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Consideraciones para elegir entre una
EIRL, una SAC y una SRL: ANTÓN,
José (24 de Enero)
CLASES PPT
Tipos de Empresa
Tipos de Empresa.- Clasificación Según Diversos
Criterios:
Los criterios más habituales para establecer una tipología de
las empresas [1], son los siguientes:
Según el Sector de Actividad:
Se clasifican en:
Empresas del Sector Primario: También denominado extractivo, ya que
el elemento básico de la actividad se obtiene directamente de la
naturaleza: agricultura, ganadería, caza, pesca, extracción de áridos,
agua, minerales, petróleo, energía eólica, etc. [1].
Empresas del Sector Secundario o Industrial: Se refiere a aquellas que
realizan algún proceso de transformación de la materia prima. Abarca
actividades tan diversas como la construcción, la óptica, la maderera,
la textil, etc. [1].
Empresas del Sector Terciario o de Servicios: Incluye a las empresas
cuyo principal elemento es la capacidad humana para realizar trabajos
físicos o intelectuales. Comprende también una gran variedad de
empresas, como las de transporte, bancos, comercio, seguros,
hotelería, asesorías, educación, restaurantes, etc. [1].
Según el Tamaño:
Existen diferentes criterios que se utilizan para determinar el
tamaño de las empresas, como el número de empleados, el tipo
de industria, el sector de actividad, el valor anual de ventas,
etc. Sin embargo, e indistintamente el criterio que se utilice, las
empresas se clasifican según su tamaño en:
Grandes Empresas: Se caracterizan por manejar capitales y
financiamientos grandes, por lo general tienen instalaciones propias,
sus ventas son de varios millones de dólares, tienen miles de
empleados de confianza y sindicalizados, cuentan con un sistema de
administración y operación muy avanzado y pueden obtener líneas de
crédito y préstamos importantes con instituciones financieras
nacionales e internacionales [2].
Medianas Empresas: En este tipo de empresas intervienen varios
cientos de personas y en algunos casos hasta miles, generalmente
tienen sindicato, hay áreas bien definidas con responsabilidades y
funciones, tienen sistemas y procedimientos automatizados [2].
Pequeñas Empresas: En términos generales, las pequeñas empresas
son entidades independientes, creadas para ser rentables, que no
predominan en la industria a la que pertenecen, cuya venta anual en
valores no excede un determinado tope y el número de personas que
las conforman no excede un determinado límite [3].
Microempresas: Por lo general, la empresa y la propiedad son de
propiedad individual, los sistemas de fabricación son prácticamente
artesanales, la maquinaria y el equipo son elementales y reducidos, los
asuntos relacionados con la administración, producción, ventas y
finanzas son elementales y reducidos y el director o propietario puede
atenderlos personalmente [2].
Según la Propiedad del Capital:
Se refiere a: si el capital está en poder de los particulares, de
organismos públicos [1] o de ambos. En ese sentido, se
clasifican en:
Empresa Privada: La propiedad del capital está en manos privadas [1].
Empresa Pública: Es el tipo de empresa en la que el capital le
pertenece al Estado, que puede ser Nacional, Provincial o Municipal [1].
Empresa Mixta: Es el tipo de empresa en la que la propiedad del capital
es compartida entre el Estado y los particulares [1].
Según el ámbito de Actividad:
Esta clasificación resulta importante cuando se quiere analizar
las posibles relaciones e interacciones entre la empresa y su
entorno político, económico o social [1]. En este sentido las
empresas se clasifican en:
Empresas Locales: Aquellas que operan en un pueblo, ciudad o
municipio [1].
Empresas Provinciales: Aquellas que operan en el ámbito geográfico de
una provincia o estado de un país [1].
Empresas Regionales: Son aquellas cuyas ventas involucran a varias
provincias o regiones [1].
Empresas Nacionales: Cuando sus ventas se realizan en prácticamente
todo el territorio de un país o nación [1].
Empresas Multinacionales: Cuando sus actividades se extienden a
varios países y el destino de sus recursos puede ser cualquier país [1].
Según el Destino de los Beneficios:
Según el destino que la empresa decida otorgar a los beneficios
económicos (excedente entre ingresos y gastos) que obtenga,
pueden categorizarse en dos grupos:
Empresas con ánimo de Lucro: Cuyos excedentes pasan a poder de los
propietarios, accionistas, etc... [1].
Empresas sin ánimo de Lucro: En este caso los excedentes se vuelcan
a la propia empresa para permitir su desarrollo [1].
Según la Forma Jurídica:
La legislación de cada país regula las formas jurídicas que
pueden adoptar las empresas para el desarrollo de su
actividad [1]. La elección de su forma jurídica condicionará la
actividad, las obligaciones, los derechos y las
responsabilidades de la empresa [1]. En ese sentido, las
empresas se clasifican —en términos generales— en:
Unipersonal: El empresario o propietario, persona con capacidad legal
para ejercer el comercio, responde de forma ilimitada con todo su
patrimonio ante las personas que pudieran verse afectadas por el
accionar de la empresa [1].
