Enseñanzas de Ramana Maharshi
Texto extraido del libro: “Sé lo que eres”
Introducción
Ramana Maharshi a la edad de 16 años abandonó su familia guiada por un
impulso interior que lo condujo hasta la montaña sagrada de Arunaxala.
“Había realizado el ser mediante una experiencia propia de que nada existe a
parte de una consciencia indivisible universal, conciencia que experimentó
en su forma no manifiesta como la apariencia del universo”.
Estando en casa de su tio en Madurai, repentinamente le vino un intenso
miedo a la muerte. Durante los siguientes minutos pasó por una experiencia
de muerte través de la cual se volvió consciente por primera vez de su
naturaleza real imperecedera y que no estaba relacionada con el cuerpo ni
con la mente o personalidad. Si algunos han alcanzado ese este estado
temporalmente, la experiencia de Ramana fue permanente e irreversible.
Después de 6 semanas de ocultar tal estado abandonó el hogar de su tio
para dirigirse a Arunaxala, convencido del poder espiritual que emanaba la
montaña.
Después de algunos años de vivir allí su conciencia interna empezó a
manifestarse como una radiación espiritual externa. En lugar de ofrecer
respuestas verbales fomentaba el poder del silenció el cual aquietaba las
mentes de quienes estaban en armonía con él, transmitiendo una
experiencia directa del estado en que él mismo se encontraba.
Años después accedió a dar su enseñanza en forma verbal, pero aun así su
instrucción en silencio estaba disponible para aquellos que pudieron entrar
en contacto y aprovecharla. Declaraba que sus enseñanzas verbales las daba
sólo para aquellos que no podían entender su silencio.
Las enseñanzas verbales emanaban con autoridad partiendo de su
conocimiento directo de que la conciencia es la única realidad existente.
Considerar otra cosa era alejarse de la verdad. Si el mensaje era recibido
con escepticismo, decía que la conciencia de esta verdad está cubierta por
las mismas ideas auto-limitantes de la mente y si estas ideas eran
abandonadas, la realidad de la conciencia sería revelada.
Impresionaba su simplicidad y humildad, dispuesto siempre a ver y escuchar
a todo visitante las 24 horas del día y participando en las tareas
comunitarias, pues se levantaba a leas 3 AM para preparar la comida de los
residentes en el Ashram. Su sentido de la igualdad era legendario, tanto la
gente famosa como campesinos y hasta los animales y los árboles frutales
eran tratados con el mismo respeto y consideración.
La naturaleza del ser
El Ser es el término que utilizaba Ramana Maharshi con más frecuencia
(Atman) para describir su naturaleza real. El yo real es una consciencia
impersonal y abarcante de todo, contrario a la experiencia percibida de
individualidad. El ser individual esencialmente no existe dado que es una
creación de la mente que oscurece la verdadera experiencia del ser real que
siempre está presente y siempre se experimenta. El Ser se autodefine como
“Soy lo que Soy”. La permanente y continua conciencia del Ser se llama
realización del Ser. El estado de realización del ser no es llegar a una meta
distante o adquirir algo nuevo, solo se requiere dejar de percibir lo no
verdadero como verdadero. Todos estamos en ver a lo irreal com real.
Solo tenemos que dejar dicha práctica, entonces realizamos el ser como el
Ser, es decir ser el Ser.
La realidad está más allá de expresiones tales como: “existencia y no-
existencia”, etc. La realidad es meramente la conciencia que queda después
de que la ignorancia ha sido destruida. No hay necesidad de cultivar y
alcanzar la consciencia, pues ya somos eso. Si dejo de prestar atención al
no-ser solo queda consciencia pura, el Ser.
Si hablamos de conocer el ser debe haber dos seres: uno que conoce y otro
que es conocido, además está el proceso de conocer. El estado de
realización es simplemente ser uno mismo, no ser alguna cosa o convertirse
en algo.
Si uno ha realizado, uno es lo que solo existe y lo que siempre ha existido.
Uno no puede describir tal estado. Uno tan solo puede ser. En verdad, la
idea de que el ser es el testigo implica que existen objetos que atestiguar.
Tanto el testigo como los objetos son creaciones mentales.
A lo que hay que aferrarse es a la experiencia del silencio, dado que en ese
estado supremo nada puede ser obtenido salvo el Ser de uno mismo.
