LECTURAS JUNTAS Constitucional
LECTURAS JUNTAS Constitucional
1. Introducción
E
l artículo 5 del Código Procesal Constitucional regula las princi-
pales causales de improcedencia aplicables a los procesos de tute-
la de derechos y, en especial, al proceso de amparo1. Entre estas
3
AA. VV. Código Procesal Constitucional. Estudio introductorio, exposición de motivos,
dictámenes e índice analítico. Lima: Tribunal Constitucional, 3° edición, 2008, pp. 71-72.
4
Cfr. Wahl, Rainer y Wieland, Joachim. «La justicia constitucional como bien escaso:
el acceso al Bundesverfassugsgericht». En: Revista Española de Derecho Constitucional. Año
17, N° 51, p. 35.
Juan Manuel Sosa Sacio
5
Abad, Samuel et al. Ob. cit., p. 72.
6
Es decir, rechazadas de plano luego de interpuesta la demanda, sin mayor trámite.
7
Este Informe, si bien solo toma como muestra a los juzgados constitucionales de
Lima, revela una realidad que se refleja en otros distritos judiciales y en los diferentes gra-
dos. En este Informe se aprecia que, del universo de expedientes revisados, el 40% de
demandas fueron rechazadas por improcedentes solo en la fase de calificación (p. 34); que
entre las principales causales para declarar la improcedencia de las demandas están la exis-
tencia de una vía igualmente satisfactoria (50%), la ausencia de violación a un derecho
constitucional (25%) y la falta de agotamiento de las vías previas (10%) (p. 35); y, con
respecto a la culminación del proceso, que el 38% de causas obtuvieron sentencia sobre el
fondo, el 36% fueron resueltas a través de auto de improcedencia liminar, el 19% obtuvo
un auto de improcedencia y un 6% terminaron con resoluciones que declararon fundada
una excepción. Puede revisarse este interesante Informe en: <[Link]
pe/modules/downloads/informes/defensoriales/[Link]>.
La improcedencia del amparo...
8
Es el caso del profesor Luis Castillo, quien consideró que la referida disposición que
regula el amparo alternativo podría considerarse inconstitucional, aunque planteó una for-
ma de entender esta causal que superaría dicho vicio (Castillo, Luis. «El amparo residual
en el Perú. Una cuestión de ser o no ser». En: Justicia Constitucional. Año I, N° 2, Lima:
Palestra, agosto-diciembre, 2005). Más recientemente, cfr. Castillo, Luis. «El análisis de
pertinencia de la vía constitucional para determinar la vía igualmente satisfactoria que el
amparo», en: Gaceta Constitucional. Lima: Gaceta Jurídica, tomo 82, octubre, 2014, p.
20; idem. «Ser y deber ser en los procesos constitucionales de la libertad», en: Pensamiento
Constitucional. N° 19, Maestría en Derecho Constitucional de la Pontificia Universidad
Católica del Perú, Lima, 2014, p. 278.
Juan Manuel Sosa Sacio
9
Incluso más, el Tribunal Constitucional se ha referido a la existencia de un «derecho a
la protección jurisdiccional de los derechos y libertades fundamentales» como un auténtico
derecho subjetivo-constitucional; vide STC Exp. 1230-2002-HC, f. j. 4.
10
De hecho, la consagración del «amparo subsidiario» en el Código Procesal Consti-
tucional busca hacer frente a un conocido problema en nuestro medio: el de la denomi-
nada «amparización de las causas» y la correspondiente «inflación» de los procesos consti-
tucionales. Cfr. Eguiguren. Francisco. «El amparo como proceso “residual” en el Código
Procesal Constitucional peruano. Una opción riesgosa pero indispensable». En: Anuario
Iberoamericano de Justicia Constitucional. N° 11, Madrid: Centro de Estudios Políticos
y Constitucionales, 2007, p. 118; Espinosa-Saldaña, Eloy. «La consagración del amparo
residual en el Perú. Sus alcances y repercusiones». En: Derechos fundamentales y Derecho
Procesal Constitucional. Espinosa-Saldaña, Eloy (coordinador), Lima: Jurista Editores,
2005, p. 150.
La improcedencia del amparo...
11
No obstante ello, algunas modificaciones legislativas recientes en el ámbito de los
procesos ordinarios permiten contar con vías bastante eficientes, tan e incluso más protec-
toras que el amparo, cuando menos en abstracto, como ha señalado el Tribunal Constitu-
cional (por ejemplo al referir al proceso laboral abreviado, como veremos luego).
12
Recordemos que el rechazo liminar de las demandas o su declaración de improce-
dencia jamás puede hacerse de modo ligero y menos aún arbitrario, vid.: RTC Exp. 03321-
2011-AA/TC, f. j. 3; RTC Exp. 02039-2010-AA, f. j. 5.
Juan Manuel Sosa Sacio
13
Así como en los procesos de hábeas data y cumplimiento, a los que resultan aplicables
esta causal de improcedencia.
14
Cfr., por ejemplo, la RTC Exp. 04650-2011-AA/TC, f. j. 6 y la RTC Exp. 05491-
2013-AA/TC, f. j. 4.
La improcedencia del amparo...
15
Este criterio fue aplicado, por ejemplo, en la RTC Exp. 2156-2011-AA/TC, y repro-
ducido en la RTC Exp. 4167-2008-AA/TC.
16
Precedente que, como explicaremos luego, merecería ser revisado a la luz de lo resuel-
to en la STC Exp. 02383-2013-PA/TC, caso Elgo Ríos.
La improcedencia del amparo...
17
La finalidad del amparo, como se sabe, es «proteger los derechos constitucionales,
reponiendo las cosas al estado anterior a la violación o amenaza de violación de un derecho
constitucional», conforme aparece en al artículo 1 del Código Procesal Constitucional.
La improcedencia del amparo...
Cuestionamientos que
Reconocimiento jurisprudencial o
carecen de una vía
constitucional
ordinaria «específica»
Actos ocurridos en el marco
de comisiones investigadoras STC Exp. 04968-2014-HC/TC, f. j. 15
parlamentarias
18
STC Exp. 02383-2013-PA/TC, caso Elgo Ríos, ff. jj. 12-14.
19
Hay antecedentes en los que Tribunal, aunque se manera incipiente, esboza la dife-
renciación entre criterios objetivos y subjetivos con respecto a esta causal de improcedencia;
cfr. STC Exp. 01786-2013-PA/TC, f. j. 2. Asimismo, en un difundido artículo, Roger
Rodríguez Santander hizo también referencia a la distinción entre las interpretaciones
«subjetiva» y «objetiva» de esta causal (así como a enfoques formales y materiales), pero no
es propiamente esa la clasificación de la que parte el Tribunal; cfr. Rodríguez Santander,
Roger. «Amparo y residualidad. Las interpretaciones (subjetiva y objetiva) del artículo 5.2
del Código Procesal Constitucional peruano», en: Justicia Constitucional. Lima: Palestra,
año I, N° 2, agosto-diciembre, 2005, pp. 74 y ss.
20
Este «análisis de pertinencia de la vía constitucional» ya había sido planteado en el
ATC Exp. 02677-2013-PA/TC, ff. jj. 4 y ss.; y en la STC Exp. 03070-2013-PA/TC, ff.
jj. 2.1 y ss.
Juan Manuel Sosa Sacio
21
Criterio ratificado en la STC Exp. 02997-2009-AA/TC, f. j. 5; y, ATC Exp. 05491-
2013-AA/TC, f. j. 3.
22
Valga precisar que en el cuadro presentado no hemos hecho referencia a lo previsto
por el Tribunal Constitucional en el precedente Manuel Anicama, STC 01417-2005-AA/
TC, en el cual se dispuso que algunas pretensiones pensionarias únicamente podrán ser
ventiladas a través del proceso contencioso administrativo y no mediante el amparo. Al
respecto, no hemos incluido esa referencia porque en dicha ocasión el Tribunal, antes que
referirse a la existencia de una vía ordinaria igualmente satisfactoria, más bien descartó la
tutela constitucional de tales materias previsionales por no formar parte del «contenido
Juan Manuel Sosa Sacio
Proceso contencioso
RTC Exp. 05491-2013-AA/TC, ff. jj. 3-4
administrativo (Ley 27584) en
STC Exp. 02513-2013-PA/TC, ff. jj. 4-5
casos con materia compleja
RTC Exp. 00611-2009-AA/TC, f. j. 7
(v. gr. que requieran etapa
RTC Exp. 04812-2005-AA/TC, ff. jj. 2 y ss
probatoria) o en los que no
RTC Exp. 02341-2013-AA/TC, ff. jj. 4 y ss.
exista urgencia
( )
* Se trata del precedente constitucional emitido en el caso Sociedad Minera María
Julia, cuya finalidad fue buscar limitar al máximo los supuestos de procedencia del «amparo
arbitral». Como indicamos antes, consideramos que lo planteado allí merece ser totalmente
revisado ao la«contenido
esencial» luz de lo directamente
dispuesto porprotegido»
el más reciente
por elprecedente
derecho a del caso Elgo
la pensión Ríos. sin
(postura En
efecto, a la luz de este último precedente queda claro que aquellas causas con relevancia ius-
duda criticable: cfr. Sosa Sacio, Juan Manuel. «Dejando atrás la idea de “contenido esen-
fundamental que no pueden ser protegidas a través de la vía ordinaria deben ser atendidas
cial” de los
a través del derechos».
amparo, y En: Diálogo con
al respecto, la jurisprudencia.
es claro que entre losAño 20, N°supuestos
limitados 192, Gaceta
queJurídica,
pueden
setiembre de 2014, pp. 85 y ss.)
ser conocidos a través del «recurso de anulación» del laudo, por un lado, y los supuestos
excepcionales para los que se prevé la procedencia del «amparo contra laudos» según el
precedente Sociedad Minera María Julia (ff. jj. 21-22), por otro, existe un amplio espectro
de casos que prima facie quedan totalmente desprotegidos, lo cual a nuestro parecer es
inaceptable en términos constitucionales.
La improcedencia del amparo...
constitucional de tales materias previsionales por no formar parte del «contenido esencial»
o «contenido directamente protegido» por el derecho a la pensión (postura sin duda cri-
ticable: cfr. Sosa Sacio, Juan Manuel. «Dejando atrás la idea de “contenido esencial” de
los derechos», en: Diálogo con la jurisprudencia. Lima: Gaceta Jurídica, año 20, N° 192,
setiembre, 2014, pp. 85 y ss.).
23
Al respecto, también debe tenerse en cuenta que el proceso de amparo es uno con me-
nos ritualismos o formalismos procesales en comparación con los procesos ordinarios, lo que
le permite al juez del amparo un mayor margen de acción a favor de la tutela de los derechos.
Juan Manuel Sosa Sacio
Así, en los casos en los que sea claro que se va a producir una defi-
ciente protección en la vía ordinaria específica, el Tribunal señala que lo
pretendido debería ser conocido y resuelto a través del amparo, debido
a que no nos encontramos ante un supuesto en el que exista realmente
una vía idónea; ello, pese a la idoneidad formal con que fue regulada o
estructurada dicha vía.
Atendiendo lo expuesto hasta aquí en torno a la perspectiva ob-
jetiva de «vía idónea» (tanto respecto a la estructura del proceso como
a la idoneidad de la tutela), encontramos que el Tribunal Constitu-
cional ha precisado algunos supuestos en los que deberá ser a través
del amparo, y no de la vía ordinaria, que ciertos derechos y sus afec-
taciones merecen ser protegidos (es decir, ha descartado la idoneidad
objetiva de las vías ordinarias las que les correspondía ir inicialmente).
Así, con carácter solamente enunciativo, tenemos que se ha resuelto
lo siguiente:
La improcedencia del amparo...
Sentencia o resolución
Derechos que merecen ser tutelados por el que descarta la
amparo idoneidad objetiva de la
vía ordinaria
24
Vid, nota 17.
La improcedencia del amparo...
25
En similar sentido, sobre la irreparabilidad del daño y la tutela urgente: «[E]l proceso
de amparo procede cuando se pretenda evitar que la agresión o amenaza se convierta en
irreparable, a pesar de que existan otras vías procedimentales específicas, igualmente satis-
factorias. En este supuesto, la urgencia de tutela tiene que ser valorada por el juez en el caso
concreto, teniendo en consideración las circunstancias del caso y la situación de la persona,
eventualmente afectada o amenazada con la acción u omisión» (STC Exp. 01387-2009-
PA/TC, f. j. 3, resaltado agregado).
Juan Manuel Sosa Sacio
26
Cfr. Castillo, Luis. «El análisis de pertinencia de la vía constitucional…». Ob. cit.,
p. 22.
27
Cfr. STC Exp. 0206-2005-AA/TC, f. j. 24; STC Exp. 00828-2014-AA/TC, f. j. 6;
ATC Exp. 01402-2012-AA/TC, f. j. 4; ATC Exp. 02214-2014-AA/TC, ff. jj. 24-25; STC
Exp. 03515-2010-AA/TC, ff. jj. 19-20; STC Exp. 04184-2007-AA/TC, f. j. 11; entre otras.
28
Vid. STC Exp. 04749-2009-AA/TC. Efectivamente, el Tribunal Constitucional ha
tutelado de modo reforzado a diversos colectivos sensibles, como los enfermos con VIH/
Sida, las comunidades indígenas (a la luz del Convenio OIT 169) y a los enfermos termina-
les. A mayor abundamiento, la Corte Constitucional de Colombia ha reconocido también
la existencia de «sujetos de especial protección», incluyendo allí a las mujeres, los homo-
La improcedencia del amparo...
29
En similar sentido, parafraseando el contenido del «test de pertinencia de la vía cons-
titucional», en el fundamento 15 de la sentencia del caso Elgo Ríos se ofrecen «elementos»
o «presupuestos» que deben aplicarse de manera «copulativa», constituyendo una especie de
checklist para determinar si una vía es igualmente satisfactoria que el amparo.
30
Como podría desprenderse, por ejemplo, del ATC Exp. 01839-2013-AA/TC, f. j.
4, ab initio.
La improcedencia del amparo...
siempre sería necesario evaluar primero si existe una vía ordinaria que
tenga una estructura adecuada y que proporcione una protección idó-
nea. Tras todo lo indicado, a modo de recuento y cierre, consideramos
que los pasos o componentes del «análisis sobre la pertinencia de la vía
constitucional» pueden presentarse de la siguiente forma:
E
l proceso de hábeas corpus contra resolución judicial es uno de 145
esos puntos de encuentro (nada pacíficos y sí, por el contrario,
potencialmente conflictivos) que sitúa a la jurisdicción consti-
tucional frente a la jurisdicción ordinaria, y que pone de manifiesto la
necesidad de delimitar (si esto es posible) los márgenes de actuación y
límites que son razonables asignara la tarea de control de los jueces y
juezas constitucionales, sin que ello suponga comprometer el rol tuitivo
que están llamados a cumplir en el Estado constitucional.
La conflictividad entre la jurisdicción ordinaria y la jurisdicción
constitucional, se ha dicho con razón, se genera allí donde «existen vías
para hacer que la interpretación realizada por el juez constitucional se
imponga a la realizada por la instancia ordinaria, dejando a esta última
sin valor alguno»1. Tal control, a su vez, viene exigido porque si bien
* Abogado por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Profesor de Derecho Cons-
titucional en la Universidad de San Martín de Porres y del Centro de Estudios de Derecho
Constitucional (CEDC) de la misma casa de estudios. Asociado de Constitucionalismo
Crítico.
Jose Miguel Rojas Bernal
1
Serra Cristóbal, Rosario. «Nuevos tiempos en las relaciones entre el Tribunal Su-
premo y el Tribunal Constitucional en España. ¿De las desavenencias a una relación dia-
logada?». En Anuario Iberoamericano de Justicia Constitucional. Nº 18. Madrid: Centro de
Estudios Políticos y Constitucionales, 2014, p. 372.
2
Hesse, Konrad. Escritos de Derecho Constitucional. Selección y traducción de Pedro
Cruz Villalón y Miguel Azpitarte Sánchez. Madrid: Centro de Estudios Políticos y
Constitucionales, 2012, p. 74.
3
Ibidem, p. 179.
4
Ibidem, p. 182.
El hábeas corpus contra resoluciones judiciales...
5
Schneider, Hans-Peter: «Jurisdicción constitucional y separación de poderes». Tra-
ducción de Joaquín Abellán. En Revista Española de Derecho Constitucional. Año 2. Nº 5.
Madrid: Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, mayo-agosto 1982, pp. 42-44.
6
Ibidem, pp. 56-57.
Jose Miguel Rojas Bernal
plican que ese control no pueda ser llevado hasta sus últimas conse-
cuencias, sin poner en riesgo los principios de separación de poderes y
«corrección funcional». Antes bien, el control constitucional solo podrá
asegurar aquí que «la decisión del juez en materia de selección e inter-
pretación de la ley penal satisfaga un mínimo de razonabilidad», pero
entonces lo que cambia aquí es «la intensidad del control, no la materia
misma sobre la que ese control se proyecta»7. Ello conlleva aceptar, por
lo tanto, que el contenido de los derechos fundamentales puede asumir
una distinta gradualidad cuando se lo hace valer frente a los jueces ordi-
narios, que cuando resulta exigible ante la jurisdicción constitucional:
«[l]o que la Constitución protege frente al juez ordinario no es siempre
coextensivo con lo que el TC puede proteger frente a ese mismo juez a
través del recurso de amparo».8
En definitiva, en la relación «jurisdicción constitucional-jurisdic-
ción ordinaria», el juez constitucional solo será convocado para exa-
148
minar si la interpretación del juez penal se mueve en el terreno de las
«interpretaciones posibles (aunque discutibles)» o «razonables» de la
legislación ordinaria, mas no será su tarea fiscalizar si aquélla es la in-
terpretación «correcta»9 o, peor aún, la más correcta. Podrá concluirse,
entonces, que la jurisdicción constitucional, por una razón de orden
«institucional», solo puede avocarse aquí a un «control de evidencia»
que se active frente a agresiones manifiestas o indiscutibles al principio
de legalidad por parte del juez penal. Más allá de ese umbral, solo cabe
7
Ferreres Comella, Víctor y Luis Javier Mieres Mieres. «Algunas consideraciones
acerca del principio de legalidad penal (A propósito de las Sentencias 111/1993 y 150/1997
del Tribunal Constitucional». En Revista Española de Derecho Constitucional. Año 19. Nº 55.
