Capacitación en Conservación de Alimentos
Capacitación en Conservación de Alimentos
MODULO III
ANTOLOGÍA: SUBMÓDULO 1
QUINTO SEMESTRE
MODULO III
ANTOLOGÍA: SUBMÓDULO 1
INTRODUCCIÓN
¿Hablar de alimentos es lo mismo que hablar de nutrición? Muchas personas creen
que cuando se alimentan, se nutren. Aunque ambos términos están estrechamente
relacionados entre sí, no se trata de lo mismo. Los alimentos son sistemas complejos
que contienen, entre otras cosas, sustancias nutritivas que cumplen con el papel de
aportar elementos esenciales para que el cuerpo se mantenga saludable; además, los
alimentos son un soporte energético para el organismo. Sin embargo, existen también
una serie de características que convierten a los alimentos en algo apetecible, valor
fundamental en la industria alimentaria, ya que en realidad no comemos únicamente
para nutrirnos o para saciar nuestro apetito, sino por el puro placer de hacerlo, y en
algunos casos, para suplir carencias psicológicas.
Alimento se define, desde el punto de vista nutricional, como todo producto natural o
transformado que por sus componentes químicos y características organolépticas
puede ser ingerido para calmar el hambre, satisfacer el apetito y aportar los nutrientes
que el organismo requiere para mantenerse sano, ya que gracias a él, se desarrollan
correctamente los procesos bioquímicos que sostienen la vida2-3.
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1.2. DEFINICIÓN DE BROMATOLOGÍA
Etimológicamente la palabra bromatología proviene de las palabras griegas bromatos que significa alimento y logos que
significa tratado o estudio, entonces literalmente bromatología es estudio de los alimentos. Esta ciencia también es conocida
como ciencia de los alimentos. Es la disciplina que abarca el estudio de los alimentos desde todos los puntos de vista posibles:
composición, estructura, función, valor nutritivo, características higiénico-sanitarias, fabricación, calidad, almacenamiento,
conservación, análisis y legislación.
Química y bioquímica de alimentos: Estudian la composición, estructura y propiedades de los alimentos como los cambios y
reacciones que ocurren en ellos cuando son procesados.
Microbiología de alimentos: Estudia los microorganismos beneficiosos para crear nuevos productos alimenticios (quesos,
vinos, etc.) así como los perjudiciales que por ser patógenos pueden causar enfermedades. Esto se relaciona directamente
con la higiene de los alimentos.
Toxicología de los alimentos: Estudia aquellas sustancias presentes en los alimentos o que se producen en ellos después de
ser sometidos a tratamientos y que pueden causar daño al ser humano.
Análisis de alimentos: Determina cuantitativa y cualitativamente la composición de los alimentos a través de métodos
químicos para determinar la calidad de éstos, y detecta fraudes, adulteraciones y falsificaciones.
Tecnología de alimentos: Determina procesos que transforman los alimentos siempre dentro de estándares legales y
parámetros de calidad preestablecidos.
Dietética: Se encarga de elaborar los menús que satisfagan los requerimientos nutricionales de los grupos de población o
personas a quienes se dirigen los productos alimenticios.
Nutrición: Se ocupa de las relaciones establecidas entre los alimentos y el organismo, que se producen a través de la
alimentación.
Por último se recomienda beber ocho vasos de agua al día (aproximadamente esto se corresponde con dos litros), evitar las
bebidas y refrescos azucarados y moderar el consumo de alcohol.
¿El mismo número de porciones recomendadas por la pirámide alimentaria es igual para todas las personas?
En realidad no, la pirámide nutricional es una recomendación general, pero para saber cuál es el número correcto de porciones
diarias que deben ser consumidas de cada uno de los grupos; es necesario prestar atención a las calorías diarias que cada
persona requiere.
Tercer nivel: encontramos las frutas, las verduras y el aceite de oliva, que
debemos tratar de consumir varias veces al día, debemos consumir entre dos y tres
raciones de verdura al día, y entre tres y cuatro piezas de fruta al día.
Cuarto nivel: lácteos, pescado, huevos y carnes de bajo contenido en grasa, como el pollo o el pavo. Estos alimentos son una
buena fuente de proteínas, pero debemos limitar su consumo a un máximo de una vez diaria.
Quinto nivel/cúspide: Todos los productos que debemos limitar en nuestra dieta, con un consumo opcional, ocasional y
moderado.
Entre estos alimentos están:
Las carnes rojas, como el cerdo, la ternera o cualquier embutido.
Grasas saturadas, los dulces y la bollería.
