en la idea de que las familias cambian
en su forma y en su función a lo largo del ciclo vital. Para dividir el ciclo en etapas, se aplican los
siguientes criterios.
2. Los cambios en la composición por edades, basados en la edad cronológica del hijo mayor.
Desde entonces, el esquema del ciclo vital se ha convertido en una herramienta esencial para el
trabajo con las familias, tanto desde el ámbito social, como del clínico.
La familia es vista como un sistema sociocultural abierto y en transformación que opera a través
de pautas transaccionales que deben ir cambiando a lo largo de su evolución. Progresa en el
tiempo según etapas bastante previsibles: la formación de la pareja, familias con hijos de corta
edad, con hijos en edad escolar o adolescentes, y familias con hijos adultos. Estas etapas están
jalonadas por cambios en la composición de la familia, la reorganización de los subsistemas y
por modificaciones en las fronteras externas e internas de la familia.
A menudo, los periodos de transición implican cambios en la distribución de los roles y en las
reglas que definen las fronteras familiares.
Dos parámetros ayudan a delimitar el estado y evolución de las fronteras externas e internas de
la familia:
1. Las pautas de proximidad y distancia entre los miembros del sistema En una familia funcional,
la díada progenitor - hijo tiende a una mayor proximidad o enmarañamiento en las etapas
tempranas de maduración del niño, para luego ir desligándose con el tiempo. Se considera que
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los miembros enmarañados llegan a ver restringido el desarrollo de su autonomía, en tanto que
los desligados experimentan trabas en su sentimiento de pertenencia a una familia.
2. La estructura jerárquica Los progenitores poseen una autoridad ejecutiva sobre sus hijos,
influyen en ellos y son responsables de ellos. Los cambios en la jerarquía se producen a medida
que los hijos maduran en la adolescencia. “Una de la metas de la terapia es llevar a la familia a
una etapa de agitación creativa en que lo dado se deba remplazar por la búsqueda de nuevos
caminos. Es preciso inducir flexibilidad por la vía de acrecentar las fluctuaciones del sistema y
de pasar a un nivel de mayor complejidad. El desarrollo normal de la familia incluye
fluctuaciones, periodos de crisis y de resolución en un nivel de mayor complejidad. La terapia es
el proceso de tomar a una familia atascada en su espiral evolutivo y provocar una crisis que la
empuje en la dirección de su propia evolución”.
El ciclo vital de la familia se refiere a aquellos hechos notables que están ligados a las vicisitudes
que deben afrontar los miembros de la familia, como el nacimiento y crianza de los hijos, la
partida de éstos, la jubilación y la muerte,... ( Duwall, 1957). Estos hechos producen cambios a
los que deberá adaptarse la organización formal y simbólica de la familia. Son cambios de
composición que exigen una reorganización de los roles y las reglas.
Su curso vital evoluciona a través de una secuencia temporal relativamente previsible y que
parece ser bastante universal. Aunque la mayoría de estos cambios están sujetos a variaciones
individuales y a las estrategias para afrontarlos, son calificados de normativos, puesto que, en
gran parte, se basan en dos tipos organizadores genéricos:
1. Los biológicos - Gran parte de la raza humana comparte unos relojes biológicos que guían su
evolución: la entrada en la pubertad, la menopausia, el ingreso en la escuela, la jubilación, etc.
En general se trata de cambios significativos que tienden a ser ritualizados desde las diferentes
culturas a pesar de sus diferencias.
2. Los socio culturales. Las pautas normativas actúan como una guía cultural y social.
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El concepto de desarrollo familiar es más amplio y engloba todos los procesos co-evolutivos
transaccionales vinculados al crecimiento de una familia. En el curso del desarrollo familiar,
existe una relación recíproca entre el desarrollo individual, el sistémico y el intergeneracional.
1. Los procesos de continuidad y cambio relacionados con factores del contexto como los
cambios o pérdida de trabajo, los traslados de residencia, la migración, etc. Aquellos
relacionados con factores estresantes por hechos inesperados como enfermedades, muertes o
catástrofes.
La complejidad de las transacciones múltiples por las que atraviesan las familias modernas,
obliga a pasar de una descripción de las tensiones actuales de su ciclo vital hacia una integración
de esas tensiones con otras preocupaciones presentes, pasadas y pretéritas ligadas al desarrollo.
Para C. Falicov, los conceptos de desarrollo y ciclo vital deben integrarse en el estudio de la
familia.
Para Esther R. Shapiro, el estudio del desarrollo familiar requiere una teoría capaz de articular y
coreografiar cuatro clases de movimientos dentro de la historia evolutiva de la familia:
3. El movimiento evolutivo de la organización familiar en sus diferentes etapas del ciclo vital
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Según Haley, el hombre puede seguir cualquiera de los hábitos de apareamiento de los demás
animales (monogamia, poligamia, amores clandestinos, etc.), pero a diferencia de los animales,
la unión del hombre y la mujer es ante todo la unión de dos familias.
Existe un periodo en la vida en que la gente joven aprende a galantear y a participar en esta
actividad: los jóvenes se unen para huir del hogar o, simplemente, porque están enamorados,
etc. La sociedad juzga al individuo que galantea tempranamente, o bien cuando a determinada
edad aún no encontró compañero o compañera. A veces la ayuda terapéutica es para los
adolescentes como una ceremonia de iniciación, donde pueden empezar a desprenderse de la
familia y formar la suya propia. Un joven puede evitar el matrimonio por razones familiares, pero
también puede casarse como medio de fugarse de una familia desdichada.
La formación de la pareja
La importancia de los rituales es más evidente ahora que muchos renuncian a ellos. La
ceremonia de casamiento, como ritual, marca hitos que separan etapas de diferentes modos de
relación mutua y también modifica en forma impredecible el vínculo en la pareja. Casarse es un
acto de compromiso que implica una finalidad: proyección hacia el futuro, etc. En la nueva
relación, los miembros de la nueva familia no sólo deben ponerse de acuerdo sobre cómo se
habrán de relacionar, sino también en cómo encararán los desacuerdos. Muchas de estas
decisiones están influenciadas por lo que cada miembro aprendió de su familia de origen.
Los esposos deberán acomodarse mutuamente en una gran número de pequeñas rutinas
(levantarse, acostarse, compartir tareas,…) Se trata de un proceso de acomodación mutua, a
través del que la pareja desarrolla una serie de transacciones que constituyen una trama
invisible de demandas complementarias que regulará la estructura de la familia.
También deben afrontar la tarea de separarse de la familia de origen y de negociar una relación
diferente con los padres y hermanos.
• Búsqueda de la complementariedad
• Negociar fronteras y límites que regulen la relación con las respectivas familias de origen.
• Tanto uno como otro deben ceder parte de su individualidad para lograr un sentido de
pertenencia
Una pareja puede haber tenido una convivencia armoniosa antes de tener los hijos, pero éstos
pueden plantear nuevos problemas y surgir desavenencias. La llegada del hijo puede poner de
manifiesto la fragilidad del contrato matrimonial, pero también revelar su fuerza.
Ya no hay una díada, sino un triángulo, donde surgirán nuevos tipos de interacción. Con el hijo
pueden aparecer alianzas, enfrentamientos, etc. y cada nacimiento modifica la índole de la
situación, haciendo surgir cuestiones tanto nuevas como viejas.
El placer de criar hijos se acompaña de la tensión por la preocupación por educarlos de manera
distinta a como fueron educados los cónyuges. El periodo más común de crisis es cuando los
niños comienzan con la escolaridad. El niño suele tener aquí desarreglos en la conducta, en parte
por la misma organización familiar y en parte por estar cada vez más fuera de ella.
• Las familias, en una configuración centrípeta, focalizan sus intereses primariamente en los
eventos intra familiares, establecen fronteras fuertes hacia lo externo, mientras las fronteras
internas son muy permeables. Hay un alto grado de reactividad emocional, buscan la
gratificación predominantemente dentro de la familia y son menos confiadas en el mundo fuera
de sus límites.
El nacimiento de un hijo puede ser la fase del ciclo vital que pone en evidencia el funcionamiento
centrípeto de la familia: la familia extensa se reagrupa, nacen además del niño, los padres, los
abuelos, los tíos, etc. Estos cambios son profundos, no es simplemente el asumir nuevos roles,
es una reorganización de la identidad: se asumen nuevos compromisos emocionales y sociales,
cambia la relación de pareja y se ponen en marcha múltiples adaptaciones. Hay un alto grado
de intimidad. Se invade el espacio mental y físico del otro, el bebé está en el dormitorio de los
padres, por un periodo disminuye su vida conyugal, los padres interpretan las necesidades del
hijo y actúan de acuerdo a su conocimiento o intuición. Se ponen en evidencia y, a veces, en
contradicción los sistemas de creencias de cada familia con respecto a la crianza.
Esta configuración familiar es adaptativa y necesaria en las fases tempranas de la crianza de los
hijos, lo mismo que en toda situación que amenace la vida de algún miembro o la integridad de
la familia.
Con el ingreso de los niños a la escuela, la familia entra en contacto con un sistema organizado
externo. Ingresan nuevas ideas y perspectivas y los niños escolares, a la vez que se van
diferenciando, socializan la familia de nuevo. Los padres empiezan a perder omnipotencia para
el niño y se confrontan las expectativas y normas familiares con las del sistema social
representado por la escuela. Se pueden poner en evidencia trastornos del aprendizaje o de la
conducta que es necesario ubicar en el contexto familiar y escolar.
A medida que la familia evoluciona hacia la individuación del niño, se va moviendo hacia una
configuración centrífuga, cuyo momento más específico es el final de la adolescencia, cuando
los hijos se hacen adultos jóvenes. Si la familia se observa por un periodo prolongado de tiempo,
puede verse como sus fronteras se modifican de manera regular y predecible.
Los límites alrededor de la familia son más difíciles de definir, pero los límites interpersonales
entre los miembros de la familia son más definidos y fuertes por lo que se privilegian los aspectos
de la individuación e identidad personal, intimidad, autonomía e independencia. Se esperan
gratificaciones, se establecen relaciones íntimas y actividades fuera de la familia. Hay mayor
distancia emocional y mayor autonomía de los miembros de la familia.
El nido vacío
Ocurre esta fase, cuando los hijos se van, lo cual genera casi siempre una crisis donde los padres
elaboran nuevos modos de relación entre ellos. Cuando hay un solo progenitor, el alejamiento
de los hijos puede ser sinónimo de soledad, por lo que deberá buscar nuevos intereses.
En muchas culturas, hay ceremonias de destete donde el niño pasa a ser un adulto y a partir de
allí cambia la relación con los padres. A veces, la turbulencia aparece cuando se va el hijo mayor
y otras cuando quien se va es el último hijo. Al irse todos los hijos, los padres pueden encontrarse
con que no tienen nada que decirse ni compartir por cuanto su relación se había sustentado en
los hijos.
La esquizofrenia es entendida a veces como un intento para que el hijo permanezca dentro de
la familia, por cuanto los padres no pueden soportar la separación. Cuando el terapeuta rotula
como esquizofrénico al hijo, está haciéndose cómplice de la situación.
Se considera a la familia nuclear desde el encuadre ecológico, por lo tanto, como un subsistema
que interactúa dentro de un sistema trigeneracional más amplio.
Postulan un modelo de comprensión basado en que el flujo de angustia en las familias puede
ser tanto vertical – intergeneracional - como horizontal-nuclear-.
Afirmar que están en juego tres generaciones como mínimo, nos lleva a admitir la existencia de:
• un eje vertical a lo largo del cual se transmiten, de generación en generación, los modelos de
relación y de funcionamiento familiar
• un eje horizontal en el que se recoge el estrés que la familia encuentra en su camino a través
del tiempo.
Es evidente que los cambios normativos generan estrés en la familia, pero cuando éste se cruza
con aspectos no resueltos a nivel intergeneracional, el nivel de angustia aumenta
considerablemente.
La adolescencia, por ejemplo, etapa que suele ser considerada de una especial dificultad para
manejar los miedos que supone la autonomía de los hijos, es un momento en el que,
frecuentemente, los padres afrontan simultáneamente la enfermedad, incapacitación o pérdida
de sus propios progenitores.
[Link] FAMILIARES
En el devenir histórico familiar, hay momentos en los que muchas familias tienen dificultades
que precisan de un apoyo externo en un momento crucial de su ciclo vital. Otras familias ya por
su habitad de alto riesgo social y su exposición a situaciones de desventaja lo necesitan con más
frecuencia y a veces por un tiempo prolongado haciéndose usuarias de diversos servicios de la
red social de su comunidad y son abordadas como familias multiproblemáticas en las que inciden
una mayor número de acontecimientos paranormativos y que, en muchas ocasiones disponen
de pocos recursos personales o familiares para hacerles frente.
Es importante anotar que no todas las familias con dificultades necesitan apoyo y no todas las
familias que viven en situación de vulnerabilidad son familias multiproblemáticas.
El término «conflicto» proviene de la palabra latina conflictus que quiere decir chocar, afligir,
infligir; que conlleva a una confrontación o problema, lo cual implica una lucha, pelea o combate.
Como concepción tradicional, el conflicto es sinónimo de desgracia, de mala suerte; se considera
como algo patológico, disfuncional, desafortunado para las personas que se ven implicadas en
él. 21
Este también surge cuando las personas desean realizar acciones que son mutuamente
incompatibles, por lo cual la posición de uno es vista por el otro como un obstáculo para la
realización de su deseo; en este caso, el conflicto no se presenta de manera exclusiva por un
enfrentamiento por acceder a unos recursos y por una limitada percepción del acceso a los
mismos.
Este conflicto es frecuente en el proceso de separación donde los participantes tienen tensión
entre deseos opuestos y contradictorios, entre sentimientos ambivalentes, entre intereses y
motivos contradictorios unidos a una percepción distinta de necesidades que ocasionan
contrariedades y frustraciones personales, interpersonales y familiares. No olvidemos que la
familia extensa juega un papel muy importante en este proceso.
Marinés Suárez (1996) lo considera como un proceso interaccional que, como tal, nace, crece,
se desarrolla y puede a veces transformarse, desaparecer y/o disolverse, y otras veces
permanece estacionado. Según Suarez, el conflicto se construye en forma recíproca entre dos o
más partes que pueden ser personas, grupos grandes o pequeños, en cualquier combinación;
en esta situación predominan interacciones antagónicas sobre las interacciones cooperativas,
llegando en algunas ocasiones a la agresión mutua, donde quienes intervienen lo hacen como
seres totales con sus acciones, pensamientos, afectos y discursos. Suares identifica, de esta
manera, la conducta y el afecto como elementos esenciales del conflicto.
Estas apreciaciones permiten ver el conflicto como algo negativo. Sin embargo, es precisamente
a partir del conflicto que se genera una oportunidad muy importante para manejar procesos de
aprendizaje que reflejan experiencias positivas, en las cuales los actores del conflicto interactúan
y promueven oportunidades para plantear viabilidades o alternativas frente a la diferencia.
Este proceso supone conocer las diversas características, orígenes, componentes, tipos y niveles
del conflicto así como su manejo y personalidad de los componentes del mismo, y algunas
habilidades para resolverlos.
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La subjetividad de la percepción ya que cada uno capta el problema y las soluciones de manera
diferente. Los fallos de la comunicación, dado por interpretaciones erróneas, sesgadas,
comunicación en distintos niveles, etc. La desproporción entre las necesidades y los
satisfactores, porque la indebida distribución de recursos naturales y económicos generan
rencor entre los miembros del conflicto. La información incompleta, cuando quienes opinan
frente a un tema sólo conocen una parte de los hechos. La interdependencia, teniendo en cuenta
que la sobreprotección y la dependencia son fuente de dificultades. Las presiones que causan
frustración, ya que esta se presenta cuando los compromisos adquiridos (prestamos, hipotecas,
vacaciones…) no permiten dar cumplimiento a todo, generando un malestar que puede
desencadenar un conflicto. Las diferencias de carácter; porque las diferentes formas de ser,
pensar y actuar conllevan a desacuerdos. Generalmente no es que la separación les haga tener
diferencia en sus caracteres, es que cada uno ya no lo tolera en el otro y lo utiliza como arma de
ataque.
Son los actores involucrados —personas, ex- parejas, grupos, familias, comunidades — en forma
directa o indirecta en la confrontación-. Estos presentan determinados intereses, expectativas,
necesidades o aspiraciones frente al hecho o nudo del conflicto. Para conocer cuáles son las
partes principales en un conflicto, cabe preguntarse:
o Cualquier persona o entidad que se enmarque en alguna de estas categorías puede ser una
parte del conflicto.
Las partes principales cuyo interés directo en el conflicto les lleva a perseguir metas activas para
promover sus propios intereses. Las partes secundarias muestran interés en el resultado de un
acuerdo, pero pueden o no percibir que existe un conflicto y, por ende, deciden si asumen un
papel activo o son representados en el proceso de toma de decisiones. Estas partes muchas
veces interfieren en la mediación y siempre debemos preguntarnos cuales de estas partes
necesitamos confrontar para evitar el estancamiento en el proceso. Los intermediarios
intervienen para facilitar la resolución del conflicto y mejorar la relación entre las partes. Estos
actores pueden ser imparciales y no presentar intereses específicos en un resultado en
particular o pueden conservar el estatus de facilitadores.
o Los asuntos. Son los temas que conciernen a las partes en un conflicto y deben ser
definidos ya que muchas veces las partes están muy confundidas para describirlo.
También se puede presentar que las partes no estén de acuerdo con los asuntos que son
la legítima fuente del conflicto, puesto que involucran intereses y valores.
Los niveles del conflicto están directamente relacionados con el lenguaje no verbal (gestos,
posturas, tonos) y lo que se transmite en relación a la crisis (argumentos reiterativos,
cuestionamiento del otro, denigración de una o de las dos partes, etc.)
24
Incremento Crisis: Cuando los niveles de estrés o tensión aumentan, se sobrepasan los recursos
y las partes por su vulnerabilidad emocional generan comportamientos paranormativos como:
consumo de alcohol, drogas, incremento de la agresividad, que requieren un abordaje más allá
de la mediación. Por ello, los mediadores deben conocer los recursos de la red social para:
[Link] DE CONFLICTO
Conflictos innecesarios:
a) De relaciones. Cada una de las partes quiere algo distinto de un mismo objeto. En las
separaciones una de las fuentes de mayor discordia es el domicilio conyugal. b) De información.
Cuando sobre un mismo problema se tienen versiones diferentes o la información se percibe de
modos distintos.
Conflictos genuinos:
a) De intereses.
Los efectos y repercusiones de un conflicto están relacionados con la forma como se desarrolle
una negociación, así como con la actitud y los comportamientos que asumen los actores. De esta
manera, un conflicto manejado en forma inadecuada se refleja en los siguientes aspectos:
• Se presentan enfrentamientos y choques con la realidad que afectan a los diversos sistemas
familiares (hijos, abuelos, nuevas parejas)
• En ocasiones, el conflicto no permite clarificar ideas por el contrario, las enmaraña y bloquea
las salidas.
• Se inhibe la capacidad de negociar y se escalan las demandas del uno hacia el otro
• Los actores ven las cosas como una tragedia y esto lo irradian a los hijos.
Entre los actores involucrados en un buen manejo del conflicto pueden presentarse las
siguientes actitudes:
26
• Aceptar la condición humana y la cadena de conflictos para aprender a sobrellevarlos y a
asumirlos como un estímulo hacia el cambio
Atacantes-destructoras.
Asumen posturas del tipo atacante-defensor, en las que hacen ver a la otra persona como el
«enemigo». Él o ella se centran en las equivocaciones del otro y uno u otro no desean esa
situación. Generalmente no ven sus propios comportamientos como agresivos sino como
defensivos.
Estas personas no actúan desde una postura de fuerza; su motivación es el miedo y la creencia
básica de que no tienen ningún poder. Por este motivo, se sienten tan inseguras como las
atacantes-defensoras, aunque parezcan tomar plena responsabilidad de la situación conflictiva.
En el fondo están tan furiosas como las atacantes-defensoras e igualmente convencidas de tener
la razón aunque guarden absoluto silencio. La diferencia es que su hostilidad es pasiva en vez de
activa.
Evasivas. Son personas que no reconocen que existe un conflicto, tratan de esquivar la
responsabilidad del problema, pero de un modo distinto: negando que existe la dificultad —
como las personas alcohólicas o consumidoras de sustancias psicoactivas— Estas personas
sienten una profunda necesidad de negar lo que pasa, de negar que harían cualquier cosa para
enfrentarse a su dependencia o codependencia. La comunicación y la sinceridad son cualidades
ajenas a estas personas; además tienen un concepto muy bajo de sí mismas que las conduce a
una mentalidad de «víctimas» desesperadas. La forma que las personas evasivas tienen para
tratar sus sentimientos de impotencia es hacer ver que no pasa nada.
Sin embargo, es con estas familias donde es más importante la coordinación con los diversos
sistemas de servicios del que dispone la comunidad para poder realizar no solo la intervención 27
sino que esta tenga unos objetivos e hipótesis claros en los diversos profesionales que les
atienden a fin de realizar una labor coordinada y ordenada .
El abordaje del conflicto familiar conjugados a las propias características de la misma hace que
cuando soliciten ayuda en un recurso los profesionales que le atiendan deben evaluar los
diversos sistemas y sub-sistemas que conforman la misma. La teoría de los sistemas nos
proporciona una visión adecuada del cómo realizar una adecuada intervención familiar según
los sistemas afectados, porqué y el cómo se debe articular el trabajo con familias.
[Link] CRONIFICADAS
Una de las circunstancias que pueden considerarse más complicadas y que provocan más
desazón y preocupación en los equipos de intervención familiar suele ser el trabajo con aquellas
familias que llevan mucho tiempo en una situación de riesgo sin que se produzcan avances, o
bien en una situación de avance insuficiente y cíclico. Estas situaciones generan un perfil de
cronicidad.
• Los factores y circunstancias de la familia que pueden asociarse a una cronificación de las
dificultades.
Vamos a tener en cuenta en primer lugar todos aquellos factores de carácter biológico que con
frecuencia están relacionados con una situación de cronicidad. Suele tratarse de factores que
en sí mismos tienen un componente de cronicidad o al menos de larga duración en el proceso
de su tratamiento.
Dentro de esos factores biológicos hay que considerar todos los elementos que tienen que ver
con discapacidad o enfermedad en los progenitores. En muchas ocasiones la propia enfermedad
o trastorno es crónica o va a requerir mucho tiempo de atención y esto ha generado una
situación de cronicidad en la dificultad de la familia dentro del sistema de protección. La clave
en estos casos es que esa disfunción o trastorno ha de estar bien llevada, bien atendida, para
que no genere una situación de riesgo o desprotección en el menor.
Dentro de este ámbito de lo biológico, las adicciones y los problemas severos de salud mental
suelen ser factores que comúnmente están presentes en los contextos que podemos denominar
de cronicidad en la familia. Las adicciones, en sí mismas, suelen tener un proceso prolongado;
suelen ser un problema que requiere mucho tiempo con fases diferentes: detección,
reconocimiento de la situación de adicción, interpretación y respuesta del entorno social y
familiar de la persona o personas adictas dentro de la familia. Y por lo tanto suelen generar un
contexto de cronicidad dentro del tratamiento de la familia.
Por otro lado, las patologías relacionadas con dificultades severas de salud mental suelen
formar, de manera especial, parte del perfil de familias que analizamos dentro del marco de
cronificación. Otro segundo tipo de factores que suelen estar asociados al contexto de
cronicidad tienen que ver con situaciones de carácter psicológico que han resultado perdurables
en el tiempo o cuyas características tienen en sí mismas una naturaleza de larga duración o de
Generalmente en las familias cronificadas nos encontramos con mucha frecuencia una situación
de pobreza, de exclusión, a veces de gran aislamiento de la familia dentro de su entorno social,
de su comunidad. Y en muchas ocasiones también la cronificación está asociada a estilos de vida,
creencias de la familia que resultan disfuncionales dentro de su entorno porque generan
bloqueos o barreras para una buena integración de los menores en la comunidad, entre iguales, 29
y en el entorno socio-educativo. Es muy importante diferenciar, cuando estamos analizando la
cronicidad, todas esas circunstancias que mantienen el problema. Mantienen la situación de
riesgo, la situación de vulnerabilidad de la familia, y por otro lado, la dificultad a lo largo del
tiempo que se ha generado en el tratamiento o en la relación de ayuda que se ha intentado
establecer con la familias.
El tercer bloque acoge la mayoría de los derechos sociales, aunque con algunas excepciones
significativas, como la educación, que figura en el primer grupo de los derechos fundamentales.
Los “principios”, como denomina la Constitución a los “derechos” incluidos en este tercer grupo,
“informarán la legislación positiva, la práctica judicial y la actuación de los poderes públicos” 30
(art. 53.3 CE), pero no los vincula ni son directa e inmediatamente exigibles, sino que su plena
eficacia depende de las leyes que los desarrollen. Por ello, dichos principios no generan en sí
mismos derechos judiciales actuables, aunque deben orientar la acción de los poderes públicos.
Por otra parte, tampoco gozan del procedimiento preferente y sumario ni del recurso de amparo
que disponen el primer grupo de derechos citado. Resulta, pues, evidente la debilidad de
muchos derechos sociales, entre los que se encuentran los referentes a la protección a la familia
y la infancia, o a ámbitos relacionados, como la Seguridad Social, la protección a la salud o los
servicios sociales que comentamos en este módulo.
La aplicación de estos derechos sociales queda pues diferida a lo que determinen las leyes que
los desarrollen. La aprobación de estas leyes corresponde al poder legislativo estatal o
autonómico competente, de acuerdo con los criterios de reparto competencial establecidos en
los artículos 147 a 150 de la CE y en los correspondientes estatutos de autonomía.
Los grandes cambios experimentados por la familia en nuestro país debido a la caída de la
natalidad, el progresivo envejecimiento de la población, las modificaciones en la composición
familiar o la creciente incorporación de la mujer al trabajo, han exigido en los últimos años la
adopción de diversas medidas por parte de los poderes públicos para hacer frente a las nuevas
necesidades y aspiraciones que han generado dichos cambios, como por ejemplo, la normativa
dirigida a la conciliación de la vida laboral y familiar, las reformas del IRPF, los cambios en la
protección familiar de la Seguridad Social, la atención a las personas en situación de
dependencia o las normas para la igualdad efectiva de mujeres y hombres.
