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Ética del Cuidado en Enfermería

El documento discute la relación entre la ética y la enfermería. La práctica ética es fundamental para las enfermeras, quienes enfrentan dilemas éticos al cuidar pacientes que a veces entran en conflicto con los códigos de ética. Las enfermeras deben encontrar un equilibrio al brindar atención al paciente mientras defienden sus intereses. El documento también cubre los principios de la ética en la investigación, los principios del liderazgo ético y varios marcos para la toma de decisiones éticas.

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Ética del Cuidado en Enfermería

El documento discute la relación entre la ética y la enfermería. La práctica ética es fundamental para las enfermeras, quienes enfrentan dilemas éticos al cuidar pacientes que a veces entran en conflicto con los códigos de ética. Las enfermeras deben encontrar un equilibrio al brindar atención al paciente mientras defienden sus intereses. El documento también cubre los principios de la ética en la investigación, los principios del liderazgo ético y varios marcos para la toma de decisiones éticas.

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¿Cuál es la relación entre la ética y la enfermería?

La práctica ética es una base para las enfermeras, que se enfrentan a cuestiones éticas a
diario. Los dilemas éticos surgen cuando las enfermeras cuidan a los pacientes. Estos
dilemas pueden, a veces, entrar en conflicto con el Código de Ética o con los valores
éticos de la enfermera. Las enfermeras son defensoras de los pacientes y deben
encontrar un equilibrio al brindar atención al paciente.

7 principios de la ética en la investigación

Los investigadores del NIH Clinical Center publicaron siete principios fundamentales para
guiar la realización de investigaciones éticas:

 Valor social y clínico.


 Validez científica.
 Selección justa de temas.
 Relación riesgo-beneficio favorable.
 Revision independiente.
 Consentimiento informado.
 Respeto a los sujetos potenciales e inscritos.
¿Cuáles son los principios del liderazgo ético?

Los profesionales y estudiosos del liderazgo ético señalan cinco principios clave del
liderazgo ético: honestidad, justicia, respeto, comunidad e integridad.

 Honestidad.
 Justicia.
 Respeto.
 Comunidad.
 Integridad.

¿Qué es el marco ético?

El Marco Ético es un conjunto de principios y valores que proporcionan una base sólida
para la práctica segura y ética dentro de las profesiones de consejería. También es un
marco vivo, que puede responder constantemente a los cambios que afectan a las
profesiones de asesoramiento, como la nueva legislación o la investigación.

¿Cuáles son los cinco pasos en el marco de la toma de decisiones éticas?

La elección del líder: cinco pasos para la toma de decisiones éticas….

1. Evaluación: asegúrese de tener todos los datos sobre el dilema.


2. Alternativas: Considere sus opciones.
3. Análisis: Identifique la decisión de su candidato y pruebe su validez.
4. Aplicación: Aplicar principios éticos a la decisión de su candidato.
5. Acción: Tomar una decisión.
¿Qué es el marco de toma de decisiones éticas?

Marco de toma de decisiones éticas (EDMF) de PMI Introducción. Este documento del
Marco de toma de decisiones éticas (EDMF) de PMI describe los pasos que se pueden
utilizar para guiar a una persona en la profesión de dirección de proyectos a través de un
proceso para tomar una decisión cuando se enfrenta a un dilema ético.

¿Cuáles son algunos buenos marcos para la toma de decisiones?

Toma de decisiones eficaz: un marco

 Listado de posibles soluciones/opciones.


 Establecer una escala de tiempo y decidir quién es responsable de la decisión.
 Recopilación de información.
 Sopesando los Riesgos Involucrados.
 Decidir sobre valores.
 Sopesando los pros y los contras.
 Tomar la decisión.

Se debe reconocer que hasta ahora la ética del cuidado tiene sus propias
limitaciones. Una de ellas, y por la que ha sido objeto de múltiples críticas, es la
dificultad para llevarla a la práctica. A menudo, los modelos y teorías de enfermería
no pueden llevarse a cabo de una manera real y aplicada, bien por su complejidad,
por su naturaleza teórica o simplemente porque no se ha profundizado en su
contenido. Pero son propuestas indispensables por su fundamento teórico, que
marca y determina el ideal del quehacer profesional y que permite el avance de la
ciencia en sí.

En efecto, en la actualidad varias corrientes creen que la ética del cuidado no


puede convertirse en la única ética de enfermería por su naturaleza teórica,
inmensurable y su falta de desarrollo, y por lo tanto se requiere el conocimiento de
los demás modelos bioéticos. Por esto, tal vez su importancia radique simplemente
en darla a conocer, en divulgarla, porque no cabe duda de que es el corazón, el
alma de nuestra práctica profesional.

Si profundizamos en la verdadera dificultad que tiene este modelo para ser llevado
al ámbito asistencial, nos encontraríamos con su potente implicación humanística
que, en contraposición, permite cuidar a las personas junto a sus problemas, en
vez de centrarnos únicamente en el problema a tratar. Pero, por otro lado, esto
mismo dificulta su propia expresión práctica y su falta de indicadores para la
evaluación.

