Conciencia Planetaria en Europa 1735
Conciencia Planetaria en Europa 1735
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ción de Systema Naturae (El sistema de la Naturaleza), de b ;,La expedición La Condamine fue un gran triunfo diplo-
Carl Linneo. En esa obra el naturalista sueco propuso un . mátko para la comunidad científica europea. Hacía más de
sistema de clasificación destinado a categorizar todas las dos siglas que los territorios americanos de Espaiía estaban
formas vegetales dei planeta, conocidas o desconocidas pa- estrictamente cerrados a viajes oficiales de extranjeros. Era
ra los europeos. EI otro acontecimiento fue el lanzamiento : legendaria la obsesión de la Corte espaiíola por aislar a sus
de la primera gran expedición científica de Europa, un em- !e cplonias de toda influencia foránea y de todo posible espiP-
prendimiento conjunto que pretendía determinar de una naje .extranjero. Después de que hubo perdido el contrai dei
vez y para siempre la forma exacta de la Tierra. Es mi pro- tráfico de esclavos a Gran Bretaiía en 1713, Espaiía se había
pósito sostener que estas dos eventos, y su coincidencia en mostrado más temerosa que nunca ante la posibilidad de in-
e! tiempo, indican importantes dimensiones de cambio en la êursiones en su monopolio económico y cultural. Mientras
comprensión que las élites europeas tenían de sí mismas y ~ás se ampliaban los contactos internacionales de las élites
de sus relaciones con el resto dei mundo. EI presente capítu- criollas en sus colonias, más miedo tenía Espaiía. "La polí-
lo trata dei surgimiento de una nueva versión de lo que me tica de los espaiíoles --escribió el pirata inglés Betagh en la
gusta llamar la "conciencia planetaria" de Europa, una ver- Meada de 1720- consiste fundamentalmente en tratar de
sión caracterizada por una orientación hacia la exploración evitar por cualquier media que las vastas riquezas de aque-
interior y la construcción de significado en escala global, a llos extensos dominios pasen a otras manos."' EI conoci-
través de los aparatos descriptivos de la historia natural. Se- miento de la existencia de aquellas riquezas, decía Betagh,
iíalaré que esta nueva conciencia planetaria es un elemento yde. "la gran demanda de manufacturas europeas por parte
básico en la construcción dei eurocentrismo moderno, ese [Link] americanos ha inquietado a casi todas las naciones de
reflejo hegemónico que perturba a los occidentales, aun cuan- Europa". Las instalaciones militares en los puertos hispano-
do siga operando intuitivamente. americanos y la explotación minera err el interior eran las
Bajo liderazgo francés, la expedición científica interna- dos construcciones coloniales que más escrupulosamente
cional de 1735 se dispuso a resolver una candente cuestión se ocultaban a los ajas ajenos, ya que esa información era
empírica: cera la Tierra una esfera, como afirmaba la geogra- precisamente la más codiciada por los rivales de Espaiía.
fia cartesiana (francesa), o era, como había supuesto Newton En 1712, por ejemplo, el rey de Francia contrató a un joven
(que era inglés), un esferoide achatado en los polos? En este ingeniero llamado Frézier para que, haciéndose pasar por
interrogante pesaba fuertemente la rivalidad política entre comerciante, recorriese las costas de Chile y Perú y "se ga-
Francia e Inglaterra. Un equipo de científicos y geógrafos, nase la confianza de los gobernadores espaiíoles, .con el pro-
dirigido por e! físico francés Maupertuis, fue enviado hacia pósito de aprovechar todas las oportunidades de conocer
e! norte, a Lapland, para medir un grado longitudinal en e! sus posesiones". 3 Aunque obsesionado por las minas, Frézier
Mediterráneo. Otro se encaminó a América dei Sur para ha-
2 Capitán Betagh, Observations on the Country of Peru and its lnhabi-
cer la misma medición en e! ecuador, cerca de Quito. Nomi- •
Ía_nts During his Captivity, en John Pinkerton (ed.), Voyages and Traveis in
nalmente conducida por e! matemático Louis Godin, esta AUParts ofthe World, vai. XIV, 1813, p. 1.
expedición pasó a la historia con e! nombre de uno de los ' 3 M. Frézier, A Voyage_ to the South Sea and along the Coasts of Chile and
pocos sobrevivientes, e! geógrafo Charles de la Condamine. Peru in the Years 1712, 1713, and 1714, prefacio.
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jamás logró posar sus ojos sobre alguna. Sin embargo, e! expedición fue retenida en Quito por ocho meses, acusada
informe que mandó fue ávidamente devorado por los lecto- de complotar para apoderarse de los tesoros de los incas.
res de Francia e Inglaterra. A falta de nuevos escritos sobre Los extranjeros, con sus raros instrumentos y su obsesión
América dei Sur, e! compilador de la colección de viajes de por medido todo -gravedad, velocidad dei sonido, alturas
Churchill tradujo en 1745 un relato sobre Chile, escrito un y distancias, cursos de los ríos, altitudes, presión baromé-
siglo antes por e! jesuita espafiol Alouso de Ovalle. 4 Con res- trica, eclipses, refracciones, trayectorias de las estrellas-,
pecto ai interior de Hispanoamérica, hasta estos relatos tan eran objeto de permanente sospecha. En 1739 e! cirujano
antiguos eran más confiables que las fabulaciones de la épo- dei grupo fue asesinado después de haberse visto envuelto
ca, como por ejemplo e! informe de Betagh sobre un terre- en una disputa entre dos familias poderosas de Cuenca,
moto en e! interior que había "levantado campos enteros y Ecuador, y La Condamine escapó por poco ai mismo desti-
los había arrojado a millas de distancia".' no. Durante más de un afio se libró en las cortes una batalla
En e! caso de la expedición La Condamine, la Corona sobre si la fleur de lys francesa podía ser colocada sobre las
espafiola dejó de lado su legendario proteccionismo. Ansio- pirámides de triangulación de la expedición (la fleur de lys
so por recuperar su prestigio y por desmentir la "leyenda perdió). La exploración interior estaba resultando una pe-
negra" de la crueldad de Espafia, Felipe V aprovechó la sadilla política mayor aun que su predecesora marítima.
oportunidad para actuar como un monarca continental Las pesadillas logísticas de la exploración interior tam-
ilustrado. Se llegó a un acuerdo sobre el alcance de la expe- bién eran nuevas, y a la expedición La Condamine no !e fue
dición, y dos capitanes espafioles, Antonio de Ulloa y Jorge ahorrada ninguna. Los rigores dei clima andino y los viajes
Juan, fueron enviados para garantizar que la investigación por tierra eran causa permanente de enfermedades, instru-
científica no diera paso ai espionaje, lo que se produjo in- mentos danados, ejemplares perdidos, cuademos de anota-
mediatamente. Casi todo lo demás también salió mal. La ciones mojados, demoras e intolerable frustración. Por últi-
expedición La Condamine fue una empresa tan difícil que mo e! grupo francés se desintegró completamente y cada
habrían de pasar más de 60 anos antes de que alguien vol- persona quedó librada a su suerte; algunos regresaron a su
viera a intentar algo semejante. 6 Muy pronto las rivalida- patria y otros quedaron abandonados en América de! Sur.
des dentro dei contingente francés se impusieron sobre los Aunque la expedición sudamericana había partido un afio
vínculos solidarios. La cooperación internacional cedió el antes que la dei Ártico, transcurrió casi una década antes de
paso a una interminable disputa con las autoridades colo- que los primeros sobrevivientes empezaran a volver penosa-
niales locales sobre lo que se podía o no se podía ver, medir, inente a Europa. En cuanto a la cuestión de la forma de la
dibujar o tomar como muestra. En cierto momento toda la Tierra, para entonces hacía ya tiempo que se había manda-
do a guardar (Newton ganó).
