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Epistaxis

El propósito de este documento es proporcionar información sobre el manejo de la epistaxis a médicos generales y personal de salud de atención primaria. Describe aspectos clave como las consideraciones anatómicas, causas comunes, clasificación, evaluación inicial y técnicas de manejo para detener el sangrado antes de recurrir a un especialista. La epistaxis es un signo frecuente pero la mayoría de veces es autolimitado y de buen pronóstico, aunque a veces puede causar alarma en pacientes y acompañantes.

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Epistaxis

El propósito de este documento es proporcionar información sobre el manejo de la epistaxis a médicos generales y personal de salud de atención primaria. Describe aspectos clave como las consideraciones anatómicas, causas comunes, clasificación, evaluación inicial y técnicas de manejo para detener el sangrado antes de recurrir a un especialista. La epistaxis es un signo frecuente pero la mayoría de veces es autolimitado y de buen pronóstico, aunque a veces puede causar alarma en pacientes y acompañantes.

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FICHA DE IDENTIFICACIÓN DE TRABAJO DE INVESTIGACIÓN

Título EPISTAXIS
Nombres y Apellidos Código de estudiantes
Acácio Rios Anderson 50666
Alexandrino Renina 42639
Da costa Veroso Cleidiane 50446
Carneiro de Andrade Daniely 47775
Autor/es Cardoso Vieira Caroline 48459
De Lima Pontes Renata 44607
Ferreira Trindade Janaina 49533
Maia Noronha Amanda 48907
Magalhães da Silva Danilo 48330
Fecha 17/05/2022

Carrera Medicina
Asignatura Cirugía IV – Otorrinolaringología
Grupo B
Docente Dr. Edil Henrique Toledo Avalos
Periodo Académico 2022.1
Subsede Santa Cruz de La Sierra
Título: Epistaxis
Autor/es: Acácio Rios, Alexandrino, Da Costa Veroso, Carneiro de Andrade,
Cardoso Vieira, De Lima Pontes, Ferreira Trindade, Maia Noronha, Magalhães da Silva

.
RESUMEN:
El propósito del presente artículo de revisión es poner a la disposición de médicos generales y
personal de salud del primer nivel de atención, un documento que abarque los aspectos básico a
tomar en cuenta cuando se tenga en frente un episodio de epistaxis, tales como consideraciones
anatómicas, causas más frecuentes, clasificación, manejo inicial, algunas técnicas para reducir o
detener la hemorragia que se pueden aplicar, previo a verse en la necesidad de recurrir al
especialista respectivo, ya que este es un signo que se presenta con cierta frecuencia en la
población general y un motivo de consulta recurrente, que además puede parecer alarmante y
suele causar impresión y ansiedad tanto en el paciente como en sus acompañantes, siendo la
mayoría de las veces un signo autolimitado y de buen pronóstico.

Palabras clave: Epistaxis, sangrado nasal, manejo, atención primaria, taponamiento nasal.

ABSTRACT:
The purpose of this review article is to make available to general practitioners and health personnel at
the first level of care, a document that covers the basic aspects to be taken into account when faced with
an episode of epistaxis, such as anatomical considerations. , most frequent causes, classification, initial
management, some techniques to reduce or stop bleeding that can be applied, prior to seeing the need to
resort to the respective specialist, since this is a sign that occurs with some frequency in the population
and a recurring reason for consultation, which may also seem alarming and usually cause shock and
anxiety in both the patient and their companions, being most of the time a self-limited sign and good
prognosis.

Key words: Epistaxis, nasal bleeding, management, primary care, nasal packing.

Asignatura: Cirugía IV – Otorrinolaringología


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Autor/es: Acácio Rios, Alexandrino, Da Costa Veroso, Carneiro de Andrade,
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Tabla De Contenidos

