UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE
MÉXICO
FACULTAD DE INGENIERÍA
Asignatura:
Cultura y Comunicación
Profesor:
Juan Varela Juárez
Alumna:
Becerra Arroyo Camila Danaé
Grupo:
03
Ensayo del libro “El hombre en busca de sentido”
Fecha:
20 de octubre de 2023
El libro “El hombre en busca del sentido”, escrito por Víctor Frankl, un psiquiatra y sobreviviente
del Holocausto, nos habla, en la primera parte, la experiencia que él vivió en los campos de
concentración nazis y cómo pudo salir adelante dándole importancia al sentido de la vida.
Mientras que en la segunda parte nos dice cómo desarrolló una teoría para ayudar a las
personas a encontrar el sentido en sus vidas, además de que explica que este sentido lo
podemos encontrar a través de diferentes cosas, una de ellas el amor. Por lo que el objetivo
de este ensayo es explorar cómo las experiencias de Frankl estando en los campos de
concentración ilustran su teoría y también cómo se puede aplicar en la vida cotidiana y
encontrar un sentido a nuestras vidas.
El ser humano tiene la capacidad para adaptarse a diferentes situaciones que se presentan en
su vida, sin embargo, todo lo que conlleva esta adaptación puede traer una serie de
consecuencias durante y después de esta etapa, ya que al presentar cambios inesperados
siendo estos rápidos y bruscos, el cuerpo y la mente se deterioran. Como ejemplo tenemos la
llegada de las personas a un campo de concentración, que llegaban aún esperanzados de
encontrar piedad, se hacían ideas para convencerse de que estarían bien y podrían regresar
con sus familias a pesar de ya haber escuchado atrocidades de estos lugares, pero eran
recibidos con una división en dos grupos, los que serían ejecutados al momento y los que
trabajarían.
Frankl menciona que el ser humano puede hacer y soportar cualquier cosa porque los que
habían sido seleccionados para trabajar pensaron que habían sido salvados, pero no fue así,
ya que al llegar a los campos de concentración fueron inmediatamente privados de su libertad,
dormían pocas horas y apretados en el suelo, no podían lavarse los dientes, se bañaban muy
poco y su ropa era cambiada cada medio año. Hasta este punto, psicológicamente, temían a
la muerte, pero días después la depresión hizo que este sentimiento se esfumara.
Al pasar la fase anterior, llegaba la fase dos, la cual Frankl interpreta como apatía, debido a
todo lo que ya habían vivido, lo que pasara después les daba igual, no sentían asco, ni dolor y
mucho menos horror. Ver personas muriendo era lo más común ahí, entonces ya no sentían
conmoción por estas situaciones, incluso los golpes que recibían diariamente ya no los sentían,
pero lo que si dolía eran los insultos que venían acompañados de esas golpizas.
Llevaban una vida primitiva, casi no comían, tenían una desnutrición severa, por lo que su
mente se llenaba de un deseo inmenso de poder ser liberados y poder ir a casa a comer. Eran
vendidos como esclavos, trabajaban todo el día, y a algunos les llegaban a pagar con cupones
para cambiar por cigarros o por sopa; todos guardaban sus cigarros, pero si veían a alguien
fumándose sus cigarros es porque había perdido la esperanza de vivir y quería disfrutar sus
últimos días porque estaban decididos a suicidarse y los que lograron sobrevivir salieron con
una perspectiva muy distinta de la vida. Se sentían más muertos que vivos, estaban dentro de
los campos, pero mentalmente no estaban vivos, ya que su sentido de la vida estaba perdido.
Lo único que los tenía aún de pie era el amor, ya que el querer regresar a casa y ver a sus
esposas. Frankl menciona que recordar a su esposa le daba una felicidad momentánea a pesar
de no tener nada. El arte, como cantar y aunque parezca algo no muy creíble el sentido del
humor como contar historias divertidas, estaban presentes en los campos de concentración;
esto les ayudaba a los prisioneros a seguir cuerdos.
Frankl aceptó ser médico voluntario porque veía su muerte cerca, debido a la debilidad y
cansancio físico, y decidió hacerlo para que su muerte tuviera algún sentido. Ayudaba a sus
amigos en vez de seguir siendo un trabajador inútil.
El querer sobrevivir llevaba al hombre a convertirse en alguien totalmente distinto, una persona
irreconocible, puesto a que el sufrir sin derechos, sin dignidad, sin voluntad, dejándolos en los
puros huesos hacía que su moral desapareciera completamente. En su intento de evitar esto
terminaban perdiendo la conciencia de individualidad y simplemente se convertían en un
“ganado”, ya que eran movidos de un lado a otro sin voluntad o pensamiento propio, mientras
los vigilantes jugaban su papel de sabuesos, golpeando y gritando a las demás personas. Esta
comparación refleja todo el miedo que sentían y estar privados de absolutamente todo.
