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Discurso sobre el cambio climático

Severn Cullis-Suzuki, una niña de 12 años, pronunció un discurso en la Cumbre de la Tierra de las Naciones Unidas en 1992 en representación de una organización infantil ambiental, desafiando a los líderes mundiales a tomar medidas concretas para abordar el cambio climático y proteger el medio ambiente para las generaciones futuras.

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Discurso sobre el cambio climático

Severn Cullis-Suzuki, una niña de 12 años, pronunció un discurso en la Cumbre de la Tierra de las Naciones Unidas en 1992 en representación de una organización infantil ambiental, desafiando a los líderes mundiales a tomar medidas concretas para abordar el cambio climático y proteger el medio ambiente para las generaciones futuras.

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Lee un discurso

Los discursos son textos para pronunciar frente a una audiencia. Tienen como fin transmitir un mensaje,
puede ser una opinión y varios argumentos que la respalden.

Solemos decir discursos en distintos lugares y ocasiones, como en un fin de curso o ante organizaciones.

En este caso, leerás un discurso sobre el cambio climático.

Consejo
Lee el discurso en voz alta e imagina que lo estás diciendo frente un grupo de personas. Al final, escribe en
tu cuaderno qué te hizo sentir.

Hagamos del planeta Tierra un lugar maravilloso


Género: Discurso

Severn Cullis-Suzuki, de 12 años de edad, habla durante la Cumbre para la


Tierra, realizada por la ONU en 1992 en Río de Janeiro, Brasil.

Hola, soy Severn Cullis-Suzuki, hablando en nombre de ECO, una


Organización Infantil del Ambiente. Somos un grupo de niños y niñas de 12 y
13 años. Soy de Canadá. Reunimos el dinero para venir acá y recorrimos 5.000
millas para decirles a ustedes, adultos, que deben cambiar sus costumbres. Al
venir estoy luchando por mi futuro. Perder mi futuro no es como perder una
elección, o algunos puntos en el mercado de valores.
Estoy aquí para hablar por todas las generaciones que vienen. Estoy aquí para
hablar en representación de los niños y niñas con hambre, de quienes su llanto
no es escuchado. Estoy aquí para hablar en nombre de los incontables animales
muriendo alrededor del planeta porque no les queda a dónde ir. Tengo miedo
de asolearme por los agujeros en la capa de ozono, tengo miedo de respirar el
aire porque no sé qué químicos hay en él.

¿Se preocuparon ustedes por estas cosas cuando tenían mi edad? Todo esto
está pasando frente a nuestros ojos y aun así actuamos como si tuviéramos
todo el tiempo que quisiéramos y todas las soluciones. Solo soy una niña y no
tengo todas las soluciones, pero quiero que se den cuenta de que ustedes
tampoco las tienen. Ustedes no saben cómo arreglar el agujero en la capa de
ozono, no saben cómo traer de vuelta al salmón en un río muerto, no saben
cómo traer de vuelta a un animal ahora extinto y no pueden traer de vuelta el
bosque que un día creció y en donde ahora hay un desierto. Si no saben cómo
arreglarlo, por favor dejen de estropearlo.

Aquí hay delegados de sus gobiernos, empresarios, organizadores, reporteros o


políticos, pero en realidad, son madres y padres, hermanas y hermanos, tías y
tíos y todos ustedes son hijos o hijas de alguien.

Solo soy una niña, pero sé que somos parte de una familia de cinco mil
millones de personas. De hecho, somos una familia de 30 millones de especies.
Soy solo una niña, pero sé que estamos todos juntos en esto y debemos actuar
en un solo mundo por una sola meta.

En mi país malgastamos tanto; compramos y gastamos, compramos y


gastamos, y aun así, los países del norte no compartimos con los necesitados,
aunque tengamos más que suficiente. Tenemos miedo de perder nuestras
riquezas si las compartimos.

Hace dos días, aquí en Brasil, nos sorprendimos cuando pasamos tiempo con
algunos niños que viven en la calle. Esto es lo que un niño nos dijo: «Desearía
ser rico, y si lo fuera, le daría a todos los niños de la calle comida, ropa,
medicina, amparo, amor y afecto». Si un niño que no tiene nada desearía
compartir, ¿por qué nosotros, que lo tenemos todo, somos tan egoístas?
Soy solo una niña que sabe que todo el dinero gastado en las guerras podría ser
utilizado en encontrar soluciones a problemas ambientales y a la pobreza. ¡Qué
lugar tan maravilloso sería la Tierra!
En la escuela, incluso en el jardín de infancia, nos enseñan a comportarnos
bien. Ustedes nos enseñan a no pelear con los demás, a resolver las cosas, a
respetar a otros, a reparar lo que estropeamos, a no herir a otras criaturas, a
compartir y no ser egoístas. Entonces, ¿por qué hacen ustedes las cosas que
nos dicen que no hagamos?

No olviden por qué asisten a estas conferencias. ¿Por quiénes están haciendo
esto? Somos sus propios hijos. Ustedes están decidiendo en qué tipo de mundo
vamos a crecer. ¿Estamos siquiera en su lista de prioridades? Mi padre siempre
dice: «Eres lo que haces, no lo que dices». Bien, pues lo que ustedes hacen me
hace llorar por las noches.

Si nos dicen que nos aman, los desafío, por favor, a hacer que sus acciones
reflejen sus palabras.

Gracias.

Hagamos del planeta Tierra un lugar maravilloso,


Severn Cullis-Suzuki, 1992 (fragmento).

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