4 Afonso de Ovalle, An Historical Relation of the Kingdom of Chile (1649),
dir informe ante la Academia de Ciencias de Francia. La atiz claramente nacionalista en las palabras de La Conda-
Condamine llegó en 1744, vía e! río Amazonas, y fue acla- ine: e! científico francés felicita con orgullo a su rey por
mado por ese viaje sin precedentes. Por media de una agre- wilustrado cosmopolitismo. De modo igualmente dual, la
siva campana contra Bouguer, La Condamine se las arregló c!ciedad Real británica y la Academia de Ciencias francesa
para convertirse en e! principal vocero de la expedición en recompensaron a los espafioles Juan y Ulloa nombrándolos
toda Europa. Mientras tanto, Louis Godin, e! líder nominal, 'miembros honorarios; fueron gestos transnacionales que
regresaba lentamente. En 1751 llegó a Espafia, donde-gra- 'no'estaban desvinculados de las intensas rivalidades nacio-
cias a las maquinaciones de Bouguer y La Condamine- !e nirles entre Gran Bretafia y Francia y sus encontrados inte-
negaron un pasaporte a Francia. E! naturalista Joseph de rêses en la América espafiola. Estas actitudes resumen la
Jussieu continuó su investigación en la Nueva Espafia hasta iambigua interacción de las aspiraciones nacionales y conti-
1771, fecha en que fue enviado de vuelta a Europa desde nentales que había sido una constante en la expansión eu-
Quito, completamente loco. Eljoven técnico Godin des Odon- [ropea y que habría de prolongarse en la era científica. Por
nais se fue a Cayena, donde esperó durante 18 afias que su éuna parte, las ideologías dominantes establecían una clara
esposa peruana fuera a reunirse con él; después regresó a 'idistinción entre la (interesada) búsqueda de riquezas y la
Francia, en 1773. (Más adelante contaremos algo más de (desinteresada) búsqueda de conocimiento; y por la otra,
la historia de esa mujer.) De otros no se supo nunca nada la,competencia entre naciones siguió siendo e! motor de la
más. expansión europea en ultramar.
La cooperación de Espafia con la expedición de La Con- •Hubo un aspecto en e! que la expedición de La Conda-
damine fue una impresionante evidencia dei poder de la A escrita, e su
rlíine fue todo un éxito: la escritura. Los textos y los relatos a importância
ciencia para elevar a los europeos por encima de las más · que la expedición produjo circularon por Europa durante para expedição
intensas rivalidades nacionales. La Condamine mismo cele- çlécadas, en circuitos orales y escritos. Por cierto, e! corpus
bró ese impulso continental: en e! prólogo a su relato dei · de textos que surgió de la expedición de La Condamine indi-
viaje, felicitó a Luis XV por haber apoyado la cooperación cia·claramente e! alcance y la diversidad de la escritura pro-
científica con las otras naciones, a pesar de estar en guerra ducida porios viajes a mediados dei sigla XVIII, escritura que
con ellas. "Mientras los ejércitos de Su Majestad se despla- presentó otras partes dei mundo ante la imaginación de los
zaban de un extremo ai otro de Europa -decía-, sus mate- éuropeos. El examen de un breve catálogo de escritos de la
máticos, dispersos sobre la superfície de la Tierra, trabaja- expedición La Condamine servirá para indicar lo que quiere
ban en la Zona Tórrida y en la Zona Frígida en pro dei dêcir hablar de viajes, escritura y zonas de contacto en ese
adelanto de las ciencias y dei común provecho de todas las momento de la historia.
naciones." 7 No obstante, no se puede dejar de advertir un El matemático Bouguer, e! primero envolver, amplió su
informe de 1744 ante la Academia de Ciencias francesa al
7
Charles-Marie de la Condamine, A Succint Abridgement of a Voyage redactar una Relación abreviada de un viaje al Perú. AI co~
made within the Inland Parts of South-America, p. iv. Es ésta la primera
traducción al inglés de su Relation abrégíe d'un voyage fait dans l'intérieur mienzo de su relato predomina la voz dei científico, que es-
de l'Amérique méridionale (1745) [Relación abreviada de un viaje hecho por tructura un discurso alrededor de mediciones, fenómenos
el interior de la América meridional]. · ~Íimáticos, etc. Pero a medida que describe el viaje tierra
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8
Pierre Bouguer, An_Abridged Relation of a Voyage to Peru (1744), en
Pinkertori, op. cit., vol.·XIV, pp. 270-312.
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lias y curiosidades vistas. En la narración de La Condamine en qué medida la ciencia de la época articulá los contactos
se recrea, con todas sus asociaciones míticas, la dramática Europa con la frontera imperial y fue articulada por ellos.
narrativa de las expediciones dei siglo XVI en la región: las Fueron los dos capitanes espafioles, Juan y Ulloa, quie-
de Orellana, Raleigh, Aguirre. AI entrar en la jungla, La Con- nes produjeron e! único relato extenso de la expedicián. Es-
damine se encuentra "en un mundo nuevo, lejos de todo co- crito a requerimiento dei rey de Espafía, su Viaje a Sudaméri-
mercio humano, navegando en un mar de agua <luice ... Me ca mejor conocido como Noticias secretas de América apareciá
encontré allí con nuevas plantas, nuevos animales y nuevos eh Madrid en 1747; la traduccián inglesa [Voyage to South
hombres".9 Especula, como lo habían hecho todos sus pre- America], de John Adams, mereciá cinco ediciones. Ni texto ..1
1.-1-
..
decesores, sobre la ubicación de E! Dorado y la existencia científico ni literatura de supervivencia, e! relato de Ulloa y ..
1.1
de las amazonas, quienes, aunque muy bien podrían haber Juan está escrito de un modo que denomino "descripcián l
existido, probablemente "han abandonado sus antiguas cos- cívica". Prácticamente desprovisto de anécdotas, e! libro es '
tumbres" .10 La jungla sigue siendo un mundo de fascinación un enorme compendio de información sobre muchos as-
y peligro.1' pectos de la geografia espafíola colonial y de la vida colonial
Si bien la Relación abreviada de 1745 es su obra más espafíola, exceptuando, por supuesto, las minas, las instala-
conocida, La Condamine publicó también muchos escritos ciones militares y otras informaciones estratégicas. Se trata
en otros géneros, siempre basándose en sus viajes por Amé- de una obra "estadística", en e! sentido original dei término,
rica. Su "Carta sobre el levantamiento popular en Cuenca" cuando estadística significaba "una indagacián dei estado
apareció en 1746, seguida por una Historia de las pirámides de un país" (Oxford English Dictionary). Adams elogiá e! re-
de Quito (1751) y un informe sobre las Mediciones de los lato por su confiabilidad, que contrastaba con las obras de
primeros tres gradas dei meridiano (1751). Durante e! resto ciertos "pomposos autores de descripciones de curiosidades
de su vida se dedicó a investigar y polemizar sobre una am- maravillosas" .'2 Sin duda una alusión a la literatura de su-
plia gama de cuestiones científicas relacionadas con Améri- pervivencia en general y a los relatos de La Condamine en
ca; entre otras, los efectos de la quinina, la vacunacián con- particular.
tra la viruela (muy usada por los misioneros espafioles), la Juan y Ulloa enviaron además a su rey un segundo volu-
existencia de las amazonas y la geografia de la cuenca dei fnen -éste, clandestino- titulado Noticias secretas de Amé-
Orinoco y e! Río Negro. Escribiá sobre e! caucho -que hizo rica, en e! que se informaba sobre muchos aspectos dei go-
conocer a los científicos europeos-, e! veneno llamado cu- bierno colonial espafíol y que, según afirmó un comentarista,
rare y sus antídotos, y la necesidad de establecer patrones de explicaba "gran parte de lo que no había sido dicho en los
medida comunes para todos los países de Europa. Los es- trabajos de los académicos franceses" .13 No fue sino en los pri-
critos científicos especializados de La Condamine indican meros afíos dei siglo XIX, cuando se producía e! derrumbe to-
tal dei Imperio espafíol, que cayá esta obra en manos de los
9 La. Condamine,· op. cit., p. 24. ingleses y se hizo pública.
rnIbidem, p. 51.
11
Y desde luego, Jodavía lo es. En el momento en que escribo estas lí- . 12 John Adams, prefacio a Ulloa et ai., Voyage to South America (1747),
neas, la más redente puesta en escena de la exploración del Amazonas es éri Pinkerton (ed.), op. cit., p. 313.
la obra de Joe Kane,-Ru~ning the Ama;z:on. 13 Von Hagen, op. cit., p. 300.