El ser considerado como un simple número sin valor los hacía sentir peor. Otra condición que
dañaba su mente era el querer soledad, debido a que es una necesidad humana y, además,
después de estar rodeado de tanta gente, solamente querían un poco de espacio para poder
meditar y descansar un poco su mente. Si lograban conservar la esperanza y mantener un
buen estado de ánimo, a pesar de todo lo que estaban viviendo, les ayudaba a tener una mejor
salud mental, así como también una mejor salud corporal.
También sufrían con algo más, la irritabilidad, estaban ya cansados de no tener nada, la falta
de sueño y no poder consumir cafeína, además de la baja autoestima por dejar de ser alguien
y convertirse en un número insignificante, toda la violencia por la que pasaban, tanto verbal
como física: Todo esto los encaminaba a ser vulnerables ante la irritabilidad, pero a sus
compañeros.
La mente es muy poderosa y juega un papel muy importante para el ser humano. La mente
nos puede llevar a nuestra propia muerte o a sobrevivir a esta. Cuando no hay una idea a la
que puedas aferrarte, se pierde la esperanza y el cuerpo empieza a caer lentamente. Como
ejemplo tenemos a un prisionero de un campo de concentración que soñó que la guerra
terminaría para él, el 31 de marzo, sin embargo, los días iban pasando y la frustración y
desesperación, por no tener idea de cuando serían libres comenzó, poco a poco a hacerlo
perder la esperanza, debilitándose cada día más hasta que enfermó y su cuerpo no pudo
continuar la lucha y justo el día que esperaba fue cuando murió y efectivamente su sueño se
hizo realidad, puesto a que la guerra terminó, pero para él.
Aún sin tener nada, había personas que son conocidas como héroes, que, a pesar de estar
pasando por lo mismo, ayudaban a los demás a poder salir adelante, dándoles su comida y
alentándolos a seguir y no quedarse estancados, por lo que Frankl dice que un hombre puede
quitar todo, a excepción de una cosa: la libertad, elegir nuestro propio camino y la elección
libre de las acciones que tomamos personalmente frente a las circunstancias que estamos
expuestos. Estas personas influían mucho a cada hora durante todos los días, pues una simple
palabra de aliento cambiaba la perspectiva de las personas que habían perdido la esperanza,
esa simple acción o palabra los llevaba a una libertad interna.
Muchas personas murieron por “tener el corazón roto”, me refiero con esto a que una carga
excesiva de hormonas del estrés se convierte en cardio miopatía, enfermando al corazón, pero
sin dañar a las arterias del corazón. Algunas lograron poder salir adelante porque lograron
adaptarse y en poco tiempo estaban bien y sin daños de por vida al corazón.
Durante todo el tiempo que Frankl estuvo dentro de los campos de concentración se dedicó a
realizar labores psicoterapéuticas con los prisioneros. Por ejemplo, un día que 2500
prisioneros, entre ellos Frankl, decidieron quedarse callados y no comer para evitar que uno
de sus compañeros fuera asesinado por robar un kilo de papas. La psicoterapia entró aquí
cuando Frankl les explicó a los demás que se deben hacer sacrificios, y el sacrificio que
estaban haciendo ellos sí tenían un sentido porque su significado era muy profundo; de esta
manera todos los prisioneros se mostraron agradecidos por las palabras.
Es importante mencionar a los guardias del campo, porque al igual que los prisioneros eran
personas, entones, ¿cómo era posible que los trataran de esa manera?, ¿dónde estaba su
moral?, los trabajadores de alto rango de los campos de concentración se encargaban de elegir
a las personas más sádicas entre los guardias, me refiero con sádicos a que su nivel de
exigencia y la manera en que eran estrictos era muy elevado, pero también se encargaban de
elegir a los más sádicos entre los prisioneros, a los cuales llamaban capos.
Los capos y guardias disfrutaban de ver sufrir a los prisioneros, los llenaba de satisfacción y
felicidad. Mientras que los demás guardias simplemente estaban tan acostumbrados a ver
tales acciones que hasta su moral se endureció al igual que su mentalidad. Nunca participaban
en actos tan brutales, pero eran cómplices, puesto a que no impedían que esto dejara de
suceder.