Los sabios dicen que el estado que hay cuando el pensamiento-yo (ego) ya
no surge en lo más mínimo es el Ser, lo cual es silencio. Solo ese ser en
silencio es Dios, solo el ser es alma individual. La experiencia de silencio es
el único conocimiento real y perfecto. Conoce que todas las diferencias
objetivas no son reales sino simples imposiciones sobre el Ser que es la
forma de conocimiento perfecto. Observamos innumerables seres y cuerpos
animados por doquier, si la idea “soy el cuerpo” se acepta, entonces los
seres son múltiples. El estado en el cual dicha idea desaparece es el Ser,
dado que en este este estado no hay otros objetos, solo hay Ser. El mundo
no existe sin el cuerpo, el cuerpo nunca existe sin la mente, la mente
nunca existe sin la consciencia y la consciencia nunca existe sin la realidad.
Para el sabio que ha conocido el Ser adentrándose en si mismo, no hay nada
más que el ser por conocer, porque el ego que se identifica con la forma de
un cuerpo como “yo” ha muerto. El sabio se convierte en existencia-
conciencia sin forma (Sat-chit-ananda, atributos del Ser). Lo que se requiere
es comprender que el Ser no es una meta para alcanzar sino la conciencia
que queda cuando todas las ideas limitantes sobre el no-ser han sido
descartadas. Tales pensamientos se deben a la identificación con el no-ser.
¿Hay alguna diferencia entre la mente y el ser? No, no hay diferencia. La
mente volcada hacia dentro es el ser, hacia fuera se convierte en el ego y en
todo el mundo. El Ser no se alcanza, somos el ser. La realidad es que soy
ignorante de mi estado de plena felicidad. La ignorancia se sobrepone y echa
un velo sobre el ser puro que (ya) es plena felicidad. Todo lo que uno hace
está dirigido hacia la remoción del velo de la ignorancia que es unicamente
falso conocimiento. Dicho conocimiento es la falsa identificación del Ser con
el cuerpo y la mente. Cuando eso desaparece entonces solo queda el Ser. 1
El cuerpo y la conciencia del cuerpo surgen y desaparecen juntos.
Las limitaciones del estado de vigilia son las que causan esclavitud, el
sentimiento “yo soy el cuerpo” es un error, este falso sentido del yo ha de
desaparecer. No vale la pena tratar de alcanzar lo que no es permanente.
El yo verdadero siempre está allí, está aquí y ahora. El estado de ser es
permanente ; el cuerpo y el mundo no lo son, solo son fenómenos pasajeros
que se proyectan en la mente o pantalla del ser, de la existencia-consciencia
que es eterna y permanente. Si vemos al ser como el ego nos convertimos
en el ego, si lo vemos como la mente nos convertimos en (la) mente, si lo
vemos como el cuerpo nos convertimos en el cuerpo. Es el pensamiento
quien fabrica las diversas envolturas. El ego es el pensamiento yo y el
verdadero yo es el Ser. El Ser siempre está realizado. No es necesario
buscar realizarlo porque está y siempre ha estado realizado, pues no
podemos negar nuestra existencia y esa existencia es la conciencia, el Ser.
Si vienen pensamientos de ¿quién soy? El ego funciona como un nudo entre
el Ser que es consciencia pura y el cuerpo que es inconsciente e inerte. El yo
puro es la existencia pura, eterna, libre de ignorancia 2 y de la ilusión del
pensamiento. Si me mantengo como yo o sea únicamente con mi ser, sin
pensamientos, el “pensamiento yo” desaparecerá y la ilusión se desvanecerá
para siempre.
La esencia de la mente es solo la consciencia, sin embargo, cuando el ego
domina funciona como facultad de pensar o sentir. La mente cósmica que no
está limitada por el ego no tiene nada separado de sí misma y por lo tanto
solo está consciente.
El ego fantasmal no tiene forma, solo existe al adherirse a una forma, dura
mientras toma esa forma y al alimentarse de nuevas formas va in crescendo.
Al dejar una forma toma otra, pero cuando se lo busca desaparece.
