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Qué es un epíteto y su uso

El epíteto es un recurso estilístico que consiste en un adjetivo que resalta una cualidad característica del sustantivo al que acompaña, como "Aquiles, el de los pies ligeros". Se usa con frecuencia en la poesía para idealizar las cosas. En prosa se considera un defecto salvo para lograr énfasis. En literatura épica y antigua, los epítetos alternan con el nombre del personaje para resaltar sus características.
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Qué es un epíteto y su uso

El epíteto es un recurso estilístico que consiste en un adjetivo que resalta una cualidad característica del sustantivo al que acompaña, como "Aquiles, el de los pies ligeros". Se usa con frecuencia en la poesía para idealizar las cosas. En prosa se considera un defecto salvo para lograr énfasis. En literatura épica y antigua, los epítetos alternan con el nombre del personaje para resaltar sus características.
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Epíteto

El epíteto (del griego ἐπίθετον epítheton, neutro de θετος epíthetos, ‘agregado’) es el recurso
estilístico de la retórica y de la lengua en general que consiste en una fórmula léxica (en la poesía
épica antigua: "Aquiles, el de los pies ligeros"; "Castilla, la gentil"; "Mio Cid, el que en buen hora
nació", "el Cid Campeador") o casi siempre un adjetivo también llamado adjetivo explicativo,
que resalta una cualquiera de las más representativas características, propiedades o cualidades
propias ingénitas, implícitas, intrínsecas y constantes del significado del sustantivo al que califican
o cualifican (el frío en "la fría nieve", el calor en el "cálido fuego", la humedad en "el agua
húmeda", etc.), resultando por tanto en cierto modo redundantes o pleonásticas, pero
intensificando o subrayando con su eco o resonancia el sentido del vocablo.1 ​.

Algunas características
Por su posición, la mayor parte de las veces suelen anteponerse al sustantivo al cual califican,
repitiendo como se ha dicho algo de su significado (fiero león, negra noche, fría nieve) e incluso
pueden cambiar de significado si se posponen, sean o no epítetos: "Negra noche / noche negra";
"pobre hombre / hombre pobre", "una única mujer / una mujer única", "viejo amigo / amigo
viejo", "simple amigo / amigo simple..."2 ​

Los epítetos o adjetivos explicativos se suelen oponer tradicionalmente a otra clase de adjetivos
calificativos, los adjetivos especificativos. Estos últimos señalan propiedades informativas de
que el sustantivo no informa por sí mismo, ni pueden enumerarse en su definición; aportan, pues,
un matiz o información al sustantivo al que califican, matizándolo: "León enfermo, noche agitada,
nieve sucia". Pero también se oponen a los adjetivos clasificadores, que forman conjuntos más
especializados: "Valor catastral / valor sentimental; representante sindical / político / legal".

Estilística
Los epítetos adjetivos suelen emplearse en la poesía lírica en épocas cuya estética es idealizante,
esto es, platónica o neoplatónica, por ejemplo en el Renacimiento, en el Neoclasicismo o en el
Clasicismo en general. La intención es que se presenten las cosas del mundo mejores de lo que son,
como los arquetipos, patrones o ideas del filósofo Platón, creando así un mundo poético más
perfecto, intenso, ideal y puro que el real (que consta solo de reminiscencias y copias imperfectas)
y no sometido como este a cambio ni a corrupción, ni al paso del tiempo: "Corrientes aguas puras,
cristalinas, / árboles que os estáis mirando en ellas, / verde prado, de fresca sombra lleno"
(Garcilaso de la Vega, Égloga I)

En la prosa suelen considerarse un defecto a causa de su carácter innecesario, de su empalagosa


rimbombancia y de que retrasan la comprensión de los conceptos, salvo cuando se emplea uno
solo, ocasionalmente, para lograr énfasis, por lo general en la oratoria. Por otra parte, cuando la
prosa intenta enjoyarse y embellecerse a causa de una deliberada estética parnasiana o modernista,
es frecuente encontrarlo también en abundancia en las obras que lo requieren como un
procedimiento plástico que sirve para encontrar y expresar matices ocultos de cualquiera de los
cinco sentidos.

Lingüística
Los epítetos objetivos expresan cualidades que todos pueden distinguir (en terminología
tradicional, «adjetivos calificativos»), limitándose a describir al referente (me gustan las motos
grandes) o a definirlo (me gusta la moto grande).