1
11
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!I Junto ai corpus de textos que fueron escritos a partir de ali,río, donde fue rescatada por indígenas canoeros, quienes
0
la expedición de La Condamine, hay otro corpus que no lle- a Ílevaron a un puesto misionero espafíol. Trastomada y ma-
gó a ser escrito. Este segundo conjunto de textos incluye, if~nta, cone! cabello totalmente encanecido, dice e! relato,
por ejemplo, la obra de Joseph de Jussieu, e! naturalista que l~gó a la costa de Guyana, donde se reunió con su devoto
se quedó en América dei Sur, donde siguió ejerciendo su ésposo, que la llevó a Europa.
profesión durante 20 afíos más. Cuando finalmente enlo- La romántica y escalofriante historia de madame Godin
queció y tuvo que ser mandado de vuelta a Francia desde fue escrita en 1773, no por ella sino por su marido, a pedido
Quito, parece ser que los amigos que lo despidieron se olvi- âê Lá Condamine, que la agregó a todas las ediciones de su
daron de enviar también e! baú! que contenía las investiga- · topio relato. 14 Aun hoy la narración es fuertemente atracti-
ciones de toda su vida. Sólo un estudio sobre los efectos de 9vâ·y sus complejidades son irresistibles, como suele suceder
la quinina llegó a ser publicado icon la firma de La Conda- ,·cada vez que en la saga de las fronteras coloniales aparecen
mine! E! resto puede aparecer algún día, en Quito. -~protagonistas mujeres. La historia de madame Godin es una
La historia más repetida y duradera que surgió de la ex- ~núeva versión de la búsqueda dei río Amazonas llevada a
pedición de La Condamine fue un relato oral, dei que sólo Ikaho por una amazona, o alguien que lo pareda. E! amor,
se publicó un tosco resumen. Se trata de una historia de su- ~las perdidas y la jungla transforman a aquella criolla de aris-
pervivencia que no fue protagonizada por un hombre de Í.tócrata bianca en amazona, la combativa guerrera que los
ciencia europeo sino por una mujer euroamericana, Isabela $:europeos habían creado para simbolizar América. Y ai mis-
Godin des Odonais. Esta peruana de clase alta se casó con ~mo tiempo, su aventura la destruye como objeto sexual: ma-
un miembro de la expedición de La Condamine. Tuvieron 1:'dame Godin emerge como una versión de la vida real de la
cuatro hijos. Después dei desmembramiento dei equipo cien- t,arruinada princesa Cunegunda, de Cándido. En esta histo-
tífico, su marido viajó a Cayena, donde pasó 18 afíos tra- ·;'.rià abundan las inversiones simbólicas. El intercambio dei
tando de conseguir pasaportes y pasajes a Francia para él Goro, por ejemplo, invierte su dirección. En cierto momento
y su familia. A lo largo de esos afíos murieron los cuatro hi- I'madame Godin les da dos de sus cadenas de oro a los dos
jos de la pareja. Después de la desgarradora muerte dei últi- ';Índios que !e habían salvado la vida en la jungla, volviendo
mo, madame Godin, que tenía por entonces algo más de 40 :·sobre sí mismo e! paradigma de la conquista. Para su furia,
afíos, tomó una decisión audaz. Acompafíada por un grupo '.]os regalos son inmediatamente incautados por e! sacerdote
formado por sus hermanos, su sobrino y numerosos sirvien- residente y remplazados por la mercancía por antonomasia
tes, resolvió reunirse con su esposo e inició una travesía que '•de la colonización: telas. No es sorprendente entonces, te-
la llevaria a través de los Andes y a lo largo dei Amazonas, ' niendo en cuenta las deliciosas ironías que contiene, que e!
por la misma ruta que había hecho de La Condamine un ·'relato dei viaje de madame Godin por e! Amazonas perdura-
héroe. Lo que siguió fue desastroso. Amenazados por la vi- }ra en toda Europa por más de 50 afíos. La carta de 20 pági-
ruela, los guías indígenas desertaron y todos, incluyendo a : nas de su marido es apenas un mezquino rastro de su vital
los hermanos, e! sobrino y los sirvientes, murieron de inso- :presencia en la cultura oral.
lación después de languidecer durante días en la jungla. Ma-
dame Godin, presa dei delirio, siguió andando y logró volver
14 Louis Godin des Odonnais, "Carta a M. de la Condamine", julio de
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CIENCIA, CONC!ENCIA PLANETARIA, INTERIORES 57
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,.'.l .!, trabajo como un ejemplo temprano, y notoriamente fallido,
{j de-lo que poco después habría de llegar a ser uno de los más
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orgullosos y notables instrumentos de expansión de Euro-
pa: la expedición científica internacional. En la segunda mi-
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tad dei siglo xvm, la exploración científica se convertiría en
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ración y documentación de las tierras interiores continen-
tales, en contraste con e! paradigma marítimo que había
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ocupado e! centro dei escenario durante 300 anos. Hacia los
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58 CIENCIA Y SENTIMIENTO, 1750-1800 CIENCIA, CONCIENCIA PLANETARIA, INTERIORES 59
secuencias para la literatura de viajes, ai reclamar y hacer \l<l"" Como viaje, por lo tanto, la expedición de La Condami-
surgir nuevas formas de conocimiento y autoconocimiento . tmarca e! comienzo de una era de viajes científicos y de
de Europa, nuevos modelos para e! contacto europeo más ffploración interior, lo que a su vez indica un cambio en la
aliá de sus bordes, nuevas maneras de codificar las ambicio- c~nüepción de Europa sobre sí misma y sobre sus relaciones
nes imperiales de E~ropa. En 1715 e! espía francés Frézier g!c,bales. En sus calamitosos fracasos, la expedición es pre-
estimá que la exploración de las tierras interiores dei Perú 'c11Í'sora. Como escritura, ejemplifica configuraciones de la
era imposible porque "los viajeros deben llevar hasta sus '1ite~tura de viajes que, a medida que las formas burguesas
propias camas, a menos que se resignen a dormir como los •de autoridad ganaban impulso, se reorganizarían totalmen-
nativos, en e! suelo, sobre cueros de oveja, con e! cielo por tê: (En e! siguiente capítulo se examinarán estas transforma-
dosei", 15 Tres décadas después, e! autor dei prólogo de la edi- oiônes en la literatura de viajes sobre África dei Sur.) En la
ción inglesa dei relato de Ulloa consideraba que la explo- . segunda mitad dei sigla XVIII muchos escritores viajeros se
ración interior era e! paso fundamental que había que dar a apartarían de tradiciones tales como la literatura de super-
continuación, porque: '\:Oué idea podemos hacemos de una vivencia, la descripción cívica o la narrativa de navegación,
alfombra turca si sólo miramos e! borde, es decir, e! ori- para dedicarse íntegramente ai nuevo proyecto de construc-
110?"1' Ya en 1792 e! viajem francés Saugnier via e! tema ción de conocimiento que proponía la historia natural. EI
como una cuestión de justicia global: e! interior de África imrgimiento de ese proyecto está marcado por el segundo
"merece e! honor'', dijo, de que los europeos lo visiten, tal evento de 1735 que prometí discutir: la publicación dei Sis-
como a las costas. 17 En 1822 Alexander von Humboldt dijo: tema de la naturaleza, de Linneo.
"No es navegando a lo largo de una costa como podremos
descubrir la dirección de las cadenas montafíosas y su cons-
titución geológica, e! clima de cada zona y su influencia so- EL SISTEMA DE LA NATURALEZA
bre las formas y hábitos de los seres organizados". Para su
traductor inglés, la cuestión era estética: "En general, las Mientras la expedición de La Condamine atravesaba e! Atlán-
expediciones marítimas tienen cierta monotonía que .surge tico en nombre de la ciencia, un naturalista sueco de 28 aftas
de la necesidad de hablar continuamente de navegación en mandaba a la imprenta su primera contribución importan-
lenguaje técnico ... Es mucho más probable que los relatos te ai campo dei conocimiento. Ese naturalista se llamaba
de viajes por tierra en regiones remotas susciten un interés Carl Linneo (en latín, Linnaeus) y e! libra se tituló Systema
general mucho mayor". 18 Naturae (El sistema de la naturaleza). Se trataba de una ex-
traordinaria creación que tendría una influencia profunda y
15
Frézier, op. cit., p. 10. duradera no sólo sobre los viajes y la literatura de viajes si-
16
Adams. op. cit., p. 314. no también sobre las maneras generales en que los ciudada-
17
Messrs. Saugnier y Brison, Voyages to the Coast of Africa (1792). Es nos europeos construían y explicaban su lugar en e! mundo.
