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APUNTES

Este documento describe el marco jurídico de la libertad religiosa en España. Explica que España tiene un modelo aconfesional en el que el Estado coopera con las diferentes confesiones religiosas pero no se identifica con ninguna. También analiza los principios de libertad religiosa, aconfesionalidad, igualdad, pluralismo e ideológico que rigen este marco jurídico. Finalmente, resume las protecciones legales de la libertad de conciencia y religiosa según la Constitución española y el Código Penal.
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APUNTES

Este documento describe el marco jurídico de la libertad religiosa en España. Explica que España tiene un modelo aconfesional en el que el Estado coopera con las diferentes confesiones religiosas pero no se identifica con ninguna. También analiza los principios de libertad religiosa, aconfesionalidad, igualdad, pluralismo e ideológico que rigen este marco jurídico. Finalmente, resume las protecciones legales de la libertad de conciencia y religiosa según la Constitución española y el Código Penal.
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DERECHO ECLESIÁSTICO

PROTECCIÓN DE LA LIBERTAD DE CONCIENCIA

Derecho de libertad religiosa: único derecho fundamental que goza de una protección
penal específica. Para el creyente cuando se vulnera algo tan íntimo como la conciencia
individual, afecta más que si se ven agredidos otros derechos.

La conflictividad social entorno al hecho religioso tiene un origen dual, en primer lugar,
estamos acogiendo a personas procedentes de otras culturas con sus propias creencias, en
muchos casos muy arraigadas. Esa manifestación externa de religiosidad colisiona con el
entramado social de los propios ordenamientos jurídicos europeos, que se estructuran
alrededor de esa base cristiana.

El otro origen de la conflictividad social se centra en aquellos discursos de odio, así


como en los atentados flagrantes ante ddff, pues acogiéndose al derecho a la libertad de
expresión se está vulnerando otro derecho muy importante, la libertad religiosa.

En los modelos laicos los poderes públicos se deben mantener ajenos a cualquier tipo
de hecho religioso que surja en la sociedad (ej.: porte del velo). Sin embargo, en España nos
encontramos ante un modelo aconfesional, los poderes públicos no deben ser ajenos al hecho
religioso, por ejemplo, el porte del velo en España se ha de considerar ante cualquier poder
jurídico como un derecho fundamental, el de libertad religiosa.

Modelo de Estado.

Los principios informadores del derecho español son la libertad religiosa, la


aconfesionalidad, la igualdad en el Estado, la cooperación y el pluralismo ideológico y religioso.

Los principios informadores presentan un doble concepto estático y dinámico:

- Estático: son los valores superiores del ordenamiento jurídico (art. 1.1 CE) y los
principios constitutivos relativos a la materia.
- Dinámicos: constituyen ese núcleo que conforma la limitación de la operatividad
jurídica conforme a la regulación del factor social religioso.

La libertad religiosa: los principios informadores no poseen una operatividad


individual, ejercen sus funciones con una cooperatividad recíproca y complementaria porque
su integración individual no conduce a nada, tiene que estar completado con el resto de los
principios. La libertad religiosa como principio informador fue el principio deseado por el
Constituyente del 78 para acabar con la confesionalidad de Franco y con el laicismo de la II
República. Entendieron que con su inserción y complementada con la aconfesionalidad, se
podría estructurar un modelo de libertad religiosa adecuado.

La aconfesionalidad: muchos autores y operadores jurídicos utilizan el término


aconfesionalidad como sinónimo de laicidad y no son términos sinónimos ni mucho menos. No
podemos utilizar el término laico para definir el modelo de derecho español porque
inmediatamente se nos va el pensamiento al modelo francés.

La esencia del principio de aconfesionalidad se acoge por primera vez en la sentencia


que se ha propuesto (STC 24/1982 de 13 de mayo de 1982) en el fundamento jurídico
primero. En el pronunciamiento se establece que el artículo 16.3 CE proclama que ninguna
confesión tendrá carácter estatal.
En el pronunciamiento se lleva a la virtualidad práctica aquello de ‘‘Dar al César lo que
es del César y a Dios lo que es de Dios’’ lo que explica la dualidad de poderes, poder de la
Iglesia por un lado y poder civil por otro, y solo cooperación en tanto en cuanto tienen ambos
poderes en común, el mismo individuo que es ciudadano.

Los poderes públicos han de mantener una posición indiferente hacia el hecho
religioso pero esa indiferencia ha de ir matizada con lo que establece el artículo 9.2 CE y 16. 3
párrafo II CE debiendo remover los obstáculos que impidan o dificulten la igualdad de los
grupos religiosos y cooperando con la Iglesia Católica y demás confesiones.

En los modelos confesionales esa confusión iglesia-estado tiene una consecuencia


inmediata y absolutamente negativa que es la vulneración del derecho de libertad religiosa
para aquellos que no profesen la religión.