INTRODUCCIÓN ..................................................................................................................... 4
CAPÍTULO 1. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA .......................................................... 5
1.1. OBJETIVOS ............................................................................................................. 5
1.2. JUSTIFICACIÓN ..................................................................................................... 5
CAPÍTULO 2. MARCO TEÓRICO .......................................................................................... 6
2.1 DEFINICIÓN DE EPISTAXIS .................................................................................... 6
2.2 FISIOPATOLOGÍA ..................................................................................................... 6
2.3 IRRIGACIÓN DE LA NARIZ ..................................................................................... 6
2.4 CAUSAS DE EPISTAXIS ........................................................................................... 8
2.4.1 CAUSAS LOCALES DE EPISTAXIS ........................................................................ 8
2.4.2 CAUSAS SISTÉMICAS DE EPISTAXIS ................................................................. 10
2.5 ANAMNESIS, EXAMEN FÍSICO Y ESTUDIO ...................................................... 11
2.6 DIAGNOSTICO ......................................................................................................... 11
2.7 TRATAMIENTO ....................................................................................................... 13
2.8 COMPLICACIONES DE LOS TAPONAMIENTOS NASALES ............................ 15
2.9 MEDIDAS INDICADAS EN LOS SANGRAMIENTOS INCOERCIBLES ........... 15
CAPÍTULO 3. MÉTODO ........................................................................................................ 16
3.1 TIPO DE INVESTIGACIÓN ..................................................................................... 16
3.2 OPERACIONALIZACIÓN DE VARIABLES .......................................................... 16
3.3 TÉCNICAS DE INVESTIGACIÓN .......................................................................... 16
CAPÍTULO 4. RESULTADOS Y DISCUSIÓN ..................................................................... 17
CAPÍTULO 5. CONCLUSIONES ........................................................................................... 18
REFERENCIAS ....................................................................................................................... 19
APÉNDICE .............................................................................................................................. 20

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Introducción

El sangrado nasal es un accidente muy frecuente, más de alguno de los lectores lo deben haber
presentado en algún momento de su vida. Su aparición frecuentemente es de escasa cuantía y su
resolución es espontánea, pero a veces estos episodios pueden ser de mayor gravedad, incluso
hasta poner en riesgo la vida. La prevalencia del sangrado nasal tiene una forma bimodal.
Presenta un aumento en su frecuencia durante la infancia, antes de los 10 años (si bien es raro en
recién nacidos y lactantes), para luego aumentar progresivamente a partir de los 35-40 años. Así
mismo, la tasa de hospitalizaciones por epistaxis aumenta progresivamente a partir de los 40
años. Desde un punto de vista terapéutico, la epistaxis puede clasificarse como anterior
(alrededor del 90% de los casos) o posterior, dependiendo de la región de la nariz que sangra.
Esta clasificación también refleja la anatomía de la irrigación de la cavidad nasal. Debido a que
la irrigación dominante de la nariz se produce en su región posterior (a través de la arteria
esfenopalatina), los sangrados posteriores son de mayor magnitud que los anteriores. En niños
los sangrados se originan principalmente en el tabique anterior, mientras que en adultos mayores
aumenta la frecuencia de sangrados posteriores. El análisis clínico de la epistaxis debe ser como
un síntoma, por ende, se debe buscar su causa o factor desencadenante; junto a esto la evaluación
del paciente debe ser completa tanto para tratar adecuadamente el sangrado local como tratar la
etiología o dar un soporte hemodinámico adecuado al paciente.

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Capítulo 1. Planteamiento del Problema

1.1 Objetivos

• Ofrecer información actualizada a toda la clase académica de Medicina o interesados de la


salud en el tema.
• Identificar la atención necesaria que requieren las personas con epistaxis
• Conocer los recursos disponibles para el diagnóstico
• Aprender a detectar las posibles complicaciones que pueden aparecer en las personas con
epistaxis y revisar las medidas terapéuticas recomendadas para el manejo de la enfermedad en
función de su gravedad.

1.2 Justificación

En las instituciones de atención primaria la epistaxis es un problema muy común. La


hemorragia es más frecuente en la región anterior del tabique, donde la confluencia venosa crea
un plexo venoso superficial (plexo de Kisselbach). Los factores predisponentes son traumatismo
nasal (picarse la nariz, cuerpos extraños, limpiarse la nariz con fuerza), rinitis, sequedad de la
mucosa nasal por humedad escasa u oxígeno nasal complementario, desviación del tabique nasal,
hipertensión, ateroesclerosis, telangiectasia hemorrágica hereditaria (síndrome de Osler-Weber-
Rendu), inhalación nasal de cocaína o de otra droga y consumo de alcohol. La hipertensión mal
controlada se relaciona con epistaxis, aunque algunos factores de confusión que incluyen
episodios hemorrágicos hacen que sea imposible establecer una relación causal. Los
anticoagulantes o antiagregantes plaquetarios pueden relacionarse con mayor incidencia de
epistaxis y de recurrencia de ésta; y con más dificultades para controlar la hemorragia, aunque no
causan epistaxis.