ésta una traducción al inglés dei original francés de ·1792, titulado Relation
de plusieurs voyages à la côte d'Afrique. Para un lector de nuestros días El sistema de la naturaleza
16
Alexander von Humboldt, Personal Narrative of a Voyage to the Equi- es un logro modesto, y en realidad, hasta curioso. Fue un
noctial Regions, vol. 1, p. vii. , sistema descriptivo destinado a clasificar todas las plantas
60 CIENCIA Y SENTIMIENTO, 1750-1800
' conocidas y desconocidas, según las característi-
de la Tierra,
cas de sus partes reproductoras_ 19 Se identificaron y clasifica-
ron 24 (y después 26) configuraciones básicas de estambres,
pistilos, etc., ordenándolas según las letras dei abecedario
(figura 6).
Completaban la taxonomía cuatro parámetros visuales:
número, forma, posición y tamafío relativo. Todas las plan-
tas de la Tierra, afirmaba Linneo, podían incorporarse a es-
te sistema único de distinciones, incluyendo las que aún
eran desconocidas para los europeos. Inspirado en anterio-
res intentos de clasificación, como los de Roy, Tournefort y
otros, e! método de Linneo tuvo sin embargo una elegante
simplicidad, de la que sus predecesores carecieron. La com-
binación dei ideal de un sistema de clasificación unificado
para todas las plantas y una indicación concreta y práctica
de cómo construido significá un enorme avance. Se percibió
que su esquema ponía orden en e! caos, tanto e! de la natu-
raleza como e! de la antigua botánica. Y hasta sus críticos
así lo entendieron. "En la botánica -dijo Linneo-, e! hilo
de Ariadna es la clasificación, sin la cual sólo existe e! caos ...
toda nota debe ser extraída dei número, de la figura, de la
proporción, de la situación." 20
Pero e! Sistema de 1735 fue sólo una primera versión.
Mientras La Condamine viajaba por América dei Sur, Lin-
neo perfeccionó su sistema y !e dio su forma final en dos
obras decisivas: la Philosophia Botanica (1751) y la Species
19
La exposición sobre Linneo y la historia natural está basada en las
siguientes fuentes: Heinz Goerke (ed.), Linnaeus; Tore Frangsmyr (ed.),
Linnaeus: The Man and His Work; Gunnar Broberg (ed.), Linnaeus: Pro•
gress and Prospects in Linnaean Research; Daniel Boorstin, The Discoverers;
Henry Steele Commager, The Empire of Reason; P. J. Marshall y Glyndwr
Williams, The Great Map of Mankind; Edward Dudley y Maximilian E. No•
vak (eds.), The Wild Man Within; Michel Foucault, The Order ofThings [Las El sistema de Linneo para identificar las plantas por sus
;I~URA 6 .
palabras y las cosas]; Gay, op. cit. En 1956 el Museo Británico publicó una aparatos reproductivos.- Esta ilustración de Ge~rg D. Ehret apa:e-
edición facsimilar de la edición de 1758 de The System of Nature, con su
título en latín: Caroli Linnaei Systema Naturae. ció por primera vez en 1736 en la edición Leiden de su Spec1es
2
° Foucault, The Order... , op. cit., p. 136 [Las palabras... , p. 135). Plantarum.
62 CIENCIA Y SENT!MIENTO, 1750-1800 CIENCIA, CONCIENCIA PLANETARIA, INTERIORES 63
Plantarum (1753). A estas obras debe la ciencia europea la •,intacto. La información daba origen a los libros; los ejem-
nomenclatura botânica normalizada que asigna a las plan- jpJares, si estaban muertos, eran incorporados a colecciones
tas e! nombre de su género seguido por su especie, seguido ,fle,historia natural que llegaron a ser pasatiempos serios para
por cualesquiera otras diferencias esenciales para distin- ,igente rica de toda Europa; y si estaban vivos, eran planta-
guirias de tipos adyacentes. También se propusieron siste- (dos en los jardines botánicos que también empezaban a
mas paralelos para los animales y los minerales. · ,surgir, en ciudades y predios privados, en todo e! continente
E! sistema de Linneo resume las aspiraciones continen- ,eúropeo. Kalm, alumno de Linneo, fue a Norteamérica en
tales y trasnacionales de la ciencia europea que discutimos ,J'Z47, Osbeck a China en 1750, Forsskal ai Cercano Oriente
anteriormente, en relación con la expedición de La Conda- •..en•l 761; Solander se incorporó ai primer viaje de Cook en
mine. Linneo revivió deliberadamente e! latín para su nomen- ,1768, Sparrman ai segundo en 1772 (véase e! capítulo n),
clatura precisamente porque no era un lenguaje nacional. ,etc. Las palabras mismas que Linneo dirigió a un colega en
Y sin duda, e! hecho de que Linneo fuera oriundo de Suecia, •J:771 transmiten bien la energía, e! entusiasmo y e! carácter
un actor relativamente menor en la competencia mundial . global de la empresa:
económica e imperial, facilitó la amplia recepción que tuvo
su sistema. Otros paradigmas, producidos sobre todo por Mi alumno Sparrman acaba de embarcarse rumbo al Cabo de
los franceses, fueron igualmente continentalistas en alcance Buena Esperanza, y otro de mis alumnos, Thunberg, acompa-
Y disefío. Pero sólo e! sistema de Linneo inició una empresa fiará a una delegación holandesa que va a Japón; ambos son
europea de construcción de conocimiento en una escala y competentes naturalistas. El menor de los Gmelin está aún en
con una aceptación sin precedentes. Sus interminables pá- Persia, y mi amigo Falck está en Tartaria. Mutis está haciendo
ginas de listas en latín podrían parecer estáticas y abstrac- espléndidos descubrimientos botânicos en México. Koenig ha
tas, pero lo que hicieron -y fueron concebidas para hacer- encontrado muchas cosas nuevas en Tranquebar. El profesor
lo- fue poner en marcha un proyecto que se realizaria en e! Friis Rottboll, de Copenhague, está publicando las plantas en-
mundo en los términos más concretos posibles. Cuando su contradas en Surinam por Rolander. Los descubrimientos de
taxonomía se afirmó en toda Europa en la segunda mitad Forsskal en Aral;,ia serán publicados muy pronto en Copen-
dei siglo XVIII, sus "discípulos" (porque así se hacían llamar) hague.22
se lanzaron a recorrer e! mundo, por mar y por tierra, eje-
cutando lo que Daniel Boorstin ha llamado una "estrategia ; Es como si hablara de embajadores y dei imperio. Y por
mesiánica" .21 Se hicieron acuerdos con las compafíías co- supuesto, lo que quiero sostener es que, en cierto modo, así
merciales de ultramar, especialmente la East India Com- era. Tal como e! cristianismo había puesto en movimiento
pany sueca, para que dieran pasajes gratis a los alumnos de una tarea universal de conversión religiosa, que se afirmaba
Linneo, quienes empezaron a aparecer por todas partes re- en todos los puntos de contacto con otras sociedades, la his-
cogiendo plantas e insectos, midiendo, anotando, preservan- toria natural puso en acción una tarea universal y secular
do, dibujando y tratando desesperadamente de llevarse todo que, entre otras cosas, hizo de las zonas de contacto un sitio
21
Boorstin, op. cit., p. 16. 22 Ibidem, p. 444.
