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Ciudades Rebeldes

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tuna época en Ja que los derechos humans se han er plano como modelo politic y ético. Se dedica gia a su promocién, proteecién y articulacién como Fa construccién de un mundo mejor, pero acostam= Flange en términos individualistas y basados en Ia pro~ “como tales no cuestionan Ia 16gica le mercado liberal y ‘nica ni los tipos neoliberales de legalidad y de fatal, Después de todo, vivimos en un mundo en el que vjedad privada y Ia tasa de ganancia prevalecen sobre todos és derechos en los que uno pueda pensar; pero hay ocasio~ masque el ideal de los derechos humanos acdopta un aspecto Wvo, eamo sucede con respecto a los derechos de los traba~ res, mujeres, gays y otras minorias (un legado del afiejo mo- Injento obrero al que en Estados Unidos, por ejemplo, se aftade movimiento por los derechos civiles durante la década de 5 sustancialmentte colectivo y que alean26 resonancia global). x hachas por los derechos colectivos han obtenido a veces no- bles resultados. ‘Aqui quiero explorar ciudad, aprovechando el re otro derecho colectivo, el derecho a la surgimiento del interés por las ideas de Henri Lefebvre sobre este tema y Ia proliferacién en el mundo entero de todo tipo de movimientos sociales que reivindican ese derecho, Ahora bien, :cémo puede este definirse? ‘La ciudad, observ6 en tina ocasién el famoso soci6logo urbano Robert Park, es «el intento mas coherente y en general més lo- grado del hombre por rehacer el mundo en el que vive de acuerdo en sus deseos més profundos. Pero sila ciudad es el mundo erea- ddo por el hombre, también es el mundo en el que esti desde en- 19 se consecuencia (ela sipida utbanizaciOn?. En le actuali~ lar todo tipo de descontentos y ansiedades ide transformaciones asin ms répidas, pero ‘oraje para una critica sistema so ante interrogantes Ronces conden ae Asf pues, indirectamente y sin ning Jencia clara de la naturaleza de su tarea, al erear la ci ee ; hombre se ha reread a {mismo i Pak estaba on fo a no es il ste ex é ‘ Ives dg de dquo mp a sors Sale nov ec ‘ipo de personas que queremos ser, el tipo de rel: 8 socit A mos, el estilo de vida que deseamos y los val é pre — ebvios. ¢Qué podemos hacer, por ejemplo, ante la inmensa con~ petamos. El derecho la ciudad es por tanto m esiéticos que res: Ggnracin de riquers, privilegios y consume casi todas las vetatos El derecho aa cud spor tanto ocho més que eegdes del mundo frente To que ast fs Naciones Unidas slinacena o protege; es un lerecho a eambi los recursos que esta 7) datpen como «un planeta de chabolas~2) alacen o protege; es un derecho amba reinvntas c= 4 ca ny derecho a la ciudad en el sentido en que yo lo en- colectivo que ae ee Es, ademis, un derecho més _ Feeslo supone reivindicar agin. tipo de poder configurador del unde inevtablemente del eeeicio de un pode tke la ciudad de= Mf proceso de urbanizacién, sobre la forma ef ie hacen ¥ teh Et proceso de utbonivacin. La Hibetad par poder colectvo sobre MI eeistes ‘Gardades, y hacerlo de un modo fundamental y rad ee re acer y rehacernos a 7a pve sempre, as ciudades han brotado de la concentracion uno de los més preciasos pe eee eat argumentaré, | —_geogrifica y social de un excedente en Ja produccién. La urbani- chos humanos. ;Cémo podennos is deseul idos de nuestros dere~ —__ acion ha sido siempre, por tanto, un fendmeno relacionado con: Dado que, como afirma Park, hasta * cereesla mejor? DF _Fraesion en clases, ya que ese excedente se extrafa de algin sitio una conciineya clara de la naturaieza de nuestra t hemos tenido —__yde alguien, mientras que el control sobre su uso solia correspon ee ena eee puede ser ee enos pocos (ya fuera una oligarguia religiosa © wn poeta largo de la historia un proceso erates hecho y rehecho alo jqerrero con ambiciones imperiales). Esta situ ‘ion general per- largo de Ia historia wn proceso urbane impulalo por podeross ae bajo el eaptaismo, evidentemente, pero en este e2s0 se ve de urbanizacién durante los dltimé lad y magnitud del proceso Gometida a una dindmica bastante diferente, FL capitalismo des- plo, que hemos sido ecompuestos varias 108 significa, por ejem= sensa, como nos explicaba Marx, sobre la bésqueda perpeta de eros sido rsompestos vara veces in saber eo a laralor benefco), cao logro exige alos capitalists produce urbanizacién? gNos ha hecho mej jumano esa espectacular Frexcedente, lo que significa que el capitalismo produce continua en suspenso en un mundo de eee eee ha dejado vnente el excedente requetido por Ia urbanizacidn, Pero también Sea No Teer eee isa Henaién, esleny Emr fe cumple la relaci6n inversa: el capitalismo necesita a urbaniza~ v sn meras ménadas zarandeadas de um ado a aro en un océano urban? Bse po deeuesones peo —_ cupaan rae siglo x oo po de comentarisas, dele T Fridcch Engels, The Conicion of the Working-Class in England in riedrich Engels hasta Georg Simmel, quienes ofrecleron p 1344, Londres, Penguin Classes, 2009 (orig, en alemsn: Di Lage der arte ; cieron perspi- ao nae Cdn, en MEW Band 2, Beri, Dict Verag, 1972, pp caces criticas cter person: del caracter personal que se iba configurando enton- esl, Georg Simmel, (ganancia) sobre la inversién inicial va aumentando exponencialmente (con una tasa compuesta); de ahi todas las curvas logisticas de crecimiento (di- nero, capital, producto y poblacién) ligadas a la historia de la acu- mulaci6n capitalista, La politica del capitalismo se ve afectada por la perpetua nece- sidad de encontrar campos rentables para la produecién y absor- cin de un excedente de capital. El capitalista afronta asf diversos obsticulos para mantener una expansién continua y libre de per- turbaciones. Si escasea la mano de obra y los salarios son demasiado altos, entonces habra que disciplinar a los trabajadores existentes (os de los métodos principales més frecuentes son el desempleo inducido tecnolégicamente y un asalto contra el poder organiza~ 2 © do de la clase obrera -sus organizaciones-, como el emprendido por Margaret Thatcher y Ronald Reagan en la década de 1980), 0 Fien hay que encontrar nuevas fuerzas de trabajo (mediante la inmigraci6n, la exportacién de capital o la proletarizacién de sec- tores de la poblacién hasta entonces independientes). En particu far, hay que encontrar nuevos medios de produecién y nuevos feeursos naturales, 1o que ejerce una presion ereciente