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Capítulo 2. Marco Teórico

2.1 DEFINICIÓN DE EPISTAXIS

La palabra epistaxis se define como la salida de sangre al exterior por vía anterior o posterior,
de origen endonasal, retronasal o extranasal, causada por la ruptura de los elementos vasculares
que garantizan la irrigación de las fosas nasales, senos paranasales y la nasofaringe. Tiene una
prevalencia de 15% en la población general y en la mayoría de los casos se presenta en escasa
cuantía y resuelve de manera espontánea, sin embargo en ocasiones estos episodios pueden
alcanzar mayor gravedad poniendo en riesgo la vida del paciente. Consideraciones anatómicas
Las fosas nasales están irrigadas por un doble sistema vascular que proviene de las arterias
carótidas interna y externa. El primero, a expensas de la arteria oftálmica, que da origen a las
arterias etmoidales anteriores y posteriores, que penetrando al etmoides, irriga principalmente la
zona alta del tabique nasal y la pared lateral de la fosa nasal respectiva. La arteria etmoidal
anterior, de mayor calibre, penetra desde la órbita a las celdillas etmoidales por el agujero
etmoidal anterior e irriga el tercio anterior del tabique y la pared lateral de la nariz, se
anastomosa con ramas anteriores de la arteria esfenopalatina en la zona anterior del tabique nasal
formando a este nivel el plexo de Kiesselbach o área de Little , y que corresponde a la zona
donde se produce la mayoría de las epistaxis.

2.2 FISIOPATOLOGÍA

La hemorragia nasal suele ser anterior, que se origina de un plexo vascular localizado en el
tabique anteroinferior (área de Kiesselbach).
Menos comunes pero más graves son las hemorragias nasales que se originan en el tabique
posterior que reviste el hueso vómer, o lateralmente en el cornete inferior o el medio. Las
hemorragias nasales posteriores tienden a producirse en pacientes que tienen vasos sanguíneos
ateroscleróticos preexistentes o trastornos hemorrágicos y que sufrieron cirugía nasal o de los
senos.

2.3 IRRIGACIÓN DE LA NARIZ

Una de las funciones de la nariz es el acondicionamiento del aire inspirado, que se logra a través
de una rica irrigación de la mucosa nasal. Lo anterior favorece el sangrado. El conocimiento de
la irrigación nasal permitirá al médico realizar un tratamiento adecuado. En general la nariz
recibe irrigación tanto del sistema carotídeo interno como externo.

Sistema carotídeo interno: La arteria oftálmica, rama de la carótida interna, penetra en la órbita
a través del conducto óptico y da numerosas ramas al interior de ésta. Entre ellas se encuentran
las arterias etmoidales anteriores (de mayor calibre) y posteriores que penetran en la fosa nasal e

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irrigan principalmente la zona alta de tabique y de la pared lateral de la fosa nasal. La arteria
etmoidal anterior deja la órbita penetrando en el conducto etmoidal anterior a través del agujero
etmoidal anterior. Abandona este conducto en el endocráneo por sobre la lámina cribiforme para
luego penetrar en la fosa nasal a través de ésta. En su trayecto endocraneal da ramos meníngeos.
En la nariz irriga la parte alta de la pared lateral de la nariz y el tercio anterior del tabique,
anastomosándose con ramas septales anteriores de la arteria esfenopalatina y de la arteria labial
superior. Esta zona anterior del tabique ricamente irrigada se conoce como plexo de Kiesselbach
o área de Little, zona donde se producen la mayoría de la epistaxis. La arteria etmoidal posterior
(de menor calibre) sigue un trayecto similar a la arteria etmoidal anterior a través del conducto
etmoidal posterior. El agujero etmoidal posterior se origina a pocos milímetros por delante del
nérvio óptico.

Sistema carotídeo externo:


La arteria facial, rama de la carótida externa, avanza desde la región cervical a través del
espacio submadibular, bordeando la rama mandibular para luego llegar al borde narinario. La
arteria labial superior, una de sus ramas, irriga el piso de la fosa nasal y tabique anterior
anastomosandose en el plexo de Kiesselbach. El principal aporte sanguíneo de la fosa nasal esta
dado por la arteria esfenopalatina, rama terminal de la arteria maxilar. Nace en la fosa
pterigomaxilar e irriga la porción posterior de la nariz a través de sus ramas.

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2.4 CAUSAS DE EPISTAXIS


Si bien, un porentaje importante de las epistais son idiopáticas, frecuentemente puede ser
identificada la causa del sangrado. La etiología se sistematiza clásicamente en causas locales y
sistémicas de epistaxis (Tabla 1).
Locales Sistémicas
• Traumatismos locales • Medicamentos • Discrasias sanguíneas
• Inflamación/infección • Deformaciones del • Alteraciones vasculares
tabique • Cuerpos extraños • Enfermedades • Insuficiencia renal crónica
granulomatosas • Irritación química • Tumores • Insuficiencia hepática

2.4.1 CAUSAS LOCALES DE EPISTAXIS:


Traumatismos locales
El hábito de escarbarse la nariz puede ser causa de epistaxis y se presenta preferentemente en
niños pequeños. En el examen nasal se encuentran escoriaciones o costras en el tabique anterior.
El trauma nasal, con o sin fractura, se acompaña frecuentemente de epistaxis autolimitada.
Cuando se acompañan de fracturas faciales con compromiso de cavidades perinasales muchas
veces se requiere un taponamiento anterior. De la misma forma, en fracturas de base de cráneo el
sangrado puede ser posterior con el consiguiente taponamiento. La cirugía nasal por si sola es
una causa frecuente, su manejo es inmediato de parte del cirujano.

