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El Rey Te Mando A Llamar

La historia narra cómo David, después de convertirse en rey, muestra misericordia hacia Mefi-Boset, el hijo lisiado de Jonatán. A pesar de vivir en la pobreza y el temor, Mefi-Boset es invitado a vivir en el palacio real y a comer siempre con el rey.

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El Rey Te Mando A Llamar

La historia narra cómo David, después de convertirse en rey, muestra misericordia hacia Mefi-Boset, el hijo lisiado de Jonatán. A pesar de vivir en la pobreza y el temor, Mefi-Boset es invitado a vivir en el palacio real y a comer siempre con el rey.

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El Rey tendrá misericordia con nosotros

La historia que quiero narrarles a ustedes hoy es la historia de Mefi Boset, el


hijo lisiado de Jonatán, quien era hijo del Rey Saúl.
David fue ungido para ser rey cuando Saúl todavía estaba en el reinado.
Dios le había dado a David la victoria al derrotar y matar al guerrero Goliat,
que defendía a los Filisteos y avergonzaba diariamente a los guerreros del
pueblo de Israel y esta victoria le dio una gran estima y posición ante el Rey
Saúl y su pueblo.
Lo único que David sabía era pastorear ovejas. Sin embargo, tiempo después
se encontró en medio de un palacio.
Él mismo dijo: «Yo no sé vivir en un palacio. No tengo la gracia ni el porte
para vivir en un lugar así».
David era un joven muy humilde y permanecía al lado del rey Saúl porque
sabía tocar el arpa y cuando lo hacía, los espíritus malos que atormentaban a
Saúl se calmaban.
Debes saber que el Enemigo es alérgico a la alabanza del pueblo de Dios.
En ese trayecto, mientras David hacía su trabajo conoció al hijo de Saúl, el
joven llamado Jonatán. Desde el momento que se vieron se convirtieron en
grandes amigos y sellaron un pacto de profunda amistad. El pacto era entre el
hijo del rey y un siervo del rey.
Dios le dio gracia a David y se hicieron grandes amigos.
Saúl, que a consecuencia de sus pecados y la desobediencia había sido
desechado por Dios, estaba peleando en la batalla de Gilboa cuando murió
junto a su hijo Jonatán.
Para ese entonces Jonatán tenía un hijo de cinco años.

Cuando la noticia de la muerte de Saúl y su hijo llegó al palacio, la nodriza


que cuidaba al hijo de Jonatán salió corriendo llena de horror y resbaló y cayó
al piso con el niño en sus brazos.
El nombre de ese niño era Mefi-boset y a raíz de esa caída de los brazos de la
nodriza quedó lisiado de sus piernas para el resto de su vida.
David, además de ser un siervo de Dios, era un guerrero y todos los de la casa
de Saúl sabían que muerto el rey y su hijo, David sería quien ocuparía su
lugar.
Muchos de los que habían servido a Saúl temieron por su vida, comenzaron a
escapar y esconderse. Aun los familiares del anterior rey debían abandonar el
palacio.
Los siervos de Jonatán escondieron al niño ya que temieron por su vida y lo
llevaron a una ciudad llamada Lodebar, ubicado al este del Jordán. Esta era la
mejor forma de protegerlo.
De ser parte de la familia del rey, de estar en la opulencia, de tenerlo todo, de
nacer en una cuna de oro, y de pronto perderlo todo y convertirse en un don
nadie y vivir escondido en otra ciudad para proteger su vida, eso fue una gran
tragedia para este niño Mefi Boset.
Así que Lodebar se convirtió para este niño en un lugar de miseria y pobreza.
Este joven debe haber crecido entre las penumbras de la oscuridad. No saldría
a ningún sitio, ya que al ser lisiado no podía movilizarse con facilidad.
Mientras crecía de seguro pasarían por su mente las victorias que su padre y su
abuelo habrían vivido de acuerdo los siervos que lo criaban les contaban, y los
temores que sembraban en él al decirle: «Tu padre y tu abuelo murieron en
una batalla.
Tal vez el guerrero que peleaba contra ellos quiera vengarse y te busque.
Mefi-boset estaría lleno de temores, de preocupación, viviría acomplejado y
careciendo de toda bendición.
Escondido en «Lodebar», que significa «ciudad sin pan».
Al buscar este nombre en el original puede descubrir que significa mucho más
que eso, también es «lugar de la miseria, pobreza, insuficiencia, limitación, de
lo incompleto, de lo poco, de lo apretado».
Ahí vivía Mefi-boset, en el lugar de la miseria, pobreza y carencia. Después de
haber sido el nieto del rey, parte de la familia real, no tenía nada.
De pronto, un día alguien tocó a la puerta de su casa. Al abrir vio a un hombre
que le dijo: «Vengo de parte del Rey David a ver al hijo de Jonatán».
¿Qué habrá pensado este joven?
Sus pensamientos habrán sido: «Hoy es el día final para mí. Ya no podré
escapar más.

