PATROLOGIA
• INTRODUCCION
• I. MOTIVACIONES PARA EL ESTUDIO DE ESTE CURSO
• Estudiar la patrología es tratar de conocer a los santos padres. las razones para conocerlos
son muchas:
• Son imprescindible en la historia de la Teología. En ellos, hay algo de especial, irrepetible y
siempre valido. Por analogía entre los tiempos patrísticos y los actuales, la Iglesia tiene las
mismas preocupaciones: realizar un discernimiento de los valores espirituales y culturales
para ver con los cuales se queda y cuales nos sirven, afín de mantenerse idéntica a si misma
y ofrecer en el abanico cultural de nuestro tiempo las riquezas y la importancia del del ser
humano creyente en su Dios. Hoy en día, las nuevas corrientes de espiritualidad reclaman
alimento sólido y fuentes seguras de inspiración.
• Nos motiva también las siguientes razones:
• - Los Padres son testigos y protagonistas privilegiados de la Tradición una, pluriforme
(unidad en la diversidad y continuidad en el progreso), y llena de vida.
• - Son los Padres los que delinearon las primeras estructuras de la Iglesia, el canon de las
Escrituras, los que compusieron las profesiones de fe, precisaron el depósito de la fe en
confrontación con las herejías y la cultura de la época dando inicio a la “Teología”, pusieron
las bases de la disciplina canónica, crearon las primeras formas de la liturgia y los
contenidos pastorales que permanecen válidos para todos los tiempos. Por todo ello son
garantes de la verdad y de la auténtica tradición, especialmente cuando existe un consenso
unánime sobre una materia, especialmente en cuestiones de fe y moral.
• - Nos han transmitido un método teológico que es a la vez luminoso y seguro. Este método
se percibe en sus esfuerzos por presentar la nueva religión cristiana ante los paganos y
ante los mismos herejes que cuestionaban doctrinas hasta el momento intangibles. Para
ello usaron categorías de pensamiento de la filosofía helenística y otras coordenadas y
normas de procedimiento que dieron inicio a la Teología, a saber: El recurso continuo a
la Sagrada Escritura y al criterio de la Tradición.
• Nos motiva también las siguientes razones:
• - Ellos fueron, sobre todo, comentadores de la Biblia, especialmente en las celebraciones
litúrgicas y atendiendo a las necesidades espirituales de sus comunidades. La conciencia
de la originalidad cristiana, aun reconociendo las verdades contenidas en la cultura pagana
(lectura selectiva de la filosofía y del saber de los pueblos desde el paradigma del
Credo).
• - Continuaron la tarea de inculturar el cristianismo (en lenguas vernáculas, e
ilustrándolo con el saber popular y las exigencias de los sabios), convirtiéndose en
modelos de encuentro entre fe y razón. La defensa de la fe como bien supremo, y la
profundización constante del contenido de la Revelación.
• - Por su papel apologético y pastoral hicieron madurar a una joven Iglesia; no sólo debían
defender el cristianismo, sino también repensarlo en medio del ambiente cultural greco‐
romano (presentar la fe en forma de razonamiento humano). Ello le llevaron a cabo con
fidelidad a su fundamento bíblico y con una justa apertura a las nuevas
necesidades y nuevas circunstancias culturales.
• Nos motiva también las siguientes razones:
• - El sentido del misterio y la experiencia de lo divino. En todos sus escritos se muestran
humildes, respetuosos y temerosos ante aquello de que están tratando; antes viven y
practican lo que ulteriormente expresan en sus escritos.
• - Sus escritos ofrecen una riqueza cultural (crean una nueva cultura y civilización
inspiradas en el Evangelio), espiritual (muchos de ellos son convertidos, de ahí la gran
vitalidad religiosa de sus comunidades) y apostólica (son obras pastorales; pretendían
tener unido al Pueblo de Dios en la fe, en el culto, en la moral y en la disciplina), que los
hace grandes maestros de la Iglesia universal de ayer y de hoy.
• INTRODUCCION
II. SUMILLA
La patrología forma parte del conjunto general de historia de la Iglesia. Estudia la vida de los
santos Padres: son aquellos que tienen las características de antigüedad, ortodoxia doctrinal,
santidad y ejemplo de vida, reconocimiento eclesial. De este modo, la patrología se relaciona
con la investigación histórica, la información biográfica y literaria. La patrología presenta
entonces una buena panorámica de los Padres y sus obras, con sus características individuales,
situando en el contexto histórico su actividad literaria y pastoral.
• INTRODUCCION
II. SUMILLA
La Patrística por su parte, se ocupa del pensamiento teológico de los Padres: tiene un carácter
eminentemente doctrinal y dogmático. La dogmática patrística informa con precisión sobre los
datos revelados por Dios y desarrollados por los Padres en su contexto histórico geográfico.
Tanto la patrología como la patrística son parte de la literatura cristiana antigua. Esta
disciplina estudia los aspectos estilísticos y filológicos de los escritores cristianos antiguos.
Ambas disciplinas, emplean el método histórico crítico . Algunos autores emplean el concepto
de patrología y patrística indistintamente porque tienen el mismo objetivo general.
• INTRODUCCION
III. Objetivos del curso
En este estudio, queremos descubrir por qué los Padres de la Iglesia son eslabones
cualificados de la cadena de la Tradición de la Iglesia. Para ellos, procederemos en exponer el
perfil biográfico de los Padres y la exposición literaria, histórica y doctrinal de sus escritos. El
alumno no debe obcecarse en recordar todos los nombres, fechas y obras, sino que su
cometido es, fundamentalmente, centrar al Padre de la Iglesia en su contexto histórico
y teológico determinado y, desde ahí, analizar lo que fue su vida y su pensamiento, ya que
todos ellos, como nosotros, son hijos de su tiempo.
• INTRODUCCION
III. Objetivos del curso
En este estudio, queremos descubrir por qué los Padres de la Iglesia son eslabones cualificados
de la cadena de la Tradición de la Iglesia. Para ellos, procederemos en exponer el perfil
biográfico de los Padres y la exposición literaria, histórica y doctrinal de sus escritos. El
alumno no debe obcecarse en recordar todos los nombres, fechas y obras, sino que su
cometido es, fundamentalmente, centrar al Padre de la Iglesia en su contexto histórico
y teológico determinado y, desde ahí, analizar lo que fue su vida y su pensamiento, ya que
todos ellos, como nosotros, son hijos de su tiempo.
• INTRODUCCION
IV. Metodología
Entre las muchas formas de presentar este estudio, vamos proceder con un método analítico:
estudio de cada Padre en particular completado con una monografía a cargo de cada alumno
donde expondrá sobre alguno de los padres mas representativos.
Emplearemos también un método panorámico: dar una visión general sobre la época y sus
principales autores.
• INTRODUCCION
V. Pre- requisitos
Siendo un curso dictado en área de filosofía en el Seminario Mayor san Martin de Porres, el
alumno normalmente necesita conocimientos previos en:
- Dogmática (especialmente Trinidad, Cristología y Mariología): los Padres, al enfrentarse con
los paganos y herejes, precisan diversas doctrinas, especialmente trinitarias y cristológicas,
que hasta el momento se consideraban intangibles, de ahí que sean ellos los artífices de gran
parte de los dogmas actuales.
• INTRODUCCION
V. Pre- requisitos
- Sagrada Escritura: los Padres fueron grandes exégetas y comentadores de los textos
bíblicos; fijan el Canon.
- Teología moral: ordenan la vida de sus comunidades.
- Eclesiología: estructuran la jerarquía de la Iglesia.
- Teología espiritual: constituyen un modelo de reflexión cristiana.
- Historia de la Iglesia: la época de los Santos Padres se corresponde con el período de la
antigüedad cristiana y con la alta Edad Media.
- Sacramentos y Liturgia: escriben y fijan ritos de algunos sacramentos, especialmente
Eucaristía y Bautismo.
• INTRODUCCION
VI. Competencias
Los principales logros al finalizar el curso podrán ser: capacitado en conocimiento conceptos
en materia de Padres de la Iglesia. El alumno será capaz de:
1. Acercarse al estudio de los Padres de la Iglesia desde una dimensión histórico‐literaria‐
teológica.
2. Conocer los períodos básicos en que se divide la asignatura: Padres Apostólicos (s. I ‐II);
Apologistas (defensa ante los enemigo ad extra) (ss. II‐III); Inicios de la Teología (defensa
ante los enemigos ad intra (herejías))(s. III); Edad de Oro de la Patrística Oriental y
Occidental (ss. IV‐V); y Período Final (ss. VI‐VIII).
• INTRODUCCION
VI. Competencias
3. Ofrecer una panorámica de los principales Padres y sus obras, con sus características
individuales, situando en el contexto histórico su actividad literaria, teológica y pastoral. 4.
Describir, con absoluto respeto a lo específico del método histórico‐crítico, el ámbito de la
teología y de la vida cristiana de la época patrística en su realidad histórica. Este método no
excluye una orientación y participación del investigador creyente, que conforme a su sensus
fidei, se sitúa y procede en un clima de fe.
5. Descubrir que estos Padres de la Iglesia pusieron las bases de nuestra actual Teología y que
ocupan un lugar preferente en la Tradición de la Iglesia.
• INTRODUCCION
VI. Competencias
6. Comprender el trasfondo cultural, religioso, social, … en el que escriben los Padres. 7.
Mostrar cómo el pensamiento de los Padres va evolucionando conforme a los distintos
derroteros que va adoptando la Iglesia.
8. Valorar, en su justa medida, el grado de importancia que han tenido en el desarrollo de la
dogmática católica las doctrinas defendidas por aquellos que fueron tachados de heterodoxos.
INTRODUCCION
VI. Competencias
9. Familiarizarse con la doctrina y pensamiento de los Padres transmitido en sus obras.
10. Aprender a hacer una lectura histórico‐crítica de los principales escritos de los Padres.
11. Percibir el grado de vinculación entre la Patrología y otras disciplinas teológicas como, por
ejemplo, Historia de la Iglesia, Dogmática, Eclesiología y Ecumenismo, Sacramentos y Liturgia,
Sagrada Escritura, Teología Moral, teología Espiritual
• INTRODUCCION
VI. Competencias
9. Familiarizarse con la doctrina y pensamiento de los Padres transmitido en sus obras.
10. Aprender a hacer una lectura histórico‐crítica de los principales escritos de los Padres.
11. Percibir el grado de vinculación entre la Patrología y otras disciplinas teológicas como, por
ejemplo, Historia de la Iglesia, Dogmática, Eclesiología y Ecumenismo, Sacramentos y Liturgia,
Sagrada Escritura, Teología Moral, teología Espiritual
•
VII. Contenidos:
Capitulo I: El primer período de la literatura cristiana.
I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y del
Concilio de Nicea.
I.2 Los Padres Apostólicos.
I.2.1 Características generales de estos escritos y su importancia
I.2.2 La Didaché
I.2.3 San Clemente Romano
I.2.4 San Ignacio de Antioquía
I.2.5 Breves noticias sobre los demás autores u obras(anónimos): Papías de Hierápolis; la
Epístola de Pseudo-Bernabé; la II Epístola de Pseudo-Clemente; el Pastor de Hermas
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
• I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y
del Concilio de Nicea. Siglos I-III
—Fundación de la Iglesia
Cristo nace, vive, predica y muere en Palestina. La vida de Jesús debería ciertamente haber
pasado totalmente inadvertida desde un punto de vista histórico. Esto se debe a que Jesús no
llamo mucho la atención, era de provincia, no construyo nada ni escribió nada. No hay casi nada
arqueológico sobre Jesús. Los historiadores del siglo I se interesaban sólo por los grandes
acontecimientos políticos. La escasez de pruebas físicas se debe también a la destrucción de
Jerusalén en el año 70 y los 300 años de persecuciones de los cristianos durante el imperio
Romano.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
• I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y
del Concilio de Nicea. Siglos I-III
Cristo tiene sin embargo muchos discípulos, que se armaron de valor después de su
resurrección y dieron testimonio, con el precio de su vida, de lo que habían visto y oído.
Enteramente, los 27 libros del Nuevo Testamento presentan criterios de fiabilidad histórica
de la existencia de Jesús: uno podría sacrificarse por lo que cree que es la Verdad, pero nunca
daría su vida por algo que sabe que es mentira.
Los 27 libros del Nuevo Testamento, escritos por 4 evangelistas y 5 autores de cartas, por
testigos y contemporáneos, cubren el periodo que se extiende desde el nacimiento de Cristo al
ministerio de los primeros apóstoles.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
• I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y
del Concilio de Nicea. Siglos I-III
Las cartas de Pablo están datadas entre los años 48 y 67, lo que le sitúa en una época en que
los adultos habían sido contemporáneos de Cristo y podían por tanto reaccionar respecto a la
veracidad de sus escritos. Estos escritos contienen detalles geográficos e históricos que
concuerdan perfectamente entre sí, y una abundancia de criterios fiables que muestran que
estos testigos son hombres sinceros y bien informados: hombres que no temen revelar
fielmente lo que sabían de los hechos. Por ejemplo, no callan ninguno de los reproches que les
dirigía Jesús: “oh corazones sin inteligencia, lentos para creer…” (Lc 24,25). ¿Qué interés
tendrían en mentir? ¿Para engañar a quién y conseguir qué? Tres de los Evangelistas y 11 de los
12 apóstoles sellaron su testimonio con el martirio. ¿Por que morir por gusto?
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
• I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y
del Concilio de Nicea. Siglos I-III
-Pruebas de la existencia de Jesús
Las pruebas más contundentes de que Jesús existió son estas:
1. El hecho de que miles de cristianos desde el primer siglo, incluyendo los Doce Apóstoles,
hayan efectivamente aceptado arriesgar o entregado sus vidas como mártires por Cristo
Jesús.
2. Existen otros muchos escritos no bíblicos que atestiguan la historicidad de Jesús a parte de
los 27 libros del Nuevo Testamento:
-Los padres apostólicos. Por ejemplo San Clemente romano fue colaborador directo de Pablo
apóstol; Ignacio de Antioquía, fue probable discípulo de Pedro y Juan, y de Policarpo de
Esmirna (instruido por los apóstoles y constituido obispo por ellos). Los relatos apócrifos jamás
ponen en duda la existencia de Jesús.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
• I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y
del Concilio de Nicea. Siglos I-III
3. Otros escritos no cristianos del mundo antiguo mencionan la persona de Jesús sin poner
jamás en duda su existencia:
- El historiador judío convertido en ciudadano romano Flavio Josefo (siglo I), quien menciona a
Jesús y a su “hermano” Santiago.
- El filósofo platónico Celso, un judío romano le menciona.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
• I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y
del Concilio de Nicea. Siglos I-III
- Plinio el Joven, gobernador romano hacia el año 122 de nuestra era, el historiador Tácito,
considerado como el más preciso del mundo antiguo, que habla de la muerte de Jesús en sus
Anales escritos hacia el año 115, y Suetonio (+ 125) que cita a los cristianos en “La vida de
los 12 Césares”: “Claudio expulsó a los judíos de Roma, que causaban permanentes
problemas a instigación de un tal Chrestus », dice en una de ellas. El griego Luciano de
Samosata (125 – 192), que dice de Cristo que “es honrado en Palestina”.
- El pagano Thallus (o Thale), un historiador/cronista contemporáneo de Cristo, citado por el
escritor Sexto Julio Africano (en 220), que habla del eclipse que tuvo lugar en el momento
de la crucifixión de Cristo.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
• I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y
del Concilio de Nicea. Siglos I-III
4. Los judíos que combatieron a la Iglesia desde el principio, nunca pusieron en duda los relatos
evangélicos:
- El Talmud, que es una recopilación de las tradiciones orales del judaísmo, redactada en el
siglo IV, habla de Jesús en varios lugares, diciendo de él y de sus discípulos que hacían
milagros mediante la magia, pero sin evocar jamás la hipótesis de que nunca existiera. El
Talmud babilónico confirma también la crucifixión de Jesús la vigilia de la Pascua.
“Estos relatos independientes muestran que desde los primeros tiempos ni siquiera los
adversarios del cristianismo dudaron jamás que Jesús haya realmente existido”
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
• I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y
del Concilio de Nicea. Siglos I-III
En el siglo XVII, la historia se convirtió en una verdadera ciencia. Fue en ese momento cuando
nacieron (como en muchos otros temas), las primeras preguntas sobre la existencia de Jesús.
Pero fue en los siglos siguientes cuando se plantearon verdaderamente dudas y discusiones,
ciertos historiadores extremistas empezaron a desarrollar tesis según las cuales el personaje
de Jesús no fue sino el producto de un mito o de una mitología. Pero sus tesis han sido
desmontadas una tras otra por los historiadores especializados. Hoy, el 95% de los
historiadores cree que Jesús existió. Son unánimes: ¡existen muchas más pruebas de su
existencia que de la existencia de otros personajes históricos como Julio César, por ejemplo,
nacido cien años antes que él!
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
• I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y del
Concilio de Nicea. Siglos I-III
—Expansión del cristianismo
Pronto comienzan las primeras persecuciones. En el año 42 muere decapitado el primero de los
Apóstoles, Santiago el Mayor.
Muchos de los discípulos de Cristo huyen a Antioquía y Alejandría que eran, con Roma, las
ciudades más importantes del Imperio.
Desde el día de Pentecostés, cristianos se dispersan por todo el Imperio romano y llegan hasta
las regiones más lejanas.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
• I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y del
Concilio de Nicea. Siglos I-III
—Expansión del cristianismo
En los tres primeros siglos de vida de la Iglesia, su presencia es mayor en Asia Menor, Egipto y
Siria. También hay núcleos importantes de cristianos en muchas ciudades griegas, en Italia,
Hispania y África proconsular.