2. Causas que provocan la descomposición de los alimentos: físicas, mecánicas, bioquímicas (microorganismos).
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Introducción
Las causas de alteración de los alimentos pueden ser de naturaleza física, química, biológica, también se ha indicado que las
causas físicas y parasitarias, incluidas dentro de las biológicas, son importantes porque abren el camino al ataque de los
microorganismos. En consecuencia, las causas más comunes de alteración de los productos alimentarios son de naturaleza
biológica y entres éstas, sin duda las más importantes por los daños económicos producidos son los microorganismos y las
enzimas naturales de los alimentos. Estas dos causas, junto con las de naturaleza química, revisten una importancia notable,
no solo por la frecuencia en que intervienen en los procesos de deterioro, sino también, y particularmente, porque los procesos
de alteración que producen implican, en prácticamente la totalidad de los casos, la destrucción de todo el producto, al contrario
de lo que ocurre cuando intervienen otras causas de alteración, que pueden determinar fenómenos de deterioro localizados
que presentan la posibilidad de una utilización parcial del producto.
Causas Químicas
Entre las reacciones químicas que conducen al deterioro de los alimentos existen dos particularmente importantes: el
pardeamiento no enzimático y el enranciamiento de las grasas.
El pardeamiento de Maillard, o pardeamiento no enzimático, incluye una serie de reacciones en las que el desarrollo del color
tiene lugar en el último paso del proceso. Se puede resumir en tres pasos:
• Paso intermedio, donde existe formación de colores amarillos muy ligeros y producción de olores desagradables:
1. Deshidratación de azúcares, se forman derivados del furfural, reductonas o dehidrorreductoras, dependiendo del
Ph y de la actividad de agua del sistema.
2. Fragmentación de azúcares, se forman compuestos α-hidroxicarbonilos, glucoaldehido, gliceraldehido,
piruvaldehido, acetol, acetoína, diacetilo.
3. Degradación de Strecker, aminoácidos más la dehidorreductonas de la desidratación de azúcares forman
aldehídos con un átomo de carbono menos que el aminoácido inicial, más CO2.
Como consecuencia de las reacciones de Strecker se forman, además de los citados aldehídos y CO2, nuevos compuestos
carbonílicos que pueden reaccionar entre sí, con los aldehídos o con las sustancias amino y producir compuestos volátiles
aromáticos, deseables o no, tales como las pirazinas, entre las que destaca la dimetilpirazina que es, por ejemplo, el
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constituyente del aroma de las patatas chips. Esta reacción se utiliza para producir los aromas característicos de ciertos
alimentos, como el chocolate, la miel y el pan. Los pigmentos responsables del color producido en las fases finales del
pardeamiento son los melanoidinas coloidales, si las reacciones de Maillard y de Strecker son muy intensas, no solo producen
sabores desagradables sino que dan lugar a algunas sustancias potencialmente tóxicas, las premelanoidinas, que pueden
contribuir a la formación de nitrosaminas, además de tener efecto mutagénico por sí mismas. Las reacciones de Maillard se
favorecen a PH ligeramente alcalino y por lo tanto los alimentos ácidos no están sujetos a este tipo de oscurecimiento.
Causas Biológicas
Como se ha indicado, las causas biológicas son las más importantes en el deterioro de los alimentos y las de más graves
consecuencias, y entre éstas particularmente las producidas por las enzimas naturales de los alimentos y las causadas por
microorganismos.
Así mismo, los cristales de hielo formados durante la congelación son perjudiciales para la firmeza de las frutas y hortalizas
pos las mismas razones: liberación de enzimas que hidrolizan las paredes.
Microorganismos
El proceso de deterioro de naturaleza microbiana es un fenómeno variable, dado que está condicionado por el tipo y número
de especies microbianas presentes, que a su vez está condicionado por la composición química del sustrato y de las
condiciones de conservación, sobre todo la temperatura y la presencia o ausencia de oxígeno.
CAUSAS DE ALTERACIÓN
FÍSICO • Por pérdida o ganancia de humedad (Ej. apelmazamiento)
• Por efecto de temperaturas no apropiadas (Ej daño por frío).
• Por efecto de golpes, impacto, abrasión, corte o vibración
• Por acción dañina de insectos, parásitos y roedores.
• Se pueden manifestar durante la manipulación, preparación o almacenamiento de los
alimentos.
QUÍMICO • Por reacciones químicas catalizadas por altas temperaturas, oxígeno, enzimas, luz y/o
metales. Ej, Rancidez oxidativa, reacción de Maillard, degradación de pigmentos.
