TEMA 1
Punto de partida:
El hombre como problema
Dr. Fabián Andrés Ramos Castañeda
ÍNDICE
CONTENIDOS
1. ¿Quién soy yo? ¿Qué es el hombre?
2. ¿Dios existe? ¿Dios para qué?
3. Causas de la increencia contemporánea.
4. Rasgos del ateísmo contemporáneo.
5. La increencia prevalece sobre la fe. El ateísmo se
impone a la sociedad.
6. Cuál es el interrogante que nos ofrece la vida. El
hombre llamado a SER.
7. ¿Para qué vivo? ¿Cuál es la única verdad.
2
1. ¿Quién soy yo?
¿Qué es el hombre?
3
¿Quién soy yo? ¿Cuál es mi historia?
1. ¿Mira esta imagen?
¿Qué te sugiere?
4
2.¿Qué sabemos sobre nosotros mismos? ( tu
identidad?)
3.¿Qué le preocupa al hombre de hoy?
4.¿Qué me hace feliz?
5.¿Para qué vivo?
6.¿Cuál es mi tarea en el mundo?
7.¿Qué lugar ocupa Dios en la vida humana?
8.¿Tiene algún sentido la vida humana?
5
¿Quién soy yo? ¿Qué es el hombre?
Toda la historia de la cultura viene marcada por el afán
que el hombre tiene de descubrir, de responder a sus
interrogantes:
¿Quién soy yo? ¿Por qué vivo? ¿Merece la pena vivir?
Este interrogante, que ha inquietado al hombre de todas
las épocas, hoy se plantea con mayor urgencia a todo el
que quiera vivir su existencia de un modo
verdaderamente humano.
6
• Todos nosotros somos hombres que nadie nos ha pedido
permiso para existir.
• En un momento determinado de la historia hemos
venido al mundo, hemos aparecido.
• No somos una planta o un perro, somos hombres, y cada
uno diferente del otro.
• Todo ser humano vive con una interpretación de sí
mismo.
7
Nunca ha sido tan amplio y tan especializado como hoy el
desarrollo de las ciencias del hombre: biología, fisiología,
medicina, psicología, sociología, economía, política... etc.,
ciencias que intentan aclarar la complejidad de la vida
humana.
Hay grandes avances técnicos, se ha desarrollado
enormemente la medicina, se ha llegado a la luna, la tierra
se ha poblado, vivimos en grandes ciudades, se han hecho
grandes descubrimientos en la naturaleza.
8
Pero todavía queda sin contestar la pregunta fundamental:
¿Quiénes somos? ¿Quién nos ha creado?
¿Por qué existimos? ¿Qué es la vida?
Es indudable que parece que no hace falta preguntarse qué es
la vida, porque la realidad nos dice que el hombre no se
pregunta por esto, se limita a vivir sin preocuparse de por qué
vive. El hombre vive.
Pero hay un momento en que el hombre necesita saber,
preguntarse, reflexionar sobre su existencia.
9
Teresa de Jesús decía que es «gran
bestialidad no saber qué cosa somos»,
desconocer nuestra humanidad, olvidar que
todos los seres humanos son dignos, iguales,
merecedores de una vida buena sin
excepción.
10
No es pequeña lástima y confusión que, por nuestra culpa, no entendamos a nosotros
mismos ni sepamos quién somos. ¿No sería gran ignorancia, hijas mías, que preguntasen
a uno quién es, y no se conociese ni supiese quién fue su padre ni su madre ni de qué
tierra? Pues si esto sería gran bestialidad, sin comparación es mayor la que hay en
nosotras cuando no procuramos saber qué cosa somos, sino que nos detenemos en estos
cuerpos, y así a bulto, porque lo hemos oído y porque nos lo dice la fe, sabemos que
tenemos almas. Mas qué bienes puede haber en esta alma o quién está dentro en esta
alma o el gran valor de ella, pocas veces lo consideramos; y así se tiene en tan poco
procurar con todo cuidado conservar su hermosura: todo se nos va en la grosería del
engaste o cerca de este castillo, que son estos cuerpos”.
