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Evaluación de tripsina en perros

Este documento describe las funciones del páncreas y varias patologías pancreáticas como la pancreatitis y la insuficiencia pancreática exocrina. Explica los síntomas, diagnóstico y tratamiento de estas condiciones, incluyendo pruebas, dietas y cirugía en algunos casos.

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Evaluación de tripsina en perros

Este documento describe las funciones del páncreas y varias patologías pancreáticas como la pancreatitis y la insuficiencia pancreática exocrina. Explica los síntomas, diagnóstico y tratamiento de estas condiciones, incluyendo pruebas, dietas y cirugía en algunos casos.

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CARRERA DE MEDICINA VETERINARIA

FILIAL PEDRO JUAN CABALLERO

CLINICA PATOLOGICA DE ANIMALES

TEMA: EVALUACION DE ANORMALIDADES PANCREATICAS Y


PRUEBAS PARA DETECTAR INSUFICIENCIA PANCREATICAS EXOCINAS

INTEGRANTES

 Aldo Samuel Echagüe Diaz


 Liz Noelia Wider Noblia

2022-PJC
INTRODUCCION

Las patologías del, páncreas, en sus formas diversas, son frecuentes en perros y gatos,
así como también pueden ocurrir en otros animales. El páncreas exocrino puede verse
afectado por procesos de curso agudo o crónico que pueden conducir a problemas
digestivos asociados con una insuficiencia pancreática. Las patologías más comunes
son: pancreatitis, insuficiencia pancreática exocrina y neoplasias pancreáticas. Los
signos clínicos de las enfermedades del páncreas exocrina son a menudo inespecíficos,
y el examen físico y radiológico del paciente rara vez son útiles para el diagnóstico.
Debido a que el páncreas es tan difícil de evaluar usando estos enfoques, el clínico
veterinario ha llegado a depender de las pruebas de función bioquímica para llegar a un
diagnóstico definitivo de estas patologías
¿Qué es y qué función tiene el páncreas?
El páncreas es una glándula de funcionamiento dual que se encuentra situada en la parte
anterior del abdomen, justo debajo del estómago y al lado de la parte superior del
intestino delgado.
El páncreas cumple dos funciones muy importantes:

 La principal función endocrina u hormonal del páncreas es como responsable de


la regulación de azúcar en sangre a través de su producción de insulina.
 La otra función importante del páncreas consiste en la producción de productos
químicos especiales -o enzimas- que son esenciales para la digestión de
alimentos. Normalmente, estas enzimas están inactivas en el páncreas, hasta que
son necesarias durante las comidas. Entonces, las enzimas se liberan en los
conductos, desembocan en el intestino delgado y, una vez allí, se activan
potentes químicos que descomponen alimentos ingeridos en pequeñas partículas.
¿Qué causa la Pancreatitis o inflamación del páncreas?
La pancreatitis es la inflamación del páncreas. Se desarrolla cuando las enzimas que se
producen y almacenan en el páncreas se activan y comienzan el “proceso de digestión”
en el mismo páncreas. Entonces se desarrolla una inflamación local y sistémica,
derivando en fallo multiorgánico.

Pancreatitis canina
Uno de los factores predisponentes es la obesidad, las dietas con elevada cantidad de
grasas o el metabolismo alterado de las grasas (debido a enfermedades del sistema
endocrino), además de los factores que también influyen en la Pancreatitis en gatos.
En perros no es tan frecuente como en gatos la presencia de Ictericia, es decir, la
coloración amarillenta de las mucosas debido a un aumento de la bilirrubina.
Pancreatitis felina
Se trata de una patología bastante habitual en gatos, crónica en la mayoría de casos, a
consecuencia de la inflamación/irritación crónica del sistema digestivo; algunas
Pancreatitis pueden ser muy agudas y severas y comprometer la vida del paciente. En
los gatos las causas pueden ser desde un trauma abdominal a patologías que afectan al
conducto biliar, así como enfermedades infecciosas.
Puede afectar gatos de todas las edades, aunque los de media a avanzada edad son los
más vulnerables. En principio, no hay más predisposición en función de la raza.
¿Cuáles son los síntomas de la Pancreatitis?
Los signos clínicos o síntomas de la pancreatitis en gatos y perros son muy variables:
apatía, anorexia, vómitos, dolor abdominal, diarrea, fiebre, deshidratación… En los
gatos suelen ser más sutiles que en el perro.
En la pancreatitis en perros solemos encontrarnos, característicamente, con la aparición
repentina de algunos de los síntomas siguientes:

 Vómitos, generalmente de color amarillo debido a la bilis


 Molestia abdominal
 Pérdida completa de hambre
 Diferentes grados de depresión mental, dependiendo de la severidad de la
condición
 Heces líquidas
 Depresión
 Fiebre
 Deshidratación
Los gatos, como hemos dicho anteriormente, pueden ser más sutiles en la manifestación
de la patología y presentan signos clínicos menos específicos, como letargo y anorexia,
pero también podemos encontrarnos con síntomas leves como:

 Depresión mental
 Pérdida del apetito
 Marcaje de inactividad
 Los vómitos pueden o no estar presentes
En un gato, si existe obstrucción biliar secundaria, también existirá ictericia.
¿Como podemos diagnosticar la causa de la pancreatitis?
Inicialmente realizaremos la anamnesis del caso, es decir, conversar con el propietario
del perro o gato para obtener más detalles sobre el problema. Seguidamente haremos
un examen físico completo del paciente.
Como es habitual, la anamnesis y la exploración física nos darán una base clínica de
trabajo, pero será necesario continuar con el protocolo diagnóstico para aproximarnos al
diagnóstico definitivo. Recordemos que llegar a concretar la causa de la enfermedad,
nos permitirá instaurar un tratamiento más específico y, por tanto, con mayores
posibilidades de éxito.
El diagnóstico de pancreatitis se sospecha por la historia, signos clínicos y un patrón
sugestivo de anormalidades en la analítica. La confirmación del diagnóstico puede ser
difícil, pero las pruebas más útiles incluirán:

 Radiografías abdominales, ecografía abdominal.


 Hemograma, bioquímicas sanguíneas, determinación de enzimas pancreáticos en
sangre.
 Uroanalisis, análisis coprológico.
 Lavado Diagnóstico peritoneal ….
 A veces, examen y biopsia quirúrgica.
 Test de la inmunoreactividad de la lipasa pancreática.
Cuál es el tratamiento de la Pancreatitis?
El tratamiento de la pancreatitis debe comenzar tan pronto como sea posible. Si es
posible, se debe tratar la causa desencadenante de la pancreatitis, aunque en la mayoría
de los casos se considera idiopática (es decir, que tiene una causa desconocida).

 La mayoría de los pacientes afectados gravemente, tanto gatos como


perros, deben ser ingresados para iniciarse cuidados intensivos, donde se les
colocará un catéter intravenoso para permitir la administración intravenosa de
líquidos, lo que ayudará a restaurar la presión arterial normal. También puede
ser indicado realizar una transfusión de plasma.
 El soporte nutricional es crítico para el éxito de los pacientes con pancreatitis
aguda o pancreatitis crónica recurrente, siendo más interesante la nutrición
enteral (a través de la aplicación de sondas de Esofagostomía, o yeyunostomía,
por ejemplo) que la parenteral (intravenosa).
 Otros medicamentos que pueden ser indicados son los antibióticos, la insulina,
ciertos anticonvulsivos, antieméticos y protectores gástricos contra úlceras, así
como medicamentos especiales para ayudar a restaurar la motilidad normal del
intestino, manejo del dolor, etc…
En determinadas circunstancias, el paciente que sufre Pancreatitis deberá pasar por
cirugía: para desobstruir el conducto biliar, para biopsiar o eliminar abscesos o tejido
necrótico. También se tomarán muestras de biopsia de diversos tejidos: aunque el
diagnóstico ecográfico de pancreatitis tiene una gran especificidad, el diagnóstico
definitivo es por biopsia.
La Dieta tras la pancreatitis
En el caso de los perros que han sufrido Pancreatitis, se prescribirá una dieta Low
Fat, es decir, baja en grasa y elaborada con ingredientes de fácil digestibilidad.
En gatos no es indispensable la dieta baja en grasas; es más importante que la dieta sea
altamente digestible y bien tolerada. Si existe una patología inflamatoria intestinal
recurrente, entonces es más adecuada una dieta con proteínas hidrolizadas o bien con
una única fuente proteica.

I.P.E. (insuficiencia pancreática exocrina)

Es la incapacidad del páncreas para segregar la cantidad adecuada de enzimas que


aseguren una digestión normal. Es una patología mucho más común en los perros que
en los gatos.

La causa más frecuente es la atrofia idiopática de las células acinares pancreáticas, que
según los últimos estudios tiene un origen inmunomediado y en algunas razas puede ser
hereditaria. Es típica de perros jóvenes de menos de dos años de edad y especialmente
del Pastor Alemán y del Collie de pelo duro. En animales de mediana edad y viejos la
I.P.E. puede ser causada por pancreatitis crónica (es la forma más frecuente en el gato) o
por pancreatitis aguda recurrente. En algunos casos la I.P.E. puede presentarse
secundariamente debido a procesos que interfieren con la secreción de enzimas por el
páncreas (obstrucción del conducto pancreático por procesos inflamatorios o tumorales)
o con la activación de enzimas en la luz intestinal (hiperacidez duodenal, falta de
colecistoquinina, enteroquinasa duodenal o ácidos biliares.)

Este déficit de actividad enzimática da lugar a un cuadro de maldigestión, de forma que


los nutrientes no pueden ser absorbidos en el intestino delgado, provocando un acúmulo
de carbohidratos y grasas en el lumen intestinal, con la correspondiente fermentación
bacteriana, hidroxilación de ácidos grasos y precipitación de ácidos biliares,
acidificación del medio y sobrecrecimiento bacteriano.