:1·
1
de trabajo manual e intelectual, e instaló allí la distinción en- y catalogación de la naturaleza se tomó narrable. Podía cons-
tre ambos. AI mismo tiernpo, el proyecto de sisternatización tituir una secuencia de hechos y hasta producir una trama
de Linneo tuvo una dirnensión marcadamente democrática, argumental. Podía ser la historia principal de un relato.
popularizando la investigación científica corno nunca antes Desde cierto punto de vista, lo que se cuenta 'es una historia
lo había sido. "Linneo -según lo expresa un comentarista dei europeos que se urbanizan e industrializan y ai mismo
de nuestros días- era sobre todo un hornbre para los no tiernpo se lanzan por el mundo en busca de relaciones de
profesionales." Su suefio era que "con su método, cualquie- rio explotación con la naturaleza, aun cuando en sus cen- j
ra que hubiera aprendido e! sistema pudiera ubicar cada tros de poder estén destruyéndolas. Corno trataré de mos- ''
:!
planta de cualquier lugar dei mundo en la clase y e! orden trar en e! capítulo siguiente, tarnbién se cuenta una narrati- 1
correctos, si no es que incluso en e! género, fuese dicha va de "anticonquista", en la que e! naturalista naturaliza la J
J
planta conocida o no por la ciencia". 23 presencia y la autoridad globales de la Europa burguesa.
Los viajes y la literatura de viajes jarnás volverian a ser Esta narrativa de naturalistas habría de seguir teniendo una
los mismos. En la segunda rnitad dei siglo XVIII, todas las e,norme fuerza ideológica durante todo e! siglo xrx y se ha
expediciones, científicas o no, y todos los viajeros, científi- prolongado hasta hoy.
cos o no, tuvieron algo que ver con la historia natural. La El sistema de Linneo es sólo un ejernplo de los esque-
recolección de ejernplares, la creación de colecciones, la de- mas de clasificación totalizadores que se fundieron a me-
norninación de especies nuevas, el reconocirniento de las diados dei siglo XVIII para formar la disciplina llarnada "his-
conocidas, todo ello llegó a ser un terna obligado en los via- toria natural". La versión definitiva dei sistema de Linneo
jes y en los libros de viajes. En las fronteras, junto a las figu- apareció junto con empresas igualmente ambiciosas, como
ras dei marino, e! conquistador, e! cautivo, e! diplomático, !ai Historia natural de Buffon, que ernpezó a aparecer en
ernpezó a aparecer por todas partes la figura benévola y de- 1'749, o la Familles desplantes [Familias de las plantas] de
cididamente culta dei "herbolario", quien, armado con una Adanson (1763). Si bien estos escritores proponían sistemas
bolsa de recolección, un cuademo de notas y algunos fras- opuestos que diferían de los de Linneo en aspectos funda-
cos, sólo pedía que lo dejaran en paz con sus bichos y sus mentales, los debates entre ellos siguieron centrados dentro
flores. Las narraciones de viajes de todo tipo ernpezaron a dei proyecto totalizador de clasificación que distingue a este 1
introducir lentas páginas llenas de refinada "literatura de la período. Los esquemas constituían, según la expresión de 1
naturaleza". Las descripciones de flora y fauna no eran nue- Gunnar Eriksson, "estrategias alternativas para realizar un i
vas en la literatura de viajes. Por e! contrario, siernpre ha- proyecto cornún a toda la historia natural dei sig]o XVIII: la
bían formado parte de los libros de viajes, ai menos desde e! fiel representación dei plan de la naturaleza". 24 En su clási-
siglo XVI. Pero en general estaban estructuradas corno apén- co análisis dei pensarniento dei siglo XVIII, Les. mots et les
dices o digresiones formales de la narración. Con e! estable- choses [Las palabras y las cosas], publicado en 1966, Michel
cirniento dei proyecto global de clasificación, la observación Foucault describe así el proyecto: "La gran proliferación de
23
Sten Lindroth, "Linnaeus in his European Context", en Broberg, op. 24 Gunnar Eriksson, "The Botanical Success of Linnaeus. The Aspect of
cit., p. 14. Organization and Publicity'', en Broberg, op. cit., p. 66.
66 CIENCIA Y SENTIMIENTO, 1750-1800 CIENCIA, CONCIENCIA PLANETARIA, INTERIORES 67
los seres por la superficie dei globo puede entrar, gracias a mente en y por medio dei lenguaje, fue una tarea que se
la estructura, a la vez en la sucesión de un lenguaje descrip- realizó también en muchos aspectos de la vida social y ma-
tivo y en e! campo de una mathesis que será también una terial. Las crecientes capacidades tecnológicas de Europa se
ciencia general dei orden". 25 Foucault dice que la historia vieron desafiadas por la demanda de mejores medios para
natural se propone "una descripción de lo visible", y centra preservar, transportar, exhibir y documentar los especíme-
su análisis en e! carácter verbal de la empresa que, según él, nes; se desarrollaron especializaciones artísticas en e! dibu-
jo botánico y e! zoológico; los impresores se sintieron bajo
tiene como condición de posibilidad la pertenencia común de e! reto de mejorar la reproducción de las ilustraciones; cre-
las cosas y dei lenguaje a la representación; pero no existe co- ció la demanda para que los relojeros inventaran y conseva-
mo tarea sino en la medida en _que las cosas y el lenguaje se ran instrumentos; nacieron empleos para científicos en ex-
encuentran separados. Así pues, deberá reducir esta distancia pediciones comerciales y puestos coloniales; se generaron
para llevar ai lenguaje lo más cerca posible de la mirada, y a redes de patrocínio que financiaron viajes científicos y la
las cosas miradas lo más cerca de las palabras. 26 posterior producción escrita; por todas partes, a nivel local,
nacional e internacional, surgieron sociedades profesiona-
Ejercicio no sólo de correlación sino también de reducción, les y de aficionados; las colecciones de historia natural ad-
la historia natural quirieron valor comercial y prestigio; los jardines botáni-
cos se convirtieron en espectáculos públicos a gran escala,
reduce- todo el campo de lo visible a un sistema de variables, y los naturalistas sofiaban con supervisarlos. (Buffon fue
cuyos valores pueden ser asignados, todos ellos, si no por una cuidador dei jardín dei rey en Francia, y Linneo dedicó su
cantidad, sí por lo menos por una descripción perfectamenté vida a su propio jardín.) No se podria encontrar mejor ejem-
clara y siempre acabada. Así pues, se puede establecer, entre plo de cierta manera de existir dei conocimiento, no como
los seres naturales, un sistema de identidades y el orden de las acumulaciones estáticas de hechos, bits o bytes, sino co-
diferencias. 27 mo actividades humanas, tramas de prácticas verbales y
no verbales.
Aunque los historiadores naturales con frecuencia se conci- Desde luego, la empresa científica implicaba toda clase
bieron como personas cuya labor consistía en descubrir al- de aparatos lingüísticos. Muchas formas de escribir, publi-
go que ya estaba allí (por ejemplo, e! plan de la naturaleza), car, hablar y leer llevaron e! conocimiento a la esfera pú-
desde un punto de vista contemporáneo se trata más bien blica y crearon y mantuvieron su valor. La autoridad de la
de "un nuevo campo de visibilidad [que] se constituye en ciencia se dedicó más directamente a textos descriptivos es-
todo su espesor". 28 pecializados, como los incontables tratados botánicos orga-
Si bien la historia natural se estableció incuestionable- nizados alrededor de las diversas nomenclaturas y taxo"no-
mías. Sin embargo, e! periodismo y la narrativa de viajes
25
Foucault, op. cit., p. 136 [p. 137]. fueron mediadores fundamentales entre la red científica y
"Ibidem, p. 132 [pp. 132-133].
"Ibidem, p. 136 [p. 137]. un público europeo más amplio. Ellos fueron agentes cen-
'"Ibidem. p. 132 [p. 133]. trales en la legitimación de la autoridad científica y su pro-
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68 CIENCIA Y SENTIMIENTO, 1750-1800 CJENCIA, CONCIENCIA PLANETARIA, INTERIORES 69
yecto global, que comprendía las otras maneras que tenía '"'.trfasculino,3° laico e instruído; su conciencia planetaria es e!