(Moradas c. 1, n. 2
11
En el libro, “Las Moradas”, dice que cada hombre es como
un castillo; que lo interior del castillo es el alma; que la
puerta de ingreso es la oración; primeros pasos de oración:
conocerse a sí mismo, tomar conciencia de la propia
dignidad, desarrollar el sentido de Dios y el sentido de
pecado, recuperar la sensibilidad espiritual. Cuidar la propia
interioridad.
«No entendemos la gran dignidad de nuestra
alma» –decía ella–, no entendemos que somos
«como un castillo todo de un diamante o muy
claro cristal»: fuertes, preciosos y luminosos.
12
2. ¿Dios existe?
¿Quién es? ¿Cómo es?
¿Dios?... ¿Para qué?
13
¿Dios? ¿Para qué?
HOY → confrontación de dos culturas → dos proyectos de
sociedad:
Fe en Dios vs No Dios
SIN DIOS →
•Limitamos al hombre a lo más humano (parte material).
•Le cierra su apertura a lo trascendente.
•Le niega la posibilidad de plantearse las cuestiones vitales del
último sentido de su vida, de la esperanza personal, de la
posible comunión o soledad definitiva. 14
El misterio de la muerte
(Gaudium et Spes 18-19, 21)
18. El máximo enigma de la vida humana es la muerte. El hombre sufre con el dolor y con la disolución progresiva
del cuerpo. Pero su máximo tormento es el temor por la desaparición perpetua. Juzga con instinto certero
cuando se resiste a aceptar la perspectiva de la ruina total y del adiós definitivo. La semilla de eternidad que en sí
lleva, por ser irreducible a la sola materia, se levanta contra la muerte. Todos los esfuerzos de la técnica
moderna, por muy útiles que sea, no pueden calmar esta ansiedad del hombre: la prórroga de la longevidad que
hoy proporciona la biología no puede satisfacer ese deseo del más allá que surge ineluctablemente del corazón
humano.
Mientras toda imaginación fracasa ante la muerte, la Iglesia, aleccionada por la Revelación divina, afirma que el
hombre ha sido creado por Dios para un destino feliz situado más allá de las fronteras de la miseria terrestre. La
fe cristiana enseña que la muerte corporal, que entró en la historia a consecuencia del pecado, será vencida
cuando el omnipotente y misericordioso Salvador restituya al hombre en la salvación perdida por el pecado. Dios
ha llamado y llama al hombre a adherirse a El con la total plenitud de su ser en la perpetua comunión de la
incorruptible vida divina. Ha sido Cristo resucitado el que ha ganado esta victoria para el hombre, liberándolo de
la muerte con su propia muerte. Para todo hombre que reflexione, la fe, apoyada en sólidos argumentos,
responde satisfactoriamente al interrogante angustioso sobre el destino futuro del hombre y al mismo tiempo
ofrece la posibilidad de una comunión con nuestros mismos queridos hermanos arrebatados por la muerte,
15
dándonos la esperanza de que poseen ya en Dios la vida verdadera.
Formas y raíces del ateísmo
19. La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la unión con Dios. Desde su
mismo nacimiento, el hombre es invitado al diálogo con Dios. Existe pura y simplemente por el amor de Dios,
que lo creó, y por el amor de Dios, que lo conserva. Y sólo se puede decir que vive en la plenitud de la verdad
cuando reconoce libremente ese amor y se confía por entero a su Creador. Muchos son, sin embargo, los que
hoy día se desentienden del todo de esta íntima y vital unión con Dios o la niegan en forma explícita. Es este
ateísmo uno de los fenómenos más graves de nuestro tiempo. Y debe ser examinado con toda atención.