Inflamaciones
La infección rinosinusal o la rinitis alérgica provoca una congestión de la mucosa nasal, siendo
una causa frecuente de epistaxis. Su cuantía por lo general es menor y de fácil manejo. Dentro
del tratamiento de la epistaxis se debe considerar el tratamiento de la enfermedad de base.

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Además, los corticoides nasales, frecuentemente utilizados en el tratamiento de la rinitis alérgica,
porvocan irritación y sequedad del tabique anterior. Esot lleva al sangrado de los delgados vasos
que conforman el plexo de Kiesselbach. Mantener una adecuada lubricación de las fosa nasales y
apuntar los sprays nasales en dirección opuesta al tabique nasal son acciones que permiten evitar
este sangrado.

Deformaciones del tabique


Las desviaciones septales y espolones alteran el flujo laminar de la nariz, determinando zonas de
mayor roce, lo que puede provocar sangrado. De ser recurrente pese a mantener una adecuada
lubricación nasal, la corrección quirúrgica de la deformidad es una opción de tratamiento. La
perforación septal determina frecuentemente epistaxis a repetición por el mismo mecanismo. La
mayoría de las perforaciones septales son idiopáticas o secundarias a trauma (incluído el trauma
quirúrgico). Entre otras causas se incluyen: uso de cocaína, wegener, TBC, y sífilis. Muchas son
asintomáticas o manejables con medidas locales como lubricación. Cuando son muy sintomaticas
pese a medidas de manejo conservador se puede intentar su corección quirúrgica, con grados
variables de éxtio según el tamaño de la perforación.

Cuerpos extraños
Sospechar en niños con rinorrea purulenta unilateral que se asocia a epistaxis ipsilateral.
Recordar realizar un buen examen físico con buena luz. Sin emargo, es importante mencionar
que el sangrado frecuentemente es escaso y rara vez el síntoma principal.

Enfermedades granulomatosas
En estos casos la epistaxis es un síntoma más en el contexto de la patología de base. Las
patologías que se manifiestan por granulomas nasales son TBC, wegener, sarcoidosis, sífilis
entre otras.

Tumores
Neoplasias benignas y malignas de nariz o senos paranasales pueden presentar epistaxis en el
curso de su evolución. Se insiste en el análisis de la historia clínica y el buen examen clínico para
que no sean pasadas por alto este grupo de patologías. La coexistencia de epistaxis y sintomas
rinosinusales unilaterales (o al menos asimétricos) como obstrucción nasal, rinorrea y presión
facial debe hacer sospechar patología tumoral, especialmente en pacientes de edad avanzada.
Todo paciente con sospecha de patología tumoral deberá ser derivado para evaluación por el
otorrinolaringólogo. Un tumor característico que se manifiesta por epistaxis a repetición, muchas
veces severas, es el fibroangioma de rinofaringe. Este tumor afecta sólo a hombres y suele
manifestarse en la adolescencia.

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2.4.2 CAUSAS SISTÉMICAS DE EPISTAXIS:
Discrasias sanguíneas
Este tipo de epistaxis se caracteriza por que puede ser de mayor cuantía y prolongada. La
alteración puede ser variada a nivel de toda la cascada de la coagulación o de las plaquetas
Ejemplos características son la enfermedad de Von Willebrand y la hemofilia. Además,
enfermedades hematológicas como la leucemia o la quimioterapia pueden afetcar la cantidad de
plaquetas. Una vez sospechada, la estrecha colaboración con el hematólogo permitirá un
adecuado diagnóstico y tratamiento de la enfermedad. El tratamiento del sangrado estará
revestido de dificultades: no se recomienda la cauterización por su recidiva y, si bien el
taponamiento nasal permite contener el sangrado, debe ser corregida la causa de base siempre
que se pueda.