El pensamiento “yo soy este cuerpo de carne y hueso” es el hilo sobre el que
cuelgan todos los demás pensamientos. Si me dirijo hacia dentro
preguntando ¿Dónde está este yo? Todos los pensamientos incluido el
“pensamiento-yo” terminarán y el Ser surgirá espontáneamente.
1. El cuerpo y la mente al servicio del ser porque se ha producido la fusión, disolución y
desaparición de ambas entidades.
2. Libre de ignorancia significa participar activamente de la existencia-consciencia-felicidad
“sat-chit-ananda” por estar en la cúspide de la escala de valores del se
Vichara, la práctica
Meditación es lo que continua, es estar presente durante los tres estados de
ser: vigilia, sueño y sueño profundo. Es tan intensa que no hay lugar ni para
el pensamiento “yo estoy meditando”. Meditación es imaginarse
mentalmente que uno es la realidad suprema, que brilla como existencia-
consciencia-felicidad.
Vichara es el proceso y la meta. “Yo soy” es la meta y la última realidad.
Aferrarse a esto con esfuerzo es vichara. Cuando se vuelve espontáneo y
natural se le llama realización. La realidad es simplemente la pérdida del
ego. Destruyo el ego buscando mi identidad. Dado que el ego no es una
entidad desaparecerá automáticamente y la realidad surgirá por sí misma.
Ser lo que uno ya es no requiere esfuerzo dado que el sentido de ser
siempre está presente y siempre se experimenta, en cambio el pretender ser
lo que uno no es, o sea el cuerpo y la mente, requiere de esfuerzos
constantes, aunque se lleven a cabo a un nivel subconsciente.
La indagación del yo es el método directo para poder realizar lo que no está
condicionado. Con la práctica y en las últimas etapas de la indagación del yo
los esfuerzos restan atención a la experiencia de ser, mientras que el cese
de los esfuerzos mentales la revela. El ser no se puede descubrir haciendo
algo sino solamente siendo. Como dijo Ramana una vez a un adepto: No
medite, ¡sea!, no piense que es, ¡sea! ¡No piense como ser, usted es! La
indagación no es una práctica de meditación que se lleva a cabo a ciertas
horas y con ciertas posturas, debe continuar a través de todo el día mientras
estamos despiertos, sin importar la actividad que desempeñemos.
Mantener la noción de que el ser es la única realidad existente significa que
el “pensamiento-yo” es una suposición que no tiene existencia real.
Su aparición depende de la identificación con un objeto. Cuando surgen
pensamientos el “pensamiento-yo” los reclama como propios: “yo pienso”,
“yo creo”, “yo quiero”, “yo estoy actuando”, pero no hay un pensamiento-yo
que exista en forma independiente de los objetos con los cuales se identifica.
Aparenta existir como una entidad real y continúa debido al flujo incesante
de identificaciones que suceden. Casi todas las identificaciones se basan en
la premisa inicial de que el yo está limitado al cuerpo, ya sea como dueño
ocupante o coexistente con la forma física. Esta idea “yo soy el cuerpo” es la
causa de todas las identificaciones equivocadas y su disolución es la meta
principal de la indagación del yo. Esta atención constante a la conciencia
interna del yo o “yo soy” fue denominada por Sri Ramana indagación del yo
(vichara)y la recomendaba constantemente como la vía más efectiva para
descubrir la irrealidad del pensamiento. Si reordenamos los pensamientos
por importancia el pensamiento-yo es el más significativo de todos.
La idea o pensamiento de la personalidad es la raíz o fuente de otros
pensamientos, dado que cada idea o pensamiento solamente surge para
alguien y no puede existir en forma independiente del ego.
Indagación
¿En qué consiste la búsqueda? Tu eres la mente o piensas que eres la
mente. La mente solo consiste en pensamientos. Pero detrás de cada
pensamiento en particular existe un pensamiento general que es el yo o sea
tú mismo. Llamemos a este yo el primer pensamiento. Aférrate a este
pensamiento-yo e indaga sobre él para descubrir que es. Cuando realmente
hagas un esfuerzo serio para llegar al Ser “el pensamiento-yo” desaparecerá
y algo de las profundidades te tomará. Ese no es el yo que comenzó la
búsqueda.
Entonces, ¿cómo hacer desaparecer este yo-pensamiento? El pensamiento-
yo surge del Ser, del corazón y regresa al Ser cuando la tendencia a
identificarse con objetos ha cesado. Es un yo que surge y retorna. Se trata
de rastrear el pensamiento-yo hacia su fuente, buscar donde surge el yo.
