Español
Español
Revisión y Rediseño:
Profr. Miguel Ángel Urquizo Félix
Profr. Luis Fernando Mazcorro Ramos
Profr. René Bañuelos Bañuelos
Elementos estructurales y metodológicos
11
1.1 Enfoque
Las propuestas curriculares impulsadas a partir de 1993 han tenido como prioridad que los alumnos participen en
situaciones comunicativas (oralidad, lectura y escritura), con propósitos específicos e interlocutores concretos.
Consecuentemente, el acercamiento de los alumnos al conocimiento y el uso eficiente de diversos tipos textuales
adquiere relevancia; por lo que a partir de dicha reforma curricular, y hasta la fecha, se da un importante avance en la
concepción del aprendizaje y la enseñanza de la lengua.
Algunas de las concepciones en las propuestas curriculares en Español, iniciadas en 1993, y que prevalecen en la
propuesta actual son:
Los alumnos son sujetos inteligentes susceptibles de adquirir, a partir de procesos constructivos, el
conocimiento y los usos de las diferentes manifestaciones sociales del lenguaje.
La lengua, oral y escrita, es un objeto de construcción y conocimiento eminentemente social; por lo que las
situaciones de aprendizaje y uso más significativas se dan en contextos de interacción social.
El lenguaje en la escuela tiene dos funciones: es un objeto de estudio y un instrumento fundamental para el
De esta manera, el enfoque que se ha desarrollado desde 1993 en los programas de Español se mantiene en la propuesta
actual para primaria.
13
1.2 Estructura
La finalidad del campo de formación Lenguaje y comunicación es el desarrollo de competencias comunicativas a partir del
uso y estudio formal del lenguaje, en la Educación Básica se busca que los alumnos:
Aprendan y desarrollen habilidades para hablar.
Escuchen e interactúen con los otros.
Identifiquen problemas y soluciones.
Comprendan, interpreten y produzcan diversos tipos de textos, los transformen y creen nuevos géneros y
formatos; es decir, reflexionen individualmente y en colectivo acerca de ideas y textos.
Es importante reconocer que cada alumno posee conocimientos y experiencias, en estas intervienen su contexto cultural
y social. Actualmente y de acuerdo con los avances que ha tenido la humanidad, se puede afirmar que el aprendizaje de la
lectura y la escritura hace cinco décadas no significaba lo mismo que en la actualidad. La habilidad lectora en el siglo XXI
está determinada por significados diferentes, en el siglo XX la lectura traducía predominantemente secuencias y
lineamientos convencionales, en la actualidad es el sustento para el aprendizaje permanente, donde se privilegia la
lectura para la comprensión y como herramienta fundamental para la búsqueda, la reflexión, la interpretación y el uso de
Reorganización Curricular: Español
la información. La velocidad y la intensidad con la que se han producido los conocimientos y avances científicos a partir de
los últimos cincuenta años del Siglo XX y lo que va de este siglo, demanda que la escuela promueva habilidades lectoras
superiores que permitan al alumno utilizar de manera eficaz el conocimiento para resolver los desafíos de un entorno en
el que el cambio y la transformación son parte de lo cotidiano y divisa del presente siglo.
Lo anterior tiene consecuencias en el método y la didáctica, porque se transita, a lo largo de las décadas, de las marchas
sintéticas a un análisis intencionado de la lengua. Hoy en día es necesario hablar de las prácticas sociales y culturales del
lenguaje, consideradas como formas de interacción entre los seres humanos y los productos que ellos generan desde que
éstos han sido capaces de comunicarse entre sí. Comprender y actuar en consecuencia es tarea de la escuela. En la
Educación Básica el acercamiento a contextos reales para el uso y estudio del lenguaje se inicia en preescolar y continúa
en primaria y secundaria, propiciando oportunidades para que todos los alumnos avancen, de acuerdo con las
particularidades de cada nivel educativo, en el uso del lenguaje y el desarrollo de competencias comunicativas y lectoras.
Reconocer que los alumnos ingresan a la escuela con conocimientos y experiencias previas sobre el lenguaje y la lectura,
le implica al docente trabajar de manera sistemática sobre las convencionalidades y especificidades sobre su uso, el
desarrollo de las competencias comunicativas y de las habilidades digitales.
