Infancia
Hijo biológico de un veterano de la fuerza aérea, a quién nunca conoció, y de Louise
Cowell, vivió sus primeros cuatro años en casa de sus abuelos maternos. Tiempo en el que
creyó que sus abuelos eran sus padres y que su madre era su hermana mayor.
En 1950, Ted y su madre, se mudaron a Tacoma (Washington) con otros familiares. Ahí,
Louise conoció a Johnnie Culpepper Bundy, un cocinero del ejército con el que se casó en
mayo de 1951 y del que Ted posteriormente adoptó el apellido. El matrimonio tuvo cuatro
hijos, pero Ted nunca creó un lazo afectivo con el marido de su madre.
Universidad
Fue un estudiante aplicado y con buenas notas en la Universidad de Washington y en la
Universidad de Puget Sound (Tacoma). Trabajó en varios lugares sin durar mucho tiempo
en ellos.
Durante la primavera de (1967) se enamoró de Stephanie Brooks, una hermosa e inteligente
joven de familia acomodada. Stephanie fue el sueño hecho realidad de Bundy, pero dos
años después ella se graduó en Psicología y finalizó la relación por considerar que su pareja
era indiscreta y carecía de objetivos claros en la vida. Bundy nunca superó la ruptura y se
obsesionó con Stephanie manteniendo contacto a través de cartas para, así, intentar
reconquistarla.
Abandonó los estudios durante un tiempo y después regresó a la Universidad de
Washington para matricularse en Derecho. Fue considerado un estudiante brillante y
estimado entre sus profesores. Paralelamente inició una relación de 5 años con Meg
Anders(su nombre real Elizabeth Kloepfer)quién era divorciada y tenía una hija pequeña.
Sin embargo, Meg desconocía que su novio había estado saliendo con una chica de
California con la que seguía escribiéndose cartas.
Durante 1969 - 1972 todo fue bien: envió solicitudes de admisión a escuelas de Derecho y
estuvo involucrado en actividades comunitarias. Incluso obtuvo una condecoración de la
policía de Seattle por salvar a un niño de tres años de morir ahogado, también se relacionó
con figuras importantes del Partido Republicano de los Estados Unidos. Todo cambió en
1973 cuando se reencontró con Stephanie, con quién sostuvo una relación que duró entre el
verano e invierno de ese mismo año. Al final Bundy la abandonó sin que ella volviera a
saber nunca más de él.
Primeros delitos y asesinato
Antes de comenzar a asesinar perpetró una serie de hurtos en casas ajenas y comercios
mientras estaba ebrio.
El 4 de enero de 1974 entró en el cuarto de la universitaria Joni Lenz, de 18 años, la golpeó
con una palanca metálica y la violó con una pata de la cama. Al día siguiente, la chica fue
hallada malherida y sobrevivió con daño cerebral permanente. Bundy contaba con 27 años.
Veintisiete días después atacó a la estudiante en Psicología de la Universidad de
Washington Lynda Ann Healy, de 21 años. Bundy entró en su dormitorio, la dejó
inconsciente con un golpe y la sacó de la escuela. Nadie notó la ausencia de la joven hasta
el día siguiente. La policía no estableció ninguna conexión entre las dos agresiones y
tampoco se hicieron mayores pruebas ni estudios de la escena del crimen. Los restos de
Lynda Ann fueron descubiertos un año después en una montaña cercana.
Comienzan los asesinatos en serie
Durante la primavera y verano de 1974 desaparecieron varias universitarias y madres
jovenes. Se calcula que fueron ocho víctimas a las que atacó de noche, hasta que comenzó a
hacerlo de día. La policía había iniciado una investigación y contaba con descripciones
acerca de un hombre que solicitaba ayuda a chicas que jamás volvían a ser vistas. El
individuo tenía la particularidad de ir cargado con libros y llevar un brazo enyesado o en
cabestrillo. También hubo testigos que observaron a un hombre que solía tener "problemas"
para arrancar su Volkswagen el cual había sido visto rondando el sitio donde
desaparecieron dos de las jóvenes asesinadas.
El 9 de febrero de 1974, Carol Valenzuela, de 20 años, desapareció de Vancouver
(Canadá). Su cadáver no fue descubierto hasta el mes de octubre junto a otro cuerpo sin
identificar.
