Las noches luego de que Natalia Cueto fuera llevada al hospital, Catica no lograba conciliar
el sueño, escuchaba voces y miraba cosas, estaba paranoica por la preocupación que
sentía por su madre. Una mañana, los hermanos junto a su vecina, Monica, fueron al
hospital en el que la madre de los niños estaba internada.
Al llegar al hospital se encontraron con la cama donde vieron por última vez a la señora
Cueto, pensando en lo peor, una enferma les explicó que la enferma había sido llevada al
quirófano para una cirugía y que ésta recién había terminado, por lo que su madre se
encontraba descansando.La enfermera les indico un horario de visita, dejando que Folofo
dejara las prometidas naranjas de su madre.
Los hermanos, junto con su vecina, regresaron a casa. Mientras Catica y Folofo estaban
juntos, la mayor lo mandaba a trabajar constantemente, a lo que Folofo le respondia con
que era muy temprano. Al poco tiempo, el menor de los hermanos se retiró de la casa para
dirigirse hacia el centro de la ciudad, donde se encontro con Lalo, uno de sus amigos, con el
que converso sobre su visita al hospital de su madre. Mientras estos charlaban, se toparon
con Miguelito, un vendedor de periodicos, tambien amigo de los niños.
Folofo recordó que no tenia su caja de lustrar, y queriendo hacer dinero para llevarle a su
hermana, le pidio a Miguelito que le prestara para hacer un poco de dinero para el dia. Así,
los niños se repartieron diez periodicos, cinco para cada uno. Miguelito era un conocido niño
de los periodicos, asi que para ponerse al nivel de su amigo, Folofo decidió exagerar las
noticias, y agregando otras que pudieran ser mas llamativas para los clientes.
El truco le funcionó, y siguio vendiendo por el dia, ganando asi un poco de dinero, pero
perdiendose la hora de visita del hospital. Le pagó el dinero a Miguelito y se fue. Al pasar
por el mercado, una de las vecinas le regaló un poquito de yuca con chicharrón, y explicó
porque su hermana no habia estado en la tarde en su puesto de trabajo.
Cuando llegó a su hogar aún era temprano así que se quedó fuera al ver a los demás niños
jugar. El, sin ganas de jugar, se fue a sentar con uno de los niños que días atrás se había
lastimado el tobillo. Mientras platicaban los niños, Folofo accidentalmente tocó la suciedad
del gato con un palo, y por el aburrimiento, decidió hacerle una broma a uno de los niños
que jugaba. Así, esa noche, un nuevo apodo fue dado, Caquegato.
Al llegar a casa se encontró con su hermana, le entregó todo el dinero que había
conseguido con los periódicos, setenta centavos. Folofo le explicó porque no había podido
llegar con ella al hospital, contando cómo había conseguido el dinero, y ella le reprimió por
sus mañas, diciéndole cómo esa actitud era de sinvergüenzas.
Al dia siguiente, los hermanos fueron al hospital a ver a su madre, pero una enfermera los
recibió con malas noticias. Su madre, Natalia Cueto, habia fallecido. Los niños no tardaron
en quebrar en llanto, los gritos desconsolados retumbaban por las paredes del pasillo del
hospital, hasta las mismas enfermeras lagrimar por el dolor de los niños.
La enfermera con la que se habian amistado, Estela, los llevó a ver a su madre. Explicando
a Catica, por ser la mayor, sobre lo que era mejor hacer con el cuerpo de su madre, dejarla
en la morgue del hospital para ser enterrada con la cuenta del hospital. Catica sabia que era
lo mejor, pues solo tenian tres lempiras en el bolsillo y no habia nada que pudiesen hacer
con tan poco.
Al salir del hospital se separaron, Catica se fue al mercado con las demas señoras, y Folofo
fue con sus amigos al centro. Ambos fueron consolados por los que los rodeaban, las
señoras fueron con la niña a su casa, poniendo un pequeño altar con velas para los santos
y demás, mientras que los lustradores reunieron dinero para entregarselo a Catica y a
Folofo.
Al dia siguiente fue el entierro. La enfermera Estela los llevó al cementerio donde seria
sepultada, llevandolos de vuelta al vacio hogar que los esperaba una vez el entierro habia
concluido.
Por la noche, Catica habia quedado sola en la casa, pues habia un cumpleaños en la
cuadra y Folofo habia salido con los amigos para distraerse. De repente escuchó como la
puerta de la casa se cerraba abruptamente. Ahi vió a Don Angelo, el pervertido del barrio,
conocido por acercarse de mas a niños y niñas con intenciones poco sanas. El señor se le
acercó a Catica, diciendole que el le podia dar dinero, solamente debia estar con el, y que
en un futuro podrian casarse, asi ella no tenia que preocuparse por el dinero que
necesitaba. Catica, sabia que lo que el queria no era nada bueno, no queria nada que ver
con el viejo pervertido, asi que se nego a lo que le ofrecia. Don Angelo se enojó con la
negativa respuesta por parte de la niña, decidiendo tomar lo que queria por la fuerza. Tomó
a Catica, tocandola mientras que la niña se negaba a dejar que el le tocara mas, gritando
por ayuda a los vecinos, pero sus gritos eran ensordecidos por la musica de la fiesta.
Folofo estaba enfrente de la puerta de su casa cuando escucha los gritos de su hermana,
extrañandose por lo desesperados que sonaban. Al tratar de abrir la puerta nota que esta
está cerrada, decidiendo ver por la ventana medio abierta, y es ahi cuando nota que Don
angelo estaba encima de su hermana. El niñó sacó la honda con la que habia estado
jugando, le tiro rocas al señor, este al ser descubierto sale corriendo de la casa.
Folofo va con su hermana, y ella le dice que olvide lo que pasó, pues Don Angelo era un
hombre poderoso en el barrio. Desde ese dia Folofo no deja a su hermana sola, con el
unico momento siendo cuando trabajan, sabiendo que ella estaba siendo acompañada por
las señoras del mercado.