HISTORIETA
ACTIVIDAD 1. La historieta y sus características
Lee cuidadosamente el texto e identifica las principales características
Una historieta es una narración que se cuenta mediante imágenes y palabras, aunque en algunas puede haber
sólo ilustraciones. Actualmente hay historietas impresas y en medios electrónicos.
Comunicar un mensaje por medio de imágenes ha sido un recurso utilizado desde hace mucho tiempo. En el
siglo XVlll aparecen en Inglaterra las primeras caricaturas, ya con el globo de diálogo, siendo ésta una de las
características principales de las historietas: la combinación de dibujos y palabras para comunicar una
historia.
Las historietas son narraciones, es decir, cuentan una historia. Relatan sucesos o hechos que se van hilando
mediante relaciones causa-efecto; esto significa que se presentan acciones y se muestran sus efectos o
consecuencias a lo largo de la historia. Asimismo, cuentan con personajes principales y secundarios, que
dialogan y se relacionan entre sí, actúan y reaccionan ante distintos sucesos.
Las acciones ocurren en determinados espacios (una nave espacial, un parque, un castillo, una casa, etc.) y
en un tiempo (una época específica, un momento del día). Como toda narración, cuentan con inicio, nudo y
desenlace.
Las historietas abordan todas las temáticas o subgéneros literarios: hay historietas de terror, policiacas, de
misterio, fantasía, aventuras, humor, ciencia ficción, etc.
ACTIVIDAD 2. Conoce más sobre la historieta
Observa la siguiente historieta y contesta las preguntas
Fuente https://www.ceaqueretaro.gob.mx/un-dia-sin-agua/interior-comic-un-dia-sin-agua-01/
• ¿Cuál es el tema de la historieta?
• ¿Quién es el personaje principal?
• ¿Identificas al narrador?, ¿cómo lo sabes?
• ¿Cómo identificas los diálogos de los personajes?
ACTIVIDAD 3. Recursos de la historieta
Lee con atención el texto, luego realiza el ejercicio
Los recursos gráficos
Las historietas o cómics tienen una fuerte carga visual, en éstas se hace uso de recursos gráficos y símbolos
reconocibles para el lector, gracias a ello, puede adentrarse en la historia teniendo claro qué sucede, quién
narra, qué se dice.
Viñeta
Las viñetas son los recuadros en los que se enmarcan las imágenes muestran un momento específico de la
narración; contienen las escenas que, unidas, contarán la historia. Dentro de las viñetas puede haber dibujos
que representen objetos o acciones. Cada viñeta comunica algo y deben estar organizadas en una secuencia
conforme al orden normal de la lectura (de izquierda a derecha).
Las viñetas pueden ser rectangulares, cuadradas u ovaladas, recuerda que con el uso de ciertas viñetas se
determina si la escena se mirará de cerca, lejos, desde arriba, desde abajo, etcétera.
Globos de diálogo
En estos globos se incluyen los diálogos o los pensamientos de los personajes en cada viñeta, recuerda que los
globos tienen una cola que apunta a quien habla y deben estar ordenados para que sea comprensible el diálogo. La
forma de los globos también comunica la emoción del hablante.
Es un recuadro que generalmente se encuentra en la viñeta inicial de una historieta (aunque también puede
estar en alguna otra viñeta), en el cual mediante el mensaje escrito se sitúa la escena, se explica qué pasó
antes o se brinda información que no fue contada, mediante imágenes o diálogos. En esta parte aparece la
voz del narrador (por lo general se usa la tercera persona: ellos llegaron a…, ella llegó a…, los hechos se ubican
en el año de…).
Globo de nube:
contiene lo que
el personaje
Este globo piensa, recuerda
o imagina. Cuando
se usa para Globos estrellados: habla en
diálogos representan emociones
entre fuertes, sonidos y voz baja
ruidos.
personajes.
Cartucho o cartela
Las onomatopeyas
El término onomatopeya proviene de las palabras griegas onoma, ‘nombre’ y poieo ‘hacer, crear’. Significa
“palabra que emite sonidos de la naturaleza”.