Europa de trabar conocimiento dei mundo y de estar en éL ,resultado de su contacto con la cultura de la imprenta y es
En la segunda mitad dei siglo, los viajeros científicos elabo- >infinitamente más compleat, * o sea, "completa", que las ex-
rarian paradigmas discursivos que se distinguirían fuerte, '!>'eriencias vividas por los marineros.
mente de los que La Condamine heredó en la primera mitad La sistematización de la naturaleza en la segunda mitad
dei siglo. •deLsiglo XVIII habría de afirmar aún más vigorosamente
Lo que quiero decir es que la sistematización de la natu, ,. hdmtoridad de la imprenta y, por lo tanto, de la clase .que la
raleza es un proyecto europeo nuevo, una nueva forma de êontrolaba. Esa sistematización parece cristalizar los ima-
lo que podríamos Jlamar conciencia planetaria entre los eu- ginarias globales, que para entonces ya eran diferentes de
ropeos. Durante tres siglos los aparatos europeos para la :los antiguos imaginarias de la navegación. La historia natu-
construcción dei conocimiento habían estado interpretando ral·no releva el delgado trazo de una ruta, ni las líneas don'
e! planeta sobre todo en términos de navegación. Esos tér- dela tierra y e! agua se juntan, sino los "contenidos" inte-
minos dieron origen a dos proyectos totalizadores o plane- Mores de aquellas masas de tierra y agua cuya extensión
tarios. Uno fue la circunnavegación, una doble hazafia que cbnstituye la superficie dei planeta. Estos vastos contenidos
consiste en navegar alrededor dei mundo y escribir un rela- ho habrían de ser conocidos a través de las delgadas líneas
to de ello (e! término "circunnavegación" se refiere tanto ai lrazadas sobre ·la página en blanco, sino a través de las re 0
viaje cuanto ai libro ). Los europeos han estado repitiendo presentaciones verbales resumidas en las nomenclaturas, o
esta doble hazafia casi continuamente desde que Magalla- ·através de grillas rotuladas, dentro de las cuales se coloca-
nes la Jlevó a cabo por primera vez en la década de 1520. El tían las entidades. La finita totalidad de estas representacio-
segundo proyecto planetario, que dependió también dei pa- ties o categorias constituía un "relevo cartográfico'.' no sólo
pel y la tinta, fue e! relevo cartográfico de las costas dei de las costas o los rios, sino de cada pulgada visible, cuadra-
mundo, tarea colectiva que en e! siglo XVIII era considerada da y hasta cúbica, de la superficie de la Tierra. "La historia
viable, si bien estaba aún en marcha. En 1704 era posible natural", escribió en 1749 Buffon,
hablar, para citar las palabras de un editor de libros de via-
jes, dei "Imperio de Europa", que se extendía "hasta los lí- ,tomada en -toda su. extensión, es una inmensa Historia, que
mites más remotos de la Tierra, donde varias de las nacio, abarca todos los objetos qlle el Universo presenta ante noso-
nes europeas tienen territorios conquistados y colonias". 29 . tros. Esta prodigiosa multitud de cuadrúpedos, pájaros, peces,
La circunnavegación y la cartografia, entonces, habían da- insectos, plantas, minerales, etc., ofrece a la curiosidad dei es-
do origen ya a lo que podríamos Jlamar un sujeto europeo píritu humano un vasto espectáculo; un conjunto tan grande
global o planetario. Su perfil está expresado con facilidad y 30 Desde luego, esto no equivale a decir que no había mujeres naturalis-
sencillez por Daniel Defoe en e! pasaje que figura como epí- tas; las había, por cierto, pero su participación en los aspectos profesiona-
grafe de este capítulo. Como se desprende claramente de las ies era limitada, y al principio no figuraron entre los discípulos que fueron
palabras de Defoe, este sujeto histórico mundial es europeo, enviados ai exterior en cumplimiento de la misión. Véanse los capítulos V y
VII, donde se trata de algunas escritoras de libros de viajes en relación con
la misión científica.
29
Citado en Marshall y Williams, op. cit., p. 48. * En el inglés de esa época así se escribía "complete" [T.].
70 CIENCIA Y SENTIMIENTO, 1750-1800 CIENCIA, CONCIENCIA PLANETARIA, INTERIORES 71
que parece, y eh realidad lo es, inagotable en todos sus de- "i;aléza como un conjunto de ecosistemas autoequilibrados
talles.31 'Jue:Ja intervención humana arroja ai caos. La historia natu-
ralreclamó la intervención humana (principalmente, la in-
En comparación con este abrazo totalizador, qué tímida pa- telectual) que compusiera un orden. Los sistemas clasifi- !
rece la antigua costumbre de los navegantes de llenar los 'catorios dei sigla XVIII generaron la tarea de ubicar a cada
espacios en bianca de los mapas con dibujos de íconos re- êspecie en e! planeta, sacándola de su entorno particular y 1
presentativos de las curiosidades y los peligros regionales: 'bitraria (e! caos) y colocándola en un sitio adecuado den-
amazonas en e! rio Amazonas, caníbales en e! Caribe, came- [Link] sistema (e! orden: libra, colección o jardín) con su
llos en e! Sahara, elefantes en la India, etcétera. êhuevo nombre europeo, secular y escrito. Linneo mismo co- \1
Tal como el surgimiento de la explotación interior, e! re- sechó e! mérito de haber agregado 8 000 nuevos ítems ai j
levo cartográfico sistemático de la superficie dei globo se borpus en e! transcurso de su vida.
correlaciona con una amplia búsqueda de mercados, recur- ií,,;;_ Los análisis de la historia natural, como e! de Foucault,
sos comercialmente explotables y tierras para colonizar, así '.no siempre subrayan las dimensiones transformadoras y 1
como e! relevo cartográfico de las vías navegables se vincula
con la búsqueda de rutas comerciales, Sin embargo, a dife,
renda de la confección de cartografia marítima, la historia
.· ápropiadoras de su concepción. Una por una, todas las for-
más .de vida dei planeta habrían de ser retiradas de los en-
maràiiados hilos de su entorno vital y habrían de ser entre-
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natural concebía e! mundo como un caos, dei que e! cientí, tejidas en las tramas europeas de unidad global y orden. El
fico sacaba un orden. No se trata simplemente de describir i:>jo (letrado, masculino, europeo) que sostenía el sistema
e! planeta tal como era. Para Adanson (1763), e! mundo na- · • podía hacer familiares ("naturalizar") nuevos sítios/vistas
tural sin e! ojo ordenador dei científico .es ihmediatamente en e! primer contacto, ai incorporarias ai
lenguaje dei sistema. Las diferencias de ubicación geográfica,
una mezcla confusa de seres que el azar parece haber acer- de distancia, perdían importancia: con respecto a las mimo-
cado: aquí el oro se mezcla con ·otro metal, con una piedra, sas, Grecia podía ser igual a ,Venezuela, África Occidental o
con la tierra; allá la violeta crece al lado dei roble. Entre estas Jàpón; y e! rótulo "picos graníticos" puede aplicarse igual-
plantas vagan igualmente los cuadrúpedos, los reptiles y los mente a Europa dei Este, los Andes o e! Oeste norteameri-
insectos; los peces se confunden, por así decido, con el ele- cano. Barbara Stafford menciona algo que probablemente
mento acuoso en el que nadan y con las plantas que crecen irue uno de los ejemplos más extremos de esta resemantiza-
en las profundidades de las aguas.';. Esta mezcla es tange- Cdóncglobal: un tratado, escrito por el alemán Samuel Witte
neral y tan múltiple que parece ser una de las leyes de -la na- :eh 1789, donde se afirmaba que todas las pirámides dei
turaleza. 32 ·• mundo, desde Egipto a las Américas, son realmente "erup-
ciones basálticas". 33 El ejemplo es elocuente, porque indica
Semejante punto de vista puede parecer raro a las imagina- fa:capacidad dei sistema para subsumir cultura e historia
ciones de fines dei sigla xx, preparadas para ver a la natu- · âêntro de la naturaleza. La historia natural no sólo despoja-
31 Citado en Gay, op. cit., pp. 152-153.
32
Citado en Foucault, op. cit., p. 148. 33 Barbara Stafford, Voyage into Substance, p. 1O.