Madrid: Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, enero-abril 1999, p. 300.
8
Ibidem, pp. 298-299. La necesaria comprensión de esas «razones institucionales», a
decir de los autores, evitaría algunos malentendidos, pues por ejemplo, «puede ocurrir que
los jueces entiendan erróneamente que el hecho de que determinada interpretación de la
ley penal no es, según el TC, “irrazonable”, significa automáticamente que es una interpre-
tación correcta» [Ibidem, p. 299].
9
Ferreres Comella, Víctor y Luis Javier Mieres Mieres. Op. cit., p. 301.
El hábeas corpus contra resoluciones judiciales...
10
Atienza, Manuel. Curso de argumentación jurídica. Madrid: Trotta, 2013, p. 547.
En igual sentido, Aliste Santos distingue entre la «corrección material» de la motivación,
y su «validez» [Aliste Santos, Tomás-Javier: la motivación de las resoluciones judiciales.
Madrid: Marcial Pons, 2011, p. 171].
11
Atienza, Manuel: op. cit., p. 549.
Jose Miguel Rojas Bernal
fundamental (o, más aún, cuando éste ocupa una posición «preferente»
dentro del sistema de derechos de una constitución), aquél deber de
motivación se «convierte» en uno más estricto y, por ende, impone al
juez ordinario mayores cargas de argumentación. Por tanto: el control
constitucional no puede resignarse aquí a la mera «compatibilidad», «ra-
zonabilidad» o «no manifiesta oposición», sino que debe avanzar hacia
un control material de la decisión (un «control de contenido», si cabe el
término). Así por ejemplo, para nuestro TC, el deber de motivación de
las resoluciones judiciales es aún mayor cuando se trate de resoluciones
que restringen derechos fundamentales12; de modo que «tanto mayor
sea la restricción, mayores serán los deberes de motivación».13
Se dice por ello, a nivel de la doctrina, que la jurisdicción cons-
titucional debería controlar con mayor rigor «las interpretaciones ju-
diciales en los casos en los que la condena ha supuesto la privación
de determinados derechos fundamentales»14: lo que equivale a admitir
150
que, en tales casos, el juez constitucional debería entrar de lleno a ve-
rificar «si es correcta la interpretación del juez penal, sin necesidad de
mantener distancias de deferencia institucional, en los casos en los que
la conducta sancionada está relacionada con el ejercicio de un derecho
fundamental»15, como sería el supuesto de la condena a un periodista
por el ejercicio de su derecho a la libertad de expresión, o a un ciudada-
no por el ejercicio de su derecho al libre desarrollo de la personalidad,
entre otros supuestos.
Se llega a hablar, así, de un deber de «motivación reforzada» del
juez ordinario, cuya exigencia conlleva que «junto al normal contenido
de toda motivación –acreditar la racionalidad y, en su caso, razonabi-
lidad de la decisión judicial– se suma la necesidad de acreditar otros
12
STC 06358-2008-HC/TC.
13
STC 02637-2011-HC/TC, fundamento 9.
14
Ferreres Comella, Víctor y Luis Javier Mieres Mieres, op. cit., p. 303.
15
Ibidem, p. 304.
El hábeas corpus contra resoluciones judiciales...
16
Colomer, Ignacio. La motivación de las sentencias: sus exigencias constitucionales y
legales. Valencia: Tirant lo Blanch, 2003, p. 417. Para el autor, esta exigencia reforzada debe
materializarse, en el caso de una resolución judicial que limita el ejercicio de un derecho
fundamental, en el deber reforzado o ampliado de: «a) acreditar que el juez ha hecho una
efectiva ponderación de los intereses o derechos en juego; b) reflejar unos fines que justifi-
quen la restricción del derecho y sean coincidentes con los previstos legal y constitucional-
mente; c) acreditar la concurrencia de las circunstancias exigidas legal y constitucionalmen-
te para la adopción de la medida restrictiva; d) justificar la funcionalidad de la restricción
acordada atendidas las circunstancias concurrente» [Ibidem, p. 418]. Mientras que, de otro
lado, cuando la resolución judicial pretende desvirtuar la presunción de inocencia, la mo-
tivación extendida supondrá la obligación de justificar la existencia de una prueba de cargo
suficiente que enerve dicha presunción, lo que supone: «a) justificar que se haya producido
una mínima actividad probatoria con las garantías procesales necesarias; b) justificar que
se ha producido prueba de cargo; c) acreditar que el juzgador ha alcanzado su convicción a
raíz de la valoración de las pruebas de una manera razonable, no arbitraria, con sujeción a
las normas de la lógica y a las máximas de la experiencia» [Ibidem, p. 419].
17
Alcácer Guirao, Rafael: «El derecho a la legalidad penal y los límites de actua-
ción del Tribunal Constitucional». En Mir Puig, Santiago y Joan J. Queralt Jiménez
(directores). Constitución y principios del Derecho Penal. Algunas bases constitucionales. Va-
Jose Miguel Rojas Bernal
***
lencia: Tirant lo Blanch, 2010, p. 45. Y agrega: «expresado en otros términos: para revisar
la interpretación de la ley acogida por el órgano judicial, el Constitucional debe, en cierta
medida, interpretar la ley, pues –simplificando mucho– solo cabe reprochar una aplicación
analógica cuando previamente se han fijado los límites del sentido literal posible» [Idem].
18
Así, por ejemplo, a) el criterio de la previsibilidad semántica proscribirá la analogía e
interpretación extensiva in malam partem por el juez penal; b) el criterio de la previsibili-
dad metodológica, en cambio, tachará de irrazonable una aplicación del precepto legal que
incurra en quiebras lógicas o aplique criterios exegéticos «extravagantes»; y, finalmente, c) el
canon de la previsibilidad axiológica, rechazará toda interpretación de la norma que resulte
contraria a los valores constitucionales [Ibidem, pp. 48 y ss].
19
A juicio del profesor Carpio Marcos, esto es lo que podría concluirse a partir del aná-
lisis del reducido número de causas que son estimadas en sede del Tribunal Constitucional
respecto a las resoluciones judiciales acusadas de no proteger (o proteger deficientemente)
El hábeas corpus contra resoluciones judiciales...
cuáles son las principales falencias que aquejan a sus decisiones desde
el punto de vista de la motivación judicial y cuál es el estándar que les
resulta constitucionalmente exigible.
El repertorio de sentencias que aquí se reseña, da cuenta de las
diversas «intensidades» del control que ha venido experimentando la
jurisprudencia constitucional, dependiendo del tipo de resolución ju-
dicial que era sometida a su análisis. Podría, en ese sentido, hablarse de
un canon «gradual» de motivación, unas veces más «estricto» cuando se
trata de resoluciones finales o directamente vinculadas con el ejercicio
de uno o más derechos fundamentales, otras veces más «débil» si lo que
se examina es solo la resolución que da inicio al proceso penal o la que
simplemente se fundamenta en un «elemento de convicción». En cual-
quier caso, las conclusiones de este breve recuento serán las que queden
expuestas en la parte final de nuestro trabajo.
de este principio cuando el juez penal «se aparte del tenor literal del
precepto o cuando la aplicación de un determinado precepto obedezca
a pautas interpretativas manifiestamente extravagantes o irrazonables o
incompatibles con el ordenamiento constitucional y su sistema material
de valores».20
Desde luego, una sentencia condenatoria, como objeto de con-
trol del hábeas corpus, representa en principio aquel espacio por exce-
lencia en el que la «reserva de jurisdicción» actúa con toda su plenitud,
ya que en ella se manifiesta la «función» que es propia del juez ordinario
de interpretar la ley penal y aplicarla al caso concreto. Pero, por otro
lado, es posible también ver en ella la forma más intensa en que un juez
penal puede incidir sobre la libertad personal del acusado (y, de ser el
caso,sobre sus derechos conexos), lo que debería acrecentar sus cargas
de argumentación y, por derivación, la intensidad del control consti-
tucional. Con todo, en este supuesto pareceríanpesar más las «razones
154
institucionales» a favor de mantener la deferencia hacia la jurisdicción
ordinaria, salvo casos de interpretaciones manifiestamente irrazonables
de la ley penal y, por ende, claramente violatoria del principio de legali-
dad (juzgadas, entonces, a partir de un «control de evidencia»).
Un primer caso de este tipo que merece mencionarse, aunque
vinculado a unaresolución de mandato de detención, es la STC Nº 0139-
2002-HC (caso Luis Bedoya de Vivanco I): como se recuerda,aquí el
Tribunal declaró fundada una demanda de hábeas corpus en la que se
denunciaba la afectación al debido proceso a consecuencia de un man-
dato de detención que no había disipado la duda sobre el origen (pri-
vado o público) del dinero presuntamente recibido por el favorecido,
lo que era un requisito para dar por configurado el delito de peculado
que se le imputaba. La sentencia constitucional indicó que, al no existir
certeza sobre la calificación de los fondos como «públicos», debía regir
20
STC Nº 02758-2004-HC/TC, fundamento 8.
El hábeas corpus contra resoluciones judiciales...
21
STC Nº 0139-2002-HC/TC, fundamento 4. Dijo con toda claridad el TC: «El de-
lito de peculado, para quedar tipificado, requiere necesariamente, entre otros, el elemento
de la calificación de los fondos utilizados como públicos, no pudiendo configurarse el tipo
penal si se tratase de dinero de fuente privada: al existir duda razonable en cuanto al origen
del dinero recibido por el peticionario, existe también duda en cuanto a la tipificación del
delito de peculado y por ende, de la incursión del presente caso en los incisos 1) y 2) del
artículo 135 del Código Procesal Penal, que exigen la comisión de un delito doloso y una
pena mayor de cuatro años para que proceda el mandato de detención: debe prevalecer, en
consecuencia, el principio constitucional de in dubio pro reo».
22
STC Nº 06093-2009-HC/TC, fundamentos 6 y 7.
Jose Miguel Rojas Bernal
23
STC Nº 0469-2011-HC/TC, fundamento 7.
24
STC Nº 0469-2011-HC/TC, fundamento 10.
25
STC Nº 08264-2006-HC/TC, fundamento 13.
El hábeas corpus contra resoluciones judiciales...
26
STC Nº 04295-2007-HC/TC, fundamento 8.
27
STC Nº 03264-2009-HC/TC, fundamento 10.
Jose Miguel Rojas Bernal
28
STC Nº 01640-2009-HC/TC, fundamento 6.
29
STC Nº 01010-2012-HC/TC, fundamento 12.
El hábeas corpus contra resoluciones judiciales...
30
STC Nº 0539-2012-HC/TC, fundamento 5. A juicio del TC, la Corte Suprema solo
repitió «los argumentos expuestos en la sentencia superior condenatoria, sin señalar cómo
es que dichos elementos configuran la autoría en lugar de la complicidad» (fundamento 7).
Jose Miguel Rojas Bernal
31
STC Nº 02172-2012-HC/TC, fundamento 9.
El hábeas corpus contra resoluciones judiciales...
32
STC Nº 01351-2011-HC/TC, fundamento 8.
33
STC Nº 02637-2011-HC/TC, fundamento 12.
34
STC Nº 02637-2011-HC/TC, fundamento 10.
Jose Miguel Rojas Bernal
podría ser objeto de un estudio particular sobre el tema), pero los que
aquí se reseñarán bastan para demostrar que ese control no necesaria-
mente resulta potencialmente invasivo (como podría desprenderse de
la doctrina sentada en la conocida STC 0728-2008-HC, caso Giuliana
Llamoja), sino que en la mayoría de casos obedece a un test formal
(o procedimental) que se limita a verificar si una prueba trascendental
dentro del proceso fue actuada o no por el juez penal. Veamos, a conti-
nuación, cinco ejemplos que bien sustentan esta conclusión:
- Un primer ejemplo lo ofrece la STC 0862-2008-HC (caso
Freddy Salas Valenzuela), donde el actor denunciaba que el
órgano jurisdiccional no había actuado la pericia grafotécni-
ca solicitada por el Ministerio Público sobre el documento
que había sido objeto de falsificación, ni tampoco había rea-
lizado una diligencia de confrontación entre el recurrente y
su co-denunciado. Es decir, no se cuestionaba el examen de
162
valoración y suficiencia de los medios probatorios al interior
del proceso penal (asunto que fue desestimado por el TC),
sino la omisión del juez penal al no practicar una prueba que
había sido solicitada por la propia Fiscalía y luego admitida
por el juez penal. A juicio del Tribunal, por el principio de
comunidad de la prueba, lo que correspondía era la actuación
y valoración de la prueba grafotécnica, lo que sin embargo no
había ocurrido en autos35; por lo cual, dispuso la nulidad de
la sentencia condenatoria.
- En el mismo razonamiento, puede ubicarse la STC 02277-
2011-HC (caso Raúl Aramayo Valdivia), que resolvió una
demanda de hábeas corpus formulada por un registrador pú-
blico contra la sentencia que lo condenaba por el delito de
receptación aduanera, por haber permitido la inscripción de
35
STC Nº 0862-2008-HC/TC, fundamento 10.
El hábeas corpus contra resoluciones judiciales...
36
STC Nº 02277-2011-HC/TC, fundamento 5. Esta decisión destaca también por-
que introduce el elemento de la «trascendencia de nulidad procesal», como factor a tomar
en cuenta cuando se analiza la motivación probatoria de una sentencia condenatoria: en
efecto, el TC mantiene su tesis de que el derecho a la prueba se vulnera cuando habiéndose
dispuesto en el proceso la actuación de un medio probatorio éste no es llevado a cabo; pero
agrega que «puede darse el caso de que el medio probatorio no tenga una relevancia tal
que amerite la anulación de lo actuado, en atención, por ejemplo, a la valoración de otros
medios de prueba» (fundamento 4).
37
STC Nº 03562-2009-HC/TC, fundamento 7.
Jose Miguel Rojas Bernal
38
STC Nº 02914-2012-HC/TC, fundamento 2.3.
El hábeas corpus contra resoluciones judiciales...
39
STC Nº 0896-2009-HC/TC, fundamento 9.
40
STC Nº 03425-2010-HC/TC, fundamento 14.
41
STC Nº 03425-2010-HC/TC, fundamento 15. Sin embargo, precisó el TC que este
déficit de motivación no conllevaba su invalidación total, pues «dicho pronunciamiento
judicial, en su conjunto, comporta una motivación insuficiente que debe ser subsanada».
Es importante señalar que la sentencia del Tribunal estableció una serie de directrices que
el juez penal debía tomar en cuenta para «subsanar» la omisión en su motivación (funda-
mentos 15 y 17).
El hábeas corpus contra resoluciones judiciales...
42
STC Nº 02404-2003-HC/TC, fundamento 4.
43
STC Nº 02404-2003-HC/TC, fundamento 4. El Tribunal reiteró así su conocida
doctrina sentada en las SSTC Nos 01565-2002-HC (caso Chumpitaz Gonzáles) y 0376-
2002-HC (caso Bozzo Rotondo), en el sentido de que si bien la detención domiciliaria no
constituye una restricción tan grave como la detención judicial preventiva, «es, sin duda,
también una limitación seria de la libertad locomotora, cuyo dictado, por cierto, debe ne-
cesariamente justificarse» (fundamento 2).
44
STC Nº 02641-2012-HC/TC, fundamento 3.3.
Jose Miguel Rojas Bernal
45
STC Nº 0687-2011-HC/TC, fundamento 10.
46
STC Nº 0687-2011-HC/TC, fundamento 11.
El hábeas corpus contra resoluciones judiciales...
47
STC Nº 01050-2014-HC/TC, fundamento 10.
Jose Miguel Rojas Bernal
48
STC Nº 08125-2005-HC/TC, fundamento 13; STC Nº 04989-2006-HC/TC,
fundamento 13.
49
STC Nº 08125-2005-HC/TC, fundamento 16; STC Nº 04989-2006-HC/TC,
fundamento 16.
50
Cabe señalar que este artículo ha sido posteriormente modificado por el Decreto
Legislativo Nº 1206, publicado oficialmente el 23 de setiembre de 2015, que establece el
procedimiento de la denominada «audiencia de presentación de cargos». A su vez, en el
nuevo Código Procesal Penal, el artículo 135 es el que establece el contenido del auto de
enjuiciamiento.
El hábeas corpus contra resoluciones judiciales...
51
STC Nº 03390-2005-HC/TC, fundamento 14. En el mismo sentido: STC Nº 0214-
2007-HC/TC.
Jose Miguel Rojas Bernal
52
STC Nº 01924-2008-HC/TC, fundamento 12.
53
STC Nº 08125-2005-HC/TC, fundamento 17.
54
STC Nº 08125-2005-HC/TC, fundamento 17. En el mismo sentido de lo resuelto,
STC Nº 04989-2006-HC (caso John Mc Carter y otros) y STC Nº 08123-2005-HC (caso
Nelson Jacob Gurman).
El hábeas corpus contra resoluciones judiciales...
55
STC Nº 0273-2008-HC/TC, fundamento 5.
56
STC Nº 0795-2010-HC/TC, fundamento 8.
57
STC Nº 0801-2010-HC/TC, fundamento 8.
58
STC Nº 0810-2013-HC/TC, fundamento 3.
Jose Miguel Rojas Bernal
59
STC Nº 01410-2012-HC/TC, fundamento 3.
60
STC Nº 01650-2013-HC/TC, fundamento 3.3.
