“AÑO DE LA UNIDAD, LA PAZ Y EL DESARROLLO” FACULTAD DE DERECHO
TEMA: REGIMEN PATRIMONIAL Y SOCIEDAD DE GANANCIALES
. CURSO: DERECHO DE FAMILIA Y SUCESIONES
DOCENTE: KARLA RAQUEL LOPEZ PONCE
ALUMNOS: Charcahuana Huamani Evelyn Milagros.
2023
REGIMEN PATRIMONIAL
Respecto a los antecedentes constitucionales y legales nos dice: El código civil
de 1984 regula la institución del régimen patrimonial del matrimonio, con
relación al matrimonio nos dice que tanto el matrimonio, la familia y la
maternidad están amparadas por la ley.
La constitución de 1979 reconoció, los derechos fundamentales de la persona.
Asimismo, la constitución del 79 abarco temas referidos al derecho a la
igualdad de la persona. El reconocimiento institucional de la igualdad de
hombres y mujeres tuvo una gran influencia las normas jurídicas que regulas el
matrimonio en el Perú.
El matrimonio se ampara un modo de una pareja integrada por personas de
distinto sexo y conforme a ello se establecían diferencias respecto a la
facultades, deberes y obligación de cada cónyuge. Si bien existía un trato
desigual entre los cónyuges por motivos de género ya que consideraba o
idealizaba a la mujer débil.
Con respecto a la determinación del régimen patrimonial en el matrimonio, el
Código reconoce dos tipos de régimen patrimoniales en el matrimonio: la
sociedad ganancial y la separación de bienes. El Código otorga la posibilidad
de los futuros cónyuges y conegociadores de elegir el régimen último, que será
modificado dentro del matrimonio o por la decisión de la pareja. En la
separación de bienes se debe presentar una escritura pública e inscripción en
el Registro de Personas Naturales para proteger a las partes que contratan con
el conegociador. La fecha en que se emite la escritura pública cambia el
régimen jurídico, depende de la fecha en que se emite el nuevo régimen. El
nuevo régimen tiene efectos a partir de la fecha de inscripción en el Registro de
Personas Naturales.
El Código establece un régimen patrimonial exclusivo en el matrimonio,
atribuyendo no libertad a contrayentes en las reglas establecidas las relaciones
patrimoniales. El artículo 312 prohíbe que los cónyuges no puedan celebrar
contratos entre sí respecto de los bienes de la sociedad, pero reconoce la
posibilidad de representación.
El Código de sociedad de ganancias es un régimen legal supletorio que se
aplica a los cónyuges que no eligen el régimen patrimonial. Esta sociedad no
constituye una persona jurídica y no equivale a la copropiedad. La sociedad de
gananciales nace, se desarrolla y se extingue con el matrimonio y se rige por
normas de orden público. A pesar de los 30 años de vigencia, la mayoría de las
parejas rigen su matrimonio bajo el régimen patrimonial de sociedad de
ganancias. La separación de patrimonios es una forma de proteger el
patrimonio de la familia y se mantiene en el Perú.
Clasificación de los bienes
El Código de sociedad de gananciales es una norma que permite existir bienes
propios de cada cónyuge y bienes de la sociedad, con la condición del líder
tributario. Sin embargo, en los últimos 30 años, se han presentado
transformaciones en la naturaleza, clasificación, valor patrimonial y contratos
respecto a los bienes, lo que el Código no puede prever y el Código no puede
aplicar.
Bienes Propios
Los bienes propios son bienes clave para un cónyuge, ejercidos por sí mismo y
sin restricciones. Los frutos, rentas y productos del bien forman parte del
patrimonio social. Artículo 302 califica los bienes propios de cada cónyuge: los
que aportan al iniciar el régimen de sociedad de ganancias, los que adquiera
durante la vigencia del régimen a título oneroso, los que adquiera durante la
vigencia del régimen a título gratuito, la indemnización por accidentes,
derechos de autor e inventor, libros, instrumentos y útiles para el ejercicio de la
profesión o trabajo.
Administración, disposición y gravamen de Bienes Propios
El Código es un documento que prevé que en caso de negligencia del cónyuge
titular o no contribuir a la familia, la administración del bien puede ser asignada
al otro cónyuge no propietario, priorizando su libertad en su condición de
propietaria.