De acuerdo con los planteamientos anteriores, se propone el desarrollo de proyectos didácticos del lenguaje a fin de
colocar en el contexto de la vida cotidiana las diversas formas y usos del lenguaje y de la comunicación.
14
Competencias específicas de la asignatura de español
Con el trabajo en esta asignatura se espera que los alumnos desarrollen competencias comunicativas, concebidas como la
capacidad de una persona para comunicarse eficientemente, lo que incluye tanto el conocimiento del lenguaje como la
habilidad para emplearlo. Las siguientes competencias específicas de la asignatura contribuyen al desarrollo de las
competencias para la vida y al logro del perfil de egreso de la Educación Básica.
Competencias comunicativas
-Emplear el lenguaje para comunicarse y como instrumento para aprender.
Se busca que los alumnos empleen el lenguaje para interpretar, comprender y transformar el mundo, obteniendo nuevos
conocimientos que les permitirán seguir aprendiendo durante toda la vida; así como para que logren una comunicación
eficaz y afectiva en diferentes contextos y situaciones, lo que les permitirá expresar con claridad sus sentimientos, ideas y
opiniones de manera informada y apoyándose en argumentos, y sean capaces de discutir con otros respetando sus
puntos de vista.
15
Estas competencias constituyen un referente específico de las habilidades, los conocimientos, las actitudes y los valores
que los alumnos desarrollan a lo largo de la Educación Básica, a través del logro de los aprendizajes esperados. El
concepto de competencia no sólo implica la acumulación de conocimientos, sino su puesta en práctica, es decir, su
movilización. Por ello, se ha optado por los proyectos didácticos como la modalidad de trabajo en la asignatura, los cuales
son complementados por las actividades permanentes que desarrolla el docente en el aula.
Organización de las prácticas sociales del lenguaje en ámbitos
Las prácticas sociales del lenguaje se han agrupado en tres ámbitos: Estudio, Literatura y Participación social. Esta
organización surge de las finalidades que las prácticas tienen en la vida social; si bien, no suelen estar estrictamente
delimitadas, para fines didácticos se han distribuido de la manera siguiente. En cada uno de los ámbitos la relación entre
los individuos y los textos adquiere un matiz particular.
Ámbito de Estudio. Las prácticas sociales del lenguaje agrupadas en este ámbito tienen el propósito de apoyar a los
alumnos en el desempeño de sus estudios, para que puedan expresarse oralmente y por escrito en un lenguaje formal y
académico. Desde esta perspectiva, los encaminan a leer y escribir para aprender y compartir el conocimiento de las
ciencias, las humanidades y el conjunto de disciplinas; así como a apropiarse del tipo de discurso en el que se expresan.
Por ello, algunas de las prácticas en este ámbito se vinculan directamente con la producción de textos propios de las
Reorganización Curricular: Español
asignaturas que integran el campo de formación Exploración y comprensión del mundo natural y social.
Ámbito de Literatura. En este ámbito las prácticas se organizan alrededor de la lectura compartida de textos literarios;
mediante la comparación de las interpretaciones y el examen de las diferencias los alumnos aprenden a transitar de una
construcción personal y subjetiva del significado a una más social o intersubjetiva; amplían sus horizontes socioculturales,
y aprenden a valorar las distintas creencias y formas de expresión. En este ámbito se trata de destacar la intención
creativa e imaginativa del lenguaje, también se plantean maneras sistemáticas de trabajar los textos, por lo que seguir un
tema, género o movimiento literario son prácticas de lectura que ofrecen la posibilidad de comparar los patrones del
lenguaje y comprender su relación con las distintas manifestaciones literarias.
Ámbito de Participación social. Todo ser humano es sujeto de derecho desde el momento mismo de su nacimiento. La
participación civil, social y política se corresponde con tres modos de ejercer la ciudadanía; por eso, es legítimo formar a
los alumnos como ciudadanos. La Educación Básica debe dirigirse a hacer de ellos personas responsables y capaces de
participar en la construcción de la sociedad. En el ámbito de Participación social, las prácticas sociales del lenguaje tienen
como propósito ampliar los espacios de incidencia de los alumnos y favorecer el desarrollo de otras formas de
comprender el mundo y actuar en él. Por eso, se han integrado diversas prácticas relacionadas con la lectura y el uso de
documentos administrativos y legales, así como otras que implican la expresión y defensa de la opinión personal y la
propuesta de soluciones a los problemas que analizan.