Para conseguir dichos fines, estableció diez líneas estratégicas, entre las cuales algunas se
refieren o inciden en los temas que tratamos en este apartado:
(2) mejora de las prestaciones de la Seguridad Social por hijos a cargo (3) conciliación de la vida
familiar y laboral (4) política de vivienda (8) apoyo a las familias en situaciones especiales y (10)
nueva ley de protección a las familias numerosas.
a. preventivas y de sensibilización
b. legislativas y procedimentales
Existen, además, planes para la familia y para atender a situaciones derivadas de la violencia de
género tanto de ámbito autonómico como local. 31
Posteriormente, a partir de la nueva legislatura iniciada a partir de marzo del 2004, se
incrementaron las medidas dirigidas a acomodar la normativa y las actuaciones públicas a la
realidad social. A partir de esta fecha se aprobaron importantes leyes y otras medidas que han
incidido substancialmente en la regulación de las materias relacionabas especialmente con la
familia: la Ley 13/2005, de 1 de julio, por la que se modifica el Código Civil en materia de derecho
a contraer matrimonio, la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de medidas de protección
integral contra la violencia de género, la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la
Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia (LAPAD), el Plan
para la igualdad de género en la Administración General del Estado, aprobado por el Gobierno
el 4 de marzo de 2005, y la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de
mujeres y hombres.
Las características básicas de estas normas, sin perjuicio del tratamiento que se realizará de las
mismas en los apartados correspondientes, son las siguientes:
La primera de las mencionadas leyes añade un segundo párrafo al artículo 44 del Código civil
que señala: “El matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos cuando ambos contrayentes
sean del mismo o de diferente sexo”, incidiendo transversalmente, así, en todos los ámbitos de
relaciones surgidas como consecuencia del matrimonio.
Esta ley tiene por objeto “actuar contra la violencia que, como manifestación de la
discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las
mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes
estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia”
estableciendo medidas de protección integral con el fin de prevenir, sancionar y erradicar esta
violencia y prestar asistencia a sus víctimas. También las Comunidades Autónomas y las
Corporaciones locales han redoblado los esfuerzos en la misma dirección.
Esta norma, conocida como la Ley de la dependencia tiene como objetivo garantizar la igualdad
en el ejercicio del derecho de ciudadanía a la promoción de la autonomía personal y atención a
las personas en situación de dependencia (art. 1), estableciendo para ello un catálogo de
servicios sociales (art. 15) y de prestaciones económicas (arts. 17-20).
Esta Ley pretende hacer efectivo el derecho a la igualdad de trato y de oportunidades entre
hombres y mujeres, mediante la eliminación de la discriminación a la mujer en cualesquiera de
los ámbitos de la vida, especialmente en el político, civil, laboral, económico, social y cultura
(art.1), es decir, afecta prácticamente a todos los ámbitos relativos a la vida familiar de una
forma transversal. Se trata de una norma que, como veremos, concreta un conjunto importante
de medidas prácticas y modificaciones legislativas para hacer efectiva la igualdad que afectan
directamente e indirectamente a los servicios sociales relativos a la familia y a la infancia.
32
• Equilibrar el trabajo productivo y reproductivo implica abordar temas como horarios flexibles
en las empresas, atención a los hijos y permisos parentales. También repensar el trabajo en las
empresas en términos de trabajo a tiempo parcial, trabajo desde el hogar: en suma, toda una
nueva tendencia conocida como “empresas amigables a las familias” (Family friendy firms).
• Según una investigación del Departamento de Comercio e Industria de Gran Bretaña los padres
empleados prefieren la flexibilidad de horarios a cualquier otro arreglo para compaginar su
trabajo productivo con la atención a sus hijos. La flexibilidad incluye temas tales como horario
completo pero flexible, horario parcial, compartir una jornada entera entre dos, permisos largos,
trabajar total o parcialmente desde casa....
• Tener hijos tiene efectos contrapuestos en hombres y mujeres en los países de la Unión
Europea: los hombres sin hijos tienen tasas de empleo más bajas que los padres con 1, 2 o (en 33
menor medida) 3 hijos.
• Contrariamente, las mujeres sin hijos tienen una mucho mayor tasa de empleo que las madres
(en muchos casos más del 80%). La tasa en mujeres decrece a medida que crece el número de
hijos, en ocasiones hasta la mitad en el caso de mujeres con un número de hijos entre 0 y 3. Esto
es particularmente cierto en el caso de España, Italia, Grecia, pero también en Alemania y
Luxenburgo. Consecuentemente tener niños, -especialmente un tercer hijo- conduce a bajas
tasas de empleo femenino.
• En el caso particular de Portugal –y en menor medida en Austria-, la edad de los hijos tiene
poca repercusión en el empleo femenino: en estos países las madres de niños pequeños se
mantienen más económicamente activas que en el resto de los países y sólo la presencia de un
tercer hijo cambia esta situación.
• Las circunstancias familiares parecen tener poco efecto sobre la tasa de empleo femenino. Sin
embargo, en algunos casos (por ejemplo Alemania o Países Bajos), el paro es menor (la mitad)
entre madres de niños pequeños, indicando que estas jóvenes madres se retiran del mercado
de trabajo. En cinco de los once países europeos estudiados, el efecto parece ser el contrario:
se muestra un aumento de la tasa de empleo.
• La relación entre las circunstancias familiares y el desempleo es más marcado en el caso de los
hombres: con pocas excepciones, la presencia de un hijo en el hogar conduce a la reducción de
las tasas de desempleo masculino.
Según el citado informe, “todo ello confirma la importancia y vigencia del modelo tradicional
familiar en el cual el padre es quien gana el pan y debe incrementar su trabajo cuando hay hijos.
En el caso de la mujer, sin embargo, sucede todo lo contrario”.
• En una muestra de 11 países que no incluye los países escandinavos, en 7 de ellos las madres
de hogares monoparentales son más activas laboralmente que el resto de las madres. Este
hecho es particularmente relevante en España, Italia y Luxenburgo, países con una tasa de
empleo femenino baja. En estos países la aparición de un tercer hijo no lleva a la madre a
retirarse del trabajo (como sucede frecuentemente con familias con padre y madre en el hogar).
Las mujeres copan en toda Europa la mayor parte de las nuevas formas de trabajo:
• Mientras las mujeres tan sólo ocupan 2 de cada 5 puestos de trabajo “ordinario”, tienen 8 de 34
cada 10 trabajos a tiempo parcial, 7 de cada 10 trabajos subsidiados (“home helps”) y la mitad
de los trabajos temporales.
• El trabajo temporal ocupa en España el 30% de los empleos. En los países nórdicos las medidas
de flexibilidad que las empresas han incorporado en su jornada habitual permiten que muchas
madres con obligaciones familiares puedan compaginar su trabajo sin tener que reducir su
jornada laboral.
• El trabajo a tiempo parcial (que corresponde al 17% del trabajo total en Europa) es también
un feudo de las mujeres en toda la Unión Europea (más de un tercio de su trabajo total) como
un medio para compaginar el trabajo productivo y reproductivo.
• Independientemente del país o del modelo social, los hombres trabajan más horas fuera de
casa que las mujeres.
• Debe diferenciarse entre el trabajo a tiempo parcial “corto” (menos de 20 horas semanales:
más frecuentes en Gran Bretaña, Irlanda, España y Portugal) del “largo” (de 25 a 31 horas
semanales: propios de los países escandinavos) a efectos de seguridad social, autonomía
económica y carrera profesional.
• También debe diferenciarse entre trabajo a tiempo parcial voluntario y trabajo parcial no
deseado pero inevitable por la imposibilidad de encontrar un trabajo a tiempo total, las
dificultades en lograr ayuda para atender a los hijos... Por ello hay una estrecha relación entre
la aceptación de tiempo parcial por parte de las mujeres y el modelo social imperante de
atención a las familias.
• Los permisos por tener un hijo oscilan en Europa entre 14 y 20 semanas, pagándose desde el
60% del salario hasta el 100%.
• Los permisos paternos para atender necesidades en el hogar también van de 13 semanas (Gran
Bretaña) a 3 años (Alemania, España, Francia y Portugal): en algunos países el trabajador pierde
su salario (Gran Bretaña, Irlanda y España), cobra una parte menor (Alemania, Austria, Bélgica y
Francia) o gran parte de su salario anterior al permiso (países escandinavos).
• En casi todos los países europeos los permisos parentales son solicitados principalmente por
las madres (hasta el 90% de ellos en algunos países), con excepción de Holanda (57%) y Finlandia
(68%).
En Bélgica, por ejemplo, se han establecido las siguientes formas de reducción de impuestos:
• los subsidios familiares y por nacimiento de hijos quedan exentos de cotización fiscal
• las declaraciones de renta de la pareja –que en el caso de Bélgica resultaban más gravosas si
eran hechas conjuntamente- pueden ser hechas individualmente
• se han creado deducciones fiscales para aquellas familias cuya esposa no tiene ningún ingreso 35
• también existen deducciones para las familias en función del número de personas
dependientes en el hogar
• el 80% de los gastos de atención a los hijos menores de 3 años puede ser deducido del
impuesto sobre la renta si el padre o la madre trabajan fuera de casa, a condición de que los
niños sean atendidos en instituciones controladas por la administración pública (incluidas
guarderías privadas con control público)
En cuanto a la atención en familia de la gente mayor dependiente se prevé que en el año 2010
la gente mayor representará más del 45% de la población dependiente y todavía en toda Europa
se confía en la familia –más concretamente las mujeres de las familias- para que se haga cargo
de este colectivo. El aumento de la ocupación femenina va a dificultar esta clásica asignación
social.
El rol puede ser designado por un nombre: la princesa de la casa, el manitas, la payasa, el torpe,
el generoso, la lista, ... pero nunca cobra sentido por sí solo.
Cada rol contiene y desarrolla cierta cantidad de poder y se forma a través de las expectativas
que los otros miembros del sistema ponen en él.
Los roles asociados a mayor cantidad de poder – capacidad de decidir, ser escuchado y tenido
en cuenta, tener información, poder actuar más libre y adecuadamente a la edad, etc. – son
mejores para la evolución, mientras que hay roles que contienen escasas expectativas de
competencias o de poder positivo en términos evolutivos.
En algunas familias, un enfermo puede haber obtenido gran parte del poder de los demás: hacen
lo que él solicita, impide a los demás salir cuando quisieran, obtiene mayor atención a su estado
emocional, etc. Sin embargo, el precio evolutivo para conservar este rol, tiene un alto coste en 36
la salud – física o mental – del que lo tiene.
Aunque el aspecto cuantitativo de los roles, en el análisis del potencial evolutivo de un medio,
radica en la importancia o el poder que va asociado a cada uno de ellos, una vez más hay que
indicar que siempre debe complementarse este análisis con el aspecto cualitativo de cada rol:
cómo lo valoran los demás participantes en el microsistema, cuánto afecto y reconocimiento
recibe, qué cualidades se le atribuyen y se esperan de él, qué grado de competencia implica
tener aquel rol, etc.
Más allá del mesosistema, la estructura de un ambiente ecológico cuenta con entornos más
exteriores que no incluyen a las personas en desarrollo como participantes directos, pero en
esos entornos se producen hechos que afectan profundamente las posibilidades de evolución
de las personas y las familias.
En otros exosistemas, sin embargo, sabemos que las condiciones de la salud pública son mucho
más precarias, creando condiciones adversas para el desarrollo humano, o la educación es de
difícil acceso, o la contaminación medioambiental perjudica a los niños, jóvenes y adultos que
crecen en ellos hasta el punto que todos estos factores influyen decisivamente en la esperanza
de vida de grandes partes de la población.
Este conjunto de estructuras seriadas – micro, meso, exo y macro-sistemas – compone, como
se dijo al principio, un ambiente ecológico del desarrollo, un ecosistema humano.
El cambio en un ecosistema se da de forma muy lenta, en los niveles superiores mientras que,
en el microsistema y el mesosistema, se promueve más ágilmente a través de la interacción
directa interpersonal. El nacimiento de un hijo con una disminución sensorial, por ejemplo, hace
que los demás miembros de la familia desarrollen nuevas actitudes y habilidades, así como
también puede modificar las ideas y los sentimientos sobre las necesidades que tienen los
padres en esta situación, o la red de ayuda entre las personas de su mesositema.
Las modificaciones del exosistema y del macrosistema, sin embargo, nos muestran que los
cambios en el ambiente ecológico sólo se producen con eficacia si parten desde uno de los
niveles internos e interaccionan con el inmediatamente superior: sólo un conjunto de
asociaciones de padres y madres, formando una federación de AMPAS y posiblemente en
alianza con un conjunto de centros escolares, puede llegar a ser escuchado en un proceso de 37
reforma del sistema educativo. No es posible promover este cambio desde un microsistema, por
lo general, sino que hay que emprender acciones desde el encuentro de diversos mesositemas
para tener la posibilidad de ser eficaz en el cambio del exosistema.
En aquella ocasión, la acción implicó una serie de reacciones en los distintos niveles:
1. unas personas que veían el programa en sus casas – microsistema – estaban en desacuerdo
con lo que entraba en sus hogares desde la pantalla de televisión y
2. decidieron participar en una asociación de consumidores para reaccionar a algo que les
ocurría – mesositema -,
3. esto estaba sucediendo en diversos lugares y las asociaciones decidieron federarse para
aumentar así su presencia en un ámbito menos accesible – exosistema – de tal forma que
[Link] LEYES
En derecho, el término ley es utilizado en muy diferentes sentidos, comprendiendo todas las
normas generales y abstractas dictadas por los poderes constituidos.
El hecho de que, en un sentido muy amplio, puedan existir diversos tipos de disposiciones
normativas a las que genéricamente se las denomina leyes o disposiciones legales (desde la
propia Constitución hasta una Orden ministerial que regule las etiquetas del calzado) obliga a
establecer una jerarquía normativa.
De acuerdo con la Constitución española vigente, las normas legales emanadas directamente
del poder legislativo (Cortes Generales) asumen la forma de leyes orgánicas o de leyes
ordinarias, diferenciándose fundamentalmente entre ambas por la materia que regulan y por el
procedimiento que debe seguirse para su aprobación.
Por lo que al procedimiento se refiere, el artículo 81.2 de la Constitución española requiere que
para la aprobación, modificación o derogación de las leyes orgánicas se exija la mayoría absoluta
del Congreso, la mitad más uno del número total de diputados, con independencia del número
concreto de los presentes en la sesión, mientras que las leyes ordinarias requieren sólo mayoría
simple de votos de los presentes en la sesión respectiva de ambas Cámaras (Congreso y Senado).
La mayoría cualificada requerida respecto de las leyes orgánicas viene a ser indicio de que no
38
todas las leyes tienen la misma relevancia y, de ahí, que la diversificación entre ambas no se
limite sólo a la mayoría parlamentaria ya apuntada, sino también a la indicación de las materias
que han de ser objeto de ley orgánica. En tal sentido, se regularán como ley orgánica, entre
otras, aquellas materias referidas a los derechos fundamentales de las personas y a las libertades
públicas. Éste será el caso de determinadas normativas que regulan la intervención desde los
servicios sociales con las familias.
La relación existente entre las leyes orgánicas y las leyes ordinarias y la Constitución española
es de subordinación. Es decir, cualquier norma con rango de ley no puede contradecir en ningún
caso lo establecido por el texto constitucional. Es el Tribunal Constitucional el órgano encargado
de dirimir sobre la constitucionalidad o inconstitucionalidad de toda norma con rango de ley.
De otro lado, la relación existente entre las leyes orgánicas y las leyes ordinarias no es una
relación de subordinación o de jerarquía, sino una relación de carácter competencial: no pueden
entrar jamás en contradicción, ya que regulan materias diversas.
La ley orgánica cuenta con otros caracteres distintivos. Así, las materias reservadas a la ley
orgánica son materias excluidas de la iniciativa popular; no pueden ser reguladas por decretos
legislativos o por decretos leyes. Por último, las materias propias de leyes orgánicas son, por su
propia naturaleza, competencia legislativa del Estado, porque sólo a éste pertenece dicho
instrumento normativo.
Leyes autonómicas
La Constitución española de 1978 configura un Estado plurilegislativo. Así, junto a las Cortes
Generales, las diversas Comunidades Autónomas cuentan con Parlamentos o Asambleas
Legislativas que, conforme a diversos procesos constitucionales, pueden igualmente dictar leyes
formales para su respectivo territorio y dentro del ámbito de sus competencias.
Es por este motivo que podemos hablar, en cada comunidad autónoma con competencia en
esta materia, de la correspondiente legislación, por ejemplo, de servicios sociales o de
protección de la infancia y la adolescencia.
La relación entre ley estatal y ley autonómica no debe plantearse desde el prisma de jerarquía
entre ambas, sino conforme a las competencias respectivas – fijadas en la Constitución española
y asumidas por las Comunidades Autónomas en sus Estatutos de Autonomía -.
Junto a las leyes propiamente dichas y hasta ahora analizadas, el cuadro de las disposiciones
legales se cierra con las normas de carácter general dictadas por el Gobierno, y en general, la
Administración.
39
Los reglamentos son normas jurídicas dictadas por escrito por la Administración para la
ejecución, desarrollo o complemento de leyes preexistentes. La sumisión del reglamento a la ley
propiamente dicha y, con mayor razón, a la Constitución en cuanto “ley suprema” es total y
absoluta.
Los tratados internacionales son una fuente del derecho que posee una peculiaridad que la
diferencia notablemente de las demás fuentes, y es que, a diferencia de lo que ocurre con todas
las demás normas del ordenamiento, no procede de un órgano del Estado, sino que es el
producto de un acuerdo entre varios Estados.
De acuerdo con la propia Constitución española, los tratados internacionales obligan al Estado
en sus relaciones con los demás Estados miembros de la Comunidad internacional desde el
momento en que son ratificados, esto es, desde el momento en que el Estado compromete
internacionalmente su voluntad de obligarse por medio de la firma del Jefe de Estado. Ahora
bien, internamente, su fuerza de obligar está deferida, según el art. 96 de la C.E., al momento
de su publicación oficial, momento en que se incorporan en el ordenamiento jurídico interno.
Este proceso señalado, lo podemos ver de forma muy clara si nos fijamos en la Convención de
los Derechos del Niño y de la Niña de la Naciones Unidas. El texto fue aprobado por este
organismo en 1989 y posteriormente, en 1990, ratificado por el Estado español.
Antes de finalizar este primer apartado sobre algunos conceptos introductorios, debemos
señalar que, según la materia jurídica de la que se trate, hablaremos de ámbitos normativos (
por ejemplo civil, penal, laboral… ) y con relación a cada uno de ellos los documentos que las
regulan se denominan códigos. Existe el Código Civil, el Código Penal… Si hacemos referencia al
procedimiento mediante el cual se resolverá un asunto determinado, hay que hablar de Leyes
de Enjuiciamiento. En la materia que nos ocupa hablaremos del Código Civil y de la Ley de
Enjuiciamiento Civil.
40
Concepto de matrimonio
La Ley 13/2005, de 1 de julio, de modificación del Código Civil en materia del derecho a contraer
matrimonio, permite que el matrimonio celebrado entre personas del mismo sexo tenga plena
validez jurídica y los mismos derechos y obligaciones que los celebrados entre personas de
distinto sexo.
Tipos de matrimonio
En el sistema matrimonial español tan sólo existe un matrimonio (el civil), al que se accede 41
mediante la celebración civil o mediante la celebración religiosa:
En forma civil, celebrado ante el alcalde o del encargado del Registro Civil
En forma religiosa, debe reunir los requisitos siguientes para que tenga validez:
Reconocimiento de la confesión religiosa por parte del Estado. En este momento, tienen
este reconocimiento por parte del Estado español la religión católica, la Federación de
Entidades Religiosas Evangélicas, la Federación de Comunidades Israelitas y la Comisión
Islámica de España. Por tanto, podemos afirmar que en el Estado español se admiten el
matrimonio canónico, el matrimonio protestante, el matrimonio judío y el matrimonio
islámico.
Inscripción del matrimonio en el Registro Civil. Para que el matrimonio celebrado en
cualquiera de las formas religiosas admitidas por el Estado español produzca efectos
civiles, se precisa de su inscripción en el Registro Civil.
El matrimonio tiene como consecuencia la creación de una relación jurídica que se refleja en la
esfera personal y patrimonial de los cónyuges:
Derechos y deberes
Ayuda y socorro mutuo
Respeto
Obligación de vivir juntos
Guardarse fidelidad
Actuar en interés de la familia
Al conjunto de reglas jurídicas que fijan la economía del matrimonio se lo denomina régimen
económico matrimonial. El principio general que rige en este ámbito, es el principio de la libertad
de pacto que significa que se deja que sean las partes (los dos contrayentes) quienes establezcan
las condiciones por las que quieren regirse. Este pacto se denomina "capitulaciones
matrimoniales".
Las capitulaciones matrimoniales son un contrato jurídico por razón de matrimonio que tienen
como finalidad establecer, modificar o sustituir el régimen jurídico que tiene que regir el
matrimonio. Los capítulos matrimoniales se deben hacer por escritura pública (o sea ante
notario).
En defecto de pacto, por lo tanto cuando no hay no hay capítulos matrimoniales, se aplica el
régimen económico legal supletorio. La legislación vigente en esta materia establece que el
régimen legal supletorio será el de gananciales, excepto en determinadas comunidades
autónomas donde es el de separación de bienes.
De separación de bienes: cada parte conserva como propias las propiedades que tienen en el
momento del matrimonio así como las ganancias que se deriven tanto de estos bienes como del
propio trabajo de cada una de ellas. Este régimen económico es supletorio en determinadas
comunidades autónomas.
Las parejas de hecho no tienen, en la legislación del Estado español, un tratamiento único. Sólo
se tienen en cuenta en textos aislados: adopción para los heterosexuales, opción a la
reproducción asistida, ejercicio de la potestad o emancipación de los hijos.
Otras normativas que las tienen en cuenta son la Ley de hábeas corpus y la Ley reguladora de la
responsabilidad civil en los seguros de circulación de vehículos de motor.
Últimamente, hay algunas comunidades autónomas que han legislado en esta materia: Aragón,
Cataluña, Navarra y Valencia.
Por otra parte, hay otras comunidades que han promulgado leyes que establecen el registro de
las parejas de hecho: Andalucía, Asturias, Castilla-La Mancha, Extremadura y Madrid. Esta
regulación no significa el reconocimiento de estas uniones como parejas de hecho, pero puede
facilitar la reclamación de determinados derechos por la prueba de la convivencia con otra
persona.
43
La patria potestad
Las relaciones paternofiliales están reguladas en el Código Civil. Las relaciones están marcadas
por la institución de la patria potestad con la idea del beneficio de los hijos y el desarrollo de su
personalidad.
La patria potestad no agota el contenido de estas relaciones. Hay relación con los hijos
emancipados, obligación de prestar alimentos entre ascendientes y descendentes, respeto a los
padres, obligación de contribuir a les cargas familiares…
La patria potestad es la obligación de los padres de alimentar, proteger y educar a sus hijos
menores.
Deberes y facultades del padre y la madre: o Velar por los hijos, alimentarlos y
procurarles una formación integral. o Representarles y administrar sus bienes.
Deberes y facultades de los hijos o Obedecer a los padres mientras estén bajo su
potestad y respetarles siempre o Contribuir a los gastos familiares en la medida de sus
posibilidades 44
La privación de la patria potestad sólo se puede hacer mediante un procedimiento judicial.
Puede ser total o parcial y se puede recuperar la titularidad siempre y cuando haya una
resolución judicial por desaparecer los motivos que produjeron la suspensión.
La emancipación
La emancipación debe inscribirse en el Registro Civil. Una vez se ha otorgado no puede ser
revocada.
La regulación de la protección de menores desde el Código Civil, materia que hasta este
momento había sido desarrollada por normas especiales.
La supresión de la competencia de los Tribunales Tutelares de Menores en materia de
protección de menores.
El traspaso de las competencias en esta materia a la Administración pública
correspondiente.
La asignación de la competencia en esta materia al Ministerio Fiscal sobre el control de
las actuaciones de la Administración competente con los menores
En esta ley se sustituye el concepto de abandono del menor por el de desamparo y se agilizan
los procedimientos de protección de menores al permitir que la Administración asuma de forma
automática la tutela cuando hay desprotección grave.
45
La ley define el desamparo como el incumplimiento, la imposibilidad o el ejercicio inadecuado
de los deberes de protección que señalan las leyes sobre el guarda de los menores.
La entidad pública asumirá la guarda, cuando los padres no puedan atender a sus hijos, durante
el tiempo que sea necesario. También lo tendrá que hacer cuando lo acuerde el juez
correspondiente.
La Ley prevé las medidas que se pueden acordar que van desde la asistencia y atención en el
propio medio del menor hasta la intervención en centros de atención a la infancia.
La obligación de alimentos entre parientes es un efecto del parentesco que encuentra su razón
de ser en el principio de solidaridad familiar. De esta manera, el ordenamiento jurídico establece
a cargo de los parientes más próximos la obligación recíproca de proporcionarse alimentos en
casos de necesidad.
Requisitos
Tiene derecho a reclamar alimentos la persona que los necesita o, en su caso, su representante
legal o la entidad pública o privada que le acoja.
A la hora de fijar la cuantía de los alimentos se deben tener en cuenta dos elementos básicos:
Si cualquiera de los dos elementos varía a lo largo del tiempo, ya sea porque el alimentado
mejora en sus condiciones (por ejemplo, gana el sorteo de la lotería primitiva), o bien porque el
alimentando deviene a peor fortuna (invierte en unas acciones y se arruina), la pensión de
47
[Link] INCAPACITACIÓN
La capacidad jurídica supone la aptitud de una persona para ser titular de derechos y
obligaciones, pero no para ejercitarlos. La capacidad jurídica, también conocida como
personalidad jurídica, la adquiere toda persona física por el solo hecho de nacer.
Así, tanto un niño de un año como un anciano de ochenta y nueve años tienen plena capacidad
jurídica, ya que pueden ser titulares de derechos y obligaciones. Por ejemplo, el recién nacido
de un año podría ser propietario de un bien inmueble que su abuelo que acaba de morir le ha
adjudicado en su testamento. Ahora bien, para defender este derecho o para negociar con él,
vender el bien inmueble, regalarlo o hipotecarlo, este menor con plena capacidad jurídica
necesitaría que actuase por él su representante legal, ya que tiene limitada su capacidad de
obrar.