La igualdad no significa igualitarismo. Todos somos iguales por ser titulares de


derechos y libertades, ahora bien, en el ejercicio práctico, los poderes públicos para respetar la
igualdad deberán tener en cuenta las características particulares y específicas de cada
confesión religiosa.

El pluralismo es esa actuación del Estado a través de la cual debe proporcionar a todos
los individuos un estatus jurídico que no privilegie, dependiendo de las características
específicas de cada ciudadano o de cada grupo religioso. Los poderes públicos tienen dos
grupos de deberes diferenciados: positivos y restrictivos.

- Los positivos se autoimponen no intervenir en el seno de la sociedad.


- En cuanto a los restrictivos, en primer lugar, se establece la prohibición de tomar
medidas o poner en práctica actitudes que pongan en peligro ese modelo
pluralista y en último lugar, organizar las actividades de modo absolutamente
neutral teniendo en cuenta que el ciudadano ejerce su derecho de libertad
religiosa y teniendo un origen muy diferenciado del dogma religioso, sin favorecer
ninguna opción religiosa en concreto.

La cooperación es una obligación que establece la Constitución en el artículo 16.2. Los


poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y
mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la iglesia católica y el resto de
confesiones religiosas. Mantendrán es un imperativo, han de cooperar para que los individuos,
con independencia de las creencias religiosas que profesen, tengan un ámbito social que
beneficie el ejercicio real y efectivo de este derecho fundamental.

Lo que el Constitución quiso es que las confesiones religiosas que presenten similitud
con la Iglesia Católica tienen el mismo derecho que ésta a que se le reconozca un estatuto
jurídico acorde con sus diferencias esenciales.

El derecho de libertad religiosa es un derecho fundamental. El contenido de este


derecho se establece en la Ley Orgánica 7/1980, de 5 de julio, de Libertad Religiosa, que se
organizó a través de una proyección individual y una proyección con carácter más institucional.
La proyección individual consiste en que cada individuo puede procesar las creencias que
estime oportunas, o no profesar ninguna, o cambiar de religión, o abandonarla. Tal y como
dice la ley:
‘‘a) Profesar las creencias religiosas que libremente elija o no profesar ninguna;
cambiar de confesión o abandonar la que tenía; manifestar libremente sus propias creencias
religiosas o la ausencia de las mismas, o abstenerse de declarar sobre ellas.

b) Practicar los actos de culto y recibir asistencia religiosa de su propia confesión;


conmemorar sus festividades, celebrar sus ritos matrimoniales; recibir sepultura digna, sin
discriminación por motivos religiosos, y no ser obligado a practicar actos de culto o a recibir
asistencia religiosa contraria a sus convicciones personales.

c) Recibir e impartir enseñanza e información religiosa de toda índole, ya sea


oralmente, por escrito o por cualquier otro procedimiento; elegir para sí, y para los menores
no emancipados e incapacitados, bajo su dependencia, dentro y fuera del ámbito escolar, la
educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.

d) Reunirse o manifestarse públicamente con fines religiosos y asociarse para


desarrollar comunitariamente sus actividades religiosas de conformidad con el ordenamiento
jurídico general y lo establecido en la presente Ley Orgánica’’.

En la STC 24/1982 se establece esta confusión por parte de los operadores jurídicos,
presentando la necesaria asistencia religiosa en la institución del vicariato castrense,
institución típica del derecho eclesiástico que consiste en aquellos ministros de culto de la
Iglesia Católica que, a su vez, son funcionarios públicos.

Artículo 522.

Incurrirán en la pena de multa de cuatro a diez meses:

1.º Los que por medio de violencia, intimidación, fuerza o cualquier otro apremio ilegítimo
impidan a un miembro o miembros de una confesión religiosa practicar los actos propios de las
creencias que profesen, o asistir a los mismos.

2.º Los que por iguales medios fuercen a otro u otros a practicar o concurrir a actos de culto
o ritos, o a realizar actos reveladores de profesar o no profesar una religión, o a mudar la que
profesen.

Artículo 523.

El que con violencia, amenaza, tumulto o vías de hecho, impidiere, interrumpiere o


perturbare los actos, funciones, ceremonias o manifestaciones de las confesiones religiosas inscritas
en el correspondiente registro público del Ministerio de Justicia e Interior, será castigado con la
pena de prisión de seis meses a seis años, si el hecho se ha cometido en lugar destinado al culto, y
con la de multa de cuatro a diez meses si se realiza en cualquier otro lugar.

Artículo 524.

El que en templo, lugar destinado al culto o en ceremonias religiosas ejecutare actos de


profanación en ofensa de los sentimientos religiosos legalmente tutelados será castigado con la
pena de prisión de seis meses a un año o multa de 12 a 24 meses.

El derecho de libertad religiosa goza de protección jurídica en el art. 53.2 CE, pues
‘‘Cualquier ciudadano podrá recabar la tutela de las libertades y derechos reconocidos en el
artículo 14 y la Sección primera del Capítulo segundo ante los Tribunales ordinarios por un
procedimiento basado en los principios de preferencia y sumariedad y, en su caso, a través del
recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional’’. Además, goza de una protección penal
específica en la Sección 2, capítulo IV, título XXI (arts. 522 a 526, además del art 22.4).