Las onomatopeyas se usan para reproducir sonidos de la naturaleza, de animales o aquellos causados por
diversas cosas. Por ejemplo, la onomatopeya del sonido de una campanita sería tilín-tilín; de un golpe, ¡zaz!;
de tocar una puerta toc-toc; de un golpe fuerte ¡puuuuum!, ¡pácatelas!, ¡auch!, ¡ay!.
Tipografía
Significa tipo de letra, en las historietas suele usarse una que simule que el texto está escrito a mano, ya que
es más “humana” la narración y parece más cercana a los personajes. También se usan negritas para remarcar
información relevante, así como MAYÚSCULAS, tipos de letras con bordes temblorosos, sombras u otros
efectos.
● En la siguiente historieta identifica cada uno de los recursos usados y escríbelos en los recuadros,
de la misma manera completa los elementos que faltan…
Fuente http://zukate.com/es/comic/condorito
ACTIVIDAD 5. Imagina y crea tu historieta
Recuerda que el producto final será la creación de una historieta
basada en un cuento “No oyes ladrar los perros” de Juan Rulfo.
Elabora tu historieta en hojas blancas tomando en cuenta los
siguientes puntos:
● Lee el cuento.
● Identifica el inicio, clímax y desenlace.
● Descubre los personajes y sus características físicas y
psicológicas.
● Imagina los lugares o espacios donde se desarrollan los sucesos
en la historia.
● Tu historieta debe contener:
- Título
- Mínimo 10 viñetas
- Globos de diálogo y pensamiento
- Onomatopeya
- Cartucho o cartela (recuadro de narrador)
- Diferente tipografía o tipo de letra
- Personajes coloreados - Ortografía adecuada
- Signos de puntuación
Cuento “NO OYES LADRAR LOS PERROS”
—Tú que vas allá arriba, Ignacio, dime si no oyes alguna señal de
algo o si ves alguna luz en alguna parte.
—No se ve nada.
—Ya debemos estar cerca.
—Sí, pero no se oye nada.
—Mira bien.
—No se ve nada.
—Pobre de ti, Ignacio.
La sombra larga y negra de los hombres siguió moviéndose de arriba
abajo, trepándose a las piedras, disminuyendo y creciendo según
avanzaba por la orilla del arroyo. Era una sola sombra, tambaleante.
La luna venía saliendo de la tierra, como una llamarada redonda.
—Ya debemos estar llegando a ese pueblo, Ignacio. Tú que llevas las
orejas de fuera, fíjate a ver si no oyes ladrar los perros. Acuérdate
que nos dijeron que Tonaya estaba detrasito del monte. Y desde qué
horas que hemos dejado el monte. Acuérdate, Ignacio.
—Sí, pero no veo rastro de nada.
—Me estoy cansando.
—Bájame.
El viejo se fue reculando hasta encontrarse con el paredón y se
recargó allí, sin soltar la carga de sus hombros. Aunque se le
doblaban las piernas, no quería sentarse, porque después no hubiera
podido levantar el cuerpo de su hijo, al que allá atrás, horas antes,
le habían ayudado a echárselo a la espalda. Y así lo había traído
desde entonces.
— ¿Cómo te sientes?
—Mal.
Hablaba poco. Cada vez menos. En ratos parecía dormir. En ratos
parecía tener frío. Temblaba. Sabía cuándo le agarraba a su hijo el
temblor por las sacudidas que le daba, y porque los pies se le
encajaban en los ijares como espuelas. Luego las manos del hijo, que
traía trabadas en su pescuezo, le zarandeaban la cabeza como si fuera
una sonaja.
Él apretaba los dientes para no morderse la lengua y cuando acababa
aquello le preguntaba:
— ¿Te duele mucho?
—Algo —contestaba él.
Primero le había dicho: «Apéame aquí... Déjame aquí... Vete tú solo.
Yo te alcanzaré mañana o en cuanto me reponga un poco.» Se lo había
dicho como cincuenta veces. Ahora ni siquiera eso decía.
Allí estaba la luna. Enfrente de ellos. Una luna grande y colorada
que les llenaba de luz los ojos y que estiraba y oscurecía más su
sombra sobre la tierra.
—No veo ya por dónde voy —decía él.
Pero nadie le contestaba.
