0% encontró este documento útil (0 votos)
64 vistas3 páginas

Dignidad moral y su significado

El documento define la dignidad como la cualidad intrínseca de toda persona humana que implica el respeto hacia sí misma y los derechos derivados de ello. Explica que existen dos acepciones de dignidad: la dignidad humana como valor inherente a todo ser humano, y la dignidad vinculada al honor y pertenencia a un grupo. Finalmente, describe tres tipos de dignidad: la dignidad humana como derecho innato, la dignidad moral relacionada con la conducta, y la dignidad personal basada en el respeto de los demás.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
64 vistas3 páginas

Dignidad moral y su significado

El documento define la dignidad como la cualidad intrínseca de toda persona humana que implica el respeto hacia sí misma y los derechos derivados de ello. Explica que existen dos acepciones de dignidad: la dignidad humana como valor inherente a todo ser humano, y la dignidad vinculada al honor y pertenencia a un grupo. Finalmente, describe tres tipos de dignidad: la dignidad humana como derecho innato, la dignidad moral relacionada con la conducta, y la dignidad personal basada en el respeto de los demás.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

¿Qué es la dignidad?

Cualidad propia de la persona humana que implica el respeto de la misma por el sólo hecho de ser
persona, así como de los derechos que de ella se derivan. De esta cualidad nacen todos aquellos
derechos que hacen efectivo ese respeto a la persona y sin los cuales se desconoce la naturaleza
humana. Ejemplo: «Al ser consecuencia los derechos humanos de la dignidad de toda persona, los
mismos no puede ser otorgados, sino simplemente reconocidos».
La dignidad es un concepto complejo. Por un lado, entendemos por ella a un valor intrínseco del ser
humano, que no le otorga nadie sino que posee por el mero hecho de serlo, por nacer, por estar
provisto de racionalidad y libertad, sin distingo de sexo, raza, religión, orientación sexual ni otros
condicionantes.
Esta dignidad humana va de la mano con los derechos humanos universales, es decir, con aquellas
condiciones mínimas de existencia que se merecen todos los seres humanos de manera automática
y que no están sometidos a debate o discusión por ningún juzgado.
Esto, claro, no siempre se ha cumplido y es un producto de la modernidad humana, ya que
antiguamente hubo legislaciones que permitían los esclavos, personas desprovistas de
esta dignidad ontológica (“del ser”).
Existe sin embargo otra acepción de dignidad que está emparentada con el honor, la honra, el orgullo,
es decir, con la pertenencia (real, simbólica o imaginaria) a un grupo humano que merece y exige
el respeto de los demás. Esta noción proviene de las épocas antiguas y se vinculaba con las
decisiones tomadas, con la fidelidad a los ideales o a los mandatos divinos, por los cuales era decente
morir antes que retractarse o traicionarlos.
Los héroes trágicos, por ejemplo, protagonistas de las épicas antiguas, eran capaces de sacrificarse
por salvaguardar el honor, lo cual equivalía a “morir dignamente” en lugar de vivir “deshonrosamente”.
Este concepto luego fue universalizado por el cristianismo, cuya filosofía daba al pecado una
concepción más o menos similar al deshonor antiguo, con la diferencia que no se podía “limpiar” con
la muerte (como sí hacía hasta no hace mucho la cultura japonesa, mediante el suicidio ritual
o harakiri) sino que atormentaría al alma en su camino hacia el más allá (el infierno, purgatorio o
paraíso).
En la actualidad, sin embargo, gracias al Humanismo y a las escuelas filosóficas de la Era Moderna y
Contemporánea, se entiende la dignidad del ser humano como algo mucho más secular (laico) y
vinculado con las condiciones en que vive su vida. Las formas dignas de vivir implican una serie de
conceptos objetivos y subjetivos, como la libertad, la autonomía, la pertenencia, la identidad, la
plenitud de derechos y la autodeterminación.

