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Comprensión de Lectura en Secundaria

Este documento presenta cuatro textos de lectura con preguntas asociadas a cada uno para practicar la comprensión lectora. Los textos incluyen cuentos clásicos como Caperucita Roja y El gato con botas, así como un relato sobre Pedro y el lobo escrito por el compositor Serguéi Prokófiev. El objetivo es que los estudiantes respondan preguntas sobre los detalles, personajes e ideas principales de cada texto.
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Comprensión de Lectura en Secundaria

Este documento presenta cuatro textos de lectura con preguntas asociadas a cada uno para practicar la comprensión lectora. Los textos incluyen cuentos clásicos como Caperucita Roja y El gato con botas, así como un relato sobre Pedro y el lobo escrito por el compositor Serguéi Prokófiev. El objetivo es que los estudiantes respondan preguntas sobre los detalles, personajes e ideas principales de cada texto.
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Comprensión de lectura: Práctica dirigida

Competencia Desempeños
Lee diversos ➢ Identifica información explícita, relevante y
tipos de textos complementaria seleccionando datos específicos y
escritos en su algunos detalles en diversos tipos de texto de estructura
lengua compleja y con información contrapuesta y vocabulario
materna variado.
➢ Deduce diversas relaciones lógicas entre las ideas del
texto escrito a partir de información contrapuesta del texto
o al realizar una lectura intertextual.

Leer los textos presentados y desarrollar las preguntas propuestas en cada uno

1. Cuentos clásicos
Los clásicos son historias que se cuentan una y otra vez, de una y de
otra manera, con un final o con otro, y que siguen existiendo porque
han pasado de voz en voz, de libro en libro. Las abuelas se las
contaron a sus nietos; a su vez, ellas de pequeñas las escucharon
de sus abuelas; y estas abuelas las escucharon de sus abuelas o de
un libro o de un cuentista o de qué sé yo. Lo que queremos decir es que un cuento clásico
atraviesa todas las épocas y no se pierde ni se olvida en el camino porque a los niños le sigue
gustando, porque quisieran ser como alguno de los personajes, estos seres imaginarios que
aparecen en la historia, o porque les ayudan a entender el mundo en el que vivimos.
Ahora responde:
1. ¿Recuerdas algún cuento antiguo? ¿Cuál?
2. ¿Por qué crees que se siguen contando los cuentos clásicos?
3. ¿Por qué será que estos cuentos nos siguen gustando?
4. ¿Qué tipo de texto se ha presentado? ¿Por qué?

2. Caperucita Roja
Nadie sabe su nombre, solo sabemos que era una niña que
vivía cerca de un bosque un poco frío. Esto lo intuimos porque
siempre se cubría con una caperuza, que es una especie de
capa con gorro. Suponemos que esta niña era linda o así nos
gusta imaginarla.
Esta niña, además de bonita, era una hija responsable y de
buenos sentimientos. Vivía con su madre y, de tanto en tanto, su abuela las visitaba. Un día,
su abuela enfermó. Quizá le dio una de esas gripas que hacen que no podamos salir de la
cama. La madre de Caperucita Roja, preocupada por la abuela, le preparó unas ricas
galletas de jengibre. También pudo haberle preparado un caldito de pollo con verdura. Eso
no lo sabemos. Pero como la madre tenía mucho trabajo que hacer, le pidió a Caperucita
que llevara la canasta con comida a su abuela.

COMUNICACIÓN – SECUNDARIA Lic. Sonia León


“Vete por el pueblo, aunque sea más largo el camino, y llévale este refrigerio a tu abuela”,
dijo la madre a Caperucita, confiando en ella. A punto de tomar la senda indicada, se le hizo
fácil optar por la vía corta: el bosque. Así fue que se adentró entre pinos y oyameles muy
contenta por su decisión y con su cesta en la mano. A mitad del camino, salió a su encuentro
un lobo, que le preguntó con demasiada amabilidad: “¿Adónde vas, querida?”
Confiando en el desconocido, la niña le contó con todo detalle adónde y con quién iba.
A ese lobo, que estaba muy hambriento, se le ocurrió que sería fácil comerse a una abuela
desvalida; luego a la niña, de postre; y, para llenar ese último huequito, las viandas de las
canasta. El lobo se despidió con la misma cordialidad y se apresuró a llegar a casa de la
abuela. Entró a la casa, encontró a la abuela y de un bocado...

Ahora responde:
1. ¿Qué decisión crees que debió haber tomado Caperucita? ¿Por qué?
2. Imagina que el lobo no es simplemente un lobo, que representa algo más, ¿qué
podría ser? Un peluche, un hombre muy malo, un ladrón
3. ¿Por qué la madre le aconsejó a Caperucita que tomara el camino largo?
4. Si tú fueras el que te encuentras con un lobo que simplemente quiere platicar
contigo, ¿qué harías?
5. ¿Qué lobos podemos encontrarnos en nuestro mundo actual?
6. ¿Qué prefieres: el final feliz que escribieron los hermanos Grimm o la versión de
Charles Perrault en la que el lobo satisface su hambre? ¿Por qué?