Entonces la ética del cuidado no es tanto una manera o un protocolo de cómo


ejercer el cuidado, sino un modo o una actitud para llevarlo a cabo. Dicho de otro
modo, la práctica de la ética del cuidado se concreta por medio de la relación
terapéutica, aunque también se exija una lógica competencia técnica.

¿Puede entonces enseñarse a cuidar dentro de la ética del cuidado? La respuesta es


sí, pero se deben reconocer sus complicaciones. El aprendizaje del concepto sería
fácil, pero el aprendizaje para proporcionarlo de manera honesta no está exento de
dificultad. No se trata solamente de enseñar explícitamente el modelo, sino de
transmitir una actitud global. A lo que se transmite de forma tácita se le llama
"oculto" y no siempre coincide en todos sus sentidos con lo evidente. Es de esta
manera como se pueden enseñar los valores profesionales, además de enseñarlos
de manera formal.

Básicamente, los fundamentos de la ética del cuidado pueden describirse a partir


de cinco ejes:
• El concepto del ser como ser relacional: en nuestra vida necesitamos de los
demás y de las relaciones con ellos que nos permitan darnos a ellos, tanto para
sobrevivir como para autorrealizarnos.
• Un enfoque sensitivo al contexto: lo que incorpora una observación del otro y su
entorno, para identificar la totalidad de sus necesidades.
• La diferenciación entre cuidado y preocupación: esto implica que exista atención
tanto hacia las personas con las que tenemos relaciones personales, como hacia
aquellas con las que no compartimos dichos lazos de unión.
• La prioridad del sentir sobre el razonar: este es el punto clave de la ética del
cuidado y que le diferencia de otros modelos: dar relevancia justa a los
sentimientos y afectos.
• La opción por los dilemas reales sobre los dilemas hipotéticos: es decir,
personalizar y singularizar las resoluciones sin equipararlos con casos hipotéticos o
anteriores(16).

En general, estamos acostumbrados a juzgar las acciones tachándolas de malas o


buenas, correctas o incorrectas, sobre todo cuando se trata de casos hipotéticos,
sin admitir excepciones, por lo que, en definición, nuestras resoluciones u opiniones
no debieran cambiar según la situación. En la práctica, su consideración puede
cambiar desde este nuevo punto de vista. No se trata de relativismo moral, sino de
la parte de un reconstruido entendimiento moral que permite, renunciando al mero
juicio, advertir la determinación psicológica y moral del comportamiento humano.
En definitiva, se trata de tener en cuenta la preocupación moral por el sufrimiento y
el dolor. No de cambiar las decisiones éticas según utilidad, sino que de admitir que
el contexto de cada situación hace necesario individualizar las respuestas a los
supuestos éticos. No se trata pues de subjetivismo, sino de una actitud hacia el
otro. Por esto, la ética del cuidado no está compuesta por principios universales e
inamovibles y más que un método se trata de una actitud para la deliberación.

Actitudes y elementos necesarios

Recapitulando: es necesario para el buen desempeño de nuestras funciones un


concepto de cuidado que incluya tanto su significado técnico como transcendental,
y que incluya tanto la participación profesional como la del paciente. Por otro lado,
la ética del cuidado aportaría los valores o principios esenciales en los que se
debería basar nuestro quehacer profesional. Pero ¿cuáles son entonces las
actitudes necesarias para ello? Las virtudes necesarias que podrían exigirse, acorde
con las concepciones del cuidado y la ética del cuidado, serían la empatía, la
prudencia, la compasión, el afecto, la coherencia y la escucha.

Según Carol Taylor, son tan solo seis las características o aptitudes básicas para
llegar a ser un buen "cuidador": "el afecto (experiencia de un sentimiento positivo
hacia el paciente), la cognición (capacidad intelectual y técnica de identificar lo
esencial para el bienestar del paciente), la volición (compromiso interno para
movilizar los recursos personales y técnicos que aseguren el bienestar del
paciente), la imaginación (emplear creativamente los recursos personales para
relacionarse empáticamente con el paciente y entender su situación existencial
particular, así como sus necesidades vitales), la motivación (flujo de energía
aplicado al acto de cuidar, refleja el altruismo en el ejercicio de la profesión y el
deseo de actuar en consecuencia), y finalmente la expresión (demostrar
genuinamente la intención de ayuda mediante el uso de la estrategia de
comunicación verbal y no verbal)"

Finalmente, tras un periodo de aprendizaje, para llevar todo esto a la práctica,


debemos concienciarnos de que somos nuestro propio y mejor instrumento,
ampliando nuestros recursos internos y eliminando la creencia de que nuestra
única función es administrar medicación, revindicando que existen también los
llamados "cuidados invisibles"

Por otro lado, debemos ser conscientes de que para prestar cuidados excelentes se
necesita tiempo. Y debemos insistir en ello como colectivo. Cuando no hay tiempo,
nos vemos obligadas, lógicamente, a priorizar en las tareas técnicas, que en
general suelen ser tareas interdependientes o delegadas y no propias, y esto nos
impide realizar nuestra verdadera labor

Por último, debemos procurar un ambiente cómodo y estable, para desarrollar el


compromiso profesional. Las enfermeras debemos trabajar en un entorno que
facilite la relevancia de nuestra propia aportación, que incluiría recursos materiales
y humanos

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