sobre el sentorno para extraer de él las materias primas necesarias y hacer- {e absorber los inevitables desechos. Las leyes irrefragables de la ‘competencia también obligan a ensayar continuamente nuevas tecnologias y formas organizativas, ya que los capitalistas con ma~ yor productividad pueden desalojar a los que wtilizan métodos Jronos rentables. Las innovaciones definen nuevas carencias y ne- tesidades y reducen el tiempo de rotacién del capital y ln friecin de la distancia, Se amplia asi la extensién geogrifica sobre la que clcapitalista puede busear nuevas ofertas de mano de obra, mate~ rias primas, etcétera. Si en determinado mercado no existe una capacidad ce compra suficiente, hay que encontrar nuevos merea- ddos ampliando el comercio exterior, promoviendo nuevos produc- tos y estilos de vida, creando nuevos instrumentos de crédito y gastos pliblicos financiados mediante la deuda. Finalmente, si la ‘asa de beneficio es demasiado baja, se suele recurrir, en busca de ‘una salida, ala regulacién estatal de la «competencia ruinosa», la monopolizacién (fusiones y adquisiciones) y la exportacién de ca~ pital a nuevos territorios. ; Si alguna de las mencionadas barreras ala circulacién y expan- sién continua del capital resulta imposible de eludir, la acumula- cién de capital queda bloqueada y los capitalistas se encuentran ccon una crisis. El capital no se puede reinvertir rentablemente, la acumulacién se estanca 0 cesa y el capital resulta devaluado (perdi- do) y en algunos casos incluso fisicamente destruido. La devahua- cién puede adoptar diversas formas: se pueden devaluar o destruir las mereancias excedentes, puede quedar sin empleo o desvalori- zada parte de la capacidad produetiva, y hasta el propio dinero puede perder valor debido a la inflacién; en una crisis también se 23 puede devaluar, por supuesto, el trabajo, mediante el desempleo masivo. ¢De qué forma se ha utilizado y se ha visto impulsada en- tonces la urbanizacién capitalista por la necesidad de eludir esas barreras y de ampliar el terreno de la actividad capitalista renta- ble? Argumentaré a este respecto que la urbanizacién desempeiia tun papel particularmente activo Gunto con otros fenmenos ‘como los gastos militares) en la absorcién del producto excedente {que los capitalistas producen continuamente en su busqueda de plusvalor’, Consideremos, para empezar, el caso de Paris durante lo que se conoce como Segundo Imperio, que duré casi dos décadas, desde 1852 hasta 1870. La crisis de 1848 fue una de las primeras ‘en mostrar claramente ligados a escala europea el desempleo de capital y de trabajo excedentes, Sus efectos fueron particularmen- te severos en Paris y dieron lugar a una revoluci6n abortada pro tagonizada por los obreros desempleados y los utopistas burgue- ses que propugnaban una repiblica social como antidoto frente a la codicia capitalista y la desigualdad, La burguesia repal reprimié violentamente a los revolucionarios pero no consiguié resolver la crisis. El resultado fue el ascenso al poder de Luis Na- poleén Bonaparte, quien dio un golpe de estado en 1851 y se proclamé emperador con el nombre de Napoleén III en 1852. Para sobrevivir politicamente, aquel emperador autoritario recu- rrié a una enérgica represién de los movimientos politicos de oposicién, pero canbién sabfa que tenia que resolver el problema dela absorci6n de capital excedente, para lo que impuls6 un vasto programa de inversiones en infraestructuras, tanto en el propio pais como en el extranjero. En el exterior esto se concreté en la construccién de vias férreas en toda Europa, llegando hasta Bs- tambul, asi como en la financiacién de grandes obras piiblicas ‘como el canal de Suez. En Francia supuso la consolidacién de la de ferrocarrils, a construceidn dle puertos, el drenaje de ma- recidas, pero sobre todo la Geer de la ‘urbana de Paris, En 1853 el emperador lamé a Se Georges Engine Haussmann para que se hiciera cargo de yiblicas en la capital. . . ten ‘entendia perfectamente que su misién consistfa en sesolver el problema del excedente de capital y mano de obra me- - iante la urbanizaci6n, La reconstruccién de Paris absorbi6 enor- hes cantidades ce trabajo y de capital para los niveles dela 6poca, Jo que sumado ala supresidn autoritaria de las aspiraciones de los breros de Paris fue un instrumento esencial de estabilizaci6n so- til. Haussmann eché mano de los planes utdpicos propuestos durante la década de 1840 por los fourieristas y saintsimonianos para la reconfiguracién de Parfs, pero con una gran diferencia: _ gmplié la escala a la que se habia imaginado aquel proceso, Cuan~ do el arquitecto Jacques-Ignace Hitcorf le mostré sus planos para ‘un nuevo bulevar, Haussmann los rechaz6 inmediatamente di- cigndole: vacidn hist6rica y en Gltimo término su gentrificacién. Pero para ines financieras, anuncié el giro neoliberal See poder de tentonces ya se habian construido muchisimas urbanizaciones peti- el mundo en Ia lucha por ee a ‘da de |a clase obrera, féricas y la trasformacién tadical del modo de vida que esto conlle- eee vaba tenfa todo tipo de consecuencias sociales; muchas feministas, Aesregulando el mercado para que cumpliera fi capacidad de por ejemplo, situaban entre sus principales causas de desconten- cuestién que quedaba en pie era Baie ‘std obligado a produ- to Ia periferizacién y su estilo de vida. Tal como le sucedis a aborber los excedentes que el capitalismno ig Haussmann, a finales de la década de 1960 se gener una crisis cir si pretende sobrevivir financiera que socav6 el prestigio de aquel proceso (y del propio Moses) y le hizo perder el favor popular; y dela misma forma que Ja haussmannizacién de Paris potencié de algtin modo la erupeién de a Comuna, la insipidez de la vida en las urbanizaciones perifé- ricas desempeiié cierto papel en los espectaculares movimientos de protesta de 1968 en Estados Unidos, cuando los descontentos estudiantes blancos de clase media se sumaron a la rebelién bus- 5 alfanas con otros grupos marginados y uniéndose contra perialismo estadounidense para crear un movimiento que 1 inneapolis, University of 7 Henri Letebve, The Untan Revlton, Minneapolis, Universi ‘Minnesota Press, 2003 [ed. orig: La réolution urbaine, Paris, Gallimard, 1270 va ‘ab, he Lang Deft Ne i Ci ad he Ci a rss, New York, Monthly Review Press, 1982; David Harvey, oe ta Nesibtion, Oxford, Oxford Universsy Pres, 2005 fe casts Br Ustoria del nealiberationo, Madvid, Akal, 