La palabra "ateísmo" designa realidades muy diversas. Unos niegan a Dios expresamente. Otros afirman que
nada puede decirse acerca de Dios. Los hay que someten la cuestión teológica a un análisis metodológico tal,
que reputa como inútil el propio planteamiento de la cuestión. Muchos, rebasando indebidamente los límites
sobre esta base puramente científica o, por el contrario, rechazan sin excepción toda verdad absoluta. Hay
quienes exaltan tanto al hombre, que dejan sin contenido la fe en Dios, ya que les interesa más, a lo que parece,
la afirmación del hombre que la negación de Dios. Hay quienes imaginan un Dios por ellos rechazado, que nada
tiene que ver con el Dios del Evangelio. Otros ni siquiera se plantean la cuestión de la existencia de Dios, porque,
al parecer, no sienten inquietud religiosa alguna y no perciben el motivo de preocuparse por el hecho religiosos.
Además, el ateísmo nace a veces como violenta protesta contra la existencia del mal en el mundo o como
adjudicación indebida del carácter absoluto a ciertos bienes humanos que son considerados prácticamente
como sucedáneos de Dios. La misma civilización actual, no en sí misma, pero sí por su sobrecarga de apego a la
tierra, puede dificultar en grado notable el acceso del hombre a Dios. 16
Quienes voluntariamente pretenden apartar de su corazón a Dios y soslayar las cuestiones religiosas, desoyen el
dictamen de su conciencia y, por tanto, no carecen de culpa. Sin embargo, también los creyentes tienen en esto
su parte de responsabilidad. Porque el ateísmo, considerado en su total integridad, no es un fenómeno
originario, sino un fenómeno derivado de varias causas, entre las que se debe contar también la reacción crítica
contra las religiones, y, ciertamente en algunas zonas del mundo, sobre todo contra la religión cristiana. Por lo
cual, en esta génesis del ateísmo pueden tener parte no pequeña los propios creyentes, en cuanto que, con el
descuido de la educación religiosa, o con la exposición inadecuada de la doctrina, o incluso con los defectos de
su vida religiosa, moral y social, han velado más bien que revelado el genuino rostro de Dios y de la religión.
17
Actitud de la Iglesia ante el ateísmo
21. La Iglesia, fiel a Dios y fiel a los hombres, no puede dejar de reprobar con dolor, pero con firmeza, como
hasta ahora ha reprobado, esas perniciosas doctrinas y conductas, que son contrarias a la razón y a la
experiencia humana universal y privan al hombre de su innata grandeza.
Quiere, sin embargo, conocer las causas de la negación de Dios que se esconden en la mente del hombre ateo.
Consciente de la gravedad de los problemas planteados por el ateísmo y movida por el amor que siente a todos
los hombres, la Iglesia juzga que los motivos del ateísmo deben ser objeto de serio y más profundo examen.
La Iglesia afirma que el reconocimiento de Dios no se opone en modo alguno a la dignidad humana, ya que esta
dignidad tiene en el mismo Dios su fundamento y perfección. Es Dios creador el que constituye al hombre
inteligente y libre en la sociedad. Y, sobre todo, el hombre es llamado, como hijo, a la unión con Dios y a la
participación de su felicidad. Enseña además la Iglesia que la esperanza escatológica no merma la importancia
de las tareas temporales, sino que más bien proporciona nuevos motivos de apoyo para su ejercicio. Cuando,
por el contrario, faltan ese fundamento divino y esa esperanza de la vida eterna, la dignidad humana sufre
lesiones gravísimas -es lo que hoy con frecuencia sucede-, y los enigmas de la vida y de la muerte, de la culpa y
del dolor, quedan sin solucionar, llevando no raramente al hombre a la desesperación.
