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Fomentando la Amistad en Niños

El documento habla sobre la amistad. Define la amistad como una relación afectiva entre dos personas basada en la confianza, el apoyo mutuo y el respeto. Describe los componentes de la amistad como la empatía, la fidelidad y el interés por el bienestar del otro. Además, ofrece recomendaciones para que los padres y escuelas promuevan la amistad entre los niños a través de actividades que fortalezcan los lazos sociales.
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Fomentando la Amistad en Niños

El documento habla sobre la amistad. Define la amistad como una relación afectiva entre dos personas basada en la confianza, el apoyo mutuo y el respeto. Describe los componentes de la amistad como la empatía, la fidelidad y el interés por el bienestar del otro. Además, ofrece recomendaciones para que los padres y escuelas promuevan la amistad entre los niños a través de actividades que fortalezcan los lazos sociales.
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LA AMISTAD

¿QUÉ ES LA AMISTAD?
La amistad es una relación afectiva entre dos personas. La amistad es una de las más comunes
relaciones interpersonales que la mayoría de los seres humanos tienen en la vida. Amistad es un
sentimiento convenido con otra persona, donde se busca confianza, consuelo, amor y respeto.
Es algo muy especial entre dos personas que son amigos. La amistad se da en distintas etapas de
la vida y en diferentes grados de importancia y trascendencia. La amistad nace cuando los sujetos
de la amistad se relacionan entre sí y encuentran en sus seres algo en común. Hay amistades que
nacen a los pocos minutos de relacionarse y otras que tardan años en hacerlo. Las amistades
generalmente duran toda la vida. Los amigos en la mayoría de los casos se ven por muchas
décadas. El caso más común de amistad donde interviene un homo sapiens y un animal u otra
especie, es el caso del perro; a éste último se le conoce como el mejor amigo del hombre. Aunque
también se puede dar la amistad con otras especies animales, o incluso entre dos o más animales
(no homo sapiens) de especies distintas.

COMPONENTES DE LA AMISTAD
La amistad tiene una serie de componentes:
 Dar ánimos y entender cómo te sientes en situaciones desagradables.
 Empatía y simpatía.
 Fidelidad.
 Agrado por compartir una o más actividades, ideas, gustos, recuerdos o la vida misma. En toda
amistad entre personas se encuentran además:
 Amor. Es lo más importante en la amistad, la amistad se basa en este concepto en conjunto con
los demás pero para una verdadera amistad debe existir amor.
 Confianza y sinceridad. Se facilita el hablar y el actuar como naturalmente se piensa y se es,
minimizando los frenos sociales que * Interés y preocupación por el amigo. Se interesa por el
bienestar del otro, es decir, de sus problemas y logros. Por esto procura reunirse, comunicarse o
convivir con él.
 Reciprocidad. Ésta se consigue apoyándose mutuamente en los buenos y en los malos
momentos

ACTIVIDADES PARA PROMOVER LA AMISTAD


La amistad es un valor que debe prevalecer desde el hogar y la escuela y debe continuar
promoviendo actividades que permitan fortalecer los lazos de amistad entre los niños, docentes
y personas. La familia puede contribuir a potenciar la amistad a través de una serie de pautas:

-Realizar conversaciones sobre el valor de la amistad como prioridad familiar.

- Esforzarse por conocer a las familias de los amigos de sus hijos

- Invitar a otros niños/as a la casa para conocerlos.

- Realizar excursiones con los amigos de sus hijos.

- Conocer las necesidades individuales de los niños/as amigos de sus hijos.

- Conversar con los niños sobre sus amistades y sobre lo que significa tener amigos.
- Promover actividades en el parque, o lugares de recreación con los niños y sus padres.

- Invitar a sus hijos y vecinos para consolidar la amistad a los lugares de recreación que existen en
la comunidad. La escuela también puede contribuir a potenciar la amistad a través de una serie
de pautas:

-Realizar actividades que desarrollen destrezas sociales y recreativas.

- Crear oportunidades para que las familias se conozcan.

-Promover proyectos relacionados con la amistad y la recreación.

-Ofrecer talleres a los docentes sobre estrategias para promover la amistad entre los compañeros
de clase.

-Informar a los padres cuando surjan amistades entre sus hijos y compañeros para que se
preocupen por fomentarlas.

-Organizar los grupos de niños por edades para fomentar la amistad al intercambiar gustos,
juegos, preferencias en la lectura y otros.

-Organizar juegos, canciones, dinámicas con grupos de niños para realzar el valor de la amistad
entre los compañeros.

-Fomentar la lectura y escritura a través de cuentos, canciones, narraciones, que promuevan la


amistad.

