UNIVERSIDAD SAN BUENAVENTURA
FACULTAD DE FILOSOFÍA
ESPECIALIZACIÓN EN FILOSOFÍA CONTEMPORÁNEA
PROFESORA: DIANA MARÍA MUÑOZ
ESTUDIANTE: KRISTHIAN JHORDANNY ALBARRACÍN CAMPO
¿ES ESL ABORTO UNA PRÁTICA MORALMENTE ACEPTABLE?
¿En qué conversación académica deseo entrar a participar?
COXTEXTUALIZACIÓN DEL DEBATE SOBRE EL ABORTO
Uno de los fenómenos acuciantes de la actualidad es la interrupción voluntaria del
embarazo o, para replicarlo sin eufemismos, el aborto. El principal problema que
caracteriza nuestro país y quizá Latinoamérica, es el cultivo sistemático y patológico de
grietas y polaridades ideológicas que fustigan el concepto de persona y el valor de la vida
humana como bien primario.
Frente a un hecho fundamental como es la Persona y la vida humana, el Estado
Colombiano, ha presentado una nueva legislación que va desde concebir la vida como un
derecho fundamental hasta aprobar que se puede destruir la misma invocando autonomía,
desarrollo de la libre personalidad, libertad, capacidad de decisión de la persona, en este
caso de la mujer para resolver sobre la interrupción o no del embarazo acudiendo así al
aborto procurado.
Las tensiones frente a la problemática del aborto son múltiples, y los aspectos que se deben
analizar recogen miradas antropológicas, filosóficas, de salud, políticas, de derechos
humanos y jurídicos, entre otros. Las mismas requieren realmente un estudio a fondo, plural
pero no neutral; plural, pero que acepte las posturas del respeto a la vida, porque las voces
de respeto a la persona humana en la sociedad actual son interpretadas como dogmáticas y
fundamentalistas; el pluralismo se agota hasta cuando tienen que oír al otro. El diálogo
debe ser razonado, que involucre a todos los actores, que permita buscar otras soluciones
que a conciencia comprometan a la sociedad y estén acordes con la dignidad humana, aún
intangible para muchos en esas circunstancias.
En la sentencia C-055 del 21 de febrero del año 2022, la Corte Constitucional, modifica el
artículo 122 del Código Penal, despenalizando el aborto cuando se realice antes de la
semana 24 de gestación. Después de este periodo, se mantienen las 3 causales
despenalizadas en 2006, sin límite de tiempo de gestación: I) peligro para la salud o la vida
de la mujer; II) cuando existe grave malformación del feto que haga inviable su vida; III)
cuando el embarazo sea resultado de una violación, incesto o inseminación no consentida.
La OMS afirma que cada año se provocan cerca de 73 millones de abortos en todo el
mundo. El 61% de los embarazos no deseados (y, en conjunto, el 29% del total de
embarazos) se interrumpen voluntariamente.
TERMINOLOGÍA SOBRE EL ABORTO
Aunque no exista unanimidad en la definición del término aborto, es pertinente abordar
algunos conceptos del mismo:
“Aborto viene del latín aborior, que significa morir antes del nacimiento. Es la supresión de
la vida del embrión humano antes de su nacimiento”. (Lucas, 2013, pág. 138)
Siguiendo con su etimología, “el término aborto viene del latín abortus, aborsu, derivado de
ab-orior opuesto a orior, nacer; fue aplicado en la literatura latina al ocaso de los astros
como desaparición prematura.” (Garrido, 2011, pág. 107)
2
La medicina entiende por aborto toda expulsión del feto, natural o provocada, en el periodo
no viable de su vida intrauterina, es decir cuando no tiene ninguna posibilidad de
sobrevivir. Si esa expulsión del feto se realiza en periodo viable pero antes del término del
embarazo, se denomina parto prematuro, tanto si el bebé sobrevive como si muere (Garrido,
2011, pág. 107).
“El Derecho considera aborto a la muerte del feto mediante su destrucción mientras
depende del claustro materno o por su expulsión prematuramente provocada para que
muera, tanto si no es viable como si lo es” (Garrido, 2011, pág. 107)
CONCEPCIONES FILOSÓFICAS DEL ABORTO
Las opiniones reseñadas que sobre el aborto expusieron algunas de las principales escuelas
filosóficas de la antigüedad nos dicen que ellas, en general, estaban enmarcadas en el
contexto histórico en que se expresaron; dentro de estas reseñas se destacan:
“El pitagorismo, se caracterizó por dar gran importancia al alma dentro de su doctrina.