Manteniendo la conciencia en el pensamiento-yo por fin se disuelve en la
fuente de la cual ha surgido. Con la desaparición de este yo-pensamiento se
acaba el sufrimiento. Esta es la búsqueda de la sabiduría. Si la mente
investiga incesantemente su propia naturaleza resulta que no hay tal
fenómeno llamado mente.
La mente se aquietará solo a través de la indagación ¿Quién soy yo?
El pensamiento ¿Quién soy yo? destruirá a todos los demás pensamientos y
este mismo será destruido como la vara que se utiliza para remover la pira
funeraria. Si surgen otros sentimientos uno debe preguntarse, sin permitir
que se extiendan, ¿A quién le surgen? En el momento que surge cada
pensamiento, si uno se pregunta a quien le surgió, se sabrá que fue “a mí”.
Si uno continua e indaga ¿Quién soy yo?, la mente retornará a su fuente (el
Ser) y los pensamientos se aquietarán. Al practicar de esa manera, el poder
de la mente para mantenerse en su fuente va aumentando cada día.
Mientras haya tendencias en la mente hacia los objetos sensuales, la
indagación ¿Quién soy yo? se hace necesaria. Cuando surgen pensamientos
se deben aniquilar a través de la indagación, y en el mismo lugar de origen.
El no poner atención en “lo que no es” significa desapego o no tener deseos.
No dejar el Ser es el conocimiento. Si nos sumergimos profundamente en
nosotros mismos sin aferrarnos a cosa alguna podemos obtener el Ser (ser
consciente todo el día del Ser). Con que uno continuamente se dedique a
recordar la naturaleza real de sí mismo, eso será suficiente para la
realización del ser. Realizar el Ser significa despertar y antes de ser
consciente del mundo allí está el yo puro. Aferrarse a este yo-puro sin volver
a dormirse es evitar que los pensamientos nos posean.
Miro a quien le pertenecen los pensamientos cambiantes, veré que surgen
después del “pensamiento-yo”. Si agarro el pensamiento-yo los demás se
aquietarán. Si busco la fuente del pensamiento-yo solo quedará el Ser.
Conocer al Ser quiere decir ser el Ser. La verdad de uno mismo es lo único
que vale la pena escudriñar y conocer.
Entrega
Ramana Maharshi hacía hincapié en que la entrega verdadera trasciende la
oración a Dios en una relación de objeto-sujeto, dado que solo puede llevar
a un resultado exitoso cuando el que imagina estar separado de Dios ha
dejado de existir: Para alcanzar esta meta recomendaba dos prácticas
específicas:
* * Mantenerse aferrado al “pensamiento-yo” hasta que desaparece el que
se imagina estar separado de Dios.
* * Entregar simplemente toda la responsabilidad de la propia la vida a Dios,
o el Ser.
Para que esa entrega sea efectiva no deberán mantenerse ni la voluntad ni
los deseos propios, además habrá de deshacerse completamente de la idea
de que hay un individuo capaz de actuar independientemente de Dios. Esta
entrega se relaciona con la indagación del yo dado que se trata de eliminar
el “pensamiento-yo” separándolo de las acciones y los objetos con los que
constantemente se identifica. Al seguir esta práctica debe haber una
conciencia constante de que no hay un yo individual que actúa o desea, sino
que solo existe el ser y que no hay nada aparte del Ser que sea capaz de
actuar por cuenta propia.
La conciencia constante de Dios previene que la mente se identifique con
otros objetos y aumenta la convicción de que sólo Dios existe, produciendo
un flujo reciproco de poder que debilita al “pensamiento-yo” y destruye las
tendencias mentales que lo han perpetuado. Finalmente, el pensamiento-yo
se reduce a un tamaño más manejable y con un poco de atención hacia el
Ser se puede lograr que se sumerja temporalmente en el corazón. El
corazón (sin forma), fuente, principio y final de todo, la paz suprema, la luz
de la verdad. Este conocimiento de uno mismo será revelado solamente a la
conciencia que esté en silencio, clara y libre de la agitada y sufrida actividad
mental.