La capacidad de obrar es la aptitud para realizar actos jurídicos (contratar, ser parte en un juicio,
etc..). La plena capacidad de obrar se adquiere con la mayoría de edad civil, o sea a los 18 años.
Con anterioridad a esta edad, se entiende que el menor de edad tiene una capacidad de obrar
limitada, permitiéndole realizar algunos actos puntuales por tratarse de actos personalísimos: 48
otorgar testamento a partir de los 14 años y contraer matrimonio con dispensa judicial a partir
de los 14 años. En el resto de actos necesita que actúe por él su representante legal.
Los representantes legales del menor son en principio sus progenitores, si éstos no existen o, a
pesar de existir, están privados de la patria potestad, el menor necesitará que se le nombre un
tutor.
Además, puede suceder que una persona, sea mayor o menor de edad, esté sufriendo una
enfermedad o una deficiencia física o psíquica de carácter persistente que le impida poder
gobernarse por sí misma. En estos casos, esta persona podría llegar a ser incapacitada
judicialmente, de manera que se le limitase su capacidad de obrar, nunca la capacidad jurídica.
Las limitaciones de la capacidad de obrar son concebidas por el ordenamiento jurídico como
mecanismos de protección de los menores y de personas incapacitadas.
Ninguna persona podrá ser declarada incapacitada si no es por las causas fijadas en la ley y en
virtud de una sentencia judicial.
Persona incapacitada: siempre tiene que ser incapacitada por las causas fijadas en la ley
– artículo 199 del Código Civil –
discapacitada: una discapacidad, ya sea física o psíquica, se fija mediante una resolución
administrativa, dependiendo de la valoración realizada por un tribunal médico. Una
persona a la que se le reconoce un cierto grado de discapacidad, puede tener acceso a
unas pensiones, a unas ventajas laborales, fiscales, etc.
Causas de incapacitación
La Ley, en el artículo 200 del Código Civil, establece como causas de incapacitación legal el
padecimiento de una enfermedad o de una deficiencia física o psíquica de carácter persistente
que produzca una alteración de las facultades de entender o de decidir que impidan a la persona
gobernarse por sí misma.
Por tanto, para que exista causa de incapacitación, se requiere la concurrencia de los siguientes
requisitos:
Sólo pueden promover, o sea, iniciar mediante la presentación de una demanda judicial, el
proceso para la incapacitación legal de una persona mayor de edad, de acuerdo con el artículo
757 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, las siguientes personas:
El cónyuge o la persona que se encuentre en una situación de hecho asimilable (unión estable
de pareja heterosexual u homosexual). o Los descendientes. o Los ascendientes. o Los
hermanos del presunto incapaz. o En defecto de todos los anteriores parientes o si, a pesar de
existir, no promueven el procedimiento de incapacitación, le corresponderá al Ministerio Fiscal
el inicio de las actuaciones.
No sólo pueden ser declaradas incapacitadas las personas mayores de edad, si no que también
lo pueden ser las personas menores de edad, emancipadas o no. En este sentido, la Ley prevé
que los menores de edad podrán ser incapacitados cuando recaiga sobre ellos causa de
incapacitación y se prevea de manera razonable que la misma persistirá una vez conseguida la
mayoría de edad. En estos casos, la incapacitación de un menor de edad sólo puede ser
promovida por quienes ejerzan la patria potestad o la tutela y, en su defecto, por el Ministerio
Fiscal.
Cualquier persona está facultada para poner en conocimiento del Ministerio Fiscal los hechos
que puedan ser determinantes de la incapacitación. Las autoridades y los funcionarios públicos
que, por razón de sus cargos, conozcan que hay una posible causa de incapacitación de una
persona, lo tienen que poner en conocimiento del Ministerio Fiscal.
Juez competente
El órgano judicial competente es el Juzgado de Primera Instancia del lugar en que resida la
persona a que se refiera la declaración.
El presunto incapaz puede comparecer en el proceso, sin ser obligatorio por tanto, con su propia
defensa y representación, o sea, con su propio abogado y procurador. Si no tiene abogado y
procurador ha ser defendido por el Ministerio Fiscal, siempre y cuando éste no haya sido el 50
promotor del procedimiento. En este último caso, se debería designar al presunto incapaz un
defensor judicial.
En los procesos de incapacitación, el periodo de prueba sirve para acreditar, o sea, para
constatar la existencia de la enfermedad o alteración persistente que impide a la persona
gobernarse para sí misma. Pese a que el juez puede acordar la práctica de cualquier prueba, la
Ley de Enjuiciamiento Civil establece todo una serie de trámites indispensables que, en todo
caso, debe respetar el juez: escuchar a los parientes más próximos del presunto incapaz,
examinarlo por su cuenta y solicitar los informes periciales médicos necesarios para conocer la
gravedad y la extensión de la enfermedad.
Debido al hecho que “la imposibilidad de poder gobernarse por sí misma” que la enfermedad o
deficiencia persistente provoca en la persona puede ser de distintos grados, la ley permite que
la declaración de incapacitación pueda ser mayor o menor, adaptable así a las circunstancias de
cada caso concreto.
51
[Link] PRODIGALIDAD
Para la ley, es pródigo quién observa habitualmente una conducta socialmente condenable que
pone en peligro injustificado su patrimonio en perjuicio de determinados familiares. El ejemplo
más claro es el de la persona que sufre una ludopatía que hace que dilapide todo su patrimonio
en juegos de azar.
La declaración de prodigalidad sólo puede ser instada por el cónyuge, los ascendientes o los
descendentes que perciban alimentos del presunto pródigo .
El centro donde la persona haya sido internada tiene que informar al menos cada seis meses del
desarrollo del internamiento. En el momento en que se valore que el paciente ya se puede dar
de alta, el centro lo debe comunicar al juez competente para que éste lo autorice. o Urgentes o
forzosos: ante situaciones de urgencia, cualquier facultativo puede acordar el ingreso de un
enfermo mental en un centro de tratamiento. En este caso, el responsable del centro en que se
haya producido el internamiento, debe dar cuenta al tribunal competente lo más pronto posible
de este ingreso y, en todo caso, dentro del plazo de veinticuatro horas, a efectos de que se
efectúe la ratificación judicial preceptiva de esta medida que se debe hacer en el plazo máximo
de setenta y dos horas desde que el internamiento llegue a conocimiento del tribunal.
Tanto en un tipo de ingreso como en el otro el traslado del enfermo al centro médico es
competencia de los servicios sanitarios. Las fuerzas de seguridad del Estado lo podrán hacer en
aquellos casos en que haya peligro para la integridad física de las personas.
Están previstos en el Código Penal y en la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Se trata de las medidas
de seguridad que tan sólo se pueden acordar en aquellos casos en que el sujeto haya cometido
un hecho delictivo.
54
La nueva regulación introducida en el mes de julio del año 2005 pretende ampliar la libertad de
las personas, no sólo en el momento de decidir contraer matrimonio, sino también en el
momento de dar por finalizada su relación afectiva.
En efecto, la nueva regulación del Código Civil reconoce la separación y el divorcio como dos
opciones alternativas en la que las partes pueden acogerse para resolver su crisis de pareja.
Otra de las grandes novedades introducidas por esta reforma legal es la de eliminar el requisito 55
de alegar una causa o un motivo para la separación en los casos que los cónyuges no estuvieran
de acuerdo en la ruptura de su relación. En la actualidad, el mero hecho de presentar la demanda
de separación ya es suficiente, sin ser necesario alegar cualquier otra causa.
En tercer lugar, se reduce el tiempo de espera para poder presentar la demanda de separación
o de divorcio con posterioridad al matrimonio. Hasta el momento de promulgar la reforma
mencionada, se fijaba el término de un año desde el momento de la celebración del matrimonio
para poder interponer la demanda correspondiente. Todo esto se ha modificado con la
regulación actual. La Ley establece un plazo de tres meses desde el momento del matrimonio
para poder interponer la demanda de separación o de divorcio, excepto si se acredita la
existencia de un riesgo para la vida, la integridad física, la libertad, la integridad moral o la
libertad e indemnidad sexual del cónyuge demandante o de los hijos. En este último caso, la
demanda se puede presentar hasta en el mismo día de la celebración del matrimonio.
Por otra parte, la nueva regulación atribuye un papel relevante a los sistemas de resolución
alternativa de conflictos. Las partes pueden solicitar, en cualquier momento del procedimiento,
la suspensión de las actuaciones judiciales para acudir a la mediación familiar.
Podremos decir que un matrimonio es nulo cuando en la celebración no se han seguido los
requisitos exigidos por el ordenamiento jurídico (Código Civil).
56
La separación matrimonial
Separación de hecho que supone una situación fáctica de ruptura de la convivencia que
no ha sido tramitada ante la instancia judicial. Pese a que se mantiene al margen del
derecho, produce algunos efectos jurídicos similares a la separación legal, esto es que
se puede alegar esta separación de hecho durante un tiempo determinado en la Ley
para solicitar ante la autoridad judicial una separación con todas las garantías jurídicas
(separación legal).
Separación legal o judicial cuando la decreta la autoridad judicial a instancia de uno o
de los dos cónyuges. Esta separación puede ser de mutuo acuerdo o contenciosa
(cuando la solicita una de las partes sin el consentimiento de la otra) en los casos que
no haya acuerdo entre las personas que se separan.
El divorcio
El divorcio es un medio de disolución del matrimonio por una sentencia judicial a partir de la
iniciativa de uno o de los dos cónyuges.
57
El Código Civil regula conjuntamente una serie de efectos comunes a los procedimientos de
nulidad, separación y divorcio. Uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta es el
hecho de que se da un protagonismo básico a los acuerdos entre los cónyuges, si bien matizados
por la intervención judicial que los tiene que aprobar.
De esta manera no podemos perder de vista que el juez actúa como garante de los acuerdos
que adopten las partes.
Por otra parte, dentro de los procedimientos citados tenemos que destacar:
Una fase preliminar que surge con el mero propósito de demandar. O sea que, incluso
antes de presentar la demanda de nulidad, de separación o de divorcio, los cónyuges
pueden pedir al juzgado de familia una serie de medidas (referentes a los hijos, al hogar
familiar, a la pensión de alimentos). Estas medidas dejarán de producir efectos si, dentro
de los 30 días siguientes a contar desde el momento en que fueron adoptadas, no se
presenta la demanda correspondiente ante el Juez competente. Estas medidas reciben
el nombre de "medidas previas".
Una fase de desarrollo del procedimiento que se inicia con la presentación de la 58
demanda de nulidad, separación o divorcio y dura hasta que recaiga sentencia firme (la
sentencia definitiva). Debemos tener en cuenta que el procedimiento de nulidad,
separación o divorcio, desde el momento en que se admite la demanda, por muy rápido
que se tramite, se alargará durante un determinado periodo de tiempo, durante el cual
se hace preciso de establecer entre las partes unas medidas provisionales. Estas
medidas reciben el nombre de "medidas coetáneas" (coetáneas con la presentación a
la demanda).
vivienda, se puede llevar las cosas de uso privado. Contribución a los gastos del
matrimonio: es preciso tener en cuenta el régimen económico matrimonial y las
circunstancias de cada caso. Debemos tener en cuenta que se considera
contribución a los gastos familiares el trabajo de las partes con los hijos.
Bienes comunes.
Una fase definitiva que se produce una vez la sentencia es firme. Estas medidas reciben
el nombre de "medidas definitivas".
Con relación a los hijos sujetos a la potestad del padre y de la madre debe
regular con quién se quedarán ( potestad de guarda) , el régimen de visitas
de la parte que no tenga asignada la guarda ( cuando las partes no se pongan 59
de acuerdo, el juez lo acordará teniendo en cuenta, entre otros factores la
edad de los niños, el equilibrio emocional, las condicionas educativas, las
relaciones afectivas que mantienen con los padres, las relaciones de éstos
entre ellos, el estado psicológico, situación laboral y lugar de residencia. Es
preciso tener en cuenta que se pueden establecer también visitas con otros
parientes, que pueden consistir en la comunicación de noticias y opiniones,
las visitas o las estancias del menor en casa de ellos:
o Atribución del uso de la vivienda y ajuar.
o Contribución a los gastos del matrimonio.
o Liquidación, cuando sea necesario, del régimen económico
matrimonial.
o Pensión que corresponde satisfacer a una de los partes cuando haya
desequilibrio económico. Esta pensión se prevé cuando la ruptura
de la pareja ocasiona en una de las partes un empeoramiento de la
situación económica que tenía durante el matrimonio.
o El convenio se puede modificar cuando cambien las circunstancias
en les que se acordó.
Los órganos jurisdiccionales del Estado español son competentes para conocer las demandas
cuando los dos cónyuges sean españoles, ambos residan al Estado español, o cuando el
demandante sea español y resida aquí, sea cual sea la nacionalidad del demandado.
Son competentes los jueces de primera instancia e instrucción del lugar del domicilio conyugal
y, si viviesen en distintos partidos judiciales, los del último domicilio del matrimonio o del lugar
de residencia del otro cónyuge a elección del demandante.
Las sentencias de nulidad matrimonial, separación o divorcio deben ser inscritas en el Registro
Civil.
60
Tener dudas puntuales sobre la propia función profesional que ejerces no es un problema, y casi
podría decirse que es una buena señal en un profesional que inicia su carrera. El problema es no
tener una posición clara sobre el sentido de los servicios prestados a las familias, y sobre el papel
que desempeñan la pobreza y las dificultades sociales en las crisis de las familias con las que
trabajamos.
Seguramente hay una pregunta que representa implícitamente algunas de esas dudas: “¿qué
características personales hay que tener para hacer bien este trabajo?”.
También es importante conocer y mejorar aspectos que van en detrimento de la eficacia, y que
en cierto nivel son inevitables: responder en ocasiones con autoritarismo o crispación a la falta
de colaboración extrema de algunas familias, contagiarse del ambiente de tensión ante las crisis,
ir demasiado rápido en el proceso de intervención y olvidar el ritmo de la familia para la que
trabajas, o encariñarse mucho con alguna familia y tener dificultad para marcar un límite entre
lo profesional y lo personal (como atender a una persona fuera del horario de trabajo, o aceptar
involucrarse en ayudar a una familia en aspectos que se alejan de tus competencias, etc.).
• Resistir bien las crisis, lo imprevisto, la ambigüedad (no necesitar cierres rápidos, saber
“navegar en río revuelto”).
Sin duda hay muchos tipos de personalidad y estilos de vida muy diferentes entre profesionales
que trabajan ofreciendo apoyo psicológico y educativo a familias en los servicios sociales; no hay
un perfil más adecuado que otro: sin duda hay cientos de formas de generar un equilibrio vital
que permite a un educador o a una psicóloga trabajar en contextos caracterizados por las crisis
y el conflicto. Pero el optimismo quizás sea una característica común a profesionales con perfiles
de personalidad muy diferentes. El optimismo es fundamental cuando se trabaja con familias
que han acumulado muchas frustraciones y dificultades, puesto que generalmente tienen una
visión pesimista sobre sus posibilidades de mejoría y cambio. En el proceso de intervención con
familias de los servicios sociales suelen aparecer muchas dificultades sobrevenidas e
inesperadas, debido a las múltiples fuentes de estrés de la familia. También son frecuentes las
“recaídas” en conductas sintomáticas debido a esa situación de familia multi-estresada. Por ello,
el optimismo del profesional en el proceso de intervención es fundamental.
62
Por ejemplo, hay familias que saben desde el primer momento que les va a atender una mujer
joven. Esto puede resultar facilitador inicialmente, pero en otros casos supone una barrera
inicial cuando choca con las expectativas del cliente. Por ejemplo, este hecho podría provocar
sentimientos de rechazo o sentirse mejor si tuviese la cita con un profesional varón, o alguien
de la que inicialmente pensase que “tiene experiencia de la vida”.
Probablemente, como la mayor parte de los trabajadores sociales, psicólogos y educadores que
trabajan en los servicios sociales y en protección a la infancia, tu también experimentes, o hayas
experimentado en el pasado, este dilema, y especialmente si eres un profesional con una
vocación y una formación orientada claramente a la intervención de apoyo psicológico y
educativo.
A los usuarios de nuestro programa les es difícil verte de entrada como un trabajador dispuesto
a escucharles y apoyarles. Aunque sin duda ésa es tu voluntad y tu expectativa. Este dilema o
paradoja del control y la ayuda es en cierto modo endémico en este contexto de trabajo: tu
intervención para ayudar a las familias está siempre orientada al bienestar de los menores y
personas más vulnerables, pero el control social, la contención de las conductas de riesgo, está 64
siempre presente.
Seguramente no puede ser de otra manera; el sistema de protección nos parece algo lógico y
necesario en la sociedad occidental y desarrollada, pero si miras el panorama mundial con
objetividad te das cuenta de que somos unos privilegiados los que vivimos en una sociedad que
se responsabiliza del bienestar de los menores y de las personas más desamparadas y
dependientes.
Si un menor se encuentra desatendido por debajo del nivel que se considera (ética, política, y
legalmente) imprescindible, los servicios sociales toman la responsabilidad que de forma natural
tenían los padres. Esto requiere una combinación de medidas coercitivas y de control junto con
dispositivos de ayuda y de apoyo psicológico, social y educativo.
Lo que se espera de los equipos de Intervención Familiar, y en especial del educador/a familiar,
es que consigan ayudar al sistema familiar para que sus parámetros de vida cotidiana permitan
una convivencia sin daños y sin riesgos, de forma que los menores puedan vivir en un ambiente
de seguridad y afecto. Eso implica que la labor fundamental es ayudar a las familias a generar
cambios; las expresiones “apoyo familiar”, “apoyo terapéutico” y “apoyo educativo” pueden ser
términos útiles para definir esa labor. Lo que se espera, por tanto, de los usuarios del programa
es que puedan utilizar eficientemente el apoyo profesional para producir cambios que mejoren
la situación.
“¿y cómo hacemos eso cuando es imprescindible evitar daños a un menor y tenemos por ello
que enfrentarnos a la familia?”
No hay una respuesta infalible, como en casi todo lo que tiene que ver con la intervención social
y psicológica. Un criterio esencial es la valoración adecuada del nivel de riesgo en el sistema
familiar.
Cuando el equilibrio entre la estructura que mantiene el problema de la familia y los recursos
de ésta para generar protección y cambio dan como resultado un alto nivel de riesgo para los
menores, las intervenciones de protección con carácter coercitivo y de control son inevitables.
Por ello se contempla que los trabajadores de la Sección de Protección ejecuten ese tipo de
medida. Pero incluso con esta diferenciación de funciones en los equipos para las medidas más
drásticas de control, como la separación de los menores, el efecto de antagonismo y
desconfianza de la familia hacia los psicólogos y educadores será notablemente alto.
65
Pero el trabajo en el domicilio de las familias es una característica muy común y necesaria de los
programas de intervención familiar en el contexto de los servicios sociales y protección a la
infancia. ¿Puede realizarse una intervención eficiente de tipo educativo o psicológica en el
domicilio de las familias? ¿Puede realizarse un trabajo educativo y/o psicológico eficaz con
sesiones en el domicilio de la familia? Sin duda esto es posible y hay estudios que certifican una
eficacia de la intervención tan buena como la realizada en locales de los dispositivos
profesionales. Pero hay que saber crear un contexto adecuado para realizar ese tipo de
intervención en el domicilio de las familias con las que trabajas.
Como profesional debes tener una cierta “autoridad” para estructurar el tiempo, el espacio y el
contenido de las entrevistas con la familia; pero estás en SU casa, ¿cuál debe ser entonces tu
actitud?
66
Efectivamente, hay una cierta paradoja, eres un invitado y en cierta medida tienes que
mostrarte como tal, ser amable, elogiar aspectos concretos de la casa que visitas, algunos
detalles de la decoración, algunas cosas que encuentras útiles o convenientes, objetos o
utilidades que desconocías, etc. Si consigues comportarte como un buen invitado, y la relación
que estableces con la familia es positiva, seguramente tendrás muestras claras de aceptación y
acomodación a tus visitas por parte de la familia (por ejemplo, ofrecerte un café).
a) ellos se van a sentir más cómodos y seguros, de forma que, si se establece una buena
relación de trabajo, ellos se van a mostrar más abiertos y naturales; y
b) en muy poco tiempo vas a conocer cómo funciona la familia, cómo los padres ejercen
la disciplina, cómo se organiza el tiempo y el espacio, cuál es el clima emocional y qué
tipo de actividades tienen los niños, etc.
La desventaja fundamental es que te va a costar tiempo definir tu relación con ellos de forma
que quede clara la función profesional de las visitas y el objetivo de las mismas. El exceso de
familiaridad puede llegar a ser un problema, que te puede hacer sentir cohibido y rígido.
Es importante evaluar cómo nos estamos sintiendo ante situaciones de crisis, ante el
estancamiento y ante la ambigüedad o ambivalencia por parte de la familia respecto a
situaciones de riesgo. Cuando el profesional detecta que lo que siente es una gran necesidad
personal de que se produzca un cambio, una gran necesidad de poder cerrar con rapidez la
situación de dificultad, es fundamental que sea capaz de centrarse en esa sensación de
necesidad. Somos útiles y eficaces cuando mantenemos la capacidad de reflexionar, de buscar
cosas nuevas, de imaginar situaciones que a los usuarios les parecen imposibles.
Y para eso debemos tener un sentimiento de confort ante las situaciones de crisis. Es normal
que nos contagie un cierto nivel de estrés, la conciencia de la necesidad o de la urgencia, pero
siempre sin sobrepasar el nivel adecuado de estrés de rendimiento, es decir, ese que nos 67
provoca motivación pero no parálisis o temor. No hay una conciencia quizá suficientemente
clara del componente de intervención en crisis que tiene el trabajo de los equipos de atención
familiar en el marco de los servicios de sociales y de protección a la infancia. Sirva, por lo tanto,
este punto de esta guía para llamar la atención en nosotros mismos sobre nuestras reacciones
ante los contextos de crisis y de dificultad.
1. Optimismo.
Es muy importante tener un modelo que nos resulte válido de lo que significa el cambio de la
familia y que se ajuste a las necesidades y dificultades con las que trabajamos. El optimismo es
una actitud que representa y transmite al usuario nuestra convicción de las posibilidades de
mejorar las cosas, lo que incluye en muchos casos una interpretación positiva de situaciones
complejas. Esto sólo es posible si el profesional es capaz de focalizarse en los aspectos positivos
o prometedores de una situación difícil, por pequeños que estos sean. Si queremos verlo desde
una perspectiva más técnica o especializada tendremos que considerar que el optimismo está
relacionado con:
a. Tipo de atribución causal sobre las cosas que nos rodean (locus de control) y en concreto con
el hecho de hacer atribuciones sobre la capacidad interna que tenemos para cambiar las cosas.
En este sentido, la actitud optimista del profesional está afianzada en un modelo y una
formación que lleva a atribuir la causa de los cambios a lo que hacemos, tanto profesionales
como usuarios, para conseguir esas transformaciones de la realidad, aunque sea en pasos muy
pequeños.
c. Expectativas de éxito, que supone trabajar con las expectativas más positivas de todo el rango
de posibilidades que se nos presentan. Este aspecto es muy importante porque la investigación
en psicología ha demostrado el poder que tienen las expectativas para modular la motivación y
por ende la conducta y sus resultados. Es decir, la capacidad de conseguir cosas. Las expectativas
se están demostrando importantísimas como un poder de la condición humana. Por lo tanto, el
optimismo no debemos tomarlo como un valor o una declaración de intenciones, sino más bien
considerarlo todo un modelo técnico que guíe nuestra reflexión y nuestra formación para
incrementar nuestra capacidad de maniobra.
3. Tener una visión flexible, amplia y abierta, de la realidad social con la que trabajamos.
Esto puede parecer más un planteamiento ideológico que una característica técnica sobre la
actitud del profesional. Sin embargo, es imprescindible integrar la complejidad, la 68
multidimensionalidad, que aparece en los casos de familias con alto nivel de dificultad.
Y es prácticamente imposible realizar ese tipo de análisis desde una perspectiva rígida y limitada
de la realidad social. Por ejemplo, nos vamos a encontrar con modelos de familia (modelos de
estructuras y de relaciones familiares) muy diversos y a veces aparentemente excéntricos, de
los que vamos a aprender que pueden también resultar funcionales.
Nos vamos a encontrar con soluciones a situaciones de alta dificultad que funcionan aun siendo
soluciones poco comunes, raras, o que no se ajustan a un modelo razonable.
4. Curiosidad.
La actitud profesional más productiva, aquella que es capaz de generar motivación en las
familias, suele estar fundada o alimentada en la curiosidad del profesional.
La expresión de la curiosidad más sencilla es la pregunta ¿Qué voy a aprender de esta familia?
¿Qué nueva comprensión voy a tener de esta familia que acabo de conocer? Una parte
importante de la intervención familiar se basa en nuestro conocimiento de las familias, y puede
ser de varios tipos:
profesional. Pero la intuición es muy importante en la práctica porque representa una manera
de conocer lo que funciona en nuestro trabajo y que no es fácilmente explicable en forma de un
procedimiento a seguir. La intuición está relacionada con un mecanismo mental que nos permite
interpretar y tomar decisiones con rapidez sobre la base de elementos que están en nuestra
experiencia, sin que tengamos un procedimiento razonado y pautado para explicarlo. La
intuición es un gran recurso, especialmente cuando se pone al servicio del trabajo en equipo y
dentro de un contexto en el que se toman precauciones y se debaten diferentes opciones entre
los profesionales.
• Podríamos decir finalmente que hay un conocimiento falso y envenenado que puede destruir
nuestra capacidad de ayuda profesional. Se presenta en la ceguera que provoca la soberbia de
creer que lo sabemos todo sobre una familia o una persona con la que trabajamos. Es la antítesis
de la curiosidad, y nos impide por ello motivar para el cambio a ese usuario o esa familia.
Es un valor que el profesional sea sensible. Es fundamental que el profesional veterano no pierda
la sensibilidad y es importante activarla y alimentarla en lo posible porque está asociada con la
motivación y la capacidad de conectar emocionalmente con el usuario. Sin embargo, la “línea
roja” de esa sensibilidad es no actuar con base en la propia vulnerabilidad. No actuar orientado
a protegerse uno mismo y no actuar para curarnos a nosotros mismos de nuestro dolor o sentido
de impotencia ante la situación de la familia con la que estamos trabajando.