16
1.3 Metodología
Ambiente de aprendizaje propicio para el desarrollo de competencias de español
Para entender la idea de proyectos didácticos en el marco de los programas de Español y para no confundirlos con otras
modalidades o maneras de abordar esta estrategia didáctica desde otras perspectivas o asignaturas, es necesario asociar
17
Los proyectos didácticos son actividades planificadas que involucran secuencias de acciones y reflexiones coordinadas e
interrelacionadas para alcanzar los aprendizajes esperados que, en el caso de la asignatura de Español, favorecen el
desarrollo de competencias comunicativas.
En el trabajo por proyectos, los alumnos se acercan a la realidad, al trabajar con problemas que les interesan. Esta forma
de trabajo les permite investigar, proponer hipótesis y explicaciones, discutir sus opiniones, intercambiar comentarios con
los demás y probar nuevas ideas.
En el desarrollo de un proyecto se identifican tres grandes momentos: inicio, desarrollo y socialización. El trabajo por
proyectos didácticos permite a los alumnos acercarse gradualmente al mundo de los usos sociales de la lengua, pues en
cada momento se requiere que movilicen conocimientos previos y aprendan otros, trabajando con situaciones cercanas a
la cotidianeidad escolar, de manera que aprenden a hacer haciendo. Con esta organización del trabajo en el aula, los
alumnos obtienen mayores logros que con otras formas de enseñanza, ya que en los proyectos didácticos el trabajo
colaborativo y los intercambios comunicativos son elementos fundamentales que se adecuan a las características que
tienen las prácticas sociales del lenguaje.
Con los proyectos didácticos se vincula el conocimiento del funcionamiento del lenguaje escrito con las actividades
significativas para los alumnos, propiciando que enfrenten situaciones comunicativas que favorezcan el descubrimiento
Reorganización Curricular: Español
de la funcionalidad de los textos y el manejo de los elementos que se requieren para comunicarse en cualquier ámbito
social. El trabajo por proyectos en la asignatura de Español se fundamenta en:
• Lograr que la lectura y la escritura en la escuela sean analizadas y desarrolladas tal como se presentan
en la sociedad.
• Propiciar que los alumnos enfrenten situaciones comunicativas que favorecen el descubrimiento de la
funcionalidad de los textos.
• Generar productos a partir de situaciones reales que los acerquen a la lectura, producción y revisión
b) Actividades permanentes
Estas actividades se desarrollan antes, durante y después de los proyectos didácticos, pues son elementos
complementarios que el docente desarrolla cuando lo considere necesario, en función del conocimiento que tenga sobre
las necesidades y desarrollo particular del grupo. Su propósito es impulsar el desarrollo de las habilidades lingüísticas de
los alumnos dirigidas a fortalecer sus prácticas de lectura y escritura; ofreciendo mayor libertad para que desarrollen de
acuerdo con sus preferencias y previos acuerdos con sus compañeros y maestros, algunas actividades relacionadas con la
interpretación y producción de textos orales y escritos: organizar un cineclub en la escuela, comentar diversas noticias de
su interés, dedicar un espacio a la lectura de textos seleccionados por los propios alumnos, etc.
18
Es importante que el maestro planifique y lleve a cabo de manera sistemática este tipo de actividades ya que contribuyen
a que los alumnos exploren y tengan diversas experiencias acerca de las prácticas sociales del lenguaje. Al respecto
conviene tener presente que en la vida cotidiana existen prácticas del lenguaje que las personas desarrollan de manera
frecuente y que tienen formas, espacios y características específicas: por ejemplo, hay quienes leen todos los días las
noticias en los diarios, hay personas que dedican un tiempo específico y de manera periódica a ver películas; otras se
dedican a leer una novela en ratos que destinan especialmente para ello.
La formación lectora efectiva se basa en programas balanceados que integran diferentes componentes: diversos textos,
discusiones entre el profesor y los estudiantes, estrategias de análisis y comprensión en procesos de lectura grupal e
individual, actividades de escritura, tales como la redacción de cuentos. Lo que implica la integración de todos los
procesos de lenguaje: leer, escribir, hablar, escuchar, a lo que se suma la aplicación de una gran variedad de técnicas de
evaluación.