2007) 29 28 Pero sigamos avanzando hasta el momento actual. El capitals. ‘mo internacional habia entrado en una montaiia rusa de crisis bancarrotas regionales (el este y sureste de Asia en 1997-98, Rusia en 1998, Argentina en 2001, etcétera) hasta que suftié un crac global en 2008. zCul ha sido el papel de la urbanizaci6n en esta historia? En Estados Unidos todo el mundo creia hasta 2008 que el mercado de la vivienda era un importante estabilizador de la economia, en particular tras la debacle de las empresas informéti cas y de alta tecnologia a finales de la década de 1990, El mercado. oficinas), mientras que la ripida inflacién del precio de la vivien da, respaldada por una prédiga oleada de refinanciaciones hipote- carias con tipos de interés histéricamente bajos, impulsaba el ‘mercado interno estadounidense de servicios y bienes de consu- mo. El mercado global se estabilizé en parte gracias a la expan- si6n urbana estadounidense y a la especulacién en el mercado in- mobiliario, mientras Estados Unidos incurria en un enorme deficit comercial con el resto del mundo, endeudindose alrede- dor de 2 millardos de délares al dia para alimentar su consumismo_ insaciable y las guerras financiadas mediante la deuda en Afganis- tin e Traq durante la primera década del siglo xx1, Pero el proceso de urbanizacién experiment6 mientras tanto otra ampliacién de escala, haciéndose planctario, por lo que no podemos concentrarnos tinicamente en Estados Unidos. La enor- me expansion del mercado inmobiliario en Gran Bretafia, Irlanda y Espafta, asi como en muchos otros paises, ayudé a mantener la dindmica capitalista de forma muy parecida en general a la de Estados Unidos. La urbanizacién de China durante los dltimos veinte aiios, como veremos el capitulo 2, ha sido de un carécter radicalmente diferente, concentrindose en buena medida en la construccién de infraestructuras, Su velocidad aument6 enorme- mente tras una breve recesién hacia 1997. Mas de un centenar de ciudades han sobrepasado el millén de habitantes en los iltimos 30 : yuefias ciudades como Shenzhen se han converti- ? Panosces metals de entre seis y diez. millones de habi- ee Ee ndustrializaci6n, concentrada al principio en las «zonas ae B isicas especiales», se extendié luego ripidamente a cual- ete municipio dispuesto a absorber el capital excedente extran- yo v a reinvertit 1os beneficios en una rpida expansiGn. Vastos ie 1g infraestructurales, como presas y autopistas ~de nuevo, dos ellos financiados mediante la deuda~ estén transformando usa. Centros comerciales igualmente gigantescos, parques tificos, aeropuertos, puertos, palacios de entretenimiento de todo tipo y gran variedad de instituciones culturales nueva, junto tan urbanizaciones valladas y campos de golf para los ticos, salpi- ‘ean el paisaje chino en medio de ciudades-dormitorio superatesta~ = das para las enormes reservas de mano de obra que se desplazan desde las regiones rurales empobrecidas. Como veremos, las con- "seouencias de este proceso de urbanizaci6n para la economia glo- | july para a absorcién de capital excedente han sido enormes. ~~ Peto China es solo el centro mas notable de un proceso de “urbanizacién que se ha hecho auténticamente planctario, en parte mediante la asombrosa integracién global de los mercados finan- ‘cieros que aprovechan su flexibilidad para financiar mediante la ‘deuda proyectos urbanos que proliferan en todas partes, desde ‘Dubai hasta Sio Paulo y desde Madrid hasta Bombay, Hong Kong ‘0 Londres. Fl Banco Central Chino, por ejemplo, participa acti- ~-yamente en el mercado hipotecario secundario en Estados Uni- dos, mientras que Goldman Sachs ha intervenido con fuerza en el ‘emergente mercado inmobiliario en Bombay y el capital de Hong Kong ha invertido en Baltimore. Cualquier area urbana del mun- do ha visto c6mo se inflaba su burbuja inmobiliaria al tempo que aumentaba sin freno la afluencia de inmigrantes empobrecidos, a medida que el campesinado rural se vefa desposeido debido a ta industrializaci6n y comercializaci6n de la agricultura, 5 Thomas Campanella, The Conerete Dragon: Chinas Urban Revolution and What it Means for the World, Princeton, Princeton Architectural Peess, 2008, 31 El boom inmobiliario ha sido evidente en Ciudad de México, Santiago de Chile, Bombay, Johannesburgo, Setil, Taipei, Moseg y toda Europa (el caso de Espaia ha sido el més espectacular), asf como en las grandes ciudades de los principales paises capitalistas, como Londres, Los Angeles, San Diego y Nueva York (donde ly administracién del milmillonario alealde Michael Bloomberg puso. en marcha en 2007 mas proyectos urbanos a gran escala que nuns ca). En algunos lugares de Oriente Medio como Dubai y Abu. Dhabi han surgido proyectos urbanisticos asombrosos, espec-_ taculares y en ciertos aspectos criminalmente absurdos, como fore ma de absorber los excedentes del c: Petrolifera de fa forma més Iujosa, socialmente injusta y mediow ambientalmente ponzofiosa posible (como una pista de esqui en medio del ardiente desierto). Asistimos asi a otro gran cambio de escala en el proceso de urbanizacién, que hace dificil captar que lo ue esté sucediendo globalmente es en principio similar alos pro~ cesos de que Haussmann gestiond tan habilmente durante tn tiempo en el Parfs del Segundo Imperio. Pero esta nueva oleada urbanizadora dependia, como las anterio- res, de la creacién de nuevas instituciones ¢ instrumentos financie- ‘0s que permitieran canalizar los créditos requeridos para mante- _ nerla, Las innovaciones financieras puestas en marcha en la década de 1980, en particular la titulizacién y empaquetamiento de hipo- tecas locales para venderlas a inversores de todo el mundo y la creacién de nuevas instituciones financieras que facilitaran la crea ci6n de un mercado hipotecario secundario y Ia emisién y venta de Obligaciones de Deuda Garantizadas (CDOs, Collateralized Debt Obligations] han desempeiiado un papel decisivo, Las venta- jas eran muchas: minimizaba el riesgo al dispersarlo y permitia a los depésitos de ahorros excedentes un acceso més facil a In de~ manda excedente de vivienda, permitienclo ademis, en virtud de su coordinacién, una reduceién global de los tipos de interés (al tiem- po que generaba inmensas fortunas para los intermediarios finan~ cieros que gestionaban aquellas maravillas). Pero dispersar el ries 0 no significaba eliminatlo, Adems, el hecho de que se pudiera 32 ital surgidos