Todo hombre resulta para sí mismo un problema no resuelto, percibido con cierta obscuridad. Nadie en ciertos
momentos, sobre todo en los acontecimientos más importantes de la vida, puede huir del todo el interrogante
referido. A este problema sólo Dios da respuesta plena y totalmente cierta; Dios, que llama al hombre a
pensamientos más altos y a una búsqueda más humilde de la verdad. 18
El remedio del ateísmo hay que buscarlo en la exposición adecuada de la doctrina y en la integridad de vida de la
Iglesia y de sus miembros. A la Iglesia toca hacer presentes y como visibles a Dios Padre y a su Hijo encarnado con la
continua renovación y purificación propias bajo la guía del Espíritu Santo. Esto se logra principalmente con el
testimonio de una fe viva y adulta, educada para poder percibir con lucidez las dificultades y poderlas vencer.
Numerosos mártires dieron y dan preclaro testimonio de esta fe, la cual debe manifestar su fecundidad imbuyendo
toda la vida, incluso la profana, de los creyentes, e impulsándolos a la justicia y al amor, sobre todo respecto del
necesitado. Mucho contribuye, finalmente, a esta afirmación de la presencia de Dios el amor fraterno de los fieles,
que con espíritu unánime colaboran en la fe del Evangelio y se alzan como signo de unidad.
La Iglesia, aunque rechaza en forma absoluta el ateísmo, reconoce sinceramente que todos los hombres, creyentes y
no creyentes, deben colaborar en la edificación de este mundo, eEln el que viven en común. Esto no puede hacerse
sin un prudente y sincero diálogo. Lamenta, pues, la Iglesia la discriminación entre creyentes y no creyentes que
algunas autoridades políticas, negando los derechos fundamentales de la persona humana, establecen
injustamente. Pide para los creyentes libertad activa para que puedan levantar en este mundo también un templo a
Dios. E invita cortésmente a los ateos a que consideren sin prejuicios el Evangelio de Cristo.
La Iglesia sabe perfectamente que su mensaje está de acuerdo con los deseos más profundos del corazón humano
cuando reivindica la dignidad de la vocación del hombre, devolviendo la esperanza a quienes desesperan ya de sus
destinos más altos. Su mensaje, lejos de empequeñecer al hombre, difunde luz, vida y libertad para el progreso
humano. Lo único que puede llenar el corazón del hombre es aquello que "nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro
corazón está inquieto hasta que descanse en ti".
19
3. Causas de la increencia
contemporánea
20
Causas de la increencia contemporánea
El ateísmo y el agnosticismo son comúnmente estimados como
fenómenos sociales derivados de otras causas; es decir, no son
fenómenos originales, sino que se explican como una
“degradación” de la racionalidad y de la bondad propias del ser
humano.
De modo semejante, el hombre es por naturaleza religioso,
busca en Dios el sentido de su existencia y la orientación para su
comportamiento moral, aunque por diversas circunstancias –
muchas veces por responsabilidad personal, otras por otro tipo
de causas– existan ateos o agnósticos.
21
Desde la segunda mitad del siglo XX, el ateísmo ha disminuido, pero la
increencia práctica y la indiferencia religiosa han aumentado, con
manifestaciones de cierta insensibilidad hacia algunas cuestiones
fundamentales del hombre.
Los fenómenos actuales de increencia que se detectan en el hombre
contemporáneo suelen explicarse del modo siguiente:
➢ Algunos pueblos han estado prisioneros durante muchos años de los
sistemas ideológicos de ateísmo instalados en el poder que han impedido a
los ciudadanos profesar con libertad su religión.
22
➢ Algunos hombres no creyentes confían en que el desarrollo científico resolverá
todos los problemas humanos y traerá la felicidad, lo que haría innecesaria la
religión; pero esto se afirma desde postulados materialistas.
➢ Se observa a no pocos hombres como atrapados en un consumismo
materialista, sin perspectiva trascendente.
➢ Hay quienes parecen recelosos de toda religión instituida, y se muestran
escépticos. Se preguntan como Pilato: ¿Qué es la verdad?
➢ La difusión del relativismo, posición que defiende los conceptos de tolerancia,
diálogo y libertad como configuradores de la vida humana. Estos conceptos
quedarían limitados si se afirmara la existencia de una verdad válida para todos.