Mientras yo leía este pasaje de la Biblia pensaba que hay muchas veces que
eso pasa con nosotros también.
¿Cuántas veces nosotros tenemos promesas, tenemos perspectivas de la vida,
sueños de la vida y algo nos pasa, una tragedia nos pasa? Una tristeza en la
familia nos pasa, una pérdida y perdemos la perspectiva, perdemos la
esperanza, perdemos el nombre, perdemos la intuición que teníamos antes de
correr y vencer, y de ser una persona victoriosa.
Cuando nos pasa una tragedia comenzamos a pensar que todo se perdió
¿verdad?
Yo no sé si pasa con ustedes, pero hay situaciones que vienen a nuestra vida
que a veces pensamos: ya, nada más de bueno puede pasar con mi vida.

Pacto de amor y fidelidad


El rey pedía que Mefi-boset, el hijo de Jonatán, se presentara en su corte.
Así obedeció y se presentó ante el rey David, se humilló buscando de su
misericordia, pero para su sorpresa, David lo miró y le dijo: «No te traje aquí
para hacerte mal sino para decirte que por amor a tu padre te devolveré todo lo
que era de tu abuelo.
No es por amor a ti, porque no te conozco, pero es por amor al pacto que hice
con tu papá. Te regresaré todo lo que habías perdido».
Al escuchar eso, Mefi-boset se echó al piso diciendo: Yo soy un perro, no
quiero, no puedo tener nada de ti.
Pero David le dijo: Una cosa más quiero decirte, quiero que te mudes al
Palacio y te vengas a vivir conmigo.
Mudarse al Palacio significaba salir del lugar de la escasez, de la carencia, de
la pobreza, de la miseria, de la insuficiencia, de la limitación.
Entonces David agregó: No solo quiero que vengas a vivir a este palacio, sino
que cada vez que sirvan la mesa, tú te sientes conmigo.
Uno de los honores más grandes que podía tener cualquier persona en un
reinado era que el rey lo invitara a cenar y se sentara con él a la mesa.
Cuando este joven oyó a David decirle esto supo que todo lo que había
perdido lo estaba recuperando. Que todo aquello que él había soñado le había
sido devuelto. Que a partir de ese momento contaba con la gracia y el respeto
de todo el reino, porque el rey lo había invitado.

La historia está claramente detallada en 2 Samuel 9

Bondad de David hacia Mefi-boset


Dijo David: ¿Ha quedado alguno de la casa de Saúl, a quien haga yo
misericordia por amor de Jonatán?
Y había un siervo de la casa de Saúl, que se llamaba Siba, al cual llamaron
para que viniese a David.
Y el Rey le dijo: ¿Eres tú Siba? Y él respondió: Tu siervo.
El Rey le dijo: ¿No ha quedado nadie de la casa de Saúl, a quien haga yo
misericordia de Dios?
Y Siba respondió al Rey: Aún ha quedado un hijo de Jonatán, lisiado de los
pies.

Entonces el rey le preguntó: ¿Dónde está?


Y Siba respondió al Rey: He aquí, está en casa de Maquir hijo de Amiel, en
Lodebar.
Entonces envió el Rey David, y le trajo de la casa de Maquir hijo de Amiel, de
Lodebar.
Y vino Mefi-boset, hijo de Jonatán hijo de Saúl, a David, y se postró sobre su
rostro e hizo reverencia.
Y dijo David: Mefi-boset. Y él respondió: He aquí tu siervo.
Y le dijo David: No tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo
misericordia por amor de Jonatán tu padre, y te devolveré todas las tierras de
Saúl tu padre; y tú comerás siempre a mi mesa.
Y él inclinándose, dijo: ¿Quién es tu siervo, para que mires a un perro muerto
como yo?
Entonces el Rey llamó a Siba siervo de Saúl, y le dijo: Todo lo que fue de Saúl
y de toda su casa, yo lo he dado al hijo de tu señor.
Tú, pues, le labrarás las tierras, tú con tus hijos y tus siervos, y almacenarás
los frutos, para que el hijo de tu señor tenga pan para comer; pero Mefi-boset
el hijo de tu señor comerá siempre a mi mesa. Y tenía Siba quince hijos y
veinte siervos.
Y respondió Siba al rey: Conforme a todo lo que ha mandado mi señor el rey a
su siervo, así lo hará tu siervo. Mefi-boset, dijo el rey, comerá a mi mesa,
como uno de los hijos del rey.
Y tenía Mefi-boset un hijo pequeño, que se llamaba Micaía. Y toda la familia
de la casa de Siba eran siervos de Mefi-boset.
Y moraba Mefi-boset en Jerusalén, porque comía siempre a la mesa del rey; y
estaba lisiado de ambos pies.