61
STC Nº 02030-2012-HC/TC, fundamento 4.
62
STC Nº 03335-2012-HC/TC, fundamento 3.3.
El hábeas corpus contra resoluciones judiciales...
63
STC Nº 04714-2012-HC/TC, fundamento 3.3.
64
STC Nº 03382-2012-HC/TC, fundamento 3.3.
Jose Miguel Rojas Bernal
65
STC Nº 01132-2007-HC/TC, fundamento 12.
El hábeas corpus contra resoluciones judiciales...
66
STC Nº 02022-2008-HC/TC, fundamento 8.
67
STC Nº 02022-2008-HC/TC, fundamento 18. Ello era así, a juicio del TC, porque «la
información aludida no cumple con los supuestos de procedencia de información requeridos
(proveniente de una sociedad emisora), de contenido (referido a una sociedad emisora, a sus
negocios o a uno o varios valores por ellos emitidos o garantizados), con carácter confidencial
(no divulgadas en el mercado) ni con capacidad, por su naturaleza, de influir en valores
mobiliarios emitidos (en la liquidez, el precio o la cotización de valores emitidos)».
Jose Miguel Rojas Bernal
nó que abra proceso penal contra el recurrente. A juicio del TC, esta
resolución de la Sala estaba indebidamente motivada, pues «se sustenta
únicamente en los documentos que corren en autos, en la declaración
de un ciudadano y en un conjunto de inferencias cuya logicidad es
cuando menos cuestionable»68. En particular, el Tribunal llamó la aten-
ción de que la Sala no haya realizado ninguna pericia para determinar
la veracidad o falsedad del documento, supuestamente firmado por una
persona que estaba presuntamente «desaparecida». De ese modo, para
el TC, una resolución basada solo en lo declarado por una persona y en
una inferencia errada, era «a todas luces insuficiente para sostener un
auto de apertura de instrucción»69, por lo que declaró su nulidad y dis-
puso que el Ministerio Público amplíe su investigación para determinar
la falsedad o no del documento en cuestión, a fin de poder formular la
denuncia respectiva.
No menos intenso fue el control llevado a cabo por el Tribunal
178
en la polémica STC 01969-2011-HC (caso José Bryson de la Barra y
otros), que declaró nulo el auto apertura de instrucción en el extremo
en que calificaba a los hechos materia del proceso penal (el debelamien-
to militar de un motín ocurrido en 1986 en el penal San Juan Bautista
- El Frontón) como «delitos de lesa humanidad». Siguiendo un anterior
pronunciamiento suyo (STC 024-2010-PI/TC), el Tribunal consideró
que el juez constitucional sí podía determinar si los hechos materia de
un proceso penal calificaban o no como un crimen de lesa humanidad,
pues dada la «grave consecuencia» que ello importa, la imputación de
un tal delito «merece, por parte de la judicatura, una justificación es-
pecialmente prolija»70. Así, luego de analizar los elementos que debían
concurrir para la configuración de un delito de estas características, el
TC determina que los hechos referidos a este operativo militar «no pue-
68
STC Nº 0336-2012-HC/TC, fundamento 9.
69
STC Nº 0336-2012-HC/TC, fundamento 11.
70
STC Nº 01969-2011-HC/TC, fundamento 44.
El hábeas corpus contra resoluciones judiciales...
71
STC Nº 01969-2011-HC/TC, fundamento 68. Cabe precisar que, posteriormente,
mediante ATC Nº 01969-2011-HC/TC, de fecha 5 de abril de 2016, el nuevo Pleno del
Tribunal Constitucional ha resuelto (por mayoría) subsanar lo expuesto en este fundamen-
to 68 y el punto resolutivo Nº 01 de la sentencia, luego de constatar que ambos extremos
carecían de la cantidad de votos suficientes para conformar una decisión válida.
72
STC Nº 07181-2006-HC/TC, fundamento 11.
Jose Miguel Rojas Bernal
73
Puede ser útil, a estos efectos, la definición dada por el Tribunal Constitucional espa-
ñol, en el sentido de que sevulnera el principio de legalidad penal en aquellas resoluciones
«que se sustenten en una subsunción de los hechos ajena al significado posible de los térmi-
nos de la norma aplicada» y «aquellas aplicaciones que por su soporte metodológico –una
argumentación ilógica o indiscutiblemente extravagante– o axiológico –una base valorativa
ajena a los criterios que informan nuestro ordenamiento constitucional–, conduzcan a so-
luciones esencialmente opuestas a la orientación material de la norma y, por ello, imprevi-
sibles para sus destinatarios» [STC 137/1997].
74
Código Procesal Penal de 1991, artículo 135: «El juez podrá dictar mandato de
detención si, atendiendo a los primeros recaudos acompañados por el fiscal provincial, es
posible determinar:
1. Que existen suficientes elementos probatorios de la comisión de un delito que vin-
cule al imputado como autor o partícipe del mismo.
No constituye elemento probatorio suficiente la condición de miembro de directorio,
gerente, socio, accionista, directivo o asociado cuando el delito imputado se haya cometido
en el ejercicio de una actividad realizada por una persona jurídica de derecho privado.
El hábeas corpus contra resoluciones judiciales...
181
2. Que la sanción a imponerse sea superior a los cuatro años de pena privativa de
libertad.
3. Que existen suficientes elementos probatorios para concluir que el imputado intenta
eludir la acción de la justicia o perturbar la acción probatoria. No constituye criterio sufi-
ciente para establecer la intención de eludir a la justicia la pena prevista en la Ley para el
delito que se le imputa.
En todo caso, el juez penal podrá revocar de oficio o a petición de parte el mandato de
detención cuando nuevos actos de investigación demuestren que no concurren los motivos
que determinaron su imposición, en cuyo caso el juez podrá disponer la utilización de la
vigilancia electrónica personal como mecanismo de control, tomando en cuenta lo previsto
en el inciso 2 del artículo 143 del presente Código».
75
Código Procesal Penal de 2004, artículo 268: «El juez, a solicitud del Ministerio
Público, podrá dictar mandato de prisión preventiva, si atendiendo a los primeros recaudos
sea posible determinar la concurrencia de los siguientes presupuestos:
a) Que existen fundados y graves elementos de convicción para estimar razonablemente
la comisión de un delito que vincule al imputado como autor o partícipe del mismo.
b) Que la sanción a imponerse sea superior a cuatro años de pena privativa de li-
bertad; y
c) Que el imputado, en razón a sus antecedentes y otras circunstancias del caso particu-
lar, permita colegir razonablemente que tratará de eludir la acción de la justicia (peligro de
fuga) u obstaculizar la averiguación de la verdad (peligro de obstaculización)».
Jose Miguel Rojas Bernal
76
STC Nº 01260-2002-HC/TC, fundamento 3.
77
STC Nº 02494-2004-HC/TC, fundamento 4; y agrega: «su permanencia o modi-
ficación, a lo largo del proceso, estará siempre en función de la estabilidad o el cambio de
los presupuestos que dieron lugar a su adopción inicial; por lo tanto, cabe la posibilidad de
que, si se modifican los presupuestos fácticos iniciales, la medida cautelar sufra variación».
78
STC Nº 0791-2002-HC/TC, fundamento 9. Por lo demás, esta interpretación es
coherente con lo que señala el artículo 9.3 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y
El hábeas corpus contra resoluciones judiciales...
Políticos, cuando establece que «la prisión preventiva de las personas que hayan de ser juz-
gadas no debe ser la regla general».
79
STC Nº 0791-2002-HC/TC, fundamento 10.
80
STC Nº 01091-2002-HC/TC, fundamento 18.
81
STC Nº 01091-2002-HC/TC, fundamento 19. Lo primero (la exigencia de que sea
«suficiente») significará que la resolución judicial «debe expresar, por sí misma, las condicio-
nes de hecho y de derecho que sirven para dictarla o mantenerla», mientras que lo segundo
(ser «razonada») supondrá que en ella «se observe la ponderación judicial en torno a la
concurrencia de todos los aspectos que justifican la adopción de la medida cautelar, pues
de otra forma no podría evaluarse si es arbitraria por injustificada» [STC Nº 01091-2002-
HC/TC, fundamento 19].
82
En efecto, según el Tribunal, la motivación de la «pena probable a imponerse» se
circunscribe a «la argumentación de que aquella será superior a un cuatro años de pena pri-
vativa de la libertad, lo cual importa al delito imputado y de la pena prevista por el Código
Penal» [STC Nº 02583-2012-HC/TC, fundamento 2.3].
Jose Miguel Rojas Bernal
83
STC Nº 02583-2012-HC/TC, fundamento 2.3.
84
El «peligro de fuga», como se ha referido en doctrina, es aquél requisito que «parte
del supuesto de que el justiciable conoce el grado de imputación que le afecta, por lo que
hace una proyección de la posible condena efectiva de prisión de la cual sería sujeto si la
justicia lo encuentra responsable, por lo que valorando estos elementos se sentirá tenta-
do a sustraerse de la acción de la justicia» [Cáceres Julca, Roberto. «La determinación
del peligro procesal como presupuestos del mandato de detención judicial preventiva. A
propósito de la sentencia del Exp. Nº 05490-2007-PHC/TC, (caso Elvito A. Rodríguez
Domínguez). En Jus Constitucional. Nº 8. Lima: Editora Jurídica Grijley, 2008, p. 164].
Siendo ésta la finalidad, nuestra jurisprudencia ha comprendido bien que el «peligro de
fuga» supone el análisis de una serie de circunstancias que pueden tener lugar antes o du-
rante el desarrollo del proceso penal y que se encuentran relacionadas, entre otros aspectos,
con «el arraigo domiciliario, familiar y laboral del actor en la localidad del órgano judicial
que lo procesa, aspectos que crean juicio de convicción al juzgador en cuanto a la sujeción
del actor al proceso» [STC Nº 02583-2012-HC/TC, fundamento 2.3].
85
El «peligro de obstaculización», ha dicho el TC, se encuentra vinculado con la «inje-
rencia del procesado en libertad ambulatoria respecto del resultado del proceso, pudiendo
El hábeas corpus contra resoluciones judiciales...
ello manifestarse con la influencia directa del actor en la alteración, ocultamiento o desapa- 185
rición de los medios probatorios, en la conducta de las partes o peritos del caso que incida
en el juzgador a efectos de un equívoco resultado del proceso e incluso que de manera
indirecta o externa el procesado en libertad pueda perturbar el resultado del proceso penal,
aspectos concernientes a la obstaculización del proceso que el juzgador debe apreciar en
cada caso en concreto ya que de contar con indicios fundados de su concurrencia deberá ser
merecedor de una especial motivación que la justifique, en tanto la justicia constitucional
no determina ni valora los elementos que dan lugar al peligro procesal del caso, sino que
verifica que su motivación resulte mínimamente suficiente a efectos de la concurrencia de
los presupuestos procesales que validan la imposición de medida cautelar de la libertad
personal» [STC Nº 02583-2012-HC/TC, fundamento 2.3].
86
STC Nº 04184-2009-HC/TC, fundamento 6.
87
STC Nº 02771-2010-HC/TC, fundamento 8; y STC Nº 01184-2010-HC/TC,
fundamento 6.
88
STC Nº 01555-2012-HC/TC, fundamento 7.
89
STC Nº 03567-2012-HC/TC, fundamento 16. Y es que si bien el TC ha admitido
que la participación de una persona en una organización criminal es un elemento a consi-
derar como parte del «peligro procesal» (STC Nº 01091-2002-HC/TC, fundamentos 23
y 15) lo cierto era que, en la específica resolución judicial que era objeto de este proceso de
hábeas corpus, «al favorecido no se le efectúa ninguna imputación referida a su eventual
vinculación con otros procesados», por lo que «la premisa fáctica a partir de la cual se jus-
tifica la presencia del supuesto del “peligro procesal” (concierto de voluntades), en realidad
no se encuentra sustentada, respeto del favorecido» (fundamento 17).
Jose Miguel Rojas Bernal
90
STC Nº 05591-2009-HC/TC, fundamentos 9-10.
91
Como por ejemplo, en relación con el «domicilio y al trabajo conocidos» como ele-
mentos que enervaban el peligro procesal [STC Nº 04950-2009-HC/TC, fundamento 8;
y STC Nº 0006-2010-HC/TC, fundamento 7].
92
STC Nº 04257-2009-HC/TC, fundamento 7.
93
STC Nº 00038-2010-HC/TC, fundamento 6. Algo similar es lo que sucede cuando
la resolución judicial de prisión preventiva no motiva por qué la prueba aportada por el
procesado (certificado domiciliario) no enervaba el peligro procesal, y en cambio, se limita
a justificar el peligro procesal en «los vínculos amicales o familiares entre procesados» y en
«la gravedad de los hechos» [STC Nº 02583-2012-HC/TC, fundamento 2.3].
El hábeas corpus contra resoluciones judiciales...
94
STC Nº 05509-2006-HC/TC, fundamento 6.
95
STC Nº 02868-2009-HC/TC, fundamento 8.
Jose Miguel Rojas Bernal
7. A modo de conclusión
Como balance de las ideas plasmadas en este trabajo, podría que-
dar dicho que el deber de «motivación reforzada» exigido al juez penal,
cuando ésta es examinada en un proceso de hábeas corpus, ha sido asu-
mido por el Tribunal Constitucional con una especial deferencia hacia
la «reserva de jurisdicción» que es ínsita al Poder Judicial; de lo que es
una buena muestra el canon de la interpretación «manifiestamente» ar-
bitraria o irrazonable de la ley penal, como supuesto límite del control
188 constitucional. De ordinario, lo que ha existido en la jurisprudencia
constitucional es el examen de la motivación incongruente o insufi-
ciente (como en las sentencias condenatorias y en los mandatos de pri-
sión preventiva), y en igual medida, de la ausencia de individualización
como un supuesto de motivación deficitaria (lo que se aprecia bien en
los autos de apertura de instrucción). Con todo, la relativa pacificidad
de estos escenarios de control, a nuestro criterio, no deberían confor-
mar al Tribunal ni impedirle avanzar en el establecimiento de paráme-
tros claros que permitan «objetivar» los supuestos en los que sería válido
afirmar que una resolución de contenido penal incurre en motivación
«insuficiente» (o, por ejemplo, que no cuenta con «suficiencia probato-
ria» en el caso de la prisión preventiva, que es un terreno aún no explo-
rado en la jurisprudencia del TC), lo que siempre será saludable para
una correcta delimitación del ámbito de actuación de la jurisdicción
constitucional frente a la judicatura ordinaria.
96
STC 02868-2009-HC/TC, fundamento 6.
97
Idem.
EL HÁBEAS CORPUS DEL TIPO CONEXO.
La procedencia respecto a los supuestos de conexidad
con el derecho a la libertad individual a partir de la
jurisprudencia del Tribunal Constitucional
1. Introducción
E
l presente artículo tiene como finalidad desarrollar la figura del
proceso constitucional de hábeas corpus conexo y sus distintas 189
aplicaciones en la jurisdicción constitucional peruana, determi-
nadas tanto en el Código Procesal Constitucional como en la doctrina
jurisprudencial de nuestro Tribunal Constitucional (TC).
Consideramos relevante esta investigación porque el supuesto
precitado resulta importante en contextos como el peruano, dado que
la configuración particular de nuestro proceso permite diferenciarlo del
resto de los ordenamientos jurídicos, los cuales admiten solo de forma
restringida la tutela del derecho a la libertad individual, mientras que en
I. INTRODUCCIÓN
Sin lugar a dudas, en el Neoconstitucionalismo de hoy, una de las más trascendentes –si es que no la más decisiva–
categorías jurídicas con la que se cuenta el “contenido esencial de los derechos fundamentales”. Su importancia viene
no sólo porque permitirá eficazmente y con altísimo grado de corrección, someter las cuestiones formales o procedi-
mentales a las estrictamente materiales sino también porque, bien vista, es el punto de unión con un necesario derecho
no positivo que configura y determina la validez jurídica del Derecho Positivo. Hoy en día, incluso, la validez jurídica
de las decisiones del Constituyente y las de sus Comisionados (el Tribunal Constitucional y los Jueces del Poder Judi-
cial) dependerá de su ajustamiento al contenido esencial de los derechos fundamentales que, por referirse a la esencia
y por ello a la naturaleza de cada derecho fundamental concernido no depende del legislador positivo; éste –¡cuánto
nos ha costado interiorizarlo!– no crea la esencia de los derechos fundamentales porque no crea lo justo humano que
ellos significan. En este contexto, se hace impostergable una seria y profunda revisión de los elementos doctrinarios
y jurisprudenciales (de teoría y práctica, de ciencia y arte) que, a quien se tome con responsabilidad su formación
como Jurista, permitirá tener la estructura mental y la habilidad para resolver con justicia y prudencia toda cuestión que
se formule en relación a las exigencias de justicia humana que significan los derechos humanos constitucionalizados
o derechos fundamentales. A ayudar a esa revisión se destinan las páginas siguientes.
Una definición básica de derechos constitucionales es la siguiente: derechos reconocidos –expresa o implícitamen-
te– en la Constitución. Es básica porque se está definiendo al derecho con el nombre de la norma que lo contiene.
Una mirada rápida a la Constitución peruana (CP) permite constatar que en ella se emplea las expresiones derechos
fundamentales1 y derechos constitucionales2.