de la riqueza Jr tan ampliamente alentaba inversiones atin mas arriesga~ : estamentetransferfan el riesgo otro hugo. Sin con- . Benin de valoracidn del riesgo, el mercado hipotecario tro fa desboea,y lo que les sedi alos hermanos Péreire en eee ey Pars con el Crédit Mobiliery al ayuntamiento de er ‘York a mediados de la década de 1970 yolvid a suceder en Bp08 con ls hipotecassnbprime yl vss de los actvos inmobi- fio. La ersis se concent primero en las ciudades estadouniden- eee us alrededores (aunque se podian detectar sefiales similares +e Gran Bretafia), con consecuencias particularmente severas para FF gavamericanos de bajos ingresos y hogares monoparentales a cargo de mujeres, afectando también a quienes, incapaces de ver trite Ios elevadisimos precios de la vivienda en los centros urba- ‘hos, especialmente en el suroeste estadounidense, se trasladaron a Ia semiperiferia de los centros metropolitans, donde al principio god pagar po de inert jon pr casasadosadas ya consti ths expeculativamente, pero huego tuvieron que afrontar gastos de desplazamiento crecientes a medida que subi el precio del pets Jeo al tiempo que aumentaban sus cuotas hipotecarias en conso- ‘nancia con la tendencia ascendente del mercado. Las crueles con- ecuencias de la crisis sobre la vida urbana y las infraestracturas (barrios enteros de ciudades como Cleveland, Baltimore y Detroit sehan visto devastados por la oleada de desalucios) hacfan tamba- Tease toda la estructura del sistema financiero global y amenaza ban desencadenar una importante recesidn. Los paralelismos con Inerisis del déeada de 1970 son, por decslo suaverene,pasmo- 0s, incluida la respuesta de Ia Reserva Federal abaratando el dine- 10, lo que casi con seguridad generaré en el futuro fuertes tensio- nes inflacionistas, como sucedié entonces. : Pero la sitaacién es mucho ms complicada ahora y no esti nada claro si un severo crac en Estados Unidos podria verse com- pens pot In expnsin en oto lugar (pr ejemplo en Chia) El desarrollo geogréfico desigual puede quzd rescatar de nuevo a sistema y salvarlo de una banearrota total, como sucedlis en la década de 1990, aunque ahora sea Estados Unidlos el que esti en 33 cl centro del problema. Pero el sistema financiero ests también ahora mucho més estrechamente entrelazado que antes!, Lag transacciones comerciales realizadas instantaneamente en la red_ sin ninguna supervisién siempre amenazan con crear una gran di- vergencia en el mercado (como muestra la increible volatilidad de los mercados bursitiles) capaz de generar una crisis masiva que _ exigiré repensar de arriba abajo el funcionamiento del capital fc nanciero y de los mercados monetarios, incluida su relacién con Ja urbanizacién, Al igual que en otras ocasiones, la reconfiguracién de la geo- grafia urbana ha traido consigo grandes cambios en el estilo de vida. La calidad de la vida urbana se ha convertido en una mercan- cia para los que tienen dinero, como lo ha hecho la propia ciudad en un mundo en el que el consumismo, el turismo, las actividades caalturales y basadas en el conocimiento, asi como el continuo re- curso a la economia del especticulo, se han convertido en aspec tos primordiales de la economia politica urbana hasta en la India y China. La proclividad posmoderna a Ja formacién de nichos de ‘mercado ~en las opciones de modo de vida, habitos de consumo y normas culturales- confiere a Ia vida urbana contemporénea una aura de libertad de eleccién, con tal que uno tenga el dinero sufi- ciente y pueda protegerse frente a la privatizacién de la redistr bbucién de riqueza mediante actividades criminales y pricticas — fraudulentas depredadoras (que se han multiplicado en todas par tes), Proliferan los centros comerciales hipermegastores (caya construccisn se ha convertido asimismo en un gran negocio), ast como los centros de comida répida y mercadillos artesanales, ba- zares ocasionales, cafeterias de ambiente y establecimientos por el estilo en los que se practica, como dice socarronamente Sharon Zulkin, la «pacificacién mediante el cappuccino». El desarrollo su- " Richard Bookstaber, A Demon of Our Om Design: Markets, Hedge Panis, and the Perils of Financial macvation, Nueva York, Wiley, 2007; Frank Partnoy, Infectious Greed: How Deceit and Risk Corrupted Financial Mavkets, Nueva York, Henry Holt, 2003, 34 “burbao ncoierente anoino y mondiono que seve ee gn muchas partes del mundo encuentra ahora un revulsiv En mvCrarbonismo> que proclama las excelencias de la vida en Comunidades apartadas (supuestamente fntimas y seguras, a me~ frudo valladas y cerradas al exterior) en las que los promotores jamobiliarios prometen un estilo de vida refinado supuestamente oe ide cumplir todos los suefios urbanos. Es un mundo en el nue la ética neoliberal del intenso individualismo posesivo puede “convertirse en pauta para la socializacién de la personalidad huma- su efecto es el creciente aislamiento individualista, la ansiedad {ya neurosis en medio de uno de los mayores logtos sociales (al ~ Frenos a juzgar por su enorme envergadura y su generalizacién a todos los niveles) jams construido en la historia humana para la ~gealizacién de nuestros deseos mas profundos. Pero las fisuras en el sistema son también muy evidentes. Vivi- mos en ciudades cada vez. mas divididas, fragmentadas y proclives al conflicto, La forma en que vemos el mundo y definimos nucs- "gras posibilidades depende del lado de la barrera en que nos halle- ‘mos y del nivel de consumo al que tengamos acceso. En las ‘ilti- ‘mas écadas el giro neoliberal ha restaurado el poder de clase de las elites més ricas"!. En un solo aio los directivos de los principa~ les fondos de inversi6n en Nueva York obtuvieron 3 millardos de dlares en remuneraciones personales y las primas de Wall Street than aumentado vertiginosamente durante los dtimos afios, desde alrededor de 5 millones de détares hasta llegar 2 50 millones para los principales protagonistas (situando los precios del suelo en ‘Manhattan a una altura inaleanzable). En México han aparecido catorce milmillonarios desde el giro neoliberal de finales de la cada de 1980, entre los que se cuenta el hombre més rico de la tierra, Carlos Slim, al mismo tiempo que los ingresos de los po- bres en ese pais se han estancado o han disminuido. A finales de 2009 (después ce que hubiera pasado lo peor de la crisis), habia en 1D, Harvey, A Brief Hisory of Neoliberalisn, cit Thomas Edsall, The ‘New Polivcsof Inequality, Noeva York, Norton, 1985. 