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Leyendas Mexicanas de Terror Cortas

Este documento presenta tres leyendas mexicanas: 1) La leyenda de un soldado que apareció misteriosamente en la Ciudad de México después de estar en Manila, 2) La leyenda de una cueva en Mazatlán que se dice es el hogar de un diablo, y 3) La leyenda de "La Pascualita", un maniquí en un aparador en Chihuahua que se dice tiene rasgos realistas y se mueve.
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Leyendas Mexicanas de Terror Cortas

Este documento presenta tres leyendas mexicanas: 1) La leyenda de un soldado que apareció misteriosamente en la Ciudad de México después de estar en Manila, 2) La leyenda de una cueva en Mazatlán que se dice es el hogar de un diablo, y 3) La leyenda de "La Pascualita", un maniquí en un aparador en Chihuahua que se dice tiene rasgos realistas y se mueve.
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Un aparecido

Cuentan que en la mañana del 25 de octubre de 1593 apareció en la plaza mayor de


México un soldado con el uniforme de los que residían en las Islas Filipinas, y que el dicho
soldado, con el fusil en el hombro, interrogaba a cuantos pasaban por aquel sitio, con el
consabido y sacramental ¿quién vive? Agregan que la noche anterior se hallaba de
centinela en un garitón de la muralla que defendía la ciudad de Manila, y que sin darse
cuenta de ello y en menos que canta un gallo, se encontró transportado a la capital de
Nueva España, donde el caso pareció tan excepcional y estupendo que el Santo Tribunal de
la Inquisición tomó cartas en el asunto, y después de serias averiguaciones y el proceso de
estilo, condenó al soldado tan maravillosamente aparecido a que volviese a Manila; pero
despacito y por la vía de Acapulco, pues el camino era largo y no había de intervenir, como
en su llegada, el espíritu de Lucifer, a quien se colgó el milagro del primer viaje tan
repentino como inesperado.

Luis González Obregón, “Un aparecido”, en Las calles de México. Leyendas y sucedidos.
Vida y costumbres de otros tiempos.
La cueva del diablo

En las faldas del Cerro de la Nevería, se cuenta una de las leyendas mexicanas más
misteriosas.

Se dice que en ese lugar existe una cueva donde el diablo fue liberado, pues trabajadores
que laboraban al rededor aseguraban es|cucharlo dentro de ella.

La pequeña guarida es de no más de 7 metros de profundidad pero el misterio que en ella


alberga es de más de 200 años.

En su interior se puede visualizar el perfil de lo que pareciera ser una cabra, su ojo, cuerno
hacia arriba y hocico, es zona de rituales satánicos, magia negra y se llegan a encontrar
muñecos vudú, escritos, ropa, y hasta huesos humanos enterrados con cinta roja.

En temporada de vacaciones es muy visitada pues llama la atención de los turistas por la
imagen de un diablo que se presenta al frente en la entrada para así evitar el paso de los
mismos, se dice que los que se atreven a entrar quedan prisioneros a ella hasta el día
siguiente y salen oliendo a azufre.

Sin embargo de lo único que se tiene constancia es que la cueva sirvió como depósito de
dinamita cuando el cerro era utilizado para extraer material con el que se construyó el
malecón de olas altas y fue por el olor a azufre que salía del túnel lo que llevo a que la
bautizaran con el nombre de la Cueva del Diablo.

Sea cierto o no, de lo que si estamos seguros es que es una de las leyendas urbanas
mexicanas más populares proveniente de Mazatlán.

La Pascualita

Un maniquí de la calle Victoria en el centro de Chihuahua llama la atención a cada persona


que pasa ya que posee rasgos más que reales y con detalles que en serio nos hacen
pensar dos veces si de verdad es una figura de plástico.

Una novia de los años treinta fue picada por un alacrán el día de su boda, el animal logro
escabullirse en su vestido haciendo que perdiera la vida de manera sumamente trágica.
Su madre tenía un negocio de vestidos de novia y tomo la decisión de embalsamarla,
conmocionada por la pena decidió poner a su hija ahí en el exhibidor, vestida de novia y
cumpliéndole así el sueño de casarse.

La mujer se excusó y negó todo diciendo que el maniquí era traído desde Francia, debido a
que el reciente fallecimiento de su hija coincidía con la llegada de este extraño muñeco de
exhibición, la sociedad chihuahuense decidió bautizar aquel maniquí con el nombre de la
Pascualita.