Todos son derechos constitucionales al estar recogidos Y tercera, si se admitiese que en la Constitución peruana
en la Constitución, lo que permitiría hablar de derechos hay dos clases de derechos diferenciados por su mayor o
constitucionales fundamentales y de derechos constitu- menor importancia, o fundamentalidad, entonces nece-
cionales no fundamentales. Esta constatación exige plan- sariamente se requiere que existan dos mecanismos de
tear la siguiente cuestión: En la Constitución peruana, protección con eficacia diferente; el mecanismo menos
¿es constitucionalmente correcta esta diferenciación? eficaz estará destinado a proteger derechos no funda-
mentales y el de mayor eficacia a los derechos funda-
Veamos, si fuese correcta habría que admitir la necesi-
mentales3.
dad de diferenciar unos derechos de los otros y, conse-
cuentemente, la necesidad de optar por un criterio di- Pero ocurre que en la Constitución peruana están reco-
ferenciador. Este no podría ser más que la importancia gidos mecanismos de protección de derechos con una
del derecho, de modo que los derechos constitucionales misma eficacia constitucional4.
fundamentales serían más importantes que los constitu-
Cada una de estas tres dificultades se convierte en una ra-
cionales no fundamentales. Pareciera que este es el crite-
zón para sostener como incorrecta la conclusión que en
rio adoptado por el Constituyente peruano a la hora que
la Constitución peruana hay que diferenciar los derechos
ha dividido el Título I de la siguiente manera: Derechos
constitucionales fundamentales de los no fundamentales.
fundamentales de la persona (Capítulo I), los derechos
Por el contrario, cada una de ellas aboga por otorgar una
sociales y económicos (Capítulo II) y los derechos políti-
misma consideración a todos los derechos recogidos en
cos y de los deberes (Capítulo III). De tal forma que los
la Constitución. Así queda confirmado, desde la lectura
derechos reconocidos en el Capítulo I serían derechos
del artículo 3 CP en el que se ha dispuesto que “la enu-
(constitucionales) fundamentales, y estos serían los reco-
meración de los derechos establecidos en este capítulo
gidos en la larga lista del artículo 2 CP; todos los demás
no excluye los demás que la Constitución garantiza”, lo
derechos recogidos en la Constitución serían derechos
que ha de ser interpretado de la siguiente manera: La
constitucionales (no fundamentales).
consideración de los derechos enumerados en el artículo
Sin embargo, quienes pretendan sostener esta conclusión 2 CP no puede excluir la importancia de los derechos no
se enfrentan a las siguientes dificultades. Primera, si fuese recogidos en él sino que tanto unos como otros deben
verdad que la lista de derechos recogida en el artículo 2 recibir una misma atención por tener una misma consi-
CP sólo contiene derechos fundamentales, es decir, dere- deración. Y es que “el principio de dignidad irradia en
144 chos con una mayor importancia o fundamentalidad que igual magnitud a toda la gama de derechos, ya sean los
los demás, entonces no se entiende cómo en el mencio- denominados civiles y políticos, como los económicos,
nado artículo se reconocen derechos como el derecho sociales y culturales, toda vez que la máxima eficacia en
a la paz, a la tranquilidad, al disfrute del tiempo libre y la valoración del ser humano solo puede ser lograda a
al descanso (artículo 2.22 CP) que en una división entre través de la protección de las distintas gamas de derechos
derechos más importantes y menos importantes, estas en forma conjunta y coordinada”5.
serían necesariamente de los segundos.
De modo que con la expresión derechos fundamentales
Segunda, si los derechos sociales y los derechos políti- o derechos constitucionales se hace alusión a lo mismo, a
cos fuesen derechos constitucionales no fundamentales la constitucionalización de una serie de exigencias huma-
por estar fuera del artículo 2 CP, entonces no se entiende nas que, formuladas como bienes humanos, son debidos
que en esta disposición constitucional vengan mencio- a la persona por ser tal. Está legitimado, por tanto, el
nados derechos típicamente sociales como el de traba- empleo de una u otra expresión. La que aquí se empleará
jar libremente (artículo 2.15 CP) o derechos típicamente es derechos fundamentales debido a la cacofonía que se
políticos como los de elección, remoción o revocación generaría a la hora de hablar del contenido constitucional
de autoridades, de iniciativa legislativa y de referéndum de los derechos constitucionales.
(artículo 2.17 CP).
En esta eventualidad, puede restringirse o suspenderse el ejercicio de los derechos constitucionales relativos a la libertad y la seguridad perso-
nales, la inviolabilidad del domicilio, y la libertad de reunión y de tránsito en el territorio comprendidos en los incisos 9, 11 y 12 del Artículo 2º
y en el inciso 24, apartado f del mismo Artículo”; artículo 162 CP: “Corresponde a la Defensoría del Pueblo defender los derechos constitu-
cionales”; entre varios otros.
3 En el caso español, al disponer el artículo 53.2 CE que “cualquier ciudadano podrá recabar la tutela de las libertades y derechos reconocidos en
el artículo 14 y la Sección 1ª del Capítulo Segundo ante los Tribunales ordinarios por un procedimiento basado en los principios de preferencia
y sumariedad y, a través del recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional.
Como ocurre en el anterior caso, este último recurso será aplicable a la objeción de conciencia reconocida en el artículo 30”. Con base en
este dispositivo se ha afirmado que “no todos los derechos constitucionales son auténticos derechos fundamentales (...) [S]ólo los derechos
consagrados en los arts. 14 a 29 de la CE son auténticos derechos fundamentales” PEREZ TREMPS, Pablo. “Los Derechos fundamentales” en
“[Link]. Derecho Constitucional I. El ordenamiento constitucional. Derechos y deberes de los ciudadanos”. Valencia: Tirant lo Blanch, 2002, p. 143. De
donde se concluye que los derechos recogidos, en el artículo 14, en la Sección 1ª del Capítulo Segundo, tienen un procedimiento de protección
diferente –más eficaz– que el previsto para los demás derechos recogidos en la Constitución, precisamente por ser derechos (constitucionales)
fundamentales.
4 Los llamados procesos constitucionales de la libertad (hábeas corpus, amparo y hábeas data) están recogidos en los primeros tres incisos del
artículo 200 CP.
5 EXP. N.º 2495–2003–AA/TC, del 20 de abril del 2004, F. J. 19.
foro jurídico
III. CONTENIDO ESENCIAL Y CONTENIDO o convenciones) como en la norma positiva nacional (la
CONSTITUCIONAL Constitución o leyes). La validez de la norma positiva
(nacional o internacional) dependerá de su ajustamien-
to al derecho humano que pretende positivar. De modo
A. Un necesario punto de partida suprapositivo:
que una positivación que se aleja o contradice el derecho
Derechos humanos y derechos fundamentales
humano que le antecede es injusta y, consecuentemente,
La persona es un absoluto en la medida que es fin en sí pierde en intensidad vinculante.
misma6 y nunca puede ser considerada ni tratada como Para saber si el reconocimiento positivo (nacional o
un medio7. internacional) de un derecho se ajusta o no al derecho
En esto consiste su valor o dignidad. Por ser fin y no me- humano que pretende positivar, es posible realizar una
dio, está llamada a conseguir su plena realización como comparación, solo si se puede objetivar uno y otro.
persona; a todas las personas, por ser tales, nos corres- La manera que hay de llevar a cabo esa objetivación es a
ponde lograr la máxima realización posible8. Tendemos a través de la categoría contenido.
ello porque somos realidades esencialmente imperfectas
e inacabadas que adquirimos grados de perfeccionamien- Si el contenido del derecho humano es el contenido po-
to y realización en tanto satisfacemos nuestras necesida- sitivado en la norma, entonces la norma es jurídicamente
des9 y exigencias10 propiamente humanas. En la medida válida por ser justa; si no lo es, será jurídicamente inválida
que la satisfacción de estas necesidades perfecciona al por injusta13. De ahí que es posible plantear la siguiente
ser humano, y bien es aquello que perfecciona al ser, la pregunta: ¿Cuál es el contenido de un derecho humano?
consecución de bienes humanos permite la satisfacción En lo que respecta al contenido de un derecho humano,
de necesidades humanas y la consecución de grados de nuevamente resulta necesario apelar a las esencias como
perfeccionamiento y realización humanas. Los bienes la esencia humana o, en palabras del Tribunal Constitu-
humanos es lo debido a la persona humana por ser tal y cional, “naturaleza del ser humano”14. Si, por ejemplo,
es lo debido porque es lo que le corresponde por tener hay la necesidad humana de tener un espacio propio
la naturaleza y dignidad humanas, por eso se formulan donde desplegar nuestra propia individualidad, la intimi-
como bienes jurídicos vinculantes. Y es que en la medida dad se convierte en un bien humano15, no sólo porque
que se habla de título y deuda, se habla de derecho. Estos satisface esa necesidad humana sino porque al satisfa-
bienes humanos que corresponden a la persona humana cerla permite lograr una mayor y más plena realización 145
(deuda) por tener naturaleza y dignidad humana (título) humana16. Así, el bien humano intimidad se convierte en
son derechos humanos. Estos bienes humanos son lo lo debido a la persona humana y, por ello, en el derecho
justo con la persona humana y, por esta razón, vinculan11. humano a la intimidad. El contenido de este derecho hu-
Percátese que es posible hablar de derecho humano y mano será aquello que hace que el derecho a la intimidad
consecuente vinculación incluso antes que la norma po- sea derecho a la intimidad y no otro derecho diferente.
sitiva lo reconozca y garantice12. En efecto, lo justo con la Este contenido bien puede ser llamado contenido esencial
persona humana, sus derechos humanos, es posible posi- del derecho a la intimidad porque brota de la esencia o
tivarlo tanto en la norma positiva internacional (tratados naturaleza jurídica del derecho17. De modo que, cuando
6 KANT, IMMANUEL. “Fundamentación de la metafísica de las costumbres”. Barcelona: Ariel Filosofía, segunda edición, 1996, p. 187.
7 BLECKMAN, Albert. “Staatsrecht II –Die grundrechte, 4. Berlin: Auflage, 1996, p. 539.
8 En palabras del Tribunal Constitucional peruano, se trata de la “plena realización de la persona humana y su dignidad (artículo 1º de la Cons-
titución)”. EXP. 00005–2008–PI/TC, del 4 de septiembre de 2009, F. J. 21.
9 La relevancia jurídica de las necesidades esencialmente humanas no ha sido extraña a la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, por ejemplo,
cuando ha mencionado que “este despliegue en múltiples direcciones inherente a los derechos fundamentales, como no podría ser de otro
modo, también se encuentra presente en la dignidad humana, que es comprehensiva enunciativamente de la autonomía, libertad e igualdad
humana, siendo que todas ellas en sí mismas son necesidades humanas que emergen de la experiencia concreta de la vida práctica”. EXP. N.°
2273–2005–PHC/TC, 20 de abril de 2006, F. J. 9.
10 Lo mismo ocurre con las exigencias que brotan de la esencia o naturaleza humana. Así, en referencia al trabajo, ha dicho el Tribunal Constitucional que
su importancia descansa en ser “[v]ocación y exigencia de la naturaleza humana”. EXP. N.º 008–2005–PI/TC, del 12 de agosto del 2005, F. J. 18.
11 CASTILLO, CORDOVA Luis. “La interpretación iusfundamental en el marco de la persona como inicio y fin del derecho” en “Pautas para interpretar la Cons-
titución y los derechos fundamentales; coordinado por Juan Manuel Sosa Sacio. Lima: Gaceta Jurídica, 2009, pp. 31 – 43.
12 Como lo ha reconocido el Tribunal Constitucional peruano, “la persona humana, por su dignidad, tiene derechos naturales anteriores a la so-
ciedad y al Estado, inmanentes a sí misma, los cuales han sido progresivamente reconocidos hasta hoy en su legislación positiva como derechos
humanos de carácter universal”. EXP. N.º 4637–2006–PA/TC, del 18 de abril de 2007, F. J. 45.
13 Lo cual exige no cerrar como posibilidad el que una Convención o Tratado internacional, así como una Constitución, lleguen a ser disposiciones
normativas injustas e inválidas cuando el contenido de los derechos ahí positivados contradigan las exigencias jurídicas de los derechos humanos.
14 EXP. Nº 0489–2006–PHC/TC, del 25 de enero del 2007, F. J. 11.
15 “Bien jurídico intimidad”, en palabras del Tribunal Constitucional. EXP. N.° 6712–2005–HC/TC, del 17 de octubre de 2005, F. J. 30.
16 Este bien humano, es posible afirmar, “implica necesariamente la posibilidad de excluir a los demás en la medida que protege un ámbito estric-
tamente personal, y que, como tal, resulta indispensable para la realización del ser humano”. EXP. N.° 6712–2005–HC/TC, del 17 de octubre
de 2005, F. J. 38.
17 Sobre el cual ha manifestado el Tribunal Constitucional que “es el ámbito personal en el cual un ser humano tiene la capacidad de desarrollar
y fomentar libremente su personalidad. Por ende, se considera que está constituida por los datos, hechos o situaciones desconocidos para la
comunidad que, siendo verídicos, están reservados al conocimiento del sujeto mismo y de un grupo reducido de personas, y cuya divulgación
o conocimiento por otros trae aparejado algún daño”. EXP. N.° 6712–2005–HC/TC, del 17 de octubre de 2005, F. J. 38.
foro jurídico
se habla del derecho humano, éste cuenta con un con- Constitución ha reconocido, explícita o implícitamente,
tenido esencial que se define como aquel conjunto de un marco de referencia que delimita nominalmente el
facultades o atribuciones que hacen que el derecho hu- bien jurídico susceptible de protección”19.
mano sea ese derecho y no otro diferente18.
A la consideración de que el contenido esencial es lo mis-
Una vez positivado, el derecho humano pasa a tener un mo que contenido constitucional puede objetarse que el
contenido que podemos llamar convencional cuando es Constituyente puede agregar a la fórmula genérica una
positivado en un pacto o convención, o que podemos serie de concreciones que obligarían a diferenciar el con-
llamar constitucional cuando es positivado en la Cons- tenido esencial del contenido constitucional; pues este
titución. Aquí interesa referir solamente al segundo, res- vendría a ser el contenido esencial más las concreciones
pecto del cual es posible plantear la cuestión siguiente: adicionadas por el Constituyente. Por poner un ejemplo,
¿Qué relación existe entre el contenido esencial de un desde la Constitución peruana, se ha dispuesto como
derecho humano y el contenido constitucional del dere- contenido constitucional de la libertad individual la exi-
cho fundamental? gencia de poner al detenido a disposición del juzgado
correspondiente dentro de las veinticuatro horas o en el
B. La regla general: la coincidencia término de la distancia (artículo 2.24 apartado f). Se po-
dría decir que no pertenece al contenido esencial del de-
Los derechos fundamentales, expresión que aquí con- recho a la libertad personal el plazo de veinticuatro horas
viene adoptar antes que derecho constitucional debido pues igualmente el Constituyente pudo haber elegido un
a la cacofonía que se generaría a la hora de hablar de plazo diferente20; sin embargo, sí pertenece al contenido
su contenido constitucional, pueden ser definidos como constitucional del referido derecho.
los derechos humanos constitucionalizados. Así, dere-
Esta objeción puede contestarse de la manera siguien-
chos humanos y derechos fundamentales vienen a ser
te. En el ejemplo propuesto, es verdad que el contenido
lo mismo y no podía ser de otra manera cuando detrás
esencial del derecho humano que, como se ha dicho, es
de unos y otros está la persona. La legitimidad y consi-
a la vez el contenido esencial del derecho fundamental,
guiente validez de esa constitucionalización dependerán
no reclama un concreto plazo. Sin embargo, sí reclama
de su ajustamiento a las exigencias del derecho huma-
un plazo razonable.
no. Esta afirmación, introduciendo la categoría contenido,
146 puede reformularse de la siguiente manera: La validez De la esencia de este derecho fundamental brota que el
del contenido constitucional de un derecho fundamental detenido deba encontrarse a disposición policial sólo hasta
dependerá de su ajustamiento al contenido esencial del un plazo que sea razonable y lo razonable es lo estrictamente
derecho humano. necesario. Lo innecesario deja de ser razonable porque
al carecer de necesidad pierde justificación. De forma tal
La técnica normalmente empleada por la Constitución que cuando el Constituyente peruano ha decidido que
para hacer realidad este ajustamiento en la mayor medida sean veinticuatro horas la duración máxima de la deten-
de lo posible, es el recogimiento del derecho humano a ción policial, tal plazo conforma el contenido esencial
través de una fórmula lingüística amplia y genérica, lo porque se trata de un plazo razonable.
suficientemente vaga como para constitucionalizar el
contenido esencial del derecho humano; de modo que Así, pues, las concreciones que el Constituyente pue-
el contenido constitucional de un derecho fundamental da realizar no conformarán algo diferente al contenido
venga a equivaler al contenido esencial de un derecho esencial si finalmente es una especificación de éste. Con-
humano. Al ser los derechos humanos lo mismo que los secuentemente, el contenido esencial más las concrecio-
derechos fundamentales, hablar del contenido esencial nes del contenido esencial conforman, igualmente, el
del derecho humano será lo mismo que hablar del con- contenido esencial del derecho fundamental.
tenido esencial del derecho fundamental, contenido que
al estar recogido en la Constitución también puede ser C. La excepción: cuando el contenido constitu-
llamado como contenido constitucional. cional se formula al margen o contra el conte-
nido esencial
De esta manera, el contenido esencial de un derecho fun-
damental equivale al contenido constitucional del mis- Esta constatación, no obstante, obliga a plantear una pre-
mo. En uno y otro caso, la justicia de su formulación gunta adicional: ¿es posible que el Constituyente agregue
dependerá de su ajustamiento a las exigencias del bien concreciones que no son especificaciones del contenido
humano (jurídico) que les da sentido. Por eso, acierta el esencial? Si se responde positivamente a esta pregunta,
Tribunal Constitucional cuando ha manifestado que “un entonces será posible admitir que el contenido constitu-
derecho tiene sustento constitucional directo cuando la cional será diferente al contenido esencial de un derecho
18 En palabras del Tribunal Constitucional español, “facultades o posibilidades de actuación necesarias para que el derecho sea reconocible como
perteneciente al tipo descrito y sin las cuales deja de pertenecer a ese tipo y tiene que pasar a quedar comprendido en otro, desnaturalizándose
por decirlo así”. STC 11/2981, del 8 de abril, F. J. 8.