Los cristianos, perseguidos por el Sanedrín, se desvincularon muy pronto de la Sinagoga. El
Cristianismo, desde sus orígenes, fue universal, abierto a los gentiles, y éstos fueron
declarados libres de las prescripciones de la Ley mosaica.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
• I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y del
Concilio de Nicea. Siglos I-III
—Organización de la Iglesia primitiva: es la Iglesia en los tiempos del N T
El cristianismo en el siglo I
Tenemos testimonios de ella en el corpus del Nuevo Testamento y también en los padres
apostólicos. Las Iglesias que se pueden estudiar con algún detalle son las de Jerusalén, Corinto,
Antioquía y Roma, y otros lugares.
Descripción en Lucas: Los discípulos de Jesús en Jerusalén fueron ungidos por el poder del
Espíritu Santo (Lc 24,49; He 1,8; 2,1-4; se bautizaron y formaron una comunidad rica en
carismas. Las comunidades locales se caracterizan por su interés por la predicación y por la
adhesión a la verdadera doctrina.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
• I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y del
Concilio de Nicea. Siglos I-III
—Organización de la Iglesia primitiva: es la Iglesia en los tiempos del N T
La comunidad de Jerusalén pronto conoció el pecado (He 5,1-11) y la persecución por parte de
las autoridades judías (He 4,5-30; 5,17-42).
En los primeros libros del Nuevo Testamento se revela la expectativa ante una parusía
inminente (1 y 2Tes; cf He 3,20; 2Pe 3,12).
Esta expectación fue decayendo gradualmente.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
• I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y del
Concilio de Nicea. Siglos I-III
—Organización de la Iglesia primitiva: es la Iglesia en los tiempos del N T
Al principio los cristianos vivieron en comunidades cristianas situadas en distintos lugares.
No se presentan como una religión nueva, distinta del judaísmo. Se consideraban a sí mismos
simplemente como la plenitud del judaísmo, como los comienzos del Israel escatológico
Pronto fueron percibidos como una amenaza: fue Esteban, el primer mártir de la Iglesia , el
primero en darse cuenta de que era necesaria la independencia del culto del templo y de la ley
(cf. He 6,13-14). Sus adversarios, incluido Saulo, lo veían como una amenaza y le quitaron la
vida.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
• I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y del
Concilio de Nicea. Siglos I-III
—Organización de la Iglesia primitiva: es la Iglesia en los tiempos del N T
El mundo gentil no distinguiría entre los judíos y los cristianos hasta hacia el año 64, fecha en
que Nerón persigue explícitamente a los cristianos.
La rebelión de los judíos contra Roma el año 66 aceleraría también el proceso, al insistir los
cristianos en su propia identidad como religión distinta.
sólo ellos eran el auténtico pueblo de Dios (cf Rom 11-13; lPe 2,4-10).
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
• I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y del
Concilio de Nicea. Siglos I-III
—Organización de la Iglesia primitiva: es la Iglesia en los tiempos del N T
Surgió entre los helenistas y los judíos de la Iglesia de Jerusalén un problema, un cisma:
la solución fue nombrar a un grupo, conocido como los siete, para que se ocuparan de los
primeros es decir de los Helenistas (He 6,1-6).
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
• I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y del
Concilio de Nicea. Siglos I-III
—Organización de la Iglesia primitiva: es la Iglesia en los tiempos del N T
Parece claro que se estableció una organización según la cual, en un sentido amplio, los siete se
ocuparían de los helenistas, pero bajo la autoridad de los apóstoles, que fueron quienes les
impusieron las manos (He 6,6).
Se mantuvo la diversidad dentro de la unidad.
Existía doble jefatura: la de los doce y la de los siete—(compárense Mt 14,20 y Mc 6,42
—«doce cestas»— con Mt 15,37 y Mc 8,8 —«siete cestas»—). Distinción entre Judíos y
Helenistas ( numero 12 y 7, etc.)
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
• I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y del
Concilio de Nicea. Siglos I-III
—Organización de la Iglesia primitiva: es la Iglesia en los tiempos del N T
Más tarde Pablo se convertiría en el apóstol de los gentiles, una vez que su misión entre los
judíos helenistas se mostró infructuosa (Gál 2,8; He 13,46).
Primeras divisiones:
Cuatro partidos diferentes, se han detectado en las primeras comunidades cristianas:
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
• I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y del
Concilio de Nicea. Siglos I-III
—Organización de la Iglesia primitiva: es la Iglesia en los tiempos del N T
1. Unos, cristianos judíos y sus gentiles conversos, insistían en el cumplimiento total de la ley,
incluida la circuncisión, para todos los que creían en Jesús (cf He 11,2; 15,5; Gál 2,4) serán los
Judaizantes los demás serán helenistas con Esteban a la cabeza
2. Otro grupo, formado por cristianos judíos y sus conversos gentiles, no insistía en la
circuncisión, pero exigía a los gentiles conversos que cumplieran algunas normas judías (cf Gál
2,9; He 15,20; por ejemplo, Santiago);
3. Un tercer grupo de cristianos judíos y sus conversos gentiles no insistía en la circuncisión ni
exigía el cumplimiento de las prescripciones alimenticias judías (cf Gál 2,11-14; ICor 8; por
ejemplo, Pablo);
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
• I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y del
Concilio de Nicea. Siglos I-III
—Organización de la Iglesia primitiva: es la Iglesia en los tiempos del N T
4. Un cuarto grupo, formado por cristianos judíos y sus conversos gentiles, no insistía en la
circuncisión ni en el cumplimiento de las leyes judías relativas a las comidas, ni veía ninguna
significación perdurable en el culto y en las fiestas judías (Juan, Hebreos).
Las tensiones entre estos grupos se ven vivamente ilustradas si se comparan los Hechos con la
Carta a los gálatas.
Se sabe noticia de esto también por los destinatarios de los evangelios
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
• I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y del
Concilio de Nicea. Siglos I-III
—Organización de la Iglesia primitiva: es la Iglesia en los tiempos del N T
Tenemos entonces un cristianismo judaizante y el cristianismo helenista, que incluye a los
judíos de la Diáspora (que hablan sólo griego) y a los convertidos del paganismo. En Jerusalen
forman una comunidad con Esteban a la cabeza. Hay dos grupos de cristianos en Jerusalén: los
helenistas cristianos estaban menos apegados al templo y a la ley; los cristianos judíos se
destacaban por su celo por las instituciones de sus antepasados —de ahí su disposición a
debatir con Esteban (He 6,9-10) y la feroz persecución de Saulo y otros (He 8,1-3; 9,1-2).
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
• I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y del
Concilio de Nicea. Siglos I-III
—Organización de la Iglesia primitiva: es la Iglesia en los tiempos del N T
las relaciones entre los antiguos judíos y los convertidos del paganismo no serían fáciles hasta
al menos cien años después de la resurrección:
los problemas no sólo eran teológicos, sino también morales y psicológicos.
Pero los evangelios de Mateo y de Juan son muy reveladores: el primero fue escrito para
cristianos judíos moderados. el evangelio de Juan fue escrito desde una perspectiva en general
hostil al judaísmo, pero el evangelista se esfuerza por presentar a Jesús como su plenitud.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
• I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y del
Concilio de Nicea. Siglos I-III
—Organización de la Iglesia primitiva: es la Iglesia en los tiempos del N T
Con la evolución de la Iglesia en el siglo II los cristianos judíos o judaizantes conservadores se
quedaron atrás y se convirtieron en heterodoxos. Es decir, Cristianos judíos que seguían
guardando la ley Mosaica y se habían alejado gradualmente del estándar de ortodoxa. Son
llamados ebionitas.
Se caracterizaban por su leal adhesión a la ley, la exaltación de Santiago y el menosprecio de
Pablo y una cristología adopcionista. Esto se puede leer en san Justino (hacia 140 d.C.), el cual
habla de dos sectas de cristianos judíos que se distanciaron de la Iglesia: Los que
guardan la ley sin exigir que los demás la guardaran, y los que la consideraban obligación
universal. Estos últimos eran los ebionitas.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
• I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y del
Concilio de Nicea. Siglos I-III
—Organización de la Iglesia primitiva: es la Iglesia en los tiempos del N T
En Antioquía había quizá tres grupos de cristianos helenistas: los que se inspiraban
respectivamente en Esteban, en Pedro y en Pablo. Nuevos testimonios sobre la influencia
helenista en la Iglesia primitiva son la actividad de Apolo en ICor 1-4 y He 18,24-28 y quizá la
elaboración de la Carta a los hebreos.
Por las cartas de Pablo y Santiago, los Hechos y el Apocalipsis, podemos comprobar cómo la
fragilidad y el pecado estaban presentes en la Iglesia ya desde los primeros días.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
• I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y del
Concilio de Nicea. Siglos I-III
—Organización de la Iglesia primitiva: es la Iglesia en los tiempos del N T
Amenazados desde dentro por el pecado y la división, y desde fuera por la persecución,
Lo cierto es que la Iglesia primitiva, a pesar de todas sus flaquezas y defectos, ha sido y sigue
siendo una fuerza de inspiración y de renovación para la Iglesia de todos los tiempos.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
• I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y del
Concilio de Nicea. Siglos I-III
—Organización de la Iglesia primitiva: es la Iglesia en los tiempos del N T
La desaparición de los apóstoles, la destrucción de Jerusalén y la creciente separación del
judaísmo produjo varias reacciones en los cristianos del período sub- (último tercio del siglo I)
y posapostólico (inicios del siglo II) que configuraron los elementos base de la eclesiología
naciente en una institución eclesial ya regularizada que se dibuja en tres etapas en la misma
literatura paulina.
Este proceso es calificado frecuentemente de forma negativa, y no sin poca precisión, como
«protocatolicismo».
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
• I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y del
Concilio de Nicea. Siglos I-III
—Organización de la Iglesia primitiva: es la Iglesia en los tiempos del N T
Cada religión necesita de una tradición y una institucionalización reguladora para poder
transmitirse.
Así, las primeras y grandes cartas de Pablo manifiestan los comienzos de esta
institucionalización que construye la comunidad:
es un momento en el que prevalece una cierta autoridad carismática —que la persona misma de
Pablo visibiliza— aunque bien enraizada en su origen divino y apostólico.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
• I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y del
Concilio de Nicea. Siglos I-III
—Organización de la Iglesia primitiva: es la Iglesia en los tiempos del N T
En la segunda etapa, tipificada por Colosenses y Efesios, se percibe la institucionalización que
progresivamente estabiliza la comunidad:
- La ausencia del Apóstol conlleva un establecimiento de una cierta autoridad y vertebración
según el modelo familiar en las Iglesias y la acentuación de la unidad en la Iglesia dentro de
la diversidad.
- El papel emergente de los «presbyteroi» (presbíteros/ancianos) y de la «episkopé»
(supervisión/obispo) en cada ciudad.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
• I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y del
Concilio de Nicea. Siglos I-III
—Organización de la Iglesia primitiva: es la Iglesia en los tiempos del N T
Las comunidades locales sub- y posapostólicas experimentaron la necesidad primera de
consolidarse en un «lugar» así como de mantenerse en la «catolicidad» de la Iglesia una.
Esta misión, este ministerio, fue asumido por aquellos que sucedían a los apóstoles en su
particular episcopé, se llamaran obispos o presbíteros, tal como se manifiesta en Tit 1,7-11, y
ITim 3,1-7, así como en la 1Clem de finales del s. I.
Se pasa de un apostolado misionero al episcopado local.
Cada comunidad tenía un colegio de ministros locales, y fue, de forma preeminente, a partir de
la presidencia única de la celebración eucarística cuando se asumió el episcopado monárquico.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
• I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y del
Concilio de Nicea. Siglos I-III
—Organización de la Iglesia primitiva: es la Iglesia en los tiempos del N T
Las comunidades cristianas estaban rodeadas de un entorno pagano hostil, que favorecía su
cohesión interna y la solidaridad entre sus miembros.
La comunión y la comunicación entre ellas era real y todas tenían un vivo sentido de hallarse
integradas en una misma Iglesia universal, la única Iglesia fundada por Jesucristo.
Muchas iglesias del siglo I fueron fundadas por los Apóstoles y, mientras éstos vivieron,
permanecieron bajo su autoridad superior, dirigidas por un «colegio» de presbíteros que
ordenaba su vida litúrgica y disciplinar. Este régimen puede atestiguarse especialmente en las
iglesias «paulinas», fundadas por el Apóstol de las Gentes.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
• I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y del
Concilio de Nicea. Siglos I-III
—Organización de la Iglesia primitiva: es la Iglesia en los tiempos del N T
Pero a medida que los Apóstoles desaparecieron, el obispo era el jefe de la iglesia, pastor de
los fieles y, en cuanto sucesor de los Apóstoles, poseía la plenitud del sacerdocio y la potestad
necesaria para el gobierno de la comunidad.
Las iglesias dispersas por el orbe, que las integraba en una sola Iglesia universal, fue la
institución del Primado romano.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
• I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y del
Concilio de Nicea. Siglos I-III
—Organización de la Iglesia primitiva: es la Iglesia en los tiempos del N T
Cristo, Fundador de la Iglesia —tal como se recordó en otro lugar—, escogió al Apóstol Pedro
como la roca firme sobre la que habría de asentarse la Iglesia.
Pero el Primado conferido por Cristo a Pedro no era, de ningún modo, una institución efímera y
circunstancial, destinada a extinguirse con la vida del Apóstol.
Era una institución permanente, prenda de la perennidad de la Iglesia y válida hasta el fin de
los tiempos.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
• I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y del
Concilio de Nicea. Siglos I-III
—Organización de la Iglesia primitiva: es la Iglesia en los tiempos del N T
Pedro fue el primer obispo de Roma, y sus sucesores en la Cátedra romana fueron también
sucesores en la prerrogativa del Primado, que confirió a la Iglesia la constitución jerárquica,
querida para siempre por Jesucristo. La Iglesia romana fue, por tanto —y para todos los
tiempos—, centro de unidad de la Iglesia universal.
Las antiguas comunidades cristianas estaban constituidas por toda suerte de personas, sin
distinción de clase o condición. Pero es un hecho indudable que, desde el siglo I, personalidades
de la aristocracia romana abrazaron el Cristianismo. Este hecho, dos siglos más tarde, revestía
tal amplitud que uno de los edictos persecutorios del emperador Valeriano estuvo dirigido
especialmente contra los senadores, caballeros y funcionarios imperiales que fueran cristianos.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
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Concilio de Nicea. Siglos I-III
—Organización de la Iglesia primitiva: es la Iglesia en los tiempos del N T
La estructura interna de las comunidades cristianas era jerárquica. El obispo —jefe de la
iglesia local— estaba asistido por el clero, cuyos grados superiores —los órdenes de los
presbíteros y los diáconos— eran, como el episcopado, de institución divina. En la edad
apostólica hubo numerosos carismáticos, cristianos que para servicio de la Iglesia recibieron
dones extraordinarios del Espíritu Santo.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
• I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y del
Concilio de Nicea. Siglos I-III
—Organización de la Iglesia primitiva: es la Iglesia en los tiempos del N T
Mientras duró la época de las persecuciones, gozaron de un especial prestigio los «confesores
de la fe», llamados así porque habían «confesado» su fe como los mártires, aunque
sobrevivieran a sus prisiones y tormentos. otros fieles cristianos, cuya vida o ministerios les
conferían una particular condición en el seno de las iglesias: las viudas, que desde los tiempos
apostólicos formaban un «orden» y atendían a ministerios con mujeres; y los ascetas y las
vírgenes, que abrazaban el celibato «por amor del Reino de los Cielos» y constituían —en
palabras de San Cipriano— «la porción más gloriosa del rebaño de Cristo».
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
• I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y del
Concilio de Nicea. Siglos I-III
—Organización de la Iglesia primitiva: es la Iglesia en los tiempos del N T
En el s. III aparecen las iglesias rurales con un presbítero que depende del obispo. Los ámbitos
diocesanos comprendían una ciudad con los territorios de alrededor.
Administración del Bautismo. Al principio, se hacía inmediatamente después de que el que lo
pedía hacía la profesión de fe. Hacia el año 220 aparece el catecumenado. Entonces se
realizaba dos veces al año (Pascua y Pentecostés) por inmersión y con unas ceremonias
concretas.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
• I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y del
Concilio de Nicea. Siglos I-III
—Organización de la Iglesia primitiva: es la Iglesia en los tiempos del N T
La celebración de la Eucaristía. En 155, S. Justino la describe en su primera Apología. Todo se
hacía con gran sencillez: lectura de la Sagrada Escritura, en una mesa pan y vino, oraciones
consecratorias, a las que se respondía Amen, el ósculo de la paz, la comunión distribuida por
diáconos ("la carne y la sangre de Jesucristo encarnado"), himnos, una homilía, el pan
eucarístico era distribuido por los diáconos a los ausentes, y los fieles presentes lo llevaban a
su casa para comulgar entre semana.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
• I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y del
Concilio de Nicea. Siglos I-III
—Organización de la Iglesia primitiva: es la Iglesia en los tiempos del N T
La disciplina penitencial. Entre los primeros cristianos había un alto tenor de vida moral: era
una auténtica "comunidad de santos". Por eso se veía con mayor severidad a los pecadores. En
general, la reconciliación después del Bautismo se administraba una sola vez. Las penitencias
eran largas: a veces duraban hasta la muerte (se vestían de sacos, se ponían ceniza en la
cabeza; ayunaba, daban limosna).
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
• I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y del
Concilio de Nicea. Siglos I-III
—Organización de la Iglesia primitiva: es la Iglesia en los tiempos del N T
Los pecados notorios, requerían confesión pública; los pecados secretos, confesión secreta. La
penitencia y la absolución eran siempre públicas. Los obispos eran quienes administraban la
penitencia. Pronto hubo sacerdotes penitenciarios.