Tú y yo podemos compararnos con este joven. Somos iguales.


Cuando estábamos fuera de Cristo vivíamos en Lodebar.
Sin él estábamos en pecado, en ruina, en escasez, llenos de temores,
ansiedades y complejos.
Cada uno de nosotros vino de su propio Lodebar, cada uno de nosotros tiene
su propia historia.
Dice la Palabra que lo vil y menospreciado de este mundo escogió Dios.

¿Qué hacemos en Lodebar?


Si Dios te ha prometido que te va a bendecir déjame decirte: Él te va a
bendecir.
Si Dios te ha prometido que va a sanar tu familia y que va a sanar tu casa Él
los va a sanar, si Dios ha prometido que Él va a hacer cosas grandes en tu vida
Él va a hacer cosas grandes en tu vida, y déjenme decirles mis hermanas, mis
hermanos en que todos nosotros en algún momento de nuestras vidas hemos
estado o estamos en Lodebar.

Afiancémonos en las Promesas del Señor para lograr salir de ese lugar de
oscuridad, salir de ese lugar sin perspectiva, salir de ese lugar en el que no hay
sueños y déjame decirte: El Señor puede y quiere sacarnos de ese sitio para
sentarnos a la mesa del Rey junto a EL.
Cuando tú crees que no hay perspectivas, cuando tú crees que no hay sueños,
cuando tú crees que no hay nada más y te escondes de todo te entristeces.
Porque hay una enfermedad en tu familia, porque hay una enfermedad en tu
vida, porque hay una situación económica en tu casa, o porque simplemente
crees que no hay perspectivas buenas para ti, si no crees que hay nada más que
pueda acontecer de bueno en tu vida porque te abandonaron, porque te ves
triste, porque te ves en la soledad de la vida, déjame decirte: Dios es capaz y
suficientemente poderoso de sacarte de esa oscuridad, de sacarte de ese lugar
de inseguridad.
El sueño de Dios, el sueño de nuestro Señor es que comamos en su mesa, es
que participemos en la Cena del Cordero, es que seamos parte de Su proyecto
inicial.
Dios soñó con nosotros, Él pensó en ti, Él tiene planes eternos para tu vida,
pero hoy sal del lugar donde estás, sal del Lodebar de tu vida, de la oscuridad
y entra en el gozo de tu Señor, aleluya.
Mefi-boset representa mis hermanos a muchos de nosotros que quedamos en
vidas de falencias, de injusticias, no vemos los colores de la vida, perdemos el
camino y la dirección.
Mefi-boset representa a muchos que fueron abusados, violentados por la vida,
desprotegidos, cargan profundas heridas, amarguras, resentimientos,
frustraciones, todo eso que impide el proceso y un desarrollo normal en la
vida.

Mefi-boset representa la injusticia social, representa el mundo en el que


vivimos hoy donde miramos a todos lados, en todas direcciones y vemos
injusticia, vemos falta de perspectiva, y tú dices: no hay justicia en esta tierra,
no hay amor en este mundo.
Mefi-boset representa también la realidad de la Iglesia actual y su tibieza, la
religiosidad. De nuestra generación y de generaciones pasadas heredamos una
pobreza espiritual, ¡que no oramos! no buscamos al Señor, no pasamos tiempo
con Dios, no leemos la Palabra.
Vivimos en una generación en que hemos perdido la pasión por la Palabra de
Dios, una generación electrónica, una generación en que cambiamos la lectura
de la Biblia por una película, una generación en la que cambiamos un tiempo
de oración por un baile o por cualquier otra cosa, vivimos en una generación
en que perdemos los sueños, nos volvemos mórbidos, tibios y fríos.