Actividades permanentes
Como complemento del trabajo por proyectos, el programa propone la realización de actividades permanentes con la
intención de impulsar el desarrollo de las habilidades lingüísticas de los alumnos dirigidas a fortalecer sus prácticas de
La denominación de actividades permanentes proviene del hecho que se desarrollan de manera continua a lo largo del
ciclo escolar y se realizan regularmente; no obstante, pueden variar durante el ciclo, repetirse o ser objeto de
reelaboración, en función de las necesidades del grupo.
Las actividades permanentes se desarrollan antes, durante y después de los proyectos didácticos, ya que son elementos
complementarios que el docente desarrolla cuando lo considere necesario, en función del conocimiento que tenga sobre
las necesidades y desarrollo particular del grupo.
El docente selecciona el momento más adecuado para implementarlas, de acuerdo con las necesidades de sus alumnos y
de la etapa en que se encuentren respecto de la apropiación del sistema de escritura, de tal manera que una misma
actividad permanente podrá ser desarrollada por el grupo más de una vez si se considera necesario; incluso se podrá
trabajar con un grupo específico de alumnos una actividad en particular que se considere importante para su aprendizaje
y otra para un grupo diferente de alumnos.
Se busca que la lectura y la escritura se conviertan en un espacio donde los alumnos estén en contacto permanente con
los textos y desarrollen estrategias de comprensión lectora para el análisis y manejo de la información e incrementen sus
recursos discursivos, al mismo tiempo que desarrollan una actitud favorable hacia la lectura y producen textos para
expresarse libremente.
19
Dada la diversidad de las actividades permanentes, algunas requerirán de más tiempo que otras para su realización;
asimismo, algunas de ellas se realizan de manera más frecuente; por ejemplo, se espera que la lectura en voz alta de
textos extensos, como cuentos o novelas del interés de los alumnos, tome un tiempo breve (alrededor de 15 minutos),
pero se realizan diariamente durante el periodo que lo requiera el texto; mientras que en el caso de llevar a cabo un
debate sobre un tema de interés o elaborar un resumen se realiza en una sesión, aunque es necesario considerar más
tiempo.
administrar tareas y corregir el trabajo de los alumnos. Para promover el aprendizaje y el uso del lenguaje escrito, la
intervención docente bajo este enfoque supone, entre otros roles, asumirse como facilitador y guía para:
• Promover el trabajo de reflexión y análisis de los textos por parte de los alumnos al plantear preguntas o
hacer aseveraciones que les permitan identificar algún aspecto de lo que leen o cómo leen; alentar a los
alumnos a dar explicaciones; retarlos a lograr apreciaciones cada vez más objetivas mediante de la
confrontación con los propios textos o con opiniones de sus compañeros.
• Mostrar a los alumnos las estrategias que usa un lector o escritor experimentado, con el fin de hacer
evidentes las decisiones y opciones que se presentan al desarrollar estas actividades. En este sentido, el
docente es un referente para los alumnos y les facilita la relación con la lengua escrita.
• Dar a los alumnos orientaciones puntuales para la escritura y la lectura. Ayudarlos a centrarse en las etapas
particulares de la producción de textos, como la planeación y corrección, y a usar estrategias específicas
durante la lectura, por ejemplo, realizar inferencias, crear o comprobar hipótesis, entre otras.
• Fomentar y aprovechar la diversidad de opiniones que ofrece el trabajo colaborativo y equilibrarlo con el
trabajo individual; lo que da oportunidad para que los alumnos logren el máximo aprendizaje posible.
• Estimular a los alumnos a escribir y leer de manera independiente sin descuidar la calidad de su trabajo.
20
En cuanto a la promoción de la expresión oral, el docente deberá considerar los siguientes aspectos:
Garantizar la creación de oportunidades para que todos los alumnos expresen sus
ideas, identifiquen sus necesidades y las expresen de manera clara y respetuosa.
Fomentar que expongan sus ideas o procedimientos (acertados o incorrectos), sin
temor a la censura.