Esa “línea roja” indica que nuestro análisis y nuestras decisiones serían erróneas y estarían
empezando a pervertir el sentido de la intervención profesional con las familias. De nuevo
aparece la sencilla idea de preguntarse con frecuencia (como un ejercicio de reflexión individual
y también de trabajo en equipo): ¿Cómo me siento? ¿Cómo me está afectando esto? ¿Qué
síntomas de respuesta emocional vulnerable veo? ¿Qué síntomas ven mis compañeros en mí?
¿Qué signos veo yo en mis compañeros ante esta situación? Esas preguntas deben ser parte de
una rutina del trabajo en equipo y de la supervisión.
No debe considerarse algo anecdótico, o excesivamente íntimo o privado, puesto que es la única
manera de construir una fortaleza necesaria para una actitud que promueva la maniobrabilidad
y eficacia del profesional.
La capacidad que tengamos de convertirnos en una pequeña excepción dentro del contexto de
negatividad y pesimismo que sume a la familia en pautas disfuncionales, es la que nos permite
convertirnos en un recurso eficaz. Esto supone ir contra corriente incluso de la familia, que
puede mirar con incredulidad nuestro interés en la estructura de recursos que ellos tienen para
generar cambios.
Sin embargo, como mecanismo de intervención es una idea útil que se expresa, por ejemplo, 70
crear una “comunidad de afectados”; esa labor de externalizar el problema y separarlo de las
personas de la familia, al menos como un intento de poder sentarnos todos y mirar con un
espíritu positivo, no culpabilizado, del problema con la intención de unirnos en la solución. No
nos tenemos que extrañar que la primera resistencia para trabajar con un enfoque orientado a
los recursos y basado en la búsqueda de la parte sana y capaz de la familia, provenga
inicialmente de la propia familia.
Hemos de tomarlo como una respuesta lógica de la inercia que provoca la dificultad, la
impotencia y la cronificación. Por ello es fundamental la actitud optimista de los profesionales y
el trabajo positivo de los equipos y de toda la red profesional en torno a estas familias. Uno de
los primeros corolarios prácticos de esta idea es analizar si los objetivos de la intervención
conectan con alguna necesidad o preocupación reconocida por la familia (o al menos por
algunos miembros de la familia).
Este aspecto es muy importante porque en las situaciones cronificadas, o que han tenido una
trayectoria crítica y de alta dificultad se suele producir una activación del sistema profesional y
de toda la red profesional que con facilidad cae en definir los objetivos sin considerar apenas las
necesidades y preocupaciones de la familia. Esto es así porque el mapa de la dificultad que
tenemos los profesionales puede hacer pequeñas las necesidades que la familia vive como
fundamentales o inmediatas. El reconocimiento de esas necesidades es una parte fundamental
de trabajar dando un apoyo a las personas e invitándolas a formar parte de una comunidad de
afectados.
Lo más frecuente en el trabajo con contextos de especial dificultad es que nuestra intervención
sea un eslabón o una pieza de un rompecabezas que tiene sentido en la medida en que encajen
las demás piezas o se unan los demás eslabones. El trabajo en red en estas situaciones no es una
declaración de intenciones, sino una necesidad. El trabajo en red no sólo significa coordinación
y colaboración, sino que implica considerar el sistema profesional como parte potencial de la
cronificación o dificultad del caso.
Esto supone tener un modelo de trabajo en el que se asuman los obstáculos y las dificultades
que crea en ocasiones la propia red profesional y que pueden convertirse en una parte del
círculo vicioso que mantiene el problema. No hace falta, cuando se tiene un modelo de trabajo
apropiado, vivir este aspecto de las dificultades y descoordinaciones de la red profesional con
culpabilidad. Hay que analizar y experimentar esa función con responsabilidad.
8. Cerrar es abrir.
Esta es una realidad fácil de constatar si se tiene una visión amplia de lo que ocurre dentro del
sistema global de ayuda en los servicios sociales: casi nunca el cierre del expediente de trabajo 71
de un profesional en un equipo particular dentro de un programa o servicio específico supone
el final de la trayectoria de recuperación de las familias.
Esta afirmación es especialmente aplicable a los casos difíciles por su cronificación o por los
factores de riesgo asociados a enfermedad o a trauma.
En ese sentido, es importante que cuando se termina una intervención, especialmente cuando
se toma una medida que supone un cambio importante en la vida de una familia, el profesional
piense “qué es lo que está abriendo”. Deberíamos tener la capacidad de preguntarnos cada vez
que cerramos una valoración, una intervención, o un expediente, qué es lo que estamos
abriendo, qué es lo que se va a provocar no sólo para la familia sino para otras instancias
profesionales.
En algunos casos esto es fácil de imaginar. Por ejemplo, cuando se toma una medida imponiendo
la separación de un menor de sus padres como medida de protección se están abriendo
posibilidades y se está generando por lo común, una situación nueva de intervención para otros
profesionales.
Pero debemos ser capaces de darnos cuenta de esto también en situaciones en las que se cierra
una intervención y la familia pasa a una situación que podríamos llamar “de normalidad”. Todo
lo que ha supuesto la crisis de la familia va a tener una repercusión para los menores en la
escuela y en su entorno social.
prolongados factores de estrés, el recorrido entre la valoración que hacemos del problema y lo
que consideramos la solución no siempre es lineal, lógico, o incluso razonable.
La creatividad va a ser fundamental para encontrar ese camino particular que tienen las familias
para recorrer esa distancia entre el estancamiento y el cambio. Esta idea nos ayuda a no
reproducir intervenciones y estrategias que no han funcionado con antelación a pesar de ser
lógicas y correctas. Pueden ser correctas desde un punto de vista técnico, pueden ser lógicas,
pero seguramente serán incompletas o mal ajustadas a la experiencia de la familia si se han
intentado previamente y no han funcionado.
• Debemos ser capaces de poner atención a las quejas y a las expresiones de dificultad, de
impotencia y de pesimismo para extraer posibilidades pequeñas. Para “inventar” algunas
posibilidades ofreciéndolas siempre con mucha modestia y como algo que no suponga un gran
desafío a la familia. De manera que sean capaces de verlas como una posibilidad, aunque se
acerquen más a una ilusión, a un recuerdo, o a un deseo, que algo que puedan claramente ver
como una realidad factible.
Cuando hacemos bien ese trabajo de crear posibilidades suele ser generalmente a través de
preguntas adecuadas. Y de una actitud positiva pero también posibilista (pensar que podemos
aprovechar bien cosas que se hayan prácticamente descartado). El siguiente paso es la
capacidad de motivar, la capacidad de definir una visión de lo que supondría esa posibilidad.
También la motivación implica nuestra eficacia en proponer los recursos, los pasos que pueden
o podrían empujar hacia delante esa posibilidad. Cuando hay un nivel de motivación creado
sobre una posibilidad nacida de una situación de queja, entonces podemos intentar crear un
pequeño compromiso. Crear esto implica hacer una prueba, un trato orientado a intentar algo.
Un compromiso implica a todas las personas, incluidos a nosotros los profesionales, en alguna
parte de lo que se va a hacer.
motivar o intentar venderlo a la familia, lo cual suele dar lugar a quejas y a resistencia. Es decir,
recorrer el camino del cambio de esta manera es como conducir por una carretera en dirección
contraria, difícilmente podremos avanzar mucho tiempo sin correr un riesgo de choque.
Es muy importante que sepamos qué podemos pedir a cada familia en cada momento de
nuestro trabajo con ella, y también qué podemos pedir y no pedir a cada miembro de la familia.
Lo que vayamos a pedir en cada caso y en cada momento va a venir bien orientado si se basa en
una actitud de escucha sobre sus quejas y necesidades para crear posibilidades, a partir de las
cuales trabajemos la ilusión y la motivación. Sólo cuando tenemos la sensación (intuición) de
que hay un terreno abonado para establecer compromisos debemos dar ese paso y generar
objetivos pautados y definidos en indicadores.
73
[Link] EN RED
Por esto es necesario esquematizar una práctica y unas intervenciones que sabemos van a estar
influenciadas por múltiples factores y situaciones unas conocidas y otras no. Como muchos
sistemas de apoyo de las redes van a ser nuestros aliados y colaboradores en la intervención es
necesario identificar, ampliar, fortalecer o mediar en los distintos sistemas de ayuda de las
personas individuales, sistemas familiares, grupos, organizaciones y también en nuestro sistema
de ayuda como profesional.
• Personas individuales incluidos niños y niñas, que estén viviendo alguna situación de riesgo
para su salud mental y física, sin que estén gravemente afectados por ellas, y que tienen una
red social con escasos o nulos recursos de apoyo.
• Sistemas familiares en los que existe algún miembro con enfermedad mental, deficiencia
mental, enfermedad física crónica o adicciones y donde el sistema de apoyo familiar es escaso y
las figuras cuidadoras están enfermas, cansadas o sin apoyo social.
75
• Conocer los diversos recursos de la comunidad, sus objetivos, áreas de tratamiento, límites en
sus funciones.
• Conocer los plazos, listas de espera y tiempo de trabajo de los demás centros.
• Conocer objetivos, metodología de trabajo, tiempo de tratamiento y todo lo que pueda ser
beneficioso para el desarrollo de la labor profesional.
"Es una forma específica de grupo de trabajo que se organiza y dirige de manera diferente a la
empleada para otros tipos de grupos formales pero no reales. Es un conjunto de individuos que
coordinan sus esfuerzos, aportan ideas y conocimientos, transfirieren habilidades y toman
decisiones de pleno consenso. Su variedad es muy amplia: abarca desde la ayuda mutua de dos
personas, un círculo de calidad hasta un comité de alta dirección".
"Es un grupo energizado de personas que se han comprometido para lograr objetivos comunes,
que trabajan y gozan con ello, y que producen resultados de alta calidad".
"Es un conjunto de dos o más personas que interactúan con interdependencia para alcanzar
objetivos comunes". "Pueden formarse, a partir de la estructura de la organización, para lograr
un objetivo en particular o por deseos personales de satisfacer determinadas necesidades". 77
"Conjunto de personas que interactúan, son conscientes unas de las otras y se perciben como
un grupo.
"Un grupo se define como dos o más individuos, interactuantes e interdependientes, unidos
para alcanzar determinados objetivos específicos. Los grupos pueden ser formales o informales.
Los primeros están definidos por la estructura organizacional y tiene determinadas funciones de
trabajo designadas. En ellos, el comportamiento está establecido por las metas organizacionales
y dirigido hacia su cumplimiento. Por el contrario, los grupos informales son alianzas que no
estructuradas desde el punto de vista formal ni las determinan las organizaciones. Dichos grupos
son formaciones naturales creadas en el ambiente de trabajo, que surgen como respuesta a la
necesidad de contacto social. Tres empleados de diferentes departamentos, que tienen la
costumbre de almorzar juntos, son ejemplo de un grupo informal".
Un equipo de trabajo es un grupo humano, pero no cualquier grupo. En ocasiones, los individuos
utilizan los grupos para lograr fines personales o para protegerse mutuamente. Cuando se
encuentra un colectivo humano que combina una alta moral, efectividad en las tareas y una
clara relevancia para la organización, se está en presencia de un equipo.
Muchos autores plantean que, para que una empresa u organización obtenga resultados de
trabajo satisfactorios, debe lograrse el esfuerzo integrado y coordinado de más de una persona.
Al respecto, se plantea que trabajar unidos significa "trabajo en grupo" pero cuando se trabaja
por separado, pero en función de un mismo objetivo, se hace "trabajo de grupo".
Una característica asociada al hecho de trabajar con familias dentro del contexto de los servicios
sociales y de protección es encontrarse con una actitud inicial de no colaboración o de conflicto
y que esa dificultad genere a su vez el riesgo de que se produzcan alianzas fallidas entre los
profesionales involucrados en las intervenciones con la familia. Es habitual que profesionales de
los sistemas sanitario, educativo, y judicial tengan alguna función en la intervención, creando en
ocasiones un sistema de intervención muy complejo que conlleva una gran probabilidad de que
se produzcan fallos de coordinación y comunicación. Es comprensible por lo tanto que los
miembros de la familia se muestren temerosos o reticentes a trabajar en colaboración con un
conjunto de profesionales diversos, y especialmente si se hace evidente que además de tener
responsabilidades diferentes, tienen puntos de vista diferentes, intereses diferentes, y
programas y procedimientos diferentes. En consecuencia, las familias multi-estresadas o multi-
problemáticas se convierten fácilmente en familias «multi-tratadas», que no cuentan con un
referente claro que tenga una visión completa, sistémica, del funcionamiento de la familia y de
su capacidad para cambiar. Los equipos de intervención familiar pueden cumplir en muchas
ocasiones esa función de referente, ya que pueden hacer una valoración completa del sistema 78
familiar y tener una visión global del proceso de intervención.
escisión entre los profesionales cuando esa falta de alianza les proporcione algun tipo de ventaja
o justifique su propia negligencia.
Una forma de enfocar la creación de la alianza dentro del sistema profesional es aplicar a dicho
sistema las mismas dimensiones referidas a la familia:
La intervención familiar no sólo conlleva exigencias para los usuarios del programa, también
implica ciertos riesgos para los profesionales que les ofrecen ayuda. Los miembros de familias
en situaciones de crisis y de gran dificultad suelen expresar su hostilidad y su agresividad entre
ellos pero también hacia los profesionales. Por otro lado, ciertas conductas transfieren gran
responsabilidad al profesional: intentos de suicidio, episodios de violencia, decisiones
inesperadas que dejan en desamparo a los niños, etc. Por todo ello, en el contexto de la 79
intervención social y de protección el profesional es vulnerable tanto en su función de trabajo
como en su vertiente personal; puede sentir una falta de seguridad que afecte de manera
importante al desempeño de sus funciones.
¿Qué mecanismos para crear seguridad pueden ser eficaces? Lo esencial es compartir los riesgos
y las decisiones difíciles. El trabajo en equipo y la supervisión constituyen la mejor garantía de
seguridad para el profesional. El aislamiento en el trabajo –tanto en un sentido real de trabajar
sin compañeros cerca como en un sentido psicológico cuando falla la comunicación– hace al
profesional vulnerable y amenaza la necesaria seguridad.
Pero el trabajo en equipo y la supervisión implican un gran desafío: en general todos nos
sentimos expuestos cuando tenemos que mostrar y compartir nuestro trabajo con los demás.
La confianza en los compañeros de equipo y en la persona que ejerce la supervisión es esencial.
Cuando esa confianza existe es posible y útil compartir decisiones de trabajo complicadas, e
incluso mostrar nuestras entrevistas y nuestros análisis de los casos que no están yendo bien.
Los indicadores de falta de seguridad en el sistema profesional no son difíciles de detectar: los
canales de comunicación son lentos y tienen barreras burocráticas, los informes para otros
profesionales son ambiguos y esconden información que pudiera ser comprometedora o que
evidencie dificultades, la división de tareas es rígida y se hace con un espíritu defensivo y o
reivindicativo, etc. Cuando el sistema está en una situación de alto riesgo suelen darse casos de
información errónea e incluso de obstrucción deliberada.
Los indicadores positivos de seguridad también son muy evidentes cuando profesionales de un
mismo equipo o de diferentes ámbitos de la red pueden hablar de su trabajo abiertamente y sin
reticencias, aportando tanto la información positiva como negativa acerca del trabajo con una
familia; generalmente es patente que la comunicación es abierta y transparente y que todos
están interesados en conocer lo que opinan los demás, especialmente cuando la intervención
con una familia es difícil o cuando se está intentando tomar decisiones en una situación de crisis.
Otra consecuencia inevitable de que el trabajo de intervención con una familia exija
simultáneamente tratamientos especializados de diferentes fuentes –por ejemplo, terapia para
la pareja, tratamiento de rehabilitación con metadona para el padre, acogida en un recurso
residencial para algún hijo, seguimiento de psiquiatría para un hijo mayor…– es que se pierda el
horizonte global de dicha intervención. Esto se constata cuando la respuesta a la pregunta “¿cuál
es el objetivo general de la intervención para esta familia?” produce respuestas demasiado
diversas, o claramente divergentes, o incluso contradictorias.
Es importante llamar la atención sobre las respuestas demasiado genéricas a esa pregunta. Por
ejemplo, podemos responder “mejorar las condiciones familiares para la vida de los menores”,
pero ¿cuáles son los objetivos e indicadores específicos de cada uno de los profesionales
implicados en la intervención con la familia desde diferentes ámbitos? ¿Son coherentes y
complementarios? ¿O están basados en una visión aislada de las necesidades particulares del
cliente individual que atiende un profesional? No es infrecuente que los objetivos de un
profesional de salud mental que ve individualmente a una madre, y los objetivos del plan
educativo de un centro de acogimiento residencial para sus hijos, y los objetivos de un equipo
de intervención orientado al trabajo con la familia, no casen bien entre sí.
Podemos aplicar los indicadores que tenemos para valorar el Sentido de compartir el propósito
en las entrevistas con la familia al tipo de colaboración que establecen los profesionales entre 80
sí: ¿los profesionales que colaboran en el caso se preguntan entre sí sus puntos de vista acerca
del problema o de la solución?, ¿valida cada uno de ellos el trabajo de los demás? –ya sea en
privado o frente a la familia–, ¿se culpan unos a otros
Cuando una familia recibe ayuda de múltiples servicios o equipos la coordinación tiene que ser
algo más que un simple intercambio de información y una toma de decisiones; también conlleva
crear y mantener una buena alianza entre los profesionales. Si aquellos que lideran las reuniones
reconocen que es necesaria una alianza fuerte entre los profesionales harán que resulte natural
compartir objetivos y coordinar las actuaciones técnicas. Esta forma de coordinación facilita a
su vez que los profesionales aumenten su disposición a colaborar y se sientan más arropados y
seguros.
Un aspecto que facilita la alianza de trabajo entre los profesionales es tener un modelo teórico
común. Una comprensión compartida de cómo analizar los problemas de las familias con las que
trabajamos y una visión común del proceso de intervención optimizan la alianza. Compartir un
lenguaje teórico hace más fácil la comunicación entre profesionales, y compartir el
conocimiento de los procedimientos técnicos potencia la eficacia de la coordinación. Las
diferencias de titulación profesional, y las diferencias en los modelos teóricos, suelen constituir
un obstáculo para la alianza de trabajo. Cuando un modelo teórico común no es posible, al
menos los profesionales que trabajan juntos dentro de un mismo servicio o programa deben
esforzarse por conocer el enfoque teórico y el abordaje práctico de los otros.
4. Conectar emocionalmente
Algunas características del trabajo de intervención familiar (apoyo a menores que han sufrido
abuso, a víctimas de violencia, a familias en contextos de pobreza o marginalidad) hacen que
sentir el apoyo humano de los compañeros de equipo y de los supervisores o coordinadores sea
algo tan necesario como el apoyo de carácter puramente técnico. El apoyo entre los
profesionales es de vital importancia ante decisiones difíciles como la recomendación de apartar
a un niño de su hogar para ingresarlo en un recurso residencial o retirarle la custodia a sus
padres.
La conexión emocional entre las personas que trabajan en los equipos se basa en el
conocimiento personal mutuo y en la buena relación. Por ello, se requiere tiempo de trabajo en
grupo para que se creen vínculos entre las personas. Casi todos los profesionales hemos tenido
la experiencia de ver cómo en algunas ocasiones las reuniones de equipo o de coordinación
entre equipos no avanzaban debido a la dificultad de conciliar puntos de vista puramente
técnicos, y sin embargo se llegó a soluciones y compromisos gracias fundamentalmente a la
confianza y a la buena relación personal entre los profesionales. La buena conexión emocional
entre los profesionales facilita soluciones de compromiso adecuadas y eficaces.
Por otro lado, la relación que existe entre los profesionales se transmite a las familias e influye
en la relación que éstas crean con los profesionales. Los miembros de la familia saben cuándo
existe confianza y respeto, incluso amistad, entre los miembros del equipo profesional con los
que tienen que tratar. Las familias perciben y valoran cómo discuten entre sí los profesionales,
y se sienten más seguras cuando entienden que están trabajando con un equipo que se lleva
81
bien.
Los objetivos y estrategias de redes tienen que ver con la ampliación, diversificación y
potenciación de los diferentes tipos de apoyo para éstos más disponibles y reales.
• Ampliar nuestra visión de personas individuales o los sistemas familiares incorporando sus
sistemas de apoyo y sus interacciones con la comunidad y los profesionales.
• Poner una atención especial a los cambios y a las crisis que han vivido las personas y sistemas
familiares antes de acudir, voluntaria o involuntariamente a los servicios sociales o de salud.
82
• Usar de forma terapéutica las respuestas sanas que han tenido las personas y los sistemas
familiares para afrontar situaciones de cambio o crisis a lo largo de la vida.
• Prestar una atención especial a las figuras sobrecargadas de los sistemas familiares y
profesionales y también a sus sistemas de apoyo.
• Cuidar a los que cuidan en todos los sistemas, especialmente en este caso fomentando el
autocuidado, autoestima y apoyo a los profesionales de primera línea a través de un buen
sistema organizativo, objetivos institucionales claros, formación, evaluación, supervisión de
casos y de equipos, reconocimiento institucional y trabajo terapéutico individual.
Vistas desde la pareja, las familias están basadas hoy en el afecto y en la búsqueda del bienestar
emocional más que en el interés económico o en la adquisición del estatus que aportan el
matrimonio y el linaje. Desde este ángulo, la mayor aceptación social de la separación y el
divorcio aportan fragilidad a la pareja actual.
Desde el punto de vista de los hijos, tal vez deberíamos considerar que son su familia aquellas
personas que los niños y las niñas consideran como tal, independientemente de su género o de
que se ubiquen en más de una unidad de convivencia. Estas “constelaciones familiares” a las
cuales nos sentimos vinculados, de las cuales nos sentimos parte, son cada día más numerosas
y complejas. Y difíciles de manejar.
Y si es complejo el microsistema –el espacio en el cual se interactúa cara a cara-, más complejo,
rico y complicado es el mesosistema, -los numerosos espacios en los que los diferentes
microsistemas interactúan: la relación escuela-hogar, familia-sistema sanitario, familia-barrio... 83
Todo ello aderezado con las aportaciones cada día más numerosas de las diferentes culturas que
forman nuestros barrios y pueblos.
Los miembros de muchas de las familias actuales son conscientes de que los valores y modelos
que recibieron en su grupo familiar de origen, difícilmente son aplicables a sus actuales
funciones de pareja o de crianza. Y esta dificultad no sólo aparece cuando se forma parte de las
llamadas “nuevas familias”, sino que también afecta a las familias que podemos considerar “de
toda la vida”.
La dificultad que estas personas experimentan en encontrar formas para dar respuesta a las
necesidades de su grupo familiar, afecta con mucha frecuencia a lo que se ha dado en llamar su
“calidad” o “satisfacción matrimonial o familiar” y acaba perturbando la funcionalidad de toda
la familia.
No es seguro que nuestras familias experimenten hoy más estrés que en el pasado: las
condiciones materiales de vida han mejorado mucho en nuestro entorno y seguramente no hay
mayor estrés que no poder comer o dar de comer a tus hijos. Pero algunos estresores han
cambiado cualitativamente sin que hayamos podido crear una cultura que sepa cómo
afrontarlos.
Como se ha visto en módulos anteriores, no todos los estresores son negativos: algunos duelen
(un accidente, una enfermedad...), pero otros pueden ser buenos (una herencia), aunque
puedan perturbar la dinámica familiar. Formalmente se distingue entre estresores familiares
“normativos” (propios de las diversas fases del ciclo vital) y “no normativos” (rupturas del ciclo
vital, enfermedades graves o crónicas, etc.). Unos nacen en el interior de la familia y otros nos
llegan de fuera. Tanto unos como los otros pueden convertirse oportunidades para el
crecimiento o en “estresores crónicos”.
Los conflictos son a la vez causa y efecto de algunos de los estresores familiares, entendiendo
por conflicto “una crisis que nos fuerza a reconocer explícitamente que vivimos inmersos en
múltiples realidades y que debemos negociar una realidad común; que aportamos a cada
situación “historias explicativas de la realidad” diferentes frecuentemente contrapuestas- y que
debemos crear juntos una historia común, compartida, en la cual cada uno y los dos juntos
tengamos un papel”.
La definición de conflicto que antes hemos elegido, incorpora el mensaje que la ausencia de
conflictos no es posible y tampoco deseable. Para algún autor, el mejor predictor de una ruptura
matrimonial es la habitual evitación del conflicto por parte de la pareja. El conflicto cumple así
funciones importantes en la vida familiar:
El grado de conciencia que los miembros de la familia tengan del conflicto, forma parte del
mismo: hay “conflictos manifiestos” y “conflictos encapsulados” que es preciso descubrir antes
de poder abordar.
Ningún miembro del grupo familiar escapa a los efectos del conflicto. Todo componente de la
familia deberá ubicarse en él. En ocasiones los hijos –y muy especialmente las niñas- intentan
mediar en los conflictos de sus padres para evitar el estrés que les supone la percepción de un
cierto abandono afectivo por cansancio emocional de los padres o su propia inseguridad
emocional.
Para poner un ejemplo de actualidad en España, en el proceso que lleva a algunas parejas al
divorcio, desde el punto de vista del comportamiento infantil mensurable, parece que los
conflictos matrimoniales que preceden a la ruptura afectan más a los niños que a las niñas.
Por el comportamiento más agresivo de los niños que reproducen más fácilmente la
conducta conflictiva especialmente del padre-
Por la mayor tendencia a posponer el divorcio por parte de las parejas con hijos varones
Por la reacción de las niñas a responder a los conflictos de los padres con buena
conducta, con ánimo de provocar cambios positivos en ellos.
La ruptura matrimonial suele ser a la vez efecto y una de las causas principales de conflictos
familiares. Pocas familias escapan al sufrimiento a lo largo de la gestación y ejecución del
divorcio, incluso aquellas familias en las que la separación es la mejor opción. Los efectos del
divorcio sobre los hijos son conocidos desde hace tiempo. La edad, el género y la personalidad
de los niños tienen mucho que ver en dichos efectos. Pero también es sabido que dichos efectos
no tienen por qué ser negativos, siempre y cuando el divorcio no se complique con otros factores
estresantes adicionales.
