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Epopeyas

Los documentos tratan sobre varias epopeyas medievales europeas como El Cantar de Mio Cid, El Cantar de los Nibelungos, La canción del Roldan y El Rey Arturo. Cada uno resume la trama principal de la obra correspondiente.
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Los documentos tratan sobre varias epopeyas medievales europeas como El Cantar de Mio Cid, El Cantar de los Nibelungos, La canción del Roldan y El Rey Arturo. Cada uno resume la trama principal de la obra correspondiente.
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EPOPEYAS

El Cantar de Mio Cid


El Cantar de Mio Cid constituye la primera gran obra de la literatura española escrita en una lengua romance.
Compuesto por versos anisosilábicos de asonancia monorrima, este cantar de gesta relata las hazañas heroicas
inspiradas libremente en los últimos años de la vida del caballero castellano Rodrigo Díaz, el Campeador. Se trata de una
obra anónima, aunque los especialistas creen que fue escrita por Per Abbat en torno al año 1207. Del Cantar de Mio Cid
se ha dicho que es el bello pórtico de nuestra literatura medieval.

El poema está escrito en castellano medieval y compuesto alrededor del año 1200 (fechas post que y ante que: 1195-
1207). Se desconoce el título original, aunque probablemente se llamaría gesta o cantar, términos con los que el autor
describe su obra en los versos 1.085 y 2.276, respectivamente.

El poema se inicia con el destierro del Cid, primer motivo de deshonra, tras una acusación de robo. Este deshonor
supone también el ser desposeído de sus heredades o posesiones en Vivar y privado de la patria potestad de su familia.

Tras conseguir la conquista de Valencia, gracias a su prudencia y astucia, el héroe consigue el perdón real y una nueva
heredad, el señorío sobre Valencia. Para ratificar su nuevo estatus de señor de vasallos, se conciertan las bodas de sus
hijas con linajes del mayor prestigio como son los infantes de Carrión.

El destino, sin embargo, es imprevisible y transforma este momento de felicidad en una nueva caída de la honra del Cid,
debido al ultraje de los infantes a las hijas del Cid, que son vejadas, malheridas y abandonadas en el robledal de Corpes,
hecho que supone según el derecho medieval el repudio de facto de estas por parte de los de Carrión.

Por ello el Cid alega la nulidad de los matrimonios en un juicio presidido por el rey, en el que los infantes de Carrión
queden infamados públicamente y apartados de los privilegios que antes detentaban como miembros del séquito real.
Por el contrario, las hijas del Cid conciertan matrimonios con reyes de España, llegando al máximo ascenso social

Aunque se trate de una obra anónima, el análisis del texto conservado demuestra que pertenece a un autor culto, con
conocimientos precisos del derecho vigente a fines del siglo XII y principios del XIII, y que conocía la zona aledaña a
Burgos. Se han acumulado diversas teorías sobre su identidad: se ha hablado de un juglar de Medinaceli y de otro de San
Esteban de Gormaz, de un poeta de los valles del Jiloca o Jalón y hasta de Jerónimo de Périgord.

En mayo de la era de César de 1245 (1207 de la era cristiana), un abad que tan solo se identifica como Pedro, terminó de
copiar un manuscrito de casi cuatro mil versos, aprovechando el éxplicit o conclusión para demandar, según costumbre
arraigada en los amanuenses medievales, una dádiva: "quien escribió este libro, del Dios paraíso. ¡Amén! Per Abbat le
escribió en el mes de mayo, en era de M e CC e XLV años".

En la Edad Media «escribir» significaba solo «ser el copista», para lo que hoy conocemos como autor habría de decir
«compuso» o «fizo». Esto invalida la teoría de Colin Smith de que el autor fue Per Abbat.

El Cantar de los Nibelungos


El Cantar de los nibelungos es un poema épico de la Edad Media, escrito sobre el siglo XIII, anónimo, de
origen germano.

También es conocido como Nibelungenlied (del alemán, idioma en que está escrito: literalmente significa
"Canción de los nibelungos") o Nibelunge Not (por las palabras que aparecen en el último verso del
manuscrito hallado en Hohenems (Austria), que significaría "Pena (o necesidad) de los nibelungos").

Este cantar de gesta reúne muchas de las leyendas existentes sobre los pueblos germánicos, mezcladas con
hechos históricos y creencias mitológicas que, por la profundidad de su contenido, complejidad y variedad
de personajes, se convirtió en la epopeya nacional alemana, con la misma jerarquía literaria del Cantar de
mío Cid en España y el Cantar de Roldán en Francia.
En el Cantar de los Nibelungos se narra la gesta de Sigfrido, un cazador de dragones de la corte de los
burgundios, quien valiéndose de ciertos artificios consigue la mano de la princesa Krimilda. Sin embargo, una
torpe indiscreción femenina termina por provocar una horrorosa cadena de venganzas. El traidor Hagen
descubre que Sigfrido es invulnerable, por haber sido bañado con la sangre de un dragón, salvo en una
pequeña porción de su espalda donde se depositó una hoja de tilo y la sangre no tocó su piel. Aprovechando
este punto débil, le mata a traición en un arroyo. Krimilda se refugia entonces en la corte del rey Etzel
(Atila), y deja pasar el tiempo, hasta que, en un banquete convocado por Etzel, Krimilda consigue que su
propio pueblo sea eliminado a traición. Tanto Hagen como la propia Krimilda fallecen en la espantosa
carnicería subsecuente.

El manuscrito del Cantar, el cual es conservado en la Biblioteca Estatal de Baviera, fue inscrito en el
Programa Memoria del Mundo de la UNESCO en el 2009 como reconocimiento de su significancia histórica.