Fundamentalmente, los adultos actúan para que los niños puedan hacer amigos construyendo
relaciones positivas, y de apoyo con ellos. Los niños comienzan a desarrollar la confianza básica y
la seguridad en sí mismo necesaria para salir y conocer nuevas personas, a través de una relación
cálida con sus padres. Cuando los niños maduran, ellos siguen confiando en el apoyo de sus
padres, pero ellos también se benefician del apoyo de otros adultos confiados. Los adultos
también ayudan a los niños a hacer amigos siendo un buen modelo a imitar. Los niños aprenden
muchas habilidades sociales de cómo los adultos se relacionan con ellos y con otra gente.

CÓMO FOMENTAR LOS PADRES LA AMISTAD


EN LOS NIÑOS
Ser sociable desde su más tierna infancia ayudará al niño a tener una vida social activa en un
futuro lo que mejora tanto la seguridad como la autoestima. Así, los padres prefieren tener hijos
abiertos y que jueguen con muchos niños… aunque hasta el pequeño más extrovertido se
esconde alguna vez detrás de las faldas de su madre o llora por no querer compartir su juguete
favorito; hay que tener paciencia y fomentar la amistad siguiendo estos consejos:

1. Predica con el ejemplo. Si quieres un hijo sociable y con muchos amigos, que vea en casa ese
ambiente; sed padres animados, sonrientes, abiertos.

2. Cuando son pequeños, que te escuchen llamar amigo a tus amigos: “Hoy viene a casa Luis, el
amigo de papá. Con sus hijos Javier y María, tus amigos”. Tan simple como suena. Le ayudarás a
identificar el concepto de amistad y a comprender por qué lo valoras tanto.
3. Aunque creas que no tiene nada que ver, prestando atención a tu hijo, ayudas a que sea una
persona más sociable y abierta. Tan sólo un ejemplo: Si estás ocupado y te está pidiendo, no le
ignores; mírale a los ojos y explícale que cuando acabes lo que estás haciendo le atenderás a él.
Así, se sentirá importante para ti y por lo tanto también para los demás, lo que favorece su
socialización.

4. Invitad a vuestros amigos con sus hijos a merendar o a pasar la tarde en casa.

5. Queda con otros papás para ir juntos al parque con los niños.

6. Cuando haya más niños en casa no optes por la opción cómoda: encender la tele. Mejor dales
lápices de colores, plastilina o ropa para que se disfracen y así fomentarás su imaginación, su
creatividad y fortalecerás los lazos entre los pequeños.

7. A menos que haya peligro de que se hagan daño no intervengas en sus juegos o en sus posibles
diferencias. Es mejor que aprendan a resolver sus pequeños conflictos entre ellos.

SABER ESCUCHAR
El saber escuchar es condición para subrayar el cultivo de la amistad, y al mismo tiempo predica
que con el compañerismo se la experimenta en dimensiones distintas. Precisamente desde la
vertiente de la escucha, se tiene que cotejar y revisar si el aprecio por la amistad y las actividades
concomitantes que se promueven no terminan exclusivamente “en pasar un buen rato en
compañía”.

El hacer cosas juntos, el coincidir en intereses similares, el afecto y la simpatía… son parámetros
de toda amistad. Por tanto, llegar al corazón o núcleo de la misma es solo posible a través del
intercambio de subjetividades, de intimidades. Lo íntimo, lo propio (los pensamientos, los
sentimientos, las creencias, las opiniones, los gustos…) solo se expresa porque se quiere y a quien
se quiere, siempre y cuando ese ‘quien’ los valore y aprecie. Escuchar no es solo oír y asentir; es
atender, mirar, comprender… y para hacerlo hay que saber recibir a la otra persona desde su
intimidad. Si “se pasa de largo” ante cualquier encuentro interpersonal, las oportunidades de
descubrir amigos se reducen. Para la amistad la prisa, el ruido, el orgullo y la brusquedad son
enemigos de los que conviene ponerse a buen recaudo. Escuchar no es tarea fácil. Hablar de lo
propio halaga y no pocas veces se pretende desmedidamente. Poner freno al ‘yo’ para que no
irrumpa y opaque es el inicio de la amistad; pero solicita reciprocidad, de modo que en el
intercambio cada cual se enriquezca y crezca, hecho que redunda en la calidad y solidez de la
amistad. Cuando se busca genuinamente un ‘tú’, las etiquetas, la función o el rol se desvanecen
para dar paso al nombre propio que tras de sí porta características y una historia única e
irrepetible. Con los compañeros se coincide en un espacio y en unas actividades. Con la amistad,
además, se crece juntos ayudados por la palabra y el ejemplo mutuo. El compañero comparte la
efervescencia, la euforia y la diversión. El amigo también se hace cargo del dolor, de la
preocupación, de las alegrías, de la corrección y del estar juntos en los buenos y no tan buenos
momentos. La escucha al amigo es como esa mirada de la madre que capta con precisión y
profundidad cuando algún problema le aqueja a su hijo.