El 11 de febrero de 1974, desapareció Nancy Wilcox, de 16 años. Su cuerpo nunca fue
hallado.
El 12 de marzo de 1974 Donna Mason, de 19 años, fue vista por última vez mientras iba a
un concierto de jazz del campus.
El 17 de abril, Susan Rancourt de 18 años, caminaba por los jardines del Central
Washington State College cuando desapareció.
Un mes más tarde desapareció Roberta Parks, de 20 años, quien había quedado con unas
amigas para tomar café, nunca llegó. Parks se encontró con un hombre aparentemente
lesionado que le pidió ayuda para subir unas cosas a su auto. Jamás fue vista de nuevo.
El 1 de junio de 1974, Brenda Ball, de 22 años, salió de la Taberna Flame en Burien
(Washington) después de comentar a sus amigos que iba a buscar a alguien que la llevara a
Sun City (California). La última vez que la vieron estaba hablando con un hombre con el
brazo en un cabestrillo. Diecinueve días más tarde se descubrió que Brenda nunca llegó a
su destino.
El 11 de junio de 1974 Georgann Hawkins, de 18 años, perteneciente a la fraternidad
Kappa Alpha Theta de Seattle, desapareció después de despedirse de su novio e ir a buscar
unos libros para un examen de castellano. Su compañera de habitación y la encargada del
dormitorio reportaron su desaparición a la mañana siguiente.
El 14 de julio, la universitaria Janice Ott dejó una nota a su compañera de habitación
avisándole que se iba en bicicleta al parque Lake Sammamish. Allí se le vio conversar con
un hombre que tenía el brazo enyesado y le pedía ayuda para cargar libros en su auto. Días
después volvió al mismo parque y secuestró a Denise Naslund, la cual pasaba el día con su
novio y amigos. Los restos de Janice y Denise fueron encontrados en agosto de 1974 en el
mismo lago Sammamish.
Bundy despistaba a la policía porque sabía como alterar su aspecto físico. Se cambiaba el
peinado, se dejaba crecer barba y bigote o se los afeitaba. También cambió de residencia y
se mudó a Midvale (Utah), donde el 30 de agosto de 1974 se matriculó como estudiante en
la Facultad de Leyes en la Universidad de Utah.
El 18 de octubre de 1974 asesinó a Melissa Smith, la hija del sheriff local. La secuestró
mientras ella iba a pasar la noche en casa de una amiga. Su cadáver fue encontrado nueve
días después en Summit Park.
El 30 de octubre desapareció Laura Aimee, de 17 años, cuando volvía de una fiesta de
Halloween. Su cadáver fue encontrado en los montes Wasatch mostrando signos de haber
sido golpeada en la cabeza con una cuña de metal y violada.
La policía inició una investigación y descubrió similitudes en el modus operandi con
algunos asesinatos ocurridos en Washington. Entre ambas comisarías elaboraron un retrato
hablado del posible aspecto que tendría el asesino.
El Volkswagen que solía utilizar Bundy para secuestrar a sus víctimas
Primeros indicios
Bundy cometió su primer error el 8 de noviembre de 1974, cuando se acercó a Carol
DaRonch en el Fashion Place Mall en Murray, Utah. Haciéndose pasar por un oficial de
policía le informó que habían intentado robar su coche. DeRonch subió al auto de Bundy
bajo la creencia errónea de que iban a una comisaría para presentar un informe. Después de
detener abruptamente el coche Bundy sacó una pistola y le esposó una muñeca. Ella luchó y
consiguió apartarse antes de que Bundy pudiera fijar el otro extremo de las esposas. Ella lo
golpeó en la cara y salió corriendo. Consiguió que un motorista que pasaba la llevara a la
policía.
En la comisaría, Carol narró lo sucedido y así se obtuvo la descripción del hombre, del
vehículo y el tipo de sangre del atacante.
Esa misma noche (8 de noviembre), Debby Kent, de 17 años, desapareció del aparcamiento
del instituto Viewmont, donde había acudido junto a sus padres a ver una obra de teatro.
Los familiares preocupados por la tardanza de Debby llamaron a la policía que tras una
búsqueda por el estacionamiento encontraron la llave de un par de esposas. La llave
pertenecía a las esposas con las que, horas antes, se había presentado Carol DeRonch en la
estación de policía.