• Se manifiestan durante el almacenamiento de los alimentos.
Las alteraciones microbianas son responsables de las alteraciones más frecuentes y más graves. Los principales
microorganismos que participan en la alteración de los alimentos son: bacterias, mohos y levaduras. Estos pueden atacar
prácticamente todos los constituyentes de los alimentos11, llegando a alterar las características organolépticas (apariencia
general, color, olor, sabor y textura) de los alimentos. En la Tabla 4 se presentan las características y tipo de deterioro de los
principales microorganismos.
Conservación de alimentos
Es el conjunto de procedimientos y recursos para preparar y envasar los productos alimenticios, con el fin de consumirlos
tiempo después.
En general los alimentos son perecederos, por lo que necesitan ciertas condiciones de tratamiento, conservación y manipulación.
Su principal causa de deterioro es el ataque por diferentes tipos de microorganismos (bacterias, levaduras y mohos). Esto tiene
implicaciones económicas evidentes, tanto para los fabricantes (deterioro de materias primas y productos elaborados antes de
su comercialización, pérdida de la imagen de marca, etc.) como para distribuidores y consumidores (deterioro de productos
después de su adquisición y antes de su consumo).
Se calcula que más del 20% de todos los alimentos producidos en el mundo se pierden por acción de los microorganismos.
Por otra parte, los alimentos alterados pueden resultar muy perjudiciales para la salud del consumidor. La toxina botulínica,
producida por una bacteria, Clostridium botulinum, en las conservas mal esterilizadas, embutidos y en otros productos, es una
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de las sustancias más venenosas que se conocen (miles de veces más tóxica que el cianuro). Otras sustancias producidas por
el crecimiento de ciertos mohos son potentes agentes cancerígenos.
Existen pues razones poderosas para evitar la alteración de los alimentos. A los métodos físicos, como el calentamiento,
deshidratación, irradiación o congelación, pueden asociarse métodos químicos que causen la muerte de los microrganismos o
que al menos eviten su crecimiento.
El deterioro por radiación. Es uno de los factores físicos más importantes y se producen por:
Rayos visibles. Estos modifican el color y origina sabores desagradables a los alimentos por lo que muchos se envasan en
frascos de color oscuro.
Rayos invisibles. Producen alteraciones en el olor de determinados alimentos como en las grasas un olor rancio, sabores
extraños y destruye la riboflavina de la leche.
Rayos infrarrojos. Producen altas temperaturas las cuales entre otros ocasionan deshidratación de los alimentos, alteración de
las proteínas.
Bajas temperaturas
La congelación conserva los alimentos impidiendo la multiplicación de los microorganismos. Dado que el proceso no destruye a
todos los tipos de bacterias, aquellos que sobreviven se reaniman en la comida al descongelarse y a menudo se multiplican
mucho más rápido que antes de la congelación.
Muchos de los métodos empleados para preservar los alimentos se basan, no en la destrucción o eliminación de los
microorganismos sino en retrasar su germinación o impedir su crecimiento. En estos casos la conservación es temporal, debido
a que solo se inhibe la actividad de los microorganismos.
Las bajas temperaturas retardan las reacciones químicas, la acción de las enzimas y retrasan o inhiben el crecimiento y actividad
de los microorganismos. Cuanto más baja sea la temperatura más lenta serán las reacciones químicas, la acción enzimática y
el crecimiento bacteriano.
Las bajas temperaturas salvo en algunas ocasiones no destruye los microorganismos, solo inhiben su acción y cuando el
producto es retirado de la refrigeración o descongelado, los gérmenes recobran su actividad y lo deterioran.
Existen alimentos como por ejemplo los plátanos que se deben conservar a 15 grados. Las carnes se conservan durante varias
semanas a 2 - 3ºC bajo cero, siempre que se tenga humedad relativa y temperatura controladas. De este modo no se distingue
de una carne recién sacrificada.
Congelación
La industria de la alimentación ha desarrollado cada vez más las técnicas de congelación para una gran variedad de alimentos:
frutas, verduras, carnes, pescados y alimentos precocinados de muy diversos tipos. Para ello se someten a un enfriamiento muy
rápido, a temperaturas del orden de -30ºC con el fin de que no se lleguen a formar macrocristales de hielo que romperían la
estructura y apariencia del alimento.
Con frecuencia envasados al vacío, pueden conservarse durante meses en cámaras de congelación a temperaturas del orden
de -18 a -20ºC, manteniendo su aspecto, valor nutritivo y contenido vitamínico.
