1) Definición
Dos voces forman esta figura, una: “Presupuestos”, cuya connotación es la
de motivo, causa o supuesto, lo que necesariamente advierte que los mismos
han de estas referidos a algún acto o situación; la otra: “Procesales”, alude al
proceso.
Por consiguiente, los mencionados vocablos, en su sentido técnico-jurídico
significan los requisitos o circunstancias relativas al proceso, es decir, que
constituyen los supuestos previos que necesariamente han de darse para
constituir una relación jurídica procesal regular o válida.
Los presupuestos procesales se denominan así pues porque son los
requisitos que deben acreditar los sujetos para actuar en el proceso
(legitimación procesal), y a los que necesitan encontrarse en el objeto y en la
causa de pedir (pretensión) para constituir un proceso válido, y fallarlo con igual
regularidad.
Los presupuestos representan el conjunto de requisitos necesarios para
que la relación procesal tenga validez.
El juez emite una resolución en la que declara la existencia de una relación
procesal, pudiendo ser valida o invalida, esta ultima siendo subsanable en sus
defectos o insubsanable.
Son antecedentes necesarios para construir la relación jurídica procesal y
para que se dicte una sentencia. Si estos supuestos no ocurren, resulta por
demás dificultoso llegar a la instancia resolutiva, porque el proceso estaría
viciado (nulo o anulable) y regresaría al punto de su enquistamiento.
ORIGEN Y CRITICA DOCTRINARIA
La denominación de “presupuestos procesales” se debe originariamente al
jurista alemán Oskar Von Bulow, creador de la Teoría de la Relación Jurídica,
expuesta para explicar la naturaleza jurídica del proceso.
Bulow expresa que la exposición sobre una relación jurídica debe dar, ante
todo, una respuesta a la cuestión relacionada a los requisitos a que se sujeta el
nacimiento de aquella. Agrega que se precisa saber entre qué personas puede
tener lugar, a qué objeto se refiere, qué hecho o acto es necesario para realizar
tal acto.
En cuanto a su denominación, Bulow la propuso para referirse a las
prescripciones que deben fijar los requisitos de admisibilidad y las condiciones
previas para la tramitación de toda la relación procesal, es decir, las que
precisan entre qué personas, sobre qué materia, por medio de qué actos y en
qué momento se puede dar un proceso. Además, este autor agrega que un
defecto en cualquiera de las relaciones indicadas impediría el surgimiento del
proceso. En suma, en estos principios están contenidos los elementos
constitutivos de la relación jurídica procesal.
Entre los autores germanos que ha admitido la existencia de los
denominados “presupuestos procesales”, aunque con algunos justificables
reparos. Así, Adolfo Schonke ha concretado con claridad su pensamiento sobre
el tema en consideración, procurando una ajustada definición. Después de
recordar la noción de Bulow, en cuanto los considera requisitos o supuestos
previos para el nacimiento de la relación jurídica procesal, y que faltando esos
elementos el proceso constituiría un hecho aparente, afirma que tal concepción
ha sido reconocida como inexacta, toda vez que si los mismos no existen, el
proceso igualmente tiene vida, aunque sí admite y destaca que lo son, no para
constituir una relación jurídica procesal válida, sino para que pueda dictarse
una sentencia sobre el fondo. Por último, agrega que se ha propuesto por ello
sustituir la designación de presupuestos procesales por otra, como por ejemplo
“Presupuestos Procesales de la demanda”, “Presupuestos para que se
constituya el pleito, o “presupuestos para una sentencia sobre el fondo”. Pero
es preferible mantener la expresión de presupuestos procesales ya
generalizada, pues las nuevas denominaciones que se han citado son, en parte
también imprecisas y han conducido a errores de interpretación.
También ha sido observada la denominación de presupuestos procesales
por otro destacado procesalista alemán como es Kisch, quien manifiesta que
sin razón alguna se la emplea, pues si el Tribunal tiene que examinar si tales
requisitos se han cumplido y ese examen forma parte del proceso mal pueden
ellos mismos ser presupuestos de éste.