Fiestas y días de ayuno. La fecha de la Pascua. Los hebreos celebraban como día festivo el
sábado. Los cristianos, el domingo. Los hebreos ayunaban los lunes y jueves. Los cristianos los
miércoles (en recuerdo de la traición de Judas) y viernes. Los sábados también en la Iglesia
latina. Las fiestas cristianas más importantes eran: la Pascua (Pasión, muerte y resurrección de
Jesús), y Pentecostés.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
• I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y del
Concilio de Nicea. Siglos I-III
—Organización de la Iglesia primitiva: es la Iglesia en los tiempos del N T
La vida moral y religiosa de los cristianos de los tres primeros siglos. Los cristianos eran
ciudadanos corrientes. Seguían las costumbres civiles Pertenecían a todos los tipos de
profesión. Sin embargo se distinguían por su piedad (Eucaristía, oración, signarse..), por no
asistir a espectáculos públicos, por su vida ascética y mortificada, por sus limosnas, por la
atención a los enfermos, viudas, huérfanos, esclavos, prisioneros, forasteros..., por su modo de
vivir la castidad en el matrimonio y en el celibato, denunciando el aborto, dignificando la vida
familiar.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
• I.1 El contexto histórico y doctrinal del cristianismo antes de la paz de Constantino y del
Concilio de Nicea. Siglos I-III
• —Desarrollo de la doctrina y herejías
internamente, la Iglesia hubo de afrontar otra prueba no menos importante: la defensa de la
verdad frente a corrientes ideológicas que trataron de desvirtuar los dogmas fundamentales
de la fe cristiana.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
Principales herejías del Siglo I
Se define como herejía: "[...] la negación pertinaz, después de recibido el bautismo, de
una verdad que ha de creerse con fe divina y católica, o la duda pertinaz sobre la
misma".
• Docetismo:
Designa un conjunto de tendencias cristológicas heterodoxas de los primeros siglos del
cristianismo. Naturalmente Jesucristo tenia una forma humana aparente, sin ninguna
naturaleza carnal.
Docetismo viene de la palabra griega Δοκηταί Dokētaí ("ilusionistas") que se refiere a los
primeros grupos que negaron la humanidad de Jesús, apareció por primera vez en una
carta del obispo Serapión de Antioquía (197-203) que fue un Patriarca de Antioquía
(191-211. Condenó al docetismo como una falsificación.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
Principales herejías del Siglo I
• Docetismo:
Parten de la frase que dice: 'la Palabra se hizo Carne’. La versión mas importante será el
marcionismo según la cual Cristo era tan divino que no podía haber sido humano, puesto
que Dios carece de un cuerpo material, y por tanto, no podía haber sufrido físicamente.
Jesús sólo "parecía" ser un hombre de carne y hueso; su cuerpo era un fantasma.
Otros grupos acusados de docetismo mantenían que Jesús era un hombre en la carne,
pero Cristo era una entidad separada que entró en el cuerpo de Jesús en forma de
paloma en su bautismo, y le permitió realizar milagros y lo abandonó tras su muerte en la
cruz. (Cf. Evangelio apocrifo de Pedro)
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
Principales herejías del Siglo I
2. Simonianismo:
La simonía es, en el cristianismo, la pretensión de la compra o venta de lo espiritual por
medio de bienes materiales. Incluye cargos eclesiásticos, sacramentos, reliquias,
promesas de oración, la gracia, la jurisdicción eclesiástica, la excomunión, etc.
Deriva de un personaje de los Hechos de los Apóstoles llamado Simón el Mago, quien quiso
comprarle al apóstol Simón Pedro3 su poder para hacer milagros y conferir, como ellos, el
poder del Espíritu Santo, lo que le supuso la reprobación del Apóstol : «¡Que tu dinero
desaparezca contigo, dado que has creído que el don de Dios se adquiere a precio de
oro!»
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
Principales herejías del Siglo I
2. Simonianismo:
Según el texto apocrifo de Pedro, Simon el mago, un dios en forma humana, cuando
exhibía sus poderes mágicos en Roma, volando ante el emperador romano Nerón en el
Foro Romano, para probar su condición divina, los apóstoles Pedro y Pablo rogaron a Dios
que detuviese su vuelo: Simón paró en seco y cayó a tierra, donde fue apedreado. Cirilo
de Jerusalén (346 d.C.) dará otra versión casi igual del hecho
Se afirma que la iglesia de Santa Francesca Romana, en Roma, fue construida en el lugar
donde cayó Simón. Dentro de la iglesia hay una losa de mármol abollada que pretende
llevar las huellas de las rodillas de Pedro y Pablo durante su oración.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
Principales herejías del Siglo I
2. Simonianismo:
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
Principales herejías del Siglo 3I
3. Adamismo:
Su fundador fue quizás un tal Pródico, discípulo de Carpócrates. Sus integrantes, tantos
hombres como mujeres, se mostraban «completamente desnudos en público, o por lo
menos en sus reuniones, [pretendiendo así] remedar o imitar la inocencia de Adan y Eva
antes de su caída»
Epifanio de Salamina niega que no utilizasen ropa alguna «con el objeto de imitar a
nuestros [primeros] padres», llegando a asegurar que antes de entrar en sus templos, a
los que llamaban «paraísos», elegían a «las mujeres que más les agradaban para
entregarse después a oscuras a todo género de excesos».
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
Principales herejías del Siglo 3I
4. Encratismo:
El apelativo deriva de un término griego que significa continente, moderado. Los
encratitas son los continentes por antonomasia. Profesaban el más rígido ascetismo
prohibiendo el uso de la carne y del vino en las comidas y oponiéndose al matrimonio.
Para justificar sus doctrinas se servían de los pasajes del Nuevo Testamento que
recomiendan la templanza, aislándolos del contexto, interpretándolos unilateralmente e
incluso alterándolos. Según parece, los apócrifos llamados Hechos de Pablo, de San Juan
y de San Pedro, son obra de autores encratitas.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
Principales herejías del Siglo 3I
4. Encratismo:
Su teología deriva del concepto neoplatónico y gnóstico de la materia como principio del
mal, obra del demiurgo, enemigo de Dios. De esta premisa deducían lógicamente que era
preciso luchar contra la materia y su autor, lo cual les llevaba a conclusiones que se
resumen en el dualismo maniqueo.
La ideología encratita se percibió como un peligro para la Iglesia y para la sociedad,
especialmente por su aversión al matrimonio. Por esto, desde el primer momento,
patriarcas y escritores de la Iglesia como San Ireneo, Tertuliano, Hipólito Romano, San
Epifanio y otros, la consideraron herética. Los encratitas, según estos autores,
pretendían abolir el género humano.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
Principales herejías del Siglo 3I
4. Encratismo:
Sus principales representantes son: Julio Cassiano, el maestro doceta y Taciano. San
Ireneo le hace responsable, junto con Saturnino y Marción, de la nueva herejía. San
Jerónimo lo llama príncipe de los encratitas.
Taciano es el organizador de la secta y el autor de la separación formal de los
encratitas del cuerpo de la Iglesia. Entre los autores eclesiásticos que más eficazmente
combatieron el encratismo teórico, destacan Ireneo, Tertuliano, Hipólito, Clemente de
Alejandría y Orígenes. De las muchas sanciones canónicas de que fueron objeto, la más
famosa fue la adoptada contra ellos por las Iglesias de África al no reconocer la validez
de su bautismo.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
Principales herejías del Siglo 3I
5. Ebionismo:
del hebreo אביוניםebion, que significa "el pobre" o "los pobres“. Hace referencia a una o
varias sectas judeocristianas. afirmaban que Jesús era el Mesías pero rechazaban su
preexistencia, esto es, que tuviera naturaleza divina y que su nacimiento hubiera sido
virginal (Jesus era fruto del matrimonio de Jose y María que tuvo otros hijos). e insistían
en la necesidad de seguir los ritos y leyes judías cumpliendo preceptos como la
circuncisión, el sábado o las prohibiciones alimenticias.
Los ebionistas solo utilizaban uno de los evangelios según los hebreos, reverenciaban a
Santiago y rechazaban a Pablo de Tarso como un apóstata de la ley
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
Principales herejías del Siglo 3I
5. Ebionismo:
Los ebionitas que desaparecerán en el siglo V se deben distinguir, tal y como Ireneo de
Lyon deja claro ya en el siglo II, de los nazarenos, judíos creyentes en Jesús como
Mesías, y descendientes de la primitiva iglesia judía de Jerusalén, que sí creían en la
divinidad de Jesús y además celebraban el sábado como día de reposo del Señor.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
Principales herejías del Siglo 3I
6. Adopcionismo:
El adopcionismo es la doctrina según la cual Jesús era un ser humano, elevado a
categoría divina por designio de Dios por su adopción, o bien al ser concebido, o en algún
momento a lo largo de su vida, o tras su muerte.
Uno de los adopcionistas más famosos fue Teódoto el Curtidor, habitante de Bizancio que
llevó la prédica de esta doctrina a Roma en el año 190. e imponiéndose como doctrina el
encarnacionismo, según la cual Jesús desde siempre había sido Hijo de Dios
(concretamente la Segunda Persona de Dios).
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
Principales herejías del Siglo 3I
6. Adopcionismo:
El adopcionismo fue progresivamente arrinconado, a pesar de que teológicamente el
encarnacionismo plantea una serie de dificultades que el adopcionismo no las ofrece (la
mayor de ella: reconocer la existencia de varias personas divinas, y al mismo tiempo
profesar el monoteísmo). A lo largo de las llamadas disputas cristológicas, el adopcionismo
sería resucitado, en una versión más refinada, por Pablo de Samosata (en el siglo III) y
por su discípulo Arrio.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
Principales herejías del Siglo 3I
7. Gnosticismo:
Del griego antiguo: γνωστικός gnōstikós, "tener conocimiento") es un conjunto de antiguas
ideas y sistemas religiosos que se originó en el siglo I entre sectas judías y cristianas
antiguas.
Enfatizaban el conocimiento espiritual (gnosis) por encima de las enseñanzas y tradiciones
ortodoxas y la autoridad de la iglesia. Viendo la existencia material como defectuosa y
malévola, la cosmogonía gnóstica generalmente presenta una distinción entre un Dios
supremo y oculto, y una deidad menor y malévola (en ocasiones asociada con Yahveh en el
Antiguo Testamento) quien es responsable de crear el universo material.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
Principales herejías del Siglo 3I
7. Gnosticismo:
Los gnósticos consideraban que el principal elemento de salvación era el conocimiento
directo de la divinidad suprema en la forma de intuiciones místicas o esotéricas. Muchos
textos gnósticos discuten no los conceptos de pecado y arrepentimiento, sino los de ilusión
e iluminación.
Algunas de estas corrientes sincréticas filosófico-religiosas llegaron a mimetizarse con el
cristianismo en los tres primeros siglos de nuestra era, convirtiéndose finalmente en un
pensamiento declarado herético después de una etapa de cierto prestigio entre los
intelectuales cristianos. Lo veremos detenidamente
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
Principales herejías del Siglo 3I
7. Marcionismo:
El fundamento teológico de esta secta tuvo una notable influencia dualista. Toma su
nombre de su principal creador, el teólogo Marción (85-150 d. C.).
Nacido en Frigia, en Asia Menor, Turquía), hijo de un obispo que fue excomulgado,
Marción prosperó como comerciante y naviero. Viajó a Roma entre 135 y 140 d.C.
buscando ser nombrado dignatario de la Iglesia, sin lograrlo.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
Principales herejías del Siglo 3I
7. Marcionismo:
Fue declarado hereje y excomulgado en 144 de nuestra era. En el momento de su
muerte (150) había logrado exitosamente el primer cisma del Cristianismo, cuyos efectos
se prolongarían hasta el siglo III. Elaboró la primera gran herejía cristiana y redactó el
primer canon del Nuevo Testamento, sistemáticamente organizado conforme a su propio
dogma.
Este primer canon de "su nuevo testamento", ayudó a la iglesia cristiana del segundo siglo
a motivarse rápidamente para preparar el canon auténtico de los libros del Nuevo
Testamento que no existía como tal.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
Principales herejías del Siglo II
7. Marcionismo:
Su rechazo al Dios del Antiguo Testamento suponía también un rechazo de su obra: la
Creación; por lo que predicaba que la materia y el cuerpo eran en esencia malos.
Basándose en este principio doctrinal predicó que Jesús no se encarnó jamás, que su
cuerpo fue solo apariencia, por lo que negaba la encarnación del Verbo, así como la
resurrección de los muertos. A pesar de negar la corporalidad de Jesús, afirmaba que su
sufrimiento y muerte fueron reales en cierta medida.
Suponía para Marción que Jesús no era hijo de José ni de María, para lo cual se basaba
en Lucas 8, 21: “Mas Él respondió: Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra
de Dios y la ponen en práctica”.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
Principales herejías del Siglo II
8. Motanismo:
El conocimiento que se tiene de este movimiento se funda en el testimonio de los autores
cristianos, como Eusebio de Cesarea, Epifanio, Clemente de Alejandría, Orígenes e
Hipólito. De mayor importancia es, sin embargo, una fuente original en los escritos de
Tertuliano, que se adhirió al montanismo hacia el final de su vida.
El origen de este movimiento se puede fijar entre los años 160 y 170 en Ardabau, Frigia.
Allí, Montano se sintió transportado a estados de éxtasis durante los cuales profería
advertencias proféticas. Luego se unieron a él dos mujeres, Prisca y Maximila, que
también empezaron a profetizar, y cuya popularidad llegó a superar a la del propio
Montano.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
Principales herejías del Siglo II
8. Motanismo:
Montano y sus profetisas anunciaban el final inminente del mundo, ordenando a sus fieles
que se reunieran en un lugar determinado para esperar allí el descenso de la Jerusalén
celestial.
Decían tener revelaciones directas del Espíritu Santo. Hablaban durante estado de
éxtasis. Enseñaban un ascetismo intenso, ayuno, pureza personal y deseo ardiente de
sufrir el martirio. Tal estilo de vida era esencial en vistas al inminente regreso de Cristo.
Según la discípula Prisca, Cristo se le apareció en forma de mujer. Cuando ella fue
excomulgada, exclamó: "Yo no soy un lobo: Soy palabra, espíritu y poder"
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
Principales herejías del Siglo II
8. Motanismo:
El montanismo insistió en las prácticas ordinarias en la Iglesia de entonces: preparación al
martirio, ayuno, xerofagia (abstención de alimentos húmedos), castidad dentro del
matrimonio, prohibición de segundas nupcias, negativa a conceder el perdón a un cristiano
bautizado incluso en el caso de que hiciera penitencia.
El profetismo, el cual es el elemento verdaderamente dominante en el montanismo.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
Principales herejías del Siglo II
8. Motanismo:
Sus promotores intentaron revivir el profetismo cristiano, que apenas existía en la época.
No obstante, su concepción del profetismo difería sustancialmente de la tradición
primitiva, puesto que los profetas del montanismo se consideraban receptáculos de la
divinidad: no eran ellos quienes hablaban, era el Espíritu quien hablaba por su boca. Así,
Montano era un nuevo Paráclito que continuaba la revelación contenida en el Evangelio. El
movimiento se difundió rápidamente, y hacia el final del siglo II alcanzó su máxima
expansión. En Oriente, y especialmente en Asia Menor, fue donde logró mayor
importancia y donde persistió por más tiempo, subsistiendo hasta fines del siglo IV.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
Principales herejías del Siglo II
9. Monarquianismo:
constituye un grupo de corrientes doctrinales, totalmente opuestas entre sí, que tenían
como única característica relacionada la creencia de que Dios era un solo Rey (monarca) y
que no era una pluralidad de personas. Por ser contrarias a la posición trinitaria, fueron
consideradas heréticas por el Cristianismo
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
Principales herejías del Siglo II
9. Monarquianismo:
Entre los monarquianistas tenemos: El modalismo, que se oponía férreamente al dogma de
la trinidad. De acuerdo con la concepción trinitaria, Padre, Hijo y Espíritu Santo, son
cada una de las tres personas de la trinidad. En cambio, los modalistas explicaban que,
de acuerdo con la Biblia, estos términos nunca pretendían hacer distinciones de tres
personas eternas dentro de la naturaleza de Dios, sino que simplemente se referían a
modos o manifestaciones de Dios.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
Principales herejías del Siglo II
9. Monarquianismo:
La principal corriente del modalismo en los primeros siglos del cristianismo fue el
patripasianismo o sabelianismo.
Luego El adopcionismo, que afirmaba que Jesús era un ser humano que en su bautismo
había sido "adoptado" por el Padre y que sólo recibió el espíritu divino una vez que hubo
ascendido a los cielos.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
Principales herejías del Siglo II
10. Nicolaísmo:
término nicolaítas viene del griego νικολαιτων y significa «los seguidores de Nicolás». El
nombre se menciona dos veces en el libro del Apocalipsis y en Ef 2,6 en términos
negativos sobre todo por su libertinaje sexual. Los nicolaítas eran conocidos en las
ciudades de Éfeso y Pérgamo. Varios padres de la Iglesia, incluidos Ireneo, Hipólito,
Epifanio, y Teodoreto, también mencionan a este grupo, señalando a Nicolás el diácono
como autor de la herejía y jefe de la secta.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
Principales herejías del Siglo II
11. Ofitas:
ofianos (ophianoi ὄφιανοι) y ofismo, son denominaciones genéricas para varias sectas
gnósticas que se desarrollaron alrededor del año 100 en Siria y Egipto. Su nombre se
deriva del griego ὄφις (ophis, "serpiente"). Común a estas sectas era la gran importancia
que daban a la serpiente del Génesis (la del relato bíblico del pecado original de Adán y
Eva), por su conexión con el árbol del conocimiento del bien y del mal, y la de este con la
gnosis ("conocimiento").