El fundamento de la congelación es someter a los alimentos a temperaturas iguales o inferiores a las necesarias de
mantenimiento, para congelar la mayor parte posible del agua que contienen. Durante el período de conservación, la temperatura
se mantendrá uniforme de acuerdo con las exigencias y tolerancias permitidas para cada producto. Detiene la vida orgánica, ya
que enfría el alimento hasta los 20º bajo cero (en congeladores industriales llega hasta 40º bajo cero). Es un buen método,
aunque la rapidez en el proceso influirá en la calidad de la congelación.
La congelación se efectúa sometiendo los alimentos a temperatura inferior a su punto de congelación. Usualmente es de -
2.2grados.
La temperatura de – 10 grados tiene mucha significación ya que marca la línea bajo la cual los mohos y las levaduras apenas
se reproducen, algunas bacterias pueden multiplicarse muy lentamente a estas temperaturas pero no causa prejuicios.
Medidas de control
• Debe vigilarse la temperatura de las neveras, congeladores, transportes, etc, manteniéndola al nivel apropiado y evitando
fluctuaciones.
• Los alimentos a refrigerar o congelar deben estar en óptimas condiciones.
• Las neveras deben recibir una limpieza adecuada, las paredes y techos deben pintarse con pinturas a prueba de mohos.
• Deben evitarse la recongelación de alimentos que se hayan descongelado.
Es una técnica costosa y enfocada a unos pocos alimentos, como la leche, la sopa, los huevos, la levadura, los zumos de frutas
o el café. Extracción de agua por evaporación o sea del estado líquido a altas temperaturas.
En estos métodos se emplea el aire caliente o vacío. El agua que contiene los componentes solubles se mueva a la superficie
del alimento donde se evapora y deja un residuo de sus solutos en la superficie, esta migración produce una retracción del
alimento y la formación de una cáscara endurecida en la superficie que impide o dificulta el secado, esto produce cambios de
sabor, textura, y a veces pérdida del valor nutritivo. Este método no cumple los requisitos deseados.
Otros métodos
Esterilización
Consiste en colocar el alimento en recipiente cerrado y someterlo a elevada temperatura durante bastante tiempo, para asegurar
la destrucción de todos los gérmenes y enzimas. Cuanta más alta sea la temperatura de esterilización menor será el tiempo. A
140º C el proceso dura solamente unos segundos.
La acidez es un factor importantísimo, cuanta más acidez, mejor conservación (frutas, tomate, col, preparados tipo ketchup, y
algunas hortalizas ácidas), en algunos casos, ni siquiera necesita llegar a temperaturas de ebullición. Para asegurar la acidez
(incluso tratándose de los alimentos anteriores, cuando son muy maduros) conviene añadir aproximadamente 2 cucharadas de
zumo de limón, por cada 500 g de género.
En cambio, carnes, aves, pescados y el resto de las hortalizas, al ser muy poco ácidas, necesitan mayor temperatura, por lo que
sólo es posible su esterilización en autoclave. De no alcanzar la temperatura precisa podrían contaminarse y producir botulismo,
si se consumen. En general siempre se desechará cualquier conserva que presente olor, aspecto o sabor extraño.
Pasteurización
Es una operación consistente en la destrucción térmica de los microorganismos presentes en determinados alimentos, con el fin
de permitir su conservación durante un tiempo limitado. La pasterización se realiza por lo general a temperaturas inferiores a los
100ºC.
Cabe distinguir la pasterización en frío, a una temperatura entre 63 y 65ºC durante 30 minutos, y la pasterización en caliente, a
una temperatura de 72 - 75ºC durante 15 minutos. Cuanto más corto es el proceso, más garantías existen de que se mantengan
las propiedades organolépticas de los alimentos así tratados.
Después del tratamiento térmico, el producto se enfría con rapidez hasta alcanzar 4 -6ºC y, a continuación, se procede a su
envasado. Los productos que habitualmente se someten a pasterización son la leche, la nata, la cerveza y los zumos de frutas.
El pasteurizado consiste en un sistema continuo que comunica inicialmente vapor de agua o de radiaciones infrarrojas, mediante
un intercambio de calor, a continuación, el producto pasa a una sección en la que se mantiene la temperatura durante un tiempo
dado, en la sección final del aparato se verifica el enfriamiento mediante otro sistema intercambiador de calor que, en este caso,
se abastece primero de agua fría y finalmente de agua helada.
