Cavidades corporales
Las cavidades corporales comienzan su formación en
la cuarta semana del desarrollo embrionario a partir
una cavidad denominada celoma intraembrionario,
mismo que tiene una forma semejante a una
herradura. Esta cavidad será aquella encargada de
proporcionar el espacio suficiente para el correcto
desarrollo de los órganos. Para la formación del
celoma se requiere también la participación del
mesodermo lateral, mismo que se dividirá en dos
capas, una parietal y una viceral; una vez que esta
delaminación está completada, se formará un espacio entre las capas que
constituirá la cavidad corporal primitiva. Una vez que el celoma intraembrionario se
convierte en la cavidad corporal embrionaria, se dividirá en 3 importantes
regiones:
Cavidad pericárdica: Localizada en el extremo caneal del embrión
Dos canales pericardioperitoneales: Se encargan de conectar el pericardio
primordial y las cavidades peritoneales
Cavidad peritoneal: Se encuentra unida al celoma extraembrionario,
perdiendo esta conexión en la semana 10 de gestación.
Mientras estas tres cavidades se encuentren comunicadas, presentarán una pared
revestida por una capa parietal derivada del mesodermo somático, y otra revestida
por una capa visceral que se deriva del mesodermo esplánico.
Durante la flexión y formación del pliegue de la cabeza,
el corazón y la cavidad pericárdica toman una nueva
ubicación de forma ventral hacia el área delantera del
intestino primitivo anterior, y como resultado de ello, la
cavidad pericárdica se abre a los conductos
pericardioperitoneales. Una vez que el embrión se ha
plegado, la parte caudal del intestino primitivo anterior,
medio y posterior quedarán suspendidas en la cavidad
peritoneal por el mesenterio dorsal de la pared
abdominal.
Mesenterios
Un mesenterio se define como una capa doble de peritoneo originada por una
prolongación del peritoneo visceral que cubre un órgano. El mesenterio primario o
común, es aquel que se encarga de fijar al intestino en su porción dorsal como
mesenterio dorsal, y lo une con su porción ventral como
mesenterio ventral, y estos mesenterios dividen a la
cavidad peritoneal en mitades derecha e izquierda. El
mesenterio ventral va a desaparecer con rápidez,
dejando solamente la pare en la que se encuentra
unido a la parte caudal del intestino primitivo anterior.
Una vez que este mesenterio ha desaparecido, la
cavidad peritoneal pasará a ser un espacio continuo; y
por otra parte, entre las capas del mesenterio dorsal
pasarán las arteiras que vascularizan al intestino
primitivo.
División de cavidad corporal
Debido a la aparición de los primordios de los bronquios
y pulmones, dentro de los canales
pericardiopeitoneales se forman en la pared lateral de
cada conducto un par de crestas membranosas:
Crestas craneales: se enuentran por arriba de
los pulmones en desarrollo
Crestas caudales: se encuentran por debajo de
los pulmones
Membranas pleuropericardicas y preuroperitoneales
Conforme los pliegues pleuropericárdicos aumentan de
tamaño, se forman particiones que separan la cavidad
pericárdica de las cavidades pleurales, las cuales serán
llamadas membranas pleurpericárdicas, las cuales
contienen las venas comunes que drenan el sistema
cardiaco.
Los esbozos bronquiales crecen desde el extremo
caudal de la tráquea hasta los canales
pericardioperitoneales, y a medida que las cavidades
pleurales se extienden, tlo hacen hacia la pared
corporal desdoblando el mesenterio en: una capa
externa que se convertirá en pared rorácica, y una capa
interna que posteriormente se convertirá en el pericardio fibroso.
Los piegues pleuroperitoneales comenzrán a aumentar su tamaño, y conforme
esto sucede, se convertiran en estructuras membranosas que formarán las
membranas pleuroperitoneales, mismas que separarán las cavidades pleurales
con respecto a la cavidad peritoneal. Las membranas pleuroperitoneales se
proyectan hacia los extremos cudales de los canales pericardioperitoneales.
Diafragma
Se le denomina diafragma a la estructura
musculotendinosa con forma de cúpula que separa las
cavidades torácica de la abdominal, formando aspi el
piso convexo de la primera y el techo cóncavo de la
segunda.
Esta estructura se desarrolla a partir de cuatro
componentes embrionarios: septo o tabique transverso
membranas pleuroperitoneales, mesenterio dorsal del
esófago y el músculo de la pared corporal lateral
Tabique o septo transverso: Forma una cubuerta semicircular que separa el
corazón del hígado, se compone por tejido mesodérmico y forma el tendón
central del diafragma. Se puede apreciar por primera vez a finales de la
tercera semana como una masa de tejido mesodérmico, y para la cuarta
semana adquirirá su posición definitiva. Durante su desarrollo temprano,
una parte importante del hígado está incluida en el propio septo transverso.
Existen aberturas grandes, los canales pericardioperitoneales, a lo largo de
las zonas laterales del esófago
Membranas pleuroperitoneales: Estas membranas se fusionan con el
mesenterio dorsal del esófago y con el septo transverso, lo que completa la
partición entre las cavidades torácica y abdominal, al tiempo que forma el
diafragma primitivo.
Mesenterio dorsal del esófago: El septo transverso y las membranas
pleuroperitoneales se fusionan con el mesenterio dorsal del esófago. Este
mesenterio constituye la porción mediana del diafragma. Los pilares del
diafragma se desarrollan a partir de los mioblastos que crecen en el
mesenterio dorsal del esófago
Músculo de la pared corporal lateral: Durante las semanas 9 a 12, los
pulmones y las cavidades pleurales aumentan de tamaño formando surcos
en el interior de las paredes corporales laterales. Durante este proceso, el
tejido de las paredes corporales se desdobla en dos capas: una capa
externa que se convierte en parte de la pared abdominal definitiva y una
capa interna que por fuera de las partes. La extensión adicional de las
cavidades pleurales en desarrollo hacia las paredes corporales laterales
forma los recesos costodiafragmáticos, que determinan la forma en cúpula
del diafragma.
Referencias
Moore, K. L. (2013). Cavidades corporales y diafragma. En Embriologia
Clinica (9.a ed., pp. 333–355). Elsevier.
Martínez, A. S. M., & Peláez, G. M. I. (2017). Desarrollo de cavidades corporales.
En Embriología Humana Y Biología Del Desarrollo (2.a ed., pp. 212–222).
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Carlson, B. M. (2014). Sistemas digestivo y respiratorio y cavidades corporales.
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Elsevier.