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
Principales herejías del Siglo II
11. Ofitas:
Contrariamente a la interpretación cristiana ortodoxa de la serpiente como Satanás, los
ofitas veían en la serpiente una figura positiva, heroica; mientras que al Dios del Antiguo
Testamento lo identificaban con una figura negativa, malvada (un demiurgo al que
denominan Yaldabaoth el leontoeides -"rostro de león")
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
Principales herejías del Siglo II
11. Ofitas:
La imposición de la doctrina cristiana ortodoxa a partir del siglo IV implicó la destrucción
de todos los textos de los ofitas; con lo que la mayor parte de la información acerca de
estas sectas sólo puede ser obtenida de aquello que decían de ellas sus enemigos: Hipólito
de Roma, Ireneo de Lyon, Orígenes y Epifanio de Salamis.
Algunos textos ofitas, sin embargo, han sido recuperados en descubrimientos
arqueológicos recientes, como los de Nag Hammadi (Evangelio apócrifo de Juan,
Hipóstasis de los Arcontes o Sobre el origen del mundo)
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
Principales herejías del Siglo II
11. Ofitas:
la doctrina ofita era que el Dios del Antiguo Testamento fue una deidad misantrópica
para aquellos que creían que el poder de la humanidad tenía que ser liberado. Ya que la
Biblia no identifica con precisión a la serpiente como Satanás, los ofitas se sintieron
perfectamente justificados en su posición, asegurando que lo que la serpiente buscaba en
realidad era entregar a Adán y Eva el conocimiento, y la prohibición de este
conocimiento, era por tanto, asimilable con la figura que tanto el cristianismo como el
judaísmo identifican con Dios. Así, otros enemigos del Yahveh del Antiguo Testamento se
convierten en héroes para la secta.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
Principales herejías del Siglo II
11. Ofitas:
En sus rituales: Los miembros progresaban a través de ceremonias de iniciación
completamente formales que incluían símbolos de purificación, vida, espíritu y fuego. El
sistema completo de la secta parecía tener una combinación de la doctrina cristiana con
misterios orientales (particularmente los de la diosa egipcia Isis) y otros conceptos de las
mitologías orientales.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
Principales herejías del Siglo II
11. Ofitas:
Como una marca de reverencia para la serpiente, esta toma parte en la misa de comunión
de la secta. Epifanio de Salamis (un padre de la iglesia del siglo IV) la llamó "la misa
abominable" y la describe del modo siguiente: La serpiente fue mantenida en una cesta
conocida como la cista mystica. Al inicio de la misa la serpiente es convocada. Esta se
desliza entre los panes que se encuentran en la mesa después de lo cual es partido y
comido. Después de esto, cada uno de los presentes besan a la serpiente en la boca para
lo cual ha sido domada por un encantamiento. Se recuestan y comienzan a adorar a la
serpiente como parte del servicio eucarístico. Después, claman haber enviado un himno al
Padre y entonces concluyen sus misterios:
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
Las Persecuciones contra la Iglesia durante los tres primeros siglos: enemigos externos:
1. Nerón (54-68). Nerón fue el primer emperador que persiguió al cristianismo en Roma.
Su delirio de grandeza y terrible crueldad alcanzó con todo su furor a los seguidores de
Cristo. Sospechoso ante el pueblo de haber provocado el incendio, Nerón se adelantó a
acusar a los cristianos del hecho y mandó a perseguirlos. “Además de matarles (a los
cristianos) –cuenta el historiador Tácito- se les hizo servir de entretenimiento para el
pueblo. Se les vistió de pieles de bestias para que los perros los mataran a dentelladas.
Otros fueron crucificados.
Murió una gran multitud de cristianos. Entre ellos Pedro y Pablo.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
Las Persecuciones contra la Iglesia durante los tres primeros siglos: enemigos externos:
...Para librarse de la acusación, [de haber quemado Roma], Nerón buscó rápidamente un
culpable, e infringió las más exquisitas torturas sobre un grupo odiado por sus
abominaciones, que el populacho llama cristianos.53 Cristo, de quien toman el nombre,
tuvo su origen, sufrió la pena capital durante el principado de Tiberio de la mano de uno
de nuestros procuradores, Poncio Pilato, y esta dañina superstición, de tal modo sofocada
por el momento, estalló de nuevo no únicamente en Judea, fuente primigenia del mal, sino
también en Roma, donde todos los vicios y los males del mundo hallan su centro y se
popularizan.
Tácito en Anales 15.44
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
Las Persecuciones contra la Iglesia durante los tres primeros siglos: enemigos externos:
Murió una gran multitud de cristianos. Entre ellos Pedro y Pablo.
2. Domiciano (81-96). En el año 95 degüella a Flavio Clemente (cónsul y primo suyo) y
a su mujer Flavia Domitila, por "ateísmo". S. Juan es desterrado a Patmos.
No se conoce el motivo por el que Domiciano persiguió a los cristianos, podría ser que él
amaba y respetaba las viejas costumbres y tradiciones romanas. Gran parte de su política
consistió en reponer esas tradiciones y costumbres, y parte de ese trabajo podrían haber
sido las persecuciones.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
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Se escribió una carta de la iglesia de Roma a la iglesia de Corinto después de las
persecuciones. Habla de «Los males y las pruebas inesperadas y seguidas que han venido
sobre nosotros». Se conocen más pruebas de la persecución de Asia Menor gracias al
libro del Apocalipsis, el cual fue escrito durante las persecuciones. A san Juan, que era
su autor, le desterraron a la isla de Patmos.
3. Trajano (98-117). Mártires: S. Ignacio de Antioquía (110), S. Simeón, obispo de
Jerusalén (120 años de edad y pariente del Señor).
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
Las Persecuciones contra la Iglesia durante los tres primeros siglos: enemigos externos:
3. Trajano (98-117). Mártires: S. Ignacio de Antioquía (110), S. Simeón, obispo de
Jerusalén (120 años de edad y pariente del Señor).
Trajano y los cristianos
En el 111 a Plinio el joven, gobernador de la Bitinia a orillas del Mar Negro, en respuesta
a una consulta realizada al Emperador se le ordenaba prohibir las asociaciones de
ciudadanos.
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• Trajano (98-117).
El otoño del 112. Bitinia estaba llena de cristianos. «Es una muchedumbre de todas las
edades, de todas las condiciones, esparcida en las ciudades, en la aldeas y en el campo»,
escribe al emperador.
había descubierto que ellos tenían «la costumbre de reunirse en un día fijado, antes de la
salida del sol, de cantar un himno a Cristo como a un dios, de comprometerse con
juramento a no perpetrar crímenes, a no cometer ni latrocinios ni pillajes ni adulterios, a
no faltar a la palabra dada. Ellos tienen también la costumbre de reunirse para tomar su
comida que, no obstante las habladurías, es comida ordinaria e innocua».
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Prosiguiendo la carta (10, 96), Plinio refiere al emperador que en todo esto no ve nada
malo. Pero la repulsa a ofrecer incienso y vino delante de las estatuas del emperador le
parece un acto de escarnio sacrílego. La obstinación de estos cristianos le parece
«irrazonable y necia».
El emperador responde: «Los cristianos no han de ser perseguidos oficialmente. Si, en
cambio, son denunciados y reconocidos culpables, hay que condenarlos». Víctimas de este
período son el obispo de Jerusalén Simeón, crucificado a la edad de 120 años, e Ignacio
obispo de Antioquía, llevado a Roma como ciudadano romano, y allí ajusticiado. La misma
política hacia los cristianos es la empleada por los emperadores Adriano (117-138) y
Antonino Pío (138-161).
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4. Marco Aurelio (161-180). Mártires: En el año 165 San Justino y 6 compañeros
(uno de ellos era Elvespisto, escalvo de la casa del Cesar) y los mártires de Lyon (177).
En tiempos de Marco Aurelio (161 - 180), surgieron en la comunidad cristiana varios
intelectuales que intentaron mostrar la validez del cristianismo, defendiéndolo de los
ataques provenientes del mundo judío, griego y romano. Se les conoce como los
apologetas, Entre ellos, se destacó Justino, quien le rogaba a Marco Aurelio que
examinara el valor racional de la Buena Noticia sin dejarse condicionar por los prejuicios
contra los cristianos.
Ante la negativa cristiana de dar culto a los dioses romanos, las masas del imperio
descalificaban a los cristianos, acusándolos de ateos; Justino en cambio, llamaba
cristianos a todos los autores paganos que vivieron conforme al Verbo [es decir, Cristo],
son cristianos. Justino afirmaba: “aun cuando fueron tenidos por ateos, como sucedió
entre los griegos con Sócrates y Heráclito y otros semejantes” (Apología 1,46).
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
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San Justino y un grupo de compañeros fueron interrogados por el Prefecto de Roma
Rústico y luego condenados a ser azotados y decapitados el año 165.
En el 177 ocurren disturbios en Lyon y mueren varios cristianos.
los cristianos eran llevados a los tribunales luego de una denuncia previa. Bastaba la
profesión de fe cristiana para ser condenados. Una opinión pública crecientemente hostil
reclamaba procesos más severos contra los cristianos.
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• Septimio Severo (193-211). Publica un decreto contra los catecúmenos ("ne fiant
christiani..."). Mártires: Stas. Perpetua y Felicidad en Africa, Leónidas (padre de
Orígenes) en Alejandría.
El emperador estaba preocupado por el efecto disolvente que ejercía el cristianismo en la
lealtad de un ejército amenazado por la presión bárbara en las fronteras orientales.
En el 202, Septimio Severo prohibió, bajo pena grave, el pasarse al judaísmo o a la
religión cristiana. Se trataba de las primeras medidas universales contra el cristianismo.
Se autorizó la vigilancia policíaca contra la organización. Los cristianos eran ahora
percibidos como miembros de una asociación con estrechos vínculos entre sus miembros.
Lo que indignaba a las autoridades romanas era la negativa de los cristianos a alistarse
para servir en el ejército. La persecución se concentró sobre todo en los catecúmenos,
los que se preparaban al bautismo. El cristianismo era percibido como una clara amenaza
contra el estado romano. Todavía los cristianos enfrentarían persecuciones más severas.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
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• Maximino el Tracio (235-238). Mártires: S. Hipólito y S. Ponciano.
Maximino revisó la política complaciente de Alejandro Severo hacia los cristianos y los
declaró de nuevo enemigos del pueblo. Los persiguió y los obispos de Roma Ponciano
además de su sucesor Antero murieron probablemente como mártires durante su mandato.
7. Decio (249-251). Es la mayor persecución hasta entonces. Se publica un decreto
general de persecución a quienes no ofrecieran sacrificios (la supplicatio) que se exigía
especialmente a los obispos. Hubo muchos mártires (S. Fabián, papa) y confesores (que
sobrevivieron).
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
Las Persecuciones contra la Iglesia durante los tres primeros siglos: enemigos externos:
7. Decio (249-251). Es la mayor persecución hasta entonces. Se publica un decreto
general de persecución a quienes no ofrecieran sacrificios (la supplicatio) que se exigía
especialmente a los obispos. Hubo muchos mártires (S. Fabián, papa) y confesores (que
sobrevivieron).
fue el instigador en el mismo año 250 d.C. de un edicto donde ordenaba la primera
persecución general de los cristianos obligando a que todos los ciudadanos romanos fueran
titulares de un documento acreditando (libelo) su fidelidad a la religión romana.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
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Está claro que el sacrificio en cuestión constituía para el cristiano un acto formal de
apostasía; tal era sin duda, más que el hacer mártires, la finalidad perseguida por el
emperador, y a primera vista pudo parecer que había logrado cumplidamente su propósito.
El edicto cogió de sorpresa a una masa cristiana, más numerosa y, por tanto, menos
selecta que la de épocas precedentes, y cuyo temple-heroico se había además relajado
durante el largo período de paz que entonces conocía la Iglesia.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
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El hecho .fue que muchos cristianos cayeron -lapsi-, ejecutando un sacrificio propiamente
dicho -sacrificati- u ofreciendo unos granos de incienso en el altar -thurificati-. Todavía
hubo una tercera especie de cristianos claudicantes, que recurrieron a cierta estratagema
que pudieron sugerir a menudo los propios miembros de las comisiones locales, encargadas
de verificar el cumplimiento del edicto, con la aquiescencia de magistrados tolerantes:
consistía en inscribir el nombre en el catálogo de adoradores y recibir la cédula -el
«libelo»-, sin haber en realidad sacrificado.
San Trifone, mártir bajo Decio
Estos fueron los llamados «libeláticos», pero la Iglesia reprobó su conducta y los
consideró también como lapsi. Entre los libeláticos figuraron dos obispos españoles,
Basílides de Astorga y Marcial de Mérida, y en otras regiones hay noticias de varios
obispos más que fueron infieles.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
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Hubo también muchos mártires, comenzando por el Papa San Fabián, y otros cristianos
que confesaron la fe sin desfallecer, pero no murieron y más tarde recobraron su
libertad, como el viejo Orígenes, que sufrió crueles tormentos en Cesárea. A estos
cristianos se les llamó «confesores», y al cesar la persecución fueron muchísimos los lapsi
que acudieron a ellos, pidiéndoles «cartas de paz» que les abrieran nuevamente las
puertas a la comunión de la Iglesia.
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
Las Persecuciones contra la Iglesia durante los tres primeros siglos: enemigos externos:
8. Gallo (251-253). Muere en el destierro el papa Cornelio.
9. Valeriano (253-260). Publica un decreto contra los pastores (257), prohibe la
liturgia y los cementerios. Y en 258 uno contra los eclesiásticos y laicos que tenían algún
cargo importante. Eran condenados a trabajos forzados, a muerte, o a pasar a la
condición de esclavos. Mártires: S. Sixto II (sorprendido celebrando Misa con cuatro
diáconos en las catacumbas de S. Calixto), S. Lorenzo (que murió cuatro días después),
S. Cipriano (258), S. Fructuoso (obispo de Tarragona).
• Capítulo I: El primer período de la literatura cristiana.
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10. Diocleciano (284-305). Antes del año 300 en Roma había millares de cristianos; en
Italia, un centenar de comunidades (más en el sur). En Cartago la mayoría de la población
romanizada era cristiana con un centenar de comunidades con obispo propio. Diocleciano
publica cuatro edictos sucesivos de persecución. Sobre todo en oriente hubo muchos
mártires (la legión tebana, dos veces diezmada y luego exterminada).
La Iglesia no cedió. Escogió el camino duro. Sufrió lo indecible. Dios le dio la victoria
contra enemigos que parecían invencibles. Total de mártires: superior a cien mil.
• I.2 Los Padres Apostólicos.
• I.2.1 Características generales de estos escritos y su importancia
• Características generales de SUS escritos y su importancia
Son los primeros testigos de la Tradición, el primer eslabón de la cadena en la
transmisión del depósito revelado, entre los Apóstoles y la Tradición
posterior.
Se consideraban "Padres Apostólicos" a: Bernabé, Clemente de Roma, Ignacio
de Antioquía, Policarpo de Esmirna, Hermas, Papías de Hierapolis, Carta a
Diogneto y Didakhé.
Estrictamente hablando sólo son "Padres Apostólicos" Clemente, Ignacio,
Papías, Policarpo y Didakhé.
Bernabé y Hermas pertenecen más bien a los escritos apócrifos y Diogneto a
los de tipo apologético.
Son escritos estrechamente relacionados con el Nuevo Testamento: como
eslabones entre los Apóstoles y la Tradición posterior.
Aunque se trata de textos griegos, todos reflejan una profunda influencia del
ambiente hebreo.
Reproducen las ideas del Nuevo Testamento, sobre todo las de los escritos de
San Pablo y San Juan.
El objeto de estos escritos es eminentemente práctico y pastoral.
Pretenden fomentar en los lectores el estilo de vida nuevo que Cristo enseñó a
los Apóstoles y estos trasmitieron a la siguiente generación.
. Insisten, por ejemplo, en la importancia de vivir las virtudes cristianas.
Insisten en la necesidad de la unidad de todos los fieles en torno a su pastor,
el Obispo de cada Comunidad, que gobierna con la ayuda de un colegio de
presbíteros y con los diáconos.
También se alerta en estos documentos a todos los cristianos a ser fieles a la
fe recibida, y a mantenerse vigilantes contra el peligro de las nacientes
herejías.
TEMAS TRATADOS:
• tratan los temas del Nuevo Testamento: Santísima Trinidad,
Encarnación, Iglesia, temas morales;
• se nota en ellos un claro cristocentrismo;
• se menciona frecuentemente la parusía;
TEMAS TRATADOS:
Escritos de gran sencillez, sin pretensiones teológicas o polémicas;
escritos con gran fuerza y autoridad, con intención pastoral: exhortan a la
obediencia, a la caridad, a la humildad;
obras escritas en koiné;
• I.2.3 San Clemente Romano
Vida
• Según afirmaciones de Ireneo, Eusebio, Tertuliano, Epifanio y Orígenes,
Clemente fue el tercer sucesor de S. Pedro, consagrado obispo por el mismo
Apóstol, y gobernó del 92 al 101.
judío helenista por las numerosas citas del Antiguo Testamento y reducidas del
Nuevo Testamento.
Se suele situar la elección de Clemente en el año 88 y su muerte en 97.
Vida
En cambio, el Liber Pontificalis le asigna nueve años de episcopado en tiempos
de los emperadores Galba y Vespasiano, y el martirio por la fe, mientras que la
cronología de Eusebio de Cesarea (Historia eclesiástica III, 15) y la biografía
que trazó Jerónimo de Estridón (Vir. ill. 15) sitúan su muerte en el tercer año
del reinado de Trajano, es decir, en el año 101. Por su carácter de obispo de la
«ciudad eterna», la Iglesia católica lo considera su cuarto papa.
Su identificación con el autor de la célebre Epístola a los Corintios,
Clemente habría gozado del trato con los apóstoles y recibido el elogio de San
Pablo por la colaboración prestada a los filipenses (Filipenses 4, 3).
En la Iglesia católica se lo venera como santo y mártir, y su festividad se
celebra el 23 de noviembre.