Bienes sociales
El artículo 310 del Código establece que los bienes comunes son aquellos que
no están clasificados como bienes propios en el artículo 302. Esto incluye todos
los bienes adquiridos por cualquiera de los cónyuges a través de su trabajo,
industria o profesión, así como los frutos y productos de todos los bienes
propios y de la sociedad conyugal, y las rentas generadas por derechos de
autor e inventores.
Además, también se consideran bienes comunes los edificios construidos con
fondos de la sociedad conyugal en un terreno propio de uno de los cónyuges.
En este caso, el valor del terreno se le abonará al cónyuge propietario en el
momento de realizar un reembolso.
La redacción de esta norma indica claramente la intención del legislador de
incluir como bienes comunes todos aquellos sobre los cuales no se ha
establecido expresamente que sean bienes propios. Esto busca garantizar la
protección de los intereses económicos de ambos cónyuges y la igualdad en la
distribución de los bienes durante la sociedad conyugal.
Bienes mixtos
El Código no considera explícitamente la existencia de bienes mixtos en la
propiedad familiar, lo que puede darse en dos casos.
1.- Bien adquirido con bienes propios de ambos cónyuges: En este caso,
cuando la sociedad conyugal adquiere un bien utilizando los bienes propios de
cada cónyuge, se establece una copropiedad sobre dicho bien. Es importante
que al momento de formalizar la adquisición se deje constancia del origen de
los fondos utilizados para pagar el precio del bien y los porcentajes asignados a
cada cónyuge adquirente.
Esta constancia puede realizarse a través de un contrato de copropiedad o
mediante la inclusión de esta información en la escritura de adquisición del
bien. De esta manera, se establece de manera clara la participación de cada
cónyuge en la propiedad del bien y se evitan posibles conflictos o disputas en
el futuro.
Es importante tener en cuenta que, en caso de divorcio o disolución de la
sociedad conyugal, este tipo de bienes se distribuirá de acuerdo con las reglas
de la copropiedad, considerando la participación de cada cónyuge en la
adquisición del bien.
En este caso, el bien adquirido se considera una copropiedad entre dos
personas naturales y la sociedad conyugal como una tercera persona. Esto se
debe a que se utilizan fondos tanto de los bienes propios de cada cónyuge
como de los bienes de la sociedad de gananciales.
2.- Bien adquirido con bienes propios y bienes comunes: Al igual que en el
caso anterior, es recomendable dejar constancia expresa del origen del dinero
utilizado para la adquisición en la escritura pública. Esto permitirá establecer de
manera clara la participación de cada cónyuge y de la sociedad conyugal en la
propiedad del bien.
En cuanto a la aplicación del artículo 310 del Código, se menciona que este no
sería aplicable en este caso específico. El artículo mencionado se refiere a la
construcción de una edificación con dinero de la sociedad conyugal en un
terreno propio de uno de los cónyuges, y establece el reembolso del valor del
terreno al cónyuge propietario. En el supuesto planteado, al tratarse de la
adquisición de un bien y no de la construcción de una edificación, se considera
que este artículo no sería aplicable.
En conclusión, al adquirir un bien utilizando fondos propios y bienes comunes,
es importante dejar constancia del origen del dinero utilizado y establecer la
participación de cada cónyuge y de la sociedad conyugal en la propiedad del
bien.
Régimen de separación de patrimonio
En el régimen de separación de patrimonios, cada cónyuge tiene plena
propiedad, administración y disposición de sus bienes presentes y futuros. Esto
significa que cada cónyuge es dueño de sus propios bienes y tiene el control
sobre ellos, pudiendo administrarlos y disponer de ellos como considere
necesario.
Además, cada cónyuge tiene derecho a los frutos y productos de sus bienes.
Esto significa que los ingresos generados por los bienes propios de cada
cónyuge les corresponden exclusivamente a ellos.
Sin embargo, a pesar de este reconocimiento de autogobierno sobre los bienes
propios, existe un principio superior de interés de la familia y el reconocimiento
de las obligaciones de sustento que corresponden a ambos cónyuges. Esto
implica que, en casos en los que un acto de gestión de los bienes propios
perjudique o ponga en peligro el sustento de la familia, el juez puede restringir
o suprimir los frutos e intereses de dichos bienes.