Sostenía que ella es la parte esencial de la persona y su naturaleza es inmortal. El alma es
un ente divino. La asociación con el cuerpo es sólo temporal, transitoria. El destino del
alma es volver a la divinidad de donde viene. Su existencia terrenal, obedece a un proceso
de “trasmigración” que tiene como fundamento un fuerte acento ético”1
Aristóteles con respecto al aborto, incursiona la teoría del alma. Insiste él, que “el alma es
una entidad inseparable del cuerpo. Todas las entidades vitales constan de alma y cuerpo.
El alma era considerada como “principio vital” y se asociaba con todo aquello que poseía
vida. Constituía, por lo mismo, el atributo que distingue vida de un cuerpo con otra clase
1
El problema del aborto y el infanticidio el los filósofos griegos. Miguel Da Costa Leiva. P. 6
3
que no la tiene”2 De igual manera, este pensador plantea una teoría evolutiva del ser en el
que se incluyen todos los organismos vivos, hasta el hombre. Los seres vivos poseen un
tipo específico de alma. Distingue tres tipos de éstas: Alma vegetativa, alma sensitiva y
alma racional. Este orden es secuencial. El alma mínima (vegetativa) es atribuible a todos
los seres vivos. A este estadio correspondería el lugar que ocupa el cigoto humano, porque
es capaz de nutrirse y crecer.
Séneca, es uno de los representantes del estoicismo que más ilustra con respecto al tema del
aborto dentro de esta doctrina. Escribió un tratado sobre la embriología humana. Asocia al
recién nacido con “la capacidad inicial del individuo para respirar. Esta es una observación
importante y que se entiende a la luz de la física estoica. El alma, para los estoicos, es un
objeto como lo son todas las cosas existentes. Se identifica con el pneuma o aliento vital
que preside todo el universo. El alma humana participa de la esencia de ese pneuma, por
eso que el respirar del recién nacido marca el inicio de una vida humana. El feto, por lo
mismo, es ontológicamente, análogo a una planta: posee una naturaleza, pero no tiene
phyche o alma"3
2. ¿Qué quiero preguntar o afirmar en esta conversación?
El debate en torno al aborto, conlleva al interrogante si este ¿es una práctica moralmente
aceptable o no? Si la vida que se suprime es el de una persona, nos interesa saber ¿qué es
una persona?
Este trabajo está fundamentado específicamente en el campo de la Bioética teniendo en
cuenta si esta práctica es admisible o no como práctica desde el punto de vista ético.
2
Ibid.
3
El problema del aborto y el infanticidio el los filósofos griegos. Miguel Da Costa Leiva. P. 10
4
EL CONCEPTO DE PERSONA EN EL CONTEXTO DEL ABORTO
La reflexión sobre la persona o el concepto de persona se caracteriza por una doble
polarización. “Por un lado, el desarrollo de las ciencias sobre el hombre tiende cada vez
más a la especialización en el estudio de la naturaleza humana, de los mecanismos
neurofisiológicos, genéticos, y en el estudio de la estructuración, consciente e inconsciente,
de la psique humana”4. Por otro lado, la filosofía advierte en el plano teorético que el
concepto de persona se hace cada vez más inasible, complejo, incierto y difícil de
reconducir hacia una compresión exhaustiva y unitaria del mismo
“La especialización sobre el hombre en el plano científico va acompañada por la
atomización del concepto en el plano teórico-filosófico por parte de algunas corrientes del
pensamiento fenomenístico que, reduciendo al hombre a su dimensión inmanente y
materialista, no captan el núcleo ontológico-metafísico que constituye la clave última, que
fundamenta y unifica, al ser humano en cuanto tal”5
En el contexto del aborto no desde un punto de vista político sino filosófico-conceptual,
desvela que su problema fundamental no es el de la vida; al respecto el filósofo Stéfane
Vinolo en una entrevista afirmaba que en realidad todos matamos vidas; cualquier persona
que come carne mata vida; por el simple hecho de respirar se matan varios organismos
microscópicos; es por esa razón que Vinolo afirma que ser un asesino no es atentar contra
la vida.