Artículo 525.

1. Incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los
sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por
escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o
ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican.

2. En las mismas penas incurrirán los que hagan públicamente escarnio, de palabra o por
escrito, de quienes no profesan religión o creencia alguna.

Artículo 526.

El que, faltando al respeto debido a la memoria de los muertos, violare los sepulcros o
sepulturas, profanare un cadáver o sus cenizas o, con ánimo de ultraje, destruyere, alterare o dañare
las urnas funerarias, panteones, lápidas o nichos será castigado con la pena de prisión de tres a cinco
meses o multa de seis a 10 meses.

Artículo 22.

4.ª Cometer el delito por motivos racistas, antisemitas, antigitanos u otra clase de
discriminación referente a la ideología, religión o creencias de la víctima, la etnia, raza o nación a la
que pertenezca, su sexo, edad, orientación o identidad sexual o de género, razones de género, de
aporofobia o de exclusión social, la enfermedad que padezca o su discapacidad, con independencia
de que tales condiciones o circunstancias concurran efectivamente en la persona sobre la que
recaiga la conducta.

En la sentencia se resuelve el litigio en la esencia del principio de aconfesionalidad del


Estado. Se ha de realizar:

- Un resumen escueto de los antecedentes, motivos que justifican el recurso y


fundamentos jurídicos (analizándolos todos) del pronunciamiento (cuál es la
cuestión objeto de litigio, se circunscribe al art. 9.4 de la ley 48/1981).
- Párrafos que no entran (no hay que leerlo): pág. 3 apartado e).
- La pág. 9 apartado 3 es MUY IMPORTANTE. Abarca la argumentación del abogado
del Estado.
- Es decir, resumen de cada uno de los bloques temáticos y una opinión personal
sobre aquellas frases o ideas que queramos.

COMENTARIO SENTENCIA 24/1982.

Lo que se quiere en esta sentencia es sacar a la palestra el debate jurídico sobre la


aconfesionalidad del Estado. Sin embargo, no hay congruencia entre los que se está pidiendo y
la verdadera norma impugnada.

La virtualidad de la sentencia está en la página 2 cuando establece: ‘‘El art. 16 de la


Constitución excluye las consecuencias enunciadas. Impide que los valores o intereses
religiosos se erijan en parámetros para medir la legitimidad o justicia de las normas y actos de
los poderes públicos e impide cualquier confusión entre funciones religiosas y funciones
estatales’’. Este párrafo donde se define la aconfesionalidad de 1982 se ha repetido en
multitud de pronunciamientos y también en el ámbito de la doctrina jurídica. Aportan por
primera vez en el ámbito jurídico lo que se entiende por aconfesionalidad.

A lo largo de la sentencia podemos ver los fundamentos que se dan en la misma,


teniendo en cuenta que la prestación de asistencia religiosa en el ámbito militar se lleva a cabo
por que los individuos que se encuentran aquí tienen una limitación física para cumplir con la
función religiosa, por ello los poderes públicos se encuentran obligados a remover obstáculos
para que todos los ciudadanos puedan ejercer su derecho de libertad religiosa. Esto no quiere
decir que no se respete la aconfesionalidad del Estado.

El propio art. 16.3 CE dice que los poderes públicos mantendrán relaciones de
cooperación con el hecho religioso para facilitar el ejercicio de un derecho fundamental, con
plenas garantías.

Ellos entienden por igualdad un principio modulador del Estado, con la obligación de
no discriminar a los ciudadanos por razón de sus creencias. Cuando los poderes públicos tienen
que poder en practica esa igualdad, no pueden dar a todos los mismo, sino dar a cada grupo
religioso un tratamiento específico con relación a sus características religiosas. En el ejercicio
práctico por parte de los poderes públicos, la asistencia religiosa en el ámbito militar se
estructura en un cuerpo de militares castrenses para que puedan hacer valer su propio
derecho de libertad religiosa, esa es la igualdad.

Ahora bien, si existe el 80% de militares budistas que necesitan asistencia religiosa, los
poderes públicos tendrán que estructurar esa demanda masiva, ahí es donde los poderes
públicos tienen que ejercer y poner en práctica la libertad religiosa.

El abogado del estado plantea que se opone al recurso argumentando los motivos de
incongruencia entre lo que se reclama, así como art 9.2 CE.

El último apunte es que la dualidad de funcionario no la adquiere el ministro de culto


por ser tal sino superar unas pruebas selectivas.

Los ponentes vieron la argumentación del abogado del estado y la copiaron en


términos diferentes, pero desestimando finalmente el recurso. Aún así, este debía
desestimarse de base, pues hay una incongruencia entre lo que decía Peces Barba y el art. que
se critica de la ley, siendo su principal objetivo crear una duda sobre la verdadera
aconfesionalidad del Estado.

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