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PEC 1 Prehistoria I 2021-22

Este documento describe el fósil de un cráneo de Paranthropus boisei de 1,7 millones de años de antigüedad. Explica las características del género Paranthropus y cómo se diferencia de otros géneros como Homo y Australopithecus. También resume los principales hallazgos que definieron a las tres especies conocidas de Paranthropus.

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PEC 1 Prehistoria I 2021-22

Este documento describe el fósil de un cráneo de Paranthropus boisei de 1,7 millones de años de antigüedad. Explica las características del género Paranthropus y cómo se diferencia de otros géneros como Homo y Australopithecus. También resume los principales hallazgos que definieron a las tres especies conocidas de Paranthropus.

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PEC 1. PREHISTORIA I.

CURSO 2021-22

Alumno: Luis Javier Mosterio Agra. Centro Asociado: Pontevedra

EJERCICIO 1

La lámina muestra el fósil de un cráneo perteneciente al género Paranthropus, especie


Paranthropus Boisei, concretamente el denominado KNM-ER 406, cuyos restos fueron
encontrados por Richard Leakey y H. Mutua en el yacimiento de Koobi Fora (Kenya) en 1969,
estimándose su edad en 1,7 millones de años.

El género Paranthropus constituye una rama evolutiva de homininos paralela al género Homo.
Y ahí radica su importancia y verdadero significado, puesto que el reconocimiento
generalizado que en la actualidad la comunidad científica otorga al mismo ha resultado
decisivo para descartar la visión tradicional de la existencia de un único linaje humano, en
favor de otra con varias líneas paralelas, todas ellas extinguidas excepto la que conduce al
Hombre Anatómicamente Moderno u Homo sapiens.

Los cambios geológicos y climáticos que se produjeron en el Este de áfrica en el período


comprendido entre los 3 y 2 Ma provocaron una retirada de los bosques cerrados que
predominaban por toda la región y la aparición, en su lugar, de grandes extensiones de
sabanas, con lo cual, la especie el Australopithecus afarensis, que habitaba dicho medio desde
los 3,9 Ma, solo pudo persistir en las nuevas condiciones experimentando un proceso evolutivo
que dio lugar a la aparición de un nuevo género, los Parántropos, que se extendieron por el
Este y sur de África durante más de un millón de años, conviviendo con las primeras especies
del género Homo.

Aunque los Parántropos tenían casi la misma capacidad craneal que sus predecesores, los
Australopithecus, o poco más (en torno a 500-600 cm cúbicos), son varios los rasgos evolutivos
que los distinguen de estos y que han llevado a encuadrarlos en géneros diferentes:

- Una bipedestación más afirmada, con las piernas más largas y los brazos más cortos, al
contrario de lo que sucedía con los Australopithecus, que aún trepaban a los árboles y se
desenvolvían en un medio mixto, arborícola y terrestre. Esto lo confirma el haberse podido
constatar que el foramen magnum (orificio en la parte inferior del cráneo que permite
conectar el cerebro con la médula espinal) de los Paranthropus estuviera casi tan adelantado
como en los humanos modernos.

- Un aparato masticador muy desarrollado, con molares de un tamaño mucho mayor que el de
los humanos actuales y con unos premolares con aspecto de muelas (molariformes). Todo ello
lleva a pensar que necesitaban triturar el alimento en mayor medida que los individuos de
otros géneros, debido al hábitat en que se desenvolvían, con sabanas de vegetales duros. Ese
potente aparato masticador necesita también de una fuerte musculatura que lo pueda mover
y esto se aprecia en el cráneo analizado, en el que se observa una acusada cresta sagital, en la
parte superior del cráneo, en la que irían insertos dichos músculos. Este elemento es uno de
los rasgos más característicos y definitorios de los Parántropos, que permite identificar sus
cráneos, especialmente de los machos. Lo mismo se puede decir de los arcos cigomáticos,
parte del cráneo que se encuentra en ambos laterales y en los que se insertan músculos
relacionados con la mandíbula y la masticación. Se aprecia en la figura lo desarrollados que
están y cómo abultan hacia fuera. Esta característica daba a las caras de los ejemplares de la
especie un aspecto peculiar y definitorio, pues tenían una fisonomía facial más bien plana,
ancha y muy alta, con un rostro no prognato. En el cráneo se observan también unas cuencas
orbitales grandes y redondeadas, así como el torus supraorbital (arcos óseos que están por
encima de las órbitas oculares) muy acusado.