19 EXP. Nº 6149–2006–PA/TC y 6662–2006–PA/TC, a los 11 días del mes de diciembre de 2006, F. J. 41.
20 Como las setenta y dos horas que como plazo máximo ha decidido el constituyente español (artículo 17.2 CE); o “el día siguiente de su deten-
ción” del Constituyente alemán (artículo104.3 LF).
foro jurídico
fundamental. Y la respuesta, a mi modo de ver, es que al procedimiento- encargado de determinar que tal dispo-
menos teóricamente es posible que esto ocurra en dos sición constitucional es ineficaz. Sin duda, puede ser el
situaciones: Cuando además de la fórmula genérica, el Tribunal Internacional, como es el caso de la CIDH, que
Constituyente agrega una determinación que no brota de puede concluir que determinada disposición constitucio-
la esencia del derecho, que la contradiga. nal vulnera la CADH22, pero no se debe cerrar definiti-
vamente las puertas a la posibilidad de ser establecido
Es el primer caso, para seguir con el ejemplo anterior,
por el Supremo Interprete de la Constitución23. Desde
si el Constituyente hubiese establecido que el detenido
luego para que establezca la injusticia de la disposición y
deberá ser puesto a disposición del juzgado correspon-
su, consecuente, ineficacia24, pero no para subrogarse al
diente en un coche policial, no necesita especial justificación
Constituyente y establecer una determinada concreción
constatar que tal exigencia no forma parte del contenido
del contenido esencial del derecho humano.
esencial del derecho a la duración razonable de la de-
tención policial; de hecho, ni tan siquiera exige que sea En los dos mencionados casos resultaría relevante la di-
llevado en coche alguno. De manera que tal disposición ferenciación entre contenido esencial y contenido cons-
estaría configurando un contenido constitucional que es titucional de un derecho fundamental. Y aunque son su-
diferente al contenido esencial del derecho, lo que justifi- puestos bien extraños, no sería imposible que se den en
ca la necesidad de diferenciarlos. la práctica. En el primer caso, el Constituyente está cons-
titucionalizando algo que sin estar prohibido no brota
En el segundo caso, y para mantener el ejemplo, si el
de la esencia del derecho y en el segundo, el Constitu-
Constituyente hubiese dispuesto que el detenido sea
yente formalmente constitucionaliza algo que contradice
puesto a disposición judicial en un plazo de veinticuatro
la esencia del derecho en juego. Como son situaciones
semanas o cuando el agente de policía lo estime opor-
excepcionales, la regla general será la coincidencia que es
tuno, una disposición así contradice la exigencia de du-
la que se asumirá a lo largo de este trabajo.
ración razonable de la detención policial, lo que haría
exigible diferenciar el contenido esencial del contenido
constitucional del derecho. Este último contendido ven- IV. CONTENIDO ESENCIAL O CONSTITU-
dría a estar conformado por el contenido esencial más CIONAL Y CONTENIDO NO ESENCIAL O
la concreción, con el añadido que la concreción sería la INFRACONSTITUCIONAL
negación de la esencia del derecho, es decir, supondría su
desnaturalización. 1. Teoría absoluta: conflicto y sacrificio de derechos 147
fundamentales
Pero esta concreción si bien es cierto formalmente no
puede ser tenida como inconstitucional, pero sí en la me- El contenido constitucional de un derecho fundamental
dida que transgrede principios que necesariamente una es su contenido esencial, este es el conjunto de atribucio-
Constitución que pueda ser llamada tal. Realmente tal ha nes que el derecho depara a su titular y hace que el dere-
constitucionalizado expresa o implícitamente, el valor de cho sea ese derecho y no uno diferente. Esta definición
la persona humana (dignidad humana), la justicia o la ra- rápidamente permite concluir que el contenido esencial
zonabilidad21. es todo el contenido constitucional del derecho funda-
mental. El contenido esencial no tiene dos partes, (una
Esto quiere decir que una hipotética disposición no de- esencial y otra no esencial), sino que el contenido es uno
berá tenerse como legítima; por el contrario, en la me- sólo, es, en este sentido, un contenido único.
dida que no da lo que a la persona corresponde por ser
persona, se convierte en una disposición injusta y, por Conocido es que la llamada teoría absoluta de los dere-
ello, no vinculante jurídicamente. La ineficacia de la dis- chos fundamentales afirma la dualidad del contenido de
posición sería manifiesta. Es así que debe mantenerse la un derecho fundamental. Una parte nuclear y otra parte
posibilidad de considerar que, no necesariamente, toda periférica. La primera sería la esencial del derecho que no
disposición constitucional será jurídicamente valida admite ser limitada, restringida ni sacrificada; porque de
sino que se debe mantener como válida la posibilidad serlo supondría la vulneración del derecho mismo. Esa
de considerar ineficaz la disposición de la constitución parte es absoluta para los destinatarios de los derechos
que agrede el contenido esencial de un derecho huma- fundamentales que, como se sabe, lo son tanto el po-
no (realidad supra positiva). En este punto, lo jurídica- der público como los particulares. Así, el Legislador, el
mente relevante es establecer el órgano –y consecuente Gobierno, el Juez ni el particular pueden limitar la par-
21 Así, Bachof habla de inconstitucionalidad de la Constitución tanto por infracción del derecho constitucional metapositivo positivado, como
por infracción del derecho metapositivo no positivado. Cfr. BACHOF, Otto. ¿Normas constitucionales inconstitucionales? Lima: Palestra, 2008, pp.
65 – 70.
22 Caso última tentación de Cristo. En el punto 4 del fallo de este caso, la Corte Interamericana decidió que “el Estado [chileno] debe modificar
su ordenamiento jurídico interno, en un plazo razonable, con el fin de suprimir la censura previa para permitir la exhibición de la película “La
Última Tentación de Cristo”. Antes había afirmado que “n el presente caso ésta [la censura previa] se generó en virtud de que el artículo 19
número 12 de la Constitución establece la censura previa en la producción cinematográfica” (Párrafo 72). Por lo que el Estado chileno tuvo que
modificar su Constitución para adaptarla a la Convención americana de derechos humanos.
23 En este sentido. BACHOF, Otto. Ob. cit., p. 73.
24 De ocurrir, necesariamente tendría que haberlo previsto el propio Constituyente al decidir un canal procedimental determinado que permita el
pronunciamiento del Tribunal Constitucional.
foro jurídico
te esencial del derecho. Por otro lado, la parte periférica caso– contraer el contenido expandido hasta un punto
viene a ser la no esencial del derecho; la cual podrá ser que haga posible la convivencia humana. Así, el dere-
limitada, restringida o sacrificada, siempre y cuando ello cho inicialmente daría derecho a todo (sería un derecho
sea necesario para salvar otro derecho fundamental o un prima facie)29, entrando en conflicto inevitable con otros
bien jurídico constitucional25. derechos fundamentales30 y, finalmente, daría derecho a
algo limitado fruto de haberse restringido31, lesionado32 o
Esta teoría, que hoy en día tiene bastante acogida y difu-
sacrificado33 el contenido constitucional de los derechos
sión, tiene una serie de falencias que he tratado de poner
fundamentales que se le oponían34.
de manifiesto en otro lado26. Aquí sólo me he de referir
a dos. Primero, nada indica que en la esencia del derecho Sin embargo, y como se ha dicho antes, este modo de en-
se deba tener dos partes, por el contrario una división así tender los derechos fundamentales conlleva una serie de
es consecuencia de una determinada concepción de los deficiencias y aporías. Por lo pronto, nada objetivamente
derechos fundamentales que no siendo la única conlleva hace pensar que el derecho tienda a expandirse ilimitada-
a una serie de deficiencias y aporías. Consecuentemente, mente en su contenido.
no habrá nada realmente objetivo que permite trazar una
Por el contrario, existen razones fuertes para conside-
línea exacta de división entre lo sacrificable y lo impres-
rar precisamente lo contrario. En efecto, si los derechos
cindible al nivel constitucional del derecho, llevando a
humanos son el conjunto de bienes humanos debidos
quienes se aferren a este labor a decidir en base a arbitra-
a la persona por ser persona y satisfacen exigencias y
riedades, de mayor o menor intensidad, pero arbitrarie-
necesidades humanas de modo que perfeccionan al ser
dades a fin de cuentas. Y segundo, si la parte no esencial
humano, el cual tiene una naturaleza compleja compues-
se podrá restringir sólo cuando es necesario para salvar
ta al menos por un ámbito material otro espiritual, así
otro derecho fundamental o un bien jurídico constitu-
como uno individual y otro social35; entonces, no será un
cional; entonces la parte no esencial tendrá rango consti-
verdadero bien humano uno tal cuyo contenido impida
tucional, pues si no lo tuviese podría ser restringida para
la consecución de otros bienes humanos para la persona
salvar un derecho o bien jurídico infraconstitucional. De
misma o para las demás con las que convive36.
modo que cuando se restringe la parte no esencial, se
está restringiendo, limitando o sacrificando contenido de La plena realización de la persona humana no demanda
rango constitucional, es decir, la Constitución misma en que se le permita un hacer (positivo o negativo) ilimitado,
148 la que actúa el principio de normatividad de la Consti- por el contrario, un hacer de esa naturaleza entorpece la
tución27. consecución de otros bienes humanos que tienen que ver
con la dimensión social de la persona humana.
La teoría parte de un concepto de derechos fundamen-
tales que tiene los siguientes elementos: los derechos Adicionalmente, partir de este modo de entender los de-
fundamentales son mandatos de optimización28 en el rechos fundamentales, conlleva a no tomarse en serio a
sentido que tienen un contenido que tiende a expandirse la persona ni a la Constitución. No se toma en serio a la
ilimitadamente; pero en la medida que no es posible una persona porque si una pretensión realmente forma parte
pacífica convivencia con base en derechos ilimitados, de un derecho fundamental, tal pretensión le es debida
surge la necesidad de frenar la expansión y –de ser el y su no otorgamiento es injusto; en otras palabras, el
25 Como bien se ha puesto de relieve, en estas teorías “la periferia puede ser restringida, según las necesidades que se deriven de otros derechos,
bienes o intereses que aparezcan tipificados en la Constitución o que sean relevantes en la vida social”. BERNAL PULIDO, Carlos. “El principio
de proporcionalidad y los derechos fundamentales”. Madrid: Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, 2003, p. 405.
26 CASTILLO CORDOVA, Luis. “Los derechos constitucionales: Elementos para una teoría general”. Lima, tercera edición, 2007, p. 229.
27 Principìo por el cual “[l]a interpretación constitucional debe encontrarse orientada a relevar y respetar la naturaleza de la Constitución como
norma jurídica, vinculante in toto y no sólo parcialmente. Esta vinculación alcanza a todo poder público (incluyendo, desde luego, a este Tribu-
nal) y a la sociedad en su conjunto”. EXP. N° 5854–2005–PA/TC, del 8 de noviembre del 2005, F. J. 12.e.
28 ALEXY, Robert. “Teoría de los derechos fundamentales”; traducción por Ernesto Garzón Valdez. Madrid: CEC, 1993, p. 86.
29 Así, se ha escrito que “[b]asta que la norma o la posición jurídica correspondiente tenga por lo menos una propiedad que la relacione con la
disposición iusfundamental, para que se le pueda considerar como una norma o posición adscrita prima facie”. BERNAL PULIDO, Carlos. Ob.
cit., p. 460
30 El conflicto constitucional es definido, en palabras de Alexy, como “dos normas, aplicadas independientemente, conducen a resultados incom-
patibles, es decir, a dos juicios de deber ser jurídico contradictorio”. ALEXY, Robert. Ob. cit., p. 87.
31 Término empleado por PRIETO SANCHIS, Luis. “Justicia Constitucional y Derechos Fundamentales”. Madrid: Trotta, 2003, p. 227.
32 Término empleado también por Prieto Sanchís. Ídem., p. 239
33 Así, Alexy habla de sacrificios innecesarios (unnötiger Opfer) y de sacrificios necesarios (erforderlichen Opfer). ALEXY, Robert, “Verfassungsrecht
und einfaches Recht – Verfassungsgerichtsbarkeit und Fachgerichtsbarkeit”, en Veröffentlichungen der Vereinigung der Deutschen Staatsrechtslehrer 61,
2002, p. 25.
34 Por ejemplo, el derecho a la libertad de información, prima facie, daría derecho a publicar de quien sea del modo que sea. Pero como no sería
posible la convivencia humana de permitirse un derecho así, habrá que restringir o sacrificar el derecho –aunque sólo en lo necesario– para
permitir el ejercicio de otros derechos fundamentales, como el honor o la intimidad. El derecho sacrificado sería el derecho definitivo.
35 Ámbitos que no han sido extraños a la jurisprudencia del Tribunal Constitucional peruano, el que tiene manifestado que “la relación íntima
entre hombre y mujer es un derecho natural inherente a la naturaleza humana (...) que tiene relación directa con la libertad del hombre individual
y socialmente, en el primer caso, está íntimamente relacionado con su normal desarrollo sicofísico y su bienestar espiritual, y en el segundo caso
con su desenvolvimiento familiar y social”. EXP. N.º 01575–2007–PHC/TC, 20 de marzo de 2009, F. J. 2.
36 SERNA, Pedro y Fernando TOLLER. “La interpretación constitucional de los derechos fundamentales. Una alternativa a los conflictos de derechos”. Buenos
Aires: La Ley, 2000, pp. 92 – 93.
foro jurídico
sacrificio que se le exige supondrá un entorpecimiento recho fundamental. Este es un contenido constitucional
cuando no una frustración en la consecución de su plena único y que es calificado de esencial no para diferenciar-
realización. Más aún, si tal sacrificio se realiza para per- lo de un supuesto contenido constitucional no esencial,
mitir el ejercicio del derecho fundamental de otra perso- sino para significar que todo él brota de la esencia del
na entonces la persona sacrificada deja de ser un fin para derecho que se trate, es decir, de aquello por lo cual el
convertirse en un medio para la realización de la persona derecho es el que es y no es uno diferente. Por constituir
favorecida. Dicho claro, unas personas valdrán más que la esencia del derecho, el contenido único no puede ser
otras y estarán por encima de estas, en la medida que de sacrificado ni restringido, pues sacrificar la esencia de la
unas se exige el sacrificio de su realización personal para cosa supondrá su desaparición; es decir, el sacrificio de
favorecer a otras37. la esencia del derecho fundamental supondrá su vulne-
ración.
No se toma en serio a la Constitución porque este modo
de asumir los derechos fundamentales justifica el sacri- Este contenido esencial o constitucional del derecho fun-
ficio y restricciones de un contenido que, de existir, es damental, el cual uno sólo, está conformado por una se-
contenido constitucional. Como se argumentó antes, el rie de atribuciones o facultades que tienen una finalidad
hecho de justificar la restricción de la parte no esencial de que ilumina y da sentido a su existencia y a su alcance. Tal
un derecho fundamental por la salvación de un derecho finalidad es satisfacer una necesidad o exigencia humana
o bien constitucional hace que ella tenga rango constitu- para permitir una mayor realización o perfeccionamiento
cional. Así la restricción del contenido no esencial que humano; de modo que el contenido esencial del derecho
es contenido constitucional significará la restricción de fundamental estará compuesto por aquellos elementos
la Constitución. que hagan posible la consecución del bien humano que,
se ha de insistir, no sólo es individual, sino también so-
La Norma fundamental, por tanto, deja de ser plenamen- cial, y no sólo es material, sino también espiritual. Esto
te normativa. Asimismo, de la necesidad del sacrificio del obliga a considerar que el contenido esencial de un dere-
contenido constitucional de un derecho fundamental (en cho fundamental necesariamente es un contenido limita-
su parte no esencial) para el ejercicio del contenido cons- do, no sólo porque la esencia es siempre limitada, lo que
titucional de otro (en su parte esencial o no esencial), sig- permitirá la existencia de una determinada cosa –en este
nificara que ambos contenidos son contradictorios, si no caso un derecho–, no de todas las cosas o de cualquier
lo fuesen, sería posible el ejercicio armonioso y conjunto cosa; sino también porque es una esencia guiada por una 149
de ambos, sin necesidad de restricciones ni sacrificios finalidad concreta, de manera que sólo conformará el
de uno de ellos. Pues bien, si son contradictorios habrá contenido esencial las atribuciones y facultades encami-
que asumir que la Constitución se contradice y que no nadas a la consecución de esa finalidad.
es posible interpretarla como si de una unidad se tratase,
como lo exige el principio de interpretación unitaria de Como el contenido único acoge sólo las atribuciones y
la Constitución. facultades exigidas por la consecución de un determina-
do bien humano, son esas las debidas a la persona huma-
Entender los derechos fundamentales tal y como lo hace na porque son esas las que le corresponden por ser per-
la teoría absoluta al dividir su contenido constitucional sona. De modo que no podrá negársele ninguna de ellas
en dos partes, una esencial y otra no esencial, conlleva las sin, con ello, generar una injusticia. Efectivamente, si las
deficiencias apuntadas. Éstas no son de poca relevancia, atribuciones del contenido esencial del derecho funda-
en la medida que atañen la desnaturalización de la perso- mental permiten la consecución de un bien humano que
na (al convertirla en medio y, por ello, jerarquizable), de supondrá a su vez la adquisición de grados de perfec-
la Constitución (al socavar su normatividad y unidad), cionamiento y realización humana, entonces no existe
y la obtención de respuestas sustentadas en la arbitra- ninguna razón para negarla a la persona; caso contrario,
riedad. Por lo que resulta siendo necesario preguntarse: se impedirá su realización y con ello su consideración
¿Es posible un entendimiento diferente de los que es los de fin en si misma. Consecuentemente, actuar en justicia
derechos fundamentales? significará reconocer y garantizar el ejercicio de tales atri-
buciones o facultades; lo cual, a su vez, supondrá la nece-
2. Teoría armonizadora: coexistencia y delimitación
sidad de identificarlas, es decir, de determinar cuáles son.
del contenido esencial
A partir de aquí es posible caracterizar el contenido esen-
Afortunadamente, el concepto de derechos fundamenta-
cial o constitucional de un derecho fundamental como
les del que parte la teoría absoluta no es el único posible.
un contenido único, limitado y delimitable. Con base en
Con base en la consideración de los derechos huma- este concepto, los derechos fundamentales serán realida-
nos como bienes humanos que brotan de la naturaleza des limitadas y orientadas a una finalidad determinada.
y esencia humana, es posible pensarlos como derechos Lo que permitirá su coexistencia armónica y quedará
humanos constitucionalizados. Al recogerse en la Cons- anulada la posibilidad de conflicto verdadero entre dos
titución, el derecho lleva consigo –como resulta obvio– contenidos esenciales o constitucionales de derechos
su esencia, la cual conforma el contenido esencial del de- fundamentales diferentes.
