Calentamiento Global
Calentamiento global, cambio climático y efecto
invernadero. Conceptos que en los últimos años
cobraron mayor protagonismo y presencia en todos
los ámbitos.
El calentamiento global se constituye por la absorción de la energía solar por parte de la
tierra. La tierra al calentarse desprende calor a la atmósfera en forma de rayos
infrarrojos. Sin embargo, parte de este calor vuelve a ser remitido a la superficie
terrestre y la consecuencia es el recalentamiento de la misma. No obstante, aunque
el efecto invernadero es un fenómeno natural y necesario para la Tierra, ¿por qué se
habla de cambio climático como consecuencia de este efecto invernadero? Esto se
explica al pensar que ha habido un aumento gradual y desorbitado de esta subida de
temperatura en atmósfera y océanos.
La actividad humana, por su parte, ha sido la responsable de emitir una mayor cantidad
de gases a la atmósfera, provocando un aumento mayor de la temperatura y como
consecuencia, generando un calentamiento global.
Como el CO2 es el gas que más aumentó sus emisiones desde la revolución industrial,
principalmente por la quema de combustibles fósiles provocada por la actividad
humana, se produce el calentamiento global: un aumento en la temperatura de la
atmósfera y de los océanos.
Causas y consecuencias del calentamiento global
El efecto invernadero es la principal causa del calentamiento global. Este proceso
natural se da cuando la energía del sol llega a la atmósfera terrestre: una parte se refleja
de vuelta al espacio; mientras que otra es absorbida por determinados gases que se
encargan de retener el calor y mantener la temperatura de la Tierra en unos valores
habitables.
Sin embargo, las últimas cuatro décadas se ha producido el mayor calentamiento global
de la Tierra, según afirman desde la NASA. Esto coincide con el aumento de la emisión
de gases de efecto invernadero derivado de la quema de combustibles fósiles como el
carbón o el petróleo.
Otras de las causas que provocan el calentamiento global es la destrucción de
ecosistemas terrestres y marinos. Los océanos y los mares son sumideros naturales de
dióxido de carbono. Estos entornos tienen la capacidad de captar el CO ₂ y almacenarlo
en su interior. Cuando se deterioran o se destruyen se produce una liberación de este gas
que contribuye al calentamiento global de la Tierra.