Personas que pasan por el aparador aseguran que los sigue con la mirada, algunos
declaran a verla visto derramando lágrimas, mover la boca y también la cabeza, cuando te
acercas lo suficiente puedes notar que ella tiene rasgos exageradamente detallados, líneas
en las manos y dedos que son mas que impresionantes y el detalle de sus uñas.

En el 2017 la pascualita salió por primera vez de la tienda cuando se expuso en el hotel
Victoria por la celebración del día de muertos, lo extraño es que cuando regreso la
pascualita no era la misma.

Desde entonces surge la pregunta de dónde quedo la verdadera pascualita. Un objeto que
desde su inicio ha sido un objeto misterioso. Sin duda algo raro sucede, y por eso forma
parte de las leyendas mexicanas más misteriosas.

Leyenda de la Quemada
En México cada ciudad y pueblo tienen leyendas o mitos populares y en la Ciudad de
México no es la excepción.

Precisamente en el Centro Histórico de la CDMX hay una calle llamada Jesús María. Esta
calle tiene un oscuro secreto y hay una leyenda asociada al lugar. sigue leyendo para
conocer todos los detalles de esta leyenda.
Cuenta la leyenda que en el siglo XVI un acaudalado español llamado Don Gonzalo
Espinosa vivía con su hija en el Centro Histórico de lo que ahora es la Ciudad de México.
Don Gonzalo había aumentado exponencialmente su riqueza al llegar a la Nueva España
pero sus tierras, patrimonio y dinero no se comparaba con la belleza de su hija Beatriz.

Beatriz era una joven hermosa de 20 años y desde que llegó a la Nueva España destacó
por su belleza y sus nobles virtudes. Su vida en esta nueva ciudad pasaba tranquilamente
hasta que poco después de su llegada su padre y ella fueron a una reunión ofrecida por el
Virrey Don Luis de Velasco. En esta reunión la joven Beatriz conoció a quien sería el amor
de su vida. El afortunado muchacho se llamaba Martín de Scúpoli.

El joven italiano Martin estaba aferrado a conquistar a la bella Beatriz por lo que se dice que
cada día se paraba bajo su balcón a desafiar y retar a cualquier hombre que quisiera tener
contacto con ella. Sus celos eran muy fuertes y no permitía que nadie se le acercara.

Beatriz también se encontraba enamorada de Martín, pero ella suponía que el tan solo se
había deslumbrado por su belleza física. Por lo que un día decidió poner a prueba el amor
de su amado, acercando su cara a unos pedazos de carbón encendidos. Obviamente la
muchacha se desfiguró la cara completamente.

Cuando Martín se enteró de lo acontecido, éste fue a verla inmediatamente para


demostrarle que seguía amándola por sobre todas las cosas. Poco después finalmente se
casaron y “la Quemada” vivió ocultando su rostro con un velo pero feliz de saber que su
esposo la amaba por su interior y no por su belleza exterior.

La calle del balcón de Beatriz fue renombrada en honor a ella como “La Calle de la
Quemada” y actualmente se llama Jesús María.

Leyenda del árbol del vampiro

Cuenta la leyenda que en el año 1880 en la ciudad de Guadalajara empezaron a aparecer


muchos animales muertos y sin sangre por las diferentes calles de la ciudad. Hasta cierto
punto esto era alarmante para los ciudadanos y las autoridades del lugar, pero todo fue más
espeluznante cuando en lugar de animales comenzaron a ver cuerpos humanos sin vida y
sin sangre.
En ese entonces tanto los locales como las autoridades coincidieron que se trataba de las
actividades de un vampiro y se propusieron encontrarlo realizando vigilancias nocturnas
durante varios días, sin lograrlo.

Se dice que durante mucho tiempo no pudieron encontrarlo hasta un poco antes de que
terminara ese año. Una vez atrapado no sabían que hacer con el, hasta que una bruja les
comentó que la única manera de matarlo era utilizando una estaca de madera obtenida de
un árbol.

Después de matarlo con la estaca decidieron enterrarlo en el Panteón de Belén, lo curioso


fue que tiempo después de haber sido enterrado creció un árbol en su misma lápida.

Y bueno la creencia es que si alguien tala el árbol el vampiro volverá para vengarse de los
que lo mataron.

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