Alteraciones vasculares
Es importante nombrar la telagiectasia hemorrágica hereditaria (Enfermedad de Osler- Weber -
Rendu), patología hereditaria transmitida por un gen dominante. Afecta tanto a mujeres como
hombres y se caracteriza por la existencia de malformaciones arteriovenosas en diversas partes
del organismo, principalmente mucocutáneas. También pueden localizarse en cerebro, pulmón,
hígado y, rara vez, en la médua espinal. El síntoma más común es la epistaxis a repetición, la que
tiende a aumentar con los años. Ésta puede ser masiva debido a la falta de elementos contráctiles
en las malformaciones arteriovenosas. Su tratamiento es complejo y mutidisciplinario.
Medicamentos
Es frecuente encontrar pacientes en tratamiento anticoagulante o antiagregante debido a
patología cardiovascular, entre otras causas. Esto, obviamente dificulta el tratamiento del
sangrado, el cual se hace de mayor cuantía y más dificil de detener. Como médico encargado de
detener el sangrado, uno se puede ver en la tentación de revertir la anticoagulación o suspender
los antiagregantes, sin embargo, esto no debe hacerse sin previa autorización del cardiólogo
tratante del paciente, pues las concecuencias pueden ser catastróficas. Existen situaciones en las
que se pueden suspender los tratamientos que afectan hemostasia. Cuando la anticoagulación
esté sobre el nivel terapéutico esperado, se debe corregir al rango terapéutico. La aspirina que se
consume como profilaxis primaria puede ser suspendida. Sin embargo, cuando se consumen
antiagregantes plaquetarios como profilaxis secundaria (ej: paciente con stents) o cuando la
anticoagulación esta en rangos terapéuticos aunque estos sean altos (ej: paciente con válvula
mecánica), no se deben revertir estos tratamientos. Sólo en casos de sangrados masivos con
riesgo vital puede considerarse la reversión de estos. Idealmente, ésta debe ser una desición que
se tome en conjunto con el cardiólogo tratante del paciente y con estrecha colaboración de éste.
Se ha determinado que múltiples terapias alternativas o complementarias (MAC: medicina
alternativa o complementaria) como el Ginkgo biloba, Ginseng y ajo, entre otras, pueden alterar
la hemostasia. Debido a la gran cantidad de MAC que existen, difícil de manejar a cabalidad, es

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aconsejable recomendar a un paciente con epistaxis suspender transitoriamente cualquier MAC
que esté consumiendo, sobre todo si el sangrado es recurrente.

2.5 ANAMNESIS, EXAMEN FÍSICO Y ESTUDIO


La historia clínica no debe ser omitida por la premura de cortar el sangrado. Se debe realizar una
historia clara y breve, dirigiendo la anamnesis hacia reconocer si es una epistaxis anterior o
posterior, aislada en el tiempo o recurrente, y si existe algún factor desencadenante local o
sistémico. Durante el examen clínico, lo que es todo un continuo entre anamnesis, examen físico
y tratamiento, se debe evaluar el estado hemodinámico del paciente y realizar una examen físico
completo, con énfasis en nariz y rinofaringe. El examen nasal realizarlo con anestesia tópica y,
de no estar contraindicado, con vasoconstrictor locales. Se requiere de una buena fuente de
iluminación (como se observa en la fotografía) y aspiración. El manejo por especialidad permite
el uso de endoscopía rígida o nasofaringoscopía flexible que da mayor información y es fácil de
realizar. Puede ser necesario, según la sospecha clínica, análisis de laboratorio para detectar una
coagulopatía. En caso que la hemodinamia del paciete esté inestable o requiera un taponamiento
posterior o una cirugía, deberá ser hospitalizado. Todo paciente al ingresar debe estar clasificado
con su grupo sanguíneo. Una vez solucionado el sangrado se podrán solicitar los exámenes
necesarios para llegar al diagóstico etiológico definitivo, según sea la sospecha (ej: tumor,
discrasia sanguínea, enf autorinmune, etc).

2.6 DIAGNOSTICO
Arbitrariamente las epistaxis pueden obedecer a dos cuadros clínicos diferenciados por la
abundancia y consecuencias hemodinamicas del sangrado: Epistaxis benignas o leves: estas son
las mas frecuentes. Se manifiesta por el sangrado brusco, inicialmente unilateral, que cede
generalmente en forma rápida, espontáneamente o por compresión. El estado hemodinámico del
paciente es normal. Epistaxis severa o grave, estas pueden subdividirse por su cuantía o por su
repetición Por su cuantía: son cuadros hemorrágicos importantes. Generalmente bilaterales, con
sangrado posterior. El estado general del paciente esta alterado, quien presenta fascie pálida y
compromiso hemodinámico. El examen otorrinolaringologico es difícil y muchas veces estos
pacientes son los que deben hospitalizarse. Por su repetición: son cuadros benignos en su cuantía,
pero debido a que son repetidos en el tiempo (con sangrados anteriores o posteriores
inadvertidos), acarreara un compromiso hemodinámico en un periodo de tiempo mayor. Su
gravedad es similar al cuadro anterior.]