23
4. Rasgos del ateísmo
contemporáneo
24
Ateísmo
teórico Fenómeno
masivo
Se ha convertido
Invade
en mentalidad,
todos los
cultura, estilo de Ateísmo
sectores de
vida y
la vida
comportamiento
Marginación
del creyente
25
Ateísmo
teórico Fenómeno social
No es antiteísmo sino posteísmo
conceptuado como normal
Niega que la palabra de Dios
No pone en entredicho las tenga sentido para el hombre de
pruebas de la existencia de hoy
Dios
Rasgos
Busca en la negación de
Dios la afirmación del El hombre se realiza a sí mismo
hombre
La corporeidad ejerce función de
Reivindica una estructura comunión con los demás y con el
ética mundo
Pretende ser creador de
una cultura nueva de la Dimensión histórica: Devenir
humanidad
26
Ateísmo
Organiza su universo sin
teórico la presencia de Dios
ATEÍSMO
Doctrina que niega
la existencia de
Considera la Dios o
hipótesis de la simplemente no la Considera la
afirma
existencia de cuestión de
Dios como Dios como
fantástica incomprensible
27
Ateísmo AGNOSTICISMO
teórico
Origen Conclusión Conocimiento
Límites del No sabemos si Niega la
Dios existe y Basado en la posibilidad
conocimiento experiencia
del hombre nunca lo de un saber
sabremos sensible metafísico
28
Ateísmo
No hay
teórico Agnóstico posibilidad de
llegar a Dios
Diferencias
Da por probada
Ateo la no existencia
de Dios
Ateísmo
Agnosticismo práctico
29
Ateísmo
Práctico
Puede admitir De manera
ATEÍSMO
la existencia de meramente
PRÁCTICO
Dios especulativa
Se vive como si No tiene
INDIFERENCIA
Dios no incidencia en la
RELIGIOSA
existiera vida concreta
30
Actitud post-atea
Ateísmo
Éxito
Práctico
Estilo de comportamiento en
el que Dios está ausente
Eficacia
Desinterés por el problema de Dios
Poder
Centro de interés
INDIFERENCIA
RELIGIOSA Libertad sin
Coincide con el desarrollo y el condiciones
confort
Fenómeno unido a la modernidad
Placer
31
5. La increencia prevalece
sobre la fe
32
INCREENCIA→
•Dios, algo no verificable
•El hombre → nico centro y criterio
•La fe en Dios → aliena al hombre le quita autonom a
Todo hombre que pregunta sobre el
sentido de su vida, termina preguntando
por Dios y dirigiéndose a Él.
33
ú
í
Hoy, la increencia prevalece sobre la fe →
El ateísmo se ha impuesto a la sociedad.
“El tiempo actual es tiempo de ateísmo; es una época soberbia de su propio
éxito. Los que no somos ateos, somos lo que somos a despecho de nuestro
tiempo, como los ateos de otras épocas lo fueron a despecho del suyo... Como
época la nuestra es época de desligación y de desfundamentación.
Probablemente sea necesario apurar aún más la experiencia. Llegará
seguramente la hora en que el hombre, en su último y radical fracaso, despierte
como de un sueño encontrándose en Dios y cayendo en la cuenta de que en su
ateísmo no ha hecho sino estar en Dios.
Entonces se encontrará religado a Él, no precisamente para
huir del mundo, de los demás y de sí mismo, sino al revés,
para poder aguantar y sostenerse en el ser. Dios se manifiesta
fundamentalmente, no como negación, sino como lo que
hace posible existir”. (Zubiri)
34
El hombre moderno, racional y secularizado, técnico y
hedonista, pone en duda o niega la existencia de Dios, pero
con ello no ha resuelto el problema de su vida, pues duda
igualmente del sentido de su existencia
Todos los esfuerzos de la técnica moderna, por muy útiles
que sean, no pueden calmar la ansiedad del hombre. Este
se dedica a trasformar la tierra, lo que está fuera de él y con
la medicina curativa y preventiva, puede alargar la vida del
hombre, pero la prórroga de la longevidad que hoy
proporciona la biología, no puede satisfacer ese deseo de
vida sin fin que surge ineluctablemente en el corazón del
hombre.