Rosenberg se pronuncia afirmativamente acerca de la existencia de los
llamados presupuestos procesales, haciendo una distinción entre éstos y los
que califica de impedimentos de esa índole -que veremos posteriormente-, así
como también respecto de la forma y oportunidad de su declaración judicial.
Sin embargo, no es dado colegir, interpretando su pensamiento, la dualidad
existente entre requisitos de admisibilidad (verdaderos presupuestos
procesales) y los que se refieren a la fundabilidad, vinculados al mérito de la
causa.
Entre los procesalistas italianos, no obstante los reparos que también se
han formulado respecto de la denominación que nos ocupa, proponiéndose,
entre, otras, las de “Presupuestos del conocimiento del mérito”, “Extremos
exigidos para decidir el fondo de la cuestión”, o ”Condiciones para la sentencia
de mérito”, lo cierto es que se ha preferido mantener la expresión empleada por
Bulow y también por el reconocido jurista Chiovenda, el que los definió como
las condiciones para que se consiga un pronunciamiento cualquiera, favorable
o desfavorable, sobre la demanda.
CONCEPTOS ACERCA DE PRESUPUESTOS PROCESALES
Alzamora Valdez manifiesta que para que pueda nacer la obligación del
juez de proceder sobre las demandas, se requieren algunas condiciones que
se llaman Presupuestos Procesales.
Calamandrei dice que los presupuestos procesales son condiciones que
deben existir a fin de que pueda tenerse un pronunciamiento favorable o
desfavorable sobre la demanda.
Chiovenda, citado por Carlos Matheus, define a los Presupuestos
Procesales como las condiciones necesarias para conseguir una sentencia
cualquiera, sea favorable o desfavorable a una parte, o como condiciones
necesarias para que la relación jurídica procesal o el proceso civil se desarrolle
o constituya normalmente, es decir, con eficacia.
Para Monroy Gálvez, los Presupuestos Procesales son los requisitos
esenciales para la existencia de una relación jurídica procesal válida.
Tico Postigo manifiesta que fluye del Código Procesal Civil que el proceso
es sinónimo de relación jurídica procesal (Art. 465 del C.P.C.). Además, agrega
el autor, atendiendo a la naturaleza de dicho tipo de relación jurídica que es
procesal y por ende diferente y autónoma de la relación jurídica sustantiva.
Aclara que la relación jurídica procesal está formada entre las partes y el
juez, existiendo de por medio intereses probados que requieren ser
solucionados, pero por intervenir el Juez administrando justicia a nombre de la
nación, la relación procesal tiene carácter público. En suma, para Ticona
Postigo, la relación jurídica procesal está regulada en el C.P.C. y equivale al
proceso en sí, por lo que el proceso es una relación jurídica procesal y ésta a
su vez se forma entre las partes y el Juez, teniendo por base a los
Presupuestos Procesales y a las Condiciones de la acción.
Bulow consideró que los presupuestos procesales son condiciones para
que se consiga un pronunciamiento cualquiera sobre la demanda, sea éste
favorable o desfavorable. De esta afirmación, Alzamora Valdez concluye que, si
no se cumple cualquiera de los Presupuestos Procesales, no existe relación
jurídica procesal. Sin embargo, Monroy Gálvez indica que la falta o defecto de
un presupuesto procesal no significa que no hay actividad procesal, sino que la
ejecución de ésta se encuentra viciada. Esto es tan cierto –dice el autor- que
sólo se detecta la falta o defecto de un presupuesto procesal al interior de un
proceso, es decir, durante su desarrollo. Monroy agrega que conviene precisar
que, si bien un proceso está viciado, si se inicia con ausencia o defecto de un
presupuesto procesal, puede presentarse el caso que se inicia válidamente, sin
embargo, bastará que en cualquier momento desaparezca o defecciones un
presupuesto procesal para que la relación jurídica procesal que empezó bien
se torne viciada desde ese momento en adelante.