El otro iba allá arriba, todo iluminado por la luna, con su cara
descolorida, sin sangre, reflejando una luz opaca. Y él acá abajo.
—¿Me oíste, Ignacio? Te digo que no veo bien. Y el otro se quedaba
callado.
Siguió caminando, a tropezones. Encogía el cuerpo y luego se
enderezaba para volver a tropezar de nuevo.
—Éste no es ningún camino. Nos dijeron que detrás del cerro estaba
Tonaya. Ya hemos pasado el cerro. Y Tonaya no se ve, ni se oye ningún
ruido que nos diga que está cerca. ¿Por qué no quieres decirme que
ves, tú que vas allá arriba, Ignacio?
—Bájame, padre.
—¿Te sientes mal?
—Sí.
—Te llevaré a Tonaya a como dé lugar. Allí encontraré quien te cuide.
Dicen que allí hay un doctor. Yo te llevaré con él. Te he traído
cargando desde hace horas y no te dejaré tirado aquí para que acaben
contigo quienes sean.
Se tambaleó un poco. Dio dos o tres pasos de lado y volvió a
enderezarse.
—Te llevaré a Tonaya.
—Bájame.
Su voz se hizo quedita, apenas murmurada:
—Quiero acostarme un rato.
—Duérmete allí arriba. Al cabo te llevo bien agarrado.
La luna iba subiendo, casi azul, sobre un cielo claro. La cara del
viejo, mojada en sudor, se llenó de luz. Escondió los ojos para no
mirar de frente, ya que no podía agachar la cabeza agarrotada entre
las manos de su hijo.
—Todo esto que hago, no lo hago por usted. Lo hago por su difunta
madre. Porque usted fue su hijo. Por eso lo hago. Ella me
reconvendría si yo lo hubiera dejado tirado allí, donde lo encontré,
y no lo hubiera recogido para llevarlo a que lo curen, como estoy
haciéndolo. Es ella la que me da ánimos, no usted. Comenzando porque
a usted no le debo más que puras dificultades, puras mortificaciones,
puras vergüenzas.
Sudaba al hablar. Pero el viento de la noche le secaba el sudor. Y
sobre el sudor seco, volvía a sudar.
—Me derrengaré, pero llegaré con usted a Tonaya, para que le alivien
esas heridas que le han hecho. Y estoy seguro de que, en cuanto se
sienta usted bien, volverá a sus malos pasos. Eso ya no me importa.
Con tal que se vaya lejos, donde yo no vuelva a saber de usted. Con
tal de eso... Porque para mí usted ya no es mi hijo. He maldecido la
sangre que usted tiene de mí. La parte que a mí me tocaba la he
maldecido. He dicho: «¡Que se le pudra en los riñones la sangre que
yo le di!» Lo dije desde que supe que usted andaba trajinando por
los caminos, viviendo del robo y matando gente... Y gente buena. Y
si no, allí está mi compadre Tranquilino. El que lo bautizó a usted.
El que le dio su nombre. A él también le tocó la mala suerte de
encontrarse con usted. Desde entonces dije: «Ése no puede ser mi
hijo.»
—Mira a ver si ya ves algo. O si oyes algo. Tú que puedes hacerlo
desde allá arriba, porque yo me siento sordo.
—No veo nada.
—Peor para ti, Ignacio.
—Tengo sed.
—¡Aguántate! Ya debemos estar cerca. Lo que pasa es que ya es muy
noche y han de haber apagado la luz en el pueblo. Pero al menos
debías de oír si ladran los perros. Haz por oír.
—Dame agua.
—Aquí no hay agua. No hay más que piedras. Aguántate. Y aunque la
hubiera, no te bajaría a tomar agua. Nadie me ayudaría a subirte
otra vez y yo solo no puedo.
—Tengo mucha sed y mucho sueño.
—Me acuerdo cuando naciste. Así eras entonces. Despertabas con hambre
y comías para volver a dormirte. Y tu madre te daba agua, porqué ya
te habías acabado la leche de ella. No tenías llenadero. Y eras muy
rabioso. Nunca pensé que con el tiempo se te fuera a subir aquella
rabia a la cabeza... Pero así fue. Tu madre, que descanse en paz,
quería que te criaras fuerte. Creía que cuando tú crecieras irías a
ser su sostén. No te tuvo más que a ti. El otro hijo que iba a tener
la mató. Y tú la hubieras matado otra vez si ella estuviera viva a
estas alturas.
