0% encontró este documento útil (0 votos)
83 vistas4 páginas

Poesía del Siglo XVI en España

Este documento presenta tres preguntas sobre poemas del Siglo de Oro español. La primera pregunta analiza el poema "Oda I" de Fray Luis de León y los temas y rasgos estilísticos que desarrolla. La segunda pregunta examina cómo otros poemas se relacionan e interactúan con este poema de Fray Luis. La tercera pregunta identifica el tema y sujeto del poema "La noche oscura" y cómo evoluciona la composición.

Cargado por

Hajar Baalla
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
83 vistas4 páginas

Poesía del Siglo XVI en España

Este documento presenta tres preguntas sobre poemas del Siglo de Oro español. La primera pregunta analiza el poema "Oda I" de Fray Luis de León y los temas y rasgos estilísticos que desarrolla. La segunda pregunta examina cómo otros poemas se relacionan e interactúan con este poema de Fray Luis. La tercera pregunta identifica el tema y sujeto del poema "La noche oscura" y cómo evoluciona la composición.

Cargado por

Hajar Baalla
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

LITERATURA ESPAÑOLA DEL SIGLO XVI

Luis Bagué Quílez


Curso 2022-2023

Práctica 4. La poesía en el segundo Renacimiento

1. ¿Qué tópico desarrolla la “Oda I” de Fray Luis? ¿Cómo se estructura la composición?


¿Qué otros temas aparecen? Señala los rasgos estilísticos más destacados.

El tópico que se desarrolla en esta oda de Fray Luis es el “beatus ille” ya que en la primera
estrofa describe la ciudad como “mundanal ruido” y al campo como “escondida senda”. El autor
en la oda dice que para vivir bien y descansar hay que huir del ruido y hacer oídos sordos.
Asocia el amor, los celos, el odio, las esperanzas y el recelo a la ciudad y al campo le asocia la
certeza, las flores, la belleza y la pureza. Comienza con ese claro tópico del “beatus ille” pero
luego se centra en la descripción de una vida en el campo, como si estuviera caminando por esa
senda escondida. Hay que destacar el concepto de “soledad”, que asocia con el campo, y que se
le vincula con la religión y el acercamiento con Dios.
Cuando comiza con la descripción del campo podemos ver también, el tópico del “locus
amoenus”. Por ejemplo, cuando habla de las flores con el acercamiento de la primavera, la idea
de el agua pura trasparente y la vinculación del aire y el sentido del olfato.
Luego pasa a rechazar otra vez a la gente que busca poder y riqueza, y afirma que si vas al
campo dejas de codiciar eso. Para ello usa conceptos como “vajilla de fino oro” y “sed
insaciable” y él se posiciona en la sombra apartado de ello, en paz.

2. ¿Cómo se vinculan “Superhombre” y “Beata illa” con la “Oda I”? ¿Cuál es la intención
de los autores? ¿Nos encontramos ante un diálogo intertextual, una relectura o una
parodia?

Según el poema de Juan Bonilla el superhombre no es aquel que deja el ruido de la ciudad y se
retira al campo, sino el que acepta la rutina que conlleva su día a día. Cuando dice “las atascadas
rutas” hace referencia a “escondida senda”. Para él la ida de escapar y retirarse no es la solución
sino quedarse y adaptarse, de forma que también encontraras la felicidad.
En cuanto al poema Beata illa, vemos otra vez el mismo tópico del “beatus ille” por desde otra
perspectiva. Desde la perspectiva de una mujer y no de un hombre. El “bendita sea …” se
refiere a la comparación del campo y la ciudad. Ya no existe el campo porque se urbaniza. El
campo se trasforma en una prolongación de la ciudad. La ciudad tiene algo que no tiene el
campo, que no son accesibles en él. Las “pulgas” se asocia a la pobreza. Los pueblos tienen
males endémicos que son los atrasos. Nos encontramos con suelos transitables o con suelos
imposibles de usar. La primera estrofa está dedicada a los placeres del campo y el segundo a los
de la ciudad. Van a la ciudad en busaca de algo que ya no se encuentra en los campos y que era
lo que destacaba de él. Se llega a la conclusión de que no hay un verdadero “beatus ille”
actualmente ya que las dos partes tiene su inconveniente. Esa fácil dicotomía se rompe y se
queda como algo antiguo.

3. ¿Qué tema aparece en “La noche oscura? ¿Cuál es el sujeto del poema? ¿Qué evolución
observas en la composición?
Si pensamos que es un poema de amor vemos que la que habla es la amada haciéndolo un
poema convencional siendo la narrada, la mujer, la única novedad. La mujer sale a escondidas
(usando la aliteración de la “s”). Sale disfrazada, y en silencio. Guiada por la pasión. No se dice
el nombre del amado ya que es en secreto y era muy presente la discreción. Encontramos una
relación sexual debido al comentario de transformación. Imágenes de sensualidad cuando
describe sus sensaciones a los movimientos. Después del encuentro vemos una especie de
estancia agradable y tranquilo.
Si es un poema religioso, el que habla es el alma y el amado es Dios. El alma se escapa del
cuerpo en un momento de la noche. Hablamos de la escala mística cuando habla de su escape,
se refiere a la escala purgativa, cuando sale el alma del cuerpo, es decir, un camino de
perfección. (Si hablásemos del poema amoroso sería una escalera convencional). Seguidamente
nos encontramos en la escala iluminativa. “la luz que guía” es la luz de la divinidad; “que yo
bien me sabia” juega con el juego del secreto con la ambigüedad. Para no generar problemas. En
el “¡oh!”, nos encontramos con la vía unitiva donde el alma se junta con Dios. Si antes veíamos
una secuencia de sensualidad, aquí vemos una secuencia de caricia placentera entre el alma y la
divinidad. La imagen de la almena remite a la verticalidad y la cercanía al cielo. La herida
remite a la pasión de cristo. Es un proceso placentero, pero también tiene un poco de dolor que
hace que sea la cercanía de Dios ambigua. En la última estrofa se refleja que la unión pasa a ser
un olvidar y dejarse suspendida, dejando su preocupación en el olvido. Las azucenas se asocian
a la blancura de la pureza. Vinculado este poema a la imagen de San Juan.