Los hijos pueden estar mejor psicológicamente en un hogar con un solo adulto que en aquel en
el cual las familias estén en perenne y mal resuelto conflicto. Es importante que este nuevo
núcleo pueda contar con los recursos económicos y relacionales adecuados.
El estilo educativo y la cultura que el grupo familiar tiene para resolver sus conflictos, puede
ayudar a los hijos a superar con éxito las transiciones familiares. La combinación entre afecto y
control, la capacidad para no inmiscuir a los hijos en los conflictos de pareja, el establecimiento
de adecuadas relaciones con el entorno familiar facilitarán esta adaptación.
La mayoría de las parejas que se separan, se vuelven a casar. Las mujeres en menor proporción.
Aunque hay disparidad de opiniones con relación al bienestar de las nuevas uniones, parece que
una buena parte de los estudiosos del tema afirman que no difieren demasiado de la de las
primeras uniones, complicadas tal vez con las nuevas tareas de crianza y educación de los hijos
e hijas de las anteriores uniones que puedan aportar los dos cónyuges.
85
La organización de una “familia reconstituida”, ejemplo muy actual de una situación familiar que
suele necesitar orientación, no es fácil. Los patrones de relación de las familias recompuestas no
pueden ser iguales a los de las familias intactas: la aplicación del mismo estilo de relación
garantiza el fracaso del nuevo sistema. Por ello los programas de orientación-información-
formación- para familias reconstituidas pueden ser una gran ayuda para hacer frente a los
problemas de estos grupos de convivencia.
“La orientación familiar es un proceso de ayuda a miembros de una familia... personas con
responsabilidades familiares... una ayuda a la familia en función de su dimensión educativa... en
función de la dirección de la familia... una ayuda a profesiones con incidencia en la familia... una
nueva profesión de ayuda” (Otero, 1996).
En España algunos servicios de orientación familiar se ubican dentro de los llamados Centros de
Orientación Familia (COF).
Un COF se suele definir como un recurso dirigido a los niños, jóvenes y adultos que integran los
diversos tipos de grupos familiares de una comunidad. Ofrece apoyo individual o grupal para
ayudar a estas personas en sus necesidades de crecimiento, desarrollo, educación y
socialización.
Entendemos por grupo familiar la rica variedad actual de grupos de convivencia: familias
nucleares, familias con un solo miembro adulto en el hogar, familias monoparentales, familias
reconstituidas, familias con adultos de un mismo género, etc.
Sin duda los usuarios y usuarias más frecuentes de los COF son los miembros adultos de los
grupos familiares. Pero también se pretende llegar directamente a los miembros más jóvenes
de las familias, miembros de pleno derecho de los grupos de convivencia.
87
ofrecer asesoramiento e información para que las familias puedan mejorar su bienestar,
aumentando su capacidad de relación, superando dificultades a lo largo del ciclo vital,
aprendiendo a convertir los conflictos en oportunidades de crecimiento personal,
evitando rupturas innecesarias o suavizando los efectos de la separación o el divorcio.
facilitar a colectivos de padres, madres, niños, jóvenes y familias en general, el soporte
y la orientación de profesionales especializados.
88
Asesoramiento
El asesoramiento puede darse cara a cara o telefónicamente y suele resolverse en una, dos o
máximo tres sesiones.
Couseling
Entendemos por “counseling” aquel proceso en el que un profesional experto colabora con 89
miembros de un grupo familiar para identificar qué está impidiendo o perturbando el normal
desarrollo y crecimiento de los miembros de la familia, ayudándoles, en primer lugar, a poner
en juego sus propias potencialidades para resolver sus problemas o conflictos y ayudándoles,
además, a beneficiarse de los recursos que el entorno les puede ofrecer.
La duración del proceso de “counseling” es muy variable y oscila entre las dos y las seis sesiones
de trabajo.
Guiaje
Mediación
Entendemos por mediación el proceso a lo largo del cual un mediador o mediadora profesional,
neutral, cualificado, imparcial, sin ningún poder de decisión, aceptable a las dos partes y que
pueda garantizar la confidencialidad de lo tratado, se constituye en tercera parte para ayudar a
dos o más partes que demandan ayuda a comunicarse mejor y, si es necesario, resolver sus
diferencias llegando a decisiones constructivas o a acuerdos que sean satisfactorios,
recíprocamente aceptables, válidos, duraderos y viables, que permitan una "entente" estable
entre las partes y que tengan en cuenta y ayuden a resolver las necesidades de todos los
miembros del grupo familiar y que permitan, en el presente y en el futuro, una mejor relación-
comunicación familiar.
La mediación familiar suele durar entre dos y cinco sesiones de trabajo, dependiendo del tema
a mediar. Las mediaciones en separación y divorcio suelen durar algo más.
90
Estos sistemas tienden a evolucionar, a crecer, a fortalecer relaciones sinérgicas entre ellos
facilitando el desarrollo de potencialidades de todos sus subsistemas y suprasistemas, pero 91
igualmente pueden estancarse o involucionar impidiendo el crecimiento de cada uno de ellos.
- Todo sistema tiene la capacidad de ser sub- sistema, sistema y supra-sistema sin romper la
unidad del mismo.
- Los límites entre los sistemas pueden ser rígidos, normales o confusos.
- Los sistemas humanos son abiertos.
- Toma el concepto de totalidad y no sumatividad, no somos suma de órganos sino la
interrelación perfecta entre los mismos. Así, salud o estancamiento se producen en el sistema y
no en el individuo quién es porta voz de la patología.
92
El sistema familiar puede incluir a la familia extensa y a personas allegadas que tienen una
influencia importante en el mantenimiento o solución de la dificultad que estamos tratando; a
veces incluye personas que viven lejos, que no tienen un contacto directo frecuente con
nuestros clientes principales, pero que sin embargo tienen un peso importante en las decisiones
que la familia pueda tomar. Es importante conocer bien este sistema.
El ciclo de vida es un aspecto vital del sistema del cliente. Junto al ciclo de vida hay que poner
mucha atención a acontecimientos vitales del presente o de un pasado reciente. Y también la
forma de organizarse en la familia, generalmente marcada por su historia particular y por su
cultura de origen.
- Sistema Conyugal: Como su nombre lo indica está compuesto por los cónyuges. En el proceso
de separación o divorcio es el único subsistema que se disuelve.
-Sistema Parental: La parentalidad exige adaptación tanto a los cambios físicos como
psicológicos que entraña el ciclo vital.
• Procurar un entorno seguro y estable que le permita disfrutar de la libertad para investigar,
crecer y experimentar.
94
Ese mapa sirve para entender mejor los problemas de las familias y sus reacciones a nuestra
intervención; y es especialmente útil para buscar recursos en la familia que puedan propiciar
y/o potenciar el cambio. Ese “mapa global” nos hace también conscientes de los factores de la
intervención que tienen que ver con nosotros, los profesionales. Tanto en nuestro rol particular
de agentes de la intervención (equipo, red profesional, institución) como en nuestras
características particulares como personas (nuestro género, edad, personalidad, momento y
contexto vital).
¿Cómo se traduce todo ese conjunto de influencias en el día a día del trabajo de intervención?
Veamos, mediante un ejemplo, la perspectiva de cada pieza que compone el complejo sistema
95
de intervención. Un ejemplo en el que podemos apreciar, en la descripción de una entrevista, la
inter-subjetividad de todos los participantes, incluida la parte profesional.
Diversos estudios, han demostrado que la claridad y flexibilidad en el ejercicio de los roles
facilitan el crecimiento de los miembros de una familia , a la vez si estas reglas familiares no se
modifican en el transcurso evolutivo lo que antes era sinérgico puede resultar ser la causa del
estancamiento ya que los roles no son un asunto de cumplimiento sino de crecimiento y el 96
crecimiento es favorecido al aumentar las posibilidades de conductas , de nuevas relaciones y
percepciones de la realidad cooperando con los diversos sistemas familiares en la situación
actual .
Cada transición del ciclo vital precisa una renegociación de las normas familiares: que
actividades se pueden continuar haciendo, cuales ya no corresponden a su nuevo papel, que
valores deben actualizarse, como modificar la economía familiar, etc. Un sistema es funcional
cuando todos sus miembros pueden seguir desarrollándose a lo largo del ciclo vital. No es
saludable que un miembro de la familia crezca a costa de otros miembros o que un miembro
vea entorpecer su desarrollo (por ejemplo, padres no puedan adaptarse a la adolescencia de su
hijo dificultándole la adquisición de nuevas herramientas para su futuro).
En mediación y en intervención se tienen en cuenta las reglas familiares ( conceptos que se han
formado a través de muchas vivencias y que se transmiten de generación en generación ) cuando
estas por ejemplo interfieren en el cambio ya que existen patrones de conducta establecidos y
que se resisten a cambiar y tienden a retornar al pasado , es decir es favorecer una óptica distinta
que sea aceptada por ese sistema, y a la vez se tiene en cuenta el engranaje social y jurídico en
el que está inmerso el conflicto
• El trabajo con familias requiere de un enfoque interdisciplinar ya que ninguna disciplina puede
abordar todos los sistemas, sub-sistemas o supra-sistemas implicados en el conflicto. Esto no
quiere decir que todas las familias necesiten de múltiples recursos sino que, el profesional que
recibe la demanda debe conocer la labor que cada profesional realiza para coordinar la acción a
seguir según las hipótesis planteadas en la consulta.
• Que los diversos profesionales de las ciencias sociales (trabajador social, psicólogo, educador,
etc) están capacitados para actuar en el manejo de los mecanismos alternativos de resolución
de conflictos por la formación holística que comparten, cuyo fin es capacitar a los actores que
intervienen en el conflicto en lo referente al manejo de habilidades, buscando potencializar las
capacidades para manejar, enfrentar y resolver el problema en forma eficiente.
• Tal formación posibilita la comunicación y la relación entre las partes, y clarifica el origen y la
estructura del conflicto; facilita, además, el proceso de negociación y la identificación y análisis
de alternativas, así como permite que los actores aprendan del conflicto y lo conciban realmente
como una oportunidad de aprendizaje.
• Que para realizar esta labor los profesionales integrantes de un equipo deben conocer las
fortalezas y destrezas de cada una de las personas que conforman su equipo de trabajo a fin de 97
multiplicar los beneficios en la relación con los usuarios y con el propio equipo.
• Que en la actualidad existen múltiples formas alternativas para abordar el conflicto con la
presencia de una tercera persona que actúa como facilitadora especialista en resolución o
prevención del conflicto. Las formas alternativas son una debida opción cuando la convivencia
diaria, familiar y comunitaria han sido transgredidas de manera intencional y repetitiva con
perjuicios a nivel emocional, social, físico o legal de una persona o familia. Las figuras alternativas
también permiten a los individuos ser gestores de cambios pro-positivos y pro-activos que
faciliten el bienestar mutuo, así como la satisfacción y el beneficio de los actores involucrados.
[Link] GRUPALES
La comunicación puede ser definida como un intercambio de conductas que se tornan
comprensibles en relación a otras conductas y cuyas regulaciones se dan por retroacción donde
cada persona puntúa y estructura su manera de interactuar con otros.
Parámetros de la Comunicación:
• La comunicación es un proceso que primero requiere una representación mental, por medio
del lenguaje de la realidad externa que se percibe, y luego la expresión social de ella también
por medio del lenguaje.
• El lenguaje es un proceso creativo. Una serie finita de reglas crea una serie infinita de
creaciones
• Toda comunicación tiene un aspecto de contenido y uno relacional, cada persona se comunica
digital y analógicamente.
• La comunicación es compleja.
• Contenido de la comunicación
Podemos generar comunicaciones con nuevas percepciones, con nuevas realidades potenciar la
relación y hacer de la misma una comunicación sinérgica o podemos hacerla reactiva o calibrada
impidiendo el crecimiento personal y manteniendo estancado el proceso.
Contenido: El qué. Se transmite a través del canal digital del lenguaje, generalmente es Cc, y
procede del hemisferio cerebral izquierdo
Relacional: El cómo. El proceso se transmite a través del canal analógico y para lenguaje (Tono,
volumen, velocidad, etc.) y quinesia, gestos, posturas, toque, etc. generalmente es Inconsciente
Y procede del hemisferio cerebral derecho .
La comunicación no solo transmite información sino que al mismo tiempo impone conductas.
99
100
¿Cómo valorar las condiciones iniciales de una familia que podría ser usuaria de nuestro
programa? ¿Cómo valorar los riesgos del sistema familiar y sus posibilidades de cambio
mediante una intervención de apoyo educativo y psicológico? ¿Cómo decidir el tipo de
intervención y el foco inicial de la misma?
En definitiva, para valorar el sistema familiar con el objetivo de decidir y ejecutar un tipo de
intervención con la familia tenemos que considerar estos cuatro parámetros:
2. Qué recursos podemos activar en la familia y su entorno para producir cambios que propicien
la estabilidad y protección necesaria;
3. Qué equilibrio se produce en la familia entre los recursos protectores que se dan en el sistema
y los factores que están manteniendo una situación problemática de riesgo; y
La familia o alguna parte de la familia solicita ayuda, entiende que tienen que abordar y cambiar
algo, que son parte del problema y/o de la solución. Otra variante consiste en dar una respuesta
comprometida y responsable cuando se hace un ofrecimiento de ayuda como inicio de la
intervención, aunque ésta haya sido suscitada por entidades externas a la familia con base en
algún acontecimiento crítico e indicativo de riesgo. Actitud óptima, pero desafortunadamente
poco frecuente debido a los factores contextuales que ya hemos comentado más arriba y en
otros capítulos previos de esta Guía.
Un miembro o una parte de la familia pide ayuda para otros miembros de la familia; reconoce 102
por lo tanto que hay un problema pero el demandante no se ve como parte implicada en su
solución; a veces no se ve ni siquiera como parte del problema y por tanto no colabora en ese
sentido. En ocasiones el demandante señala el problema, bien por iniciativa propia o bien
cuando una situación de riesgo o problemática ha sido detectada por servicios sociales o
educativos.
a) Cuando se da este tipo de actitud de “señala” (por ejemplo, “todo tiene que ver con
el problema que tiene mi marido cuando bebe… tiene una reacción que no es él…”) no
es muy complicado integrar al demandante y comprometerlo activamente; es una
postura bastante frecuente.
b) Otra variante más complicada es la del demandante que sobre todo se queja, cuando
el tono de su queja es muy insistente y bloquea la posibilidad de generar una
contribución describiendo adecuadamente las conductas que motivan su queja.
3. Visitante
Sólo están ante nosotros por obligación, por una presión familiar o externa, no reconocen
ninguna necesidad de ayuda, esperan pasivamente que las cosas pasen. Es una posición muy
4. “Rehén”
Están ante nosotros por obligación, pero a diferencia de la actitud visitante afirman estar siendo
injustamente tratados y su actitud es cerrada y hostil. Muy frecuente en usuarios de programas
del sistema de protección de menores. Por ejemplo, padres a los que se les ha retirado la tutela
de sus hijos; también muy frecuente en adolescentes, especialmente aquellos obligados a una
intervención terapéutica por instancias judiciales, o adolescentes muy presionados por sus
padres.
Los padres que han experimentado la intervención del sistema de protección, especialmente si
ésta ha supuesto una separación de sus hijos, como un ataque a su dignidad, suelen mostrar una
actitud antagónica y de hostilidad ante el ofrecimiento de apoyo psicosocial, educativo o
terapéutico. Ese antagonismo y hostilidad es mucho mayor cuando la participación en un
programa de apoyo familiar la perciben como “un chantaje”: si no participas en el programa no
podrás ver a tus hijos ni conservar la posibilidad de una recuperación de los niños.
5. “Fugitiva”
103
Una instancia profesional prescribe la intervención con la familia y ellos evitan y esquivan el
contacto con los profesionales de la intervención. La familia sabe que el equipo de intervención
familiar intenta contactar con ellos, y el equipo de intervención sabe que la familia sabe que
ellos tienen que ponerse en contacto, pero hay una evitación que a veces genera una especie
de “persecución” (a través de llamadas, visitas por sorpresa, etc.). Este tipo de “relación” con la
familia (paradójica relación de no relación) es bastante común en los servicios sociales con
familias en las que se ha detectado un moderado nivel de riesgo para los menores pero sin tomar
medidas coercitivas, y sin que la familia esté de acuerdo o conozca adecuadamente el tipo de
ayuda que se les ofrece. Un coordinador de un equipo de intervención familiar de los servicios
sociales comunitarios nos sugirió este sencillo indicador para identificar cuándo se está
produciendo un “bucle de persecución”: “cuando un trabajador comienza a hacer cosas como
llamar a la familia desde un teléfono desconocido (después de ver que la familia reconoce su
número y nunca contesta a sus llamadas)”.
No es raro que en el trabajo con una familia te encuentres al mismo tiempo varias de estas
actitudes iniciales: una madre responsable, una abuela “demandante víctima”, un padre
“visitante”, y uno (o más) hijos “rehenes”. Y tampoco es infrecuente que en el trabajo con una
familia tengas que pasar por todas estas actitudes cronológicamente:
2. actitudes de visitante y/o rehén en algunos miembros de la familia cuando por fin consigues
estructurar un poco tus visitas a la familia,
otros miembros de la familia que acuden inicialmente como visitantes y poco a poco se
comprometen como usuarios activos de la intervención.
104
• El conflicto interno de la familia; esa relación conflictiva se extiende al contexto de ayuda con
el profesional; si comienzas a trabajar con una familia que tiene un alto nivel de conflicto que ha
desbordado los límites de la familia como parte de su problema es en cierto modo esperable
que el conflicto “salpique” las relaciones iniciales con el profesional al igual que ocurre con otros
ámbitos (laboral, escolar, etc.).
• Una desconfianza basada en sus experiencias del pasado o del presente con otros servicios y
programas, bien sean de servicios sociales, de salud o educativos; la historia de desencuentro y
frustración de algunas familias con servicios de ayuda institucional abarca en algunos casos
varias generaciones; aunque una relación de rechazo o evitación es lógicamente una forma
errónea de respuesta y consolida la mala relación, el equipo profesional tiene que tener en
cuenta los antecedentes que explican ese tipo de reacciones.
• El impacto de una medida de retirada de los hijos o la advertencia, directa o indirecta, de que
existe esa posibilidad suele ser un factor que predice una actitud inicial de no colaboración, 105
cuando no de rechazo hostil a la intervención.
Entender el contexto que “explica” actitudes iniciales difíciles es un primer paso imprescindible,
especialmente porque significa que no hacemos interpretaciones erróneas fruto de nuestro
propio estrés ante las dificultades de comunicación con los usuarios; sobre todo si evitamos
interpretaciones que atribuyen a la patología de la familia o a su mala intención esas dificultades
iniciales de conseguir colaboración.
Pero, más allá de entender la perspectiva de la familia, hemos de trabajar para darle la vuelta a
esas actitudes iniciales y ser unos buenos “creadores” de clientes solícitos o al menos
responsables en las fases siguientes del proceso de intervención. ¿Cómo hacer esto? Hay unas
directrices generales que deben tenerse en cuenta y que comentamos a continuación.
Pero también hay que ser conscientes de que cada familia tiene peculiaridades que hemos de
conocer para conseguir que adopten una actitud más abierta a la colaboración con la
intervención. Y, por otra parte, es esencial entender en qué consiste una relación de Alianza de
Trabajo con la familia, ya que ése es el horizonte y el hilo conductor de una buena intervención.
2. No hagas ninguna intervención que aumente la presión sobre una persona que se siente
obligado y contrariado por la intervención: no intentes avanzar rápido, no intentes llegar rápido
a algún compromiso sobre objetivos que sea vivido como una imposición, no intentes
convencerle de la necesidad o ventajas de la intervención…
3. Muéstrate comprensivo con sus emociones, aunque sean negativas contra tu persona y tu
servicio, hazles ver indirectamente que suele ocurrir y que no te desanima, lo vives como algo
esperable que es parte de tu trabajo y no te va a influir en tu propósito de serles de ayuda.
4. Busca en la familia (en su pasado, presente, o futuro) aspectos sobre los que resulte posible
conversar en un tono emocional positivo; lo esencial es que siempre hay algo que les une, alguna
experiencia o valor que une a la familia; considera todos los indicadores de creación de alianza
de trabajo para construir Seguridad y Conexión emocional en la familia.
5. Intenta transmitir en tu tono de conversación interés y buena disposición por ayudar, con 106
todo el respeto posible a la situación conflictiva o embarazosa por la que están pasando, pero
mantén un estilo profesional y firme en cuanto a las obligaciones que tiene la familia y tu mismo
con el sistema de protección y con el sistema legal.
La aplicación de todas las nociones y directrices que hemos venido comentando en este capítulo
se hacen siempre sobre una familia concreta y las intervenciones para cambiar actitudes iniciales
problemáticas se han de basar en las características y contexto particular de la vida de esa
familia.
En este capítulo vamos a describir una forma sencilla de proceder con los objetivos de
intervención en la práctica. Es una formulación que se basa en un instrumento denominado
Escalas de Consecución de Metas adaptado al contexto de intervención familiar en servicios
sociales y de protección a la infancia.
Hay otros tipos de procedimientos que siguen una filosofía similar; la definición de objetivos se
plasma siempre en los procedimientos del plan de intervención. Lo que pretendemos en esta
Guía es ofrecer una herramienta flexible y sobre todo las directrices que han de guiar esta tarea.
No obstante, hemos de abordar previamente la principal dificultad que nos encontramos en el 107
trabajo de definición de objetivos en el contexto de la intervención en servicios sociales. Las
metas y objetivos concretos de cambio en la intervención se basan en un reconocimiento –
explicito o implícito– de necesidades y dificultades por parte de la familia. El problema estriba
en que en muchas ocasiones la definición que hace la familia de la situación que ha dado lugar
a la intervención, incluso cuando la relación con los profesionales del equipo no es mala, dificulta
la definición de objetivos.
Éste es un ejemplo de cómo se percibe y se expresa esta dificultad por parte del profesional
cuando bloquea el trabajo técnico:
La dificultad de establecer objetivos con las familias puede llegar a crear una sensación de
estancamiento en nuestro trabajo. Cuando intentamos definir objetivos nos encontramos con
familias que parece que no deberían estar allí, que no pueden beneficiarse de nuestro servicio.
No es sólo que algunos miembros de la familia tengan una posición de “visitantes”, estamos
preparados para trabajar la demanda en ese sentido, es que según ellos no tienen ningún
problema. Y obviamente nuestro equipo tiene en ocasiones un expediente repleto de
valoraciones de riesgo que indican claramente la existencia de problemas.
Esta dificultad choca aparentemente con un modelo de trabajo orientado a conseguir alianzas
con los usuarios y con la idea de considerar a la familia como el cliente de la intervención. La
paradoja del profesional es que en estos casos se encuentra en un contexto en el que sus
“clientes” no responden como tales.
La postura que muestran los teóricos receptores de nuestros servicios, por ejemplo una actitud
de visitante o de rehén, está relacionada con las creencias que tienen sobre el problema y estas
creencias pueden en ocasiones bloquear el trabajo sobre objetivos.
Creencias y conductas conforman un matrimonio estable y muy unido: incluso cuando se llevan
muy mal no dejan de machacarse pero no se disuelven. ¿Qué piensan sobre el problema? ¿Es
un problema? ¿De qué tipo? ¿Quién lo define? ¿Cuándo, para ellos, el problema es un
problema? ¿Y cuándo deja de serlo? ¿Quién tiene el derecho o el deber de decidir si hay que
hacer algo y qué hay que hacer?
Una concepción generalizada en muchos servicios es que “el cliente” es el que presenta una
necesidad de ayuda, un problema para el que requiere tus servicios, o al menos una “queja” que
conlleva la necesidad de que tu le ayudes a definir un problema o un tipo de solución para esa
queja. Pero, en los servicios sociales, especialmente en el contexto de servicios de protección a
la infancia, nos encontramos con mucha frecuencia estos cuatro paradigmas sobre el problema
en las familias con las que trabajamos:
• “El problema es de otro tipo (laboral, de vivienda, de mala suerte) o de otras personas que no
están aquí”.
• “Es un problema, pero no podemos hacer nada (es irremediable, ya no es cosa nuestra, ya
hicimos todo, nos lo merecemos, etc.)”.
Lo esencial ante este tipo de dificultades es que hay que construir un marco nuevo de trabajo
con la familia, pero no descalificar frontalmente la creencia o posición inicial de la familia. Mucho 108
se ha hablado de la importancia del “reconocimiento del problema” en los usuarios de los
programas de ayuda psicológica o educativa en el marco de los servicios sociales.
Pero si nos atenemos a esa expresión, reconocer el problema, debemos ser prudentes, ya que
parece indicar que el problema es uno absolutamente unívoco, objetivo y medido, que no hay
otras visiones o versiones alternativas del problema, y que lo que el receptor de nuestra
intervención tiene que hacer es simplemente aceptar que nosotros definimos el problema y que
nuestra definición no tiene discusión alguna. De ahí a pensar que la solución también la tenemos
nosotros y que la familia no tiene mucho que decir y debe someterse sin más a nuestra decisión
sólo hay un paso.
El objetivo de un trabajo eficaz pasa por convertir a las familias en auténticos clientes una vez
que el contexto de lealtad hacia las exigencias legales del sistema de protección se han
clarificado y no crean recelos entre la familia y los profesionales encargados de la intervención
familiar. Estas son algunas directrices para orientar el trabajo con familias o personas que al
inicio de la intervención presentan una posición de “no tenemos un problema” o “tenemos un
problema, pero no podemos hacer nada”:
Si la familia parte del paradigma de “no tenemos un problema” o bien “nuestro problema es
otro”:
• Conectar con las personas, céntrate en conocer su forma de vida, su historia, el cómo han
sucedido las cosas para que se vean en una situación de intervención por parte de los servicios
de protección.
• Esto es lo más difícil: tienes que “Crear” un problema, conectando las demandas de Protección
con alguna necesidad o preocupación de la familia, es la mejor forma de empezar. Tienes que
encontrar algo que “preocupa” a la familia y que es significativo y coherente con el análisis de
factores de riesgo y protección que estáis haciendo. No son aceptables preocupaciones
intrascendentes pero tampoco tiene sentido comenzar imponiendo objetivos que son
rechazados por la familia.