35 a 115 milmillonarios, 101 en Rusia, $5 en la India, 52 cat “eny del que portion emanar movimientos sociales progre- Alemania, 32 en Gran Bret y 30 en Bri admis dels 49 vce, al menos superficialmente, cada vez: menos crefble, eee Los resultados de esta creciente polarizas M7 jgigigsi, de hecho hay todo tipo de movimientos sociales urbanos Ia distribueién de Ia riqueza y el poder estén indeleble. Ban fan de supera el aislamiento y de reconfigurae fa ciudad nage grabados en las formas espaciales de nuestras cindades, en. | cpondiendo a una imagen social diferente de la ofrecida por los ls gues van conden progresivament fgmentos fortis ers de os promotor respaldados por el capital financiero a 10S, a lades cercadas y espa s publicos privatizados e jal y un aparato estatal con mentalidad de negociante. s = vigilancia constante. La proteccién neoliberal de los ‘administraciones urbanas relativamente conservadoras tra~ recos de propiedad privaday sus valores se converte en una for Ge emplear su poder para experimentar nuevas formas de pro~ m hegeménica be polities, incluso para la clase media baja. En Jo urbano y de democratizar su gobernanza. ¢Existe una al- mundo en desarrollo, en particular, la ciudad -eenativa urbana, y en tal caso, de dénde podria provenir? “La absorcidn del excedente mediante la transformacién urba~ ‘se est dividiendo en partes las, en z she set ie o parsers ens qu pues fomare gy ene mper un aspect an ms reno: ha supuesto Pe Fee a caer Les wecndrins rice provistos de Ga Mehas de reestructuracidn urbana mediante una «destruc- 3 cio, tales como escuelas exchusivas, campos de golfy de |F _ gig ereativa que casi siempre tiene una dimensi6n de clase, ya tnisy parla de polis prea que reoren cl ra contauamen- len ser los mas pobres y menos privilegiados, los margina- Beye ines ilegales donde solamente se Mf dg del poder politico, los que mis sufren en esos procesos eee eee Para hacer surgit la nueva geografia urbana del derrumbe de la aci6n de residuos ni de recogida de basuras, la electricidad solo. ‘antigua se requere siempre violencia. Haussmann hizo derribar crf a eane de unas poos prleaos les calles s connie {os vis barrios de Paris empleando poderes excepcionales de ee ee normal es compartir vivienda “expropiacién, supuestamente en beneficio piblico, en nombre A en afore ete Pare wivir y Foncionar sot: A 2 eeipeticrecics de ciucadania, la restauraci6n ambiental y la re- aferrindose frmemente a lo que ha sido capaz de pro- 4 poyacién urbana. Consiguié asf deliberadamente expulsar del eee ee Eee ‘ ‘centro de Pars, junto con las industrias insakubres, a gran parte de ‘ F Ja clase obrera y otros elementos rebeldes que constituian una wa ses onaticiones los ae de identidad urbana, ciudada~ amenaza para ‘lovden puiblico y por supuesto para el poder polf- ss dos por en urbana coherente, ya amena~ 7 tico, ereyendo (incorrectamente, como se comprobé en la Comu- aera nae peo nealierat individualis- 7 ja tevolucionaria de Paris de 1871) que aquella reforma urbana la ciudad podria fi le sostener. Hasta la idea de que 3 ‘ofrecia un nivel suficiente de vigilancia y control militar como podria funcionar como un cuerpo politico colectivo, un 4} para asegurar el ficil sometimiento por la fuerza de las clases re~ beldes. Pero como ya sefialaba Friedrich Engels en su folleto de 1872 Sobre el problema de la vivienda (Zur Wobnungsfrage) ® Jim Yardley y Vikas Bai, «Bilionaires’ Ascent Helps Indi and Vis Ver Nex York Tins, 2 de jo de 201 velanand eG © Marcello Balbo, [eomo yo casos de Paris y Nueva York, después de que las bratales ‘nominarfa al la prictica generalizada de la apertura de brechas en fq spiaciones a cargo del estado se vieron frenadas por la agita~ politica y las luchas callejeras del 68, comenz6 un proceso de emai acho misinson y caneros0 a ce e ento de los gobiernos democriticos urbanos a la disciplina grandes edificios de negocios en el centro 0 por exigencias del fee eaaia, a liberalizacion del mercado del suelo y de la vi- como el tendido de vias Féreas, a ampliacién de las avenidas, ee j ida, Ja especulacién inmobiliaria y la recalificacién del suelo Por diferentes que sean las razones aducidas, el resultado es siempre, ~ jaebano para los usos que generaban la tasa de ganancia financiera mismo: los callejones mas escandalosos desaparecen con gran conten ‘alta. Engels entendia muy bien de qué iba todo ese proceso: to de la burguesfa por su colosal éxito, pero aparecen de nuevo en ‘giin otro lugar, a menudo muy cerca [...] Tost focos de las epidemiag, Bl crecimiento de las grandes ciudades modernas da al suelo en los infames agujeros y calabozos en los que el modo capitalista de prox duccién confina a nuestros trabajadores una noche tras otra, no son” erradicados, jsino que simplemente se desplasam a otro fuga! La mis necesidad econémica que los generé antes los reproduce ahora", antficial mucho mayor; los edificios construidos en esas reas dis- ruyen ese valor en lugar de aumentarlo, porque ya no correspon ‘den las nuevas circunstancias; por eso son derribados y sustituidos | por otros, Esto sucede sobre todo con las vviendas de los trabajado- =F __essituadas cera cel centro, cuyos alquileres, pessrde a gran can- guesa del centro de Paris, con las conseeuencias que hemos visto €n los iltimos afios: levantamientos y disturbios en los suburbios “tidad de gente que en cllas se aloja, munca pueden aumentar més all = de un limite, o en todo caso lo hacen muy lentamente. Por ello son aislados en los que se ven cada ver. més atrapados los emigrantes - derribadas y on su lugar se construyen nuevas tiendas, almacenes ¥ marginados, los obreros desempleados y los jévenes, Lo mis tris tees que los procesos que describia Engels se siguen reproduci do una y otra ver a lo largo de la historia del urbanismo capitals. 