TEORÍA DE LOS PRESUPUESTOS PROCESALES
Esta teoría sostiene que para lograr una sentencia de cualquier contenido,
ya sea favorable o desfavorable es necesario que se den par parte de los
interesados en el litigio una serie de requisitos, tales como el derecho,
la legitimación y el interés que deberán ser examinadas previamente por parte
del Juez, para establecer la condicionabilidad de lo solicitado.
Bülow, advirtió que tales requisitos constituirían condiciones previas al
nacimiento de toda relación procesal, y por ella los denominó presupuestos
procesales, cuyo concepto fue admitido para la doctrina alemana y difundido
ampliamente en Italia por Chiovenda, y aceptado posteriormente por la mayoría
de los tratadistas y se fundamenta en la siguiente:
a) No basta la interposición de la demanda, siendo también
impretermitible la concurrencia de ciertos requisitos para que la
relación procesal sea válida: La sola presencia de las partes no sería
suficiente para generarla si carecieren de actitud para actuar en juicio
o si faltare en el juez la actitud para conocer
del mismo. Tales requisitos no afectan a la acción, ya que su
ausencia sólo impide la constitución de la relación procesal, de aquí
su denominación de presupuestos procesales.
b) Toda persona puede ser titular de un derecho sustancial (legitimatio
ad causam) y siempre debe tener la actitud necesaria para
defenderlo personalmente en caso de litigio (legitimatio ad
procesum). El primer presupuesto de la relación procesal es la
capacidad de los sujetos para estar en un proceso; si esa capacidad
falta sea en el autor, sea en el demandado; podrá oponerse una
cuestión previa de falta de capacidad, la que siendo afirmativa
impedirá la prosecución del proceso. La capacidad procesal es, por
consiguiente, uno de los capítulos fundamentales en el estudio del
proceso.
c) La facultad concedida a los jueces para resolver los litigios está
condicionada a su actitud para conocer de los mismos; no todos los
jueces tienen la misma competencia. En primer lugar, será necesario
determinar la jurisdicción donde corresponde la promoción del
proceso y dentro de ella establecer el Tribunal que par razón de
la materia, cantidad, y otros, esté anticipadamente designado por la
Ley para su conocimiento.
La competencia del juez, es por lo tanta, otro presupuesto de la
relación procesal, cuya ausencia hace procedente la excepción
previa de incompetencia de jurisdicción.
d) Por otra parte, es necesario que la demanda esté revestida de
ciertas formalidades exigidas para asegurar la regularidad
del debate, y cuya existencia debe ser constatada por el Juez antes
de entrar al fondo del litigio. La ausencia de algunas de ellas hace
procedente la cuestión previa de defecto de forma en el modo de
proponer la demanda.
e) De lo dicho resulta que la falta de un presupuesto procesal, da lugar
a una excepción también procesal (ilegitimidad, incompetencia,
defecto de forma en el modo de proponer la demanda), Y cuya
procedencia no afecta a la acción, que puede ser intentada
nuevamente.
2) CLASIFICACION DE LOS PRESUPUESTOS PROCESALES
Se dividen en 2:
2.1) PRESUPUESTOS PROCESALES FORMALES:
Son aquellos requisitos sin los cuales no se constituye una relación
procesal válida; cuya ausencia deja al trámite seguido como un proceso
inválido. Estos son:
a) Competencia: Es necesario indicar que la jurisdicción es la facultad
que concede el Estado a todos los jueces. En tal sentido, todo juez
ejerce jurisdicción, pero no todo juez es competente para el
conocimiento de cualquier caso; el juez ejerce jurisdicción dentro de
los límites de la competencia.