• También en este caso, como en casi todas la situaciones de inicio, lo más importante es no
reforzar o amplificar ese planteamiento, por ejemplo, insistiendo en que si quieren se puede
hacer mucho, en qué deben hacerlo, etc.
• Conectar con las personas, y en este caso tienes que escuchar con respeto e interés su historia
de resignación y desamparo, pero sin dejar por un momento de hacerles ver que “es normal que
ellos se sientan así, es la respuesta lógica después de tantos (o tan graves) problemas, pero 109
nosotros estamos acostumbrados a remontar ese tipo de situaciones”.
• Si la persona o familia se siente “víctima” (por ejemplo, los padres de un adolescente muy
problemático que les ha generado muchos conflictos), debes intentar que se sientan ya como
“pacientes” o “convalencientes” (dejarse cuidar, hacer caso de las indicaciones y consejos, etc.)
como paso previo a que se comprometan poco a poco como “clientes” (participación activa en
el cambio).
• Cuando sea posible asume una parte de responsabilidad y a cambio pídeles otra pequeña
responsabilidad y compromiso a ellos. Por ejemplo, “nosotros (el equipo profesional) vamos a
mediar en que Juan (el adolescente) entre en un recurso que alivie a la familia (un curso de
capacitación, un centro de día, etc.), pero necesitamos que vosotros (la familia, la madre, etc.)
acudáis a las citas que programemos (o participéis en un grupo de familiares, llevéis a los niños,
etc.)”. Es muy importante que el tono de esta “transacción” sea de establecer un compromiso
de ayuda y que por lo tanto no sea interpretado por la familia como un tono de “chantaje”.
• También en estas situaciones hay que centrarse más en el futuro que en rememorar el
sufrimiento pasado o presente, generar optimismo trabajando hacia el futuro y con cambios
escalonados.
• Evita a toda costa entrar en escaladas de conflicto con la familia, pon atención al trabajo que
debes hacer con clientes que tienen una actitud inicial de “rehenes” o familias “fugitivas”.
• Explora cuáles pueden ser las causas del antagonismo mostrado: el conflicto y
desestructuración que sufre la familia, su experiencia negativa con otros servicios, el impacto de
medidas coercitivas de separación; habla de esto si es posible con la familia.
• Tienes que mantenerte en buena disposición de ayuda haciendo ver que “es frecuente” y
“entendible” su postura, aunque no debes permitir faltas de respeto y tu compromiso con las
medidas de protección no debe dejar dudas.
• Tienes que “crear” un problema o un “dilema” que dé comienzo a la intervención; por ejemplo:
ofrecer ayuda a la familia para demostrar que en realidad sí pueden hacer las cosas bien (mediar
entre ellos y las denuncias), o hacerles ver que pueden hacer compatible el defenderse del trato
injusto (mediante reclamaciones legales o administrativas, etc.) con una aprovechamiento de
nuestros servicios para mejorar la situación (siempre que no nos utilicen como argumento en
otro tipo de reclamaciones).
• También en estas situaciones hay que centrarse más en el futuro que en rememorar o juzgar
lo que la familia puede considerar injusto o erróneo.
110
Es muy importante que la definición de metas no sea una imposición, y es fundamental que sea
algo que se hace para y con la familia. Por esta razón, el proceso de identificación de problemas
y necesidades y el establecimiento de una escala para evaluar la consecución de metas no es en
absoluto una tarea “técnica” o “ajena” a la familia, más bien es una parte fundamental del
proceso de cambio que se ha de dar en la familia.
¿Cómo se deben definir los objetivos de trabajo con la familia y cuándo hay condiciones para
hacerlo? Lo ideal es comenzar el trabajo de definir objetivos de cambio después de un tiempo
breve de contacto con la familia, al menos el tiempo necesario para conocer la familia y sus
problemas. El trabajo de valoración del sistema familiar, la creación de condiciones mínimas de
alianza de trabajo y la definición de objetivos suelen solaparse en el tiempo. Sin embargo, hay
que ser conscientes de que los objetivos de la intervención no deben ser el foco central cuando
las condiciones de relación con el sistema familia (alianza de trabajo) no son buenas y las 111
actitudes iniciales indican dificultades para establecer colaboración.
Aunque podríamos decir que en general para ser eficaces la regla a seguir es: “la creación de
una alianza de trabajo con la familia es prioritaria”, no hay que olvidar que el trabajo de definir
metas en forma de sencillas escalas tal y como lo explicamos más bajo puede servir también
para crear esa alianza, ya que las familias ven que los objetivos no se les imponen de manera
coercitiva y están escalados de forma que se aprecien los primeros esfuerzos y los pequeños
cambios.
Las metas que se definen en las escalas de consecución que definimos más abajo van a ser
contrastadas varios meses después con los logros que realmente se han conseguido. Cuando se
define una meta a conseguir hay que indicar también el tiempo que se pone como límite para
conseguirla. Este tiempo depende de la situación particular de cada familia, de la naturaleza de
los factores de riesgo y del nivel de riesgo. No obstante, se ha de intentar que como norma
general el tiempo de consecución de avances parciales no sea superior a 2 ó 3 meses.
Lo ideal, cuando esto es posible, es que las familias entiendan que en un periodo de semanas se
va a evaluar la consecución de las metas definidas, y que esa evaluación va a ser analizada por
un supervisor del equipo de intervención con el que están trabajando (el psicólogo cuando la
actuación técnica recae en el educador) o por el equipo conjuntamente en reuniones periódicas,
de manera que es importante que muestren claramente que entienden y aceptan el proceso de
evaluar la consecución de metas.
Discutir con la familia cualquier problema o necesidad del que pueda esperarse un cambio o
mejoría con la intervención y/o apoyo del equipo profesional. El profesional debe transmitir
aquella información que considere significativa que procede de valoraciones externas (equipos
de protección, educación, etc.) pero evitando un tono impositivo y dando protagonismo en lo
posible a la perspectiva de la familia. Conviene dejar fuera aquellas cosas que sólo pueden
conseguirse en otras instancias (por ejemplo, una resolución judicial).
Darle mucha importancia a metas que la familia vive como demandas de otros servicios
(Escuelas, judiciales, etc.) pero que acepta conseguir. Hay que esforzarse por encontrar un
denominador común (área de intersección) entre la perspectiva de la familia y las obligaciones
del sistema de protección.
Es decir, comienza por trabajar aquellos aspectos que preocupan o conforman necesidades
aceptadas de la familia y que (sin ser en absoluto todo lo que puede considerarse necesario
desde la perspectiva del equipo de intervención) es coherente con el mandato del sistema de
protección.
Cuando se pretende que la familia o uno de sus miembros deje de hacer algo, es casi siempre
posible formular el tipo de comportamiento positivo que es incompatible con el que se quiere
hacer desaparecer (como “jugar una hora cada día con el niño” en lugar de “que deje de
molestarle estar con el niño”).
Área de intersección: necesidades de la familia que coinciden con la evaluación del equipo y son
coherentes con la protección
‘como una pareja normal’ (usando una etiqueta previamente pactada con la familia), en que se
notaría? ¿En qué lo notarían vuestros hijos (o ¿en que lo notaríais vosotros? –dirigiéndose a los
hijos si están presentes–), ¿en qué lo notarían vuestro vecinos?”.
Resulta más fácil y más accesible una meta en la que sabemos qué tipo de recorrido vamos a
tener y por lo tanto en qué momento estamos del proceso de avance. Desde el punto de vista
de la evaluación del proceso de cambio también es muy recomendable tener objetivos
escalonados, ya que nos permiten hacer una valoración de progreso. ¿Cómo escalonar los
avances? Un procedimiento sencillo es partir de una descripción de la situación actual del
problema y después comenzar por definir indicadores con la familia de lo que supondría un
avance mínimo y rápido (que podemos llamar “primer paso”). 113
Suele resultar útil que la descripción de la situación actual del problema/necesidad sea definida
en términos cuantitativos (días en que ocurre algo, tiempo en que se hace algo, porcentajes,
nivel de intensidad, etc.), incluyendo una puntuación de un cuestionario (como una escala de
bienestar familiar o infantil). Pero también puede hacerse en términos cualitativos (por ej.,
definir en qué medida –mucho, poco, nada, en sólo un aspecto…– consiguieron hacer algo que
se habían propuesto o que otros profesionales les propusieron).
Son de gran utilidad las preguntas de escala para definir este tipo de graduaciones: “si tuvieses
que puntuar en una escala entre 1 y 10, siendo 10 la mejor puntuación, la que significa que ya
hemos alcanzado X (nombrar aquí la etiqueta de la meta), ¿en que puntuación estamos ahora?”.
Si la respuesta es, por ejemplo, 3, la pregunta consiguiente es: “qué tendría que pasar (búsqueda
de indicador) para que en unos días pudieses decir que estás en un 4?”. “Hemos terminado la
discusión cuando empiezan los gritos, ningún vecino lo ha notado”, “nos hemos ido a discutir a
casa de mi hermano para que la cosa no se desborde”, serían ejemplos de indicadores de
“primer paso”.
Los profesionales tienen que usar su experiencia sobre lo que puede conseguirse, sobre los
recursos de la familia y sobre las habilidades y recursos que van a necesitarse en el proceso, y
con esa perspectiva de su experiencia ayudar a la familia a establecer el nivel de consecución
óptimo adecuadamente. Los otros niveles, el “primer paso” y “paso intermedio”, tienen que
representar “peldaños claros y bien medidos en la escalera hacia el objetivo realista establecido
como meta”. Como el cambio suele ser un proceso gradual, hay que dar mucha importancia a
los primeros pasos, de forma que una buena definición de los pasos inmediatos e intermedios
es fundamental.
5. Señalar el retroceso
En cualquier caso, hay muchas ocasiones en las que la familia tiene que saber por ejemplo que
no conseguir un cambio determinado en una situación de urgencia en unas semanas hará
imposible continuar el trabajo. Por ejemplo: “es importante que sepáis que si los niños volviesen
a faltar al colegio en las próximas semanas estamos obligados a realizar un informe de urgencia 114
y tendremos que replantearnos todo”.
6. Metas múltiples
Esta definición de actuaciones de intervención tiene que dejar claro “Qué, Quién, Cómo, Dónde,
y Cuándo”, es decir, Qué actuación se va a realizar, Quién se responsabiliza de su ejecución (en
algunos casos la actuación puede implicar una solicitud de intervención por parte de otro
profesional de la red, pero se establecerá un responsable del equipo para el seguimiento de esa
actuación externa), Cómo se va realizar (con qué medios, con qué participación…), Dónde (en el
domicilio, en un dispositivo público, etc.), Cuándo se va a comenzar y con qué periodicidad (por
ejemplo, se hará una hora semanal desde el próximo lunes y durante dos meses). La aceptación
de la familia de esta parte del plan es importante, así como escuchar sus ideas y sugerencias
sobre la mejor manera de hacer las cosas.
En la medida en que las familias atendidas en el programa son derivadas por otras instituciones
o programas que continúan teniendo una responsabilidad legal o administrativa sobre su
situación (protección de menores, juzgado de familia, fiscalía del menor, etc.), es conveniente
que las metas definidas con la familia sean refrendadas por los técnicos externos responsables
de las familias. Para ello, puede contemplarse la posibilidad que una vez cubierta una tabla
remita una copia a la entidad derivante con un apartado reservado para que hagan
observaciones o confirmen el nivel de adecuación de las metas definidas con la familia y el
tiempo de consecución de las mismas.
En el caso de no usar un procedimiento escrito de este tipo, siempre se debe realizar una reunión
o contacto verbal para contrastar con las otras instituciones o entidades implicadas las metas y
objetivos que se van a trabajar con la familia. Si los técnicos externos responsables de la familia
evalúan negativamente la definición de objetivos, se abren dos tipos de acciones:
115
a) trabajar con los técnicos para contrastar las diferentes perspectivas sobre la familia; y
b) trabajar posteriormente con la familia para hacerles ver la demanda que se hace desde la
institución que les derivó a nuestro equipo y ajustar los objetivos.
b) Evaluar la consecución de las metas en el periodo señalado; esta evaluación puede basarse
en observaciones o informes externos (de la escuela, de un servicio de drogodependencias, etc.)
o en datos que provienen de visitas domiciliarias, pero es muy importante hacer una valoración
con la familia. Esto se puede hacer mediante una entrevista en la que un miembro del equipo
que ha trabajado con la familia hace balance con la propia familia de las metas conseguidas.
También la investigación constata que por lo general lo más importante es la evaluación que el
cliente hace de la alianza, ya que la perspectiva del cliente tiene mayor fuerza para predecir su
nivel de continuidad e implicación en el tratamiento. Y sabemos además que la percepción de
la alianza que tiene el terapeuta y la que tiene el cliente no siempre coinciden.
Muchos terapeutas novatos (y no pocos más experimentados) se han encontrado con que el
cliente deja la terapia con la explicación de «a mí no me sirve», incluso aunque el terapeuta esté
convencido de que se están haciendo progresos en el tratamiento. Si trasladamos esto al campo 116
de la intervención familiar en el contexto de los servicios sociales y de protección nos damos
cuenta de que es incluso más crucial y aplicable. El contexto de la intervención social hace que
la consecución de alianza con la familia sea un reto diferente con cada una de las familias con
las que trabajamos.
La alianza de trabajo con la familia puede definirse a partir de 4 dimensiones (Modelo SOATIF,
Sistema de Observación de la Alianza Terapéutica en Intervención Familiar:
Por supuesto, el grado en que un miembro de la familia considera que la intervención tiene
sentido depende de su visión particular y de la visión de los otros familiares participantes. Por
este motivo, el enganche en el proceso está estrechamente relacionado con otra de las
dimensiones de la alianza de trabajo que definimos más abajo: sentido de compartir el propósito
en la familia.
La confrontación directa con los clientes que se muestran indiferentes, faltos de motivación o
que expresan claramente su alienación, está en general contraindicada, es decir, sólo se debe
utilizar si todos los demás intentos para conseguir la colaboración han fracasado.
1. la participación del usuario en la definición de las metas y objetivos (Capítulo 6), esto es, la
colaboración activa y de buena gana para sacar a discusión los problemas, proponer soluciones
y articular los resultados anticipados de la intervención,
2. la participación del cliente en tareas específicas de intervención (por ejemplo, expresar los
sentimientos, trabajar los compromisos, realizar las tareas asignadas para casa, rellenar
cuestionarios) y en marcar el ritmo de la intervención (por ejemplo, la frecuencia de las sesiones
de trabajo y la duración, los tiempos en la definición de objetivos), y
La contribución del educador y del psicólogo recae en estimular estos tres aspectos del
enganche del cliente –explicarle cómo funciona el equipo y el programa, pedirle activamente
que se manifieste acerca de definir las metas y las tareas, explorar su disposición para ensayar
nuevas formas de comportarse, captar la atención y la participación de todos los que asisten a
las entrevistas, y valorar y amplificar cada pequeño cambio que se consiga.
En muchos casos los miembros de una familia están inmersos en el contexto de intervención de
forma obligada o bajo algún tipo de presión, y al tiempo son conscientes (al margen de que lo
reconozcan abiertamente) de una situación de dificultad cuando no de un problema grave. En
En el contexto de servicios sociales y de protección no sólo no podemos dar por hecho que la
intervención es un acontecimiento y una fuente de seguridad para todos y cada uno de los
miembros de la familia, sino que por lo general nos encontramos con justo lo contrario:
inseguridad, desconfianza y temor. Por ello, es de vital importancia tener en cuenta, tanto al
principio como a lo largo del proceso de intervención cuál es el nivel de seguridad que muestra
la familia en el contexto de la intervención.
Adaptando la definición de Seguridad del SOATIF, podríamos dibujar de esta manera una optima
Seguridad: El cliente considera el contexto de intervención (entrevistas, participación en 118
actuaciones educativas, etc.) como un ámbito donde asumir riesgos y mostrarse abierto,
vulnerable y flexible; tiene una sensación de comodidad y la expectativa de que habrá nuevas
experiencias y aprendizajes; de que el resultado de acepar la ayuda será para bien; de que se
puede manejar el conflicto familiar sin que haya daños; y de que no hay necesidad de estar a la
defensiva.
El manejo de la hostilidad intrafamiliar en las entrevistas con la familia es sin duda un factor
clave para crear un contexto seguro. La capacidad del profesional para controlar y canalizar las
expresiones de culpa, desprecio y hostilidad depende mucho de su formación y de su
experiencia. Una característica del profesional eficaz es que no ignora los sentimientos de
vulnerabilidad que expresan los clientes –señales de temor, actitudes defensivas, ansiedad
excesiva o explosiones de llanto–. No es raro que los miembros de la familia necesiten
protección del acoso y las acusaciones de los otros, especialmente en contextos de violencia y
abuso. Obviamente, una entrevista deja de tener un sentido terapéutico si se produce una
escalada del conflicto familiar hasta el punto de que tienen lugar amenazas verbales o físicas, o
intentos de intimidación.
Desde el punto de vista sistémico de la alianza la falta de seguridad tiene que ver con la dinámica
del propio sistema familiar –conflicto, dejación del cuidado, dificultades de apego, etc.– o con la
relación inter-sistemas –la defensividad y desconfianza entre la familia y los profesionales en su
interacción–. No es muy difícil distinguir entre las amenazas a la seguridad generadas dentro de
la propia familia, y las amenazas que provienen de dificultades entre cada uno de los miembros
de la familia individualmente y el psicólogo o educador en sus interacciones.
Pero otras amenazas a la seguridad en el sistema de intervención, de las que a menudo no somos
conscientes, las genera el propio sistema profesional, esto es, las causan las tensiones o
conflictos entre los miembros del equipo o entre estos y otros miembros importantes del
sistema profesional amplio –el supervisor, otros profesionales que toman parte en el caso–.
Debido a que las fuentes de amenazas potenciales (tanto intra-sistema como inter-sistema, ver
son múltiples, disponer de un amplio «mapa sistémico» del proceso de tratamiento nos procura
muchos recursos potenciales para crear y consolidar contextos de intervención seguros para
nuestros clientes. Una idea clave es que la Seguridad es un pre-requisito esencial para
desarrollar el Enganche activo que hemos definido más arriba.
Éste sería el perfil de una óptima conexión emocional entre el profesional y cada usuario
particular: El usuario ve al profesional como una persona importante en ese momento de su
vida, le trata con familiaridad; tiene la sensación de que la relación se basa en la confianza, el
afecto, el interés y el sentido de pertenencia; de que más allá de reconocer su función
profesional al profesional le importa de verdad, y que «está ahí» para el usuario, de que el
profesional puede entender o compartir la visión del mundo o las experiencias del usuario; para
éste, la sabiduría y experiencia del profesional (de manera individualizada, no sólo como
miembro de una institución) son importantes.
Aunque esta definición se refiere a las relaciones individuales –de un profesional con un
usuario– y no al vínculo emocional del profesional con la familia en su conjunto, ambas cosas
están estrechamente relacionadas. Los miembros de la familia se fijan en cómo los otros 119
miembros de la familia hablan sobre el profesional cuando éste no está presente y suelen poner
atención a cómo cada uno de ellos interactúa con el educador o el psicólogo durante las
entrevistas conjuntas. Generalmente, los miembros más motivados de una familia se animan
cuando ven que los otros miembros con menos motivación o más reacios van sintiéndose más
cómodos y cercanos al profesional y que éste empieza a llegar a aquellos que estaban reticentes,
inseguros, asustados o a la defensiva.
Ésta es una dimensión de la alianza de trabajo que tiene una importancia vital en la intervención
familiar. Se trata de una dimensión intra-sistema y que se genera dentro del sistema familiar, es
decir, el sentimiento de “unión” y colaboración entre los miembros de la familia para las metas
de la intervención. El sentido de compartir el propósito en relación con la intervención no implica
obligatoriamente que todos los miembros de la familia tengan el mismo objetivo, pero sí que
todos ellos consideren que la ayuda que se les proporciona y colaborar con el equipo de
intervención es “cosa de todos”.
La intervención familiar en los servicios sociales se produce porque en la familia se ubican los
factores que mantienen el problema (de violencia, desprotección, etc.), pero también porque
en el contexto familiar se ubica una de las mejores soluciones para dicho problema y los recursos
que potencialmente pueden generar ese tipo de solución. Probablemente, la pareja o grupo
familiar es la unidad de mayor influencia en términos de motivación para el cambio, de puesta 120
en marcha del cambio y de capacidad para influenciar el resultado final de cualquier
intervención educativa o terapéutica.
El sentido de compartir el propósito en la familia refleja no sólo el acuerdo entre los miembros
de la familia acerca de las metas y las tareas definidas en la intervención, sino también su
cohesión como unidad y el valor que dan a la ayuda del equipo como una vía para tratar los
problemas familiares.
Hay varios aspectos que de forma natural promueven la unión de la familia y que pueden
considerarse útiles en la planificación de la intervención familiar:
Cuando se consigue definir las dificultades graves de una familia como un obstáculo contra el
que todos deben luchar, la unión y el sentido de compartir el propósito se ven favorecidos. En
ocasiones es interesante definir obstáculos que aparecen a lo largo de su trayectoria vital
particular o del ciclo de vida familiar. Estos obstáculos pueden estar relacionados con el ejercicio
del papel de padres, las dificultades inesperadas con los hijos adolescentes, la des-
estructuración de la familia ante una separación conflictiva, etc.
Una situación muy relevante en el contexto de los servicios sociales que bien manejada puede
llevar a las personas a tener un fuerte sentido de compartir el propósito es la amenaza a la
integridad familiar. Una circunstancia de este tipo es la posibilidad de la pérdida/separación de
los hijos. También contextos traumáticos como el alejamiento de una padre o familiar que ha
cometido abuso, el encarcelamiento de un miembro de la familia, etc. Igualmente, las
situaciones de pérdida por fallecimiento de alguien que era un sustento importante de la familia
pueden suponer una amenaza para el mantenimiento de la integridad familiar. Todas esas
circunstancias, manejadas adecuadamente, pueden generar unión y por tanto Sentido de
Compartir el Propósito de la intervención.
121
La mayor dificultad en esta dimensión de la alianza intra-familiar estriba en el caso muy común
de la familia con numerosos problemas y una estructura familiar caótica. Podemos definir a esa
situación la crisis como norma. Las familias que son propensas o están muy afectadas por las
crisis suelen presentar una cara de desunión y desestructuración también en su actitud inicial a
la intervención. Pero incluso cuando presenta un fuerte sentido de compartir el propósito al
principio del proceso de intervención, y los objetivos que se establecen son razonables para la
familia, suele ocurrir que con el tiempo se hace evidente que la vida familiar está muy afectada
de factores diversos que mantienen el problema y que de manera a veces dramática aparecen
nuevas crisis o acontecimientos que desbordan a la familia y amenazan el sentido de compartir
el propósito de la intervención.
El sentido de compartir el propósito de una familia está relacionado con las otras dimensiones
definidas previamente, por ejemplo con la Seguridad: puede debilitarse mucho el sentido de
compartir el propósito cuando se desvelan secretos que alguna parte de la familia no quería
desvelar. Este y otros tipos de amenaza a la seguridad en el contexto de intervención pueden
hacer que una alianza intra-familiar fuerte se debilite mucho. Igualmente, la conexión emocional
entre miembros de la familia y el profesional puede tener un efecto directo en el sentido de
compartir el propósito. Una desavenencia o un incidente que rompe la buena relación de un
miembro de la familia con el profesional puede generar un debilitamiento de la alianza interna
de toda la familia.
Por una lado ofrece un auto-informe breve y sencillo que pueden rellenar tanto los miembros
de la familia (mayores de 13 años) como el profesional que ha realizado la entrevista al finalizar
ésta. Por otro lado el SOATIF ofrece un instrumento que permite que el profesional revise unos
listados de indicadores –tanto de la familia como del profesional– de buena o mala alianza con
la familia durante la entrevista; esto se puede hacer de dos formas: analizando una entrevista
que ha sido grabada o haciendo la revisión de indicadores inmediatamente después de terminar
la entrevista cuando aún se tienen presentes las conductas a valorar.
El resultado final de usar estos instrumentos es hacer una estimación de la fortaleza o debilidad
de las cuatro dimensiones de la alianza que hemos revisado en este capítulo: Seguridad,
Enganche en el proceso de intervención, Sentido de compartir el propósito en la familia y
Conexión Emocional entre profesional y usuario. 122
[Link] DOMICILIARIA
En general podemos organizar en cuatro aspectos las tareas o facetas fundamentales que hay
que tomar en cuenta para un buen trabajo intervención familiar en el domicilio:
123
En general, el manejo del tiempo es muy difícil en el ámbito de intervención en los servicios
sociales. Cuando hablamos del manejo del tiempo nos referimos sobre todo al cumplimiento de
las citas en día y hora, y también a la puntualidad de usuarios y profesionales de los servicios, lo
cual implica no solamente el comienzo en la hora determinada con antelación sino también el
terminar de acuerdo con una previsión razonable.
Cuando hablamos de la visita domiciliaria todo esto se hace más difícil debido al efecto de la
familiaridad del contexto. ¿Cómo hacer que las familias estén (no sólo su presencia, sino
preparadas para la tarea) listas a la hora en que se ha concertado la visita? Insistiendo mucho
en la importancia de la hora, repitiéndolo y asegurándote de que ellos no solamente asienten
sino que te describen por qué es una buena hora; has de preguntarles qué hacen a esa hora,
qué es lo que habitualmente acontece en la casa, si hay alguien que suele llegar o partir, si hay
alguna tarea doméstica importante que suelen hacer a esa hora, etc.
En lo posible es bueno dar una tarjeta o papelito que indique la hora y quiénes han de estar
presentes, y siempre hay que insistir en que si hay algún cambio (por ejemplo, ha venido a casa
un familiar que requiere cuidados por unos días, a esa hora acaban de informarles de que un
operario va a realizar algún trabajo, etc.) te llamen para evaluar si es conveniente cambiar la
cita.
No olvides que es muy importante que los profesionales cumplan bien con los tiempos, llegar a
tiempo, avisar de retrasos o cancelaciones con antelación y terminar en el tiempo previsto en la
medida de lo posible. A veces una persona se acerca por el centro en el que trabaja un equipo
de atención familiar y dice que “quiere ver a Rosa, la psicóloga”, y lo más apropiado es evaluar
si realmente es una urgencia y en caso positivo hacer un hueco breve en tu agenda, pero siempre
que sea posible hay que desviar los contactos a un horario programado.