4. Métodos químicos de conservación de alimentos: ahumado, acidificación, alta concentración de sal o azúcar.
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El humo tiene unos componentes activos como antioxidantes, monohidroxifenoles, polihidroxifenoles (pirogalol),
antimicrobianos, ácidos carboxílicos y fenoles, esteres y compuestos carbonílicos e hidrocarburo.
Esta técnica se puede hacer en frío, donde se pone sal y se expone el producto al humo a 30-38ºC durante 30 horas y luego
se baja la temperatura a 24-28 ºC. Se suele aplicar en chorizos, beicon y jamones. Son tratamientos largos.
También se puede aplicar en caliente el ahumado, el alimento se somete a humo a 100 ºC durante 60 minutos. Se aplica a
salchichas y morcillas. Son alimentos que deben conservarse refrigerados.
El ahumado conlleva un peligro que es el desarrollo de hidrocarburos aromáticos policíclicos (PHAs) que son cancerígenos
(antraceno, pireno, naftaleno); se puede evitar utilizando filtros que absorban esas sustancias.
Esta técnica de conservación da un sabor característico a los alimentos, disminuye la actividad del agua, a mayor porcentaje
de salmuera, hay mayor capacidad de conservación, hay menos disponibilidad de agua y disminuye la capacidad de desarrollo
de microorganismos.
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Técnica de salazón
La técnica de salazón es un método mediante el cual se adiciona sal a un alimento para eliminar su humedad y de esta forma
se reduce el desarrollo de microorganismos, a excepción de halófilos y halotolerantes.
Encontramos la salmuera seca, en la que se trata de cubrir un género con sal. Además se suelen añadir especies secas,
azúcar y nitratos. Se aplica en pescados y carnes. Los nitratos previenen el crecimiento del Clostridium botulinum.
La salmuera líquida se utiliza para hacer un baño del género en un preparado compuesto por agua, sal común y nitratos. Se
aplica en carnes, pescados y verduras.
También se suelen utilizar estos dos tipos de técnicas combinadas, utilizando una salmuera líquida con un porcentaje de
salazón.
Con la salmuera se produce deshidratación, decoloración y salida de sustancias sápidas que cambian el sabor del producto
por ósmosis.
En el proceso de salado se produce el mecanismo de ósmosis en el que entra sal alimento y sale agua del mismo.
En el proceso de maduración que dura unos días hay cambios de textura y aromas, hay más sodio libre dentro del alimento
que fuera.
En el proceso de desalado, se produce la operación inversa de ósmosis, se rehidrata el alimento absorbiendo agua y soltando
el sodio.
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Adición de azúcar: cuando se realiza a elevadas concentraciones permite que los alimentos estén protegidos contra la
proliferación microbiana y aumenta sus posibilidades de conservación, este proceso se lleva a cabo en la elaboración de leche
condensada, mermeladas, frutas escarchadas y compotas.
Este artículo se va a centrar en los aditivos que cumplen el primero de los objetivos mencionados, es decir, como
prolongadores de la vida útil de los alimentos, que es una de las mayores preocupaciones en el campo de la industria y la
seguridad alimentaria.
De acuerdo a la clasificación propuesta anteriormente, vamos a analizar las 4 categorías de aditivos que ayudan a alargar la
vida útil de los alimentos
Los Conservantes
La solución mediante aditivos para detener o retrasar el deterioro por parte de los microrganismos (bacterias, levaduras,
mohos) viene de la mano de los Conservantes. El deterioro microbiano de los alimentos, tiene implicaciones económicas
evidentes tanto para fabricantes como distribuidores y usuarios consumidores. Se calcula que más del 20% de todos los
alimentos producidos en el mundo, se pierden por acción de los microorganismos. Los alimentos alterados por la acción de los
microorganismos pueden resultar un serio problema de seguridad alimentaria.
Cuando la alteración del alimento es provocada por un microorganismo patógeno, según los niveles de presencia del mismo o
en algunos casos de sus toxinas, puede resultar un riesgo para la vida de los consumidores.
Los alimentos contaminados por microorganismos patógenos o sus toxinas, generalmente no son detectables en apariencia
(aspecto, olor y sabor) pero suelen producir trastornos gastrointestinales, tales como dolor abdominal, diarreas, náuseas y
vómitos, a veces acompañados de fiebre y en determinados casos pueden desencadenar enfermedades graves, como la
Salmonella.
Los Antioxidantes
La utilización de los antioxidantes como aditivos alimentarios, es una solución a la oxidación de los lípidos que resulta ser una
de las causas principales del deterioro de los alimentos junto con la acción de los microorganismos.