Sociedad Colectiva: En este tipo de empresas de propiedad de más de
una persona, los socios responden también de forma ilimitada con su
patrimonio, y existe participación en la dirección o gestión de la
empresa [1].
Cooperativas: No poseen ánimo de lucro y son constituidas para
satisfacer las necesidades o intereses socioeconómicos de los
cooperativistas, quienes también son a la vez trabajadores, y en
algunos casos también proveedores y clientes de la empresa [1].
Comanditarias: Poseen dos tipos de socios: a) los colectivos con la
característica de la responsabilidad ilimitada, y los comanditarios cuya
responsabilidad se limita a la aportación de capital efectuado [1].
Sociedad de Responsabilidad Limitada: Los socios propietarios de
éstas empresas tienen la característica de asumir una responsabilidad
de carácter limitada, respondiendo solo por capital o patrimonio que
aportan a la empresa [1].
Sociedad Anónima: Tienen el carácter de la responsabilidad limitada al
capital que aportan, pero poseen la alternativa de tener las puertas
abiertas a cualquier persona que desee adquirir acciones de la
empresa. Por este camino, estas empresas pueden realizar
ampliaciones de capital, dentro de las normas que las regulan [1].
Según la Propiedad del Capital:
Se refiere a: si el capital está en poder de los particulares, de
organismos públicos [1] o de ambos. En ese sentido, se
clasifican en:
Empresa Privada: La propiedad del capital está en manos privadas [1].
Empresa Pública: Es el tipo de empresa en la que el capital le
pertenece al Estado, que puede ser Nacional, Provincial o Municipal [1].
Empresa Mixta: Es el tipo de empresa en la que la propiedad del capital
es compartida entre el Estado y los particulares [1].
Según el ámbito de Actividad:
Esta clasificación resulta importante cuando se quiere analizar
las posibles relaciones e interacciones entre la empresa y su
entorno político, económico o social [1]. En este sentido las
empresas se clasifican en:
Empresas Locales: Aquellas que operan en un pueblo, ciudad o
municipio [1].
Empresas Provinciales: Aquellas que operan en el ámbito geográfico de
una provincia o estado de un país [1].
Empresas Regionales: Son aquellas cuyas ventas involucran a varias
provincias o regiones [1].
Empresas Nacionales: Cuando sus ventas se realizan en prácticamente
todo el territorio de un país o nación [1].
Empresas Multinacionales: Cuando sus actividades se extienden a
varios países y el destino de sus recursos puede ser cualquier país [1].
Según el Destino de los Beneficios:
Según el destino que la empresa decida otorgar a los beneficios
económicos (excedente entre ingresos y gastos) que obtenga,
pueden categorizarse en dos grupos:
Empresas con ánimo de Lucro: Cuyos excedentes pasan a poder de los
propietarios, accionistas, etc... [1].
Empresas sin ánimo de Lucro: En este caso los excedentes se vuelcan
a la propia empresa para permitir su desarrollo [1].
Según la Forma Jurídica:
La legislación de cada país regula las formas jurídicas que
pueden adoptar las empresas para el desarrollo de su
actividad [1]. La elección de su forma jurídica condicionará la
actividad, las obligaciones, los derechos y las
responsabilidades de la empresa [1]. En ese sentido, las
empresas se clasifican —en términos generales— en:
Unipersonal: El empresario o propietario, persona con capacidad legal
para ejercer el comercio, responde de forma ilimitada con todo su
patrimonio ante las personas que pudieran verse afectadas por el
accionar de la empresa [1].
Sociedad Colectiva: En este tipo de empresas de propiedad de más de
una persona, los socios responden también de forma ilimitada con su
patrimonio, y existe participación en la dirección o gestión de la
empresa [1].
Cooperativas: No poseen ánimo de lucro y son constituidas para
satisfacer las necesidades o intereses socioeconómicos de los
cooperativistas, quienes también son a la vez trabajadores, y en
algunos casos también proveedores y clientes de la empresa [1].
Comanditarias: Poseen dos tipos de socios: a) los colectivos con la
característica de la responsabilidad ilimitada, y los comanditarios cuya
responsabilidad se limita a la aportación de capital efectuado [1].
Sociedad de Responsabilidad Limitada: Los socios propietarios de
éstas empresas tienen la característica de asumir una responsabilidad
de carácter limitada, respondiendo solo por capital o patrimonio que
aportan a la empresa [1].
Sociedad Anónima: Tienen el carácter de la responsabilidad limitada al
capital que aportan, pero poseen la alternativa de tener las puertas
abiertas a cualquier persona que desee adquirir acciones de la
empresa. Por este camino, estas empresas pueden realizar
ampliaciones de capital, dentro de las normas que las regulan [1].