Para Monroy Gálvez, la competencia es el ejercicio válido de la
jurisdicción, es decir, es la expresión regular, concreta y autorizada
de un órgano jurisdiccional respecto de un caso concreto. La
competencia es una institución procesal cuyo objetivo es hacer más
efectiva y funcional la administración de justicia. Tiene como
características:
Es de orden Público: La competencia es un instituto de
orden público en la medida que los criterios para asignarla se
sustentan en razones de interés general.
Legalidad: Las reglas de la competencia se fijan y modifican
por ley. Esto no es sino una expresión más del derecho al juez
natural, pues, como ha sido expresado anteriormente, uno de
los elementos que conforman el contenido de este derecho
fundamental es que el Juez que conozca un caso debe ser el
predeterminado por la ley, "con el fin de asegurar su plena
independencia en el ejercicio de la potestad jurisdiccional ".
Improrrogabilidad: Rige para todos los criterios de
determinación de la competencia, salvo para el criterio
territorial. En efecto, las normas que rigen la competencia
territorial sí son prorrogables, salvo los casos en los cuales la
propia ley disponga que la competencia territorial no sea
prorrogable.
Indelegabilidad: En efecto, en la medida que la competencia
es de orden público, tiene que ser ejercida por el órgano al
cual se le atribuye, no pudiendo ser delegada por su titular a
un órgano distinto. Este principio ha sido expresamente
recogido en nuestro Código Procesal Civil.
Noción: Según esta característica, una vez que la
competencia ha sido determinada, ella no puede variar en el
transcurso del proceso, aun cuando varíen las circunstancias
de hecho o de derecho que sirvieron para determinarla. La
razón de ello es evitar cualquier tipo de injerencia en los
procesos a través de intencionados cambios de jueces que se
pudieran producir, lo que pondría en riesgo las garantías de
imparcialidad e independencia de los jueces.
A su vez, existen 3 razones o criterios por la que se determina la
competencia, tenemos:
Materia: Se determina por la naturaleza de la pretensión y por
las disposiciones legales que la regulan. Ej: Penal, civil,
constitucional, etc.
Cuantía: Se determina de acuerdo al valor económico del
petitorio. Influye debido a que se nos puede asignar
determinados procesos como: sumarísimo, abreviado o de
conocimiento.
Territorio: Supone una distribución de los procesos entre
diversos jueces del mismo grado, a fin de hacer que el proceso
se lleve ante aquel Juez que, por su sede, resulte ser el más
idóneo para conocer de una pretensión en concreto.
b) Capacidad jurídica de las partes: La capacidad es la aptitud o
posibilidad de ser partícipe de todas las situaciones jurídicas
contempladas en el derecho positivo, y se adquiere con el nacimiento
e inclusive con la concepción, pues el concebido es sujeto de
derechos para todo cuanto le favorece, aunque la atribución de
derechos patrimoniales está condicionada a que nazca vivo. Existen
2 clases de capacidad:
Capacidad de Goce: Esta clase de capacidad viene a ser
la posibilidad o habilitación para ser titular de relaciones
jurídicas y es inherente a toda persona humana, sin
distinción.
Capacidad de Ejercicio: Constituye la aptitud para ejercer
derechos y ser sujeto de obligaciones por uno mismo, es
decir, sin ser asistido por otro individuo.
b.1) Capacidad para ser parte: Es aquella capacidad que se le
reconoce a todo el que posee capacidad jurídica o lo que es lo
mismo la capacidad de goce, pudiendo ser por ello sujeto de una
relación jurídica procesal y con ello titular de los derechos, cargas y
obligaciones que se derivan del proceso, correspondiéndole tal
aptitud a las personas naturales y jurídicas, así como a ciertos
grupos organizados y patrimonios autónomos.
b.2) Capacidad Procesal: Podemos decir que la capacidad
procesal es la aptitud de realizar activa o pasivamente actos jurídicos
procesales con eficacia, en nombre propio o por cuenta ajena, que
poseen las personas que tienen el libre ejercicio de los derechos que
en el proceso se hacen valer, siendo este concepto el reflejo procesal
de la capacidad de obrar en el derecho civil y, por ende, necesaria la
remisión a este último para conocer en el caso concreto sus
alcances. Sin embargo, esta correspondencia no es absoluta, puesto
que se admiten algunas excepciones.