El problema del aborto, tiene trascendencia filosófica cuando se pone de relieve a la
PERSONA; es por ello que la contrariedad radica en el interrogante de quien decide a partir
4
Persona y Personalismo. Elio Sgreccia
5
Persona y Personalismo. Elio Sgreccia
5
de qué momento se es persona porque cualquier entidad biológica que sea una persona,
naturalmente ya tiene los derechos humanos y por lo tanto es absolutamente intocable;
empero, mientras no sea una persona se puede normalmente, intervenir sobre ella sin que
plantee ningún problema legal ni ético fundamental.
Uno de los interrogantes acuciantes que se pone el contexto del aborto es si alguien podría
afirmar objetivamente a partir de cuando existe la persona o si mas bien se debería asumir
que cada cultura decide por razones políticas, religiosas, sociológicas a partir de cuando
existe la persona; no obstante, en algunos países se afirma que a partir de la concepción ya
existe la persona, sin embargo, hay que tener en cuenta que la concepción no es un término
biológico.
El concepto de persona implica consigo unos interrogantes: ¿Desde cuándo se es persona?
¿Se nace persona? ¿Se hace persona? ¿se es pre-persona? ¿se llega ser pos-persona?
Profundizar sobre el tema de persona, significa hablar de la naturaleza humana; esta no es
adquirida, es dada. El niño en el vientre no significa que no tenga naturaleza racional, sino
que no tiene uso de razón; es por ello que hablar del concepto de persona es ir a los
fundamentos metafísicos.
El término “persona” fue introducido en el lenguaje filosófico por el estoicismo popular
con el significado de máscara (per-sonare, resonar de la voz), en el sentido de rol del actor
en un contexto dramatúrgico que indicaba metafóricamente la tarea y la parte que el
hombre “representaba” en su vida.
“En el ámbito de la misma filosofía, es con Severino Boecio, y por lo tanto con la filosofía
escolástica, con quien se ofrece por primera vez una definición secularizada del concepto
6
de persona que será retomada posteriormente por Tomás de Aquino: “persona est rationalis
naturae individua substantia”. Esta definición pone en evidencia tres categorías filosóficas
esenciales en el concepto de persona humana: la sustancialidad, la individuación y la
naturaleza racional. Por lo tanto, persona es un ente real (una sustancia primera en lenguaje
aristotélico), una subsistencia particular del género universal y abstracto de la esencia
(sustancia segunda), concretizada en el individuo concreto. La subsistencia indica el existir
en sí y para sí, en virtud exclusiva de su mismo acto de ser (que, en última instancia, en la
filosofía tomista coincide con el efecto del acto creativo) e independientemente de la
existencia de otra sustancia o de sus cualidades”6
DIFERENTES POSTURAS SOBRE EL ABORTO
Para defender esta prohibición sobre el aborto, el principal argumento que suele ofrecerse
es que la vida humana comienza desde el momento mismo de la concepción, por lo que el
producto de un embarazo es siempre una persona a la cual se debe respetar y, por tanto,
proteger su derecho a la vida. Sin embargo, la imagen y las características que nos vienen a
la mente cuando pensamos en una persona no parecen coincidir con las de un óvulo
fecundado. Entonces, ¿hay razones sólidas para decir que existe una persona desde el
momento de la concepción?
De acuerdo con Gustavo Ortiz Millán (2009: 17-37), aunque pareciera que el debate
sobre el aborto sólo tiene dos posturas, a favor o en contra, en realidad no es así. El debate
no se reduce a un choque de dos posiciones antagónicas, sino que es posible identificar un
espectro de posturas con, al menos, cuatro rangos que se ubican entre dos ejes extremos: el
derecho a la vida del no nacido, y el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo y su
6
Persona y Personalismo. Elio Sgreccia
7
vida. Es necesario que precise que, según cada postura se incline a un lado u otro del
espectro, me referiré a ella como “conservadora” o “liberal”, por ser estos los términos
más comunes en el debate filosófico, y porque, como el mismo Ortiz Millán señala,
llamar a una postura “pro-vida”, implicaría que la postura contraria es algo así como “pro-
muerte”, y nadie está a favor de tal cosa.
