Eran tiempos Oscuros, las calles de España se pintaban de sangre à causa de la
despiadada inquisición, a veces los justos pagaban en la hoguera y los verdaderos
monstruos vivían en la penumbra, este era el caso de los padres de Henrry y Greta, un
matrimonio cuya rebozante figura delataba su posición social, contrario a la apariencia
de sus no deseados hijos, de quienes existencia nunca dieron a conocer.
Pronto morirán de hambre, regocijate querido, no darán más molestia
Así es amor, pero las calles apestan a muerto, comamos sus cuerpos para que no
contaminemos más.
Los niños habían oído y estaban decididos a escapar, durante el primer intento
aprovecharon la siesta de sus padres después de un atracón pero el despistado de Gretel
se dejó huellas de lodo dejando un caminito de anis detrás de ella, el cual su padresiguio
y trajo entre golpes, pues este par de monstruos temían que los niños levantarán
sospechas.
Al otro día los el malvado matrimonio de previno cerrando toda puerta y ventana, pues
ya no podían esperar y los matarían de una vez por todas durante la cena, sin embargo
adelantaron el brindis y borrachos quedaron tendidos en la mesa, Henrry ingeniosa
mente vio a la chimenea como salida y con ayuda de Gretel tepraron los ladrillos hasta
el techo, una vez arriba bajaron cuidadosamente por un árbol vecino y se sumergieron
en el bosque.
Estaban cansados, perdidos y pronto morirían de hambre, pero para su suerte se
encontraron con una joven curandera, prófuga del Santo Oficio.
Los niños le suplicaron por posada, a lo que la curandera dudaba por miedo a ser
entregada, pero necesitaba ayuda para jalar su carreta por un viejo puente qué después
de cruzar el río cortaría para empezar una nueva vida lejos. Entonces al prometerse
ayuda mutua una semana fue suficiente para que un rastro de amor maternal comenzará
a aparecer en el corazón de la curandera, quien los alimento con lo poco que tenia, así
mismo los niños comenzaron a quererla y cada mañana le ayudaba a empujar su carreta
próximo al puente.
Lastimosamente, el vestido de Gretel había dejado rastros de anis durante todo el
trayecto desde su huida, cuyo camino guió al despiadado matrimonio por el largo camino
hasta dar con la carreta.
Muy próximos al puente greta escucho la chillona voz de su madre, alarmado aviso a
Harry y a la curandera, quien les dijo que corrieran a ocultarse.
Los padres dieron con la joven y altaneros preguntaron por sus hijos. La curandera negó
tenerlos, a lo que molesto el padre amenazó con acusar de Brujería si no les ayudaba a
buscarlos.
A ella se le heló la sangre peor inteligentemente guardo la calma y acepto, los invito a
pasar y les dio todos los bocadillos qué pudieran querer, dando justo en su punto débil.
Los padres quedaron empachados perdidos de sueño ka joven aprovecho y cerró la
puerta. Tomo un poco de comida sobrante e impulsada por el cariño a los niños se atrevió
a prender fuego a su vieja carreta, a donde los verdaderos monstruos arderian.
La curandera busco a los niños, quienes dejaron un camino de semillas unos pasos
despues, la bruja las recogió hasta llegar al punto donde, agachados, Ellos la esperaban.
Finalmente cruzaron, de deshicieron del largo y viejo pontón
, y comenzaron una nueva y mejor vida, pues las semillas crecieron en un huerto qué les
dio sustento por el resto de sus días.