Las sustancias antioxidantes se caracterizan fundamentalmente retardar del desarrollo de los procesos oxidativos. La
oxidación de las grasas provoca una disminución de la capacidad nutricional del alimento, ya que se destruyen vitaminas
liposolubles (A y E) y ácidos poliinsaturados (Ácido linoleico, linolico y sus familias).
La degradación oxidativa de los lípidos, un fenómeno químico complejo (explicado en anteriores artículos) conduce al
enranciamiento del alimento, lo cual puede producir alimentos no aptos para el consumo por el deterioro de sus propiedades
organolépticas, con las consiguientes pérdidas económicas, de imagen y riesgo en el caso de ser consumidos.
Los alimentos afectados por un proceso de oxidación avanzado, generalmente son detectables en apariencia, ya que se
manifiesta en su aspecto (color rojizo), olor o sabor, lo que se denomina enranciamiento (como hemos visto anteriormente).
Los Antisépticos
Son sustancias que paralizan o inhiben el crecimiento y la reproducción de bacterias, hongos y virus. Son sustancias químicas
antimicrobianas que se oponen a la sepsis o putrefacción de materiales vivos. Se trata de desinfectantes con baja actividad
tóxica hacia los tejidos vivos donde se aplican.
Como antisépticos naturales y popularmente conocidos se encuentran: la sal, el azúcar, el ácido acético, los alcoholes y el
humo de leña.
Nuestro paladar es capaz de reconocer sólo grandes diferencias en el ph. Un producto ácido tiene un gusto agrio, mientras un
producto alcalino tiene un gusto amargo.
Conclusiones
Es necesario un completo conocimiento del comportamiento de los aditivos alimentarios en función de su naturaleza, en
función del medio en el que se encuentran y en función de las características del proceso de fabricación en los que se vayan a
aplicar, para realizar una correcta elección del mismo y dar una solución eficaz a la problemática a la que se enfrenten.
Sin lugar a dudas, la asistencia de un experimentado departamento técnico con relación a estos ingredientes, facilitará mucho
los elementos básicos que se deban tener en consideración para tomar una decisión satisfactoria.
Los motivos por los que deberá establecerse dicha necesidad son:
• Conservar la calidad nutritiva de un alimento.
• Proporcionar alimentos con destino a un grupo de consumidores con
necesidades dietéticas especiales.
• Aumentar la estabilidad de un alimento o mejorar sus propiedades
organolépticas.
• Favorecer los procesos de fabricación, transformación o almacenado de un
alimento, siempre que no se enmascare materias primas defectuosas o
prácticas de fabricación inadecuadas.
Los sistemas de regulación de los aditivos pueden estar basados en las llamadas listas positivas7 o listas negativas8. Las
primeras pueden ser horizontales, cuando enumeran las sustancias admitidas como aditivos, pero sin establecer los alimentos
a los que se puede agregar ni la dosis de adición (las Directivas de la UE, destinadas a la armonización de las normativas de
los países miembros son un ejemplo) o verticales, si presentan las sustancias admitidas como aditivos señalando los alimentos
a los que se incorporan, así como las dosis máximas permitidas. El uso de una sustancia no incluida en la lista, o en el caso de
que figure en la lista y se añada a un alimento no autorizado o en una dosis superior a la establecida, da lugar a una infracción
de la reglamentación.
Ahora bien, el que se recoja legalmente la posibilidad de utilizar sustancias como aditivos, no significa que su uso sea
obligatorio, sino que, si es necesaria su incorporación, sólo podrán emplearse en los alimentos señalados. Hay que indicar, sin
embargo, que la filosofía actual en el campo de la industria alimentaria es el de incorporar lo menos posible cualquier
sustancia, ya sea como aditivo o como coadyuvante, y se recurre a métodos físicos que permitan una mejor manipulación y
procesado de las materias primas, así como una óptima conservación del producto final.
Dadas las exigencias de seguridad obligada para los aditivos, el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios
estableció que los aditivos deben someterse a estudios de toxicidad aguda (ensayos a intervalos de 24 horas), de corta
duración (ensayos durante un período de hasta 90 días) y crónica (ensayos durante toda la vida o a varias generaciones de
animales de vida corta), así como de teratogénesis9 , de carcinogénesis10 y mutagénesis.