considerar amigos a los demás por razones egoístas, por ejemplo, aquellos cuyos juguetes les
gustan. Les cuesta diferenciar entre el significado de un compañero de juegos o de colegio y un
amigo de verdad. La tarea de los padres en este sentido será enseñar al niño a darse cuenta de
estas diferencias. Etapa 2. Entre 7-8 años. El niño comienza a darse cuenta de los sentimientos
de otros niños y personas y comienza a formarse las ideas de reciprocidad, a ponerse en el lugar
de los otros y a compartir por estas razones. El aprendizaje de las reglas y normas de los juegos
también ayuda a respetar a los otros y a aprender el significado de la amistad en estas edades.
Etapa 3. Entre 9-12 años. Los niños evalúan las acciones ajenas. Por primera vez hace su aparición
la idea de confianza. Los amigos en esta etapa son aquellos que se ayudan entre sí y a los cuales
les cuentan sus cosas. Durante este periodo es importante motivar el juego colaborativo y en
equipo en los niños. Etapa 4. Mayor de 12 años. Los niños consideran la amistad como una
relación más estable y permanente que se fundamenta en la confianza y que sentará la base para
ir desarrollando amistades más profundas y maduras con el tiempo. Aún así, las amistades suelen
variar mucho dependiendo de los intereses y gustos de cada niño y no es extraño que cambien
de amigos o de grupo social. El valor del grupo de amigos en estas etapas adquiere mucha
importancia durante la pubertad y cada vez aumentará más al acercarse a la adolescencia. El
concepto de la amistad en los niños va evolucionando con la edad, siguiendo las distintas etapas
del desarrollo y la evolución del pensamiento. A través de la amistad, el niño se va socializando y
aprende a relacionarse con los demás, a jugar, a resolver conflictos y a compartir, por esta razón
es fundamental para un desarrollo óptimo de sus capacidades.

LA IMPORTANCIA DE LA AMISTAD
Los amigos son vitales a la edad escolar para el desarrollo sano de los niños. La investigación ha
encontrado que los niños que carecen de amigos pueden sufrir de dificultades emocionales y
mentales más tarde en la vida. Las amistades proveen a niños de más que solo la diversión de
juego. Las amistades ayudan a los niños a desarrollarse emocionalmente y moralmente. En la
interacción con amigos, los niños aprenden muchas habilidades sociales, como comunicarse,
cooperar, y solucionar problemas. Ellos practican el control de sus emociones y responden a las
emociones de los otros. Ellos desarrollan la capacidad de estudiar detenidamente y negociar
situaciones diferentes que surgen en sus relaciones. Tener amigos hasta afecta la interpretación
escolar de niños. Los niños tienden a tener mejores actitudes sobre escuela y aprendizaje cuando
ellos tienen a amigos allí. En resumen los niños se benefician enormemente teniendo amigos.
Dependiendo de la etapa de desarrollo en la que se encuentre un niño, la socialización adquiere
mucha importancia, así como la manera en que se forman y se mantienen las amistades. Las
formas que toma la amistad en los niños se pueden dividir en cuatro etapas diferenciadas: Etapa
[Link] de 7 años. Basan su amistad en motivos que tienen que ver con su comodidad personal
y física, por ejemplo, los amigos son aquellas personas que juegan con ellos, los que viven cerca
o que van a la misma escuela.

AMISTAD POR EDADES


Hasta los dos años: Juego paralelo. Aprenden a jugar al lado de otros niños pero de forma
independiente. Es el juego paralelo. A partir de esta edad, en la guardería o escuela infantil, se
les enseña a guardar su turno, a esperar, a respetar los juguetes del otro, así como la comida y la
siesta de los demás. Se les inicia en el juego colectivo para que vayan adquiriendo noción de
grupo, fundamental para la socialización al intervenir el contacto físico. Pero, la relación y
comunicación todavía es individual con los educadores y puntualmente de niño a niño (relación
dual) por mera curiosidad de un niño hacia otro. Poco a poco, van conociendo, nombrando y
mostrando preferencias por sus compañeros. Simultanean continuamente las tiernas
expresiones de afecto infantil con las peleas. En estas primeras relaciones lo más importante es
el intercambio de juguetes.

A partir de los 2 años y medio y 3 años: El amigo como elemento de compañía. Empieza a ser más
clara la preferencia de elegir a un niño en concreto como elemento de compañía porque les gusta
jugar a lo mismo (juegos activos o sedentarios), porque un juguete le interesa o por otras
circunstancias como que las madres sean amigas y se vean fuera del centro educativo. Sin
embargo, pueden ser inseparables o no dejar de pelearse de un día para otro.