-Un bimorfismo sexual muy acentuado, con las hembras de menor tamaño que los machos y
con los elementos craneales definitorios de la especie (cresta sagital, arcos cigomáticos, torus
supraorbital) no tan desarrollados.

La historia de los hallazgos de los fósiles del género Paranthropus es peculiar y representa un
capítulo de suma importancia para la actual concepción de la evolución humana. Cabe decir
también que los sucesivos hallazgos fueron dando lugar a las tres especies de Paranthropus
que se conocen.

Los primeros hallazgos los hizo el paleontólogo sudafricano Robert Broom en 1938, en las
cuevas de Kromdraai y de Swartkrans, cerca de Johanesburgo. El análisis de los restos
encontrados daría lugar a la creación del género Paranthropus, al apreciar en ellos unas
características diferentes a las del Autralopithecus africanus, según se ha definido más arriba.
Además del género, se definió en este momento la primera especie del mismo, el
Paranthropus Robustus, llamado así por ser sus huesos muy anchos. Estos restos fueron
posteriormente datados con una antigüedad de 1,8-1,5 Ma.

En 1959, los Leakey (matrimonio de paleontólogos, precursores de las excavaciones en Kenya y


Tanzania) hallaron en el famoso yacimiento FLK, en la garganta de Olduvay, cientos de
fragmentos de un cráneo (OH5) que, al ser reconstruido, mostró la misma capacidad craneal
que los Australopithecus pero unos rasgos diferentes, por lo que inicialmente se pensó que se
trataba del tan buscado eslabón perdido entre aquellos y el género Homo, por lo que se asignó
a una nueva especie denominada Zinjanthropus boisei. Sin embargo, en 1960 se pudo datar
científicamente su antigüedad en 1,75 Ma, lo que causó estupor, pues suponía retrotraer muy
atrás el origen del linaje humano. Fue así como se transfirió el hallazgo al género
Paranthropus, creado por R. Broom en 1938 y a la especie Paranthropus boisei, pasando a
considerarse al mismo como paralelo al Homo. Esto se confirmó en 1964 cuando en este
mismo yacimiento se encontraron restos de Homo habilis, confirmándose así que ambas
especies convivieron y constituyeron ramas paralelas de la evolución humana.

En 1969 Richard Leakey y H. Mutua, como ya se indicó anteriormente, descubrieron en el


yacimiento de Koobi Fora (Kenya) el cráneo KNM-ER 406, que figura en la lámina y, además, en
1970 encontraron otro cráneo más (KNM-ER 732), de la misma especie pero de una hembra,
siendo datados ambos en 1,7 Ma. Ya en 1975 se encontraron en este mismo yacimiento y en el
mismo nivel estratigráfico restos de un espécimen de Paranthropus boisei de otros de Homo
erectus, pasando a ser este el primer caso documentado de la coexistencia de diferentes
especies de homininos en el mismo área geográfica, circunstancia que cambió radicalmente la
visión tradicional, que se venía admitiendo, de la existencia de un único linaje humano por la
que hoy se acepta con carácter generalizado de un árbol con varias ramificaciones de géneros
y especies.
Por último, la tercera de las especies del género Parántropo es el Paranthropus aethiopicus,
originada tras el descubrimiento de un cráneo en la orilla oeste del Lago Turkana, por A.
Walker en 1985, llamado “el cráneo negro” por su coloración, el cual también se atribuyó
inicialmente al género Australopithecus, si bien finalmente el fósil, que se dató en unos 2,5
Ma, se encuadró, por sus características en el género Paranthropus.