Para establecer la cantidad máxima de un compuesto que puede consumirse diariamente durante toda la vida, sin que se
pueda acusar un riesgo apreciable para la salud humana, se ha definido la Ingesta Diaria Aceptable (IDA), expresada en mg de
aditivo por Kg de peso corporal (tabla 1). Para su cálculo se toma la dosis que no haya causado ningún efecto toxicológico en
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la especie animal más sensible y se reduce mediante un factor de seguridad para aplicarlo al uso humano. Normalmente se
admite un factor de seguridad de 100, aunque en algunos casos también puede usarse un factor de 1000.
4. COLORANTES
La primera sensación percibida en un alimento, que incluso influye sobre el sabor y el olor, es el color. Pero los alimentos
naturales poseen un color que varía tanto con la estacionalidad de la materia prima como con los tratamientos tecnológicos
aplicados en su procesado. Así que para hacerlos atractivos a los consumidores deben colorearse artificialmente. Más aún, el
coloreado puede condicionar el éxito o fracaso comercial de un producto. Para ello se pueden utilizar sustancias obtenidas de
fuentes naturales o preparadas por métodos físicos o químicos. Pero no todas las sustancias colorantes son adecuadas con
fines alimentarios, ya que algunas incluso pueden resultar perjudiciales para la salud. Tal es el caso de derivados de cobre,
plomo y arsénico, que se usaron en el siglo XIX para colorear fraudulentamente los alimentos. Inicialmente se sustituyeron los
colorantes naturales por los sintéticos, por ser inestables con el tiempo. Actualmente, y en la medida de lo posible, se recurre a
colorantes naturales en lugar de sintéticos, ya que existe una presión importante por parte de los consumidores.
Salvo que se indique lo contrario, no pueden incorporarse colorantes (ni los legalmente aceptados) a los alimentos que no se
someten a tratamiento para modificar su estado inicial. Este es el caso de la carne cruda (entera, troceada o picada).
b. Colorantes sintéticos
El coloreado de los alimentos alcanzó su
apogeo con el desarrollo en el siglo XIX de
la industria de los colorantes orgánicos de
síntesis. Ya en 1860 se coloreaba el vino en
Francia con fucsina; más adelante se
colorearon los macarrones y la mantequilla con dinitrocresol, etc. En los últimos años el interés de los consumidores por la
seguridad de los alimentos ha llevado a muchas empresas a revisar la formulación de sus productos y sustituir cuando es
tecnológicamente factible los colorantes artificiales por otros naturales. Además, aunque en general son más resistentes que
los colorantes naturales, los colorantes sintéticos presentan también problemas en su uso; por ejemplo, en muchos casos se
decoloran por acción del ácido ascórbico, efecto importante en el caso de las bebidas refrescantes, en que esta sustancia se
utiliza como antioxidante.
La preocupación por la seguridad en el uso de los colorantes sintéticos ha hecho que hayan sido estudiados de forma
exhaustiva sus efectos sobre la salud, mucho más que la mayoría de los colorantes naturales. Ello ha llevado a reducir
progresivamente el número de colorantes utilizables, aunque al contrario de lo que sucede en los otros grupos de aditivos,
existan grandes variaciones de un país a otro. Por ejemplo, en los países nórdicos están prohibidos prácticamente todos los de
síntesis, mientras que en Estados Unidos no están autorizados algunos de los utilizados en Europa, pero sí lo están otros que
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no se utilizan aquí. Además cada colorante tiene por sí mismo un límite que varía según la sustancia de que se trate y del
alimento en el que se utilice. La tendencia actual es a limitar más aún tanto los productos utilizables como las cantidades que
pueden añadirse.
5. CONSERVANTES
La principal causa de deterioro de los alimentos es la actividad de los microorganismos (bacterias, levaduras y mohos). El
problema de las alteraciones microbianas de los alimentos tiene implicaciones económicas, tanto para los fabricantes
(deterioro de materias primas y productos elaborados, pérdida de la imagen de marca, etc.) como para distribuidores y
consumidores (deterioro de productos después de su adquisición y antes de su consumo). A los métodos físicos, como el
calentamiento, deshidratación, irradiación o congelación, pueden asociarse métodos químicos que causen la muerte de los
microorganismos o que al menos eviten su crecimiento.
6. ANTIOXIDANTES
La oxidación de las grasas es la forma de deterioro de los alimentos más importante después de las alteraciones producidas
por microorganismos, y representa el factor limitante de la vida útil de muchos de ellos, desde las galletas de aperitivo hasta el
pescado congelado.
