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Análisis de "Baco y Ariadna"

El cuadro representa un episodio mitológico donde Baco encuentra a Ariadna abandonada en la isla de Naxos y se enamora de ella. Muestra a Baco saltando de su carro tirado por guepardos hacia Ariadna, mientras sus seguidores -sátiros y ninfas- forman un círculo alrededor. La constelación sobre Ariadna alude a que será inmortalizada en el cielo. El estilo de Tiziano se caracteriza por el uso del color en capas semitransparentes para lograr efectos vibrantes
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Análisis de "Baco y Ariadna"

El cuadro representa un episodio mitológico donde Baco encuentra a Ariadna abandonada en la isla de Naxos y se enamora de ella. Muestra a Baco saltando de su carro tirado por guepardos hacia Ariadna, mientras sus seguidores -sátiros y ninfas- forman un círculo alrededor. La constelación sobre Ariadna alude a que será inmortalizada en el cielo. El estilo de Tiziano se caracteriza por el uso del color en capas semitransparentes para lograr efectos vibrantes
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Análisis iconográfico de Baco y Ariadna de Tiziano

Ficha técnica
Autor: Tiziano.
Año: 1520.
Se encuentra en: The National Gallery, Londres.
Estilo: Manierismo.
Tema: Mitología griega.
Título original: Bacco e Arianna.
Tipo: Cuadro
Técnica: Óleo.
Soporte: Lienzo.

El mito de Baco y Ariadna en la mitología griega


El cuadro es de temática mitológica, fue uno de los encargados originalmente por el duque
Alfonso I a Rafael Sanzio, quien murió habiéndolo apenas empezado. El propósito era
decorar una estancia en una de las residencias del duque.
Esta obra describe un episodio mitológico, donde el dios Baco baja de su carruaje para
enamorar a la bella hija de reyes Ariadna.
Ariadna era la hija del rey de Creta Minos y de Pasifae, se enamoró de Teseo y le ayudó a
matar al minotauro en el laberinto, para ello le entregó el ovillo de lana que le permitió
llegar hasta el monstruo, matarlo y después poder salir siguiendo el hilo.
Teseo se lleva a Ariadna de regreso a la patria en Atenas, sin embargo, durante el camino la
abandonó en una playa mientras ella dormía, exactamente la deja en la isla de Naxos (todo
esto por orden de los dioses). Baco casualmente pasaba por la isla con su carro tirado por
panteras, iba junto con todo su cortejo y encuentra a la princesa durmiendo. El dios se
acerca a la princesa y contempla su impactante belleza al punto de que cae totalmente
enamorado de ella, posteriormente se casan y como regalo de bodas, Baco le regala una
corona de oro forjada por Hefesto, más tarde la pondrían en el firmamento convertida en
una constelación (la corona Boreal).
La pintura del Baco es una celebración de imaginería exótica. Tiene al dios del vino
saltando desde su carro tirado por guepardos. Baco está rodeado de su séquito habitual de
ninfas y sátiros juguetones que parecen haber justo acabado la cacería y matado un ciervo.
Estas figuras revoltosas forman un triángulo isósceles que apunta a la izquierda de la
pintura. Ahí, el sol del atardecer lleno de nubes ilumina a Ariadna por detrás. Después de
haber sido abandonada por Teseo, ella está a punto de ser rescatada, y la estrellas que
aparecen en la esquina superior izquierda nos recuerdan que ella será conmemorada con
una constelación nombrada en su honor, Corona Boreal.