Llegó la tercera fase, la liberación y lo que paso tras esta misma. Mientras eran liberados
estaban llenos de confusión porque caminaban por fuera del campo sin recibir órdenes
gritando y nadie los golpeaba. Podían sentir nuevamente la libertad, el aire libre, observar las
flores, pero en su rostro no se podía notar ninguna expresión de felicidad, ellos ya no sabían
cómo ser felices, pues toda la crueldad que vivieron dentro hizo que perdieran el gusto a la
vida, no podían creer que con lo que tanto habían soñado estuviera pasando, ni siquiera podían
creerlo. Y estando libres no fue fácil volver a incorporarse a ese mundo que les había sido
arrebatado muchos años atrás. Eso que sentían los prisioneros, explica Frankl, se conoce
como despersonalización.
Tanta crueldad vivida necesitaba una atención psicológica urgente, pero en cambio se creía
que esto no era necesario, sin embargo, al no ser tratados podían sufrir daños en su salud
psíquica. Muchos de los prisioneros al ser liberados empezaron a convertirse en los malos de
la historia, empezaron a ser los opresores y como justificación ponían todo lo que habían
sufrido en los campos de concentración. Estaba claro que lo que necesitaban era mucha
paciencia y tiempo para que ellos aceptaran que nadie debe ser tratado de una mala manera,
mucho menos hacer daño y de esta manera poder reincorporarse nuevamente y de una
manera sana a la sociedad.
Estaban muy desilusionados, el escuchar comentarios como “no sabíamos nada” o “también
nosotros hemos sufrido”, no sabían por qué las personas no se mostraban empáticas, por lo
que les causaba infelicidad y a pesar de ya no estar en los campos seguían sufriendo.
Necesitaban inspiración para encontrar algo por lo que luchar en el futuro que les hiciera soñar
con una buena vida más adelante porque estaban desalentados.
Era más sencillo inculcar el deseo de vivir, en aquellos que tenían alguien esperándolos, pero
había quienes carecían tanto de un sistema de apoyo como de ese impulso familiar. Así que,
el autor sugiere la logoterapia como una forma para poder salir adelante desde su propia
experiencia personal. Nos explica que la logoterapia se trata de ayudar al individuo a descubrir
un sentido de dirección o significado en su vida y es más en tiempo presente que retrospectivo.
La pérdida del sentido de que la vida es lo que se conoce como un vacío existencial y afecta
a una gran parte de la población. Esto explica por qué tantas personas están insatisfechas con
sus vidas y buscan ayuda psicológica con más frecuencia que por estrés. Dado que casi todos
los entornos de trabajo están automatizados y que la tecnología frecuentemente reemplaza
total o parcialmente a los humanos en estos entornos, la tendencia hacia el ocio en la era
moderna es positiva. Esto deja al individuo con tiempo libre, que, si no sabe aprovecharlo, se
convierte en fastidio o disgusto y le impide encontrar sentido a su vida. Sin embargo, el
individuo que logra aprovechar al máximo su tiempo libre puede encontrar algún beneficio en
su tiempo muerto.
La única forma de conocer profundamente a alguien es a través del amor, que es una de las
formas en que puedes encontrarle sentido a la vida, como Frankl nos explica. También nos
menciona el sufrimiento, que es una segunda forma de descubrir el sentido de la vida. Aunque
parezca increíble mencionarlo, coincido con el autor en que el sufrimiento deja de ser
sufrimiento cuando sirve a un bien mayor, como ahorrar el dolor de un ser al que amamos más
que a nosotros mismos. Una madre que sacrifica todo por sus hijos o cualquier otra persona
que daría su vida por un ser querido puede entender muy bien este amor paciente.
Un amor paciente como este puede ser plenamente comprendido por una madre que lo da
todo por sus hijos, o por cualquiera que daría su vida por alguien a quien ama. Este tipo de
amor paciente lo entiende fácilmente una madre que lo da todo por sus hijos o cualquiera que
sacrificaría su vida por un ser querido.
Para concluir me es importante mencionar que es un libro lleno de poder, nos da las ganas de
querer reflexionar sobre el propósito y el significado de nuestras vidas. Todas las experiencias
de Víctor Frankl nos hacen aprender cuál es la importancia de encontrar un sentido, incluso en
las circunstancias más difíciles. Este libro nos ofrece una perspectiva única sobre la naturaleza
humana y nos inspira a buscar un propósito más profundo en nuestras vidas.
Finalmente, me gustaría terminar con algo que Frankl menciona que me pareció muy
interesante, “el sentido de la vida no se encuentra en el placer o en la búsqueda de la felicidad,
sino en el compromiso con un propósito más grande”. Esto nos da a entender que debemos
buscar un por qué y teniendo la respuesta a esto vamos a poder enfrentarnos a los cómo,
además de que sintiéndonos libres y teniendo certeza de cuál es nuestro objetivo que nos
motiva, seremos capaces de lograr los cambios para llegar a la realidad que deseamos.