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Operación Masacre: Etrasnovela

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qxd 14/12/2018 16:27 PÆgina 14

LETRAS NOVELA

Operación
ve de bóveda del conjunto. El ri-
gor es una forma de valor aquí;
y el valor, una forma de estilo. Es
cierto que aparte, fuera del tex-

Masacre to, hay una biografía segada


como consecuencia de ese va-
lor y ese estilo: en 1977, tras años
RODOLFO WALSH de compromiso y habiendo en-
Libros del Asteroide. Barcelona, 2018 tregado al menos otra pieza cla-
228 páginas. 17,95 E. Ebook: 9,99 E ve del periodismo argentino,
¿Quién mató a Rosendo? (publi-
cada por última vez en España
por el desaparecido sello 451
Editores, con rescatable prólogo
de Isaac Rosa), Walsh fue uno
más de los masacrados y desapa-
recidos de la dictadura militar, de

ARCHIVO
CUANDO OPERACIÓN MASACRE SE
CIERRA, UNO ENTIENDE LA
Ajena en principio a la intimidad con el asunto. Las arbitrarieda- Esa vigencia
de la operación lectora, está la des cometidas por las fuerzas del puede tener varios DIFERENCIA ENTRE UNA ESCRITURA
historia de la literatura: Operación orden son resumidas así en el li- sentidos: quien
NECESARIA Y OTRAS RUIDOSAS
Masacre es un título importante. bro: “que se detuvo a un grupo quiera jugar a esta-
Citadísimo, dicen que funda- de hombres antes de entrar en blecer analogías
cional, cristalización de un modo vigencia la ley marcial; que no se entre épocas, latitudes y com- una época, de lo peor de un país.
de escritura y militancia. Rodol- les instruyó proceso; no se ave- portamientos (pienso básica- Por supuesto, el libro pre-
fo Walsh (Río Negro, 1927-Bue- riguó quiénes eran; no se les dic- mente en Latinoamérica, para senta como base de su perdura-
nos Aires, 1977) venía siendo un tó sentencia; y se los masacró en no pasarnos de caprichosos), bilidad un catálogo inagotable de
escritor valioso cuya narrativa un descampado”. Pocos meses tendrá con qué hacerlo. Quien recursos narrativos ejecutados
policíaca despuntaba en el pa- después, Walsh anda matando el prefiera servirse de Operación con una tensión precisa difícil de
norama argentino, y con el tiempo en un café de La Plata Masacre para discutir sobre las superar: la primera parte, dedi-
tiempo adquiriría fama (tal vez cuando escucha una frase fasci- relaciones entre literatura y pe- cada a presentar el elenco de pro-
un poco exagerada, si bien esto nante que contiene una novela o riodismo, por fortuna más con- tagonistas, tiene un ritmo fatí-
es mera opinión) de gran cuen- un país: “Hay un fusilado que flictivas de lo que solemos ad- dico y ajustado; el estallido de
tista; pero en 1957 tomó la de- vive”. Y a partir de entonces, mitir en nombre de la la acción es seco y veloz como
cisión de vivir y escribir históri- como insinué antes y explica comodidad y todavía en debate, la violencia real; en la segunda
camente, un paso del que Leila Guerriero en su introduc- podrá preguntarse cuánta ver- mitad, Walsh registra la onda ex-
derivaría este texto extraordina- ción, todo lo que el escritor podía dad objetiva, fáctica, cabe en la pansiva de los hechos para so-
rio dedicado a la reconstrucción intuir vagamente sobre la políti- dramatización de hechos cuyo meterla a una disección siste-
y explicación minuciosa, obse- ca y la historia se convierte para único registro es la memoria mática que va de lo factual a lo
siva, de un caso de terrorismo de él en vivencia política e históri- traumática de sus protagonistas, textual o de la memoria a su re-
estado tan cruel como grotes- ca. No será ya el mismo, tam- y a veces ni siquiera ese. gistro oficial. Cuando el relato se
co. Unos meses antes, en 1956, poco como escritor. Ahora tie- No le faltan posibilidades cierra señalando con nombre y
se había producido un golpe fa- ne que contar esa historia, sin lectoras a la obra maestra de apellidos al máximo responsable
llido contra el régimen militar renunciar a un solo dato, sus- Walsh, desde luego. Para mí, el del terror, uno entiende la dife-
del general Aramburu. tentando cada hipótesis, escu- temperamento moral de estas rencia entre una escritura nece-
La represión fue inmediata y chando las voces silenciadas. Y páginas, cuyo sentido de la jus- saria y otras ruidosas. En Opera-
durísima, además de torpe, pues- sí, esta dimensión histórica de la ticia no cede ni un momento a la ción Masacre, si se me permite
to que entre sus víctimas se con- escritura walshiana se imbrica en utilización de las víctimas en be- una pirueta que no quiere ser or-
taron una docena de personas nuestra lectura hasta dotarla de neficio de posibles efectos re- namento, hay un desaparecido
que ni siquiera tenían que ver un espesor único y vigente. tóricos o sentimentales,es la cla- que vive. NADAL SUAU

24 EL CULTURAL 21-12-2018

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