5 ta, Robert Moses le dio «un hachazo al Bronx» (con sus propias _yaque la descripcin ce Engels se puede aplcardiretamente a infames palabras) que provocé largas y sonoras lamentaciones de Jos actuales procesos urbanos en gran parte de Asia (Nueva Del Jos grupos y movimientos vecinales, finalmente condensadas enla | edi, Bombay), asi como a la actual genttificacibn de ciertas dreas retérica de Jane Jacobs sobre la inimaginable destruccién de un “de Nueva York como Fiarlem y Brooklyn. La ereacién de nuevas valioso tejido urbano asi como la pérdida de comunidades enteras “geografias urbanas bajo el capitalismo supone inevitablemente de residentes y sus arraigadas redes de integracién social!’, Pero} _ desplazamiento y desposesi6n, como horrorosa imagen especular Oe dela absorcién de capital excedente mediante el desarrollo urba- ' Friedrich Engels, Tbe Housing Question, Nueva York, International || 0. Considérese el caso de Bombay y, sus reas urbanas aledafas, Publishers (1935), pp. 74-77 lorig, en aleman: Zur Wobmengage,enMEW | donde 6 millones ce sus habitantes son considerados oficialmente 2 Maal Bean Fer Lt Me eA, Loney : 1988 ed ese: tere dovce one Me ee Friedrich Engel, The Housing Question, cit, p. 23 fed, casts Zr Wor pai, 2000]. __brungsfinge, cit, p. 215} De hecho llevé més de cien afios completar la conquista b 38 39, chabolistas, alojados en su mayor parte en terrenos sin propietag rio legal (los lugares donde viven aparecen en blanco en todos planos de la ciudad). £1 intento de convertir Bombay en un centy financiero global capaz de rivalizar con Shanghdi ha acelerado boom de la construccién y el suelo que ocupan los «asentamient inregulares» ha aumentado increiblemente de valor afio tras a El de Dharavi, uno de los barrios chabolistas més conocidos Bombay, se estima en torno a los 2 millardos de délares, y la pres sin para desalojar a sus habitantes~aduciendo razones ambienta: les y sociales aumenta dia tras dia. Los poderes financieros res paldados por el estado presionan en favor de un desalojo por la fuerza, tomando posesién a veces violentamente de un terreng. ocupado desde hace una generacién por los chabolistas. La acs mulacién de capital mediante la actividad inmobiliaria se mult plica, dado que el coste del suelo es pricticamente nulo. «Rec alguna compensacién la gente obligada a abandonar sus chabolas Los més afortunados han recibido algunas rupias, pero aunque Constitucién india proclama que el estado esti obligado a prote: ger la vida y el bienestar de toda la poblaciéa, sin hacer diferen. cias por razones de casta o de clase, y a garantizar su derecho a la nda, el Tribunal Supremo ha reescrito esa exigencia constitu cional: los ocupantes ilegales que no pueden demostrar fehacien- temente su asentamiento durante largo tiempo en el suelo que ‘ocupan no tienen derecho a compensacién alguna, porque reco- nocer ese derecho, dice el ‘Iribunal Supremo, equivaldria a pre« miar a los ladronzuelos y carteristas por sus acciones. Asi, los cha- bolistas se ven obligados a resistir y a luchar, 0 a empaquetar sus escasas pertenencias y acampar al horde de las autovias o donde | puedan encontrar un diminuto espacio!”. Ejemplos similares de desposesién (aunque menos brutales y més legales) se pueden en: Usha Ramanathan «lllegaity and the Urban Poor», Exonomic and Par liad Weekly, 22 de julio de 2006; Rakesh Shukla, «Rights ofthe Poor: AR Overview of Supreme Court», Heonomic and Political Weekly, 2 de septiembre de 2006, 40 é Ios Unidos, donde se abusa del derecho a la expro- i Dan fosnae a quienes residfan desde hace tiempo en r jvienda razonable, en favor de usos més rentables del suelo i como los bloques de apartamentos y los grandes almacenes). (ate anal Supremo estadoumidense [os juecesliberales preva- sobre los conservadores diciendo que era perfectamente ucional que las jurisdicciones locales se comportaran de esa ‘afin de aumentar la base de su recaudacién de impuestos: Seidl, durante la década de 1990, las empresas constructo- ‘as los promotores inmobiliarios contrataron escuadrones de ichadores de sumo para invadir barrios enteros y aplastar a ma~ ‘no solo las viviendas sino también las posesiones de quienes Shabfan asentado cuatro 0 cinco décadas antes en las colinas que Ghorase habfan convertido en un terreno de gran valor: La mayo~ fe sus laderas han quedado cubiertas por grandes rascacielos g no muiestran ninguna huella del brutal proceso de despose- ‘si6n que permiti6 su construccién, En China se esti desposeyen- do actualmente a millones de personas del espacio que Ievaban ‘cupando toda la vida. Dado que carecen de derechos de propie- dad privada, el estado puede expulsarlos simplemente con una or- ‘den administrativa, ofteciéndoles como mucho un pequefio pago -envefectivo para facilitarles el traslado (antes de entregar el suelo a los promotores con una elevada tasa de ganancia). En algunos ‘casos la gente se va sin més, pero también Hegan noticias de en- ~ carnizadas resistencias, la respuesta a las cuales suele ser una bru- tal represién por parte de las autoridades. La poblacién rural de alrededores de las grandes ciudades se ve desplazada sin mi cha ceremonia al expandirse estas, como ya habia vaticinado Le~ febvre en los afios sesenta presintiendo que la clara distincién de ‘tro tiempo entre la ciudad y el campo parecfa irse difuminando gradoalmente dando lugar a espacios porosos con un desarrollo geogrifico desigual bajo el dominio del capital y del estado. En China las comunas rurales en los alrededores de las ciudades (0 al ‘menos los lideres locales del partido) pasaron del agotador traba~ jo de cultivar coles al relajado estatus de rentistas urbanos al cons- 41 truirse en ellas, précticamen oe sacién pot Margoret Thatcher de las viviendas sociales en - Asi sucede igualmente en la India, iro de Londres ha sido crear una estructura de alquileres y dda en toda el rea metropolitana que impide a p policn de zona especiales de desarrollo econémico pro =ecio dle [a vivient oT vert val i P S vida po el gobierno central y os gobieos estates ha acaba ‘ree gente con bajos ingress eincuso In de clase media pueda violencia descarnada contra los producto ‘Ave leva una vivienda cerca del centro urbano. Fl problema de la res agricolas, a aes ~~; aeefa, como el de [a pobreza y la accesibilidad, se ha ido des- Lacon lenada por el «Frente de Izquierdagu. ag de un lugar a otro. des capitales ener eee eee Ininversién de gran. | > Bsos ejemplos nos advierten de la existencia de roca una bateria esc indonesian tereados ene dsarcollo ut oluciones apaencemente Sais eae eee 3s frvelados habrn sido despla- aque de hecho absorbe valor de una economia moral basada en el ota’, El efecto a largo plazo de la respeto mutuo y la reciprocidad, en beneficio de las instituciones capitalistas”. ‘Esa misma critica se puede aplicar en buena medida a las solu- ciones para la pobreza global basadas en los microcréditos y mi- ‘crofinanzas, voceadas tan persuasivamente desde las instituciones * Que en las