En primer lugar, está a la postura conservadora extrema. Esta postura defiende que, dado
que el derecho a la vida es el más fundamental de todos, y dado que desde la concepción
hay una persona en el vientre materno, no hay razones válidas para el aborto. Se recurre a la
tesis de la “santidad de la vida humana” para decir que, aun si el embarazo no es deseado o
es producto de una violación, la mujer no puede interrumpirlo porque la prohibición de
matar seres humanos inocentes es absoluta (Rachels, 2017: 24). Ésta es la postura
promovida por el magisterio de la Iglesia Católica, aun-que esto no significa que sea la
única defendible desde una perspectiva religiosa, como lo muestra el filósofo jesuita Joseph
Donceel en su ensayo un punto de vista católico liberal (2001).
En segundo lugar, está la postura conservadora moderada, la cual sostiene que, si bien es
cierto que desde la concepción hay una persona en el vientre materno con el derecho a
vivir, es posible reconocer ciertas causales o excepciones a la prohibición de aborto. Por
ejemplo, los conservadores moderados suelen aceptar el aborto en casos de violación, y
según acepten otras causales como el aborto terapéutico o eugenésico, puede decirse que
son más o menos moderados en su postura.
En el eje extremo contrario a los conservadores, se encuentra la postura liberal extrema.
Esta postura asume como principio básico el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo
y su plan de vida. En cuanto al producto de la concepción puede tomar dos posiciones: o
8
le niega totalmente el reconocimiento de algún tipo de derecho, o considera que los
derechos de una persona no nacida no pueden tener prioridad sobre los derechos de una
persona plena y autónoma como es la mujer. En ambos casos no habría razón para
prohibirle a la mujer la decisión de abortar.
En un rango menos radical está la postura liberal moderada, la cual busca un balance entre
los dos principios en juego: el derecho a la vida y los derechos de las mujeres. Esta postura
dirá que es cierto que toda persona tiene el derecho a vivir, pero que el producto de la
concepción no es una persona sino hasta varias semanas después del inicio del embarazo.
Así, no hay razones morales para prohibir a las mujeres decidir si quieren o no abortar en
las etapas iniciales del embarazo, aunque posteriormente sea necesario un ejercicio de
ponderación de derechos.
3. con qué argumentos cuento para justificar mi pregunta o afirmación en esa
conversación?
Cuando Pascal expresaba que el hombre es más que el hombre, no estaba haciendo una
tautología; la experiencia nos muestra que el misterio de la vida humana y el concepto de
persona es rompedor de límites y de que no somos capaces de abarcar su significado.
Cada vida humana tiene su identidad genética, responde a una singularidad biológica, es
humanamente individual, irrepetible, histórica, biográfica y paradójicamente presenta
interioridad y apertura.7
Lo anterior, ha generado incertidumbre en la opinión pública, hasta llegar a establecer dos
posturas radicales frente al hecho del aborto: defensa del mismo y otros que van en contra.
7
Cuestiones actuales de Bioética. Gloria M. Tomás y Garrido. P.33
9
¿Cómo un individuo humano no sería una persona humana? Afirmar la posibilidad
significaría decir que algunos seres humanos son personas mientras que otros no lo son;
entonces se niega la igualdad entre todos los seres humanos. “Se tiene que afirmar, por
consiguiente, que la vida biológica embrionaria ya es vida humana y vida personal; no es
una persona en potencia, sino que ya es un ser humano personal. La persona humana es,
ciertamente, más madura en su dimensión biológica, psicológica y moral que cuando era
embrión, pero tal maduración ha ocurrido en el ámbito de la misma identidad de persona.
No se puede afirmar con coherencia lógica que una persona con treinta años sea más
persona que un embrión, que un niño o que cualquier otro hombre”.8
La filosofía de Karol Wojtyla se cuestiona profundamente sobre el hombre, y es evidente
también en su enseñanza papal como Juan Pablo II. Aceptando la estructura social y
espiritual de la persona humana, se centra especialmente en la defensa de su dignidad. De
su discurso filosófico se resalta la verdad de la persona humana, que se haya expresada en
la vida y en el amor. En este orden de ideas, el componente fundamental es la dignidad, que
permite determinar a la persona como fin, y no como una cosa que se puede destruir ante el
primer evento que acarree dificultad o se considere negativo.