Quizás lo más difícil sea cumplir con el tiempo estipulado para una visita. Cuando se prevé que
la entrevista tendrá una duración de una hora, hay que remarcar esta información con la familia,
y después hacer todo lo que esté en tu mano por cumplir con esa previsión de tiempo. Si esto
no se hace bien, lo que suele pasar es que a los 10 ó 15 minutos te encuentras con que algún
miembro de la familia, o todos ellos, se preparan para marcharse como algo natural: tienen algo
que hacer. Ritualizar la importancia del tiempo, ésa es la clave para un buen funcionamiento de
la intervención en el domicilio.
124
¿Cómo encajar en este empeño por respetar y ritualizar los tiempos la necesidad de una “visita
sin aviso”? Ese tipo de visita inesperada o “por sorpresa” es muy contraproducente para
establecer una buena relación de trabajo con la familia y se enmarca siempre en un contexto de
control y no de apoyo, por lo que deberían ser absolutamente excepcionales cuando se está
intentando realizar un trabajo educativo o terapéutico con la familia. En ese contexto la familia
se sentirá vigilada y reaccionará con desconfianza. A nadie le gusta recibir una visita inesperada
sin que dé tiempo a “arreglar un poco” la casa, especialmente a determinadas horas. Cuando se
trata de una fase de evaluación o “investigación” de la familia podría tener más sentido que la
visita se establezca sin demasiado tiempo de aviso, pero en general hay que contar con un efecto
de antagonismo y defensividad que enturbiará la relación con la familia; es algo natural que así
sea. Generalmente cuando la familia incurre en situaciones de negligencia no es difícil detectarlo
en vistas programadas y plenas de confianza con la propia familia. La ventaja de hacerlo así (sin
crear un clima de vigilancia y persecución) es que será más fácil intervenir educativa y
psicológicamente en esa familia.
¿Dónde hacer la entrevista? ¿Qué hacer si la familia te da a entender que puedes hablar con
ellos en la cocina pero sin dejar de atender a algún puchero en el fuego? ¿Y si eligen una sala de
estar pero la televisión está emitiendo un partido de fútbol o un concurso? ¿Si hay niños
pequeños, estaremos en un lugar en el que habitualmente juegan con sus juguetes?
Dentro de la amabilidad del que no está en su casa hay que ser muy asertivo para elegir el lugar
más tranquilo y cómodo para la entrevista con la familia, hay que luchar contra el efecto de la
Puedes sugerir que una habitación determinada de la casa es el mejor sitio, puedes pedir que
un niño traiga un juguete, o que esté en una habitación contigua si es conveniente, puedes pedir
que se apague un televisor, que se traigan un par de sillas de otra habitación, etc. Si el manejo
del espacio funciona, en la próxima entrevista con la familia seguramente reproducirán el mismo
escenario, y si no lo hacen tú debes insistir.
Debes ser muy observador, los detalles cuentan historias muy interesantes, las pequeñas cosas
describen a veces grandes verdades. Una conducta de observación de los elementos del espacio
y la posibilidad de conversar sobre objetos y estancias de la casa se suele considerar amable y
normal, especialmente si el tono es de curiosidad respetuosa e interés por los aspectos
positivos. Al contrario, una conducta de “inspección” va a generar tensión y desconfianza entre
la familia y el profesional; debes evitar una actitud de vigilancia e inspección de la casa. Al igual
que las “visitas por sorpresa”, la “inspección” son conductas contrarias a la creación de una
alianza de trabajo con la familia y se interpretan automáticamente como “control” provocando
una natural reacción negativa.
En ocasiones, la casa apenas tiene un lugar apropiado, porque las condiciones de la vivienda son
muy limitadas, o porque sólo hay un lugar (generalmente la cocina) que tiene el suficiente calor 125
para desarrollar la entrevista con un mínimo de confort. Cuando la situación no tenga apenas
posibilidades, hay que buscar un local alternativo (del ayuntamiento, social, de algún familiar…)
y dar a las visitas domiciliarias un papel diferente y más breve, dejando las entrevistas para ese
local alternativo.
Obviamente, si estás en casa ajena no puedes tomarte libertades como apagar un fuego de la
cocina, o el televisor, o cerrar una ventana, o bajar a un niño de una escalera, o contestar a una
vecina que acaba de llamar a la puerta que “venga más tarde”. Pero tienes que hablar de todas
esas conductas que pueden interferir con la entrevista que tienes que realizar y solicitar que se
establezcan unas reglas para que tus visitas puedan ser productivas.
No se trata solamente de decir con amabilidad algo como “podemos apagar por favor la tele y
sentarnos mas cerca, y quizás abrir la ventana si José no puede aguantar sin fumar”, sino intentar
que esto sea una regla: “¿os parece que cuando nos veamos aquí, para poder hablar y no
malgastar el tiempo, lo hagamos así sin tele y en estas sillas? No sé si podría ser sin fumar? Pero
con abrir la ventana…?”.
Cuando la entrevista se hace en un local profesional, el control del contexto por parte del
psicólogo o educador es más fácil, las salas de entrevistan pueden acondicionarse para ese fin,
eliminando interferencias y aportando elementos de confort y utensilios para los niños.
Sin embargo, a veces también el contexto profesional genera inconvenientes para crear un clima
adecuado para una entrevista familiar: suena el teléfono, acaba de llegar un fax y alguien entra
a cogerlo, otro trabajador entra a por un expediente, etc. En cualquier contexto, es importante
que la entrevista tenga un local adecuado, y que se respeten unas normas de conducta que no
bloqueen el buen transcurrir de la entrevista.
Diferenciar un tiempo social (para ver algo de la casa que te quieren enseñar, probar un dulce,
etc.) del tiempo de entrevista formal es muy importante, intenta que estos tipos de interacción
(social versus profesional) estén en lo posible diferenciados en tiempo y espacio.
Cuando se hace una primera entrevista en un contexto profesional, como una sala de terapia o
específicamente acondicionada para entrevistar clientes, es recomendable no introducir
muchos elementos que cohíban el confort y la naturalidad de la familia; por ejemplo, no usar
muchas anotaciones, no rellenar formularios, no crear grandes diferencias entre el profesional
y la familia (como la barrera que supone una mesa de despacho entre el profesional y la familia)
sino acercarse e igualarse lo más posible; incluso darle a la sala un color cálido que no recuerde
los ambientes administrativos o sanitarios.
Sin embargo, cuando la entrevista se hace en el domicilio, es conveniente usar elementos que
marquen la función formal y profesional del encuentro, para luchar de esta forma contra el
efecto de la excesiva familiaridad. Tomar notas, marcar claramente el rol de entrevistador y
126
moderador, evidenciarlas reglas del proceso de entrevista, usar una grabadora de audio, etc.,
son ejemplos de esos elementos que crean un contexto formal.
En cualquier caso, es muy recomendable ritualizar el cierre escribiendo y leyendo a todos los
participantes la conclusión de la entrevista y los compromisos, tareas o sugerencias, que de ella
se han derivado; es muy importante la concisión y usar un lenguaje sencillo accesible a la familia.
Hay muchas maneras de hacer esto, cada profesional que hace una entrevista sabe medir la
necesidad de ese tipo de procedimiento en función de la actitud de la familia, la función de la
entrevista, la frecuencia de visitas a ese domicilio, pero cuando consideres que es necesario o
apropiado puedes usar un “acta-resumen” sencillo y rápido, apenas lleva 5 minutos su
elaboración y otros tantos minutos su lectura a la familia.
En algunas culturas resulta adecuado incluso pedir que los participantes firmen ese documento
en el que has escrito el resumen y conclusionesprescripciones de la entrevista; pero en otras
culturas –como la nuestra– esto resulta demasiado formal e incluso intrusivo: se asocia a
procedimientos legales y coercitivos.
Cuando la entrevista se hace en el local del profesional, hay un cambio de contexto ambiental y
un tiempo de transición entre el cierre de la entrevista y la vuelta de la familia a su casa (o lugares
de destino después de la entrevista).
Esto no es así en la intervención domiciliaria, no hay esos elementos de transición, por eso hay
que asegurarse de que el cierre se hace bien y la familia no va a seguir discutiendo; y también
asegurarse de que el clima final de la entrevista no es conflictivo y no hay riesgo de agresividad
por parte de nadie. Si es necesario se les puede pedir a los miembros de la familia el compromiso
de dejar el tema de discusión que se ha tenido en la entrevista y no tocarlo de nuevo hasta la
próxima cita.
127
Este último Capítulo de la Guía tiene como objetivo ofrecerte un mapa que sirva de orientación
en el proceso de intervención y que facilite la ubicación de los diferentes aspectos que han sido
tratados en las secciones previas de la Guía.
El mapa del proceso se organiza mediante dos parámetros centrales: las principales fases o
“estratos” que se deben recorrer con eficacia durante el proceso de intervención y
determinadas características fundamentales que nos sirven para definir y evaluar el
cumplimiento adecuado de esas tareas.
Las fases en el proceso de intervención tienen una evolución secuencial o cronológica, pero no
deben interpretarse como secuencia de una forma rígida. Por ello las describimos como
“estratos”: son tareas que se van cumpliendo, avances o etapas que se van acumulando y que
por tanto se solapan en el discurrir de la intervención.
Por otra parte, esos “estratos” que componen el proceso de intervención deben verse como
algo dinámico y continuamente bajo evaluación, de forma que cuando el profesional está
fundamentalmente enfocado en alguna de las fases (por ejemplo, creación de metas y objetivos
con la familia) puede verse abocado a revisar otras tareas “previas” o más básicas (como por
ejemplo la calidad de la alianza de trabajo con la familia o con la red profesional). 128
Las características que utilizamos para describir el proceso incluyen:
[Link] ECOMAPA
El diagrama que mejor refleja la posición de una familia en su mesosistema, es el Ecomapa. Esta
representación gráfica ha sido, sobre todo, empleada en el trabajo con familias. La fuente que
se cita aún como precursora es, en efecto, la que fue utilizada para seleccionar familias que
resultaran idóneas para adoptar a niñas y niños. Ha sido también de gran utilidad tanto para
trabajar con familias que se ofrecieran para ser acogedoras, como para trabajar con las que
tienen necesidad de que alguno de sus miembros sea acogido.
Resulta de gran utilidad en la fase de diagnóstico, ya que se ven claramente reflejadas las
transiciones que refuerzan las competencias de las familias y las que dificultan su desarrollo
social.
2. Relaciones con "otra gente": quiénes son, dónde viven, intensidad de la relación, dónde se da
...
6. Vida asociativa
130
El hogar es el espacio físico donde vive el grupo doméstico y, gracias a él, se pueden cubrir las
necesidades vitales. Familia y hogar pueden coincidir, pero el hogar no puede ser más pequeño
que la familia, en sentido estricto.
Para construir el mapa familiar, debemos explicar al cliente las relaciones que tienen sus
problemas con su hogar. De esta forma comprenderá por qué necesitamos que nos informe
sobre algunos aspectos de la vivienda.
Por ello, le pedimos que, sobre una cartulina, nos dibuje un plano de su hogar, especificando
sobre el mismo quien ocupa cada habitación y cómo se utilizan los espacios comunes: dónde
comen, dónde estudian, dónde discuten, dónde hablan los padres y los hermanos, cuál es el
lugar para hablar de los asuntos importantes, dónde se refugian, se esconden o se ocultan,
cuando se plantean conflictos importantes, cómo afecta a la familia la presencia de familiares,
amigos u otras personas ajenas a la familia nuclear, … 131
Se preguntará, también, qué tipo de cambios deberían hacerse para vivir mejor o para estar más
cómodos.
La finalidad primordial para utilizar el mapa familiar, es poder descubrir de manera rápida dos
de los aspectos que condicionan el tipo y modelo de interacción familiar:
• Los confines físicos o territoriales de cada individuo, el espacio donde la persona se encuentra
consigo misma como un requisito necesario para la adquisición de la intimidad, la estructuración
de la entidad y el derecho a la independencia y a la autonomía
• Los confines emocionales, según los cuales cada uno define las diferencias y marca los límites
que regulan las relaciones con los otros
• Los problemas detectados por la familia en cuanto al espacio físico, la intimidad, los lugares
de relación, interferencia de otros, grado de satisfacción con la vivienda que ocupan, y las
soluciones o cambios que se proponen para vivir mejor Mapa familiar
Estos dos métodos ofrecen una rápida información. Ésta no es completa, pero pueden ser útiles
en fases iniciales del abordaje de problemas para ir introduciendo al paciente en la comprensión
de la influencia familiar en su situación.
[Link] GENOGRAMA
El genograma es la representación gráfica de un sistema familiar (por lo menos de tres
generaciones). El genograma registra información sobre los miembros de esa familia y sus
relaciones.
La base del genograma es la descripción gráfica de cómo diferentes miembros de una familia
están biológica y legalmente ligados entre sí de una generación a otra. Este trazado es la
construcción de figuras que representan personas y líneas que describen sus relaciones
aportando información sobre:
Una vez que se ha trazado la estructura familiar se debe agregar información sobre la familia:
Recoger datos.
Organizar la información.
Facilitar un acercamiento a la realidad objeto de estudio
Analizar la información sobre un sistema familiar de cara al diseño de la intervención
familiar: detectar situaciones de riesgo, identificar recursos familiares que apoyen
las intervenciones, estructurar la intervención familiar,...
134
• Reencuadre y redefinición - uso del lenguaje para dar un nuevo significado a una situación.
Por ejemplo, redefinir la conducta de una persona que padece esquizofrenia como consecuencia
de estar en la adolescencia, puede cambiar la actitud de la familia ante su conducta. Modifica la
percepción cognitiva del problema o síntoma, presentándolo desde otro marco conceptual.
Generalmente se combina con una connotación positiva.
• Connotación positiva – redefinición de los comportamientos familiares que son vividos como
negativos, como positivos. Por ejemplo, la marcha de casa de un adolescente puede ser
connotada positivamente como indicativa de crecimiento e iniciación de la emancipación como
adulto. Se trata de un mensaje por medio del cual se le comunica a la familia que su problema
es lógico y significativo dentro de su contexto. La connotación positiva reorienta a la familia
hacia maneras más positivas de ver sus interacciones y facilita al profesional la construcción de
la relación.
En general, la connotación positiva no va dirigida a los miembros de la familia, sino más bien a
las tendencias de mantenimiento del problema.
• Restricción del cambio – el profesional desaconseja el cambio, señalando los peligros que
supondría la mejora del paciente identificado. Por ejemplo, “si su hijo mejorase, su marido y
usted no tendrían nada de qué hablar. Se trata de una técnica paradoja, no aconsejada en todo
tipo de contextos. Se debe evitar su aplicación en dinámicas de violencia o maltrato.
• Preguntas circulares - las preguntas circulares interrogan sobre cambios y diferencias que se
producen en las familias y pueden poner de manifiesto pautas familiares recursivas. En ellas, el
profesional se basa en los feed-backs que recibe de la familia. Por ejemplo, ante la afirmación
por parte de un hijo de que sus abuelos son unos entrometidos, el terapeuta puede preguntar:
¿Quién de los dos lo es más? ¿Con quién se entromete más? ¿A quién le molesta más la
intromisión del abuelo? Las preguntas circulares tienen como objetivo la observación de la
diferencia y son, por lo tanto, una manera de introducir nueva información en el sistema
familiar. Se trata de que la familia informando, se informe. Son efectivas para aclarar las
relaciones de los subsistemas familiares y sus respectivas ideas.
1. preguntas triádicas. Sitúan a un tercero como testigo de la relación entre otros dos.
2. preguntas sobre alianzas. Permiten identificar las posiciones respectivas entre los miembros
de la familia y por tanto, detectar posibles alianzas o coaliciones.
• Mapas de futuro - se pide a uno, o a cada uno de los miembros de la familia que visualice
cómo querría que fuera la situación en el futuro. Esta contemplación de la situación puede
acercar el cambio.
• Ritual familiar – técnica usada extensamente por Selvini y su Escuela de Milán, constituida por
una serie de prescripciones individualizadas diseñadas para alterar los roles familiares. Un ritual
es un ordenamiento de la conducta en el seno de una familia para determinados días o
momentos. Es susceptible de prescribirse como un experimento, un ensayo, un gesto simbólico
o un rito de transición. Consiste en la prescripción de una secuencia estructurada de conductas
que introduce nuevas reglas sin recurrir a explicaciones.
136
• Delimitación de fronteras - técnica por la que el profesional refuerza fronteras apropiadas y
debilita fronteras inapropiadas. Se regula la permeabilidad de los límites entre subsistemas, de
manera que aquellos excesivamente rígidos se permeabilicen y los más porosos se fortalezcan.
Por ejemplo, sentar en la sesión de terapia a la madre intrusiva junto al padre, para reforzar la
díada parental y mantenerla alejada del hijo que puede, así, estar más cerca del terapeuta. Al
cambiar los límites, se cambian las reglas de relación y se facilita que el sistema ayude al
crecimiento psicosocial de sus miembros
2. Focalización de la interacción e incluso indicación para que la representen, por ejemplo, que
padre e hijo entren en relación.
El énfasis de los ejercicios está puesto en la identificación en cada uno de los participantes, de
los factores que interactúan en la sensación de ser o no escuchados, entendidos, etc. Las
actividades deben facilitar que la comunicación se constituya en un espacio de posibilidades
generativas que surgen de la acción conjunta de quienes interactúan en ella, lo que estimula la
emergencia de relaciones inéditas entre los participantes.
Dada la composición de los grupos, a menudo va surgiendo una visión interdisciplinaria de los
problemas humanos y los mediadores deben estar atentos para poder realizar las remisiones
pertinentes si fuere el caso. En este mismo diseño se entrena las habilidades para preguntar, lo
que permite el registro vivencial de la circularidad del fenómeno comunicativo. Se entrenan los
diversos tipos de preguntas.
En los grupos se pueden trabajar temas como: las actitudes más habituales de reacción frente
al conflicto- la evitación, la confrontación o competencia, la tendencia a ceder, la colaboración
y la acomodación. Otro aspecto del entrenamiento, referido al conflicto, es la revisión de las
creencias y de los prejuicios en relación a considerarlo negativo y potencialmente destructivo,
con el propósito de deconstruirlos y acceder a una visión que considere al conflicto como un
fenómeno positivo que alienta la creatividad, el crecimiento personal y el enriquecimiento de
los sistemas humanos.
Es una técnica desarrollada para el fomento de la creatividad en grupos que surgen con el
propósito de incrementar la producción y la fuerza creativa del trabajo en grupo.
El objetivo es crear ideas, debe ser lo más libre posible, en esta fase vale todo, aumentando las
probabilidades de innovación y originalidad.
REGLAS
• Todas las ideas deben ser guardadas, para ser tenidas en cuenta posteriormente, sin dejar
ninguna en el tintero, todas tienen el mismo peso, se valoran inicialmente todas igual. Se puede
guardar en una pizarra, o en pantalla de ordenador, etc...
• Todas las ideas son huérfanas, no tienen dueño, al dar la idea el autor renuncia a su propiedad,
ya que así su propia personalidad no influye una evaluación posterior.
• Se anima a participar a todo el mundo, hay que hacer que los participantes se sientan
conscientes de que tienen una oportunidad para participar, para que se tengan en cuenta sus
ideas y contribuciones.
• Se anima a los participantes a aprovechar las ideas expresadas, para mejorarlas, combinarlas
o tomarlas como base para crear nuevas ideas.
Para ayudar a este proceso se debe generar un clima adecuado de buen humor, informalidad,
relajación, como si se tratará incluso de una reunión de amigos. 138
Consiste en imaginarse que cualquier cosa es posible y, utilizando la fantasía escribir frases
como:
• Lo que tendría que ocurrir de verdad para que se resolviera este problema sería…
• Lo que Yo realmente necesito hacer para que se resuelva este problema es…
Luego, si lo cree oportuno repita esos pasos bien ese día bien otro y replantee tanto el enunciado
de la dificultad como las soluciones
Nota: Los deseos deben ser realistas y sin dañar al otro es una clave importante de matizar al
iniciar la técnica
• EL CATÁLOGO (Taylor)
Técnica a emplear cuando se enfrente a un problema sobre el que no tenga ni la menor idea de
cómo resolver.
Tome un libro cualquiera ábralo al azar en cualquier página y anote el primer par de palabras
aisladas que aparezcan ante sus ojos
Componga con ellas una frase que hipotéticamente responda o resuelva su problema inicial,
repita el proceso 3 o 4 o más veces (siempre tomando unas palabras al azar)
Habrá obtenido así unas cuantas frases aparentemente absurdas, reflexione sobre ellas.
Esta técnica nos sirve a nosotros también como mediadores ya que agiliza nuestra creatividad y
nos ayuda a ampliar el foco a veces limitado de opciones que vemos ante un caso.
En el centro de una hoja grande anote su problema de modo conceptual encerrándolo en una
casilla.
139
A la izquierda, anote en tantas casillas como precise las causas que lo originaron y a la derecha
ponga casillas con los efectos que produce su problema.
Hacer lo mismo con causas y efectos de segundo y tercer orden habiendo estipulado con las
partes que es para ellos segundo y tercer orden.
Señalar las causas y efectos más importantes sobre las que les sea posible influir.
Así, se tendrá una nueva síntesis clara de su problema y puede hacer un nuevo planteamiento
Al realizarlo en mediación se puede cambiar el foco del problema que en muchos casos es el
problema sobre el que se enquista la misma
Recuerda tener en cuenta los efectos (ya sea en primer, segundo o tercer orden)que produce
en los hijos el conflicto en el que están inmersos sus padres.
Luego encaminamos todos ellos identificando sus posibles aplicaciones ¿Un nuevo tipo de barco
o conocido? ¿Cuántas mercancías? Luego volveremos a escribir todas las nuevas definiciones
del problema.
Desarrollo: En un primer momento, se invita a los participantes que se imaginen que tienen
entre sus manos una “esfera de la vida”, parecida a una pelota de cristal, la cual contiene
diversos compartimientos con las personas, cosas más importantes de su vida: su familia, sus
hijos, su casa, todo lo que ellos son , sus sueños, esperanzas, las creencias que tienen de los
suyos.
Luego se les dice que no boten esa esfera porque es de cristal, pero si que van a realizar una
serie de movimientos con ella, porque la vida cambia y podemos verla desde otras perspectivas.
Se les pide que muevan su esfera de arriba abajo, del centro al lado… Y así realizar diversos
movimientos
140
Después de haber realizado lo anterior, el mediador sigue dando instrucciones hasta que realiza
el gesto de botar su esfera y da la instrucción para que lo sigan los participantes.
Para finalizar el ejercicio se espera identificar la reacción de los participantes frente a dicha
acción. Se realizan las preguntas ¿Por qué creen que algunas personas botaron su “esfera de
vida” mientras que otras las mantuvieron? ¿Qué podemos hacer para tomar buenas decisiones”,
¿Qué pasa si una parte de la esfera se rompe?, Cuál es la parte más frágil de esa esfera?
Análisis: Las decisiones racionales, meditadas o impulsivas marcan no solo nuestras vidas sino
también las de los demás y es nuestra labor proteger a todo ese sistema de golpes innecesarios.
Necesitamos cuidar nuestra esfera
Uno de los ámbitos de interacción más importantes de la mediación es sin lugar a dudas, el
familiar. Las razones son varias, la primera es la diversidad de momentos en que la mediación
puede ser útil para resolver conflictos de los sistemas familiares, desde la solución de problemas
entre los diversos subsistemas de una familia extensa, hasta la redefinición de la familia nuclear
causada por la separación. 141
Los supuestos sobre los que se basa la mediación familiar incluye cualquier cambio que requiera
un reajuste en la interacción familiar por ello, mediar es un instrumento de la familia para la
resolución de conflictos donde se incorpora un tercero imparcial cuyo objetivo es llegar a
resolver las diferencias que les mantienen en conflicto.
• Mediación en el derecho a saber: Por ejemplo en personas que no conocen a sus progenitores,
o cuando se oculta una realidad de la que la persona tiene derecho a conocer (por ejemplo, el
pronóstico de una enfermedad)
• Mediación Internacional
Los motivos que explican el uso de la mediación familiar en casos de separación o divorcio son
los siguientes:
• La transformación de la percepción social del divorcio permite una concepción más realista de
sus consecuencias y paulatinamente las personas divorciadas dejan de considerarse
estigmatizadas
• El elevado coste de los procesos contenciosos tanto para las partes como para la
administración de justicia
• La separación implica una crisis y exige una reorganización en todos los sistemas implicados
cuyas características generales son vividas de forma personal y única por cada miembro , por
ello solo ellos pueden descubrir los cambios requeridos en sus nuevas interacciones para 142
facilitar la nueva organización parental requerida ante la realidad actual
• Colaboración :Ayuda a los padres a echar un vistazo a algunas de sus propias actitudes y
comportamientos que son perjudiciales para los niños o los adolescentes tales como:
143
Imparcialidad se refiere a la actitud del mediador en cuanto a que no tiene una opinión sesgada, 144
es decir, no tiene preferencias a favor de ninguno de los implicados.
• Controlar la discusión
Six, J.F. “La mediación es la acción realizada por un tercero entre dos personas o grupos de
personas, que consienten libremente y participan y a quienes corresponderá la decisión final,
destinada a hacer nacer o renacer entre ellos unas relaciones nuevas o evitar o sanar unas
relaciones perturbadas”
Milne define la mediación familiar como "una forma de resolver conflictos por medio de un
mediador, tercera parte neutral, el rol del cual consiste en ser tercero en la comunicación, guiar
a la pareja en la definición de los temas y actuar como agente de resolución de los conflictos,
ayudando a los que disputan a llevar su propia negociación a buen término".
Una síntesis de las definiciones que algunos autores consagrados hacen de la mediación familia
incluiría los siguientes elementos
• de un mediador o mediadora que se constituye en tercera parte y que debe tener las siguientes
características:
ser profesional, neutral, cualificado, imparcial, sin ningún poder de decisión, aceptable
por las dos partes y que pueda garantizar la confidencialidad de lo tratado.
su tarea consiste en: o ayudar a la pareja a comunicarse mejor y, si es necesario,
“resolver” sus diferencias para que ellos mismos lleguen a decisiones constructivas o a
acuerdos que sean:
- satisfactorios
- recíprocamente aceptables
- viables
- válidos
- duraderos
- que permitan una "entente" estable que tengan en cuenta y ayuden a gestionar
(hacer avanzar) las necesidades de:
• las partes
Diferencia entre Mediación Familiar, Terapia de divorcio y asesoramiento en divorcio Para evitar
que la mediación sea ineficaz, conviene diferenciar dicha disciplina de otros servicios de ayuda
a las familias.
