GABRIELA MISTRAL (VICUÑA, CHILE, 7 DE ABRIL DE 1889 - NUEVA YORK, ESTADOS UNIDOS, 10 DE ENERO DE 1957).
Gabriela Mistral. Escritora y premio Nobel de Literatura en 1945. Su verdadero nombre es Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayata,
más conocida por su seudónimo Gabriela Mistral, utilizado por primera vez en el poema «Del pasado» publicado en diario «El Coquimbo» en
1908. En 1914 obtiene el Premio Nacional de Poesía de Chile con «Sonetos de la muerte».
En 1924, invitada por el gobierno mexicano, viaja por Estados Unidos y Europa. En 1928 representa a Chile y Ecuador en el Congreso de la
Federación Internacional Universitaria en Madrid, y trabaja en el Consejo Administrativo del Instituto Cinematográfico Educativo de la Liga de las
Naciones, en Roma. Durante la década de los 30, da clases en Estados Unidos en las escuelas Bernard Collage, Vasar Collage y en el Middelburg
Collage. En 1933 es nombrada cónsul de Chile en Madrid, y en 1934 se la nombra hija adoptiva en Puerto Rico.
Durante este periodo como embajadora, viaja por Lisboa, Guatemala, Francia, Brasil, Estados Unidos, México e Italia. El 10 de diciembre de 1945
recibe el Nobel de Literatura, en 1950 el premio Serra de las Américas de la Academia of American Franciscana Historia de Washington y en 1951
el Premio Nacional de Literatura de Chile. Gabriela Mistral, una de las poetas más importantes del s. XX, maestra rural y educadora consiguió el
galardón más importante de la literatura universal, fue doctor «honoris causa» por la Universidad de Guatemala, Mills Collage de Oakland , y por
la Universidad de Chile, entre otras universidades.
El 10 de enero de 1957, Gabriela Mistral falleció en el Hospital de Hempstead, en Nueva York, debido a complicaciones derivadas de un cáncer al
páncreas.
Estudió en la Escuela Normal de Copiapó (Actual Universidad de Atacama) y obtuvo el titulo de Profesora Normalista. Desde 1908 fue maestra en
la localidad de La Cantera y después en Los Cerillos.
Se mostró particularmente interesada en las maneras de aprender a leer, la calidad de los materiales educativos y el papel de las bibliotecas.
Defendió la necesidad de una vida docente, un desempeño no condicionado a la instrucción de conocimientos en las aulas de clases.
Fue una educadora que enseñó las primeras letras a los pueblos de América Latina. Recorrió casi todo el continente para enseñar las primeras
letras a los niños, campesinos, obreros, hombres y mujeres indígenas.