Las industrias alimentarias intentan evitar la oxidación de los alimentos utilizando diferentes técnicas, que van desde el
envasado hermético al vacío hasta el uso de sustancias con propiedades antioxidantes. La mayoría de los productos grasos
tienen sus propios antioxidantes naturales, aunque muchas veces estos se pierden durante el procesado (refinado de los
aceites, por ejemplo), pérdida que debe ser compensada de forma artificial. Las grasas vegetales son en general más ricas en
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sustancias antioxidantes que las animales. También otros ingredientes, como ciertas especias (el romero, por ejemplo),
pueden aportar antioxidantes a los alimentos elaborados con ellos. Por otra parte, actualmente se propone que las grasas
predominantes de la dieta sean insaturadas, con el fin de prevenir las enfermedades cardíacas, por ello hace más necesario el
uso de antioxidantes, ya que son estas grasas las susceptibles de sufrir los fenómenos de oxidación.
Los antioxidantes actúan deteniendo la oxidación de las grasas. Otras sustancias refuerzan la acción de los antioxidantes
eliminando las trazas de ciertos metales, como el cobre o el hierro, que facilitan la oxidación. Los primeros son los
antioxidantes propiamente dichos, mientras que los segundos reciben la denominación legal de “sinérgicos de antioxidantes”, o
más propiamente, de “agentes complejantes13”. Los antioxidantes retrasan la alteración oxidativa del alimento, pero no la evita
de una forma definitiva. Es más, el uso de antioxidantes en cantidades o en condiciones inadecuadas puede incluso acelerar la
oxidación. Otros aditivos alimentarios (por ejemplo, los sulfitos) tienen una cierta acción antioxidante, además de la acción
primaria para la que específicamente se utilizan. Esta acción lateral se indicará también al tratar cada uno de ellos.
En este grupo se incluyen aquellas sustancias, también denominadas a veces sinérgicos de antioxidantes, que tienen acción
antioxidante por un mecanismo específico, el secuestro de las trazas de metales presentes en el alimento. Estas trazas (cobre
y hierro fundamentalmente) pueden encontrarse en el alimento de forma natural o incorporarse a él durante el procesado, y
tienen una gran efectividad como aceleradores de las reacciones de oxidación. Algunos de estos aditivos tienen también otras
funciones, como acidificantes o conservantes, mientras que otros aditivos, cuya principal función es distinta, poseen cierta
actividad antioxidante por este mecanismo, por ejemplo, los fosfatos, el sorbitol, etc.
Las limitaciones legales a su uso se refieren normalmente al conjunto de sustancias de este tipo que pueden añadirse, sea la
que se añada una sola o una mezcla de varias.
La industria química es capaz de reproducir a un precio razonable la mayoría de las sustancias aromáticas cuya estructura se
conoce. Así se obtienen la vainillina (vainilla) o el anetol (anís). Otros se obtienen por aislándolas a partir de fuentes naturales.
Uno de ellos es el eugenol, que se obtiene del aceite de clavo, del que forma alrededor del 85%.
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La fermentación en alimentos seguramente fue descubierta en forma accidental, y gracias a esto se han podido conservar
alimentos por largos períodos de tiempo. En la actualidad consumimos una gran variedad de alimentos que han sufrido un
proceso de fermentación y que son familiares, ejemplos de ello son: el vino, la cerveza, la salsa de soja, el vinagre, los quesos,
el yogur y el pan.
Los alimentos fermentados son aquellos cuyo procesamiento involucra el crecimiento y actividad
de microorganismos como mohos, bacterias o levaduras (hongos microscópicos).
Esta actividad de fermentación permite que los alimentos modifiquen su sabor al mismo tiempo que aumentar su vida útil
(permitiendo su conservación).1
La fermentación es un proceso catabólico de oxidación incompleta, que no requiere oxígeno, siendo el producto final un
compuesto orgánico. Estos productos finales son los que caracterizan los diversos tipos de fermentaciones. Los organismos que
realizan la fermentación pueden ser de varios tipos según la materia a fermentar.
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La conservación por fermentación depende de la conversión de azucares a ácidos por la acción de los microorganismos y de la
imposibilidad de las bacterias de crecer en un medio ácido. Aquí es necesario inhibir el desarrollo de los microorganismos
capaces de provocar la putrefacción. El cloruro de sodio (sal común) es muy útil, limita el crecimiento de gérmenes putrefactos
e inhibe el crecimiento de gérmenes indeseables en el proceso de la fermentación.
No obstante hay ciertas bacterias que soportan grandes concentraciones de sal y crecen en las mismas. Las fermentaciones
pueden estar producidas por bacterias, levaduras, mohos o ambas. El pan, vinos, vinagre, cerveza, quesos, encurtidos son
producto de un proceso de fermentación por algunos de estos microorganismos.