Las pistas fósiles de los Parántropos desparecen a partir de 1 Ma, existiendo diversas teorías
en cuanto a las causas de su extinción.

La visión tradicional, admitida hasta principios de este siglo, sostenía que esta especie era
especialista, es decir, se habrían especializado en el consumo de una dieta consistente en
vegetales duros, como semillas y frutos secos, alimentos de baja calidad que abundaban en un
entorno más o menos árido, sin embargo a partir de hace 1,5 Ma el planeta sufrió una serie de
ciclos glaciares, lo que modificó el hábitat incluso en el continente africano. Los Paranthropus,
debido a esa especialización, lo cual quedaba demostrado por su peculiar aparato masticador,
no supieron adaptarse a las nuevas condiciones alimenticias, cosa que sí hicieron los primeros
representantes de Homo, los Homo habilis, porque eran generalistas, tenían en su dieta mayor
variedad de alimentos, como la carne.

Esta versión sufrió una revisión crítica en 2004, a raíz de los estudios publicado por los
paleoantropólogos Bernard Wood y David Strait, que concluían que los Parántropos también
eran generalistas, aunque más enfocados al consumo de vegetales, y que pudieron ser otros
factores, además del factor dietético, los causantes de la desaparición de unos y del éxito de
los otros, tales como la mejor tecnología en la fabricación de herramientas, la organización
social o la capacidad de aprendizaje.

Con todo, aunque los Paranthropus hubiesen desparecido y no formen parte de la línea
evolutiva humana, su existencia sirvió para desechar hipótesis que hasta entonces se habían
dado por válidas, como la del linaje único en la evolución humana o la existencia de un eslabón
perdido que explicaría dicha hipótesis.

Bibliografía/Webgrafía:

- RIPOLL LÓPEZ, SERGIO (coord.) Y OTROS. (2020): Prehistoria I. Las primeras etapas de la
Humanidad. Editorial Centro de Estudios Ramón Areces. Madrid.

- LA PREHISTORIA Y SU METODOLOGÍA (2º edición (2014). Autor/es: Hernando Grande,


Amparo ; Ripoll López, Sergio ; Maillo, J.M: ; Ana Fernández Vega ; Jesús F. Jordá ; Francisco
J. Muñoz ; Quesada López, José Manuel. Editorial Universitaria Ramón Areces.

- Cráneo de Paranthropus Boisei. Museo Arqueológico Nacional (texto Elena Gil Donoso,
adaptación Dani Fernández). http://www.man.es/man/dam/jcr:2c0239fb-f886-4279-bb94-
15c965f27825/01-20210510-paranthropus-bosei.pdf.

- Human fossils. Species. Paranthropus boisei. Smithsonian National Museum of Natural


History. https://humanorigins.si.edu/evidence/human-fossils/species.
EJERCICIO 2

La lámina muestra un bifaz hallado en el Sur de Inglaterra, datado entre hace 500.000 y
180.000 Ma y perteneciente, por tanto, al Paleolítico Inferior. El material es sílex (pedernal) y,
según la ficha del objeto, a cargo del British Museum, tiene unas dimensiones de unos 19 cm
de alto por 8 de ancho y una sección de 4,5 cm, pesando 572 gr.

Análisis tipológico:

Los bifaces, también denominados hachas de mano, son el fósil director de la industria lítica
Achelense o Modo 2.

El Achelense es la gran cultura típica del Paleolítico Inferior, concretamente del Paleolítico
Inferior Clásico, mientras que el Olduvayense y el Pebble Culture pertenecen al Paleolítico
Inferior Arcaico. No es la única herramienta lítica que se documenta en este período, pues
también se producían raederas, puntas, hendedores y bolas. También se han encontrado
bifaces del Paleolítico Inferior Arcaico, pero más escasos y rudimentarios.