Diagnóstico diferencial
Es importante diferenciar la epístaxis genuina de otras entidades capaces de producir
sangramientos, los cuales procedentes de vías aerodigestivas inferiores o de lesiones
intracraneales pueden confundir el diagnóstico, las más comunes son: la hematemesis, la

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hemoptisis y la ruptura de la lámina cribosa como consecuencia de traumas craneales y
excepcionalmente el copioso sangramiento nasal como expresión de la ruptura de un aneurisma
de la base de la fosa craneal anterior. En la hemoptisis parte de la sangre puede salir al exterior
por las fosas nasales al ser proyectada contra las coanas durante la crisis de tos, es una sangre
aireada, espumosa y al efectuar la faringoscopia vemos que asciende, es decir viene de abajo, de
manera que la sencilla laringoscopia indirecta nos permitirá hacer el diagnóstico definitivo al ver
la sangre provenir de la tráquea y bañar las cuerdas vocales y el vestíbulo laríngeo. Una situación
parecida ocurre con la hematemesis, pero aquí la sangre no es aireada, puede estar parcialmente
digerida (de color negruzco) debido a que ha estado en contacto con los ácidos del estómago y
llega a la parte posterior de las fosas nasales durante el vómito. En este diagnóstico tenemos que
ser cuidadosos, ya que frecuentemente una epístaxis originada en la parte posterior de las fosas
nasales hace caer la sangre por detrás del velo del paladar y es deglutida, lo que provoca, al cabo
de un corto tiempo, una hematemesis secundaria. El diagnóstico lo haremos por medio de la
faringoscopia, donde en caso de una epístaxis posterior veremos descender la sangre por detrás
del velo o deslizarse por la pared posterior de la faringe, si no sucede así se hará la laringoscopia
indirecta para verificar la procedencia del sangramiento, en este caso de las vías digestivas
inferiores. Los sangramientos originados dentro del cráneo (ruptura de lámina cribosa,
aneurismas) son anteriores y muy abundantes, provocando rápidamente signos de hipovolemia,
esta sangre está mezclada con líquido cefalorraquídeo y no coagula como lo hace la sangre
proveniente de una epístaxis genuina.

Localizado

Tumor nasal
Trauma
Rinitis idiopática
Acceso periapicalab
Rinitis fúngica
Nasalforeignbody
Oronasalfistula
Leishmaniasis

Sistémico
Trombocitopenia h Trombocitopatía h Coagulopatía
Vasculitis
hipertensión
Menos frecuente:
• leishmaniasis
• Angiostrongylus vasorum • Síndrome de Scott

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2.7 TRATAMIENTO
Es importante insistir en la continuidad desde la anamnesis hasta el tratamiento (la evaluación y
tratamiento están superpuestos.). Se debe hacer un buen diagnóstico y manejo del estado
hemodinámico del paciente además de realizar las medidas orientadas a detener el sangrado. Se
debe contar con materiales adecuados para realizar buen tratamiento. Cuando corresponda es
necesario indicar tratamiento para la causa de base o apoyo médico para disminuir el sangrado
(como el uso de plasma, plaquetas, factores de coagulación, crioprecipitado, etc).

Cauterización
Este método es de elección cuando existe un vaso sangrante en la zona anterior de tabique. La
compresión vestibular es de gran ayuda para detener el sangrado antes de realizar la
cauterización (ésta debe realizarse sobre una superficie seca). El vasoconstrictor tópico ayuda en
la disminución del sangrado y el anestésico tópico (lidocaína del 4% al 10%) en que la
cauterización sea menos molesta. Ambos pueden ser aplicados en aerosol o en mota de algodón.
La cauterización se realizara principalmente con nitrato de plata. Se comienza alrededor del
punto sangrante, para finalmente llegar a él, puesto que un sangrado activo reducirá el porcentaje
de éxito. No se recomienda una cauterización en ambos lados del tabique por riesgo de
perforación. Se recomienda estornudar con boca abierta, evitar sonarse la nariz y colocar un
ungüento antibiótico en las fosas nasales por una semana.