72 CIENCIA Y SENTIMIENTO, 1750-1800 CIENCIA; CONCIENCIA PLANETARIA, INTERIORES 73
ba a los [Link] las relaciones orgánicas o ecológicas ;priimigenia, Boorstin, como muchos otros comentaristas,
que mantenían entre sí, sino también de su sitio en Ias eco- no la cuestiona. 3~ Pero si la cuestionamos podemos ver por
nomías, historias y sistemas sociales y simbólicos de otros • qué.desde el comienzo mismo los seres humanos, especial-
pueblos. Para 1'.a Condamine, en la década de 1740, antes mente los europeos, plantearon un problema a los sistema-
de que e] proyecto clasificatorio se hubiese impuesto, .el co- tizadores: ,:podía Adán nombrarse y clasificarse a sí mismo?
nocimiento de los naturalistas existía paralelamente con Si .así era; entonces cestaba e! naturalista suplantando a
otros .conocimientos locales aún más valiosos. Haciendo Dios?,Muy ai comienzo dei juego, Linneo parece haber con-
notar proféticamente que "la diversidad de plantas y árbo, .festado que sí: según se supone, cierta vez dijo que Dios ><ha-
les" en la región dei Amazonas "daría trabajo intenso por bía tenido que aguantar que él espiara Su gabinete secre-
muchos afios ai más laborioso de los botánicos, y también.a .fo;')7Para gran incomodidad de muchos, incluyendo ai papa,
más de un dibujante", agrega un pensamiento•que hacia e! • ,Lirineo finalmente incluyó a las personas en su clasificación
fin dei siglo, en contextos científicos, se habría vuelto casi 'He'los animaies (el rótulo de homo sapiens le pertenece). No
impensable: '•pbstante, sus descripciones dei ser humano sonbastante di-
if~rentes de las de otras criaturas, Inicialmente Linneo pos-
Me refiero aquí sólo al trabajo qúe requerirla hacer una des.,. tuló entre los cuadrúpedos una sola categoria homo (descri-
cripción·exacta de estas plantas yreducirlas a clàseS, y clasifü ,ta·sólo con lafrase "Conócete a ti mismo") y trazó una única
car cada una según,género y especie. cY quépasaría si consi:,. distinción entre homo sapiens y homo monstrosus. Hacia
deráramos al mismo tiempo un examen de las· virtudes que les J?.58, e! homo sapiens había sido dividido en seis varieda-
à.tribuy'en los nativos de la región? Un examen que es; ·induda-:- :des, cuyas principales características se resumen a conti-
blemente; a nuestros ojos, la más atractiva entre las ramas dé
este estudio. 3.4 \_-.:.n, ::
en:., a. Hombre Salvaje. Cuadrúpedo, mudo, peludo.
Dondequiera que fuese aplicada, la historia natural como b. Americano. De color cobrizo, colérico, erecto. Cabello
manera de pensar interrumpió lasredes existentes de rela, •Çi:f·Ilegro,Jacio, espeso; fosas nasales anchas, rostro áspero;.bar-
ciones históricas y materiales entre las personas, las plan, ba·escaSa;- obstinado, contento, libre; Se pinta con finas líneas
tas y los animales, El observador europeo mismo no tiene _-, rojas. Lo regulan las· costumbres.
un lugar en la descripción. Con frecuencia el proyecto de si;· e. Europeo. De tez bianca, sanguíneo, fomido; cabello ru-
Linneo ha sido representado gráficamente como Adán en bio, castafío, sedoso; ojos azules;-amable, agudo, con inven-
los jardines dei Edén. Para Linneo, dice Daniel Boorstin, "la
naturaleza era una inmensa colección de objetos naturales <- I; 36 Barbara Stafford; én uná de.S:concertante formuladón, convierte la
entre los cuales él transitaba como superintendente, pegan- \nocencia eri un hecho de lá naturaleza, argumentando que' "La populari-
do etiquetas. Tuvo un precursor en esta fervorosa tarea: :4.~çl~el relato de viajes de no ficción [a fines del siglo xvrn] dependió en parte
Adán en e] Paraíso". 35 AI invocar la imagen de la inocencia gel_ deseo genético de los exploradores y el público de volver a una apre-
-eósión casi mítica de la Tierra como podría haber sido o como se desple-
34
La Condamine, op. cit., p. 37; las cursivas son mías. g~:antes de que la conciencia humana apareciese en ella" (op. cit., p. 441).
35 37 Commager; op. cit., p. 7.
1 Lindroth, op. cit., p. 25.
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76 CWNCIA Y SENTIMIENTO, 1750-1800 CIENCIA, CONCIENCIA PLANETARIA, INTERIORES 77
que impone una visión hegemónica inofensiva y no instala '[Link] tiempo, los intereses de la ciencia y los dei comer-
aparato alguno de dominación. A lo sumo los naturalistas \i)Ío: eran mantenidos cuidadosamente por [Link] ex-
eran considerados sirvieµtes de las aspiraciones de expan- íiediciones montadas en nombre de la ciencia, como aque-
sión comercial de Europa. Hablando concretamente, a cam- lla1de Cook a los Mares dei Sur en las décadas de 1760 y
bio de viajes gratuitos con compafíías comerciales y otros 1\770, .solían recibir órdenes secretas de buscar oportunida-
benefícios, ellos producían conocimiento comercialmente des:comerciales y descubrir amenazas en ese campo. EI he-
explotable. "Es principalmente de la historia natural -dijo <lhd de que estas órdenes existieran y, aun así, fueran secretas
un escritor en un prólogo de l 759~ de donde extraemos e! indica la dialéctica ideológica entre las empresas científicas
conocimiento dei valor y la importancia de cualquier país, yücómerciales. Por una parte, se entendía que e! comercio
ya que a trnvés de ella aprendemos sobre sus productos y éstaba refíido con e! desinterés de la ciencia. Y poria otra,
recursos de todo tipo." 39 AI presentar un nuevo compendio <iada ·una de las partes creía que ref!ejaba y legitimaba las
de viajes en 1756, De Brosse elogiaba la nueva capaciclad aspiraciones de la otra. "Un comercio bien regulado -dijo
"de agrandar la Tierra·con un nuevo mundo, de enriquecer 4hders Sparrman, discípulo de Linne~, como también la
e! Viejo Mundo con toda la producción natural y las servi, _µfl,vegación en general, tienen su base en la ciencia ... mien-
ciales costumbres dei Nuevo". 40 En 1766 e! comentarista de tras que ésta a su vez obtiene apoyo de aquél y !e debe su
un libra de viajes escrito por uno de los alumnos de Linneo >expansión."42
declaró que los viajes de los "hombres de ciencia" eran su- • Supuestamente, los proyectos comerciales ponían la cien-
periores a los de los "hombres de fortuna", por razones !ite- cia .al servido dei interés público general, pero de hecho la
rarias y comerciales: ní.ayor parte de los benefícios dei imperialismo y la expan-
sión• mercantil iban a dar a manos de pequenas élites. Sin
Las investigaciones del naturalista, sobre todo,, además :: embargo, en e! nível de la ideología, la ciencia -"la descrip-
de deleitado a él mismo, producen ventajas para el resto de . ción exacta de todo", según lo expresó Buffon- creó imagi-
las personas; especialmente las. 'investigaciones· dei botâni- riifriós g]obales más aliá y por encima dei comercio. La
co, cuyos descubrimientos y adquisiciones son con &ecuen- ciencia operó como un lujoso y multifacetado espejo sobre
cia de [Link] importancia para los intereses comerciales elcual Europa toda podía reflejarse como un "proceso pla-
y de tráfico comercial de su pàís. Aún más, el celebrado netario" en expansión, sin la competencia, la explotación y
Lirineo se ha aventurado-a afirmar que el conocimiento de la.:violencia acarreadas por la expansión comercial y políti-
las plantas es el fundamento mismo de toda la economía . cayla dominación colonial.
