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Mensaje de Salvación para Israel

Pedro concluye su sermón dirigiéndose a todo Israel, declarando que Jesús es el Señor y el Mesías. Cuando la multitud escucha esto, se sienten culpables por haber crucificado a Jesús y le preguntan a Pedro qué deben hacer. Pedro les dice que deben arrepentirse, bautizarse en el nombre de Jesús, y recibir el don del Espíritu Santo. Muchos lo hicieron, bautizándose y uniéndose a la iglesia.

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Mensaje de Salvación para Israel

Pedro concluye su sermón dirigiéndose a todo Israel, declarando que Jesús es el Señor y el Mesías. Cuando la multitud escucha esto, se sienten culpables por haber crucificado a Jesús y le preguntan a Pedro qué deben hacer. Pedro les dice que deben arrepentirse, bautizarse en el nombre de Jesús, y recibir el don del Espíritu Santo. Muchos lo hicieron, bautizándose y uniéndose a la iglesia.

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Hechos 2:36-41

Hablando con verdad y seguridad. vs.36


Aquí Pedro llega a la conclusión de su sermón. Profiere una amonestación que dirige a cada persona
que pertenece a la casa de Israel y les dice que Jesús es Señor y Cristo.

Todo Israel. En esta conclusión, Pedro apela a todo el pueblo que dice ser israelita. Lo hace porque
Israel como nación se considera el pueblo de Dios. Repetidamente Dios ha dicho a los descendientes
de Abraham, “Yo seré [tu] Dios, y [ustedes] serán mi pueblo” (véase Jer. 31:33). Además, cuando
Jesús envió a sus discípulos en su primera gira misionera, les dio instrucciones de no ir a los
gentiles: “sino vayan a las ovejas perdidas de la casa de Israel” (véase Mt. 10:6). Cristo dirige su
evangelio primero a los judíos, luego a los samaritanos (Hch. 8:4–25), y finalmente a los gentiles
(Hch. 10:24–48).

Les habla de la deidad de Jesucristo y hace resaltar el hecho que, aunque los judíos crucificaron a
Jesús (v. 23) Dios lo ha hecho Señor y Cristo. Considerando que en el Antiguo Testamento el
término Señor se refiere a Dios, en el Nuevo Testamento los escritores llaman a Jesús tanto
Señor como Cristo.

Compartiendo esperanza y salvación. vs 37-39


Cuando los que habían estado esperando el cumplimiento de las promesas que Dios había hecho a
Su pueblo y vieron las manifestaciones sobrenaturales, y oyeron el mensaje acerca de Jesucristo, se
dieron cuenta de que tenían un problema: pertenecían a la generación culpable y por lo tanto, eran
merecedores del juicio divino. Si Jesús fue el Mesías, e Israel lo mató, ¿qué podrían hacer ellos
ahora?

a. “Cuando oyeron esto”. Las palabras de Pedro tocan el corazón de la gente. El sermón les hace
recordar su rebeldía para escuchar a Jesús y aceptarle como el Mesías. La acusación de que fueron
ellos quienes mataron a Jesús es justificada y traspasa sus conciencias.

b. “Se afligieron de corazón”. La expresión afligirse de hecho sugiere que sus corazones fueron
tocados por el sentido de culpa de manera que se sienten terriblemente perturbados. Por tal razón
claman: “Varones y hermanos, ¿qué haremos?” Esta pregunta implica que ellos no pueden librarse
de la culpa y por eso necesitaban ayuda. En respuesta a las palabras de Dios, ellos expresan fe en
Jesús e indirectamente suplican a los apóstoles que les guíen a Dios.

a. El arrepentimiento. La gente pregunta a Pedro y a los demás apóstoles cómo pueden recibir la
remisión de sus pecados y encontrar la salvación. ¿Qué les contesta Pedro? No les hace ningún
reproche. El imperativo arrepiéntanse implica que deben dar las espaldas al mal que han venido
perpetrando, desarrollar un profundo aborrecimiento por los pecados pasados, experimentar un
giro radical en sus vidas, y seguir las enseñanzas de Jesús.
El arrepentimiento hace que la persona piense y actúe en armonía con las enseñanzas de Jesús. El
resultado de todo esto es que él rompe con la incredulidad y por fe acepta la Palabra de Dios.

b. El bautismo. Pedro continúa y dice: “Bautícese cada uno”. El verbo bautizarse está en el
singular para enfatizar la naturaleza individual del bautismo. Un cristiano debe ser bautizado
para ser un seguidor de Jesucristo, pero el bautismo es la señal que indica que una persona pertenece
al pueblo de Dios. La persona que había sido bautizada en el nombre de Jesús comprometía su
fidelidad a Cristo, particularmente con la confesión Jesús es el Señor.

¿Qué es este don del Espíritu? Simón el mago trató de comprar este don con dinero (8:20). El
término también se encuentra en el relato sobre la visita de Pedro a Cornelio, quien con su casa
recibió el don del Espíritu Santo (10:45; véase también 11:17). De estos pasajes, podemos
aprender que este don se refiere al poder del Espíritu Santo al morar en la persona. El Espíritu guía
a los creyentes a Cristo Jesús y vive en sus corazones, porque sus cuerpos físicos son su templo.

Exhortando a un cambio de vida. vs 40-41


El tiempo del verbo exhortaba en griego indica que Pedro una y otra vez instaba a sus oyentes con
este ruego: “Sálvense de esta perversa generación”.

¿Cuál es el pueblo de esta generación torcida y perversa? Obviamente, se trata de los líderes
religiosos quienes durante el juicio de Jesús incitaron a la multitud a gritar: “¡Crucifícale!
¡Crucifícale!”

Al bautizarse, los creyentes judíos externaron su rechazo a la autoridad de la jerarquía religiosa;


siguieron entonces a Jesucristo, y de esta manera se prepararon para enfrentar el odio y el desdén de
sus antiguos dirigentes y maestros.

b. “Así que, los que aceptaron su palabra [de Pedro] fueron bautizados”. El texto indica claramente
que no todos los que escucharon las palabras de Pedro creyeron. Pero los que aceptaron su mensaje
solicitaron el bautismo.

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