¿Qué es la dignidad?
Cualidad propia de la persona humana que implica el respeto de la misma por el sólo
hecho de ser persona, así como de los derechos que de ella se derivan. De esta
cualidad nacen todos aquellos derechos que hacen efectivo ese respeto a la persona
y sin los cuales se desconoce la naturaleza humana. Ejemplo: «Al ser consecuencia
los derechos humanos de la dignidad de toda persona, los mismos no puede ser
otorgados, sino simplemente reconocidos».
La dignidad es un concepto complejo. Por un lado, entendemos por ella a un valor
intrínseco del ser humano, que no le otorga nadie sino que posee por el mero hecho
de serlo, por nacer, por estar provisto de racionalidad y libertad, sin distingo de sexo,
raza, religión, orientación sexual ni otros condicionantes.
Esta dignidad humana va de la mano con los derechos humanos universales, es decir,
con aquellas condiciones mínimas de existencia que se merecen todos los seres
humanos de manera automática y que no están sometidos a debate o discusión por
ningún juzgado.
Esto, claro, no siempre se ha cumplido y es un producto de la modernidad humana, ya
que antiguamente hubo legislaciones que permitían los esclavos, personas
desprovistas de esta dignidad ontológica (“del ser”).
Existe sin embargo otra acepción de dignidad que está emparentada con el honor, la
honra, el orgullo, es decir, con la pertenencia (real, simbólica o imaginaria) a
un grupo humano que merece y exige el respeto de los demás. Esta noción proviene
de las épocas antiguas y se vinculaba con las decisiones tomadas, con la fidelidad a
los ideales o a los mandatos divinos, por los cuales era decente morir antes que
retractarse o traicionarlos.
Los héroes trágicos, por ejemplo, protagonistas de las épicas antiguas, eran capaces
de sacrificarse por salvaguardar el honor, lo cual equivalía a “morir dignamente” en
lugar de vivir “deshonrosamente”. Este concepto luego fue universalizado por el
cristianismo, cuya filosofía daba al pecado una concepción más o menos similar al
deshonor antiguo, con la diferencia que no se podía “limpiar” con la muerte (como sí
hacía hasta no hace mucho la cultura japonesa, mediante el suicidio ritual o harakiri)
sino que atormentaría al alma en su camino hacia el más allá (el infierno, purgatorio o
paraíso).
Entonces, coincidiendo con el criterio de la gran mayoría de la doctrina y la tendencia
actual, se considera a la dignidad como la "fuente", el fundamento, el sustrato, en el
que se asientan y de la que derivan todos los derechos humanos. Es "precisamente la
conexión de un derecho con la dignidad humana la que lo convierte en derecho
fundamental".
La dignidad es algo sustancial. Tan sustancial e inalienable es esta dignidad que nadie
puede ser esclavo, ni tan siquiera por voluntad propia o por contrato. Y de ninguna
manera podemos perder tal dignidad; de modo que, no pudiéndose perder la dignidad
humana sustancial en ningún supuesto, es en ella donde hay que hacer pie para
desautorizar la pena de muerte o la tortura y para conceder al criminal más criminal la
oportunidad y el derecho a la rehabilitación.
Dicho esto, dignidad humana significa que un individuo siente respeto por sí mismo y
se valora al mismo tiempo que es respetado y valorado. Implica la necesidad de que
todos los seres humanos sean tratados en un pie de igualdad y que puedan gozar de
los derechos fundamentales que de ellos derivan. Poseemos dignidad en tanto somos
moralmente libres, por ser autónomos, igualados a otros de la propia ley.
En la actualidad, sin embargo, gracias al Humanismo y a las escuelas filosóficas de
la Era Moderna y Contemporánea, se entiende la dignidad del ser humano como algo
mucho más secular (laico) y vinculado con las condiciones en que vive su vida. Las
formas dignas de vivir implican una serie de conceptos objetivos y subjetivos, como la
libertad, la autonomía, la pertenencia, la identidad, la plenitud de derechos y la
autodeterminación.
Comúnmente, se refiere a vivir con dignidad o a condiciones dignas de vida en un
sentido muy diferente: al nivel mínimo aceptable, en términos ideales (no pragmáticos)
de riqueza y de bienestar, en que un ser humano puede vivir, gozando del respeto y la
igualdad de sus semejantes.
Origen de la dignidad
La dignidad en tanto valor es de larga data en la cultura del ser humano. Sin
embargo, con el cristianismo surge como un valor universal y un mandato personal. En
cuanto a su valía jurídica, recién en el siglo XX, pasada la Segunda Guerra Mundial y
reveladas sus atrocidades, se la propuso como un valor a defender. Era un objetivo ya
no individual sino colectivo, de toda la especie.
En adelante, esta idea de la dignidad humana apareció en los tratados
internacionales y se consideró un cometido a alcanzar por la comunidad organizada:
condiciones dignas de vida para todos los seres humanos sin distinción. Una meta
todavía lejos de alcanzarse.
Diferencias entre honor y dignidad
Estos términos pueden considerarse equivalentes en muchas ocasiones, aunque no lo
son exactamente. Sus límites son difusos porque se trata de valores relativos, no
absolutos y mucho menos científicos.
Podríamos decir que la dignidad es un valor que ejerce el ser humano sobre sí mismo,
o sea, es autonómica, la define uno mismo sobre sí. Tiene que ver con la autoestima,
con la auto consideración y con lo que está dispuesto a hacer y lo que no.
El orgullo y el honor, si bien son consideraciones que el ser humano ejerce sobre sí
mismo, deben considerarse distintas pues este último lo hace motivado por el “qué
dirán”, es decir, por la consideración que los demás darán a sus acciones o a sus
valores, y a la posición frente al resto de la sociedad en la que lo colocarán.