La directora de la obra de teatro, Jean Graham, declaró que durante la actuación un hombre
de aspecto parecido al del sospechoso le había solicitado que lo acompañara al
aparcamiento para identificar un vehículo, pero ella se había negado porque estaba ocupada
con la obra.
Casi un mes después de ocurridos los hechos, un hombre llamó a la policía para reportar
que la noche de la desaparición de Debby había visto salir precipitadamente un
Volkswagen de color claro del estacionamiento de la escuela.
Asesinatos en Colorado
El 12 de enero de 1975, Caryn Campbell, de 23 años, acompañó a su prometido, el doctor
Raymond Gadowski, a un seminario en Aspen (Colorado). Mientras descansaban en el
salón del hotel ella regresó a la habitación para buscar una revista. El doctor Gadowski y
sus hijos decidieron ir a buscarla al ver que no regresaba, pero no la encontraron. A media
mañana se dio parte a la policía de su desaparición.
Un mes después un trabajador encontró el cadáver de Caryn en un banco de nieve a varios
kilómetros del hotel. Había sido violada y brutalmente golpeada. No se encontró evidencia
alguna del atacante.
El 1 de marzo de 1975 fue descubierto un cráneo en una zona boscosa de las montañas
Taylor. Pertenecía a Brenda Ball. La policía realizó una amplia búsqueda por los
alrededores y tres días después encontraron partes de los cuerpos de Lynda Healy, Susan
Rancourt y Roberta Parks. Posteriormente se hallaron otros restos que fueron identificados
como pertenecientes a Donna Mason.
El descubrimiento de algunas de las víctimas no detuvo a Bundy.
El 15 de marzo de ese mismo año secuestró a Julie Cunningham, de 26 años, cuando se
dirigía a una taberna en Vail (Colorado). Su cuerpo no ha sido hallado.
El 6 de abril de 1975 tras discutir con su marido, Denise Oliverson, de 25 años, decidió ir a
visitar a sus padres en Grand Junction (Colorado). Denise no regresó aquella tarde, pero
tampoco llegó a casa de sus padres. Desapareció y su cuerpo aún no ha sido encontrado.
Nueve días más tarde, Melanie Cooley, de 18 años, desapareció cuando regresaba del
instituto. Un trabajador de caminos descubrió su cadáver el 23 de abril. La chica había sido
golpeada con una barra, sus manos atadas a la espalda mientras una funda de almohada
estaba fuertemente anudada alrededor de su cuello.
El 1 de julio de 1975, Shelley Robertson, de 24 años, decidió viajar por el país practicando
autostop. Sus amigos no se preocuparon demasiado cuando pasaron varios días sin verla.
Hubo testigos que la vieron en una gasolinera hablando con un hombre que conducía un
viejo camión. El 21 de agosto su cadáver fue descubierto por dos estudiantes en el pozo de
una mina cercana a Georgetown (Colorado).
Identificación y posterior captura
Debido al retrato hablado del asesino, una amiga cercana de Meg Anders lo reconoció
como Ted Bundy. Meg Anders también llamó de manera anónima a la policía sugiriendo
que su novio podría tener algo que ver con las muertes. A pesar de que se facilitaron fotos
recientes de Bundy a la policía, los testigos fallaron al hacer la correspondiente
identificación. La policía desechó esa pista para enfocarse en otros informes. La atención
hacia Ted Bundy se disipó hasta algunos años más tarde.
Bundy adoptó la estrategia de trasladarse de un estado a otro para evitar que la policía
descubriera sus patrones. Con el pasar del tiempo sus ataques se volvieron cada vez más
erráticos y temerarios. Algunas de sus víctimas se convirtieron en testigos, lo que más tarde
harían posible el enjuiciamiento de Bundy.
El 16 de agosto de 1975 un patrullero detuvo un Volkswagen para comprobar su matrícula.
El sospechoso se dio a la fuga siendo detenido poco después. En el auto se encontró una
palanca de metal, esposas, cinta y otros objetos que dieron inicio a una investigación a gran
escala en torno a un hombre: Theodore Robert Bundy.
Primer juicio
El 23 de febrero de 1976 comenzó el juicio contra Ted Bundy por secuestro agravado.