Ejemplos de dignidad
La dignidad humana se puede evidenciar en diversos ámbitos y actitudes. Por ejemplo:
Se dice de una persona que posee dignidad cuando se valora a sí misma por encima por las
necesidades del momento o de las exigencias de los demás. En este caso se puede considerar
sinónimo de integridad u honor.
Se dice que una persona vive dignamente cuando puede brindarse a sí misma la satisfacción de sus
necesidades sin necesidad de suplicar a los demás, de someterse a designios ajenos o de realizar
actos contrarios a su moral para sobrevivir.
Comúnmente puede considerarse una actitud digna la de respetar a los demás: tomar en consideración
sus derechos, su valía, así como la propia. Una persona indigna puede ser alguien que no se respeta
a sí misma o que no respeta a los demás, o ambas cosas.
También se dice que una persona digna es aquella que honra los compromisos adquiridos, que no se
refugia en la mentira o la evasión para no enfrentar sus responsabilidades.

Tipos de dignidad
En filosofía, la dignidad se divide en 3 tipos siendo ellas:
Dignidad humana: es con la cual todos los humanos nacen.
Dignidad moral: se relaciona con la moral de las personas y su comportamiento en sociedad.
Dignidad personal: es aquella que se recibe por parte de los otros.

Dignidad humana: La dignidad humana es un valor y un derecho innato, inviolable e intangible de


la persona, es un derecho fundamental y es el valor inherente al ser humano porque es un ser racional
que posee libertad y es capaz de crear cosas. La afirmación que todas las personas nacen con
dignidad es un tipo de dignidad ontológica. Esto quiere decir que todos los seres humanos pueden
modelar, cambiar y mejorar sus vidas ejerciendo su libertad y por medio de la toma de decisiones para
vivir con dignidad.

Dignidad moral: La dignidad moral se refiere a la dignidad de las personas como un hecho moral.
Esto quiere decir, que es un valor propio del ser humano dentro de la sociedad y es lo correcto. La
dignidad moral, por lo tanto, se refleja en las conductas que la persona ejerce según su moralidad, que
la sociedad acepta o rechaza. En este sentido, la dignidad moral debe reflejarse en todos los ámbitos
de la sociedad como un modelo de conducta, costumbre o tradición a seguir. De esta manera, la
dignidad moral se transforma en dignidad social.

Dignidad personal: La dignidad personal se basa en el respeto y la estima que una persona tiene
de sí misma y es merecedora de ese respeto por otros porque todos merecemos respeto sin importar
cómo somos. La dignidad personal adquirida por el trato que se recibe de los otros llamada también
dignidad real. Cuando reconocemos las diferencias de cada persona y toleramos esas diferencias, la
persona puede sentirse digna, con honor, libre y orgullosas de ser como son.

Dignidad cristiana: En la teología cristiana, el hombre al ser una criatura de Dios, posee dignidad.
En este sentido y según el catecismo de la Iglesia Católica, el hombre ha sido creado a imagen de
Dios, en el sentido que es capaz de conocer y amar libremente a su propio creador. Así, el hombre no
es solamente algo, sino alguien capaz de conocerse, de darse libremente y de entrar en comunión con
Dios y las otras personas.

Frases de Dignidad
1. La dignidad no consiste en tener honores, sino en merecerlos. (Aristóteles)
3. El hombre ideal asume los accidentes de la vida con gracia y dignidad, sacando el mejor provecho de las
circunstancias. (Aristóteles)
4. Las cosas tienen un precio y estas pueden estar a la venta, pero la gente tiene dignidad, la cual es
invaluable y vale mucho más que las cosas. (Papa Francisco)
6. Cualquier hombre o institución que trate de despojarme de mi dignidad, fracasará (Nelson Mandela)
10. Tan solo la moralidad en nuestras acciones puede darle belleza y dignidad a la vida. (Albert Einstein)
15. Sé fuerte. Vive honorablemente y con dignidad. Y cuando pienses que ya no puedes, no te rindas. (James
Frey)
27. Existe dignidad en tu ser, incluso si existe humillación en lo que haces. (Tariq Ramadan)
29. La humildad es la habilidad de renunciar al orgullo y aun así conservar la dignidad. (Vanna Bonta)
32. La dignidad es como un perfume. Aquellos que la usan, rara vez son conscientes de ello. (Cristina de
Suecia)
34. Nuestra vanidad es el constante enemigo de nuestra dignidad. (Sophie Swetchine)

También podría gustarte