ODA I El aire el huerto orea


CANCIÓN DE LA VIDA SOLITARIA y ofrece mil olores al sentido;
los árboles menea
con un manso ruïdo,
¡Qué descansada vida
que del oro y del cetro pone olvido.
la del que huye el mundanal ruïdo
y sigue la escondida
Ténganse su tesoro
senda por donde han ido
los que de un flaco leño se confían;
los pocos sabios que en el mundo han sido;
no es mío ver el lloro
de los que desconfían,
[...]
cuando el cierzo y el ábrego porfían.
Vivir quiero conmigo;
gozar quiero del bien que debo al cielo,
La combatida antena
a solas, sin testigo,
cruje, y en ciega noche el claro día
libre de amor, de celo,
de odio, de esperanzas, de recelo. se torna; al cielo suena
confusa vocería,
y la mar enriquecen a porfía.
Del monte en la ladera,
por mi mano plantado, tengo un huerto,
que con la primavera A mí una pobrecilla
mesa, de amable paz bien abastada,
de bella flor cubierto,
me baste; y la vajilla,
ya muestra en esperanza el fruto cierto;
de fino oro labrada,
sea de quien la mar no teme airada.
y, como codiciosa
de ver y acrecentar su hermosura,
desde la cumbre airosa Y mientras miserable-
mente se están los otros abrasando
una fontana pura
en sed insacïable
hasta llegar corriendo se apresura;
del peligroso mando,
tendido yo a la sombra esté cantando;
y, luego sosegada,
el paso entre los árboles torciendo,
a la sombra tendido,
el suelo, de pasada,
de verdura vistiendo, de hiedra y lauro eterno coronado,
puesto el atento oído
y con diversas flores va esparciendo.
al son dulce, acordado,
del plectro sabiamente meneado.
(Fray Luis de León)

SUPERHOMBRE

No aquel que se retira a las montañas


y afila greguerías sobre el lomo LA NOCHE OSCURA
de su miedo, sino este que a las siete
se levanta y se bebe en pie un café En una noche escura,
en la minúscula cocina de su casa con ansias, en amores inflamada,
y aún aturdido viaja en su automóvil ¡oh dichosa ventura!,
―pagado en plazos cómodos― salí sin ser notada,
por atascadas rutas al trabajo estando ya mi casa sosegada.
―en la radio, noticias y canciones―
donde despachará insignificantes A escuras y segura
negocios hasta que se ponga el sol, por la secreta escala, disfrazada,
y vuelve a casa y mira la pantalla ¡oh dichosa ventura!,
donde desfilan monstruos y bufones a escuras y encelada,
y al fin, sin preguntarse qué ha hecho hoy, estando ya mi casa sosegada.
se duerme y otra vez ya son las siete,
y el viernes se emborracha como el sábado En la noche dichosa,
y los domingos se calza sus tenis en secreto, que nadie me veía
y corre por un parque y lee periódicos ni yo miraba cosa,
sin mirar el reloj y cuando echa sin otra luz y guía
atrás el cuerpo para recibir un golpe sino la que en el corazón ardía.
de sol susurrará: “esto es vida...”. Es él
y no lo sabe, y no saberlo lo confirma, Aquesta me guiaba
el superhombre. más cierto que la luz del mediodía
(Juan Bonilla, El belvedere, 2002) adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
BEATA ILLA en parte donde nadie parecía.

Bendita aquella que ama el campo ¡Oh noche que guiaste!,


que ocuparon las urbanizaciones, ¡oh noche, amable más que la alborada!,
lejos del ruido de los cines, ¡oh noche que juntaste
quioscos, bibliotecas. Amado con amada,
Oh pueblos andaluces asolados amada en el Amado transformada!
por tres años de pulgas
y veinte años de asfalto, En mi pecho florido,
quién divisara vuestras carreteras que entero para él solo se guardaba,
de pequeños arcenes por donde caminar allí quedó dormido,
pegaditos y en fila india y yo le regalada,
bajo riesgo de ser atropellados. y el ventalle de cedros aire daba.

Bendita tú, ¿no te das cuenta? El aire de la almena,


Haces cola en el autobús, cuando yo sus cabellos esparcía,
rodeada de niños y de ancianos con su mano serena
que van a la ciudad en mi cuello hería,
en busca de los parques y todos mis sentidos suspendía.
que en sus pueblos no encuentran
ni por casualidad. Quedeme y olvideme,
Llegas tarde al trabajo, el rostro recliné sobre el Amado,
pero disfrutas ay por el camino cesó todo y dejeme,
del paisaje, la prisa, radiolé y los atascos. dejando mi cuidado
(Erika Martínez, Color carne, 2009) entre las azucenas olvidado.
(San Juan de la Cruz)

También podría gustarte