Tenía 29 años y entró en la sala con la confianza de que no existían pruebas suficientes
contra él. Sin embargo, Carol DaRonch lo señaló como el hombre que intentó secuestrarla y
amenazó con matarla. Él negó conocerla, pero carecía de coartada. El 30 de junio de 1976
fue sentenciado a una condena de 15 años de prisión con posibilidad de libertad
condicional.
En prisión, los médicos le efectuaron pruebas psicológicas y toxicológicas concluyendo que
no era psicótico ni drogadicto o alcohólico y que tampoco sufría algún tipo de daño
cerebral. Los resultados de las pruebas permitieron seguir preparando procesos en su
contra.
Las pruebas periciales del Volkswagen determinaron que las muestras de pelo encontradas
eran de Melissa Smith y de Caryn Campbell. Exámenes posteriores revelaron que las
contusiones cerebrales en ambos cuerpos podían haber sido ocasionadas por la palanca
encontrada en el coche de Bundy. La policía de Colorado levantó cargos por asesinato el 22
de octubre de 1976. En abril de 1977 fue trasladado a la prisión del condado de Garfield.
Fugas
Durante los preparativos de su segundo juicio, Bundy despidió a sus abogados y decidió
defenderse él mismo. Por ese motivo se le permitió visitar la Biblioteca de la Corte de
Aspen (Colorado). El 7 de junio de 1976 saltó desde la ventana de la biblioteca,
lesionándose el tobillo. Aun así, eludió a la policía durante 6 días y sobrevivió robando y
durmiendo en una caravana abandonada. La policía lo atrapó cuando trataba de robar otro
Volkswagen con las llaves puestas.
Volvió a escapar de nuevo en enero de 1977 trepando al techo de una de las estaciones de la
cárcel, para desde ahí acceder a otra parte del techo que desembocaba en el armario de un
departamento vacío del penal. Esperó a que no hubiera nadie cerca y salió por la puerta
delantera de uno de los departamentos de los funcionarios de prisiones. Hasta la mañana
siguiente, pasadas 15 horas, no se dieron cuenta de su desaparición. Esta vez huyó a
Chicago y Florida usando el seudónimo de Chris Hagen.
Últimos crímenes y arresto
El 14 de enero de 1977 el edificio de la fraternidad Chi Omega estaba semivacío cuando
Nita Neary volvió en la madrugada. Le extrañó que la puerta estuviera abierta y decidió
esconderse. Vio salir del edificio a un hombre con una gorra azul y una carpeta envuelta en
un trapo. Creyendo que habían asaltado la fraternidad fue en busca de su compañera Karen
Chandler, a la que encontró tambaleándose por el pasillo herida gravemente. Kathy Kleiner
fue hallada con vida, aunque malherida, en su cuarto.
La policía encontró el cadáver de Lisa Levy, la cual había sido golpeada en la cabeza, y
brutalmente violada. También estaba el cadáver de Margaret Bowman, estrangulada
mientras dormía con un golpe en la cabeza que le destrozo el cráneo. El resto de las chicas
no pudieron aportar más pistas salvo el testimonio de Nita Neary.
No lejos de allí, Bundy atacó a Cheryl Thomas que sobrevivió a una paliza brutal. Su
cráneo fue fracturado en cinco lugares, la mandíbula rota, y un hombro dislocado. La joven
sufrió pérdida permanente de la audición con problemas de equilibrio. En la escena del
crimen se encontraron evidencias corporales, como cabello y sangre del autor.
El 9 de febrero de 1978 secuestró a Kimberly Leach, de 12 años, en Lake City. Su amiga
Priscila narró a la policía que la había visto subirse a una camioneta blanca con un hombre
del que no pudo aportar más datos. Ocho semanas después se encontró en Florida el cuerpo
de Kimberly.
Tras el asesinato de Leach, Bundy por alguna razón regresó a su apartamento de
Tallahassee, al parecer se deshizo de la furgoneta blanca y casi fue detenido cuando
intentaba robar otro vehículo. Escapó cuando el oficial lo dejó solo mientras revisaba las
placas del coche robado. De regreso a su apartamento limpió el lugar de huellas, robó un
VW y finalmente dejó Tallahassee. Después de algunos encontronazos con los empleados
del hotel en relación con sus tarjetas de crédito (eran robadas y habían sido denunciadas),
Bundy terminó en Pensacola, Florida, donde las placas del auto robado fueron reconocidas
por un oficial de patrulla que lo detuvo, después de una corta persecución y de una breve
lucha fue detenido de nuevo.