Pero hay que salir de Lodebar, hay que salir de la tierra de la frialdad. Lodebar
significa también no palabras, no comunicación
¿sabes por qué? porque el dolor también nos lleva muchas veces al silencio.
¿Alcanzas a imaginar por un momento el silencio y el dolor de Mefi-boset? un
niño de 5 años de edad viviendo en la casa de un extraño, no tenía familiares,
no tenía padres, pero en su corazón él sabía que era un príncipe.
Déjenme decirles hoy: tú eres un príncipe, tu eres una princesa de Dios.
Di a tu espíritu herido en este momento: yo soy un príncipe de Dios, yo soy
una princesa del Reino de Dios, y permite que estas palabras se vuelvan
realidad en tu vida, así nos transformamos muchas veces en un Mefi-boset de
la vergüenza que cargamos, una vergüenza grande en nuestra vida, pero lo que
Dios quiere y en lo que Él está interesado es en sacarnos de la vergüenza a la
obra.
La vida de vergüenza, la vida de dolor, de memorias terribles, memorias que a
veces nos afectan en nuestra relación con Dios y El Señor quiere sacarnos a
hacer la obra, nuestro propósito, el plan que Él tiene para con nosotros.
¿Te has sentido en algún momento de la vida como un Mefi-boset que has
perdido la esperanza, perdiste la perspectiva? ¿en algún momento te has
identificado con este personaje? Mefi-boset se oculta detrás del silencio de la
agresividad de lo que pasó en su infancia, Mefi-boset no se oculta por detrás
de una superficialidad de su existencia sino de una realidad de vida de lo que
pasó a los cinco años de su existencia.
Mefi-boset se refugió en Lodebar, se escondió en Lodebar,
¿Dónde estás tú escondido hoy? ¿Dónde está tu vida?
¿Habrá esperanza para los Mefi-boset de este tiempo?
¿Habrá esperanza para aquéllos que están condenados para siempre a vivir lo
mismo, a vivir en Lodebar, sin esperanza y sin perspectivas?
Salmo 27 dice: el Señor te va a recoger, y me encanta que digas que el Señor
te va a recoger de abandonado, el Dios que yo conozco, el Dios de la historia
es el Dios que ve todo, y vio a Mefi-boset, el niño Mefi-boset a los cinco años
de edad, y tramó su historia hasta la llamada del rey, tramó Él la historia, era
un pacto de bendición.
Hermanos: David representa aquí al verdadero Rey: A Jesucristo, representa
nuestro rey cuyo reino no tiene fin, representa un rey que tiene todo poder,
representa a un Jesucristo lleno de amor y compasión, representa a un
Jesucristo que murió en una cruz, que fue traspasado en la cruz, representa un
Jesús que pensó en mí y pensó en ti en esa cruz,
David representa un Jesús que hizo un pacto de amor para quitar toda
maldición de nuestra vida, para quitar toda maldición de nuestra existencia y
toda maldición de la humanidad.
La Palabra de Dios te dice que tú eres más que vencedor por aquél que nos
amó por Jesucristo, tú eres vencedor, tu nombre no es perro muerto.
Tu nombre será hoy cambiado por aquél que tiene una vida promisoria y una
vida, y un futuro bonito.
Jesucristo es el verdadero Rey que está sentado en el Trono de Dios, Él está
aquí hoy para restaurarte, Él está aquí hoy para animarte, Él está aquí para
sacar tu vida de esa oscuridad, Él está aquí para sacarte de Lodebar, para
sacarte de la vida sin perspectiva y sin esperanza, y déjame decirte: hay
muchos Mefi-boset hoy en día, muchos hombres y mujeres sin esperanza,
muchos hombres y mujeres heridos por la vida, pero muchos de ellos todavía
no escucharon ni tuvieron la oportunidad de escuchar la orden y el llamado del
Rey para que vengan y se sienten con Él.
El Rey nos llama hoy, el Rey nos manda a llamar, el Rey nos da una orden, ve
y trae a mis pies a los que aún están en Lodebar, no importa la situación que
ellos estén viviendo.
El Rey los quiere en su casa, el Rey los quiere en su mesa para que coman los
manjares y frutos de su mesa.
En Primera de Pedro capítulo 2 versículo 9 y 10 dice:
Mas vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo
de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora
habéis alcanzado misericordia.
Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo
adquirido por Dios para que anunciéis las virtudes de aquél que os llamó de
las tinieblas a su luz admirable, vosotros que en otro tiempo no erais pueblo,
pero que ahora sois pueblo de Dios, que en otro tiempo no habíais alcanzado
misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.”

Fuera de este Rey, fuera de Jesucristo no hay salvación, tú necesitas hoy


escuchar la Voz del Rey y abandonar Lodebar, y abandonar la tierra del
silencio, y abandonar la tierra de no palabras, no perspectivas.
Así como David hizo un pacto de amor con Jonatán Dios hizo un pacto de
amor por ti mucho antes que tú nacieras.
Antes que el mundo fuera mundo y antes que la vida te dejara caer de los
brazos de la niñera, antes que te volvieras un cojo, un lisiado de la historia,
Dios pensó en ti y tuvo planes para ti, lo que tú necesitas hoy es aceptar que el
único camino, la única cosa que cambiará tu vida es la salida del lugar donde
estás para la mesa del Rey.
El Rey te invita a vivir en su Reino y a comer en su mesa…aceptas la
invitación?

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