En cuanto a las deudas, cada cónyuge es responsable de las deudas que
contraiga por sí solo con sus propios bienes. Esto significa que, si un cónyuge
adquiere una deuda, solamente sus propios bienes podrán ser utilizados para
hacer frente a dicha deuda, sin afectar los bienes del otro cónyuge.
En resumen, en el régimen de separación de patrimonios, cada cónyuge tiene
plena propiedad y control sobre sus bienes, pero en casos en los que se ponga
en peligro el sustento de la familia, los frutos e intereses de los bienes propios
pueden ser restringidos o suprimidos por el juez. Además, cada cónyuge es
responsable de las deudas que contraiga por sí solo con sus propios bienes.
Fenecimiento del régimen de separación de patrimonios
El régimen de separación de patrimonios puede finalizar en los siguientes
casos:
1. Invalidación de matrimonio:
2. Divorcio
3. Muerte de uno de los cónyuges.
4. Cambio de régimen patrimonial
5. Acuerdos de Disolución y Liquidación del Patrimonio Familiar en divorcio:
6. Acuerdos de partición y adjudicación Post Divorcio:
En todos estos casos, es importante seguir los procedimientos legales
correspondientes para establecer de manera clara la finalización del régimen
de separación de patrimonios y la distribución de los bienes.
Régimen patrimonial en el concubinato
El concubinato, o Unión de Hecho, genera una relación patrimonial de bienes
sujeta al régimen de la sociedad de ganancias, y la doctrina y jurisprudencia
rechazan la elección de los concubinos para regular sus bienes.
LA SOCIEDAD DE GANANCIALES
El matrimonio es como una sociedad única y especial, que no se puede
comparar con una sociedad civil o mercantil. A diferencia de estas, en el
matrimonio no hay un objetivo de lucro o de poner bienes en común. Tampoco
se puede equiparar al condominio, ya que no existen partes alícuotas sino
bienes propios y comunes. Además, no se administra por separado ni se puede
solicitar la división de los bienes. En el matrimonio, uno de los cónyuges asume
la administración de los bienes y puede disponer de ellos sin el consentimiento
del otro, lo cual lo diferencia de cualquier tipo de copropiedad.
Dentro de este texto se destaca que Echecopar concluye que la sociedad
conyugal es una institución autónoma y válida por sí sola, y que Cornejo
Chávez menciona la existencia de bienes propios y bienes de la sociedad en el
régimen de comunidad de gananciales. Además, se menciona que en el
proyecto de la Comisión Revisora también se reconoce esta distinción.
En el artículo 69 del Código Civil se menciona el régimen de comunidad de
gananciales y se hace referencia a la existencia de bienes propios de cada
cónyuge y bienes de la sociedad. En este caso, no se utiliza explícitamente el
término "sociedad de gananciales", pero se entiende que se refiere al mismo
régimen.
En el proyecto de ley presentado por la Comisión Revisora, se utilizó la
denominación de "sociedad de gananciales" en el artículo 301, en el cual
también se establece la distinción entre bienes propios de cada cónyuge y
bienes de la sociedad. Además, en los artículos 313 y 316 se mencionan el
patrimonio social y las cargas de la sociedad.
Es posible que la Comisión Revisora haya optado por utilizar la terminología de
"sociedad de gananciales" debido a su mayor claridad y concordancia con la
legislación comparada, como el caso del artículo 1344 del Código Civil
Español.
El artículo 1344 establece que la sociedad de gananciales es común para
hombres y mujeres, siendo los beneficios atribuidos a cada miembro.
En resumen, el ordenamiento legal vigente en el Perú considera a la "sociedad
de gananciales" como una comunidad sui generis, no asimilable a la
copropiedad y con una regulación legal propia. Los bienes sociales son bienes
comunes de los cónyuges y su administración y disposición corresponden a
ambos, salvo que se otorguen poderes de representación. El objetivo de este
artículo no es discutir las virtudes o defectos de este sistema, sino simplemente
ubicar a la llamada sociedad de gananciales en el lugar que le corresponde
dentro del marco legal peruano.