• I.2.3 San Clemente Romano
Obra:
El único escrito que se conserva de Clemente Romano es la Epístola a los
Corintios.
Es la primera obra de la literatura cristiana, fuera del Nuevo Testamento de la
que consta históricamente el nombre de su autor, la situación y la época en que
se escribió.
La obra llegó hasta nuestros días a través de dos manuscritos en el original
griego, además de dos traducciones coptas, una siríaca y otra latina
Obra:
Según la epístola, dirigida a la comunidad de Corinto, el autor parece provenir
de ambientes culturales judeo-helenísticos y es un experto en el Antiguo
Testamento como también en literatura y filosofía paganas.
Durante el reinado del emperador Domiciano surgieron disputas en el seno de
la Iglesia de Corinto que obligaron al autor a tomar parte. Las facciones que
San Pablo condenara tan severamente estaban de nuevo irritadas. El problema
era claro: algunos miembros de la comunidad se habían sublevado contra la
autoridad eclesiástica, deponiendo de sus cargos a los eclesiásticos legítimos
de dichos cargos jerárquicos. Solamente una mínima parte de la que integraba
la comunidad permanecía fiel a los presbíteros que habían sido depuestos. La
intención de Clemente Romano era la de unificar las diferencias que habían
surgido y reparar el escándalo que con ello se estaba dando a los paganos
Obra:
Existen otros documentos cuya autoría se atribuyó a Clemente como resultado
de la fama extraordinaria de que gozó este obispo. Varios de ellos se
consideran escritos pseudoepigráficos (es decir de falsa atribución.
Documento puesto a nombre de alguien famoso)
Segunda epístola de Clemente. No es una carta propiamente dicha, sino la
primera homilía escrita, caracterizada por un lenguaje severo. La crítica ha
demostrado que es posterior a Clemente, del siglo II.
Las dos cartas a las vírgenes. Se trata de dos cartas dirigidas a los célibes,
y tratan sobre la virginidad, dedicado a atacar la cohabitación de gente
consagrada al Señor de ambos sexos, produciéndose abusos. "Virgenes
subintroductae". Se cree que estas cartas son del siglo II, cuando surgen los
reparos hacia estas conductas.
Obra:
Escritos pseudoclementinos. Son un conjunto de homilías que forman una
especie de novela con sentido didáctico que tiene como protagonista a
Clemente de Roma. Se pone en duda su autoría. En estos escritos se presenta a
Clemente embarcado en busca de la verdad, recorriendo distintas escuelas
filosóficas hasta encontrar a San Pedro y alcanzar la verdad. La mayor parte
de la obra está destinada a hacer referencia a los viajes de Pedro y sus
conflictos con Simón Mago (de quien deriva la palabra simonía). Esta obra está
compuesta por 20 homilías, supuestos sermones de san Pedro, y en ella el
cristianismo queda reducido a un judaísmo purificado.
Diez recognitiones. Se relata que los miembros de la familia de Clemente se
reúnen gracias a San Pedro.
Puntos doctrinales fundamentales:
• Historia de la Iglesia: Pedro vivió y murió mártir en Roma; Pablo en
España; persecución de Nerón; muchos mártires torturados, entre ellos
mujeres.
• Historia de la Iglesia: cap. 5: estancia de Pedro en Roma, martirio de
Pedro y Pablo, estancia de Pablo en España..; cap. 6: persecución de Nerón, en
la que murieron multitudes de cristianos, y muchas mujeres.
• Jerarquía y Primado: sucesión apostólica, el poder de la jerarquía viene
de Dios: es el primer testimonio.
Puntos doctrinales fundamentales:
•Primado de la Iglesia Romana: la misma existencia de la epístola manifiesta
claramente la autoridad del obispo de Roma sobre la comunidad de Corinto.
Además, al principio de la epístola, Clemente se excusa de no haber prestado
antes atención a los problemas de Corinto, como sintiendo un deber de
atenderlos.
Por otra parte, habla autoritativamente, exhortandolos a obedecer y
haciéndoles ver que, si desobedecen, "se harán reos de no pequeño pecado, y se
exponen a grave peligro" (cap. 59).
Por último, Clemente se reconoce inspirado por el Espiritu Santo al escribir la
epístola: "os acabamos de escribir impulsados por el Espíritu Santo" (cap. 62).
Puntos doctrinales fundamentales:
•Historia del dogma: Esta Epístola es como el manifiesto de la jurisdicción
eclesiástica: una declaración clara y explícita de la sucesión apostólica. En los
cap 42 y 44: Cristo fue enviado por Dios. Cristo instituyó el episcopado de los
Apóstoles (como ya existía en el AT) y ellos, por inspiración de Jesús,
establecieron sucesores y mandaron que estos, a su vez, nombraran otros
sucesores a su muerte.
•Contiene plegarias eucarísticas de la liturgia romana
•La liturgia: Distinción clara entre jerarquía (episkopoi, diakonoi, presbyteroi:
su función es la celebración de la liturgia) y laicado. Casi al final la carta
contiene una oración litúrgica muy probablemente utilizada en la liturgia
romana. Al final viene una petición por la autoridad temporal.
•
Puntos doctrinales fundamentales:
•El tono es de quien es superior y escribe a súbditos.
•Dice que quien no le obedezca peca gravemente (tener en cuenta que no
interviene en esto S. Juan).
•Acogida excepcional de la carta: se leía un siglo después (Dionisio de Corinto,
a. 170, al papa Sotero).
•Administración de los sacramentos por la jerarquía: episcopoi (obispos y
presbíteros) y diaconoi.
•Pide oración por las autoridades (último capítulo).
•Resurrección de los muertos y leyenda del ave Fenix : cap. 24 y 25.
•Tratado sobre la armonía que reina en el orden del mundo (cap. 20) con
influencia de la filosofía estoica.
• I.2.4 San Ignacio de Antioquía
—Vida
Por Eusebio sabemos casi todo lo que conocemos sobre la vida del Obispo
mártir. Ireneo y Orígenes citan su martirio.
Segundo obispo de Antioquía (Pedro lo consagró); mártir en Roma (107, bajo
Trajano.
Según los Hechos de los Apóstoles (Hch 11, 26), Antioquía fue el primer lugar
donde «los discípulos fueron llamados cristianos», es decir, el primer lugar
donde dejaron de ser llamados secta del judaísmo. l modelo paganocristiano
practicado en Antioquía fue exportado por Pablo a otras ciudades del imperio
formando de esta manera comunidades de cristianos gentiles. Se puede decir
por eso que Antioquía es «madre de las iglesias de la gentilidad».
—Vida
Se daba a sí mismo el nombre de "teóforo" (portador de Dios).
San Ignacio es apresado en Antioquía, para ser llevado al martirio en Roma.
Pasa por algunas comunidades cristianas del Asia menor (Efeso, Tralia y
Magnesia) que le manifiestan su cariño y respeto. Al llegar a Esmirna escribe
cartas a esas comunidades para agradecer sus atenciones.
Les pide obediencia a los pastores y les advierte contra las doctrinas heréticas
—Vida
También en Esmirna escribe su carta a los Romanos para pedirles que no
impidan su muerte, pues desea ardientemente unirse a Cristo.
Ignacio continúa su viaje y en Troade escribe a la iglesia de Esmirna, a la de
Filadelfia y a Policarpo, obispo de Esmirna.
El motivo es, habiéndose enterado en Troade de que había cesado la
persecución en Antioquía, pedirles a los de Esmirna que envíen delegados para
felicitar a los hermanos de Antioquía.
El tema de las epístolas es parecido al de las anteriores, escritas desde
Esmirna. En la dirigida a Policarpo le da consejos para ejercer su función
episcopal.
—Obra
Las Siete Cartas
Escribe siete cartas durante su viaje a Roma, a dónde es llevado preso para ser
echado a las fieras en el Coliseo.
Los escritos van dirigidos a las iglesias de Éfeso, Magnesia, Tralia, Roma,
Filadelfia, Esmirna y a Policarpo, obispo de esta última ciudad.
Estas cartas nos dan a conocer las condiciones internas de las primitivas
comunidades cristianas, nos permiten penetrar en el corazón del obispo mártir
y aspirar su profundo entusiasmo religioso.
—Obra
Las Siete Cartas
Su lenguaje es fogoso y profundamente original, sin cuidar el estilo
acostumbrado.
Su alma se manifiesta llena de celo y ardor. Su estilo es rápido, lleno de
fogosidad, sin preocuparse de la forma, propio de un hombre que es llevado al
martirio por amor a Cristo y que desea comunicar de alguna manera sus
elevados sentimientos a sus lectores.
Es notable su preocupación por la unidad de las iglesias en torno a sus pastores.
San Ignacio manifiesta su alegría ante el martirio. Considera que es el
momento en que llegará a ser verdaderamente discípulo de Cristo. Toda la vida
cristiana tiene como fin la unión con Cristo mediante la imitación de su vida.
—Obra
Las Siete Cartas
San Ignacio bebe de la tradición paulina y joánica (Juan hacía pocos años que
había escrito su Evangelio en Éfeso), y la pone de manifiesto en sus cartas: la
vida en Cristo es el centro de su argumentación. Policarpo e Ireneo tomarán
todo este rico depósito y la trasmitirán a la posteridad.
—La teología de San Ignacio
• Constitución jerárquica de la Iglesia: obispo, presbíteros, diáconos; un sólo
obispo al frente; explica sus funciones; primacía del obispo; los presbíteros
ayudan, etc.
• Primado de Roma: en otras cartas escribe como igual o superior (da consejos,
etc.); en la de Roma no: escribe con sumisión, explica que está "puesta a la
cabeza de la caridad".
—Doctrina
—La teología de San Ignacio
• Se habla por primera vez de la Iglesia "católica" universal, no tanto en el
sentido de contraponer Iglesia particular (del obispo) a Iglesia universal (de
Cristo), sino en el sentido de la plena realización escatológica a la que la Iglesia
debe tender.
• La Eucaristía es el "lugar del Sacrificio"; se habla de la "carne de nuestro
Señor Jesucristo". Es el sacramento de la unidad, porque une a todos los fieles
al rededor de Cristo, de su carne y de su sangre.
• Ataca a docetas y judaizantes.
—Doctrina
—La teología de San Ignacio
• El docetismo corresponde a un sincretismo griego de base dualista. Se
aspiraba a una salvación puramente espiritual del alma inmortal. La doctrina de
la resurrección de los muertos resultaba un contrasentido. Ignacio enfrenta
tal tergiversación de la fe desde la tradición, firmemente encarnacional y
sacramental del catolicismo siriaco.
• Vida espiritual: "imitar a Cristo": "inhabitación de Cristo en el alma por la
unión a la jerarquía y participación de los sacramentos (Eucaristía)".
—Doctrina
—Puntos que resaltan de su teología
• Su idea central es la existencia de una voluntad salvífica (economía) de
Dios, que se ha llevado a cabo en Cristo, nuestro Maestro.
2. Siguiendo la teología de S. Pablo y la de S. Juan manifiesta claramente su fe
en la doble naturaleza de Cristo: divina y humana, y ataca el docetismo
—Doctrina
—Puntos que resaltan de su teología
Los docetas no formaron una secta independiente sino hasta a mediados del
siglo II, que negaba la naturaleza humana y especialmente el sufrimiento de
Cristo. Decían que Cristo sólo sufrió en apariencia (dokesis = apariencia), pues
consideraban la carne como algo malo (la mayoría de los gnóstico profesaron el
docetismo). Niegan la Eucaristía (la carne de Cristo) y la oración. Textos en
que se apoyan los docetas: Lc 4,30 (Jesús pasó por en medio...) y Lc 24,31
(desaparece en Emaus).
—Doctrina
—Puntos que resaltan de su teología
3. Afirma claramente la presencia real de la carne y sangre de Cristo en la
Eucaristía y su realidad sacrificial ("Thysia" = sacrificio). Llama a la Iglesia el
"lugar del sacrificio".
4. Es el primero en utilizar la expresión "Iglesia católica (universal)".
5. Aparece clara la jerarquía en la Iglesia, formada por el obispo (que preside y
representa a Cristo), los ancianos (representan el colegio de los Apóstoles) y
los diáconos ("para mí dulcísimos", a quienes esta encomendado el ministerio de
Jesucristo).
6. Exhorta a la unidad con el obispo como único modo de permanecer fieles a
Cristo.
— Doctrina
—Puntos que resaltan de su teología
7. El obispo ha de presidir toda la vida litúrgica y, en general, a la Iglesia. Nada
se puede hacer sin él.
8. Sigue la doctrina paulina del matrimonio (que representa la alianza entre
Cristo y la Iglesia) y la virginidad (que la recomienda).
• Es el primer escritor no romano, que conocemos, que reconozca el primado
de Roma ("a la iglesia que alcanzó misericordia (...), la que es amada y está
iluminada (...), que preside en la capital del territorio de los romanos digna
de Dios, digna de todo decoro, digna de bienaventuranza (...), puesta a la
cabeza de la caridad. S. Ignacio uliliza claramente la palabra "presidir“
indicando autoridad, vigilancia.
—Doctrina
—Puntos que resaltan de su teología
10. S. Ignacio no exhorta a los romanos a la unidad ni a la concordia. No se
atreve a dar órdenes a la comunidad de Roma, y es testigo de la estancia de
Pedro y Pablo en esa ciudad: "no os doy mandato como Pedro y Pablo".
Misticismo de San Ignacio
Ignacio parte de la repetidamente mencionada unidad entre Dios y Cristo para
hablar también de la unidad entre el cristiano y Cristo.
—Doctrina
—Puntos que resaltan de su teología
De la idea paulina de "unión" con Cristo y de la idea joánica de "vida" en Cristo,
surge el ideal ignaciano: imitación de Cristo:
• Imitación de Cristo: es el camino para unirse a Cristo y vivir su vida.
Especialmente hay que imitar la pasión y muerte del Señor: "Permitidme ser
imitador de la pasión de mi Dios" (Rom 6,3).
• El martirio es la perfecta imitación de Cristo: "No he llegado todavía a la
perfección en Jesucristo. Ahora, en efecto, estoy empezando a ser discípulo
suyo" (Eph 3,1).
—Doctrina
—Puntos que resaltan de su teología
Misticismo de San Ignacio
• Inhabitación de Cristo en el alma: "El mora en nosotros" (Eph 15,3).
• Para "ser en Cristo", para "encontrarse en Cristo" cada cristiano ha de
unirse personalmente a Cristo, pero a través de la vida litúrgica, presidida por
el representante de Cristo, el obispo. La vida espiritual y mística de S. Ignacio
se inspiran en los símbolos y expresiones del culto y la liturgia.
• Las cartas de Ignacio son el primer testimonio de la conjunción y
consolidación de la triple jerarquia: episcopado monarquico, presbiterado y
diaconado.
—Papías de Hierápolis
Por esos años (a. 130), Papías, obispo de Hierápolis, en Frigia , había escrito,
inspirado en los Evangelios y en otros escritos muy antiguos, cinco libros sobre
la Exposición de los dichos del Señor. Era Discípulo de San Juan.
En el año 130 escribe unas "Explicaciones de las sentencias del Señor" Es
importante para conocer la tradición oral. Se menciona la canonicidad de los
cuatro Evangelios. Dice que el segundo lo escribió Marcos recogiendo la
enseñanza de Pedro. Sólo quedan fragmentos recogidos por Eusebio de
Cesarea.
Eusebio dice que Papías tuvo ideas milenaristas y por eso no se difundió mucho
su obra.
—La Epístola de Pseudo-Bernabé
También nos ha llegado otro documento atribuido a San Bernabé, compañero de
Pablo en la evangelización de Chipre, que al parecer fue escrito en la primera
mitad del siglo II (año 130) en Alejandría.
El autor es un cristiano alejandrino. La fecha de composición es probablemente
el 130.
Partes: 1a: apología antijudaica (más larga), 2a: exhortaciones morales (como la
Didajé).
Exagera en cuanto a la insuficiencia de la Ley y todo lo del Antiguo Testamento
(es un precursor, en este sentido, de Marción), por interpretarlo
alegóricamente.
• I.3 Otros escritos anónimos: La literatura apócrifa cristiana
(Apócrifos Neotestamentarios)
I.3.1 La noción de "apócrifo"
La Iglesia fijó el criterio de fiabilidad y apostolicidad de los escritos de los
cuatro géneros neotestamentarios que se produjeron en los cinco primeros
siglos.
Se denominan Libros apócrifos (en griego apokryphos,"oculto") a los escritos
de tema bíblico aparecidos en los primeros siglos de la era cristiana, pero que
no se consideran inspirados y, en consecuencia, no se incluyeron en el canon de
la Biblia.
I.3.1 La noción de "apócrifo"
A mediados del siglo II, movidos por la herejía gnóstica (que pretendía utilizar
libros no fiables en sus reuniones), terminó en la Gran Iglesia el proceso de
establecer un consenso sobre los libros fiables, aunque hasta el siglo IV no
quedó fijada definitivamente la lista de los 27 libros canónicos.
El Canon Muratori = manuscrito del siglo VIII escrito en Roma hacia el
año 200 que contiene una lista de 22 libros reconocidos como canónicos.
Ludovico Antonio Muratori lo descubrió en la Biblioteca Ambrosiana de
Milán antes de 1740.
I.3.1 La noción de "apócrifo"
Para los gnósticos, los libros "apócrifos" eran los libros mantenidos en secreto,
y tenían un sumo valor.
Para los cristianos estos libros eran falsos, heréticos y reprobables.
Sin embargo, muchos apócrifos contienen fundamentos fiables de teología y
espiritualidad eclesial.
La Patrología no estudia los libros canónicos, pero sí los apócrifos.
I.3.2 Características generales de esta literatura y su utilidad para el
conocimiento de la antigüedad cristiana
Tienen el valor como fuentes históricas. Los Apócrifos arrojaron una valiosa
luz sobre el periodo que comprende desde el final de las narraciones del
Antiguo Testamento hasta el inicio del Nuevo Testamento.