Ayudarlos a escucharse entre ellos, respetando turnos de habla, a que platiquen de sus
experiencias y aprovechen la información de que disponen.
Apoyarlos para resolver problemas a través del lenguaje, la exposición de necesidades
o sentimientos, la negociación y el establecimiento de acuerdos.
Diseñar, planear y ensayar actividades ex profeso para la exposición de temas, con el
fin de lograr progresivamente mejores resultados.
Con esta labor de facilitador, se espera que los alumnos dispongan de oportunidades para el aprendizaje de los
contenidos propios de la asignatura, aprovechando la riqueza que les proporciona el intercambio con sus compañeros.
Una preocupación de la mayoría de los docentes es la organización del tiempo escolar, por lo que el cumplimiento de los
propósitos, los contenidos y los aprendizajes esperados de los programas demanda una distribución del tiempo de clase
en momentos diferenciados de trabajo (proyectos didácticos o actividades permanentes), así como la organización de la
clase en actividades grupales, en equipo o individuales.
La apropiación de los conocimientos involucrados en las prácticas del lenguaje depende de las oportunidades para
participar en diferentes actos donde se hable, lea y escriba. Para muchos alumnos la escuela constituye el espacio
privilegiado donde esto es posible, por tanto el docente debe promover que participen en eventos comunicativos reales
en los cuales existan productos lingüísticos que satisfagan diferentes necesidades.
Durante el desarrollo de un proyecto didáctico las diferentes maneras de trabajo que pueden darse son las siguientes:
• Trabajo en grupo.
El docente favorece la participación de todos los integrantes del grupo al desarrollar una actividad, propuesta
o punto de vista. El valor de esta interacción reside en la oportunidad que brinda el planteamiento de un
problema nuevo para generar la reflexión de los alumnos; o para aprovechar diferentes respuestas u
opiniones infantiles para enriquecer las oportunidades de reflexionar acerca del problema.
21
• Trabajo en pequeños grupos.
Organizados en equipos, 2 los alumnos pueden enfrentar retos de escritura y lectura con un nivel de mayor
profundidad que el que pudieran lograr trabajando de manera individual o grupal. En esta forma de trabajo se
recuperan los momentos más importantes del aprendizaje escolar, ya que se pueden confrontar
puntualmente sus perspectivas acerca de un problema y ampliar su repertorio de respuestas. Bajo esta
modalidad de trabajo, los alumnos aprenden a ser responsables de una tarea y a colaborar con otros
aportando el máximo esfuerzo en su trabajo. Dentro de los proyectos didácticos se sugiere el trabajo
cooperativo diferenciado, es decir, los integrantes de un equipo realizan actividades diferentes, pero
coordinadas para el logro de una tarea; por ejemplo, asumir roles simultáneos para dictar, escribir y corregir
un texto. Aquí, la capacidad de coordinación del docente es fundamental, ya que deberá dar instrucciones
precisas y monitorear, de manera simultánea, el trabajo de todos los equipos.
• Trabajo individual.
Resulta útil para evaluar las posibilidades reales de los alumnos al leer o escribir un texto y conocer sus estilos
y formas de trabajar. Las respuestas individuales de los alumnos también pueden aprovecharse para iniciar la
ejecución de estrategias y resolver un problema, o bien, para confrontar estrategias en el trabajo colectivo,
posteriormente.
Reorganización Curricular: Español
Si bien se pretende que a lo largo de la educación primaria y secundaria los alumnos tengan muchas y variadas
oportunidades para elaborar textos propios, la reflexión sobre la lengua escrita también requiere momentos en que el
docente modela el trabajo en función de los tipos de texto y de la práctica social que se estudia. Este tipo de trabajo
puede darse de dos formas:
1.- Actividades en que los alumnos lean textos de autores expertos y los empleen como guía o modelo. Después
de varias lecturas, los alumnos infieren los rasgos del tipo textual o recursos lingüísticos del autor para tratar de
realizar un texto semejante o análogo.
2.- Actividades de escritura colectiva en que el docente funja como modelo. En esta modalidad el docente hace
explícitas las decisiones que toma al escribir un texto con la intención de que los alumnos observen y analicen
los diferentes problemas que enfrenta un escritor y las estrategias que emplea para resolverlos.
22