Lisa Parkinson nos ofrece un cuadro con elementos comunes y diferenciadores de la terapia de
divorcio y la mediación familiar, correspondientes a la mediación clásica:
147
[Link] EN MEDIACIÓN
La mediación basada en una concepción transformadora del conflicto tiene varias características
y objetivos:
Cada una de las aportaciones de los mediados es analizada por sí misma para descubrir espacios
en los cuales ambas partes pueden adquirir potencia personal (empowerment) y capacidad de
comprender la perspectiva del contrario (recognition). 148
2. Con el objetivo de dotar a las partes de mayor potencia personal, los mediadores ayudan a
las partes a clarificar todas las posibles elecciones y les animan a deliberar. Todas las decisiones
de las partes son tratadas como básicas, tanto las que se refieren a la forma de llevar a cabo el
proceso de mediación, como las que hacen referencia a temas de identidad personal o a sus
relaciones.
El mediador pregunta, aclara (“¿he entendido bien que tu deseas...?”), traduce (“cuando dices
que él te odiaba entiendo que quieres decir que estabas convencida de que te odiaba, ¿no?”) o
reconduce (“a ver, sobre este punto ya acordasteis que fue un error de ambos: centrémonos
en...”), las declaraciones de las partes para que puedan ser analizadas y comprobadas. En
ocasiones, después de escuchar los relatos de las partes, rehace sus aportaciones en un relato
sintetizador que contenga partes molares, básicas, de los relatos de los mediados, constructo
que ofrece para su retoque, apropiación y eventual aceptación.
Los acontecimientos de la vida pasada, los malos entendidos, las informaciones que nunca
salieron antes (“siempre supe que tuviste una aventura con...”), los sentimientos jamás
confesados (“nunca te interesó mi embarazo”), los miedos, las interpretaciones... todo ello
puede ser expuesto, contrastado y analizado a lo largo de la sesión. Más vale tarde que nunca.
Creen también que esta posición les permite en cada momento priorizar principios o derechos
de rango similar (imparcialidad y eficacia o cumplimiento de los objetivos de la mediación).
También siguen esta modalidad porque, en su opinión, les ayuda a cumplir el requisito ético de
intentar un equilibrio de poder entre las partes o porque, simplemente, les permite responder
a la demanda de los clientes.
Uno de los requisitos básicos para que pueda darse la mediación familiar es que se sienten a
negociar las dos partes implicadas en el conflicto. No siempre es fácil lograr desde el Servicio
que la demanda inicial de una de las partes en conflicto se convierta en demanda de las dos
partes.
Esta fase puede hacerse de manera individual para cada una de las partes o de manera conjunta.
Con frecuencia, las partes aportan una gran cantidad de información de forma desordenada y
poco jerarquizada ya que cada uno tiene prioridades diferentes o caminos opuestos para lograr
acuerdos.
El mediador deberá ayudar a las partes a seleccionar temas, darles la importancia que realmente
tengan y establecer un orden de tratamiento.
A lo largo de esta etapa, el mediador ayudará a las partes a identificar cuáles son exactamente
los puntos de disputa y los aspectos o temas que ya han sido objeto de consenso y que pueden
darse por resueltos.
La mediación clásica resolución animaría a las partes a olvidar temas pendientes del pasado y a
abordar la de temas de presente o futuro. Pero cada día hay menos unanimidad en esta postura.
En ocasiones puede ser muy útil permitir que se expresen resentimientos o emociones que están
impidiendo ponerse a trabajar y que pueden permitir aprender del pasado para encarar mejor
el futuro. Hay que tener en cuenta que el mirar el pasado en mediación se realiza de manera
puntual ya para rescatar recursos que antaño les fueron útiles para afrontar impases o para
desbloquear una emoción o pensamiento que interfiere en la mediación.
La personalidad y habilidades del mediador serán esenciales en esta fase del trabajo. La
utilización adecuada del sentido del humor, la evitación de toda forma de ironía, la calidez
personal y la empatía por parte del profesional permitirán superar esta fase y entrar de lleno en
la elaboración de acuerdos.
Las partes seguramente conocen un repertorio de opciones posibles para superar el conflicto.
Seguramente han compartido ideas, deseos y luchas alrededor de tales temas. Sin embargo, la
presencia activa de un tercero, el mediador, que pueda escuchar, sintetizar o redefinir los temas,
puede ayudar a que las partes los consideren nuevamente desde una óptica diferente.
Es importante que las partes en conflicto sepan que siempre es posible idear nuevas soluciones
a antiguos problemas, siempre y cuando estén más centrados en los intereses reales que en las
posturas personales.
En todas las fases se tiene en cuenta el interés de los menores y de personas dependientes del
sistema familiar.
Es importante que al desarrollar las opciones los mediadores realicen pruebas de realidad (es
decir que las soluciones sean viables en el contexto y el momento de la mediación)
La mayor parte de los modelos de negociación llega a una fase de negociación sobre los límites
de las propias opciones.
151
Otros modelos de negociación -conocidos como "gana-gana"- aportan técnicas basadas en una
filosofía que substituye el "estira y afloja" por la búsqueda de los intereses comunes y los
acuerdos basados en la satisfacción de las necesidades de ambos y de los hijos
o Ruptura conyugal y vínculo familiar: Los padres no se separan, las parejas se separan
o Los hijos y decisiones Parentales: Al hijo se le escucha pero los padres deciden
o El mejor interés de los hijos: Que es el mejor interés de los dos padres, los dos deben
ganar y sentir que ganan.
La ruptura está mezclada, es legal y personal y a veces es bueno diferenciar por ejemplo la
separación de la separación legal. Separarse dura mucho tiempo, las parejas siguen unidas a
través del conflicto, se analizan los daños que ha producido todo este proceso.
Depende del modelo del mediador: Se va más allá de los temas judiciales y se trabaja cualquier
tema que necesita una decisión o un acuerdo así sea de algo pequeño, pero los dos quieren y
deben querer hablar de ese tema.
Hay personas que se sienten prisioneras del conflicto y de una imagen. Dar importancia al
cambio y hay momentos para todos y para todo. Momentos claves de crisis. 152
7.- Redefinición Familiar del Conflicto:
o Apoyo reflexivo al progenitor alineante en el conflicto parental: El niño acepta y se alía con un
progenitor.
o En general, el niño manifiesta un rechazo al padre sin argumentos, es tranquilo, parece que ni
siente ni padece, parece un adulto contando algo en lo que no hay emociones y cuanto más lo
dice, más se lo cree, se afirma en no ver al padre. Cuando un niño está en esta situación lo que
no da resultado es convencer al padre.
A veces las personas necesitan que les reivindiquen una falsedad (yo no puedo hablar contigo
hasta que no aceptes y digas que no soy un alcohólico) muchas veces lo necesitan hasta por
escrito.
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El foco en el modelo narrativo es el significado que las partes dan a los hechos y a su
concatenación. Aquí nos interesa descubrir valores, juicios sobre clase, género, raza o cultura en
los que las partes se basan para dar sentido a sus narraciones.
7. Interrogación deconstructiva:
El segundo paso pretende aflojar la vinculación de las partes a sus posiciones por medio de un
interrogatorio que haga aflorar narrativas diferenciadas de la específica del conflicto y que
permitan elaborar nuevas historias, más amplias y menos enfrentadas relacionalmente. La
utilización de técnicas tales como la conversación externalizada puede ayudar a puntuar el
conflicto como “ajeno” y por tanto a evitar, al menos en parte, que las partes se acusen
mutuamente de ser responsables del problema que les enfrenta, también utilizan las metáforas
y cuentos en la deconstrucción de narrativas
El anterior proceso de deconstrucción de la narrativa del conflicto puede hacer aflorar, con la
154
ayuda del mediador, pequeños retazos de historias de anteriores relaciones, acciones o
intenciones de las partes que sirvan para construir una nueva historia, recordemos que todos
tenemos buenas herramientas aunque a veces sea difícil verlas sin ayuda de un tercero imparcial
Con las piezas relacionales desordenadas y tal vez carentes de significado obtenidas en la fase
anterior, se puede ir construyendo una historia que sirva como contra-trama de su inicial
narración, excesivamente saturada de conflicto. Nueva perspectiva
La nueva historia podrá incorporar áreas de acuerdo y cooperación que han emergido a lo largo
de las sesiones de mediación. Es como elaborar un nuevo puzle cuyo significado es consonante
con los valores, emociones, etc de las partes.
A medida que la nueva historia cobra cuerpo y va logrando la adhesión de ambas partes, los
conflictos, puntuados de forma diferente, pueden encontrar mejor solución y afectar menos
negativamente a su nueva relación.
La documentación que recoge los acuerdos a los que han llegado las partes difiere en este
modelo del utilizado clásicamente por los mediadores. En los pactos finales, no sólo se recogen
los acuerdos a los que las partes han llegado sino también, de la forma que sea posible, los
avances relacionales entre las partes.
La fase de revisión del cumplimiento de los acuerdos que acostumbra a tener la mediación
clásica, adquiere en este modelo características especiales. No sólo se revisará si los acuerdos,
uno por uno, se han cumplido o no, sino que se intentará valorar si la historia alternativa al
conflicto que las partes construyeron en sus sesiones de mediación, ha evolucionado en la
práctica, si ha incorporado nuevas experiencias vitales, nuevas perspectivas que les permitan
escapar de una narración excesivamente anclada en el conflicto.
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Fundamentación:
Comunicación: es entendida como proceso lineal, en el cual las dos partes, se comunican
expresando cada uno sus mensajes y la otra parte lo escucha o no. El objetivo del mediador en
este caso será facilitar la comunicación, para llegar a una comunicación bilateral efectiva. Se fija
únicamente, la atención en lo verbal.
Causalidad lineal: se considera que el conflicto es originado por una sola causa, sin prestar
atención a otros aspectos.
Método: 156
La aireación del conflicto por las partes: se trata de hacer una labor de puesta en común de
emociones y sentimientos en el comienzo del proceso, a modo de cascada, para que estos
sentimientos no entorpezcan el proceso más adelante.
Ir del caos al orden: se considera que uno de los objetivos fundamentales del mediador será
poner en orden el proceso, para que se lleguen a procesos claros y comúnmente entendidos por
todos.
Meta:
Llegar a un acuerdo.
Disminuir las diferencias entre las partes: se considera que los conflictos surgen por diferencias
de individuos, por lo que se entiende que anulando o disminuyendo las diferencias desaparece
el conflicto o se alivia.
Aumentar las semejanzas, los valores, los intereses: ya que se entiende, que si las partes llegan
a compartir valores e intereses desaparecerán los conflictos.
Este modelo ha sido criticado, ya que se ha considerado que originan no-acuerdos, porque las
partes se comprometen en no volver a repetir el hecho que ha producido el conflicto y no se
modifica las pautas interaccionales, lo que puede producir que vuelvan a concurrir las causas del
conflicto.
Estas reflexiones, han concluido que se consideren necesarios modelos que incluyan los
aspectos relacionales.
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Fundamentación
Causalidad circular: se entiende que el origen es producido por múltiples causas y es alimentado
continuamente.
Método:
Meta:
A la hora de hablar de los modelos, no debemos presentarlos como algo inconexo sino sería más
correcto elegir en qué casos es más útil uno u otro o una mezcla de ellos. Por ejemplo, el Modelo
Tradicional, se ha distinguido como apropiado para la resolución de conflictos en el campo de 159
las empresas, al igual que el Modelo Transformativo ha resultado muy útil para aquellos
conflictos en los que las interacciones relacionales estén muy involucradas, por ejemplo el
medio familiar.
Y por último, el modelo Circular-Narrativo de Sara Cobb, gira en torno a las relaciones, lo que le
otorga una gran aplicabilidad, véase entre otros, el ámbito educativo, sanitario o comunitario.
Principios de la mediación:
o No obligatoriedad
o Coparticipación
o Creación de confianza
o Neutralidad
o Inexistencia de ganadores/perdedores
Fases de la mediación:
o Contención de la crisis
o Búsqueda de información
o Propuesta de alternativas
o Negociación o Acuerdos
El proceso de Mediación:
o Hay cierta perversidad en la historia que nos han enseñado, nuestras identidades se
han construido en oposición a la de otros.
• Lingüístico: el conflicto es una nueva manera de pensar o de hablar con respecto a un proceso
interpersonal, es una forma de relato, una narrativa. Percepción diferente de la realidad donde
cada uno tiene su verdad.
- Co-construcción de la alianza
- Fomento de la reflexibilidad
- Reencuadre El mediador ayuda a que los participantes en una negociación puedan mirar las
cosas desde otro ángulo, con otros “anteojos”, desde otro marco organizador de la realidad
- Con mucha frecuencia, lo que nos resulta más intolerable de la actuación de las personas es su
supuesta intencionalidad (“esto lo dice para molestarme”). Si somos capaces de legitimar la
Este modelo considera que la primera sesión de mediación debe realizarse en forma individual
para cada miembro y así explorar su construcción de la realidad, iniciar hipótesis de apertura
hacia el otro y disminuir el nivel de conflicto, inicio del cambio del discurso en el lenguaje de los
miembros del sistema reenfocando percepciones y utilizando diversas micro técnicas que
faciliten este objetivo. En estas entrevistas se mantiene la confidencialidad (la idea no es que se
digan todo sino que se comuniquen lo necesario) y ningún miembro está obligado a decir algo
que no desee, el mediador puede explicar si es un punto que interfiere abiertamente en la
mediación en el proceso más no lo comunica él, solo la persona y se puede parar la mediación
si el cliente desea guardar para si esa información.
La confidencialidad es tomada como regla para ayudar a los clientes, por ello, se encuentran
informaciones que escalan el conflicto y que pertenecen al espacio autónomo del individuo y
por el contrario otras informaciones que generan cambio y abren posibilidades.
162
• Exploración del trabajo de las condiciones que harían posible la amplificación de los puntos de
acuerdo
• El mediador penetrara más en los puntos de acuerdo y reforzará también los desacuerdos ya
que eso es parte del proceso y de la nueva realidad
163
• El mediador tendrá en cuenta el ciclo vital de la familia y del ser humano ya que cada etapa
del desarrollo tiene sus propias necesidades, sus propias manifestaciones de conflicto y su
particular manera de gestionar la vida
• Utilizara técnicas que favorezcan: el desarrollo del discurso, la puesta en evidencia de los
temas predominantes, llevara al sujeto a ampliar percepciones, hacia relatos alternativos,
realizara tareas para la otra sesión especialmente a lo que se refiere a temas económicos.
• El acuerdo y la redacción del mismo lo realizan las partes con asesoría del mediador pero es
realizado en sus términos y por ellos el mediador los guía más no lo redacta.
- Principio de acuerdos informales: La mediación familiar ayuda a las partes a llegar a acuerdos
sin que los mismos deban ser confrontados judicialmente. La mediación lleva a la ex pareja que
es la que realmente conoce su historia y necesidades a buscar alternativas ante el conflicto
evitando sufrimiento y un coste elevado en el conflicto.
- Principio del control del grupo y la confidencialidad: El mediador aunque dirige el proceso no
tiene capacidad en la elección de opciones ni de arbitraje sobre ellas. El mediador se
compromete a tratar toda la información que surja a lo largo de proceso de mediación de forma
confidencial.
- Principio de la equidad del mediador: La equidad de los acuerdos emana de la voluntad de las
partes, propietarios absolutos de los pactos a los que lleguen. No se considera equitativo o justo
de forma general, es decir se tienen en cuenta múltiples factores y no solo lo socialmente
establecido como justo. Lo equitativo para uno puede no serlo para otro.
164
ESCUCHA ACTIVA
• Escuchar bien es un calibrador excelente para asegurar que lo que nos dicen y expresan
nuestros usuarios y lo que percibimos sea realmente lo mismo no es un comportamiento paso
poner la oreja , cuando escuchamos lo hacemos con todas nuestras dimensiones personales,
estas son: - percibir: observar, lo que nos dice, como nos lo dice y en que contexto pensar. en el
relato del usuario y evaluarlo con propiedad sentir: al interesarnos por lo que nos refiere y en
como lo refiere - actuar: informar que estamos atentos, o que necesitamos mas información
biología: lenguaje no verbal corporal
• ¿Cómo hacerlo? - Cediéndole todo el espacio que necesita en la conversación - Hablando solo
para mostrar nuestra atención ,pedir aclaración o expresar nuestra imposibilidad de seguir
escuchando - No juzgando lo que nos dice, recordar si juzgo se escala la agresión. - Nuestra cara
debe estar orientada hacia la persona que habla para percibir sus emociones - Reaccionar con
sintonía , dejar hablar, usar un lenguaje receptivo - Respetar y evitar censurar.
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Nueve reglas para escuchar bien
EMPATIA
Pero no basta con comprender al otro si uno no es capaz de transmitírselo Para Carrió hay dos
momentos inseparables: Un primer instante en el que el entrevistador es capaz de interiorizar
la situación emocional del usuario, y un segundo instante en el que el entrevistador da a
entender al usuario esa comprensión
HIPÓTESIS:
166
PREGUNTAS CIRCULARES:
Se entiende por circularidad la habilidad del mediador de realizar preguntas circulares Se trata
de indagar de qué modo ve un tercero una relación diádica. Es decir cada integrante será
invitado a decir cómo ve la relación entre las otras partes La mediación se conduce buscando
información relacional, es decir en términos de diferencias y cambios
Las preguntas circulares son en sí mismas una forma de intervención, ya que generan una visión
circular y relacional del problema
- Preguntas sobre explicaciones o significados. ¿Qué significa esto para tu amigo? ¿qué crees
que significa esto para tu ex pareja?
- Preguntas sobre diferencias o cambios: ¿Por qué es lo que ocurre ahora, distinto de lo que
ocurría antes?, ¿Cómo crees tú que podríamos hacer para que la propuesta fuera aceptada por
Y?
- Preguntas de comparación (entre miembros del sistema o en distintos momentos del tiempo)
o de clasificación (ver diferencias). ¿Pedro ha cambiado de opinión al respecto? ¿Qué opinaba
antes, que opina ahora?
- Preguntas sobre diferencias entre personas: Quién se enfada más tu padre o tu madre?
¿Si solucionan esta disputa, a quién le alegraría más, a tu hijo o a tu madre?
- Preguntas sobre diferencias temporales. ¿había más peleas el año pasado antes o
después de la decisión de separarse?
- Preguntas tríadicas: Son preguntas dirigidas de una persona sobre otra persona o sobre la
relación entre otras personas. Estas incrementan la capacidad del sistema de pensar de forma
circular. Estas preguntas nos permiten conocer si en la resolución de la disputa hay terceros
implicados y que el mediador desconoce. ¿Si este conflicto se soluciona, crees que alguien no
estaría de acuerdo? ¿quién?. Es decir, nos permiten conocer que otros factores relacionados
con esta disputa son importantes para las partes. ¿si se acepta este régimen de visitas a alguien
le puede parecer desfavorable?
- Pregunta acerca de leer la mente del otro: ¿Cómo crees que se siente tu_____ cuando
te ocurre esto?, que diría Juan si quisiera hablar?
- Este tipo de preguntas exploran: Cuáles son las respuestas hipotéticas ante el cambio,
Las ideas acerca de las relaciones en el futuro, los temores y muchas veces abren
caminos a analizar opciones más viables hacia el cambio
• Neutralidad:
Es la capacidad del mediador de no tomar partido por ninguna de las partes y de no preferir
evaluación alguna. Permite neutralizar cualquier tentativa del sistema de coalición.
• Permite que ningún participante sienta que tiene una alianza especial
REENCUADRAR-REENMARCAR
Un acertado reencuadre situacional, precisa tomar en cuenta los puntos de vista, las
expectativas, los motivos y las premisas, es decir, toda la trama conceptual, de aquellos cuyos
problemas han de ser modificados
Con mucha frecuencia, lo que nos resulta más intolerable de la actuación de las personas es su
supuesta intencionalidad (“esto lo dice para molestarme”). Si somos capaces de legitimar la
actuación del otro, si podemos no prejuzgar o relativizar su supuesta intencionalidad, se produce
el reencuadre.
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EMPODERAMIENTO:
El lenguaje es mucho más que un canal a través del cual nos comunicamos, es nuestra principal
manera de organizar mentalmente toda nuestra experiencia antes de comunicarla y en esto se
esconde el poder del lenguaje. Cuando nuestro lenguaje permite la elaboración mental e
interpersonal de todo el significado de lo dicho y de todas las verdaderas alternativas ante un
acontecimiento externo, podemos crecer física, mental y socialmente.
Al hacer más completa, más actualizada o más realista una representación lingüística social,
también podemos hacer más completa, más actualizada o más realista la representación
interna, de esta forma se amplían los parámetros antiguos de la percepción para poder ver, oír
y sentir nuevas alternativas, tener más poder.
• Parafraseo: El mediador repite en sus propias palabras empoderadas lo que cree que quiere
decir la otra persona. Quieres decir que hasta ahora te ha sido difícil estudiar?, Quieres decir
que quieres ayuda con tu estudio de matemáticas?
LA REFORMULACIÓN
• Tipos:
o Emocional: agregar el contenido de la emoción. Me dices que estas conforme con lo que
hemos acordado, sin embargo te veo un poco contrariada, ¿me podrías comentar qué sientes?
• Si te he entendido, me has dicho que……, esto es así?. Es retomar los puntos que han
manifestado para ampliar o poder seguir con el proceso
LA PREGUNTA
o ¿Me parece que usted no concuerda con esto?¿ Estoy en lo cierto? Ej. ¿Qué es lo que esperas
al acudir aquí?
o Reflexivas: para moverles de su posición como adversarios. Piden una aclaración sobre algo
que nos han dicho. Ej. ¿Puedes decir que es para ti ser un buen padre?
o Para resolver problemas: ¿cuáles son vuestros objetivos comunes para resolver esta situación?
o Preguntas para escuchar: Cómo encaja esto con lo que habías dicho de? Pepe, ya María te ha
pedido disculpas, ¿qué podemos hacer ahora para solucionar este problema?
o Preguntas enfocadas: ¿que tratamos de lograr asistiendo a mediación? ¿en qué cree que le
beneficia asistir a esta mediación?, ¿cuáles considera que son las ventajas principales al asistir a
esta mediación?.
o Preguntas que generan afinidad: En que podemos colaborarle?, Hay algo más que deseen
trabajar en este momento?
o Para evaluar veracidad. ¿Qué hacía antes de trabajar para...? Respuesta: Trabajaba para Q,
más delante de la entrevista: ¿ Que hizo después de trabajar para Q?
EMPOWERMENT
Que las partes tomen conciencia de lo que son capaces de hacer y son capaces de desarrollar
Técnica que se utiliza para superar el impase que ocurre cuando hay actitudes problemáticas
externas, gran desnivel de poder, esquemas (intereses) escondidos y, otros comportamientos
muy difíciles. Ayuda a las partes a iniciar pasos para preservar o mejorar la relación con la otra
parte.
TECNICA SARS
Como mediadores debemos tener en cuenta cuales son las consecuencias potenciales para cada
una de las partes sino se llega a un acuerdo en la mediación. Corresponde a lo que la otra parte
haría sino se llega a un acuerdo en la mediación. ¿Qué haré sino llego a un acuerdo (ya sea
parcial o total)?, Qué valor tiene para mí la concesión para la otra parte?, ¿qué quiero a cambio?
Es descubrir cuál es el valor mínimo aceptable para las partes en la mediación, cuál es el precio
(mayor y menor) que las partes están dispuestas a aceptar? ¿Dejaré de ver a mis hijos?, ¿perderé
la casa?, ¿Qué pierdo sino llego a un acuerdo? ¿ y eso que pierdo es muy importante para mí?.
- Soportar la situación ( en realidad aún puedo estar en esta situación de conflicto y lo veo mejor
al cambio que me proponen )
- Acudir a una autoridad superior que imagino me dará la razón dadas las circunstancias
- Cuando se desea una disculpa por parte de las partes y esta no se realiza
Por ello el mediador debe tener presente estas necesidades y si es el caso favorecer:
- Una indemnización ya sea por bienes, servicios, trabajo, etc (que sea factible por la otra parte
y aceptable para la otra).
- Facilitar que las personas se disculpen o den reconocimiento al otro - Re-evaluar los planes
para el futuro.
- Intereses: Son las necesidades que tiene una persona y que en la disputa adquiere forma de
posición. Los intereses son por ejemplo: prestigio, poder, influencia, necesidad de
reconocimiento, etc. y, las posiciones son por ejemplo, interferir con los acuerdos y no ceder en
la negociación sin razón aparente, se podría explicar como la parte racionalizadora de la persona 171
que interfiere en la negociación aunque no verbalice la emoción que la ha generado. Recordar:
“el sentir tiene su camino, el pensar tiene otro camino”.
o Poder personal
o Curiosidad
o Pertenencia, seguridad
o Reconocimiento de esfuerzos
o Creatividad
o Libertad y privacidad
o Autoestima
LA LEGITIMACIÓN
Forma parte de muchas otras técnicas. Es importante reconocer nuestros prejuicios, ideas y
estereotipos para saber reconocerlos y manejarlos a fin de que no afecten a nuestra
imparcialidad. ¿Cómo se legitima? Reformulando aquello que nos han transmitido.
Tipos de Legitimación:
Los semáforos:
Señales que nos envían los mediados y que hacen incoherente su relato:
o Usar mejor el singular que el plural o No dejar que usen sustantivizaciones, nominalizaciones
o cosificaciones.
El embudo:
o Fragmentar
o Desempantanar
o Desbloquear
o Ampliar el enfoque
o ¿Qué ha ocurrido?
o Conversación de sentimientos
o Resumirlo
o Reformularlo
Los resúmenes:
o Es diferente de la reformulación.
o Siempre solicitar confirmación de nuestro o resumen para ver si es correcto o se nos ha pasado
algo importante para las partes
Confrontar:
Es la acción de confrontar o cotejar los comportamientos de una persona con otra a fin de
introducir cambios.
173
Se realiza sobre aquellos aspectos que ofrecen discrepancias o incoherencias.
o Escuchar y observar
o Identificar incongruencias
o Dar feedback
o Evaluar confrontación
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