Así lo confirma la imposibilidad de real oposición y con- también con tendencia de expansión ilimitada, de otro
flicto de derechos fundamentales en su contenido esen- derecho fundamental, resolverá el caso respondiendo a
cial o constitucional porque no pueden brotar exigen- la pregunta siguiente: de entre D1 y D2, ¿cuál derecho
cias ni bienes humanos contradictorios de la naturaleza pesa más en el caso concreto y cual ha de ser sacrificado
humana, su unidad radical y esencia. Adicionalmente, lo en su contenido constitucional? Mientras quien parte de
confirma el hecho que una vez constitucionalizados, el entender los derechos fundamentales como realidades
principio de interpretación de la Constitución exige in- esencialmente limitadas, que están llamadas a coexistir
terpretar de modo armónico el contenido constitucional una con otra, resolverá el caso respondiendo: Entre P1
o esencial de todos los derechos fundamentales. y P2, ¿cuál pretensión cae dentro del contenido constitu-
cional del derecho fundamental invocado y cual no?
Al no haber conflicto entre ellos, no habrá derechos
fundamentales vencedores, ni derechos fundamentales En otras palabras, ¿cuál pretensión es consecuencia del
vencidos o sacrificados, consecuentemente, no habrá ejercicio regular de un derecho fundamental y cuál es
personas de mayor importancia que otras. En este con- consecuencia del ejercicio extralimitado del derecho fun-
texto, optimizar los derechos fundamentales significará damental?
hacer que el contenido esencial o constitucional, y ade-
Es posible, tanto desde una, como desde otra base dog-
más limitado de un derecho fundamental, tenga plena
mática, llegar a una misma respuesta a la hora de resolver
vigencia (según las posibilidades jurídicas y fácticas); y
una concreta controversia de relevancia iusfundamental,
la proporcionalidad será un instrumento, no para deter-
pero la diferencia la hace la corrección de la justificación.
minar cuál derecho vence entre dos derechos en pugna,
Es distinto afirmar y justificar la necesidad de acoger P1
sino para determinar cuál de las dos partes ha invocado
porque D1 pesa más que D2, que es el derecho que justifi-
correctamente su derecho fundamental como cobertura
ca P2; decir y justificar la acogida de P1 porque cae dentro
constitucional de su pretensión. Es decir, la técnica de la
del contenido constitucional de D1 y se desecha P2 por-
proporcionalidad y, en particular, la de ponderación, ser-
que es una pretensión de ejercicio irrazonable y, por ello
virá para delimitar el contenido esencial o constitucional
extralimitado de D2. La justificación en el primer caso
del derecho fundamental.
tiene una serie de deficiencias denunciadas líneas arriba;
La delimitación, habrá que precisar, no puede realizarse mientras el segundo resulta siendo respetuosos con el va-
en abstracto, sino en las circunstancias de un caso con- lor de fin de la persona (su dignidad) y de la Constitución
150 creto. En ellas y con base a ellas se tendrá que respon- (norma jurídica suprema plenamente vinculante que ad-
der si una determinada pretensión forma o no parte del mite y reclama interpretación unitaria).
contenido esencial de un derecho fundamental. No se
Si bien es cierto, no han faltado los pronunciamientos del
pretenda ver este modo de entender los derechos funda-
Tribunal Constitucional que, al menos en el planteamien-
mentales como uno tal que posibilita y exige la delimita-
to, hacían pensar en la suscripción de la antes referida
ción general y válida para siempre del contenido esencial
teoría absoluta38, recientemente se va abriendo paso una
de un derecho fundamental. Se trata de algo más sencillo.
decisiva y firme doctrina de la delimitación del contenido
En el contexto de un conflicto de pretensiones, hay que
constitucional como método de resolución de las cues-
determinar cual de ellas cae dentro del contenido esen-
tiones iusfundamentales. Así, el Supremo intérprete de la
cial del derecho fundamental invocado como cobertura
Constitución tiene claramente establecido un iter proce-
y cual no, porque no podrá ser posible que ambas pre-
dimental a la hora de resolver controversias que atañen a
tensiones sean consecuencia del contenido esencial de
los derechos fundamentales. Este iter está compuesto por
ambos derechos y a la vez resulten contradictorias.
tres pasos: “en primer lugar, el juez constitucional debe
Y es esta la diferencia más importante en la operatividad identificar el derecho o derechos que expresa o implíci-
iusfundamental a la que se arriba desde uno u otro modo tamente podrían verse afectados por los actos arbitra-
de entender los derechos fundamentales: la pregunta que rios que son demandados (…). En segundo lugar, el juez
el juez u órgano decisor ha de responder. Imaginemos constitucional debe identificar la verdadera pretensión
una controversia iusfundamental en la que una parte tie- del demandante. (…). En tercer lugar, el juez constitu-
ne una Pretensión P1 y la otra una pretensión P2. Imaginemos cional deberá analizar si la verdadera pretensión del de-
que para justificar P1 se ha invocado un derecho funda- mandante forma parte del contenido constitucionalmen-
mental D1, y para justificar P2 un derecho fundamental D2. te protegido de algunos de los derechos fundamentales
Si el Juez parte de la concepción que los derechos fun- que son objeto de tutela del proceso [constitucional]”39.
damentales tienen un contenido con tendencia a la ex- El tercer y decisivo paso muestra una clara inclinación
pansión ilimitada al punto que chocan con el contenido,
38 Es especialmente clara la afirmación siguiente del Tribunal Constitucional: “conforme al criterio uniforme de este Colegiado, ningún derecho
fundamental tiene la condición de absoluto, pues podrá restringirse: a) cuando no se afecte su contenido esencial, esto es, en la medida en que la
limitación no haga perder al derecho de toda funcionalidad en el esquema de valores constitucionales; y, b) cuando la limitación del elemento ‘no
esencial’ del derecho fundamental tenga por propósito la consecución de un fin constitucionalmente legítimo y sea idónea y necesaria para conse-
guir tal objetivo (principio de proporcionalidad)”. EXP. Nº 0004–2004–AI/TC, y otros acumulados, del 21 de septiembre del 2004, F. J. 7.
39 EXP. N° 06218–2007–PHC/TC, del 17 de enero de 2008, F. J. 16. Este planteamiento claramente tiene su antecedente en la sentencia al EXP. Nº
1417–2005–AA/TC, del 8 de julio del 2005, en la que el Tribunal Constitucional manifestó que las pretensiones que tienen acogida a través del proceso
de amparo, son las que “deriven directamente del contenido esencial de un derecho protegido por una disposición constitucional”. F. J. 27.b.
foro jurídico
40 Bien ha reconocido el Tribunal Constitucional cuando ha manifestado que “la determinación del contenido esencial de los derechos funda-
mentales no puede efectuarse a priori, es decir, al margen de los principios, los valores y los demás derechos fundamentales que la Constitución
reconoce. En efecto, en tanto el contenido esencial de un derecho fundamental es la concreción de las esenciales manifestaciones de los
principios y valores que lo informan, su determinación requiere un análisis sistemático de este conjunto de bienes constitucionales”. EXP. Nº
1417–2005–AA/TC, citado, F. J. 21.
41 MARTINEZ – PUJALTE, Antonio. “La garantía del contenido esencial de los derechos fundamentales”. Madrid: CEC, 1997, p. 68.
42 En palabras del Tribunal Constitucional, “de conformidad con la IV Disposición Final y Transitoria de la Constitución Política del Estado,
los derechos y libertades reconocidos en la Constitución deben interpretarse de conformidad con los tratados internacionales en materia de
derechos humanos suscritos por el Estado peruano. Tal interpretación conforme con los tratados sobre derechos humanos contiene, implí-
citamente, una adhesión a la interpretación que, de los mismos, hayan realizado los órganos supranacionales de protección de los atributos
inherentes al ser humano y, en particular, el realizado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, guardián último de los derechos en
la Región”. EXP. N° 0218–2002–HC/TC, del 17 de abril del 2002, F. J. 2.
43 Método de interpretación no ajeno a la jurisprudencia iusfundamental del Tribunal Constitucional. Por todas, cfr. EXP. N° 4677–2004–PA/
TC, del 7 de diciembre del 2005, F. J. 2.
44 SERNA, Pedro. “Derechos Fundamentales: El mito de los conflictos. Reflexiones teóricas a partir de un supuesto jurisprudencial sobre intimidad e información”.
Pamplona: Humana Iura 4, p. 225.
45 En palabras del Tribunal Constitucional español, se trata de “buscar lo que una importante tradición ha llamado los intereses jurídicamente prote-
gidos como núcleo y médula de los derechos subjetivos”. STC 11/1981, citada, F. J. 8.
46 Definido por el Tribunal Constitucional como el principio a través del cual “toda aparente tensión entre las propias disposiciones constitu-
cionales debe ser resuelta ‘optimizando’ su interpretación, es decir, sin ‘sacrificar’ ninguno de los valores, derechos o principios concernidos,
y teniendo presente que, en última instancia, todo precepto constitucional (…) se encuentran reconducidos a la protección de los derechos
fundamentales, como manifestaciones del principio–derecho de dignidad humana, cuya defensa y respeto es el fin supremo de la sociedad y el
Estado (artículo 1º de la Constitución)”. EXP. N° 5854–2005–PA/TC, citado, F. J. 8.b.
47 MARTINEZ – PUJALTE, Antonio. Ob. cit., p. 73
foro jurídico
De tal forma preguntarse por el contenido constitucio- contenido constitucional o esencial del derecho funda-
nal o esencial de un derecho fundamental significará pre- mental invocado52.
guntarse si dadas las concretas circunstancias hay o no
justificación constitucionalmente correcta para estable- VI. CONTENIDO ESENCIAL O CONSTITU-
cer que determinada pretensión conforma el contenido CIONAL Y CONTENIDO INFRACONSTI-
constitucional o esencial de un derecho fundamental, sin TUCIONAL
que esto niegue “que existen determinadas premisas ge-
nerales que pueden coadyuvar en [la] ubicación de aque- Una última e importante cuestión queda aún por resol-
llo que constituye o no el contenido protegido por parte ver. Se trata del contenido infraconstitucional (legal o
de un derecho fundamental, y, más especificamente, el reglamentario) de un derecho reconocido por la Cons-
contenido esencial de dicho derecho”49. Y es que “no titución. El derecho humano positivado no está sólo
existe interpretación constitucional independiente de los conformado por su contenido esencial o constitucional,
problemas concretos”50. sino que puede llegar a tener también un contenido ac-
Con base en estos criterios de interpretación jurídico– cidental, conformado por las exigencias meramente co-
constitucional, la herramienta de razonabilidad (princi- yunturales o no esenciales del derecho. Cuando ella no
pio de proporcionalidad) es empleada no para jerarqui- define la existencia del derecho fundamental en sí mis-
zar derechos ad casum (establecer cuál derecho pesa más mo, es decir, su ausencia o presencia en nada desmerece
que otro en las circunstancias del caso concreto), sino o favorece la existencia del derecho mismo, en la medida
que será empleada para definir el concreto y razonable que ella se define a partir de otros elementos, los esencia-
alcance constitucional de un derecho fundamental51. Así, les. Así, lo que define uno u otro contenido jurídico de
es exigencia de razonabilidad constitucional que una de- un derecho humano positivado será su directa e intensa
terminada actuación (legislativa, por ejemplo, o también vinculación a la naturaleza y esencia del derecho, el que
privada) persiga una determinada finalidad permitida por a su vez viene estrechamente vinculado a la naturaleza y
la Constitución y que esa actuación sea capaz de conse- esencia humana.
guir esa finalidad (juicio o exigencia de idoneidad). De En este contexto, es posible afirmar que “los criterios de
igual manera, la exigencia de razonabilidad incluye que interpretación que sirvan a tal cometido (de diferencia-
la actuación exigida sea para la consecución del fin en un ción) deberán encontrarse inspirados, en última instan-
152 grado máximamente posible, pues toda actuación inne- cia, en el principio–derecho de dignidad humana”53.
cesaria es una actuación irrazonable (juicio o exigencia
Por no atañer a la existencia del derecho, el contenido
de necesidad).
accidental no conforma el contenido constitucional del
Y finalmente, parte de la exigencia de razonabilidad es la derecho fundamental, por lo que no viene recogido por
cobertura de aquellos intereses o pretensiones que tienen la norma constitucional sino por instancias normativas
una mayor importancia por ser reflejo de la esencia del inferiores, así, normalmente viene o regulado o crea-
derecho fundamental en juego y no dar alguna acogida do por la Ley y/o por el Reglamento54. Por esto, otro
(ni importancia) a aquellos intereses o pretensiones que nombre que recibe el contenido accidental es contenido
desdigan o contradigan esa esencia (juicio o exigencia de infraconstitucional. Esto no significa, habrá que decirlo
ponderación). Es precisamente para saber determinar inmediatamente, que todo contenido recogido en una
a cuál pretensión o interés se le ha de dar acogida que ley no sea esencial y, por tanto, no deba ser considerado
se han de emplear los criterios de interpretación antes como contenido de rango constitucional. En efecto, de
mencionados: El literal, el sistemático, la cláusula inter- la misma forma que, como se dijo antes, al menos teó-
nacional, el teleológico y el de concordancia práctica. La ricamente es posible que en algún caso la Constitución
ponderación no se convierte así en un juicio económi- pueda recoger un contenido no esencial, es también fac-
co para saber cuál derecho pesa más, sino el juego de tible que sea la ley –o eventualmente, aunque es menos
principios de interpretación constitucional que permita probable, el Reglamento55–, la que regule y concrete el
justificar suficientemente cuál pretensión forma parte del contenido esencial de un derecho fundamental56. Este es
48 No acierta Prieto Sanchís cuando critica este modo de entender los derechos fundamentales porque cree que lo propuesto es que los derechos
fundamentales aparecen ya plenamente delimitados en el texto constitucional. Ha escrito este destacado profesor español que “la idea de que
los derechos aparecen delimitados desde la Constitución, o de que entre los derechos y sus límites existen fronteras nítidas, creo que es una idea
errada: desde la Constitución, es imposible formular un catálogo exhaustivo de los supuestos de aplicación de los derechos, así como de todas
su excepciones”. PRIETO SANCHIS, Luis. Ob. cit., p. 220
49 EXP. Nº 1417–2005–AA/TC, citado, F. J. 22.
50 HESSE, Konrad. “Grandzuge des Verfassungsrechts der Bundesrepubik Deutschland”. Heidelberg: C.F. Müller, 1995, p.22.
51 CASTILLO CORDOVA, Luis. “Hacia una reformulación del principio de proporcionalidad” en Gaceta Constitucional Nro. 8, Agosto 2008, pp. 37 – 51.
52 Idea que no ha sido ajena al Tribunal Constitucional, el que tiene manifestado que “en la ponderación que resulte necesaria a efectos de deter-
minar la validez de tales límites, cumplen una función vital los principios de interpretación constitucional de ‘unidad de la Constitución’ y de
‘concordancia práctica’, cuyo principal cometido es opmitimizar la fuerza normativo–axiológica de la Constitución en su conjunto”. EXP. Nº
1417–2005–AA/TC, citado, F. J. 21.