Ejemplos de dignidad
La dignidad humana se puede evidenciar en diversos ámbitos y actitudes. Por
ejemplo:
Se dice de una persona que posee dignidad cuando se valora a sí misma por encima
por las necesidades del momento o de las exigencias de los demás. En este caso se
puede considerar sinónimo de integridad u honor.
Se dice que una persona vive dignamente cuando puede brindarse a sí misma la
satisfacción de sus necesidades sin necesidad de suplicar a los demás, de someterse
a designios ajenos o de realizar actos contrarios a su moral para sobrevivir.
Comúnmente puede considerarse una actitud digna la de respetar a los demás: tomar
en consideración sus derechos, su valía, así como la propia. Una persona indigna
puede ser alguien que no se respeta a sí misma o que no respeta a los demás, o
ambas cosas.
También se dice que una persona digna es aquella que honra
los compromisos adquiridos, que no se refugia en la mentira o la evasión para no
enfrentar sus responsabilidades.
Tipos de dignidad
En filosofía, la dignidad se divide en 3 tipos siendo ellas:
Dignidad humana: es con la cual todos los humanos nacen.
Dignidad moral: se relaciona con la moral de las personas y su comportamiento en
sociedad.
Dignidad personal: es aquella que se recibe por parte de los otros.
Dignidad humana: La dignidad humana es un valor y un derecho innato,
inviolable e intangible de la persona, es un derecho fundamental y es el valor
inherente al ser humano porque es un ser racional que posee libertad y es capaz de
crear cosas. La afirmación que todas las personas nacen con dignidad es un tipo de
dignidad ontológica. Esto quiere decir que todos los seres humanos pueden modelar,
cambiar y mejorar sus vidas ejerciendo su libertad y por medio de la toma de
decisiones para vivir con dignidad.
Dicho esto, dignidad humana significa que un individuo siente respeto por sí mismo y
se valora al mismo tiempo que es respetado y valorado. Implica la necesidad de que
todos los seres humanos sean tratados en un pie de igualdad y que puedan gozar de
los derechos fundamentales que de ellos derivan.
La dignidad humana comprende dos tipos de elementos:
Elementos subjetivos. Aquellos que atañen a la perspectiva individual de las personas,
y al convencimiento de las mismas de que las condiciones de vida de las que dispone
son suficientes para alcanzar la felicidad y la plenitud.
Elementos objetivos. Aquellos que atañen a la realidad objetiva, a las condiciones de
vida misma de las que dispone un ser humano para ser feliz y ser libre.
Dignidad moral: La dignidad moral se refiere a la dignidad de las personas como
un hecho moral. Esto quiere decir, que es un valor propio del ser humano dentro de la
sociedad y es lo correcto. La dignidad moral, por lo tanto, se refleja en las conductas
que la persona ejerce según su moralidad, que la sociedad acepta o rechaza. En este
sentido, la dignidad moral debe reflejarse en todos los ámbitos de la sociedad como un
modelo de conducta, costumbre o tradición a seguir. De esta manera, la dignidad
moral se transforma en dignidad social.
Dignidad personal: La dignidad personal se basa en el respeto y la estima que
una persona tiene de sí misma y es merecedora de ese respeto por otros porque
todos merecemos respeto sin importar cómo somos. La dignidad personal adquirida
por el trato que se recibe de los otros llamada también dignidad real. Cuando
reconocemos las diferencias de cada persona y toleramos esas diferencias, la persona
puede sentirse digna, con honor, libre y orgullosas de ser como son.
La dignidad humana es un valor intrínseco que trae consigo el ser humano al nacer,
dignidad que se transfiere a la realización de las categorías de los derechos humanos,
cumpliendo con el respeto a los derechos culturales, sociales y económicos,
caracterizados por un sistema inicial de protección determinado con la ...
Dignidad cristiana: En la teología cristiana, el hombre al ser una criatura de
Dios, posee dignidad. En este sentido y según el catecismo de la Iglesia Católica, el
hombre ha sido creado a imagen de Dios, en el sentido que es capaz de conocer y
amar libremente a su propio creador. Así, el hombre no es solamente algo, sino
alguien capaz de conocerse, de darse libremente y de entrar en comunión con Dios y
las otras personas.
La dignidad cristiana exige una conducta recta, moralmente ejemplar, gozosa y
atrayente. La vida nueva del cristiano tiene unos requerimientos, que deben ser
aprendidos y practicados, y que el Catecismo de la Iglesia Católica, resume así en sus
puntos principales:
Frases de Dignidad
1. La dignidad no consiste en tener honores, sino en merecerlos. (Aristóteles)
3. El hombre ideal asume los accidentes de la vida con gracia y dignidad, sacando el
mejor provecho de las circunstancias. (Aristóteles)
4. Las cosas tienen un precio y estas pueden estar a la venta, pero la gente tiene
dignidad, la cual es invaluable y vale mucho más que las cosas. (Papa Francisco)
6. Cualquier hombre o institución que trate de despojarme de mi dignidad, fracasará
(Nelson Mandela)
10. Tan solo la moralidad en nuestras acciones puede darle belleza y dignidad a la
vida. (Albert Einstein)
15. Sé fuerte. Vive honorablemente y con dignidad. Y cuando pienses que ya no
puedes, no te rindas. (James Frey)
27. Existe dignidad en tu ser, incluso si existe humillación en lo que haces. (Tariq
Ramadan)
29. La humildad es la habilidad de renunciar al orgullo y aun así conservar la dignidad.
(Vanna Bonta)
32. La dignidad es como un perfume. Aquellos que la usan, rara vez son conscientes
de ello. (Cristina de Suecia)
34. Nuestra vanidad es el constante enemigo de nuestra dignidad. (Sophie Swetchine)