Bundy poseía carisma. La gente le observaba con una mezcla de curiosidad y temor
Juicios
Fraternidad Chi Omega
El 25 de junio de 1979 en Miami (Florida) se le juzgó por los crímenes de la fraternidad
Chi Omega. Fueron nombrados como los delitos de la década, y tuvieron tal impacto en la
opinión pública que hicieron que gran parte de los estadounidenses consideraran a Bundy
como la encarnación del Mal.
Bundy ejerció como su propio abogado, pero las evidencias contra él fueron aplastantes.
Primero fue el testimonio de Nita Neary, que lo señaló cómo el hombre al que vio salir con
gorra de la fraternidad. Después subió al estrado el odontólogo Souviron, que determinó
que las marcas de dientes encontradas en el cuerpo Levy coincidían con la dentadura de
Bundy. Testigos de cargo y descargo fueron llamados por ambos lados -incluyendo a María
Luisa Bundy para la defensa. Bundy lloró durante el testimonio de su madre -una rara
muestra de emoción real. Al jurado le fue permitido escuchar detalles del secuestro de
DaRonch.
El 31 de julio de 1979, tras siete horas de deliberación, el jurado lo declaró culpable. Él
escuchó el veredicto sin demostrar emoción alguna, a diferencia de su madre que suplicó
piedad. Ted afirmó ser víctima de una farsa, de un juicio injusto y abusivo por lo que no
tenía que pedir clemencia por algo que no había cometido. El juez Cowart lo sentenció a la
pena de muerte en la silla eléctrica por los asesinatos de Lisa Levy y Margaret Bowman.
Kimberly Leach
Aunque Bundy ya se encontraba en el corredor de la muerte, el estado de la Florida decidió
juzgarlo por el asesinato de Kimberly Leach. El 7 de enero de 1980 comenzó el juicio. Tras
el fracaso de ejercer como su propio abogado, Bundy contrató a Julius Africano y Lynn
Thompson. Con ellos trazó la idea de apelar por incapacidad mental. Pero la estrategia legal
no funcionó y fue declarado culpable.
Durante el procedimiento penal del caso Leach, aprovechó una antigua ley de la Florida
que proclamaba que toda declaración de matrimonio en un juzgado, hecha en presencia de
funcionarios judiciales, era válida y legalmente vinculante. Haciendo uso de ese derecho le
propuso matrimonio a su novia, Carol Ann Boone. En ese momento, Boone se convirtió en
la esposa de Bundy. Pocas horas más tarde sería condenado a muerte por el asesinato de
Leach y enviado a la prisión de Raiford.
Ejecución
Nada fue fácil con Bundy y su ejecución no sería diferente. Siguió proclamando su
inocencia y metódicamente agotó sus apelaciones. Representándose a sí mismo obtuvo
numerosos retrasos a la ejecución la primera siendo el 4 de marzo de 1986, incluyendo unos
quince minutos antes de la hora programada para morir el 2 de julio de 1986, y otro el 18 de
noviembre a tan sólo siete horas de la ejecución.
Este criminal usaba y abusaba de su encanto personal, y no dudó en utilizar esta capacidad
en su lucha por retrasar su final. Resaltando tal rasgo el criminólogo Robert Ressler estima
que Bundy se favoreció pues la prensa interpretó mal aquel encanto personal. Señala que, al
contrario de la imagen que de él brindaban los medios de difusión, este delincuente no era
"el Rodolfo Valentino de los asesinos en serie, sino un hombre brutal, sádico y pervertido".
1
Buscando aplazar el cumplimiento de su sentencia le confesó al doctor Bob Keppel, jefe de
investigadores del Departamento de Justicia de Washington con quién había colaborado
tiempo atrás en la búsqueda de Gary Ridgway (asesino en serie conocido como The Green
River Killer), algunos de los lugares en donde guardaba los restos de unas cuantas de sus
víctimas. En su casa fueron descubiertas algunas de las cabezas de sus víctimas. La
conducta de Bundy fue catalogada como perversión y compulsión necrofílica.
El 17 de enero de 1989, obtuvo la fecha definitiva: Iba a ser ejecutado una semana después.
