Humanidades
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Dante, por Luca Signorelli.
El sepulcro del Doncel de Sigüenza.
Joven leyendo, de Matthias Stom.
Alegoría del oído, de Jan Van Kessel.
Actores-músicos en un mosaico de la Villa di
Cicerone en Pompeya, de Dioscórides de Samos.
Las humanidades (del latín humanitas) son un conjunto de disciplinas
académicas, que carecen de la precisión y rigor de las ciencias y están
relacionadas con la cultura humana. Existen otras denominaciones, como el
concepto de «letras», que se utilizan habitualmente por oposición a las
denominadas «ciencias» (debate de las dos culturas). No obstante, existen otras
denominaciones cuya identificación, asociación o diferenciación con la de
«humanidades» es más problemática (según la intención de quien las utilice) y
que conllevan distintas consideraciones epistemológicas y metodológicas: las de
«ciencias sociales» y «ciencias humanas». Se supone a las disciplinas
humanísticas un mayor carácter ideográfico: el estudio de particularidades sin
crear leyes o postulados generales. En su origen (los studia
humanitatis del humanismo renacentista), los saberes humanísticos o letras
humanas se definían por oposición a las letras divinas.1 Por lo
demás, humanidades, a diferencia de ciencias humanas, este de mayor
preferencia románica y germánica y de mayor solidez epistemológica, constituye
un marbete de dominante orientación anglosajona.
Como elemento básico y definitorio de la civilización occidental y del sistema
educativo tradicional (en este último también llegan a denominarse formación
humanística),2 las humanidades están especialmente vinculadas a los
denominados estudios clásicos: el arte y la cultura fundamentada en la Antigüedad
grecorromana y que con diversas adiciones a lo largo de los siglos fue
conformando el denominado canon occidental, lo que es acusado de distintos
sesgos por los críticos de esta perspectiva
(intelectualismo, machismo, eurocentrismo, obsolescencia) resumidos en la
expresión peyorativa dead white males («varones blancos muertos»).3
Considerar o no como «humanidades» o «ciencias sociales» a unas u otras
disciplinas es un problema académico que trasciende la mera consideración
organizativa o universitaria, puesto que implica la condición científica o no de unos
u otros saberes (sea cual sea el alcance de tal definición, dado que el criterio de
cientificidad tampoco es universalmente aceptado). Tal «cientificidad» es para
algunos autores precisamente lo que no pretenden buscar los saberes que aspiran
a aproximarse a la condición humana y construir la convivencia social a través
de el cultivo del pasado por medio del estudio filológico y hermenéutico.4
Entre las disciplinas o campos de estudio que pueden considerarse como parte de
las humanidades (sin que exista un consenso generalizado en ninguna
enumeración de ellas), están la filosofía, el derecho, la sociología, la antropología,
la politología, la filología (lingüística, la semiología, la literatura, la historia de la
literatura, la crítica literaria), la historia, la geografía, los estudios de arte (de artes
plásticas, las artes escénicas y la música, la musicología, la estética, la teoría del
arte, la crítica de arte), las ciencias de la
comunicación (periodismo, publicidad, documentación, biblioteconomía), entre
algunas otras.5 Paradójicamente, a pesar de la oposición terminológica inicial,
los estudios de religión («divinidades» —divinities en lengua inglesa—) y
la teología también se suelen considerar como parte de las «humanidades».
Ciencias humanas[editar]
Artículo principal: Ciencias humanas
Las ciencias humanas tratan de completar el estudio de la humanidad incluyendo
en él el origen evolutivo, la estructura del ser humano, su funcionamiento, sus
características hereditarias y su conducta, como individuos y como sociedad. En
cuanto a la evolución de la humanidad, los grandes aportes provienen de
la antropología física presentando como resultado del último episodio evolutivo al
ser humano moderno. La anatomía se fundó sobre la observación directa de la
estructura humana en Alejandría hacia el año 300 a. C. La fisiología tuvo sus
comienzos en la época en que el inglés William Harvey fue a estudiar
a Padua en 1598. La expresión ciencias morales tenía la ventaja de indicar que
tales ciencias trataban de los productos de la actividad mental del ser humano y
no tenían por objeto el estudio del organismo, pero para el siglo XVIII los autores
llamados moralistas eran en realidad psicólogos. Las ciencias humanas nacen,
según Michel Foucault, en el siglo XIX bajo un modelo de racionalidad científica.6 A
las ciencias humanas también se les llama ciencias del espíritu a partir de la
propuesta de Wilhelm Dilthey, cuyo objeto de estudio es el medio histórico cultural
en el que el ser humano está inmerso.7
El pensamiento y lenguaje humanos[editar]
En las tres grandes áreas del pensamiento humano, ha tomado forma el mundo de
las ideas: las ciencias del espíritu. Se considera que la religión es la que se ha
centrado en el espíritu, mientras que la ciencia se ha centrado en la materia.
La filosofía ha tratado de vincular a estas dos escuelas a partir de la reflexión
consciente y ha planteado recientemente una teoría que podría integrar a las tres:
el constructivismo. Para el humanismo la dignidad del hombre estaba constituida
por el poder creador del intelecto. Durante la ilustración se trató de sustituir la fe
supersticiosa y sumisa por la razón iluminada e iluminante. Las humanidades se
han centrado en las actividades netamente humanas, como son el pensamiento y
la lengua, que se sistematizan como conocimiento en la filosofía y en
la lingüística y a la vez se convierten en medios para que el ser humano desarrolle
autoconciencia. El estudio del pensamiento y el lenguaje como cognición, y por
tanto de los símbolos y las representaciones, dio origen a la ciencia cognitiva.8
Para Howard Gardner el lenguaje y las matemáticas son dos de
las inteligencias compartidas por todos los seres humanos, sistemas de significado
ideados culturalmente para procesar formas importantes de información.9 En
la educación se han desarrollado estas inteligencias mediante la lectura,
la escritura y el cálculo. Desde la pedagogía también se plantea
el constructivismo como una forma de integrar las formas de aprendizaje que han
sido privilegiadas en la adquisición del conocimiento. Por lo tanto las humanidades
son las disciplinas que estudian al hombre y su comportamiento en la sociedad.
Edgar Morin plantea que en la educación del futuro es necesario enseñar
la condición humana y propone diversas tríadas, llamadas por él bucles, que dan
soporte al concepto de lo humano como son: cerebro-mente-cultura, razón-afecto-
impulso, individuo-sociedad-especie. Termina su libro invitando a la continuación
de la hominización en humanización, vía ascenso a la ciudadanía terrestre.10