Análisis iconográfico de la obra


En la obra, podemos observar dos historias que ocurren al mismo tiempo de manera
simultánea. Por un lado, vemos como Ariadna se queda mirando la partida de su amante,
por el otro lado, vemos como llega Baco acompañado de todo su cortejo. En el entorno se
encuentra el barco de Teseo, que alude a su pasado. De la misma manera, la constelación en
forma de corona que hay encima de ella representa su futuro.
En el centro del cuadro encontramos a Baco, lleno de juventud, divinidad y, como es de
esperarse, de poder. Es representado en una figura desnuda en pleno movimiento,
acercándose a su amante. Ese gesto, de saltar del carro con un brazo y una pierna más
atrasados que el torso, podría indicar el machismo y su violencia hacia Ariadna. Porque,
efectivamente, su postura, en lugar de ser cariñosa y delicada, es bastante agresiva, como es
de esperarse de Baco. La túnica refuerza el dinamismo y la urgencia que tiene por alcanzar
a Ariadna. La idea de representar el machismo del dios está descrita de la misma manera en
el texto de Ovidio, que es la fuente principal de la que el artista se nutre.
En cuanto a la figura del dios, este aparece representado también en el racimo de uvas.
Aparecen dos guepardos que tiran del carruaje, estos no se referencian en el texto de
Ovidio, su implementación en la obra se debe a la visión de estos en un zoológico del
Duque, Tiziano entonces quiso plasmarlos en la obra. Los seguidores del dios, ocupan en
conjunto más espacio en la composición que los propios protagonistas. Es un grupo de
figuras que están cerradas en sí mismas, es decir, que establecen una composición cerrada
en un círculo. La figura que mas cautiva dentro de la composición, es el niño sátiro,
coronado con hojas y flores de jazmín, mientras que marcha alegremente, acompañado por
su perro negro y arrastrando la cabeza de un becerro. La figura más potente de los
seguidores de Baco, es un individuo hercúleo, de piel color bronce, muy barbado, está
entrelazado por serpientes, a las que parece que está a punto de vencer, a este, le
interpretamos como Laocoonte.
Para finalizar, también aparece un sátiro de piernas peludas que tiene un buey a su mano
derecha. Su cabeza está coronada con unas hojas de parra, con su mano derecha agarra un
palo largo entrelazado por grandes hojas de parra, finamente pintadas en diversos y
hermosos tonos verdes. En la distancia se observa un Sileno completamente ebrio,
coronado de hojas de parra, se encuentra dormido en un burro, evita caer constantemente al
suelo con la ayuda de un asistente mayor de edad. Otra figura masculina esta en el borde de
la pintura intentado llevarse un barril de vino.

Intención del artista y estilo artístico


El estilo artístico de Tiziano se empezó a formar cuando su padre, al ver su gran talento, lo
envía a casa de su hermano Antonio, en Venecia, allí el tío de Tiziano se encargaría de que
entrara en el taller de Gentile Bellini, importantísimo artista que ostentaba el cargo de
Pintor Oficial de la Serenísima. En sus años de formación conoció a otros aprendices que se
convertirían en pintores reconocidos de la escuela véneta.
Cuando terminó su formación, Tiziano demostró un gran interés y talento por los retratos,
en ese momento la Serenísima vivía sus años dorados y muchos nobles encargaban
constantemente retratos para reflejar su gran importancia. El retrato femenino era el fuerte
de Tiziano, logrando un gran realismo en detalles como el cabello rizado o la comisura de
los labios. Los personajes de Tiziano no solo eran meros bustos sino personas que casi
miran y respiran.
En su época de madurez, empezó a diversificar su pintura y a trabajar en temas religiosos,
históricos y mitológicos. Nunca abandono Venecia, puesto que en la ciudad de la laguna no
había nadie que pudiera hacerle sombra y no tenía que esforzarse para conseguir trabajo. Su
situación cambio con la muerte de su esposa Cecilia, esta tragedia marcó el inicio del
cambio de su estilo, que fue adquiriendo tintes más dramáticos.
Entre 1545 y 1548 se instaló en Roma donde pintó numerosos retratos para nobles,
cardenales y el propio papa Pablo III.
En 1548, ya entrado en la vejez, el pintor volvió a instalarse en Venecia, pero en su
ausencia una nueva generación de artistas se había quedado con el lugar que el dejo.
Desde su instancia en Roma, Tiziano empezó a dar una mayor importancia al color que al
trazo, dando como resultado pinturas de mayor impacto visual, pero a menudo demasiado
graves para el gusto de sus clientes, que incluso las consideraban toscas.
Tiziano fue uno de los soldados culturales de la Contrarreforma. La iglesia católica
necesitaba artistas como él para crear la iconografía necesaria para expandir su ideología y
este lo aprovechó al máximo para sacar dinero.
Tiziano fue un pintor de técnicas innovativas. Una de sus técnicas favoritas era el uso
del Color que significa el uso de la yuxtaposición de colores para definir una composición
en vez de hacer líneas de contorno.
Otra de las marcas distintivas de Tiziano era la forma en que trataba el efecto de la luz
sobre los colores. Las pinturas del artista solían llevar una capa de base de un color tierra
sólido sobre la cual Tiziano añadía capas sucesivas de colores semitransparentes más claros
(veladuras), algunas veces hasta combinaba las capas y mezclaba con más sutileza los
colores adyacentes usando los dedos en vez de un pincel. La capa final del color de
definición era puesta entonces en puntos precisos usando pinceladas sueltas. La
combinación de estas técnicas es lo que da a las pinturas de Tiziano su colorido vibrante y
la ilusión de profundidad. Finalmente, esta habilidad técnica se unía a la preocupación del
artista de darles a sus figuras emociones tangibles que ayudaban a crear un cierto ambiente
en el conjunto de la composición.

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