Taponamiento anterior
Las epistaxis anteriores en gereral pueden ser manejadas en forma muy simple con compresión
digital vestibular, por lo que el paciente consulta cuando el sangrado es de mayor cuantía o
repetitivo. Cuando no existen las condiciones para cauterizar (ej sangrado profuso) o no se
localiza la zona de sangrado se requiere realizar un taponamiento anterior. Existen variadas
técnicas de taponamiento anterior y materiales para realizarlo. Lo común es realizarlo con gasas
o algodón, los cuales deben estar lubricados (ungüento antibiótico). Es importante insistir en lo
relevante de una buena preparación con anestésico tópico y vasoconstrictores, en tener una buena
luz y en lo posible un equipo de aspiración. Al colocar el tapón se debe estar viendo lo que se
hace, a fin de cubrir gran parte de la fosa nasal (10 cms en adulto). Se debe colocar de tal forma
que produzca presión y no quede suelto, ya que en éste caso el sangrado no cederá y el tapón
puede migrar tanto hacia anterior como a posterior, situación de riesgo para el paciente.
Existen otros tipos de materiales sintéticos, reabsorbibles e irreabsorbible. El Merocell® es uno
de los más utilizados. Es irreabsorbiblete y de consistencia es dura. Se introduce lubricado y una
vez en la fosa nasal se hidrata con solución fisiológica, tomando una consistencia suave como
esponja. Hay distintas medidas según el caso (en la foto se aprecian distintos tapónes de
merocell®). El tiempo para mantener el taponamiento depende de la magnitud del sangrado y su
etiología. En promedio se deja entre 3 a 7 días y se recomienda dejar tratamiento antibiótico

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durante este período debido a que se han notificado casos de síndrome de shock tóxico por
Staphylococcus atribuidos a taponamiento nasal.

Taponamiento posterior
La característica clínica del sangrado posterior es que éste se va hacia la rinofaringe, situación
que se puede ver examinando la boca del paciente. Su cuantía es mayor y se requiere de un
taponamiento posterior para detenerlo. Consiste en colocar un tapón a nivel de rinofaringe
ocluyendo el borde coanal de la fosa nasal. Es necesario fijar este tapón con un taponamiento
anterior. Existen dos tipos principales de taponamiento posterior: uno clásico con gasa, que se
introduce por boca y otro más práctico de realizar con balón inflable que se enclava en la región
posterior de la fosa nasal. Pára realizar éste ultimo se suele usar una sonda Foley.
El paciente debe ser hospitalizado ya que se han observado cambios en la fisiología pulmonar, si
bien hay controversia al respecto. En pacientes con enfermedad cardiopulmonar, podría
desencadenar cambios importantes en la pO2. Este taponamiento debe ser mantenido por 4 a 7
días y también se recomienda dejar antibiótico. Se debe evitar el uso de sedantes que puedan
favorecer una depresión respiratoria.
Paciente con taponamiento nasal posterior unilateral realizado con sonda Foley.

Existen otros tratamientos que pueden emplearse como alternativa a los ya descritos debido la
persistencia o reiteración del sangrado:
• Ligadura arterial
• Embolización
• Electrocauterización endoscópica
• Septoplastía
• Dermoplastía septal.

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2.8 COMPLICACIONES DE LOS TAPONAMIENTOS NASALES
A pesar del uso de antibióticos profilácticos y de materiales estériles, frecuentemente aparecen
complicaciones relacionadas lógicamente con el material extraño aplicado en la cavidad y el
caldo de cultivo bacteriano que forma la sangre retenida por el taponamiento y las secreciones
naturales de la nariz. Entre las complicaciones infecciosas se encuentran las sinusitis purulentas
agudas, sobre todo de los senos maxilares, la rinitis de igual origen, así como las otitis medias
agudas. En otro grupo son incluidas las necrosis de la ventana nasal condicionadas por la presión
excesiva del taponamiento sobre la narina, en los casos en que se use la sonda de balón, y las
sinequias o adherencias mucosas producidas por el traumatismo unas veces u otras posinfecciosa
una superficie cruenta situada frente a otra de igual condición.

2.9 MEDIDAS INDICADAS EN LOS SANGRAMIENTOS INCOERCIBLES


Estas medidas antiguamente llamadas “heroicas” son de la competencia del médico
especializado, pero creemos conveniente su conocimiento. Se aplican cuando las técnicas de
taponamiento han fracasado o cuando por la naturaleza del origen del sangramiento (neoplasias,
grandes traumas faciales) se hace necesario acudir a estos procederes. Entre ellos están: las
ligaduras arteriales de las etmoidales por vía transorbitaria en caso de epístaxis procedentes de la
parte anterosuperior del septum, como ocurre frecuentemente en las postraumáticas; la ligadura
de la esfenopalatina por vía endonasal microquirúrgica a nivel del cornete medio y la ligadura de
la arteria maxilar interna por vía transantral en la fosa pterigomaxilar. La ligadura de la carótida
externa inmediatamente por encima de la emergencia de la arteria tiroidea superior se ha
realizado en casos extremos. Paradójicamente los resultados de las ligaduras arteriales muy
tronculares como la de la carótida externa no son tan espectaculares como es el caso de las
ligaduras arteriales más periféricas, lo cual se debe a que la hemorragia que se pretende controlar
generalmente está cerca de la línea media y a ese nivel existe un notable entrecruzamiento de las
arteriolas terminales y por lo tanto va a llegar sangre procedente del lado contrario.