Establecer el momento exacto en el cual el ser humano inicia a ser persona, es actualmente
motivo de gran controversia. Pues, aceptar la concepción como el momento fundante de la
personeidad, es aceptar que el aborto es un asesinato. De esta manera, los promotores de
este crimen pretenden definir el ser personal, desvinculando el carácter vital y existencial
que por naturaleza propia posee. “Si, en cierto sentido, vivir quiere decir para el hombre, lo
8
Explícame la bioética. Ramón Lucas Lucas. P.131
10
mismo que existir, debemos considerar con atención todo lo que constituye la existencia
humana”. 9
Desde sus orígenes en la antigüedad, el pensamiento occidental parte de la base de
considerar al hombre como un ser "digno", colocado incomparablemente por encima de
todo otro ser sobre la tierra.
La noción de "persona" ha venido a ser utilizada precisamente como sinónimo de aquello
que es un fin-en-sí, es decir, de aquello que en ningún caso puede ser empleado como un
simple medio o instrumento para fines ajenos. Con esa palabra se ha querido justamente
poner de resalto la dignidad intrínseca que posee todo ser humano.
“Es cierto que en la historia de la humanidad han existido categorías de hombres a quienes
no se reconocía como personas (p. ej. los esclavos). No obstante, con el paso de los siglos
se ha ido afirmando en la conciencia social la idea de que todos los hombres, cualquiera sea
su origen, sexo, condición social o edad, poseen una misma e igual dignidad. La filosofía
de los derechos humanos desarrollada por la Modernidad hunde sus raíces precisamente en
esta misma intuición, ya que su tesis principal consiste en sostener que la dignidad y los
derechos que de ella derivan corresponden al hombre por el sólo hecho de ser hombre.
Toda otra exigencia está de más. Es lo que afirma la Declaración Universal de los Derechos
del Hombre cuando, después de recordar que hay una "dignidad inherente a todos los
miembros de la familia humana" (Preámbulo), precisa que tales derechos pueden ser
invocados por todos, "sin ninguna distinción de raza, de color, de sexo, de lengua, de origen
social, de fortuna o de toda otra situación.”10
9
El Don del Amor. Karol Wojtyla. P. 380
10
Roberto Andorno. ¿Persona-substancia o persona-conciencia?
11
4. qué curso creo que seguirá la conversación gracias a mi participación?
Naturalmente, las preguntas mencionadas en los parágrafos anteriores, presuponen que se
conozca el significado del concepto de persona, tanto más cuando él se ha vuelto de uso
común en el ámbito de la discusión bioética. El uso es frecuente, pero al mismo tiempo es
ambiguo.
Es por ello, que, por medio de este trabajo, veo la necesidad de devolverme en el tiempo
especialmente en los filósofos antiguos y en el pensamiento eclesiástico para retomar el
concepto de persona y a partir de él, observar si estas definiciones aún siguen jugando un
papel en del debate contemporáneo sobre el carácter ético del aborto.
El problema del aborto es ético que conlleva a un debate que se centra en saber ¿Qué es una
persona? No obstante, el concepto de persona no es propiamente de la filosofía, sino que
viene del cristianismo; por ende, se tendrán en cuenta algunos dogmas religiosos aun siendo
consiente del siguiente interrogante: ¿Como es posible hablar desde un punto de vista
teológico del aborto en una sociedad secular?
Al respecto, es importante escuchar a la religión no de forma dogmática; es por ello, que en
medio de este debate, yo quiero ser valer el concepto de persona que le religión cristiana
tiene sin que me tilden de dogmático.
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BIBLIOGRAFÍA
Garrido, G. T. (2011). Cuestiones actuales de bioetica. España: EUNSA.
Lucas, R. L. (2013). Explicame la Bioetica. España: Palabra.
Aramini Michele, Introducción a la Bioética, 2014
Jesús Roberto Gutiérrez Carmelu. El concepto de Persona y moralidad del aborto. 2021.
Revista de filosofía.
Karol Wojtyla.El Don del Amor. 2000
Elio Sgreccia. Persona y Personalismo.
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