clecciones de abril-ms sconces ab ima de 2011 perdi poder qu ala jena pte de estas ides provienen de rao heme es prin de ema, kd ritalism Triumphs in the Wes is Bunter Rete York, Bask Hoos, Doone eae eet es iothy Mitchel, «The Work of Feonomiex: How s Dicline Makes World», hives ée \ Julia Elyachar, Markets of Dispossession: NGOs, Economic Development, + Arebives Exropéemes de Sacolegie 4672 (2005), pp. 297-320. Sine sim mens ‘and the State in Cairo, Chapel Hill, Duke University Press, 2005. a2 43 : oe ee En su encamacién social (tl com - sqetos de consumo a un precio razonable; pero esto no soluciona mad Pons) low creeds be bien fee Maha rele de la pobreza urbana. La mayoria de los participantes imal Yossi an abo fectrament meg ere sistema de microfinanzas quedarin reducidos alo servidum- ee ae nificaivo sobre ls rl ‘ropor deus, encerrados en une posiisn intermedia mal remu~ ee an ee las mujeres, en ~ perada entre las empresas moltinacionales y la poblacién empo- pals come India y Bangladesh pero al mismo tempo imponen Wf ecida de los arrabales urbanos, en Pencite sn de bas eee el pago de la deuda 4 gimeras. Fste es el tipo de estructura que blogues Ia exploracion oo a cuanto 2 eg I fi alrermativas mis prods, yclrtament no brinda ningiin fe rcturadas por las institu “Fp de derecho a la ciudad eee oe @ i de la orientacion social még | — Larurbanizaci6n, podemos coneluir, ha desempetiado un papel tiende a generar fuentes may neath fe wees teeta crucial en la absorcion de excedentes de capital, y lo ha hecho a Pe eae y af les de ingresos (con tipos de J ya escala geogrifica cada vex. mayor, pero a costa de impetuosos COO EE destruccién creativa que implican la desposesion de arcu de comeedalitrcape cay Sibel, on cl seno de una sag Ro masas urbanas de cualquier derecho a Io ciudad. Periddica- ee ee ee ‘mente esto da logar a rebeliones como lade Paris en 1871, euan- Noe dee a aarp eaet fH enorme mereado constituido por gli] | doos desposetdos se slzaron reclamando el derecho a la ls dos i millones de persons que ven con menos de 2 dal que habian perdido. Los movimientos sociales de 1968, desde Pa- como ge Ie lama en los clrcalos earpnecay Me base de la pirimides, | tig y Bangkok hasta Ciudad de México y Chicago, pretendfan pa- tal pretende llegar mediante mepeaean al que el gran eapi- 7 recidamente definir un modo de vida urbana diferente al que les cipalmente mujeres) vincul - eee lejas de vendedores (prin- estaban imponiendo los promotores capitalistas y el estado. Si, Gislmente mujeres) vinealados odin ne cadena de mreado como parece probable, as dificutades fiscales de la actual coyun- gh va desl os grandes centos tinaionals de dstibucin tra umentan ya fis hasta aor exon neoliberal, posmoder- eee ee igados por diver nista y consumista de absorcién capitalista del excedente median- snes de elaine oie, cen coletvamete respon tela urbanizacién, est llegando a su fin iniciéndose una crisis mas Jos articulos que mas tarde ee permite comprar amplia, cabe preguntarse: Dénde esté nuestro 68, o para plan losanfvlos que mis tarde venden lpr menor, Como en el so tearlo asin mas dramsticamente, nuestra versiGn de la Comuna? {que algunas personas (la ma a lad privados, es casi seguro Por analogfa con las transformaciones en el sistema recaudato- lene ena ees ie ellas See pueden incluso tio, la respuesta politica deberd ser mucho mas compleja en nues- ateman notorios problemas ite acomodaco, al tiempo que se tra época, precisamente porque el proceso urbano ¢s ahora de problemas en el acceso de los pobres a los pro- Ambito planetario y esté atravesado por todo tipo de fisuras, inse~ guridades y desarrollos geogrificos desiguales. Pero como eanta- ba Leonard Cohen, esas grietas son las que dejan pasar Ia luz» Hay atisbos de rebelidn en todas partes (Ia agitacién en China India es crénica, hay guerras civiles en Africa, Latinoamérica hierve, en todas partes surgen movimientos anténomos y hasta en ® Ananya Roy Prot Copa: Mirfinne and be Mak : fname andthe Making of Dec mm, Nao Ya Reve 010, Pad, rtm he tom othe Bruni Bradcatng Peery Through Pris Nueva, son Prentice Fall, 2009, fat eda i 45 Estados Unidos hay indicios politicos que sugieren que la mayo ria de la poblaci6n piensa, con respecto a las terribles desigualda- des, que «;Ya basta». Cualquiera de esas rebeliones podria de repente hacerse contagiosa. A diferencia del sistema tributatio, no obstante, los movimientos de oposicién urbanos y periurba. nos, que abundan en todo el mundo, no estén apenas vinculados entre si, De hecho, muchos no tienen ninguna conexién con otros. Es por tanto muy improbable que una sola chispa incendie Ja pradera, como se solia decir en otro tiempo. Hari falta algo mucho mis sistematizado. Pero si esos diversos movimientos de oposicién se unieran de algin modo ~por ejemplo, en torno a la reivindicaci6n del derecho a la ciudad-, qué deberian exigir? La respuesta a esta tltima pregunta es bastante sencilla: mayor control democritico sobre la produecidn y uso del excedente, Dado que el proceso de urbanizacién es un importante canal de uso, el derecho a la ciudad se constituye estableciendo un control democritico sobre la aplicaci6n a la urbanizacién de los exceden- tes, Tener excedentes no es algo malo de por si; de hecho, en mu- chas situaciones es crucial para la supervivencia, Durante toda la historia del capitalismno, parte del valor excedente creado ha sido recaudado por el estado, y en las fases socialdemscratas esa pro porcién aument6 significativamente, poniendo buena parte del excedente bajo el control estatal. Todo el proyecto neoliberal du- rante los tiltimos treinta affos ha estado orientado a la privatiza~ cién del control sobre el excedente, pero los datos para todas los paises de la OCDE muestran que la proporcién del PIB de la que ha dispuesto el estado se ha mantenidlo en general constante des- de la década de 1970. BI principal logro del asalto neoliberal ha sido pues impedir que siguiera aumentando como lo hizo durante los afios cincuenta y sesenta. Otro aspecto ha sido crear nuevos sistemas de gobierno que integran los inteteses del estado y de las empresas, y que mediante la aplicacién del poder del dinero ase~ guran que el control sobre el desembolso del excedente en la con- figuracién del proceso urbano mediante el aparato estatal favo- rezca al gran capital y alas clases altas, 46 if de algo si se reforma el propio estado poniéndolo bajo STeontrol