53 Idem. F. J. 27.
54 A estas dos modalidades se ha de agregar otras como: la consuetudinaria y la contractual (EXP. N.º 1417–2005–AA/TC, citado, F. J. 9), sobre
las cuales se podrá realizar los mismos juicios que se realicen sobre la Ley o Reglamento.
foro jurídico
el caso de las llamadas leyes de desarrollo constitucional Es así que afirmó, con carácter de precedente vinculan-
emitidas por exigencia de los llamados derechos fun- te, que forma parte del contenido constitucional o esen-
damentales de configuración legal57, los cuales pueden cial del derecho fundamental “en primer término (…)
definirse a partir de la concurrencia de dos elementos: las disposiciones legales que establecen los requisitos del
primero, la disposición general que los recoge no alcanza libre acceso al sistema de seguridad social consustancia-
para definir su operatividad; pues, y en segundo lugar, les a la actividad laboral pública o privada, dependiente
son derechos cuya naturaleza demanda de una estructura o independiente, y que permite dar inicio al período de
adicional por parte del poder público. aportaciones al Sistema Nacional de Pensiones (...). En
segundo lugar, (…), las disposiciones legales que esta-
Así, por ejemplo, es un derecho fundamental de configu- blecen los requisitos para la obtención de un derecho a
ración legal el derecho “a participar, en forma individual la pensión”59. Las leyes que dispongan estos requisitos
o asociada, en la vida política, económica, social y cultural sin trasgredir las exigencias de razonabilidad y de ajusta-
de la Nación. Los ciudadanos tienen, conforme a ley, los miento a los demás derechos fundamentales y bienes ju-
derechos de elección, remoción o revocación de autori- rídicos constitucionales permiten terminar de configurar
dades, iniciativa legislativa y referéndum” (artículo 2.17 el contenido constitucionalmente protegido o esencial
CP). En este ejemplo, del sólo texto de la Constitución del derecho fundamental, por lo que no pueden ser teni-
no es posible concluir cómo se elegirán a las autoridades, das como concreciones infraconstitucionales.
o cómo se les ha de revocar o remover, cómo tener ini- Los derechos fundamentales de configuración legal no
ciativa legislativa o cómo participar en referéndum. se abandonan por completo a las determinaciones que
realice el Legislador60; sino, de la Constitución misma
De manera que ningún ciudadano pudo ejercer, por
brotan al menos las siguientes dos exigencias: Primero,
ejemplo, el derecho de revocación de autoridades sino
la configuración legal establecida no hará perder la iden-
hasta que entró en vigor la Ley 26300, Ley de participa- tidad del derecho que se trate; consecuentemente, en
ción y control ciudadano, y se estableció los requisitos segundo lugar, la configuración que decida el legislador
para iniciar un procedimiento revocatorio, el procedi- no puede contener exigencias irrazonables que desnatu-
miento en sí mismo y la consecuencia. ralicen el derecho mismo61. Estas dos exigencias brotan y
Otro ejemplo, esta vez recogido de la jurisprudencia del conforman el contenido esencial del derecho fundamen-
Tribunal Constitucional, es el referido al derecho funda- tal a ser configurado por la Ley. 153
mental a la pensión. Desde las disposiciones constitucio- Por eso se puede afirmar que la “capacidad configura-
nales 10 y 11, no es posible saber que incluye el derecho dora se encuentra limitada por el contenido esencial de
a la pensión, por lo que no es posible ejercitarlo. Para los derechos fundamentales”62, por lo que, “la regulación
ejercitarlo se requiere de concreción. Con base en esto, por el legislador de los derechos o bienes de configura-
el supremo intérprete de la Constitución ha procedido ción legal no puede ser discrecional, pues ésta se encuen-
“a delimitar los lineamientos jurídicos que permitirán tra limitada por el contenido constitucional esencial del
ubicar las pretensiones que, por pertenecer al contenido derecho o bien regulado”63.
esencial de dicho derecho fundamental o estar directa- Es decir, lo que hace una Ley de desarrollo constitucional
mente relacionadas a él, merecen protección a través del es concretar la abierta y genérica disposición constitu-
proceso de amparo”58. cional; y al concretar, delimita el contenido constitucio-
55 Esto por la sencilla razón de que existe una reserva de ley a favor del desarrollo legislativo de un derecho fundamental. Cfr. CASTILLO COR-
DOVA, Luis. “Los derechos constitucionales: Elementos para una teoría general. Ob. cit., p. 412.
56 A esto se ha referido el Tribunal Constitucional cuando ha manifestado que “el hecho de que un derecho se encuentre regulado en una ley,
reglamento o acto de particulares no implica per se que carezca de fundamentalidad o relevancia constitucional y que consecuentemente no sea
susceptible de protección en la jurisdicción constitucional, pues existe un considerable número de casos en los que la ley, el reglamento o el acto
entre particulares tan sólo desarrollan el contenido de un derecho fundamental de manera que este contenido, por tener relevancia constitucional,
sí es susceptible de protección en la jurisdicción constitucional”. EXP. Nº 03057–2007–PA/TC, del 3 de febrero del 2009, F. J. 3.
57 En palabras del Tribunal Constitucional, “existen determinados derechos fundamentales cuyo contenido constitucional directamente protegi-
do, requiere ser delimitado por la ley, sea porque así lo ha previsto la propia Carta Fundamental (vg. el artículo 27º de la Constitución en relación
con el derecho a la estabilidad laboral. Cfr. STC 0976–2001–AA, Fundamento 11 y ss.) o en razón de su propia naturaleza (v.g. los derechos
sociales, económicos y culturales). En estos casos, nos encontramos ante las denominadas leyes de configuración de derechos fundamentales”.
EXP. N.º 1417–2005–AA/TC, citado, F. J.11.
58 Idem. F. J. 37.
59 Idem. F. J. 37.a.
60 Como bien ha dicho el Tribunal Constitucional, “Los derechos fundamentales cuya configuración requiera de la asistencia de la ley no carecen
de un contenido per se inmediatamente exigible a los poderes públicos, pues una interpretación en ese sentido sería contraria al principio de
fuerza normativa de la Constitución”. Idem., F. J. 12.
61 Bien didáctico es el Tribunal Constitucional cuando ha afirmado en referencia al derecho fundamental de acceso a los recursos que “en tanto
derecho de configuración legal, corresponde al legislador crearlos, establecer los requisitos que se debe cumplir para que estos sean admitidos,
además de prefigurar el procedimiento que se deba seguir. Su contenido constitucionalmente protegido garantiza que no se establezca y aplique
condiciones de acceso que tengan el propósito de disuadir, entorpecer o impedir irrazonable y desproporcionadamente su ejercicio”. EXP. Nº
5194–2005–PA/TC, del 14 de marzo del 2007, F. J. 5.
62 EXP. Nº 1417–2005–AA/TC, citado, F. J. 12.
63 EXP. Nº 00013–2009–PI/TC, del 4 de enero de 2010, F. J. 6.
foro jurídico
nalmente protegido o esencial del derecho fundamental. fundamentales. Sólo si se sabe responder a esta pregunta,
Así, “la ley se convierte en un requisito sine qua non para se sabrá concluir que estamos o no ante la agresión de
la culminación de la delimitación concreta del contenido un derecho fundamental. La conexión de estos con las
directamente atribuible al derecho fundamental”64, y per- exigencias de justicia que se formulan en torno a la Per-
mitir con ello su plena operatividad. sona permite el reconocimiento y la determinación de la
Pues bien, toda ley de configuración legal tiene formal- esencia de un derecho fundamental; es decir, de aquello
mente rango de ley, de ahí puede ser discutida en su que hace que un derecho fundamental sea tal derecho y
constitucionalidad para obtener su derogación (demanda no otro distinto. Si no se sabe acerca de la esencia de los
de inconstitucionalidad) o para obtener su inaplicación derechos fundamentales, no se estará en condiciones de
(demanda de amparo)65. Sin embargo, la configuración responder la decisiva pregunta formulada.
constitucionalmente correcta que establezca el legislador, Todo el contenido jurídico de un derecho fundamental
materialmente, tendrá rango constitucional en la medida se deriva finalmente de su esencia, pero no todo se le
que lo dispuesto pasa a conformar parte del contenido une de modo directo y necesario; hay una parte –la no
esencial del derecho fundamental. De allí, la transgresión
esencial– que se le une sólo indirecta y sucesivamente, y
de la configuración legal de un derecho fundamental su-
cuya formulación válida depende de que tal sucesiva e
ponga la vulneración del contenido esencial o constitu-
indirecta unión no niegue las exigencias esenciales.
cional del derecho y la consecuente procedencia de una
demanda constitucional de amparo (o de hábeas corpus Consecuentemente, nadie podrá, ni tan siquiera intentar,
o hábeas data, según corresponda). resolver cuestión alguna que involucre el contenido ju-
rídico de un derecho fundamental, si no maneja conve-
VII. PARA CONCLUIR nientemente el saber y el arte que involucran las herra-
mientas hermenéuticas de determinación del contenido
¿A qué da derecho un derecho? Es la más decisiva pre- esencial de los derechos fundamentales. A ese saber y a
gunta que se puede formular en torno a los derechos ese arte ha pretendido servir el análisis aquí efectuado.
154
E
l presente texto tiene por objeto presentar las reglas procesales
aplicables al proceso de hábeas corpus según lo normado en el
Código Procesal Constitucional y la jurisprudencia del Tribunal
Constitucional. Si bien se sabe que se trata de un proceso en el que
prima la informalidad, no está exento de reglas que es del caso detallar. 19
Nos hemos centrado en tres aspectos: i) los sujetos del proceso (las par-
tes y la competencia del juez), ii) su postulación y, iii) su tramitación.
2
Cfr. STC Exps. 5842-2006 (fundamento 16), 5959-2008-PHC/TC y 2326-2011-PHC.
3
En el mismo sentido, el artículo 9 de la Ley Orgánica de la Defensoría del Pueblo,
Ley 26250, faculta al defensor del Pueblo para interponer demanda de hábeas corpus en
defensa de cualquier persona.
4
Código Procesal Civil. Artículo 58.- Tienen capacidad para comparecer por sí a un
proceso o para conferir representación designando apoderado judicial, las personas que
pueden disponer de los derechos que en él se hacen valer, así como aquellas a quienes la ley
se lo faculte. Las demás deben comparecer por medio de representante legal.
5
Artículo 186.- El adolescente puede impugnar la orden que lo ha privado de su liber-
tad y ejercer la acción de hábeas corpus ante el Juez especializado.
6
Adoptada el 20 de noviembre de 1989 por la Asamblea General de las Naciones Uni-
das. Suscrita por el Perú el 26 de enero de 1990.
7
Artículo 37.- Los Estados velarán porque: (…) d. Todo niño privado de su libertad
tendrá derecho a un pronto acceso a la asistencia jurídica y otra asistencia adecuada, así
como derecho a impugnar la legalidad de la privación de su libertad ante un tribunal u otra
autoridad competente, independiente e imparcial y a una pronta decisión sobre dicha acción.
El proceso constitucional de hábeas corpus. Aproximación a sus reglas procesales
8
Así se ha entendido en nuestro medio: Cfr. Donayre Montesinos. El hábeas corpus
en el Código Procesal Constitucional: una aproximación con especial referencia a la jurispru-
dencia del Tribunal Constitucional peruano. Lima: Jurista Editores, 2005, p. 141. Donayre 21
Montesinos, «Algunas notas sobre las reglas procesales previstas para el hábeas corpus en
el Código Procesal Constitucional». En Castillo Córdova, Luis (coordinador). En defensa de
la libertad personal. Estudios sobre el hábeas corpus. Lima: Palestra Editores, 2008, pp. 110-111.
Cfr. Mesía Ramíez, Carlos. Exégesis del Código Procesal Constitucional. Tercera edición.
Lima: Gaceta Jurídica, 2007, p. 285. Castillo Córdova, Luis. Comentarios al Código Pro-
cesal Constitucional. Segunda edición. Lima: Palestra Editores, 2006, p. 610. [Link]. El nuevo
Código Procesal Constitucional peruano. Tercera edición. Lima: Centro de Estudios Consti-
tucionales del Tribunal Constitucional, 2008, p. 64, Castañeda Otsu, Susana. «El hábeas
corpus en el Perú, un análisis desde la jurisprudencia constitucional». En La ciencia del
derecho procesal constitucional. Estudios en homenaje a Héctor Fix-Zamudio en sus cincuenta
años como investigador del Derecho. Tomo VII. Procesos constitucionales de libertad, p. 32.
9
Al respecto, resulta ilustrativo el conocido caso «General Electric» en el que se cues-
tionó mediante diversas demandas de hábeas corpus, la apertura de proceso penal contra
directivos y ex directivos de la referida empresa transnacional, ninguno de los cuales residía
en el Perú. Todas las demandas de hábeas corpus fueron interpuestas por el ciudadano
peruano Luis Fernando Garrido Pinto. En dicho caso, de no existir esa regla procesal que
permite demandar a cualquier persona sin la necesidad de un poder especial, las resolucio-
nes cuestionadas hubieran podido haber derivado en una orden de captura internacional
antes de que tuvieran tiempo de otorgar un poder que autorice a interponer una demanda
en su nombre, volviendo absolutamente ineficaz este proceso constitucional. (Cfr. Exps.
8125-2005-HC; 8123-2005-HC; 8453-2005-PHC/TC; 0174-2006-PHC/TC; 8817-
2005-PHC/TC).
Camilo Suárez López de Castilla
10
Ley de hábeas corpus, promulgada mediante Resolución Legislativa de 21 de octubre
de 1897: «Artículo 1.- Toda persona que fuese residente en el Perú, que fuese reducida pri-
sión, si dentro del término de 24 horas no se le ha notificado la orden de detención judicial,
tiene expedito el recurso extraordinario de hábeas corpus. Artículo 2.- El recurso de hábeas
corpus puede ser presentado por el arrestado mismo, por sus parientes, o por cualquiera
persona, sin necesidad de poder…».
El proceso constitucional de hábeas corpus. Aproximación a sus reglas procesales
b) Legitimación pasiva
Conforme con lo previsto en nuestra Constitución, (artícu-
lo 200, inciso 1) la demanda de hábeas corpus puede ser interpuesta
contra «...cualquier autoridad, funcionario o persona (...)». Es decir,
pueden ser sujetos pasivos de la relación jurídico procesal tanto funcio-
narios y servidores públicos como particulares. En cuanto a los funcio-
narios o servidores públicos, cabe reiterar la evolución que ha sufrido
el hábeas corpus en los últimos años, en los que ha dejado de ser úni-
camente el instrumento que procura el control judicial de detenciones
policiales para ampliar su espectro hacia una serie de supuestos en los
que se puede controlar resoluciones judiciales, disposiciones fiscales, 23
incluso actos administrativos. Es así que no hay una limitación per se de
los sujetos que pueden ser emplazados11. Para el caso de demandas de
hábeas corpus que se dirijan a cuestionar actos u omisiones imputadas
a funcionarios o servidores públicos, el artículo 7 del Código Procesal
Constitucional prevé que deberá emplazarse con la demanda al procu-
rador público respectivo, quien asumirá la defensa del funcionario o
servidor emplazado con la demanda.
11
Además de las autoridades jurisdiccionales, penitenciarias, del Registro Nacional de
Identificación y Estado Civil, la jurisprudencia constitucional da cuenta de casos en los que
ha sido emplazado el Presidente de la Republica (STC Exp. Nº 3660-2010-HC en este caso
José Francisco Crousillat cuestionaba la Resolución Suprema Nº 056-2010, mediante la
que se dejaba sin efecto el indulto concedido en su favor a través de la Resolución Suprema
Nº 285-2009; STC Exp. 2278-2010-HC en el que se cuestionaba la extradición del ciuda-
dano chino Wong Ho Wing). En muchos otros casos en los que se cuestione una valla que
cierre el paso de la vía pública, puede emplazarse a autoridades municipales (exp. Nº
2147-2010-PHC, 3509-2010-PHC, 3047-2010-PHC, entre otros).
Camilo Suárez López de Castilla
12
Artículo 12.- «…en los procesos de hábeas corpus (…) es competente cualquier juez
penal de la localidad».
Artículo 28.- «La demanda de hábeas corpus se interpone ante cualquier Juez Penal…».
13
LPOJ Artículo 46.- «(…) En los lugares donde no hay Juzgados Especializados, el
despacho es atendido por un Juzgado Mixto, con la competencia que señale el Consejo
Ejecutivo del Poder Judicial».
14
Cfr. Borea Odría, Alberto. Evolución de las garantías constitucionales: hábeas corpus,
acción de amparo, hábeas data, acción de cumplimiento. Lima: Fe de erratas, 2000, p. 208.
15
Cfr. Castillo Córdova, Luis. Comentarios al Código Procesal Constitucional. cit, p. 614.
El proceso constitucional de hábeas corpus. Aproximación a sus reglas procesales
16
En el mismo sentido, Castillo Córdova, Luis. Comentarios al Código Procesal Cons-
titucional, op. cit., p. 615; Mesía, op. cit., p. 289.
Camilo Suárez López de Castilla
17
[Link]. El nuevo Código Procesal Constitucional peruano. Tercera edición. Lima: Cen-
tro de Estudios Constitucionales del Tribunal Constitucional, 2008. p. 65.
18
Cfr. Exps. Nos 2712-2006-PHC/TC, 9025-2006-PHC/TC, 1754-2007-PHC/TC,
3510-2007-PHC/TC, 3232-2007-PHC/TC, 1319-2007-PHC/TC, 3220-2007-PHC/TC,
781-2008-PHC/TC, 6135-2008-PHC/TC, entre otras.
El proceso constitucional de hábeas corpus. Aproximación a sus reglas procesales
modo tal que el juez ante quien se interpone la demanda deberá hacer
uso del exhorto y de otros medios como la solicitud de copias certifi-
cadas de las piezas procesales (en caso se trate de una demanda contra
resolución judicial). De otro modo, el juez estaría imposibilitado de
tener los medios necesarios para resolver la controversia.
2.1. La demanda
a) Ausencia de formalidades de la demanda
La demanda en el proceso de hábeas corpus carece completa-
mente de formalidades, puede ser presentada por escrito o verbalmente.
Tampoco requiere firma de letrado ni de tasas judiciales (artículo 26
CP Const). La única exigencia de forma establecida en el Código Pro-
cesal Constitucional para la demanda, sea ésta escrita o verbal, consiste
27
en «suministrar una sucinta relación de los hechos...» (artículo 27 CP
Const).
En cuanto al medio para remitir la demanda, esta puede ser pre-
sentada de manera directa o a través de otros medios como correo, me-
dios electrónicos de comunicación o cualquier otro que resulte idóneo
para poner en conocimiento del órgano jurisdiccional de la alegada vio-
lación o amenaza de derechos constitucionales (artículo 27 CP Const).
La ausencia de formalidades y la completa libertad de elección de
los medios para hacer llegar la demanda al órgano jurisdiccional se fun-
damenta en la necesidad de tutela urgente de los derechos protegidos
por el hábeas corpus, necesidad que se ve acentuada en aquellos casos
en los que el demandante se encuentre dificultado de presentar una de-
manda ante el órgano jurisdiccional, debido a circunstancias de carácter
geográfico. En efecto, si tenemos en cuenta aquellos lugares alejados de
la sede del órgano jurisdiccional, sobre todo de zonas rurales, obligar
a la persona a trasladarse personalmente a la capital de la provincia o
Camilo Suárez López de Castilla
19
Cfr. en el mismo sentido Borea, op. cit., p. 200.
20
Cfr. Donaire Montesinos. El hábeas corpus en el Código Procesal Constitucional: una
aproximación con especial referencia a la jurisprudencia del Tribunal Constitucional peruano,
op. cit., p. 143.