Ocupa un sitio estelar en la literatura medieval europea y así fue reconocida por la Unesco en 2009, pues la
incluyó en el patrimonio documental de la humanidad. El complejísimo entramado de argumentos,
personajes, secuencias y diálogos propician un sinnúmero de interpretaciones.

La canción del Roldan


Esta es una historia sobre una batalla en la que se enfrentan dos ejércitos, quienes están en la lucha por
apoderarse de una ciudad. Pero en medio de todo, existe la traición de uno de los integrantes de un
batallón. Que al final conllevará a la muerte de muchos soldados.

El cantar de Roldán es un cantar épico en forma de epopeya (en francés El Chanson de Roland), el más
antiguo escrito en lengua romance que se conoce. Un poema épico, cuya copia original más antigua se
conserva en un museo de Inglaterra, escrito en francés en el siglo XII. Es una de las obras de la literatura
medieval más reconocidas.

Esta es una historia sobre una batalla en la que se enfrentan dos ejércitos, quienes están en la lucha por
apoderarse de una ciudad. Pero en medio de todo, existe la traición de uno de los integrantes de un
batallón. Que al final conllevará a la muerte de muchos soldados.

Obra escrita en el siglo XI por un anónimo.

El eje temático de “El cantar de Roldán” es la figura del héroe, como es el caso de Carlomagno: emperador,
muy católico, que gobierna desde los Pirineos hasta el Elbo, y una parte del norte de Italia.

El eje temático de “El cantar de Roldán” es la figura del héroe, como es el caso de Carlomagno: emperador,
muy católico, que gobierna desde los Pirineos hasta el Elbo, y una parte del norte de Italia.

Se trata de la epopeya francesa más antigua de la que se tiene conocimiento. Data, posiblemente, del año
1065, aunque los hechos rememoran sucesos de tres siglos antes. Su título original en romance, o más
exactamente en anglo-normando, es La Chanson de Roland. Es una narración fundacional con escenario
histórico, ya que rememora la batalla de Roncesvalles del año 778. Sin embargo, uno de los personajes es
Carlomagno, quien no se coronó sino hasta el año 800. Por lo tanto, además de travesear con los espacios
temporales, probablemente con el ánimo de reafirmar la historia, yuxtapone hechos y personajes de ficción
(el Emir) con datos y personajes históricos (Carlomagno), pero tiene, claramente, un objetivo de identidad
nacional y religiosa predominante, ya que la región de Navarra estaba ocupada por los moros. En ese
sentido, la batalla de Roncesvalles se convierte en una especie de cruzada cristiana en contra del paganismo.
Esta incursión se ve reflejada en la narración de una manera contundente, pues presenta una idea
sumamente maniquea: los cristianos son buenos y los moros son malos.

El Rey Arturo
Es un destacado personaje de la literatura europea, especialmente inglesa y galesa, en la cual se lo
representa como el monarca ideal tanto en la guerra como en la paz. Según algunos textos medievales
tardíos, Arturo fue un caudillo britanorromano que dirigió la defensa de Gran Bretaña contra los invasores
sajones a comienzos del siglo vi. Su historia pertenece principalmente al folclore y a la literatura, pero se ha
planteado que Arturo pudo haber sido una persona real o, al menos, un personaje legendario basado en una
persona real.

Las primeras referencias a Arturo se encuentran en las literaturas célticas, en poemas galeses como Y
Gododdin (colección de poemas elegíacos a los héroes del reino de Gododdin). El primer relato de la vida del
personaje se encuentra en la Historia Regum Britanniae (Historia de los reyes de Bretaña), de Geoffrey de
Monmouth, quien configuró los rasgos principales de su leyenda. Monmouth presenta a Arturo como un rey
de Gran Bretaña que derrotó a los sajones y estableció un imperio en las islas británicas. En su relato
aparecen figuras como el padre de Arturo, Uther Pendragon, y su consejero, el mago Merlín, además de
elementos como la espada Excalibur. También menciona el nacimiento de Arturo en Tintagel, así como su
batalla final contra Mordred en Camlann y su retiro posterior a la isla de Ávalon junto con el hada Morgana,
alumna de Merlín.

o existen testimonios arqueológicos fiables que permitan certificar la existencia histórica del rey Arturo A
finales del siglo XII, los monjes de Glastonbury supuestamente hallaron en una tumba una cruz con una
inscripción latina que identificaba a los allí inhumados como Arturo y su esposa, Ginebra. Se trató, sin
embargo, de un fraude relacionado con la Historia Regum Britanniae de Monmouth2 con la probable
finalidad de aumentar la afluencia de peregrinos a la localidad.3 Recientemente, en 1998, el profesor
Christopher Morris, de la Universidad de Glasgow, halló en Tintagel una pizarra con una inscripción, muy
probablemente del siglo vi, que contiene el nombre latinizado «ARTOGNOU»,4 que corresponde al céltico
Arthnou. Sin embargo, no puede afirmarse que esta pieza constituya en modo alguno una prueba de la
existencia de Arturo.

Dada la ausencia de testimonios arqueológicos, se hace necesario recurrir a las fuentes literarias. La idea de
que Arturo fue una figura histórica real proviene principalmente de dos documentos medievales: la Historia
Brittonum (Historia de los britanos) y los Annales Cambriae (Anales de Gales).7 El primera data del siglo IX y
el segundo del X. Ambos son, por lo tanto, fuentes considerablemente tardías, ya que, si Arturo realmente
existió, habría vivido en el siglo vi.

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