democritico del pueblo. Bl derecho a la ciudad va ca~ orig cada vez. més, por desgracia, en manos de intereses priva~ os casi privados. En la ciudad de Nueva York, por ejemplo, cmos un alcalde tilmillonario, Michael Bloomberg, que esti vere nfagurando la ciudad de acuerdo con los intereses de los pro- ‘Motoresinmobilaros, de Wall Street y de la clase capitalist tans- “facional, mientras la sigue vendiendo como un lugar éptimo para Jos grandes negocios y un destino fantéstico para los turistas, con- ‘rtiendo Manhattan en una vasta comunidad de acceso restringi- do, tinicamente para ricos (Su eslogan desarrollsta ha sido, ir6ni- - Gamente, «construit como Robert Moses pero sin olvidar a Jane Jacobse"). En Seattle es otro milmillonario, Paul Allen, quien “leva la vor. cantante, y en Ciudad de México el hombre mis rico = Gel mundo, Carlos Slim, ha hecho pavimentar de nuevo las calles del centro para complacer el gusto de los turistas. Pero no son solo ricachones individuales los que ejercen el poder directo: en ‘ciudad de New Haven, carente de recursos propios para la rein- vversi6n urbana, es la Universidad de Yale, una de las més ricas del ‘mundo, la que est redisefiando gran parte de tejido urbano para adecuarlo a sus necesidades. La Universidad Johns Hopkins esta haciendo lo mismo en el este de Baltimore y la Universidad de Columbia planea hacerlo en ciertas éreas de Nueva York (susci- tando en ambos casos movimientos de resister vecinales, como lohha hecho el intento de privatizacidn del suelo en Dharavi). Fl derecho a la ciudad actualmente existente tal como esti ahora ‘constituido, es demasiado estrecho y esti en la mayoria de los casos en mianos de una pequefia elite politica y econémica con capacidad para configurar la ciudad segrin sus propias necesidades particulares y sus deseos mis intimos. i is doc H Scott Larson, Building Like Moses with Jame Jacobs in Mind, tesis do tora, Barth and Environmental Seiences Program, City University of New York, 2010. 47 Pero consideremos ahora la situacién més estructuralmente: cn enero de cada afio se publica una estimacién del total de pri- ‘mas fbonus] ganadas esforzadamente en Wall Street durante todo el gercicio por los grandes gestores financieros. En 2007, un afio desastroso para los mercados financieros se mire como se mire (aunque no tan malo como el siguiente, claro esti), esas primas sumaron 33.200 millones de délares, solo un 2 por 100 menos que el aiio anterior (buena retribucién por desquiciar el sistema financiero mundial). A mediados del verano ce 2007 la Reserva Federal y el Banco Central Europeo inyectaron en el sistema fi- nanciero millardos de délares en créditos a corto plazo para ase~ gurar su estabilidad, y la Reserva Federal redujo espectacular mente los tipos de interés a medida que avanzaba el afio cada ver que los mercados de Wall Sereet amenazaban caer vertiginosa- mente, Entretanto, entre dos y tres millones de personas -princi- palmente familias monoparentales encabezadas por mujeres, afto- americanas en las principales ciudades y blancas marginadas en la semipetiferia urbana— eran desafuciadas de sus hogares, quedan- do muchas de ellas sin techo. En Estados Unidos muchos barrios € incluso comunidades periurbanas enteras quedaron prictica- mente vacios como consecuencia de las practicas erediticias de- predadoras de Jas instituciones financieras. Esa gente no recibia primas. De hecho, dado que el desahucio significa condona de la deuda” y que eso es considerado como un ingreso, muchos de lus desahuciados tuvieron que afrontar enormes recargos de im- puestos por un dinero que nunca estuvo en sus manos, F'sa espan- tosa asimetria plantea la siguiente cuestién: zpor qué no extendie- ron la Reserva Federal y el ‘Tesoro estadounidense su ayuda de liquidez a medio plazo a los hogares amenazados con el desahucio hasta que la reestructuracién de su hipoteca con un tipo de interés razonable resolviera parte al menos del problema? Se podria ha- ber mitigado la ferocidad de la crisis del crédito y protegido a la gente empobrecida y los barrios que habitaban, Ademis, el siste- * No.en todas partes, como bien sabemos en Espafia [N, def T] 48. "na financiero global no habréa estado al borde de la insolvencia fotal, como sucedid un aio después. Evidentemente, esto habria extendido la misién de la Reserva Federal mss alld de sus limites habituales y habria violado la regla ideolégica neoliberal de que en caso de conflicto entre el bienestar de las instituciones finan- eras el del pueblo, este tiene que cargar con los gastos. ‘Tam- bién habria ido contra los principios de Ia clase capitalista con ala distribucién de los ingresos y la idea liberal de res~ —ponsabilidad personal. Pero basta considerar el precio que se | page por observar tales reglas y la insensata destruceidn creativa "que causaron. :No se podria y se deberia hacer algo para invertir esas opciones politicas? Cabe esperar que durante el siglo xxt Heguemos a ver un mo- vimiento coherente de oposiciéna todo esto. Existen, por supues- 0, moltitud de luchas y movimientos sociales urbanos (en el sen tido mas amplio del término, incluyendo fos movimientos en la periferia rural), y abundan en todo el mundo las innovaciones ur~ banas con respecto a la sostenibilidad medioambiental, la incor- " poracidn cultural de los inmigrantes y el disefio habitacional de Jos espacios piiblicos; pero todavfa tienen que converger en el pro~ pésito concreto de obtener un mayor control sobre los usos del ‘excedente (por no hablar de las condiciones de su produccién), ‘Un paso hacia la unificacién de esas Iuchas, aunque no fuera en absoluto el iltimo, serfa el de concentrarse en esos momentos ~ de destruccién creativa en que en la economia de acumulacion de +iqueza se transfigura violentamente en economia de desposesién, reivindicando abiertamente el derecho de los desposefdos a su ciudad, su derecho a cambiar e! mundo, a cambiar a vida y a rein- ventar Ia ciudad de acuerdo con sus propios deseos. Ese derecho colectivo, entendido a.un tiempo como consigna de trabajo y como ideal politico, nos retrotrae a la antiquisima cuestién de quién esta al mando de la conexidn interna entre urbanizacién y produccién yuso del excedente. Quiz, después de todo, Lefebvre tenia ra- zn, hace mis de medio siglo, al insistir en que la revolucién de nuestra época tiene que ser urbana, 0 no seré.

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