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Estereotipos en Cuentos Infantiles

El documento analiza cómo los cuentos clásicos infantiles han reforzado los estereotipos de género, asignando roles tradicionales a hombres y mujeres. Se describen los roles asignados a cada género y cómo esto influye en la formación de las personalidades de niños y niñas.
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Estereotipos en Cuentos Infantiles

El documento analiza cómo los cuentos clásicos infantiles han reforzado los estereotipos de género, asignando roles tradicionales a hombres y mujeres. Se describen los roles asignados a cada género y cómo esto influye en la formación de las personalidades de niños y niñas.
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COMUNICACIÓN

TALLER FORMATIVO II TÉRMINO 2020

LOS CUENTOS SON MUY VIEJOS Por Hilda Ocampo


Dice María Luisa Bemberg en el prólogo del filme Juguetes: “Desde la infancia, las expectativas de
conducta son distintas para cada sexo. Se educa a los hijos de manera específica para que actúen de
manera específica. Los juguetes y los cuentos no son inocentes: son el primer condicionamiento
cultural”.
Por ello, quisiera acá demostrar cómo los cuentos clásicos infantiles han reforzado y refuerzan los
estereotipos masculino y femenino tal como los conocemos. Los varones tienen el monopolio del
coraje, la imaginación, la iniciativa, la astucia, el gesto heroico, la solidaridad con sus congéneres,
así como también la posibilidad de emplear la violencia, ya sea en defensa propia o como medio para
conseguir sus fines. A las mujeres nos queda la abnegación, el sometimiento, la mansedumbre, la
rivalidad con nuestras congéneres, la fragilidad y hasta el servilismo rotulado como actitud positiva.
A las mujeres de estos cuentos, ya sean ellas reinas o plebeyas, no se les conoce otra ocupación que
la de amas de casa. Los varones, en cambio, realizan toda clase de tareas, desde gobernar hasta
hachar leña. En los varones se recompensa la iniciativa y el espíritu de aventura con poder y
riquezas. En las mujeres se recompensa la abnegación y el sometimiento con el matrimonio y punto.
Para describir al héroe de un cuento, el autor puede elegir entre una amplia gama de cualidades
humanas, pero describir a la heroína es más simple: joven y bella. Librada a su propia iniciativa,
Blanca Nieves puede solo realizar quehaceres domésticos o caer en las trampas de su madrastra. Y
tal como Caperucita y como la Bella Durmiente, no sabe cuidar de sí misma. Por ello, debe ser
salvada por el buen corazón de un leñador, más tarde por los enanitos y finalmente por el príncipe.
Esta joven bella, hija de rey, canta y sonríe mientras barre y cocina para siete enanos mineros.
El personaje de la madrastra, tanto de Blanca Nieves como la de la Cenicienta, ilustra no solo la
tristemente célebre rivalidad entre mujeres, sino también la advertencia de que una mujer astuta y
activa lo es solo en la maldad. En los cuentos clásicos infantiles no hay una sola bella heroína que
sea inteligente y audaz. Algunas son irremediablemente bobas (o irremediablemente miopes).
Caperucita cree que el lobo en cofia y camisón era su abuela, y Blanca Nieves es incapaz de ver que
la viejecita que trata de envenenarla es su madrastra disfrazada.
Las mujeres fuimos siempre las culpables de toda desgracia (y algunas religiones se han encargado
de enfatizarlo), porque la madre de Caperucita no sabe cuidar de su hija; y de brujas y madrastras
mejor no hablar. Pero a los padres (varones), se los exime de culpa y cargo: demasiado ocupados con
cuestiones de Estado o con su trabajo, o simplemente están influenciados por una mala mujer.
Excepción hecha con el ogro de Pulgarcito, los varones de los cuentos son juzgados con gran
benevolencia. El Gato con botas miente, roba y mata. Nadie se lo reprocha. Es el héroe que triunfa.
A la Bella Durmiente, la única actividad que se le conoce es la de haber metido su principesco dedito
donde no debía. Así fue dormida por el huso de la bruja y fue despertada por el beso del príncipe.
El príncipe caza, monta, explora, y descubre, mientras la bella duerme. Y se podría seguir. Pero esto
ya da una idea de la misoginia (odio a las mujeres) implícita en los cuentos que van formando las
personalidades de nuestras hijas y también las de nuestros hijos.

Página 1. Área de Comunicación ESPOL. II Término 2020


COMUNICACIÓN
TALLER FORMATIVO II TÉRMINO 2020

Habrá servido de algo si solo una persona, madre o padre, se inquieta, toma conciencia y se hace
capaz de contar a su hija alguno de estos hermosísimos cuentos con los cambios necesarios para que
la niña pueda verse a sí misma como poseedora no solo de ternura y afecto, sino también de
inteligencia, audacia, imaginación y solidaridad. Y a su hijo como poseedor no solo de inteligencia,
audacia y fuerza, sino también de afecto y ternura.

PRECISIONES
• Es importante abordar con los estudiantes el contexto en el cual fueron escritos estos cuentos;
muchos de ellos en el siglo XVIII. Asimismo, hay que indicar que a lo largo de los años se han hecho
adaptaciones a estas historias, ya que inicialmente no fueron concebidas para un público infantil.
• Se puede hacer un contraste con las historias actuales; cómo se construyen y presentan hoy los
personajes femeninos y masculinos en muchos cuentos, novelas, películas, etc. Por ejemplo: Mulan,
cuya historia se centra en la igualdad de género a través del personaje de una joven valiente, que
defiende a su pueblo, e incluso pone en riesgo su vida.

Página 2. Área de Comunicación ESPOL. II Término 2020

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