Hacia los 3 años y medio: Jugar en pequeños grupos. Los niños que llevan escolarizados desde
pequeños, a esta edad ya asumen las reglas sociales de las que surgen las relaciones afectivas. En
el jardín suelen jugar en pequeños grupos –antes sólo lo hacían de dos en dos- y hablan entre
ellos, aunque cada uno esté inmerso en su propia actividad. Sigue siendo un juego individual,
pues, aunque tienen la necesidad de compañía todavía no poseen la aptitud para cooperar,
debido al egocentrismo que imposibilita un juego en grupo. Poco a poco, irán respetando la
intervención del otro, podrán amoldarse al rol que se le asigna.

De los 4 a los 6 años: Un amigo, un juego. Ya tienen preferencias en sus juegos y amistades sin
embargo, todavía no está claro por qué eligen a un amigo, pueden no existir similitudes en cuanto
a gustos o personalidades como ocurre con los adultos. Simplemente se caen bien, pero si a estas
edades dos “íntimos amigos” se dejan de ver por cualquier razón (cambio de centro escolar, de
ciudad, etc.) no supone ningún problema ni trauma para ellos, como podría ser para los niños
adolescentes.

Los 7 años: Empiezan los partidos de fútbol, el pilla-pilla… Con el advenimiento del pensamiento
lógico, los niños van aceptando y respetando las reglas del juego porque tienen un pensamiento
más abstracto y un mayor desarrollo de razonamiento. Es en esta etapa cuando surgen los juegos
reglados, de competición, los deportes… y tienden más a jugar en grupos. Estos juegos son los
que ocuparán la mayor parte del tiempo de los niños hasta su vida adulta.

Hacia los 8 años: Su primer “mejor amigo”. Ya aparecen los auténticos “mejores amigos”, cuyos
lazos son muy estrechos y entre quienes surgen frecuentes conflictos. La amistad va tomando
una importancia fundamental para la vida del niño y además le ayuda a crear su propia identidad.
A partir de los 8 años, entienden la amistad como los adultos; comprenden qué significa compartir
y desde los dos lados, el propio y el ajeno, alguien con quien charlar y a quien escuchar, alguien
con quien contar para los momentos buenos y para los malos, para compartir penas y alegrías.

Qué es la amistad y cuál es su valor


La amistad es una relación afectiva entre dos o más individuos que se sustenta en valores
fundamentales como el amor, la lealtad, la solidaridad, la incondicionalidad, la sinceridad y el
compromiso.
Es un tipo de vínculo que se cultiva con el trato asiduo y el interés recíproco a lo largo del tiempo.

La amistad puede surgir entre personas de distintas edades, religiones, ideologías, culturas,
extracción social, etc.

Incluso, se puede establecer una amistad entre un ser humano y un animal (no por nada el perro
es el mejor amigo del hombre).
Las relaciones de amistad pueden surgir en los más diversos contextos y situaciones. Desde el
lugar donde trabajamos o estudiamos hasta fiestas, a través de otros amigos o redes sociales, etc.

Existen diferentes grados de amistad. Hay amigos con quienes tenemos una relación más
distante, y otros amigos con quienes el trato es tan estrecho que los consideramos “mejores
amigos”. Esa amistad adquiere un grado de superioridad sobre las otras amistades.
La amistad no solamente surge por afinidad con quien tiene nuestros gustos e intereses, sino que
puede aparecer entre personas muy dispares.

En ocasiones, las diferencias fortalecen la relación, pues una buena amistad complementa y
enriquece a la persona.

La amistad no solo consiste en el intercambio de ideas y sentimientos, sino también en compartir


los buenos y malos momentos de la vida.

Amistad y amor
El amor y la amistad tienen en común el profundo afecto, el respeto, la lealtad y el sentido del
compromiso. De hecho, en la amistad hay siempre amor y en el amor, por lo general, amistad.

Amor y amistad se diferencian en varias cosas. Por ejemplo, el amor se propone durar para
siempre, y, de hecho, el voto matrimonial así lo establece. En cambio, la amistad, no atada a más
compromiso que el afecto recíproco, tiende a ser más sólida que el amor.

Una de las principales cuestiones en que se diferencian amor y amistad radica en la atracción
mutua que implica el amor, aunque existen casos de amistades que se convierten en amor.

Además, los amigos pueden tener infinitas razones para serlo (compartir los mismos espacios,
intereses, pasiones afines, admiración mutua).

Mientras que aquellos que se aman pueden no tener absolutamente nada en común y, sin
embargo, desear fuertemente estar juntos.

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