El antiguo asilo de los huérfanos
No todos los días se cumplen 18 años, a veces uno piensa que cuanto más
años cumple más cerca de la muerte está, y nunca lo estuve tanto como
esa noche. Mis amigos me llevaron a acampar por mi cumpleaños como
siempre lo había soñado de niño.
*Canción de Elvis*
El viaje en auto había comenzado muy bien, gracias a la música de Elvis
que cantábamos con mis amigos.
*Ruido de radio*
Hasta que la canción se cortó de repente cuando llegamos al lugar
planeado. Las carpas en las que dormimos eran bastante grandes y
acogedoras, ideal para una estadía frente al lago, en el que planeábamos
divertirnos durante las tardes y algunas noches.
*Ruido de lago*
El primer día decidimos jugar en el lago empapándonos en un todos
contra todos, después, decidimos relajarnos haciendo una fogata tocando
la guitarra.
KATE: Chicos ¿Cómo vamos a dormir?
LAU: Yo digo que chicas con chicas y chicos con chicos.
JENNI: Me parece bien.
ALEX: Daa, pero yo no quiero dormir con el sucio de Tomas.
TOMÁS: Pero si me bañé, que decís.
ALEX: Bue, si vos decís…
LAU: Déjense de joder y duerman en la misma carpa.
JENNI: Cambiando de tema, traje malvaviscos
KATE: ¡Que rico! traigan mate.
TOM: Los malvaviscos son horribles.
JENNI: Y bueno, no comas entonces.
LAU: Te jodes.
TOM: Bue me voy a dormir, chau.
*Ruido de carpa*
Al terminar de comer, decidimos hacer lo mismo que Tomas para que a
la mañana siguiente volvamos a disfrutar del bosque con energía, pero
use esa energía en la madrugada cuando me percaté de unos pasos
cercanos, que me llevaron a salir de la carpa y tratar de averiguar
de quien eran. Me di cuenta de que era de Jennifer, la cual se desvanecía
en el medio de la noche y me provocó que quiera saber qué hacía.
Después de unos minutos de seguirla comenzó una tormenta eléctrica y
eso hizo que pierda de vista a la joven. Traté de volver con
mis amigos, pero al estar perdido lo único que conseguí fue encontrarme
con algo inusual, una mansión en el medio del bosque.
Estaba en ruinas, parecía sacada de una leyenda urbana pero aun así tuve
que entrar porque necesitaba un refugio de la tormenta. Se notaba que la
casa estaba abandonada desde hacía tiempo por culpa de los muebles
viejos, paredes que parecían que iban a derrumbarse y el olor a podrido
que poseía la casa.
Revisé la planta baja mientras prendía algunos candelabros junto a un
encendedor que siempre tenía en mi bolsillo, después de no encontrar a
Jennifer decidí investigar los demás pisos, encontrándome con rejas que
daban a camas con cintas de presión y baños compartidos que me hizo
entender que estaba en un tipo de hospital psiquiátrico.
*Musica de suspenso de menor a mayor volúmen*
Estaba en el tercer y último piso, recorriendo cada habitación hasta
que sentí una molestia en la espalda, que provoco que me costara
respirar. Caminaba de forma torpe y la sensación de un pinchazo
me hizo dar cuenta de que era una inyección. Quise ver quien era el autor
de esto, pero mi vista se volvió negra y me desplomé en el suelo.
*Ruido de algo cayendo*
Me desperté, desorientado y con un fuerte dolor de cabeza, pero aun así,
me di cuenta que estaba en un ático, se podía ver una escalera que no era
propia de la casa, más bien colocada apropósito por una persona, pero
ese no era el problema claramente, el problema es que estaba atado de
pies y manos. Cuando iba a gritar una cinta que estaba en mi boca me
lo impidió. Unos pocos minutos bastaron para escuchar unos pasos que se
acercaban y eso me puso en alerta.
Los pasos cada vez eran más fuertes, hasta que sentí que se encontraron
paseando por mi espalda y, de repente pararon.
- ¿Sabés por qué estás acá?
Quise ver quien era, pero la chica rápidamente se puso enfrente mío y la
vi a ella, a Jennifer. Se acercó y me retiro la cinta de mi boca para que
pueda contestarle.
- ¿¡Por qué haces esto!? – le pregunté.