Son además importantes fuentes de información acerca del desarrollo de la
creencia en la inmortalidad, la resurrección y otros temas escatológicos.
Los escritos apócrifos, como La ascensión de Isaías, El libro de Enoc, los
Evangelios de la infancia de Jesús, entre otros, imitan o pretenden completar
los otros libros de la Biblia.
I.3.3 Clasificación de estos escritos según su procedencia y género
Algunos se refieren al Antiguo Testamento: III Esdras, IV Esdras, Enoc,
Ascensión de Iaias,
y otros se refieren al Nuevo Testamento. Estos últimos suelen dividirse en:
Evangelios, Hechos, Epístolas, Apocalipsis.
— Del NT Los más conocidos son los siguientes:
•Evangelios apócrifos: Hay 21 Evangelios apócrifos. Entre ellos están: El
Evangelio según los hebreos (segunda mitad del siglo II, en Palestina, usado
por estos cristianos: habla de Santiago el Menor que aparece como figura
central en la narración de la pascua. Creían que este evangelio era el original
hebreo del Evangelio de San Mateo pero era solo su prolongación del Mateo
canónico).
I.3.3 Clasificación de estos escritos según su procedencia y género
Algunos se refieren al Antiguo Testamento: III Esdras, IV Esdras, Enoc,
Ascensión de Iaias,
y otros se refieren al Nuevo Testamento. Estos últimos suelen dividirse en:
Evangelios, Hechos, Epístolas, Apocalipsis.
— Del NT Los más conocidos son los siguientes:
•El Evangelio de Tomás: Es de un ambiente herético, gnóstico. Se presenta
como Testamento de los Doce Patriarcas; narra la infancia de Jesus que desde
niño ya sabia mucho y hacia muchos milagros para demostrar su poder divino
antes de su bautismo.
I.3.3 Clasificación de estos escritos según su procedencia y género
Algunos se refieren al Antiguo Testamento: III Esdras, IV Esdras, Enoc,
Ascensión de Iaias,
y otros se refieren al Nuevo Testamento. Estos últimos suelen dividirse en:
Evangelios, Hechos, Epístolas, Apocalipsis.
— Del NT Los más conocidos son los siguientes:
•El Protoevangelio de Santiago (infancia y adolescencia de María y Jesús;
quiere probar la virginidad perpetua de María; habla de Joaquín y Ana); grupo
de evangelios de la infancia. Relata la presentación y consagración de Maria en
el Templo a la edad de 3 años. Relata los desposorios con Jose que ya era iejo y
tenia hijos. El nacimiento de Jesus en una cueva y los milagros que
acompañaron este hecho. El fin de esta obra es probar la virginidad perpetua
de Maria.
I.3.3 Clasificación de estos escritos según su procedencia y género
— Del NT Los más conocidos son los siguientes:
El Evangelio árabe de la infancia de Jesús. Proviene de los dos anteriores.
La Historia árabe de José el carpintero. Escrito antes del [Link], glorifica a
Jose, su culto en Egipto.
EL Evangelio de Felipe de origen gnóstico. El Evangelio de Matias:
Mencionado por Clemente de Alejandria en Stromata, relata algunas
enseñanzas de Matías.
El Evangelio según Bernabé. El Evangelio de Bartolomé: contiene revelaciones
del Señor después de resucitado, dialogo con Satanás sobre el pecado y la
caída de los ángeles, describe el descenso a los infiernos.
I.3.3 Clasificación de estos escritos según su procedencia y género
— Del NT Los más conocidos son los siguientes:
Otros Evangelios de origen gnóstico son: Andres, Judas Iscariote, de
Tadeo, de Eva, del hereje Basilides, de Cerinto, de Valentin, de Apeles,
II.3.3 Clasificación de estos escritos según su procedencia y género
• Hechos apócrifos: muy fantásticos y novelados (Hechos de San Pablo y
Tecla, del año 180, en el Asia Menor; Hechos de San Pedro, del año 190, que
recoge la tradición del quo vadis?). Otros Hechos son: Los Actos de Tomás y
Los Actos de Juan.
• Apocalípsis apócrifos: La obra del Apocalípsis de San Pedro (año 125 a
150) tiene una gran calidad literaria; se habla del cielo y del infierno.
• Epístolas apócrifas: La Epístola de los Apóstoles (año 140 a 160)
menciona las dos naturalezas de Cristo, la Encarnación del Verbo, la
consustancialidad con el Padre, y contiene algún error en puntos secundarios.
• Otros escritos apócrifos: La Ascensión de Isaías y Los Agrafa (a
los dichos atribuidos a Jesús no contenidos en los evangelios canónicos)
I.3.5 Breves noticias sobre algunos de los más antiguos y significativos
apócrifos cristianos
—LOS HECHOS DE PEDRO
• Escritos entre 180 y 190, en Asia Menor o Roma. Se conservan dos
terceras partes de la obra.
• Primera parte: Jerusalén (12 años, choque con Simón el Mago).
• Segunda parte: Viaje a Roma (lucha con Simón).
• Tercera Parte: martirio de Pedro (predica la castidad ocasionando
problemas con Agripa, el prefecto romano; Quo vadis; martirio con la
cabeza hacia abajo).
—LOS HECHOS DE PABLO
•
I.3.5 Breves noticias sobre algunos de los más antiguos y significativos
apócrifos cristianos
—LOS HECHOS DE PABLO
• Escritos entre 185 y 195 por un presbítero del Asia Menor. Están
incompletos.
• Estructura de la obra: Damasco, Jerusalén, Antioquía, Iconio,
Antioquía, Myra, Sidón, Tiro, Esmirna, Éfeso, Fililpos, Coritno, Italia,
Roma.
• Parte primera: Acta Pauli cum Theclae Pablo (juega un papel
secundario).
I.3.5 Breves noticias sobre algunos de los más antiguos y significativos
apócrifos cristianos
• Correspondencia epistolar de Pablo con los Corintios (versa sobre
falsas doctrinas gnósticas que alguno hombres han propalado en Corinto).
• Martirio de Pablo en Roma
• La finalidad no es teológica, sino de entretenimiento y edificación.
• Temas principales: resurrección y continencia.
• Descripción de Pablo en la iconografía cristiana primitiva: "hombre
de corta estatura, calvo, piernas torcidas, porte noble, cejas unidas,
nariz pequeña y poco saliente". Pedro: rostro lleno, con pelo y con barba
rizada.
• Capitulo II. Confrontación de la fe cristiana con la cultura
grecorromana
los apologistas griegos
Capitulo II. Confrontación de la fe cristiana con la cultura grecorromana
La cultura de Roma en el período del cristianismo primitivo del Nuevo
Testamento se describe acertadamente como “greco-romana“, ya que el
imperio estaba profundamente influenciado por la cultura griega — incluyendo
la lengua, la educación, la política, la filosofía, la religión y la literatura griega.
En relación al cristianismo, es el mundo pagano.
Las regiones en las cuales estaban ubicadas las comunidades del Nuevo
Testamento — Palestina, Asia Menor (actual Turquía) y Europa — formaban
parte del Imperio Romano. Como tales, estaban sujetos al emperador de Roma,
a los gobernantes provinciales y a la ley.
Los pueblos del Nuevo Testamento también fueron expuestos e influenciados
por la sociedad romana, incluyendo su jerarquía social, ética y religión.
La cultura occidental puede decirse que es el resultado de la cultura
grecorromana y del Cristianismo.
El Cristianismo utilizó todo lo positivo que encontró en la cultura del mundo
grecorromano.
No tuvo ningún inconveniente en hacerlo, porque los escritores cristianos de los
primeros siglos consideraban que el alto nivel cultural alcanzado por Grecia y
Roma era fruto de la Providencia divina, ya que Dios había querido preparar así
la llegada de Jesucristo.
En efecto, la filosofía y arte griegos, el derecho y administración romanos,
entre otras cosas, serán incorporados en gran medida, a la vida de la Iglesia.
Pero la religión cristiana eliminará todo lo que en esas culturas había de
imperfecto y, además, proyectará a alturas que griegos y romanos no habían ni
siquiera vislumbrado, esas mismas culturas.
La Iglesia purificó de elementos inhumanos e inmorales algunas de las
costumbres e instituciones de aquel mundo.
Entre las cosas que pueden señalarse como aportaciones culturales propias del
Cristianismo, señalamos las siguientes:
a) La dignidad de la persona humana: proclamar la igualdad de todos los
hombres como hijos de Dios, creados a su imagen y semejanza y redimidos por
Jesucristo. Para el cristiano los demás son el prójimo, son hermanos.
b) La defensa de la familia, como consecuencia de elevar el matrimonio,
institución natural, a la categoría de sacramento, es decir, uno de los cauces
concretos de la vida sobrenatural de la gracia.
Este nuevo valor dado al matrimonio incluye un concepto nuevo de la mujer,
que en los pensadores griegos era un ser de segunda categoría.
c) El valor de la libertad, que deriva de la dignidad de la persona.
d) La ordenación de la sociedad a Dios, que repercute en la valoración de
la justicia.
II.1. Los apologistas griegos del siglo II
Avanza el siglo II, y los cristianos, a pesar de una minoría insignificante,
comenzaban a ser bastante conocidos; o, mejor dicho, mal conocidos.
Acusados de haber provocado el pavoroso incendio que asoló la ciudad en
tiempos de Nerón. Esta acusación oficial y maliciosa apunta a la difusión previa
de otras calumnias en los ámbitos socioculturales; calumnias que fueron
posiblemente lanzadas o fomentadas por judíos influyentes que consideraban al
cristianismo como una herejía peligrosa que había que erradicar como fuera.
II.1.1 Características generales de la literatura apologética cristiana de
los primeros siglos
Los apologistas del siglo II salen en defensa del cristianismo ante los cada vez
más frecuentes ataques de los paganos.
Las apologías se dirigen a los paganos o, a veces, a los judíos; a los cristianos
debía de reconfortar su lectura, al comprobar que sus doctrinas y su género de
vida eran defendidas con argumentos aceptables para cualquier hombre de
buena voluntad.
II.1.1 Características generales de la literatura apologética cristiana de
los primeros siglos
—Ataques de los paganos al cristianismo en el siglo II
Los principales ataques se centran en la idea falsa de que el cristianismo
destruye la sociedad y es enemigo del imperio. Atacaban a los cristianos
de:
• ateísmo,
• antropofagia,
• desórdenes morales,
• odio al género humano.
Dicen que los cristianos desprecian los ideales, costumbres y religión de sus
mayores y se convierten por tanto en un cáncer para la sociedad; viven además
de una manera desarreglada;
—Ataques de los paganos al cristianismo en el siglo II
Según San Justino el origen está en el odio de los judíos al cristianismo.
Bastaba la denuncia para condenar a los cristianos (cfr. rescripto de Trajano a
Plinio, en el siglo II).
Los principales escritores paganos cultos que escribieron para desprestigiar al
cristianismo (el emperador Teodosio quemó muchos de estos escritos) fueron
los siguientes:
—Ataques de los paganos al cristianismo en el siglo II
• Luciano de Samosata: Se mofa del afecto fraternal de los fieles y de
su amor a la muerte. Se burlaba de los cristianos. los cristianos son unos
pobres infelices. De hecho, Luciano no sabe casi nada de ellos, excepto las
habladurías que sin duda corrían por la plaza pública.
• Frontón de Cirta: en su Discurso. Profesor de Marco Aurelio y Antonino
Pío. Repetía las mismas habladurías sobre los cristianos con gran seguridad.
—Ataques de los paganos al cristianismo en el siglo II
Celso: en Discurso verdadero: Ve en el cristianismo una mezcla de
superstición y fanatismo. se trata de un ataque muy meditado. Celso conoce
mejor el cristianismo; ha hablado con cristianos; ha leído los Evangelios y parte
del Antiguo Testamento, y está familiarizado con otros escritos cristianos;
expone las doctrinas de esos hombres y lo que, según él, se deduce de ellas; y
su juicio es completamente negativo y lleno de agresividad. Jesús y sus
Apóstoles no eran más que unos vagabundos hinchados con su propia
importancia, sus doctrinas son un desafortunado revoltijo de verdades ya
sabidas, y su actitud no deja de ser un peligro para la sociedad.
Es absurdo que el mundo pueda ser creado de la nada, o que Dios hable a los
hombres, y aún más que baje a la Tierra, pues Dios es absolutamente
trascendente e inmutable; Jesús era, como mucho, un mago que conocía la
magia de Egipto.
—Ataques de los paganos al cristianismo en el siglo II
Además, los cristianos se niegan a razonar, y muestran su propia
insensatez al creer firmemente en cosas indemostrables; hacen sus prosélitos
entre lo más bajo e ignorante de la población; ridiculizan la religión de sus
mayores; su palabra sólo la escuchan los criminales, que así se animan a seguir
con sus crímenes; y, por tanto, no hay que tenerles ninguna compasión cuando el
poder los persigue.
Posición de los Apologistas griegos del siglo II ante estos ataques:
—Veamos más detenidamente cómo salían los Apologistas en defensa del
cristianismo:
• Refutaban las calumnias; hacían ver cómo la Iglesia es necesaria para
el bienestar y orden del mundo: la Iglesia no es un peligro para el estado;
• Defendían a los cristianos de las críticas populares (canibalismo,
incesto, orgías) señalando las virtudes cristianas; las apologías están dirigidas a
la autoridad civil y a personas cultas; son una defensa apasionada de la libertad
de las conciencias necesaria para un verdadero culto a Dios;
• Manifestaban la inconformidad de los cristianos con las leyes
persecutorias (iniciadas con Nerón —religio illicita— y concretadas con
Trajano), haciendo ver la ejemplaridad del comportamiento civil de los
cristianos.
• Criticaban la religión romana (idolatría, culto al emperador),
señalando un camino más perfecto;
—Posición de los Apologistas griegos del siglo II ante estos ataques:
Manifestaban la superioridad del cristianismo en relación con la filosofía
pagana (monoteísmo, providencia divina, etc.).
El argumento fundamental era la antigüedad del cristianismo como
continuación del pueblo de Israel.
Los apologistas, al exponer sus ideas en moldes helénicos, cristianizaban
el helenismo.
•Mostraban cómo el cristianismo es la religión verdadera (milagros de
Cristo, profecías, etc.)
—Posición de los Apologistas griegos del siglo II ante estos ataques:
•Difundían el Evangelio entre las clases altas e intelectuales, con un
lenguaje más culto y razonamientos más acordes con la mentalidad de la
época. Con ese fin, especialmente explican las doctrinas que podrían
impactar más a los paganos: el monoteísmo (contra la idolatría), la libertad
unida a la responsabilidad (contra el determinismo estoico), la resurrección
de la carne, etc.
•Hacían ver a los judíos que no habían llegado a la verdad plena;
•Rebatían los errores de los herejes, que son un verdadero obstáculo para
la propagación del cristianismo.
Cristianismo y filosofía pagana
Los apologistas, al contacto con la cultura helénica, comienzan la
exposición filosófica de las verdades cristianas.
Los apologistas son paganos cultos que se convierten en los primeros teólogos.
Asumen la filosofía helénica, pero dando por supuesto que el cristianismo
es superior a la filosofía.
Por ejemplo, San Justino dice: "los que han dicho alguna verdad... son de
los nuestros y su verdad nos pertenece".
Aunque algunos apologistas rechazan y critican la filosofía pagana, otros la
admiten como una preparación para el Evangelio, ya sea porque conceden a
la razón la posibilidad de conocer algunas verdades reveladas de tipo
natural, ya sea porque piensan que los antiguos filósofos pudieron recoger
algunas de estas verdades de los escritos de Moisés.
piensan que los antiguos filósofos pudieron recoger algunas de estas
verdades de los escritos de Moisés.
Especialmente Homero y sobre todo Platón (concepto de creación en el Timeo,
concepto de alma en Fedro, huida del mundo para acercarse a Dios en el Teeto)
fueron fuentes de inspiración para la tarea de los apologistas.
La utilización del concepto de Logos (como ser intermedio a través del cual
Dios crea el mundo: concepción cosmológica) para referirlo a Cristo siguiendo
la doctrina paulina y joánica de considerar a Cristo como Logos, Sabiduría
del Padre, se revelaría muy importante para el futuro, tanto por el peligro
de subordinacionismo que encerraba como por la gran riqueza que contiene
para la formulación del dogma cristológico.
—Tipos de apologías
• Refutaciones.
• Amonestaciones a los paganos.
• Resolución de dudas privadas de algún pagano concreto.
Cronológicamente, se pueden clasificar como sigue las apologías de los
apologistas griegos:
hacia los años 123/124, bajo el emperador Adriano, las de CUADRATO
(¿Epístola a Diogneto?) y ARÍSTIDES DE ATENAS;
bajo el emperador Antonino Pío (138-161), las de ARISTÓN DE PELLA y SAN
JUSTINO MÁRTIR;
bajo el emperador Marco Aurelio (161-180), las de TACIANO EL SIRIO,
MILCÍADES, APOLINAR, ATENÁGORAS DE ATENAS, TEÓFILO DE
ANTIOQUÍA, MELITÓN DE SARDES y HERMIAS.
II.1.2 San Justino, Filósofo Mártir
- Biografía
San Justino, mártir, es el Padre apologista griego más importante del siglo II y
una de las personalidades más nobles de la literatura cristiana primitiva.
Nació en Palestina, en Flavia Neápolis en actual Cisjordania, la antigua Siquem
entre 100 y 114. De padres paganos y origen romano, pronto inició su itinerario
intelectual frecuentando las escuelas estoica, aristotélica, pitagórica y
platónica.
La búsqueda de la verdad y el heroísmo de los mártires cristianos provocaron
su conversión al cristianismo: en cierta ocasión, paseando junto al mar, un viejo
le habla de la sabiduría de los profetas y Justino se convierte al cristianismo
en Éfeso.