21
Cfr. en el mismo sentido: Castillo Córdova, op. cit., p. 613.
El proceso constitucional de hábeas corpus. Aproximación a sus reglas procesales
22
Cfr. Exp. 5842-2006-PHC/TC, fundamento 20.
23
Cfr. Exp. 5864-2006-PHC/TC, fundamento 21.
Camilo Suárez López de Castilla
24
STC. Exp. 5842-2006-PHC/TC, fund. 24-25: «24. De otro lado cabe preguntarse
si en el PHC debe existir una persona directamente relacionada con la demanda planteada,
o si por el contrario basta con la alegación de la vulneración de un derecho fundamental
como es la libertad individual o uno conexo a ella para que el juzgador empiece a actuar.
El PHC, a diferencia de lo que sucede con el resto de procesos constitucionales de libertad,
es viable que se rija, en ciertas ocasiones, por el principio de unilateralidad, pues incluso
podría de dejar de mencionarse el supuesto agresor del derecho, tomando en consideración
la protección objetiva de los derechos fundamentales y la preeminente protección de la que
goza la libertad individual. Ahora bien, esta unilateralidad solamente se podrá dar cuando
exista una imposibilidad material de quien plantea la demanda de conocer el verdadero o
el supuesto responsable de la violación del derecho invocado. 25. Se debe entender además
que según el propio CP Const [artículos 29 y ss.] el juez tiene la capacidad de investigar
el caso y es allí donde podría claramente establecerse la responsabilidad de quien, tras las
indagaciones correspondientes, es el que tiene la legitimación pasiva en el PHC, la cual
quedará claramente determinada en la sentencia que se emita. Sin embargo, para una mejor
actuación judicial es preciso que el actor, en la medida de sus posibilidades, pueda plantear
con claridad su demanda con la indicación de quiénes son los demandados y por qué lo
son, a efectos de evitar el libre señalamiento de personas ajenas al acto vulneratorio, pues
ello comportaría una mala interpretación del principio de unilateralidad antes expuesto.
El proceso constitucional de hábeas corpus. Aproximación a sus reglas procesales
b) Excurso: desistimiento
El Código Procesal Constitucional reconoce expresamente la po-
sibilidad de desistimiento para los procesos de amparo (artículo 41)
y cumplimiento (artículo 71), aunque sin regular su tramitación. En 31
cambio, para el hábeas corpus no se prevé de manera expresa esta posi-
bilidad. Sin embargo, la jurisprudencia del Tribunal Constitucional da
cuenta de varios casos en los que se ha aceptado el desistimiento en el
proceso de hábeas corpus.26
El Código Procesal Constitucional no establece ningún tipo de
procedimiento para el desistimiento, en cuyo caso, conforme al artí-
culo IX del Título Preliminar del Código Procesal Constitucional, se
deberá acudir al Código Procesal Civil. Dicho cuerpo normativo dis-
tingue entre desistimiento del proceso, desistimiento del acto procesal
y desistimiento de la pretensión. Mientras el primero da por concluido
el proceso sin afectar la pretensión (artículo 343 CP Const.), en el caso
del desistimiento de la pretensión, la resolución que lo aprueba produ-
25
Cfr. Expedientes 3666-2007-HC/TC y 1099-2007-HC/TC.
26
Cfr. Expedientes 2056-2003-PHC/TC, 0905-2003-PHC/TC, 7947-2005-PHC/TC,
7326-2006-PHC/TC, 01203-2007-PH/TC, 5894-2006-PHC/TC, 634-2007-PHC/TC.
Camilo Suárez López de Castilla
27
Así lo ha entendido también el Tribunal Constitucional en la sentencia recaída en el
expediente 01680-2009-PHC/TC, fundamento 10 (Caso Antauro Igor Humala y otros).
28
Cfr. Exp. 02697-2008-PHC/TC, fundamento 5.
El proceso constitucional de hábeas corpus. Aproximación a sus reglas procesales
29
«…este Tribunal precisa que si se trata de personas que se encuentran fuera del territorio
de la República deben acudir a las autoridades respectivas a afectos del cumplimiento de
la formalidad exigida para el desistimiento» (fundamento 4). (Cfr. Exp. Nº 03334-2008-
PHC/TC).
30
Cfr. Exp. 5270-2005-PA/TC.
Camilo Suárez López de Castilla
que señale los hechos. Una demanda de hábeas corpus que contenga
un petitorio errado (que no corresponda con el hecho pretendidamente
vulneratorio) o que vaya dirigida contra sujetos ajenos al hecho materia
de controversia, podrá ser admitida si es que los hechos que se invoca
denotan una presunta afectación (violación o amenaza) de alguno de
los derechos protegidos por el hábeas corpus.
El Tribunal Constitucional ha señalado que el juez que conoce de
una demanda de hábeas corpus debe identificar adecuadamente el fun-
damento o la razón de una demanda. Para tal efecto, propone tres pasos
a ser seguidos por el juez constitucional. Paso 1: Identificar el derecho
que podría verse afectado por el acto cuestionado. Paso 2: identificar
correctamente la real pretensión del demandante. Paso 3: analizar si
«real pretensión» es protegida por alguno de los Derechos susceptibles
de protección mediante el hábeas corpus31. Aunque puede discreparse
del orden propuesto por el Tribunal Constitucional en el sentido de que
34
hubiera sido mejor que como primer paso se ubique la identificación
de los hechos cuestionados, el criterio jurisprudencial citado sentencia
citada resulta ilustrativa sobre la labor que debe realizar el juez consti-
tucional que conoce de un hábeas corpus.
31
Cfr. Exp. Nº 5842-2006-PHC/TC, fundamento 6.
32
Ley 25398: Artículo 14.- «Cuando la acción de garantía resultase manifiestamente
improcedente por las causales señaladas en los artículos 6 y 37 de la Ley, el juez debe recha-
zar de plano la acción incoada».
El proceso constitucional de hábeas corpus. Aproximación a sus reglas procesales
33
CP Const, artículo 47: «Si el juez al calificar la demanda de amparo considera que
ella resultara manifiestamente improcedente, lo declarará así expresando los fundamentos
de su decisión. Se podrá rechazar liminarmente una demanda manifiestamente improce-
dente en los casos previstos por el artículo 5 del presente Código».
34
Ya el Tribunal Constitucional se ha pronunciad sobre el daño sobre la administra-
ción de justicia que implican las demandas absolutamente inviables: «…no cabe duda que
conductas de ese tipo constituyen una vulneración del artículo 103 de la Constitución, que
proscribe el abuso del derecho, en general, y de los procesos constitucionales, en particu-
lar. Y es que el abuso de los procesos constitucionales no solo constituye un grave daño al
orden objetivo constitucional, sino también a la tutela de los derechos fundamentales de
los demás ciudadanos. Esto es así, por cuanto al hacerse un uso abusivo de los procesos
constitucionales, de un lado, se restringe prima facie la posibilidad de que este Colegiado
pueda resolver las causas de quienes legítimamente acuden a este tipo de procesos a fin de
que se tutele prontamente sus derechos fundamentales reconocidos en la Constitución, y
de otro lado, constituye un gasto innecesario para el propio Estado que tiene que premunir
de recursos humanos y logísticos para resolver tales asuntos. En concreto, con este tipo
de pretensiones, lo único que se consigue es dilatar la atención oportuna de las auténticas
demandas de justicia constitucional y a la vez frustrar la administración de justicia en ge-
neral». (Exp. Nº 1956-2008-PHC/TC, Alejandro Rodríguez Medrano, fundamento 9).
35
Cfr. Expedientes Nos 0491-2007-PHC/TC, 2744-2002-HC/TC.
Camilo Suárez López de Castilla
con un roedor, la misma que fue retirada en el acto, ante lo cual el abo-
gado decidió interponer una demanda de hábeas corpus a fin de tutelar
«“la vida e integridad de la rata [...]”, por lo que solicita que se le de-
vuelva su mascota y “[...] se le ponga bajo el cuidado de un veterinario
[...] hasta que se defina su situación jurídica”».36
No solo casos pintorescos como los hasta aquí descritos son los
que merecen el rechazo por parte de la judicatura. También tienen lu-
gar aquellos casos que a todas luces resultan improcedentes, como por
ejemplo aquellos casos de hábeas corpus contra resolución judicial en
los que a pesar de invocarse la vulneración de más de un elemento del
debido proceso, como puede ser el derecho de defensa o el juez prede-
terminado por ley, en realidad se pretende un reexamen de lo resuelto
en sede ordinaria, por cuanto se aporta argumentos de inculpabilidad
o se pretende señalar que de los medios probatorios incorporados al
proceso penal debe deducirse necesariamente la absolución37. Otro su-
36
puesto claro de improcedencia que merece un rechazo liminar consiste
en aquellos casos en los que pretende cuestionarse resoluciones que en
modo alguno inciden en la liberad personal, tales como resoluciones
administrativas, laudos arbitrales.
Asimismo, en cuanto al cuestionamiento de decisiones judiciales,
habrá supuestos en que la misma no incidirá en la libertad individual.
Por ejemplo, las resoluciones expedidas en un proceso civil. El único
supuesto contra el que se podrá accionar mediante hábeas corpus sería
en caso se hubiera ordenado la detención de una persona por 24 horas,
en aplicación del artículo 53 del Código Procesal Civil38. Igualmente,
36
Expediente 2620-2003-HC/TC.
37
Cfr. Expedientes 4095-2007-PHC/TC, 3542-2007-PHC/TC, 2552-2007-PHC/
TC, 1679-2007-PHC/TC.
38
Artículo 53.- «En atención al fin promovido y buscando en el artículo 52 el juez pue-
de: (…) 2. Disponer la detención hasta por veinticuatro horas de quien resiste su mandato
sin justificación, produciendo agravio a la parte o a la majestad del servicio de justicia».
El proceso constitucional de hábeas corpus. Aproximación a sus reglas procesales
39
Cfr. Expedientes 4012-2007-PHC/TC, 8705-2006-PHC/TC, 10012-2005-PHC/
TC, 9638-2006-PHC/TC.
40
El Tribunal Constitucional ha señalado en más de una oportunidad que la resolución
mediante la cual se dispone la acumulación procesal no incide en al libertad individual, por
lo que no puede ser materia de hábeas corpus, cfr. resoluciones recaudas en los expedientes
Nos 0985-2005-PHC/TC, 07786-2005-PHC/TC, 6371-2006-PHC/TC.
41
Así lo considera el Tribunal Constitucional (1238-2011-AA). Del mismo modo, antes
de la entrada en vigencia del Código Procesal Constitucional, cuando nuestra legislación pro-
cesal constitucional preveía expresamente el rechazo liminar en hábeas corpus: «La facultad de
rechazar in limine la demanda, prevista en el artículo 14 de la Ley Nº 25398, por el supuesto
previsto en el inciso 2) del artículo 6 de la Ley Nº 23506, exige que ésta resulte «manifiestamen-
te» improcedente, lo cual se traduce en la necesidad de que el juzgador realice una detenida y
exhaustiva exposición de las razones por las cuales considera que lo es, pues, de lo contrario,
se lesionaría el derecho al acceso de justicia, a la protección jurisdiccional de los derechos y
libertades fundamentales, a la motivación de las resoluciones judiciales y a no sufrir inde-
fensión». (Exp. Nº 1091-2002-HC/TC, caso Silva Checa).
Camilo Suárez López de Castilla
42
Cfr. Exps. 0754-2005-PHC/TC, 2179-2005-PHC/TC, 3061-2005-PHC/TC,
8537-2005-PHC/TC entre otros.
43
Cfr. Exp. 02105-2012-PHC/TC; 05000-2011-PHC/TC; 03466-2011-PHC/TC;
01326-2011-PHC/TC; 05754-2009-PHC/TC.
44
Artículo 9.- Si el actor incurre en error al nominar la garantía constitucional (…) el
Juez ante quien ha sido presentada se inhibirá de conocimiento y la remitirá de inmediato
El proceso constitucional de hábeas corpus. Aproximación a sus reglas procesales
46
La jurisprudencia del TC contiene una variedad de casos en los que advirtiendo
que lo que correspondía era el proceso de amparo y no el hábeas corpus, ha procedido a
anular lo actuado (cfr. exps. Nos 6453-2007-PHC/TC, 3539-2004 y 4067-2005). De otro
lado, ha habido otros casos en los que el propio Tribunal, considerando que la causa debe
ser conocida como amparo, reconduce para él mismo emitir sentencia. (Cfr. exps. 5527-
2008-PHC/TC, caso Nidia Baca Barturén; exp. Nº 5090-2008-PHC/TC, caso Martín del
Pomar).
47
Cfr. STC exps. Nos 7873-2006-AC/TC, fund. 9, 5761-2009-PHC/TC, fund. 27.
48
El TC ha establecido como requisitos para la reconversión de hábeas corpus en am-
paro que sea de observancia el plazo de prescripción, que se verifique la legitimidad para
obrar del demandante, que no se pude variar los hechos de la demanda (exp. Nº 5761-
2009-HC), todos ellos en realidad referidos a la posibilidad de convertir la demanda en
amparo (ya sea anulando lo actuado o sentenciando por sí mismo), no se trata de requisitos
exclusivos de la reconversión.
El proceso constitucional de hábeas corpus. Aproximación a sus reglas procesales
49
Cfr. Castillo Córdova, op. cit., p. 617. Donayre Montesinos. «Algunas notas…»,
op. cit., p. 120.
Camilo Suárez López de Castilla
50
Cfr. Expedientes Nos 0590-2001-HC/TC, 2333-2004-PHC/TC.
51
Cfr. Expediente Nº 2333-2004-HC (caso Natalia Foronda Crespo y otras), funda-
mento 4.1.
El proceso constitucional de hábeas corpus. Aproximación a sus reglas procesales
52
Cfr. Expediente Nº 3285-2009-HC, fundamento 3.
Camilo Suárez López de Castilla
53
Cfr. STC Exp. 2488-2002-HC/TC (Villegas Namuche f. 3); Corte Interamericana
de Derechos Humanos; caso Velásquez Rodríguez, sentencia de fondo párrs. 155-157.
54
«Artículo 1.- los fiscales en las zonas declaradas en emergencia están autorizados para
ingresar a las comisarías, prefecturas, instalaciones militares y a cualquier otro centro de deten-
ción de la República, para verificar la situación de personas detenidas o denunciadas como
desaparecidas».
El proceso constitucional de hábeas corpus. Aproximación a sus reglas procesales
55
Cfr. Corte Interamericana de Derechos Humanos, sentencias, casos Velásquez Ro-
driguez. Fondo, párr. 65; caso Godinez Cruz. Fondo, párr. 68; caso Fairen Garbi y Solís
Corrales. Fondo, párr. 90.
56
Cfr. Exp. Nº 6844-2008-HC, fundamento 15.
57
Cfr. CIDH, caso Velásquez Rodriguez. Fondo, párr. 131; caso Godinez Cruz. Fondo,
párr. 137; caso Blake. Fondo, párr. 49.
58
Una copia de la sentencia fue publicada en la revista Lecturas Sobre Temas Constitu-
cionales Nº 5. Lima, CAJ, 1990, pp. 151-156.
59
«...la instructora ha podido constatar serias irregularidades en el libro de detenidos
en la Comisaría de San Juan de Miraflores, en donde además de no presentar el libro co-
rrespondiente se advirtió gran nerviosismo y desconcierto en el personal policial ahí presente
aparte de querer sorprender a la autoridad judicial al presentar como libro de detenidos ya con-
cluido y cerrado el cuales reabierto en el extremo inferior del último folio de manera apresurada
y deficiente (como puede apreciarse en las fotocopias que se sacó del mismo y que obran en
autos...) para finalmente admitir que se ha extraviado, algo totalmente increíble, dada la
función que cumple dicho libro (...), posteriormente presentó al juzgado un libro de dete-
nidos que manifiesta ser el extraviado ero que igualmente parece haber sido confeccionado
recientemente a raíz de una investigación judicial sobre la presente acción de garantía...».
Camilo Suárez López de Castilla
60
Cfr. CIDH, caso Velasquez Rodriguez. Fondo, párrs. 135-136.
El proceso constitucional de hábeas corpus. Aproximación a sus reglas procesales
más diligente por parte del juez. Nótese que mientras para el caso de las
detenciones arbitrarias o afectaciones a la integridad personal, el Códi-
go Procesal Constitucional dispone que el juez resolverá de inmediato
(artículo 30) y que en casos distintos a la detención arbitraria resolverá
de plano en el término de un día natural (artículo 31) mientras que
para el caso de la desaparición forzada no establece plazo alguno. Desde
luego, el mayor plazo no enerva su carácter de proceso de urgencia.
Desde luego, en casos de desaparición forzada la urgencia en resolver
será incluso mayor que en casos de detención arbitraria, pero por la
mayor complejidad de esta clase de hábeas corpus no se le puede pedir
al juez que resuelva de inmediato.
Finalmente, dadas las características de la desaparición forzada,
muchas veces el hábeas corpus instructivo no tendrá el efecto de encon-
trar a la persona desaparecida, sino, dada la urgencia de este proceso
constitucional, puede constituir una herramienta tendiente a recabar
47
medios probatorios antes de que el tiempo o el accionar de los respon-
sables borre las huellas del hecho, así como la identificación preliminar
de los responsables.61
4. Consideraciones finales
El presente artículo constituye una primera aproximación a las
reglas procesales del hábeas corpus. Como se ha visto, hay varios aspec-
tos que merecen ser repensados como es el caso de la actio populis para
ciertos supuestos, la competencia del juez penal, la falta de regulación
de la competencia territorial, entre otros.
Algunos aspectos procesales, por razones de espacio han tenido
que quedar fuera del presente artículo, como es el caso de la impug-
nación en el hábeas corpus, el contenido de la sentencia fundada y su
ejecución, lo que será materia de un próximo texto.
61
Cfr. STC 6844-2008-HC (fundamentos 12 y 18).