Bundy no había terminado su lucha para evitar la muerte y trató de mantener sus
confesiones como cebo para, así, obtener más tiempo. Él y sus abogados pidieron una
prórroga de tres años para que confesara los demás asesinatos. También trató de coaccionar
a los familiares de sus víctimas para que solicitaran a la corte que le otorgaran más tiempo
para poder confesar. A pesar de no conocerse el paradero de muchas de las víctimas, todas
las familias se negaron.
Mientras permaneció encerrado trató de diferir al máximo la fecha de su ejecución y
pretendió haber perpetrado más cantidad de asesinatos, inventando detalles y
proporcionando datos inconexos para así ganar tiempo con las reconstrucciones y
búsquedas. Llegó al colmo de proponer ayudar a las autoridades a detener a otros asesinos
en serie, aprovechando que por aquel entonces hacía estragos el llamado "caso de los
crímenes del río verde", otra secuencia de muertes violentas que tuvo por objeto a
prostitutas. 2
Considerando esta actitud, aquellos que estudiaron la personalidad delictiva de este
homicida serial destacaron que se trataba de un mentiroso compulsivo que tuvo la osadía,
una vez cercana la hora de su ejecución de tratar de demorar el momento de la misma
intentando engatusar a la Policía y al FBI prometiendo la confesión de todos los crímenes
que había cometido. 3
Bundy celebró una maratón de entrevistas y confesiones durante sus últimos días aunque
nunca estuvo dispuesto a admitir todo, especialmente los asesinatos de algunas de las
víctimas más jóvenes. En su último día llamó a su madre y rechazó su última comida. Fue
electrocutado el 24 de enero de 1989 y declarado muerto a las 07:16 de la mañana.
Patología
En diciembre de 1987, Bundy fue examinado durante siete horas por Dorothy Otnow
Lewis, profesora de la New York University Medical Center. Lewis lo diagnosticó como un
maníaco-depresivo cuyos delitos ocurrían normalmente durante los episodios depresivos. 4
Bundy le explicó con detalle su infancia, en especial su relación con sus abuelos maternos,
Samuel y Eleanor Cowell. Según Bundy, su abuelo Samuel Cowell era un diácono de su
iglesia. La descripción estableció a su abuelo como un tirano abusador, Bundy lo describió
como un racista que odiaba a los negros, los italianos, los católicos y los judíos. Además,
declaró que su abuelo torturaba animales, golpeando al perro de la familia y maltratando los
gatos de los vecinos. También le dijo a Lewis que su abuelo mantenía una gran colección
de pornografía en su invernadero, donde, según sus familiares, Bundy y un primo se
colaban a mirar durante horas. También dijo que Samuel Cowell montó en rabia violenta
cuando el tema del padre del muchacho era tocado por familiares que solían expresar
escepticismo ante la historia que daba.5 Bundy describió a su abuela como una mujer tímida
y obediente, que ingresaba de forma esporádica a los hospitales para someterse a
tratamiento por depresión.6 Hacia el final de su vida, Bundy dijo que se convirtió en
agorafóbica.7
Julia, la tía de Bundy, recordó un incidente perturbador que tuvo con su joven sobrino.