SINTOMATOLOGÍA

El síntoma más característico es la deposición fre-cuente (3-8 veces al día) de heces


blandas, en ocasiones diarreicas, voluminosas y malolientes, con esteatorrea y
amilorrea, asociada a menudo con coprofagia. Los animales afectados suelen estar
activos y presentan una marcada pérdida de peso a pesar de tener un apetito voraz
(polifagia).

Durante la exploración física pueden apreciarse las asas intestinales distendidas, con
contenido semilíquido y borborigmos. La intensidad de estos síntomas dependerá de la
dieta, de la capacidad de adaptación del intestino de cada animal y de la extensión del
proceso.

INTERPRETACIÓN DE LOS ANALISIS

Pruebas Generales

 Hemograma, proteinograma, bioquímica sanguínea: Son importantes para


valorar el esta-do general del animal, aunque raramente apare-cen alteraciones
significativas. Las más frecuentes son anemia normocrómica-normocítica leve,
hipo-colesterolemia e hipoproteinemia.
 Examen coprológico: Se valora de forma cuali-tativa la maldigestión. Debería
realizarse de forma seriada y con heces frescas. Permite detec-tar grasa (tinción
con Sudán III), fibras musculares y gránulos de almidón no digeridos.

Pruebas Específicas

 Tripsina inmunoreactiva en suero (Trypsin-like Immunoreactivity o T.L.I.):


Es la prueba clave para el diagnóstico de la I.P.E. Se utiliza un méto-do de
radioinmunoensayo (recientemente se ha puesto a punto una técnica de análisis por
ELISA) y debe ser específico de especie.
Mide el tripsinógeno y la tripsina que el páncreas deja escapar de forma normal al
espacio vascular, proporcionando una evaluación indirecta del tejido pancreático
exocrino funcional, sin interfe-rencia de otras alteraciones intestinales, por lo que
es una prueba muy específica.
 En el perro, valores inferiores a 2,5 ng /mL son diagnósticos de I.P.E.
Valores entre 2,5 y 5 ng/mL se consideran dudosos. Repetir la prueba a los 5-6
dias.
 En el gato, valores iguales o inferiores a 8 ng/mL son diagnósticos de I.P.E.
En algunas situaciones pueden aparecer valores aumentados de T.L.I., como en la
insuficiencia renal o en animales medicados con corticoides durante los días
previos a la extracción de la muestra, sin embargo no es probable que inter-fieran
en el diagnóstico de I.P.E.

 Determinación de elastasa-1 pancreática en heces: Es una técnica nueva basada


en la deter-minación de la enzima mediante una técnica de ELISA con anticuerpos
monoclonales. Tiene la ventaja de ser una técnica no invasiva y que además parece
tener una alta sensibilidad.
 Absorción de grasas (triglicéridos): Se mide la lipemia antes y cada hora durante
3 horas después de la administración oral de aceite vegetal. Si no se observa
lipemia, se repite la prueba después de incubar el aceite con un suplemento de
enzima pancreática durante 30-60 minutos. Si aparece lipemia, nos confirma la
presencia de maldigestión; si no la hay sería una malabsorción.
 Absorción de vitamina A: Se administran 200.000 U.I. de vitamina A por via oral
y se recoge una muestra de sangre inmediatamente después y al cabo de 6-8 horas.
Se miden los niveles de vitamina A en ambas muestras. Una absorción menor a
tres veces el valor basal se considera signo de malabsorción o maldigestión (no
puede diferenciar entre ambas).

Pruebas complementarias

Cobalamina (vitamina B12) y folato en suero: Sirve para confirmar o descartar el


sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado, que con fre-cuencia se asocia a la
I.P.E. en el perro. Valores bajos de cobalamina en suero y elevados de folato indican
sobrecrecimiento bacteriano.
CONCLUSION
En resumen, no existe un tratamiento plenamente específico, sí de apoyo. Y este
implica control hospitalario, fluidoterapia e ingesta (si no se producen vómitos) de
forma extremadamente controlada. En ciertos casos puede requerirse nutrición
parenteral u otras alternativas de alimentación (tubos de alimentación, esofagostomía -
más frecuente en gatos-, yeyunostomía…). Se administrará tratamiento sintomático (y
etiológico si se conoce la causa), además de una dieta baja en grasa.
Ante una Pancreatitis, puede llegar a desarrollarse Diabetes Mellitus o requerir enzimas
pancreáticas sintéticos. En tal caso, el pronóstico será reservado, y puede existir una
remisión completa de los síntomas (con posibles recidivas) o bien la enfermedad puede
avanzar de forma fatal.
Las posibles secuelas de la enfermedad pueden ser: Diabetes Mellitus insulino-
dependiente, insuficiencia pancreática exocrina, pancreatitis recurrentes…

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