Sintió que el hombre aquel que llevaba sobre sus hombros dejó de
apretar las rodillas y comenzó a soltar los pies, balanceándolos de
un lado para otro. Y le pareció que la cabeza, allá arriba, se
sacudía como si sollozara.
Sobre su cabello sintió que caían gruesas gotas, como de lágrimas.
— ¿Lloras, Ignacio? Lo hace llorar a usted el recuerdo de su madre,
¿verdad? Pero nunca hizo usted nada por ella. Nos pagó siempre mal.
Parece que, en lugar de cariño, le hubiéramos retacado el cuerpo de
maldad. ¿Y ya ve? Ahora lo han herido. ¿Qué pasó con sus amigos? Los
mataron a todos. Pero ellos no tenían a nadie. Ellos bien hubieran
podido decir: «No tenemos a quién darle nuestra lástima.» ¿Pero
usted, Ignacio?
Allí estaba ya el pueblo. Vio brillar los tejados bajo la luz de la
luna. Tuvo la impresión de que lo aplastaba el peso de su hijo al
sentir que las corvas se le doblaban en el último esfuerzo. Al llegar
al primer tejaban, se recostó sobre el pretil de la acera y soltó el
cuerpo, flojo, como si lo hubieran descoyuntado.
Destrabó difícilmente los dedos con que su hijo había venido
sosteniéndose de su cuello y, al quedar libre, oyó cómo por todas
partes ladraban los perros.
— ¿Y tú no los oías, Ignacio? —dijo—. No me ayudaste ni siquiera con
esta esperanza.
Juan Rulfo, El llano en llamas, 1953
Fuente https://www.literatura.us/rulfo/perros.html
ACTIVIDAD 6. Evalúa tu historieta con los siguientes criterios
INDICADORES El trabajo contiene
SI NO ¿Qué te hizo
falta?
1. Identifica los recursos gráficos
de una historieta (globo,
onomatopeya, recuadro de
narrador, etc.).
2. Distingue recursos usados para
contar una historia.
3. Identifica con claridad el uso
de las viñetas.
4. La historieta incluye título,
inicio, clímax y desenlace de
manera coherente.
5. La historieta presenta
ortografía y signos de
puntuación adecuados.
6. La historieta presenta dibujos
coloreados.
7. Realiza actividades en tiempo y
forma.
¿Qué aprendí?
ACTIVIDAD 7. Recuerda jugando
Encuentra las características de la historieta en la siguiente sopa
de letras:
Fuente https://buscapalabras.com.ar/sopa-de-letras-de-sobre-la-historieta.html
Para aprender más…
● Cómo hacer una historieta:
https://www.youtube.com/watch?v=ID0swKPytGA,
● La historieta, sus características y sus elementos:
https://www.youtube.com/watch?v=xDihMMo0Hg8
● Referencias bibliográficas
Castillo A. et al. (2019) Español 2. Conecta más SM ediciones
¿Cómo apoyar en las tareas desde casa?
1. Proporcionar apoyos y materiales que le permitan realizar con éxito
cada una de las actividades.
2. Acompañar en la búsqueda de información y favorecer la comunicación
en torno a los hallazgos que se realicen, fortalece el logro de los
aprendizajes.
3. Participar con el alumno durante el proceso de autoevaluación porque
su cercanía es garantía de conocimiento de los logros alcanzados.
DIRECTORIO
Enrique Alfaro Ramírez
Gobernador Constitucional del Estado de Jalisco
Juan Carlos Flores Miramontes
Secretario de Educación del Gobierno del Estado de Jalisco
Pedro Diaz Arias
Subsecretario de Educación Básica
Álvaro Carrillo Ramírez
Encargado del Despacho de la Dirección de Educación Secundaria
Claudia Georgina Muñoz Navarro
Responsable de contenido
Diseño gráfico
Liliana Villanueva Tavares
Jalisco, Ciclo Escolar 2021-2022