Al igual que la indagación del yo, la realización final se efectúa
espontáneamente a través del poder del Ser. Cuando todas las tendencias
de la mente hacia lo externo hayan sido disueltas en la experiencia repetida
del Ser, el Ser destruye al “yo” remanente en totalidad y nunca vuelve a
surgir. Esta destrucción total del “yo” tiene lugar solamente si la entrega ha
sido completa y sin motivos. Si se lleva a cabo buscando la gracia o la
realización del ser, no será más que una entrega parcial, como una
transacción comercial, en la cual el “pensamiento-yo” hace un esfuerzo
esperando una recompensa.
Si uno se entrega, no habrá quien haga preguntas o quien tenga que pensar.
O se eliminan los pensamientos, aferrándose al pensamiento básico “yo”, o
bien uno se entrega sin condiciones al poder superior. La entrega total
requiere que el yo no tenga ningún deseo propio. Debe estar satisfecho con
lo que Dios le da y eso significa no tener deseos.
Hay dos maneras para llegar a la entrega. Una de ellas es buscar la fuente y
fusionarse a esa fuente y la otra es sentir y decir: “Estando solo no me
puedo ayudar y solo Dios es todopoderoso, sino me entrego totalmente a Él,
no habrá manera de estar a salvo”. Con este método desarrollo
gradualmente la convicción de que solo Dios existe y que el ego no cuenta.
La entrega se hace completa cuando se llega a la etapa de Él es todo” y
“Hágase tu voluntad”. Después de esa entrega no puede haber gustos ni
aversiones, no existe voluntad propia sini la voluntad del Ser. La muerte del
ego en esta forma trae inevitablemente un estado de conocimiento.
Una de las dos cosas se tiene que hacer, entregarme porque me veo incapaz
y requiero de un poder superior que me ayude, o bien investigo la causa de
mi insatisfacción y de la miseria, yendo a la fuente y fundiéndome en el Ser.
Ambas maneras me sacan o me llevan a librarme de la miseria. Dios nunca
abandona a quien se ha entregado. Me entrego de una vez por todas y dejo
los deseos. Mientras mantenga el sentido de que estoy actuando habrá
deseos. Si desaparece esta personalidad el Ser surgirá brillante en toda su
pureza. El sentido de actuar es lo que nos aprisiona y no los actos en si.
“Esté tranquilo y sepa que es Dios”. En esta frase la tranquilidad es la
entrega total sin vestigio de individualidad. La tranquilidad prevalecerá y no
habrá agitación en la mente que es la causa del deseo, de la sensación de
actuar y de la personalidad. ¿Acaso la entrega por sí misma es suficiente,
para llegar a ser? Es suficiente si uno se entrega. La entrega es ofrecerse a
la causa original del Ser de uno. Entregarse a esa fuente quiere decir buscar
la fuente y fundirse en ella. La entrega total a Dios es dejar todos los
pensamientos y concentrar la mente sobre Él. Si nos podemos concentrar
sobre él, los demás pensamientos desaparecen. Si los actos de la mente, del
habla y del cuerpo se funden en Dios la carga de nuestra vida queda sobre Él
La experiencia de estar siempre consciente de sí mismo es el estado de
devoción, que a su vez es una relación de amor que no decae porque el
conocimiento real del Ser que brilla como felicidad absoluta, sin divisiones,
surge como manifestación de la naturaleza del amor. La adoración natural es
aquella en la cual la mente está sumisamente establecida como ser único,
ubicando al Ser en el trono del corazón, eso es silencio, la mejor adoración.
El silencio, libre del ego, solo eso es liberación. Olvidarse del Ser es la
causa de que uno salga del silencio, es la no-devoción. Mantenerse en
silencio, con la mente apaciguada es un estado no diferente al Ser, eso es
devoción a Dios. Convertirse en esclavo del Señor, quedando en quietud y
en silencio, libre aún del pensamiento egoísta “yo soy tu esclavo”, eso es la
permanencia en el Ser y el conocimiento supremo.
“Cuando ya no rece para satisfacer mis deseos materiales, sino para obtener
a Dios mismo, entonces Dios se me aparece de una forma u otra (humana o
no humana) para guiarme hacia Él mismo, en respuesta a mi oración y de
acuerdo a mis necesidades”.
Texto resumido de la obra “Sé lo que eres”.