La vida de Jesús
Jesús de Nazaret, también llamado Cristo, Jesucristo o simplemente
Jesús, fue un predicador y líder religioso judío del siglo I. Es la figura
central del cristianismo y una de las más influyentes de la historia.
La vida de Jesús está narrada en los evangelios redactados por algunos
de los primeros cristianos. Establecidos en Nazaret, sus padres, San
José y la Virgen María, se encontraban accidentalmente en Belén para
inscribirse en un censo de población cuando nació Jesús.
Aunque la civilización cristiana fijó la cuenta de los años a partir del
supuesto momento de su nacimiento (con el que daría comienzo el año
primero de nuestra era), se sabe que Jesús de Nazaret nació un poco
antes, pues fue en tiempos del rey Herodes, que murió en el año 4 a.C.
Fueron precisamente las persecuciones de Herodes las que llevaron a
la humilde familia, después de la circuncisión de Jesús, a refugiarse
temporalmente en Egipto hasta que el fallecimiento del monarca les
permitió regresar. Por lo demás, la infancia de Jesucristo transcurrió
con normalidad en Nazaret, donde su padre trabajaba de carpintero.
Hacia los treinta años inició Jesucristo su breve actividad pública
incorporándose a las predicaciones de su primo Juan el Bautista. Tras
escuchar sus sermones, Jesús se hizo bautizar en el río Jordán,
momento en que Juan lo señaló como encarnación del Mesías
prometido por Dios a Abraham.
Tras el bautismo y un retiro de cuarenta días en el desierto, Jesucristo
comenzó su predicación. Se dirigió fundamentalmente a las masas
populares, entre las cuales reclutó un grupo de fieles adeptos (los doce
apóstoles), con los que recorrió Palestina. Predicaba una revisión de la
religión judía basada en el amor al prójimo, el desprendimiento de los
bienes materiales, el perdón y la esperanza de vida eterna; el llamado
Sermón de la montaña, con sus admirables bienaventuranzas, es la
mejor síntesis de su mensaje.
Su enseñanza sencilla y poética, salpicada de parábolas y anunciando
un futuro de salvación para los humildes, halló un cierto eco entre los
pobres. Su popularidad se acrecentó cuando corrieron noticias sobre
los milagros que le atribuían sus seguidores, considerados como
prueba de los poderes sobrenaturales de Jesucristo. Esta popularidad,
unida a sus acusaciones directas contra la hipocresía moral de los
fariseos, acabaron por preocupar a los sacerdotes y autoridades judías
Jesús fue denunciado ante el gobernador romano, Poncio Pilato, por
haberse proclamado públicamente Mesías y rey de los judíos; si lo
primero era cierto, y reflejaba un conflicto de la nueva fe con las
estructuras religiosas tradicionales del judaísmo, lo segundo ignoraba
el hecho de que la proclamación de Jesús como rey era metafórica:
aludía únicamente al «reino de Dios» y no ponía en cuestión los
poderes políticos constituidos.
Consciente de que se acercaba su final, unos días antes de Pascua se
dirigió a Jerusalén, donde a su entrada fue aclamado por la multitud, y
expulsó a los mercaderes del Templo. Jesús celebró una última cena
para despedirse de sus discípulos; luego fue apresado mientras rezaba
en el Monte de los Olivos, al parecer debido a la traición de uno de
ellos, llamado Judas, que indicó a los sacerdotes del Sanedrín el lugar
idóneo para capturarle.
Comenzaba así la Pasión de Cristo, que le llevaría a la muerte tras
sufrir múltiples penalidades; con ella daba a sus discípulos un ejemplo
de sacrificio en defensa de su fe, que éstos asimilarían exponiéndose
al martirio durante la época de persecuciones que siguió. Jesús fue
torturado por Pilato, quien, sin embargo, prefirió dejar la suerte del reo
en manos de las autoridades religiosas locales; éstas decidieron
condenarle a la muerte por crucifixión. La cruz, instrumento de
suplicio usual en la época, se convirtió después en símbolo básico de
la religión cristiana.
Los evangelios cuentan que Jesucristo resucitó a los tres días de su
muerte y se apareció diversas veces a sus discípulos,
encomendándoles la difusión de la fe; cuarenta días después, según los
Hechos de los Apóstoles, ascendió a los cielos. Judas se suicidó,
arrepentido de su traición, mientras los apóstoles restantes se
esparcían por el mundo mediterráneo para predicar la nueva religión.
Uno de ellos, San Pedro, quedó al frente de la Iglesia o comunidad de
los creyentes cristianos, por decisión del propio Jesucristo. Pronto se
incorporarían a la predicación nuevos conversos, entre los que destacó
San Pablo, que impulsó la difusión del cristianismo más allá de las
fronteras del pueblo judío.
La obra de Pablo hizo que el cristianismo dejara de ser una secta judía
cismática y se transformara en una religión universal, que se expandió
hasta los confines del Imperio Romano hasta convertirse en el siglo IV
en la confesión oficial por obra del emperador Constantino. A partir
del siglo XV, con la era de los descubrimientos europeos, se difundió
por el resto del mundo, siendo en nuestros días la religión más
extendida de la humanidad, si bien se encuentra dividida en varias
Iglesias, como la católica romana, la ortodoxa griega y las diversas
protestantes.
Opinión personal
Lo qué más me gusto fue aprender y conocer como nuestro creador
murio por nosotros y como las personas pueden mal interpretar
palabras y también como se puede ser traicionado por un miembro de
tu grupo.
Me impresionó bastante que luego de su bautizo, tuvo que ir al
desierto a pasar 40 días y 40 noches sin comer ni beber y aguantando
la tentación del diablo, es un hecho que querer es poder.