35
6. ¿Cuál es el interrogante
que nos presenta la vida?
36
¿Cuál es el interrogante que nos presenta la vida?
Que la vida que tenemos está capacitada para la plenitud y el hombre
intenta buscar esta plenitud, pero se encuentra con la finitud, con la
limitación, el no poder realizarse, el no poder llegar a la plenitud en esta
vida.
Cuando un muchacho se enamora, cuando un hombre trabaja, pinta,
estudia…, hace algo, en el fondo está intentando dar una respuesta a este
interrogante que tiene planteado en su interior: LA INSATISFACCIÓN
Este es el interrogante más serio que plantea la vida: la limitación del
hombre provoca insatisfacción, frustración, y el hombre no quiere vivir
para ser frustrado, porque frustrase es dejar de ser.
El hombre siente una llamada a SER, a vivir. 37
7. ¿Para qué vivo?
¿Cuál es la única verdad?
38
¿Para qué vivo?
Vivo para trabajar, para tener dinero, para ser feliz.
El hombre no tiene una dirección, un sentido, sus actos tampoco tienen un
sentido. Ser hombre no es vivir alienado, ser hombre es tomar conciencia de la
propia realidad, es darse cuenta de quiénes somos y a dónde vamos.
El hombre es un ser que camina hacia la muerte y tiene que responder
¿para qué vivo?
“Yo soy un hombre que voy hacia la muerte y si en la muerte
perezco, mi vida no tiene sentido, soy un absurdo. Y si mi vida es
un absurdo ¿para qué hacer nada? Mi vida no tiene dirección,
porque si el mundo es un absurdo no existe ni el bien ni el mal,
todo es mera conveniencia. Hoy es bueno, lo que mañana
podemos llamar malo”.
39
¿Cuál es la única verdad?
Que te mueres, que somos hombres para la muerte.
Nosotros intentamos huir de esta realidad, queremos olvidar
el pensamiento de la muerte, porque precisamente es lo que
quita el sentido a nuestra vida. Hemos perdido la dimensión
de la muerte.
Vivo para morir: el hombre intenta ser feliz, pero qué pasa,
aparece en su vida el sufrimiento, que le hace presente la
muerte física, relativiza la vida del hombre.
¿Y qué sentido tiene el sufrimiento? 40
Cristo, el Hombre nuevo (Gaudium et Spes 22)
22. En realidad, el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo
encarnado. Porque Ad n, el primer hombre, era figura del que hab a de venir, es decir, Cristo
nuestro Se or, Cristo, el nuevo Ad n, en la misma revelaci n del misterio del Padre y de su amor,
manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocaci n.
Nada extra o, pues, que todas las verdades hasta aqu expuestas encuentren en Cristo su fuente y
su corona.
El que es imagen de Dios invisible (Col 1,15) es tambi n el hombre perfecto, que ha devuelto a la
descendencia de Ad n la semejanza divina, deformada por el primer pecado. En l, la naturaleza
humana asumida, no absorbida, ha sido elevada tambi n en nosotros a dignidad sin igual. El Hijo
de Dios con su encarnaci n se ha unido, en cierto modo, con todo hombre. Trabaj con manos de
hombre, pens con inteligencia de hombre, obr con voluntad de hombre, am con coraz n de
hombre. Nacido de la Virgen Mar a, se hizo verdaderamente uno de los nuestros, semejantes en
todo a nosotros, excepto en el pecado.
Cordero inocente, con la entrega lib rrima de su sangre nos mereci la vida. En El Dios nos
reconcili consigo y con nosotros y nos liber de la esclavitud del diablo y del pecado, por lo que
cualquiera de nosotros puede decir con el Ap stol: El Hijo de Dios me amó y se entregó a sí mismo
por mí (Gal 2,20). Padeciendo por nosotros, nos dio ejemplo para seguir sus pasos y, adem s
abri el camino, con cuyo seguimiento la vida y la muerte se santifican y adquieren nuevo sentido.