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Caítulo 3. Método

3.1 Tipo de Investigación

El trabajo es descriptivo y cualitativo hecho por las normas APA.

3.2 Operacionalización de variables

Revisión bibliográfica - Criterios de inclusión y exclusión


Criterios de inclusión
• Fue tomado en cuenta investigaciones, informes, artículos que contasen con la
respectiva bibliografía con fecha superior al año de 2000
• Se incluyeron documentos obtenidos de motores de búsqueda de literatura médica,
Lilacs, Scielo y Google Académico
• Se incluyeron revisiones bibliográficas en el idioma portugués, español y en el idioma
inglés, debido a la mayor cantidad de información provista de instituciones y fuentes
internacionales actualizadas.
Criterios de exclusión
• Artículos de opinión o blogs no oficiales de origen medico cientifico
• Artículos que no contasen con la correcta bibliografía
• Artículos desactualizados

3.3 Técnicas de Investigación

Se realizaron búsquedas selectivas en la base de datos PubMed en busca de ensayos


controlados,guías y revisiones con las palabras clave "EPISTAXIS",

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Capítulo 4. Resultados y Discusión

Al tratarse la epistaxis de un signo clínico relativamente prevalente en la población


general y recurrente motivo de consulta en los servicios de atención primaria de salud y servicios
de emergencias, es importante conocer aspectos generales sobre anatomía nasal, causas
frecuentes y técnicas de manejo. Aunque en los últimos años se ha dado un aumento significativo
en alternativas para el manejo de las epistaxis, tales como uso de materiales coloides para
taponamiento, el uso de endoscopía, fibra óptica, láser, técnicas de embolización selectiva, hasta
procedimientos quirúrgicos y embólicos que requieren de infraestructura y entrenamiento
adecuado, se debe seguir un protocolo establecido, comenzando con procedimientos simples, que
pueden ser ejecutados por personal escasamente entrenado en los servicios de atención primaria,
donde se da el primer contacto del paciente con personal médico, por lo que es trascendental
manejar técnicas de hemostasia, opciones de cauterización y colocación de taponamientos, como
se describió en el presente artículo, con el fin de prevenir alteraciones hemodinámicas
secundarias en el paciente.

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Capítulo 5. Conclusiones

Las hemorragias nasales o epistaxis son procesos hemorrágicos o sangrados que tienen su
origen en las fosas nasales o senos paranasales y que salen al exterior a través de los orificios
nasales. Se trata de uno de los motivos mas frecuente de consulta en los servicios de
otorrinolaringología. Las fosas nasales presentan una rica vascularización con múltiples y
pequeños vasos. En la mayoría de los casos, estas hemorragias ceden de forma espontánea o
con maniobras de primeros auxilios muy sencillas. En caso de que la hemorragia sea
persistente o abundante y no cese con los taponamientos, será preciso acudir a un servicio de
urgencias para recibir asistencia médica o incluso el ingreso hospitalario.

Las hemorragias nasales más comunes son las que se producen en la parte anterior
del tabique. El sangrado en la parte posterior de la cavidad nasal es menos común y a la vez
más peligroso pues la sangre puede canalizar a través de la faringe. Por lo general, las
epistaxis suelen ser benignas en las que el estado general del paciente no se ve comprometido
y suceden de forma brusca, primero por una de las dos fosas nasales. Suelen ceder de forma
rápida, bien de manera espontánea o bien por compresión. El 10% de las hemorragias nasales
son graves bien debido a su abundancia o por su repetición.

Los niños suelen acudir a consulta por episodios recurrentes que pueden ser característicos de
alergia o rinosinusitis y suelen presentar costras en la cavidad nasal. En adultos también
pueden presentarse episodios recurrentes, siendo más vulnerables a sufrirlas aquellas
personas que toman fármacos como los anticoagulantes, que tienen problemas de
coagulación. Las mujeres embarazadas también son más propensas debido al aumento del
flujo sanguíneo nasal como consecuencia de los cambios hormonales.

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Referencias

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far%C3%ADngeos/epistaxis

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