II.1.2 San Justino, Filósofo Mártir
- Biografía
Se cubre con el pallium (manto de los filósofos) y va a Roma, en época de
Antonino Pío (138-161), como predicador ambulante (profesor itinerante). En
Roma, fundó una escuela, la primera de filosofía cristiana.
Según su discípulo Taciano, a causa de las maquinaciones del filósofo cínico
Crescente, tuvo que comparecer ante el Prefecto de la Urbe y, por el solo
delito de confesar su fe, fue condenado con otros seis compañeros a muerte,
probablemente en el año 165 o entre 162 y 168.
Justino es uno de los mártires que demuestra, desde el punto de vista
histórico, cómo la Iglesia celebraba el culto desde el comienzo de la
misma.
Dice: “El día que se llama día del sol tiene lugar la reunión en un mismo sitio de
todos los que habitan en la ciudad o en el campo. Se leen las memorias de los
Apóstoles y los escritos de los Profetas. Cuando el lector ha terminado, el que
preside toma la palabra para incitar y exhortar a la imitación de tan bellas
cosas. Luego nos levantamos y oramos por nosotros… y por todos los demás
dondequiera que estén, a fin de que seamos hallados justos en nuestra vida y
nuestras acciones y seamos fieles a los mandamientos para alcanzar la
salvación eterna.
"Luego se lleva al que preside el pan y una copa con vino y agua mezclados. El
que preside los toma y eleva alabanzas y gloria al Padre del universo, por el
nombre del Hijo y del Espíritu Santo, y da gracias largamente porque hayamos
sido juzgados dignos de estos dones.
"Cuando el que preside ha hecho la acción de gracias y el pueblo ha respondido
“amén”, los que entre nosotros se llaman diáconos distribuyen a todos los que
están presentes el pan y el vino “eucaristizados”. (SAN JUSTINO, Carta a
Antonino Pío, Emperador, año 155).
Dice: “A nadie le es lícito participar en la Eucaristía, si no cree que son
verdad las cosas que enseñamos y no se ha purificado en aquel baño que da la
remisión de los pecados y la regeneración, y no vive como Cristo nos enseñó.
Porque no tomamos estos alimentos como si fueran un pan común o una bebida
ordinaria, sino que así como Cristo, nuestro salvador, se hizo carne y sangre a
causa de nuestra salvación, de la misma manera hemos aprendido que el
alimento sobre el que fue recitada la acción de gracias, que contiene las
palabras de Jesús y con que se alimenta y transforma nuestra sangre y nuestra
carne, es precisamente la carne y la sangre de aquel mismo Jesús que se
encarnó.” (SAN JUSTINO, Carta a Antonino Pío, Emperador, año 155).
Dice: "Los apóstoles, en efecto, en sus tratados llamados Evangelios, nos
cuentan que así les fue mandado, cuando Jesús, tomando pan y dando gracias
dijo: “Haced esto en conmemoración mía. Esto es mi cuerpo”. Y luego, tomando
del mismo modo en sus manos el cáliz, dio gracias y dijo: “Esta es mi sangre”,
dándoselo a ellos solos. Desde entonces seguimos recordándonos unos a otros
estas cosas. Y los que tenemos bienes acudimos en ayuda de otros que no los
tienen y permanecemos unidos. Y siempre que presentamos nuestras ofrendas
alabamos al Creador de todo por medio de su Hijo Jesucristo y del Espíritu
Santo”. (SAN JUSTINO, Carta a Antonino Pío, Emperador, año 155).
- Bibliografía y actividad intelectual
De sus variados escritos, sólo conservamos dos Apologías, escritas en
defensa de los cristianos, dirigidas al emperador Antonino Pío; y una obra
titulada Diálogo con el judío Trifón, donde defiende la fe cristiana de los
ataques del judaísmo.
Eusebio de Cesarea trata de San Justino con cierta extensión en su Historia
eclesiástica, y le atribuye las siguientes obras,
1) La Primera Apología de Justino Mártir, dirigida a Antonino Pío, a sus hijos, y
el Senado Romano; 2) una Segunda Apología dirigida al Senado Romano;
3) el Discurso a los griegos, una discusión con filósofos griegos acerca de la
naturaleza de sus dioses; 4) una Exhortación dirigida a los griegos ; 5) un
tratado Sobre la soberanía de Dios; 6) una obra titulada El salmista; 7) un
tratado Sobre el alma; 8) el Diálogo con Trifón
- Bibliografía y actividad intelectual
—Estructura de La primera Apología
Tiene 68 capítulos. Escrita entre los años 150 y 155, en Roma, y dirigida a
Antonino Pío.
• Introducción (cap. 1 a 3): apela al emperador en defensa de los
cristianos perseguidos.
• Parte principal (cap. 4 a 67):
o Primera sección (4 a 12): contra el sistema judicial aplicado a los
cristianos; contra las calumnias; contra castigar sólo por el nombre cristiano;
se defiende de la acusación de "ateismo".
- Bibliografía y actividad intelectual
Segunda sección (13-67): es una justificación de la religión cristiana
(fundamentación histórica y filosófica):
-de su doctrina: es la única verdadera; los filósofos paganos tomaron sus
verdades del Antiguo Testamento; Jesús es el Hijo de Dios, Salvador,
Fundador de la Iglesia.
-de su culto: Bautismo, Eucaristía (describe el desarrollo de la liturgia
eucarística). Vida social.
• Conclusión (cap. 68): es una amonestación severa al emperador; se
adjunta un rescripto del año 125 de Adriano a Minucio Fundano (proconsul
de Asia) en el que se establece un modo recto de juzgar:
o juicio ordinario ante un tribunal;
o castigos sólo después de pruebas de haber transgredido las leyes
romanas;
o castigos proporcionales a los delitos;
o castigos de las falsas acusaciones.
- Bibliografía y actividad intelectual
—Segunda Apología
Es continuación de la primera. Escrita entre los años 150 y 160.
• Protesta por la sentencia capital de tres cristianos por confesar su
fe.
• Alega el amor a la verdad, por parte de los cristianos, al ser
interrogados.
• Considera la persecución como un ataque del demonio.
• Explica el gozo de los cristianos ante el martirio: sus sufrimientos y
muerte les conseguirán el premio eterno.
• Pide al emperador justicia, piedad y amor a la verdad.
- Bibliografía y actividad intelectual
—Diálogo con Trifón
Es la más antigua apología contra los judíos. Es posterior a las Apologías.
Se trata de la recensión de un diálogo o disputa de dos días de duración
con el judío Trifón (Tarfón, probablemente, rabino de Éfeso), sostenida en
Éfeso entre los años 132 y 135. Dedicada a un tal Marco Pompeyo. Consta
de 142 capítulos:
• Introducción (cap. 2 al 8): cuenta su vida (formación intelectual,
conversión)
• Cuerpo principal (cap. 9 a 142):
o Primera parte (9 a 47): sobre la concepción cristiana del Antiguo
Testamento, al que da gran importancia.
o Segunda parte (48 a 108): defiende la divinidad de Cristo.
o Tercera parte (109 a 142): la Iglesia es el pueblo escogido.
Interés intelectual de Justino:
-Es el primero que de una manera que pudiéramos decir sistemática
intenta establecer una relación entre el mensaje cristiano y el pensamiento
helénico
-El intento de relacionar la teología ontológica del platonismo con la
teología histórica de la tradición judaica, es decir, el Dios que los
filósofos concebían como Ser supremo, absoluto y transcendente, con el
Dios que en la tradición semítica aparecía como autor y realizador de un
designio de salvación para el hombre.
Interés intelectual de Justino:
-En el esfuerzo por resolver el problema de la posibilidad de relación
entre el Ser absoluto y transcendente y los seres finitos, las escuelas
derivadas del platonismo habían postulado la necesidad del Logos en
función de intermediario ontológico: la idea se remonta al «logos universal»
de Heráclito, y viene a expresar que la inteligibilidad limitada del mundo
es una expresión o participación de la inteligibilidad infinita del Ser
absoluto.
Interés intelectual de Justino:
Justino ntenta resolver uno de los problemas más graves de la teología en
su época: el de la relación del cristianismo con el Antiguo Testamento y
con la cultura pagana.
En efecto, Justino, reinterpretando ideas del evangelio de Juan, identifica al
Logos mediador ontológico con el Hijo eterno de Dios, que recientemente se ha
manifestado en Cristo, pero que había estado ya actuando desde el principio
del mundo, lo mismo en la revelación de Dios a los patriarcas y profetas de
Israel, que en la revelación natural por la que los filósofos y sabios del
paganismo fueron alcanzando cada vez un conocimiento más aproximado de la
verdad.
-De esta forma Justino presenta al cristianismo como integrando, en un plan
universal e histórico de salvación, lo mismo las instituciones judaicas que la
filosofía y las instituciones naturales de los pueblos paganos.
Interés intelectual de Justino:
-Sin embargo, al identificar el Logos con el mediador ontológico entre el
Dios supremo y transcendente y el mundo finito, a la manera en que era
postulado de los filósofos, Justino introduce una concepción que
inevitablemente tenderá hacia el subordinacionismo y, finalmente, hacia el
arrianismo.
Cuando Justino afirma que el Dios supremo no podía aparecerse con su
gloria transcendente a Moisés y los profetas, sino sólo su Logos,
implícitamente afirma que el Logos no participa en toda su plenitud de la
gloria de Dios y que es en alguna manera inferior a Dios.
• Capitulo II. Confrontación de la fe cristiana con la cultura
grecorromana
los apologistas griegos
Doctrina teológica de Justino
Sus obras no son propiamente teológicas, pues se nota en ellas una fuerte
influencia platónica, filosofía que a juicio de Justino poseía el más alto
valor.
• Concepto de Dios
Dios es uno, bueno, sin principio, ingénito (agenetos inengendrado), inefable y
sin nombre (nadie se lo ha puesto porque no hay nadie antes que El),
trascendente. Su mejor nombre es el de "Padre" por ser el Creador de todo.
Sostiene la trascendencia absoluta de Dios; niega el panteísmo y la
omnipresencia substancial de Dios en el mundo.
Se salva el abismo entre Dios y el mundo porque el Logos es una emanación de
Dios, una procesión del interior de Dios (como el fuego que procede de otro
fuego; como la Palabra mental). Hay una cierta tendencia al subordinacionismo.
Cristo es una persona divina pero subordinada al Padre.
Doctrina teológica de Justino
• Dios crea y ordena todo per Verbum (Logos), que es intermediario
entre Dios y los hombres. El Hijo de Dios es igual a Dios. En la razón de
cada hombre hay semillas ("sperma") ingénitas de verdad ("logicas"). Esto
explica que ya entre los paganos (Heráclito, Sócrates) encontremos
gérmenes de verdad. En cierta manera se puede decir que fueron
verdaderos cristianos porque vivieron según las normas del Logos. Más
solamente los cristianos poseen la verdad entera porque Cristo se les
apareció como la Verdad en persona. Existe un verdadero endiosamiento del
hombre, por el Logos.
No existe conflicto entre la fe y la razón. La razón tiene un valor intrínseco
para conocer algunas verdades.
Doctrina teológica de Justino
• —María y Eva
Es el primer autor cristiano que profundiza en el paralelismo de Adán-Cristo y
Eva-María mencionada en San Pablo. Por un lado están: la obediencia, la fe, la
alegría. Por el otro lado, la desobediencia, el pecado, la muerte.
—Ángeles y demonios
Justino es uno de los primeros testigos del culto y patrocinio de los ángeles a
quienes concibe con un cuerpo espiritualizado. Explica su función y naturaleza
Doctrina teológica de Justino
Los demonios serían hijos de ángeles caidos y mujeres. Serán lazados al fuego
eterno
Los herejes son instrumentos de los demonios.
Los demonios se someten al nombre de Jesús.
Es uno de los primeros testimonios del culto a los ángeles. Si los demonios son
ángeles caídos entonces tienen una cierta corporeidad; su pecado ha sido de la
carne
Doctrina teológica de Justino
piensa que los demonios no irán al fuego eterno hasta el momento del juicio
final y que hasta entonces vagan por el mundo tentando a los hombres:
especialmente, tratando de apartarles de Cristo. Justino es también
milenarista.
—Pecado original
Explica cómo nuestros Primeros Padres eran hijos de Dios y dioses, de alguna
manera. El hombre es un ser capaz de deificación (poder de hacerse dioses).
—Bautismo y Eucaristía
Al final de su Primera Apología, habla sobre la Eucaristía, instituida por Cristo.
Doctrina teológica de Justino
—Bautismo y Eucaristía
Al final de su Primera Apología, habla sobre la Eucaristía, instituida por Cristo.
Menciona la presencia real.
Explica el tipo semi-fijo de liturgia que se celebraba entonces. Los fieles se
reunían los domingos para asistir a la celebración en que se leía la Sagrada
Escritura (Antiguo y Nuevo Testamento: "Memorias de los Apóstoles") que iba
seguida de un sermón. Después tenía lugar la oración por todos los fieles y el
ósculo de la paz. Se presentaban el pan y el vino. Se pronunciaba la oración
consecratoria (las mismas palabras de Cristo en la Ultima Cena). Los diáconos
repartían la Comunión a los presentes y la llevaban a los ausentes, enfermos,
etc. El domingo, dice, se ha elegido porque en este día creó Dios el mundo y
resucitó Cristo.
Doctrina teológica de Justino
—Bautismo y Eucaristía
Explica también cómo se llevaba a cabo la ceremonia del Bautismo: instrucción,
oración, ayuno, penitencia, inmersión en el agua y bautismo ("iluminación") en el
nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
En su "Diálogo con Trifón" (117,2) compara la Eucaristía con el Sacrificio
de Malaquías.
Es el primero que menciona a la Eucaristía como "oblatio rationabilis" (logike
thusia) de los filósofos, expresión utilizada en el Canon Romano como sacrificio
espiritual. Rechaza los sacrificios externos de sangre.
Doctrina teológica de Justino
—Ideas escatológicas
Comparte las ideas quialistas y milenaristas tan extendidas en su época (mil
años del reinado de Jesús antes de su segunda venida).
Piensa que las almas de los fieles difuntos, al morir van al hades hasta el
fin del mundo, excepto la de los mártires que van al Cielo inmediatamente.
II.1.3 Breves noticias sobre los demás apologistas griegos de este período
CUADRATO, ARÍSTIDES DE ATENAS, ARISTÓN DE PELLA, TACIANO
EL SIRIO, MILCÍADES, APOLINAR, ATENÁGORAS DE ATENAS,
TEÓFILO DE ANTIOQUÍA, MELITÓN DE SARDES y HERMIAS.
a) Cuadrato y la Epístola a Diogneto
Lo que sabemos de este apologista se debe precisamente a Eusebio de Cesarea:
-Es un griego culto, ateniense. -Conoció a Pablo y a Juan. Según San Jerónimo
fue obispo de Atenas, o por lo menos fue presbítero.- En 126, parece que
todavía no era obispo y, si pudo oír a los apóstoles, como él mismo aseguraba,
habría nacido hacia mediados del siglo I y en 126 tendría que tener más
de 70 años.
• Cuadrato y la Epístola a Diogneto
Parece ser que la "Apología de Cuadrato a Adriano" es nada menos que el
conocido "Discurso a Diogneto" del año 124 (o "Epístola a Diogneto").
Está dirigido a Adriano, uno de cuyos apelativos era "Diogneto". Fue leído en
público y entregado al emperador.
En cuanto al contenido Es de un estilo muy perfecto.
• describe la vida cristiana;
• los cristianos son el alma del mundo,
• origen divino del cristianismo;
• divinidad de Cristo (milagros),
• exhorta a sus oyentes a abrazar la doctrina cristiana.
b) Arístides de Atenas
La primera Apología que conservamos (sin contar el "Discurso a Diogneto")
es la de Arístides de Atenas, también dirigida a Adriano hacia el año 124
a 126, cuando el emperador estuvo en Atenas.
Es un escrito sencillo, lleno de nobleza y de tono elevado.
—Contenido
• los cristianos salvarán el mundo;
• demuestra la existencia de Dios y sus atributos con argumentos de
inspiración aristotélica;
• critica el politeísmo;
• afirma la divinidad de las Tres Personas;
• describe las diversas religiones y la superioridad del cristianismo.
b) Arístides de Atenas
Los testimonios sobre su vida y obra son escasos.
Según Eusebio de Cesarea, Cuadrato y Arístides, entregaron a Adriano
libros compuestos en defensa de la religión cristiana.
En la Historia Eclesiástica, IV, 3, añade: «Arístides, fiel seguidor de nuestra
religión, dejó una apología en favor de nuestra fe dirigida a Adriano. Muchos
conservan esta obra en nuestros días».
S. Jerónimo, sólo añade que Aristides siguió conservando el palio de filósofo
tras su conversión al cristianismo.
b) Arístides de Atenas
La Apología se compone de 17 capítulos, que pueden dividirse en:
- introducción (cap. l),
- examen de las diversas religiones (cap. 2-16) y
- conclusión (cap. 17).
Arístides comienza mostrando la existencia de un único Dios, personal y
providente, fundándose en el movimiento y armonía del universo, señalando los
principales atributos que convienen a la Divinidad y recalcando que Dios no
necesita ni de sacrificios ni de libaciones.
b) Arístides de Atenas
Tras criticar las religiones no cristianas, afirma que sólo los cristianos, que
tienen su origen en Jesucristo, el Señor, Hijo de Dios y nacido de una virgen
hebrea (en el texto griego «una virgen santa»), han encontrado la verdad.
Ellos reconocen al verdadero Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo; guardan en su
corazón los mandamientos de Cristo y esperan «la resurrección de los muertos
y la vida del siglo futuro».
b) Arístides de Atena
Subraya la idea de la autenticidad del cristianismo basándose en la renovación
de costumbres que lleva consigo. En suma, Arístides Simplemente, confiesa su
fe con sencilla y ardiente convicción.
c)Aristón de Pella
Aristón de Pella (nacido a mediados del siglo II), fue un escritor cristiano de
origen judío.