Por el contrario, los epítetos subjetivos expresan la propia consideración subjetiva del hablante,
fruto de su valoración en lugar de la experiencia. Esta actitud puede dividirse en dos subclases
principales, la de los epítetos apreciativos (un gol magnífico) y la de los peyorativos (una película
horrible).

En español, un tipo muy frecuente es el epithetum constans, que conviene intrínsecamente al


sustantivo (la blanca nieve), pero cuya definición no debe extenderse a todo el término «epíteto».

Ciertos adjetivos pueden expresar, dependiendo del contexto o su supuesta posición respecto al
nombre al que acompañan, tanto la actitud del hablante como un intento de expresión objetiva de
este (una mujer pobre / una pobre mujer).

En contraste con los epítetos se encuentran los adjetivos llamados por la gramática funcional
«clasificadores». Como ejemplo: «Los actuales representantes sindicales mexicanos».

Pueden distinguirse los epítetos porque no admiten grados de comparación o de intensidad (un
castillo muy medieval) y tienden a estar semánticamente unidos al nombre (por ejemplo: «valor
catastral», en contraste con otros valores, como el sentimental, y que no admite, en su contexto,
otra forma de clasificación).

En castellano, es frecuente que el epíteto se anteponga al nombre (frío hielo en lugar de hielo frío),
aunque no suceda siempre:

blanco tu ardiente fuego y frío hielo...

―Fernando de Herrera, Sonetos.

al acero valiente, al mármol frío...

―Francisco de Quevedo.

Por ti la verde hierba, el fresco viento,


el blanco lirio y colorada rosa
y dulce primavera deseaba…

―Garcilaso de la Vega.

Epítetos en la literatura
En la literatura épica, se denomina epítetos a los apelativos que alternan con el nombre del
personaje o lo acompañan. Por ejemplo, cuando en el Cantar de mio Cid se designa a Ruy Díaz «el
que en buena hora ciñó espada», o cuando en la Ilíada se habla de «el ingenioso Ulises».

Epítetos épicos de Mio Cid

Campeador
Noble barba tan crecido
El buen nacido
El que en buena hora ciñó espada
El que en buena hora nació
El de la barba florida.

Epítetos en la literatura homérica

Ulises, fecundo en ardides


Héctor, domador de caballos
Atenea, la de los ojos brillantes
Hera, la diosa de los níveos brazos
Zeus, el que junta las nubes
Aquiles, el de los pies ligeros, el más valiente de los aqueos

Epítetos en el Antiguo Egipto


En la literatura del Antiguo Egipto, se llama epítetos a los apelativos que alternan con el nombre
del personaje, resaltado sus características.

Por ejemplo, «toro victorioso» se utiliza en la titulatura real como epíteto de faraón.

Se utilizó con profusión para referirse a sus dioses. Amón fue denominado «el oculto», «padre de
todos los vientos», «alma del viento», «el dios único que se convierte en millones», «Aquel que
habita en todas las cosas», «Amón-Ra, señor de los tronos de las dos tierras», «el toro de su
madre», «el eterno»; y en función de los lugares de culto, como «hijo real de Kush», «Toro del
desierto», o «señor de los oasis».

Véase también
Epíteto específico
Alias
Apellido
Apodo
Heterónimo
Hipocorístico
Nombre
Nombre artístico
Nombre propio
Nombre legal
Onomástica
Seudónimo
Sobrenombre

Enlaces externos
Wikcionario tiene definiciones y otra información sobre epíteto.

Referencias
1. ASALE, RAE-. «epíteto | Diccionario de la lengua española» ([Link]
«Diccionario de la lengua española» - Edición del Tricentenario. Consultado el 7 de octubre de
2022.
2. Fernández López, Justo (2018). «Adjetivo. Posición y cambio significado» ([Link]
u/Gram%C3%A1ticas/Gram%C3%A1tica%20espa%C3%B1ola/Adjetivo%20-%20posici%C3%
B3n%20y%20cambio%[Link]#:~:text=El%20n%C3%BAmero%20de%20los%20adj
etivos,y%20preciso%20que%20el%20antepuesto.). Hispanoteca. Consultado el 26 de mayo
de 2023.

Obtenido de «[Link]

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