Después de recostarse para tomar una siesta, Julia se despertó rodeada de cuchillos de
cocina de la familia Cowell. El pequeño Ted, de tan sólo tres años de edad, estaba al pie de
la cama sonriéndole.8
Bundy usó tarjetas de crédito robadas para comprar más de 30 pares de calcetines, mientras
se escondió en la Florida;. Él mismo se consideraba como fetichista de los pies.9
En enero de 1989, Bundy fue entrevistado por James Dobson una tarde antes de su
ejecución. En la entrevista Bundy dijo que la pornografía violenta desempeñó un
importante papel en sus crímenes sexuales. Según Bundy, cuando era un niño encontró
"fuera de casa, en el supermercado local, en una farmacia, pornografía suave... Y de vez en
cuando encontraba libros pornográficos con contenido más explicíto..." 10 Bundy dijo,
"Sucedió en etapas, poco a poco, mi experiencia con la pornografía en general, pero con
la pornografía que presenta un nivel alto de violencia sexual, una vez que te vuelves adicto
a ella, —y esto lo veo como una especie de adicción igual que otros tipos de adicción—
comienzas a buscar todo tipo de material con cosas más potentes, más explícitas, más
gráficas. Hasta llegar a un punto en el que la pornografía va tan lejos que comienzas a
preguntarte como sería hacerlo en realidad"10
Algunos investigadores creen que la permanente insistencia de Bundy de que la pornografía
fue un factor contribuyente en sus crímenes fue otro intento de manipulación. Una vana
esperanza de impedir su ejecución diciéndole a Dobson lo que quería oír.11 12 13
En una carta escrita poco antes de su fuga de la cárcel de Glenwood Springs, Bundy
manifestó "He conocido a personas que irradian vulnerabilidad... Sus expresiones faciales
dicen: Tengo miedo de ti. Estas personas invitan al abuso... Esperando ser lastimadas,
¿sutilmente lo fomentan?"14
En una entrevista de 1980, hablando de la justificación en las acciones de un asesino en
serie, Bundy dijo: "¿Que es uno menos? ¿Qué significa una persona menos en la faz del
planeta?" 15
Cuando los detectives de Florida pidieron a Bundy que les dijera en dónde había dejado el
cuerpo de Kimberly Leach para darle paz a la familia, él supuestamente replicó: "Pero si yo
soy el hijo de puta más duro que jamás han conocido."16
Referencias
1. Robert Resler, Tom Shachtman, Asesinos en serie, editorial Ariel S.A, Barcelona,
España (2005), págs. 103-104.
2. Gabriel Pombo, Historias de asesinos, editorial Carlos Álvarez, Montevideo,
Uruguay (2010), pág. 192.
3. Diego Ávila, Vivir para matar, Ediciones Vosa, Madrid, España (2003), pág. 116.
4. Nelson, 1994, p. 152.
5. Michaud y Aynesworth, 1999, p. 330.
6. Nelson, 1994, p. 154.
7. Rule, 2000, pp. 501–508.
8. Rule, 2000, p. 505.
9. Michaud y Aynesworth, 1999, p. 241.
10. b Shapiro, Ben (2005). Porn Generation. Regnery Publishing. p. 160. ISBN
0895260166.
11. Michaud y Aynesworth, 1989, p. 320.
12. Sharp, Kathleen (18-12-2007). «The Objective Hoax». Criminal Brief.
13. "Bundy: a study in contrast, conflict, violence", Gregory Enns, The New York Times
News Service, printed in the Tuscaloosa News, May 18, 1989. Comments from Art
Norman and William Hagmaier.
14. Kendall, 1981, p. 168.
15. Michaud y Aynesworth, 1989, p. 188.
16. Michaud y Aynesworth, 1999, p. 263.
17. [Link] 18 octubre, 2013
Bibliografía
Keppel, Robert (2005). The Riverman: Ted Bundy and I Hunt for the Green River
Killer (Paperback edición). Pocket Books. ISBN 978-0-743-46395-9. Actualizado
después del arresto y confesión del Asesino del río Verde, Gary Ridgway.
Kendall, Elizabeth (seudónimo de Elizabeth Kloepfer) (septiembre de 1981). The
Phantom Prince: My Life With Ted Bundy. Madrona Pub. ISBN 978-0-914-84270-5.
Larsen, Richard W. (1980). Bundy: The Deliberate Stranger. Prentice Hall. ISBN
978-0-130-89185-3.
Michaud, Stephen; Aynesworth, Hugh (agosto de 1999). The Only Living Witness.
ISBN 978-1-928-70411-9.
Michaud, Stephen; Aynesworth, Hugh (octubre de 1989). Ted Bundy:
Conversations with a Killer. Signet. ISBN 978-0-451-16355-4. Transcripción de las
entrevistas con Bundy en el corredor de la muerte.
Nelson, Polly (1994). Defending the Devil: My Story as Ted Bundy's Last Lawyer.
William Morrow. ISBN 978-0-688-10823-6.
Rule, Ann (2000). The Stranger Beside Me. Signet. ISBN 978-0-451-20326-7.
Sullivan, Kevin M. (2009). The Bundy Murders: A Comprehensive History.
McFarland and Co.. ISBN 978-0-786-44426-7.
Winn, Steven; Merrill, David (1980). Ted Bundy: The Killer Next Door. Bantam.
ISBN 978-0-553-20849-8.