41
ó
ó
ñ
ñ
ó
á
á
ó
í
á
é
ó
ó
ó
í
é
é
ó
í
ó
ó
é
ó
ó
ó
á
El hombre cristiano, conformado con la imagen del Hijo, que es el Primog nito entre muchos
hermanos, recibe las primicias del Espíritu (Rom 8,23), las cuales le capacitan para cumplir la ley
nueva del amor. Por medio de este Esp ritu, que es prenda de la herencia (Eph 1,14), se restaura
internamente todo el hombre hasta que llegue la redención del cuerpo (Rom 8,23). Si el Esp ritu de
Aquel que resucit a Jes s de entre los muertos habita en vosotros, el que resucit a Cristo Jes s
de entre los muertos dar tambi n vida a vuestros cuerpos mortales por virtud de su Esp ritu que
habita en vosotros (Rom 8,11). Urgen al cristiano la necesidad y el deber de luchar, con muchas
tribulaciones, contra el demonio, e incluso de padecer la muerte. Pero, asociado al misterio
pascual, configurado con la muerte de Cristo, llegar , corroborado por la esperanza, a la
resurrecci n.
Esto vale no solamente para los cristianos, sino tambi n para todos los hombres de buena
voluntad, en cuyo coraz n obra la gracia de modo invisible. Cristo muri por todos, y la vocaci n
suprema del hombre en realidad es una sola, es decir, la divina. En consecuencia, debemos creer
que el Esp ritu Santo ofrece a todos la posibilidad de que, en la forma de s lo Dios conocida, se
asocien a este misterio pascual.
Este es el gran misterio del hombre que la Revelaci n cristiana esclarece a los fieles. Por Cristo y
en Cristo se ilumina el enigma del dolor y de la muerte, que fuera del Evangelio nos envuelve en
absoluta obscuridad. Cristo resucit ; con su muerte destruy la muerte y nos dio la vida, para que,
hijos en el Hijo, clamemos en el Esp ritu: Abba!,¡Padre!
42
ó
í
ó
ó
ú
á
é
ó
í
í
ó
á
é
ó
ó
ó
é
ó
í
í
ó
ú
A esas muertes, a ese sufrimiento
DROGA
¿CÓMO RESPONDE EL HOMBRE? SEXO
BEBIDA
…Alienándose?
43
El cristianismo da una respuesta:
JESUCRISTO HA VENCIDO A LA MUERTE
El cristiano no intenta demostrar nada (en clase no
vamos a demostrar nada, es como el que tiene padre,
los demás lo saben, no estás todo el día diciendo
“tengo padre, tengo padre”) el cristiano vive (como el
que lo tiene), es testigo.
44
Hay un misdrás hebreo que dice que un hombre soñaba con hacerse rico.
Quería para ello encontrar un tesoro. Un día soñó que debajo de puente de su
pueblo había un tesoro encerrado. Cuando se despertó se fue corriendo al
puente y se encontró con un guardia que estaba vigilando. No se atrevía a
acercarse hasta que al final el guardia le llamó y le dijo:¿qué busca usted?, y
con mucho miedo le contó su sueño.
El guardia le dijo: pues yo he soñado que había un hombre tan necio que
buscaba un tesoro fuera de su casa y lo tenía debajo de la cocina de su casa. El
judío se fue corriendo, cavó en su casa y se encontró el tesoro.
Nosotros vamos buscando fuera de nosotros, dice Jesús:
"El Reino de Dios está dentro de vosotros”.
45
CONÓCETE A TI MISMO Y
SABRÁS QUÉ TE PASA.
46
Dr. Fabián Andrés Ramos Castañeda
faramos@[Link]
UCAM Universidad Católica de Murcia
©
© UCAM
UCAM
UCAM Universidad Católica de Murcia
©
© UCAM
UCAM