La capacidad procesal es decidida y delimitada por la propia
norma procesal en atención a la existencia y necesidad de una
determinada vía procedimental, así una madre menor de catorce
años puede demandar alimentos para su hijo, aun cuando sea
incapaz absoluta, desde una perspectiva civil.
Implica el ejercicio de tres derechos: comparecer ante el Juez por
su propio derecho, comparecer ante el Juez en nombre de otro y
hacerse representar voluntariamente.
c) Requisitos de la demanda: La demanda es el acto procesal que da
inicio al proceso. Es la forma o modo cómo se ejercita el derecho de
acción, por lo tanto, entre acción y demanda existe una relación de
derecho a ejercicio de derecho. Como se mencionó al inicio, con la
sola presentación de la demanda tiene lugar el inicio de la relación
jurídica procesal, pues la presentación importa el ejercicio de un
derecho procesal por parte del demandante.
Monroy Gálvez explica que, quien ejercita su Derecho de acción y lo
viabiliza a través de su demanda, debe cumplir con un conjunto de
requisitos al momento de su interposición. Algunos de estos
requisitos son de forma y regularmente consisten en la obligación de
acompañar anexos a la demanda o acompañar a ésta de algunas
formalidades que la hagan viable (la firma del abogado, las tasas
correspondientes son un ejemplo de ello). Por otro lado, hay algunos
requisitos llamados de fondo, porque son intrínsecos, es decir, están
ligados a la esencia de la demanda como acto jurídico procesal (así,
identificar con precisión la pretensión, precisar la calidad con la que
se demanda, plantear debidamente una acumulación, etc.)
El incumplimiento de los requisitos origina el rechazo de la demanda.
Sin embargo, hay que considerar que tal incumplimiento, en todos
los casos, no genera el mismo efecto. Es así que nuestro C.P.C.
permite la subsanación de los requisitos de forma (Art. 426); en
cambio, cuando hay omisión o defecto de un requisito de fondo,
autoriza la declaración motivada de improcedencia y consiguiente
conclusión del proceso.
Inadmisibilidad de la demanda (forma): Una demanda será
declarada inadmisible cuando no tenga los requisitos legales
(por ejemplo, no se enumeran los hechos o se indica el
domicilio personal del actor), o cuando no se acompañan los
anexos exigidos por la ley, o si el petitorio es incompleto o
impreciso, o cuando la vía procedimental propuesta no
corresponde a la naturaleza del petitorio.
Si la omisión o defecto en que se incurre es superable, el juez
ordenará la subsanación en un plazo no mayor de diez días, y
si así no se hiciere, se rechaza la demanda y se ordena el
archivo del expediente.
Improcedencia de la Demanda (fondo): El juez, en un juicio,
analiza y verifica si la pretensión tiene todos los requisitos
intrínsecos o de fondo, si constata que no los tiene, declarará
improcedente la demanda, pero si verifica que ésta contiene
dichos requisitos, llegara a la convicción que la demanda es
procedente.
Dada la naturaleza de las causas de improcedencia todas
ellas referidas a requisitos de fondo, según lo dispone el
artículo 128 del C.P.C., es evidente que no son subsanables,
por lo que el rechazo de plano, sin conceder plazo alguno.
Pero es necesario aclarar que cuando el juez emite juicio de
procedibilidad no juzga la justicia de la pretensión, es decir
que no declara si el actor es o no titular del derecho que alega
en su demanda, sino que simplemente examina si a la
pretensión propuesta le falta uno de sus requisitos intrínsecos,
carencia o defecto que precisamente va a impedir un
pronunciamiento de mérito.
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