El homínido al que se asocia esta herramienta es el Homo erectus, denominación genérica que
se desdobla en otras varias en función del continente donde se localice. Así, en África, de
donde procede la especie, se conoce como Homo ergaster, y se sitúa en torno a 1,7 Ma,
mientras que en Europa, continente al que llegaría en torno a 800.000 años BP se conoce
como Homo heidelbergensis. Hoy es aceptado que Homo erectus salió de África y se extendió,
junto con su industria, por toda Eurasia, llegando al principio de forma esporádica y después
de forma generalizada, en torno a 500.000 años BP, a toda la Europa que quedaba por debajo
de la línea de hielo permanente, lo que incluye la mitad sur de la isla de Gran Bretaña, a donde
pudieron llegar desde el continente porque en épocas de glaciaciones la línea del mar estaría
muy por debajo de la actual, siendo posible cruzar fácilmente entre continentes o islas
próximas.

Puede afirmarse, por tanto, que se trata de una herramienta fabricada por Homo
Heidelbergensis afincados, seguramente, en terrazas fluviales o costeras del sur de Inglaterra,
zona esta en la que son numerosos los hallazgos del Achelense.

Análisis tecnológico:

Como se aprecia en la lámina, se trata de una herramienta con forma almendrada o de


lágrima, bastante grande, de casi 20 cm de largo y más de medio kilo de peso, de sílex,
redondeada en el extremo proximal, que se va estrechado progresivamente hasta el extremo
distal.

La materia prima de la que se parte es un nódulo o núcleo de sílex, es decir, un canto rodado
más o menos de un tamaño medio y se procede al tallado mediante percusión directa sobre las
zonas periféricas del mismo, utilizando al principio un percutor duro, que será un canto más
pequeño y manejable, de forma redondeada. La percusión se realiza golpeando con fuerza en
trayectoria descendente y en ángulos de entre 90 y 100 grados de inclinación sobre los
bordes.
En una segunda fase se retoca la pieza con un percutor blando, cuya utilización se extendió
durante el Achelense medio y que suelen ser de asta de ciervo, lo que permite obtener útiles
de menor grosor y con filos más agudos.

La pieza obtenida finalmente es simétrica y con filos por ambas caras, y también es posible que
permanezca algún pequeño resto de cortex (capa externa del núcleo). Esta búsqueda de la
simetría podría responder a una incipiente intención estética, es decir, quizá se trate de una
primera manifestación artística, en un ámbito técnico.

Análisis funcional:

Los bifaces eran una herramienta genérica, que se podían utilizar para cortar, raspar o
agujerear diversos materiales como madera o partes de animales. Incluso para cavar,
despellejar, etc… Normalmente se utilizaban directamente con las manos, aunque en épocas
más avanzadas, en las que eran más pequeños y elaborados, se podían incluso enmangar.

Algunos ejemplares realmente bien elaborados, de hechura muy refinada, ante los que es más
evidente apreciar una intención estilística o artística, han sido hallados en lugares que parecen
ser cementerios, lo que podría atribuirles alguna función simbólica, aunque se trata de meras
especulaciones.

Bibliografía/Webgrafía

- RIPOLL LÓPEZ, SERGIO (coord.) Y OTROS. (2020): Prehistoria I. Las primeras etapas de la
Humanidad. Editorial Centro de Estudios Ramón Areces. Madrid

- Achelense o Modo 2 o Early Stone Age:


http://paleoantropologiahoy.blogspot.com/2013/03/achelense-o-modo-2.html.
Paleoantropología Hoy. Actualidad y difusión de las investigaciones paleoantropológicas.

- Cómo se hace un bifaz: https://www.youtube.com/watch?v=3cX3lpjWxbQ. Realización:


Pascal Magontier. 2002.

- La industria lítica:modos y tecnologías: https://www.youtube.com/watch?v=DLeR2U6MIeQ.


Fundación Palarq.

-¿Cómo se hace un bifaz?: https://www.youtube.com/watch?v=AsMvFtT8pHE. José Manuel


Maíllo Fernández.

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