Aristón es citado por Eusebio de Cesarea por un decreto de Adriano en
relación con los judíos.
c)Aristón de Pella
Es más conocido como el escritor de un Diálogo entre un judío alejandrino
llamado Papiscus y Jason (que representaría al autor). El texto está perdido y
solo se cuenta con una introducción de una traducción al latín que se cuenta
entre las obras de Cipriano de Cartago. Se trataría del primer texto polémico
anti judío de la literatura cristiana.
d) Taciano
Nacido en Siria hacia 120 en el seno de una familia pagana. Las riquezas
que poseía permitieron a Taciano hacer numerosos viajes y adquirir una gran
cultura. Inclinado con pasión al estudio de la historia de las religiones, la
lectura de las Sagradas Escrituras le llevó a convertirse al cristianismo.
Fue discípulo de San Justino y compuso, para edificación de sus compatriotas,
el Discurso a los griegos, en el cual pondera los méritos de la nueva religión.
d) Taciano
Dirigiéndose a un público culto, Taciano refuta las doctrinas paganas, para
demostrar la verdad del cristianismo.
No sigue un plan ordenado, sino que se deja llevar por la pasión y pasa de un
argumento a otro.
En la introducción, el autor hace una clara profesión de monoteísmo en la cual,
además del politeísmo pagano, refutado por la propia filosofía griega, se vuelve
contra las doctrinas de los estoicos y sus secuaces, muy difundidas en su
tiempo, y que identificaban a la divinidad con el espíritu inmanente en el mundo.
d) Taciano
En la concepción del Hijo y del Espíritu Santo no siempre concuerda Taciano
con la ortodoxia cristiana posterior; el Verbo, primero inmanente al Padre, ha
actuado luego por sí creando al mundo y al hombre mismo; al Espíritu Santo no
parece atribuirle ninguna personalidad distinta. Taciano expone con mucha
decisión su fe en la resurrección del cuerpo. Menos completas y congruentes
(pero interesantes en cuanto muestran que Taciano estaba todavía ligado a la
filosofía griega y, especialmente, al estoicismo) son sus doctrinas sobre el alma
y sobre los demonios.
d) Taciano
Tras la muerte de Justino, acaecida en 163, Taciano tomó la dirección de
su escuela, pero más tarde, habiendo experimentado un cambio en sus
creencias, abandonó Roma en 172 para ir a fundar una nueva iglesia en
Oriente.
Su enseñanza se inspiraba a la vez en el dogma cristiano y en las ideas
platónicas, y obtuvo un gran éxito.
Taciano fundió los cuatro Evangelios en un relato único y orgánico, el
Diatessaron o Evangelio a través de los cuatro. Esta obra no fue nunca
prohibida a pesar de que su autor mereció la condena por hereje.
d) Taciano
La secta fundada por Taciano, llamada de los encratitas o continentes, se
extendió por toda el Asia Menor, la Galia, España e Italia.; caracterizada por
su rigorismo moral: se abstenían de la carne, del uso del matrimonio, del vino.
e) Atenagoras de Atenas
Poco se sabe de la vida de Atenágoras. Eusebio de Cesarea y Jerónimo no lo
nombran siquiera en sus reseñas sobre personajes ilustres. La única alusión a él
en la antigüedad cristiana la encontramos en Metodio de Olimpia quien cita
susu “Apología” . Sólo se sabe que fue un filósofo ateniense y un converso al
cristianismo.
e) Atenagoras de Atenas
La “Apología”, cuya fecha se determina por evidencia interna como tarde
en 176 ó 177 fue una minuciosa súplica escrita pidiendo justicia para los
cristianos, hecha por un filósofo, sobre bases filosóficas, a los emperadores
Marco Aurelio Antonino y su hijo Cómodo, conquistadores, “pero sobre todo,
filósofos”.
Primero se queja de la ilógica e injusta discriminación contra los cristianos y de
las calumnias que sufren (I-III), y luego se enfrenta al cargo de ateísmo (IV).
Establece el principio de monoteísmo, cita a los poetas y filósofos paganos en
apoyo a las mismas doctrinas por las cuales se condena a los cristianos (V-VI),
y demuestra la superioridad de la creencia cristiana en Dios sobre la de los
paganos (VII-VIII). Suplementa esta primera demostración fuertemente
razonada de la unidad de Dios en la literatura cristiana con una hábil exposición
de la Santísima Trinidad (X).
e) Atenagoras de Atenas
Asumiendo luego la defensiva, el apologista justifica la abstención cristiana del
culto a las deidades (XII-XIV) basado en su absurdidad e indecencia, y cita
extensamente a los poetas y filósofos paganos en apoyo a su contención (XV-
XXX). Finalmente, enfrenta los cargos de inmoralidad al exponer el ideal
cristiano de pureza, incluso de pensamiento, y la inviolable santidad del vínculo
matrimonial.
e) Atenagoras de Atenas
Refuta el cargo de canibalismo al mostrar el alto respecto por la vida humana
que lleva a los cristianos a detestar el crimen del aborto (XXXI-XXXVI).
El tratado sobre la “Resurrección del Cuerpo”, la primera exposición completa
de la doctrina en la literatura cristiana, fue escrito después que la “Apología”,
del cual debe considerarse un apéndice. Atenágoras trae en defensa de la
doctrina lo mejor que la [filosofía]] contemporánea podía aducir. Después de
hallar las objeciones comunes de su época (I), demuestra la posibilidad de la
resurrección en vista ya sea del poder del Creador (II-III) o de la naturaleza
de nuestros cuerpos (IV-VIII). Ejercitar tales poderes no es ni indigno de
Dios ni injusto con las otras criaturas (IX-XI). Demuestra que la naturaleza y
el fin del hombre requieren una perpetuación de la vida del cuerpo y del alma.
e) Teófilo de Antioquía
según Eusebio de Cesarea, fue el sexto obispo de aquella sede, nació de padres
paganos cerca del Éufrates, en los confines del Imperio cercanos a Persia, y
recibió una educación helenística. Era ya mayor cuando se convirtió, después de
un estudio profundo de las Escrituras.
De sus obras quedan sólo los tres libros a Autólico, un amigo frente al que
defiende el cristianismo, que fueron escritos poco después del 180.
e) Teófilo de Antioquía
En ellos trata del Dios verdadero y de la idolatría, contrasta las enseñanzas de
los profetas con las fábulas griegas, y por fin describe la superioridad del
comportamiento moral de los cristianos, refutando de paso las famosas
calumnias. Repite la idea de que Moisés es más antiguo que cualquier filósofo.
Sus otras obras parece que versaban sobre las Sagradas Escrituras o que
atacaban algunas herejías.
Teófilo es el primero que usa la palabra trías para referirse a las tres personas
divinas juntas. Es también el primero que distingue entre la Palabra inmanente
en Dios (Logos endiácetos) y la Palabra proferida por Dios (Logos proforikós).
Piensa que la inmortalidad del alma no es algo natural, sino un premio a la
obediencia a Dios, idea que volveremos a encontrar alguna vez.
f) Meliton de Sardes
Obispo de esta ciudad, en Lidia, escribió hacia el 170 una apología destinada a
Marco Aurelio. Esta apología se ha perdido, aunque conocemos un detalle, por
un fragmento conservado:
Melitón subraya que desde la aparición del cristianismo las cosas han ido mucho
mejor para el Imperio. De las muchas obras suyas cuyo título nos es conocido,
sólo nos ha llegado una Homilía sobre la pasión del Señor, descubierta
recientemente; en ella domina la idea de la preexistencia de Cristo, que se
encarnó en la Virgen para rescatar al hombre del pecado, de la muerte y del
demonio.
g) Milcíades, el apologeta
fue un escritor cristiano del siglo II, originario de Asia Menor. Fue
contemporáneo de Taciano y, probablemente, al igual que él, discípulo de
Justino.
Escribió contra los paganos y herejes. Tertuliano especifica que fue contra
los valentinianos, y lo llama Ecclesiarum sophista.
Escribió también dos libros contra los judíos y dos contra los griegos,
además de una apología en defensa de la vida cristiana, dirigida a los
«príncipes de este mundo», probablemente los emperadores Marco Aurelio y su
corregente Lucio Vero.
Eusebio de Cesarea le atribuye la autoría del Anónimo, una obra contra los
montanistas, en la cual demostraba que el profeta verdadero no habla en
éxtasis. Desgraciadamente, todos sus escritos se han perdido.
h) Hermias (algunas veces llamado Hermias philosophus)
Fue un apologeta cristiano, que según se cree, vivió a fines del siglo II y en el
siglo III. Nada se sabe de su vida fuera de su nombre. Escribió una obra
llamada Escarnio de los filósofos paganos o también llamada Sátira sobre
los filósofos, una parodia de 10 capítulos donde alude irónicamente a temas
de la filosofía griega como Dios, la naturaleza del cuerpo, el alma, el mundo, el
espíritu, haciendo ver las contradicciones en que incurren las teorías
filosóficas paganas.
Por medio de esta obra, a Hermias se le ha honrado con el título de filósofo,
Pero, sus conocimientos de filosofía son tomados de los manuales de filosofía y
no de un estudio profundo de los antiguos filósofos, por lo tanto, no puede ser
considerado filósofo de profesión.
i) San Claudio apolinar
Apologista cristiano, obispo de Hierápolis en Frigia en el siglo II.
Se hizo famoso por sus polémicos tratados contra los herejes de su época,
cuyos errores demostró que eran extraídos completamente del paganismo.
Escribió dos libros contra los judíos, cinco contra los paganos, y dos sobre
la “Verdad”.
En 177 publicó una elocuente “Apología” por los cristianos, dirigida a Marco
Aurelio Antonio. Se desconoce la fecha exacta de su muerte, pero fue
probablemente mientras Marco Aurelio era todavía emperador. No se conserva
ninguno de sus escritos. Su fiesta se celebra el 8 de enero.
II.2. Los comienzos de la literatura martirial (documentos Sobre los
Martirios)
II.2.1 Actas, Pasiones y Leyendas de los mártires
las Actas de los Mártires son los registros oficiales, hechos por los notarios
de la corte, de los juicios a los primeros mártires cristianos. En un sentido
más amplio, sin embargo, el título se aplica a todas las narrativas del juicio
y muerte de los mártires. En el último sentido, pueden ser clasificados como
sigue:
(1) Informes oficiales de los interrogatorios (acta, gesta)
(2) Registros no oficiales realizados por testigos presenciales, o al menos
contemporáneos, que anotaban el testimonio de aquellos, tales como el
"Martyrium S. Polycarpi", admitiendo sin embargo, que contienen mucho que
puede deberse a la imaginación piadosa del testigo presencial.
(3) Documentos de fecha posterior al martirio, basados en Actas de la primera
o segunda clase, y por consiguiente sujetos a varios tipos de manipulación
editorial.
Además de estas tres clases de documentos más o menos fidedignos, circulan
muchos otros bajo el nombre de Acta Martyrum, aunque su historicidad es de
poco o ningún valor. Son romances ya sea escritos alrededor de unos pocos
hechos reales, que se han preservado en la tradición popular o literaria, o bien
obras de la pura imaginación que no contienen ningunos hechos reales.
II.2.2 Características generales
Hay tres tipos de escritos sobre mártires: Actas, Pasiones y Leyendas.
—Actas de los mártires
Documentos de los procesos verbales (preguntas de la autoridad y respuestas
de los mártires). Los cristianos obtenían copia de los archivos oficiales.
Son los protocolos del proceso judicial ante el proconsul; contienen retoques
cristianos; se pide al cristiano ofrecer una supplicatio por el emperador, es
decir, volver a la ancestral y racional religión de los romanos. Los mártires se
niegan, ante las seducciones del proconsul, al culto pagano. Se lee la sentencia
de muerte ex tabella, es decir, ya preparada de antemano.
La más importante es el Acta del martirio de San Justino y compañeros, del
año 165.
II.2.2 Características generales
—Otras Actas:
• De los mártires escilitanos (17-VIII-180), en latín eclesiástico, en
Africa.
• Actas proconsulares de San Cipriano, del año 258: dos juicios y muerte
(14-IX-258).
Existen las Actas paganas de los mártires que no son equiparables a las
cristianas. Son las actas de los procesos que se siguieron en Alejandría a
griegos que se oponían a la dominación romana. No se trata de mártires por la
fe.
II.2.2 Características generales
—Passiones o martyria
Relatos de testigos oculares o contemporáneos.
Los escritores cristianos hablan —a veces dando una interpretación
decididamente teológica— de los últimos días y muerte del mártir. Se exponen
las circunstancias de la detención, la estancia en la cárcel, descripción de las
torturas, milagros, etc. Se añaden reflexiones teológicas y espirituales. Se
busca la edificación de los creyentes.
—Ejemplos:
• Passio de San Policarpo (año 156).
• Passio de Perpetua y Felicidad (7-III-202) en Cartago. Una parte está
escrito por la misma Perpetua.
• Actas de Apolonio (180-185). Es una apología, la defensa de Apolonio, que
era filósofo.
• Actas de los mártires de Lyon (177).
II.2.2 Características generales
—Leyendas de los mártires
Escritos siglos después. De poco valor histórico. Escritos para edificar. Por
ejempo, las leyendas de San Lorenzo, Santa Inés, Santa Cecilia, San Sebastián,
ect.
Sin estar exentas de un núcleo histórico, contienen muchos elementos de la
fantasía piadosa.
Son el origen de la literatura hagiográfica. Nacieron a partir del siglo IV. En
estos relatos no exigen tener en cuenta la lengua y el autor.
II.2.3 Breves noticias sobre algunas de las Actas y Pasiones más antiguas
—Acta del martirio de San Justino
Con Justino fueron encarcelados otros cinco hombres y una mujer que, sin
duda, se contaban entre sus discípulos. Sorprende que se mencionen las "leyes
injustas" de los romanos, pues antes de Decio no se tiene noticia de dichas
leyes. El prefecto romano hace preguntas que buscan establecer la culpabilidad
de los acusados.
Justino responde siempre acertadamente dejando clara su inocencia. La última
pregunta que se le hace es: ¿Eres tú cristiano?. Ante la respuesta afirmativa
de todos los acusados se dicta la sentencia de muerte, que se basa no en el
nomen Christianum sino en la negativa a ofrecer el sacrificio como lo mandan
las leyes.
Hay tres recensiones de las cuales la "A" es la más breve.
—Acta de los mártires escilitanos
Las Actas de los mártires escilitanos de África son el documento latino
eclesiástico más antiguo de cuantos se han conservado. Mencionan una
traducción latina de la Biblia. Al parecer Scilli se ubicaba en el Norte de
África.
Fecha: 17 de julio de 189. Es un protocolo procesal breve y auténtico de 17
párrafos. Son siete hombres y cinco mujeres los procesados, de los cuales sólo
Esperato y Saturnino se convierten en portavoces.
En el diálogo se comprueba el diverso modo de pensar de los dos bandos. Para
el proconsul el cristianismo es una locura (dementia) y convicción mala. Lo único
que persigue el proconsul es hacer cambiar de posición a los cristianos,
hacerlos reflexionar, pero no enredarse con ellos en una discusión sobre el
cristianismo. Al final se lee la sentencia de muerte por decapitación. Los
condenados dan gracias a Dios por ello. "Y fueron decapitados inmediatamente
por el nombre de Cristo. Amén".
San Policarpo de Esmirna
—Vida
Discípulo de San Juan; consagrado por los Apóstoles; hace un viaje a Roma en
155 para fijar la fecha de la Pascua con el papa Aniceto (provocó muchas
conversiones): muere mártir en 156, en Esmirna, a los 86 años.
Era ya obispo de Esmirna en el 110, cuando Ignacio pasa por esa ciudad.
Tendría entonces menos de cuarenta años. Indudablemente, el ejemplo de
Ignacio influyó decisivamente en su vida posterior, llena de celo y rectitud
hasta el día de su martirio que ocurrió muy probablemente un de febrero del
año 155.
En 154 va a Roma para hablar con Aniceto la cuestión de la fecha de
celebración de la Pascua, sin llegar a un acuerdo con él porque ambos querían
ser fieles a las tradiciones recibidas en las respectivas iglesias.
El 23 de febrero del 155 sufre el martirio: es quemado vivo en un estadio de
Esmirna ante el proconsul romano.
San Policarpo de Esmirna
—Acta del martirio
Se conserva una relación que la iglesia de Esmirna manda a la de Filomelio
relatando el martirio de Policarpo. Es el primer documento hagiográfico (vidas
de santos) que se conserva.
Acta del martirio de Policarpo: es una carta de Esmirna a la Iglesia de
Filomelio, en febrero de 156, escrita por un testigo ocular: muestra la gran
personalidad de Policarpo.
San Policarpo de Esmirna
—Acta del martirio
Escribe a la iglesia de Filipos con motivo del envío de las cartas de Ignacio. Se
conserva una relación que la iglesia de Esmirna manda a la de Filomelio
relatando el martirio de Policarpo. Es el primer documento hagiográfico (vidas
de santos) que se conserva.
San Policarpo de Esmirna
—Epístola a los Filipenses escrita por San Policarpo
Es la única obra que conservamos de Policarpo; son dos cartas fundidas, una del
110: nota enviando copia de las cartas de S. Ignacio (dos capítulos: 13 y 14, y
otra —que contiene el resto del texto— del año 130, atacando a Marción. Toca
la doctrina de la Encarnación y muerte de Jesús.
Contra los docetas, Narra la organización de la comunidad (Filipos estaba
gobernada por un consejo de ancianos), y comenta algunas prácticas de caridad.
Pide rezar por las autoridades y por los que nos persiguen.