3. El gato con botas


Había una vez un viejo molinero que al morir heredó a sus hijos aquello que poseía. El hijo
mayor recibió como herencia el molino, el segundo hermano recibió el asno y al menor le
tocó el gato.
Triste por su suerte, el más pequeño de los hijos se lamentaba de poseer tan solo un gato. En
esas estaba, quejándose por su suerte, cuando escuchó que alguien le hablaba: “Oye, tú,
deja de llorar, y mejor consígueme un par de buenas botas”. “Un gato que habla debe ser
un gato astuto”, fue lo que pensó el joven, así que atendió la demanda del gato y fue en
busca de las dichosas botas.
Mientras esperaba sus botas, el gato se puso a cazar conejos. Y una vez que tuvo puestas las
botas que le consiguió el joven, le llevó los animales cazados al rey. “Estos conejos se los envía
mi señor, el marqués de Carabás”, le dijo el gato a este rey. ¿Por qué dijo “marqués de
Carabás”? Porque fue el primer nombre que se le ocurrió al gato. Cada día, el animal le
llevaba las presas cazadas al rey en nombre del tal marqués de Carabás.

COMUNICACIÓN – SECUNDARIA Lic. Sonia León


Un día, el gato se enteró que el rey iba a salir de paseo con su hija y urdió un plan. Le pidió a
su amo que se metiera al río a nadar y que él haría el resto. Cuando la carroza del rey pasó
cerca del río, el gato empezó a gritar: “¡El marqués de Carabás se ahoga! ¡Ayuda, ayuda!”
El rey, que escuchó al gato, pidió a sus guardias que lo salvaran. El animal se acercó al rey
para contarle que mientras nadaba, unos ladrones se habían llevado la ropa del marqués. Al
escuchar que se trataba del marqués de Carabás, aquel que le había mandado conejos y
demás animales cazados, el rey, para agradecer los regalos, mandó que le trajeran finos
trajes a este marqués. Con tales trajes, el hijo del molinero parecía todo un noble y la princesa
al verlo así, se enamoró de él. El gato tramó un par de ocurrencias más para hacer parecer
que su amo era muy rico. El rey cayó en su trampa y le dio la
mano de su hija.
El hijo del molinero se casó con la princesa, fue muy feliz y
nunca más volvió a ser pobre gracias a la astucia de este
peculiar gato, que también vivió con todas comodidades el
resto de sus vidas, porque los gatos tienen siete vidas.

Ahora responde:
1. ¿Te parece que el gato hubiera podido convencer al rey si no hubiera tenido sus
botas?
2. ¿Por qué era tan importante que el gato tuviera estas botas?
3. ¿Por qué crees que se eligió un gato para esta historia?
4. Si encontraras un gato que hablara, ¿qué le pedirías?
5. ¿Consideras que la princesa se hubiera enamorado del hijo del molinero de
haberlo conocido con sus pobres ropajes? ¿Por qué?

4. Pedro y el lobo
Hace poco más de 80 años, a un músico llamado Serguéi
Prokófiev le propusieron que compusiera una sinfonía para
niños. Con música, este compositor ruso contó la historia de
Pedro, un joven que vive con su abuelo en las montañas.
Los peligros de un bosque son muchos, por eso el abuelo no
se cansaba de advertirle a su nieto que debía estar adentro
de la casa. Pero Pedro era muy inquieto y le gustaba salir a
jugar al estanque donde vivían un pato y un pajarito, que eran sus amigos. El día que su
abuelo lo encontró fuera de casa, se enfureció y de inmediato lo metió a la casa.

COMUNICACIÓN – SECUNDARIA Lic. Sonia León


Un día, Pedro se encontraba acompañado de su gato viendo a través de la ventana cómo
el pato y el pajarito discutían en el estanque. De pronto vio cómo un lobo salía de entre los
árboles, daba un brinco y en un segundo se engullía al pato. No contento con haberse
comido al pato, el lobo intentaba atrapar al pajarito también.
Pedro, resuelto a salvarlo, fue por una cuerda, se subió al muro de barda y de ahí brincó a
una rama cercana. Trepado en el árbol, ató la cuerda y preparó una trampa para el lobo.
Una vez hecho el nudo, chifló al pajarito para que pasara por el centro del círculo de la
cuerda. El ave entendió la señal e hizo lo indicado. El lobo lo siguió, pero cuando quiso cruzar
por el aro, Pedro jaló la cuerda y lo enlazó. Así fue como este jovencito, atrapó al temible
lobo del bosque.

Ahora responde:
1. ¿Quién era Serguéi Prokófiev?
2. ¿Tenía razón el abuelo en no dejar que Pedro jugara en el bosque? ¿Por qué?
3. ¿Qué hubieras hecho tú, de haber estado en el lugar de Pedro?
4. ¿Qué reacción crees que tuvo el abuelo cuando vio al lobo atado a la cuerda?
5. Si Pedro y su abuelo vivieran en la ciudad en la época moderna, ¿de qué tendrían
que cuidarse?

COMUNICACIÓN – SECUNDARIA Lic. Sonia León

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