- Si tanto queres saber... Todo comenzó en 1960, diez años antes de
la creación de este manicomio, que fue fundado en 1950 como un
orfanato, el orfanato "Portel". Mis padres murieron en un accidente
automovilístico y eso obligo a mi hermano y a mí a entrar allí, sin
embargo, poco tiempo después de entrar fui adoptada pero mi hermano
no. Un año después, leyendo la tapa del diario leí un título que arruino mi
vida: "Incendio en el orfanato `Portel` sin sobrevivientes."
Un tiempo después del incidente, volvieron a utilizar el lugar como un
centro psiquiátrico, pero al cabo de unos cuatro años fue
cerrado porque un doctor murió a manos de un paciente.
Pero en todos esos años comencé a investigar sobre espiritismo y brujería
y, gracias a esto, encontré un hechizo sobre el intercambio de
almas, así que aprovechare que tu alma es tan inocente y joven para que
el espíritu de mi hermano este en tu cuerpo.
- ¡No podés hacerme esto! ¡somos amigos!
- Éramos amigos...- dijo con una sonrisa arrogante antes de darme la
espalda para afilar un cuchillo.
Estaba desesperado, pero recordé que tenía un encendedor en mi bolsillo
que había usado para los candelabros. Estiré mis manos hasta mi bolsillo
y agarré el encendedor. Prendí fuego las sogas de mis manos mientras
retenía un grito por quemar mis muñecas y después me desaté la soga de
mis piernas. Corrí rápidamente, bajé las escaleras colocadas por la misma
Jennifer y para cuando ella se percató de mí ausencia ya me había ido,
además, había arrojado la escalera lejos para impedirle que baje.
Cuando Jennifer logró bajar, vió como estaba tirando los candelabros
encendidos para cerrar el paso detrás mío.
*Ruido incendio*
Logré escapar, no sabía cómo, pero sabía que dejaba atrás la casa junto mi
amiga con una velocidad que no imaginaba que poseía.
Volví al campamento, para meterme nuevamente en la carpa *Ruido de
carpa* y simular que estaba dormido hasta que alguien se diera cuenta
del incendio, yo era bastante cobarde para decir la verdad. Laura fue la
que se dió cuenta del humo proveniente del bosque y que faltaba
Jennifer, así que nos despertó.
*Ruido de sirenas*
Llamamos a la policía y a los bomberos que, por suerte, estos llegaron
rápido y pudieron calmar las llamas, pero... Jennifer ya estaba muerta.
Nadie supo cómo había llegado ahí, o que hacía ahí, como tampoco sabían
que esa noche ella intentaba hacer un sacrifico por su hermano, no sabían
de la existencia de su hermano que había muerto de la misma manera que
ella, incluso en el ese mismo lugar. Nadie exceptuándome, pero esos eran
secretos que me llevaría a la tumba.
Después de todo lo sucedido y luego de hablar con la policía para dar
nuestras coartadas, nos preparamos para volver a casa. Guardamos
nuestras pertenencias y desarmamos las carpas, ya era el momento de
seguir adelante.
Estaba perdido en mis pensamientos cuando sentí una mano en mi
hombro, era Tomás, y dijo:
-Alex ¿Estas bien?
-S-si… será difícil superar la muerte de Jennifer -dije intentando sonar
triste, pero la muerte de alguien que quiso causar la mía no me generaba
ni la mínima empatía.
-Esto será difícil para todos.. pero hay que seguir adelante, empezando
por salir de este bosque ya mismo ¿Podes limpiar un poco la camioneta y
arrancar el motor?
Y así lo hice, subí a la camioneta y al sentarme podía percibir una energía
pesada, era como si, al poner un pie en el pedal, toda mi energía hubiera
sido robada, me sentía exhausto y, a la vez, extraño.
Acomodé los asientos delanteros que estaban ocupados por algunos
abrigos y limpié un poco, aún sintiendo esa energía extraña. Por último
acomodé el espejo retrovisor panorámico para luego poner las manos en
el volante, pero de reojo parecía ver una silueta, así que, algo confundido,
levanté mi vista lentamente hacía el espejo y por ahí estaba:
Jennifer. Yacía sentada en el asiento de atrás, con una sonrisa
espeluznante y con su cara llena de quemaduras. Me estaba observando
solo para ver cómo arrancaba ese motor.