pública; puesto que son las plantas las que alimentan y vis;. 1 : Por cierto, cuando se trataba de plantas, animales y mi-
lo he expresado, sino también un discurso urbano sobre . o·yla ciudad se ensancharon, e! campesinado europeo em-
mundos no urbanos, y un discurso burgués y culto acerca '.ezó a ser vhto como apenas algo menos primitivo que los
de mundos campesinos e incultos. Los sistemas de la natu, ·abitantes de la Amazonia. De modo similar, el sistema de
raleza se proyectaban tanto dentro de las fronteras euro, ,riaturaleza pasó por alto las maneras que tenía de adqui-
peas como fuera de ellas. Los herbolarios eran tan feiices en . ·,. conocimiento las comunidades locales y campesinas
la campifia escocesa o dei sur de Francia como en el Ama> entro de Europa, tal como lo hizo con las maneras locales
zonas o en África dei Sur. Dentro de Europa la sistematizas ndígenas en el exterior. Sten Lindroth vincula el método
ción de la naturaleza se produjo en un momento en que las : ocumental y totalizador de Linneo con formas de burocra-
relaciones entre los centros urbanos y la campifia estaban ia, ,.estatal que estaban particularmente desarrolladas en
cambiando rápidamente. Las burguesías urbanas empeza- uecia, sobre todo los archivos que documentaban y clasifi-
ban a intervenir en una nueva escala en la producción agri• '.aban cuidadosamente a los ciudadanos. Hacia mediados
cola, tratando de racionalizar la producción, incrementar ~[Link] XVII, dice Lindroth, "ninguna otra nación de Euro-
los excedentes, intensificar la explotación de la mano de artenía un conocimiento más exhaustivo de su población
obra campesina y administrar la producción de alimentos, tíe Suecia; el millón y medio de ciudadanos suecos estaban
de la que los centros urbanos dependían totalmente. El pro- -frectamente registrados en las estadísticas según naci-
ceso de cercado de la propiedad fue una de las intervencio- i~nto~ matrimonio, enfermedad, muerte, etc.". 45 Por cierto,
nes más notables, pues despojó de la tierra a muchos cam- s'rótulos de género y especie de Linneo se parecen mucho
1 pesinos y los impelió a irse a las ciudades u ocupar terrenos · mombre.y apellido de los ciudadanos: Linneo se refirió a
I' públicos. También se iniciaron en esta época los intentos de ôs,,nombres genéliicos como "la moneda de buena ley en
1
i'i
mejorar científicamente las cosechas y la crianza de anima- uestra república botánica" ;46 Aunque la sistematización de
les domésticos. 43 Las sociedades de subsistencia empezaron ·iríaturaleza precedió a la Revolución Industrial, Lindroth
a parecer atrasadas respecto de los modelos orientados ha, bserva "notables similitudes entre la manera de escribir
eia la plusvalía, y se pensó que era preciso "mejorarlas". En e Linneo] y los principios que surgieron en la manufac-
1750 e! comentarista francés Duelos, en su obra Considera, 'nC.47 La estandarización y la fabricación en serie, por
ciones sobre las costumbres de este sigla, opinaba que "quie- jemplo, ya se habían impuesto en la producción, sobre to-
nes viven a cien millas de la capital están a un siglo de ella o.:en la construcción de partes intercambiables para las ar-
en sus maneras de pensar y actuar". Y hoy en día los estudio- as de fuego. También surgen otras analogías dentro dei
sos de la Ilustración suelen reproducir tal visión sin cues- hipo de la organización militar, que precisamente en ese
tionarla. 44 eriodo empezó a estandarizar uniformes, ejercicios, disci-
Cuando las diferencias entre las formas de vida dei carne lina,·. etcétera.
nTales analogías se tornan aún más sugestivas cuando se
43
Véase un estudio detallado que se centra en el siglo XIX, en Harriei cuerda que la burocracia y la militarización son los ins-
Ritvo, The Animal Estale.
44
Gay, op. cit., p. 4. Gay trabaja notablemente bien dentro de la ideolo- :;::'' xwLindroth, op. cit., p. 11.
gía de la Ilustración, sin cuestionar seriamente lo que en ésta se considera- :-'Jil.!46 'Foticà.ult, op. cit., p. 141 [p. 142].
ba una "mejora". 47 Lindroth, op. cit., p.10.
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trumentos centrales dei imperio, en tanto que e! contrai so, -Los historiadores económicos a veces llaman ai lapso
bre las armas de fuego resulta e! factor más decisivo en e! ''[Link] 1500 a 1800 e! período de la "acurriulación primi-
sometimiento de otros pueblos por parte de Europa hasta ,!1';:en e! que, -por medio de la esclavitud y de monopolios
e! día de hoy. (Mientras escribo este capítulo, y quizá mien- 'ótegidos por e! Estado, las burguesías europeas pudieron
tras e! lector lo lee, en Soweto y en la franja occidental dei cumular el capital que sirvió para que despegara la Revo-
Jordán pueblos sometidos, sin armas, tiran piedras contra ú.ción Industrial. Uno se pregunta qué tenía de primitiva
vehículos blindados.) La erudición académica sobre la llus 0
·sta acumulación (así como nos preguntamos qué tiene de
tración, decididamente eurocentrada, suele negar las agre- .vanzado e! capitalismo avanzado), pero era acumulación.
sivas incursiones coloniales e imperiales de Europa como n la esfera de la cultura, las numerosas formas de recolec-
modelos, inspiración y terrenos de prueba para formas dé , ión que se practicaron durante este periodo se desarrolla-
disciplina social que, llevadas nuevamente a Europa en e! ·on en parte como la imagen de esa acumulación y como su
siglo XVIII, fueron adaptadas para construir e! orden burgués. êgitimación. La sistematización de la naturaleza lleva esta
La sistematización de la naturaleza coincide con e! punto agen de acumulación a un extremo totalizado, y ai mis-
culminante dei tráfico de esclavos, e! sistema de plantacio- o tiempo modela e! carácter extractivo, transformador dei
nes, e! genocidio colonial en Norteamérica y África dei Sur; pitalismo industrial, y los mecanismos ordenadores que
así como las rebeliones de esclavos en los Andes, e! Caribe, .mpezaron a dar forma a la sociedad de masas urbana en
Norteamérica y otros sitios. Es posible invertir la dirección ·· uropa bajo la hegemonía burguesa. Como construcción
de la mirada de Linneo, o dei viajem de sillón de Defoe, para ,c:leológica, la sistematización de la naturaleza representa ai
contemplar Europa desde la frontera colonial. Entonces · laneta apropiado y reorganizado desde una perspectiva
empezamos a ver otras genealogías para los procesos de es 0
uropea y unificada.
tandarización, burocracia y normalización de la Ilustración. JC:1.· En Europa, como también en las fronteras de expan-
Porque ,:qué fueron e! tráfico de esclavos y e! sistema de sión fuera de ella, esta producción de conocimiento no ex-
plantaciones sino experimentos masivos de ingeniería so-, . resa conexiones con cambiantes relaciones de trabajo o
eia! y disciplina, producción en serie, sistematización de la propiedad, o con aspiraciones de territorialidad. Es, sin em-
vida humana, estandarización de las personas? Experimen- l,argo, una configuración comentada indirectamente en la
tos cuyos dividendos superaron los más audaces sueftos eus éorización contemporânea acerca de la estructura dei Es-
ropeos. (La riqueza que fomentá la Revolución francesa se tado moderno. E! Estado, sostiene Nicos Poulantzas, siem-
creó en Santo Domingo, que en la década de 1760 era e! lu 0
.. re se describe a sí mismo, "en una imagen topológica de
gar más productivo que se había conocido nunca en la Tie- í,,ítterioridad", como separado de la economía: "Como obje-
rra.) La agricultura de plantación surge claramente como {9. epistemológico, e! Estado se representa a sí mismo como
un elemento crucial para la Revolución Industrial y la me- hôseedor de fronteras inmutables, fijadas por medio de su
canización de la producción. Dei mismo modo, aun a co- exclusión dei dominio atemporal de la economía". 48 Cuando
mienzos dei siglo XVII no había burocracias como las buro- fbmpulso de la expansión europea se vuelve hacia e! inte-
cracias coloniales, para las que Espafta había sentado un
estudiado ejemplo. ], ',' :48 Nicos Poulantzas, State, Power, Socialism, p. 17.
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Africa (1907) 1
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